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viernes, 1 de mayo de 2009

El corazón del sueño

 La leyenda del tiempo (Camarón, 1979)

FLAMENCO NUEVO. En nuestra desgastada piel de toro también tenemos nuestros mitos. Y un puñado de ellos podrían enseñar mucho a tantos discos que por el simple hecho de nacer anglosajones ya merecen más parabienes y atención. Una injusticia infame que queda retratada ante obras de arte total como esta Leyenda del tiempo camaroniana. 

Mucho se ha dicho sobre su innovación, su impacto en el futuro rock gitano y el denostado rock andaluz. Sí, no hay duda de que Pata Negra por un lado, y Triana, Alameda o Medina Azahara por otro, le deben la vida a la valentía del de San Fernando. Igual que el cantaor le debe mucho a esos primeros conatos de rebelión por parte de Las Grecas, Smash, Lole y Manuel o Kiko Veneno. Valentía matizable, que quede claro, porque los que esperen una salida de madre en este álbum se van a dar con un canto en los dientes. 

Sí, este disco tan "rompedor", que lo es, no deja en ningún instante de ser y sonar flamenco. Por mucho que el cambio de nombre del cantaor en la portada pudiera hacer presagiar una falla gigantesca e irreconciliable con ese mundo, y por mucho que se deje acompañar por baterías, sintetizadores, bajos y guitarras eléctricas, lo que contienen estos surcos rebosa flamencura por los cuatro costaos. Enrique Morente ahondaría en la radicalidad con las formas distorsionadas de Omega (1996), y a pocos se les escapa que aquí tenemos al precursor de eso, pero este disco transgrede más en los detalles que en el fondo.

Algo que me lleva a preguntarme qué influencia tiene todo este espíritu rupturista en el disfrute que produce el álbum. Ricardo Pachón, el productor, insistió en meter a Lorca en el mismo. Algo que hoy parece más que superado, pero que en la época no era del gusto de un público que no podía conectar lo popular del género con la alta cultura que representaba el poeta granadino. Un poeta que, como se ha demostrado con los años, no podía escribir versos más flamencos. Una elección que, a pesar de haber pasado un poco desapercibida, creo que está en el meollo de que este disco se me cuele en el alma como lo hace.

Porque muy pocas grabaciones me producen la euforia que me causa esta. En ella todo parece estar en su sitio. La voz mayestática, la guitarra, ahora de Tomatito, luego de Raimundo Amador, los arreglos exoflamencos (batería, sitar, guitarra y bajo eléctricos...), las composiciones míticas de Kiko Veneno, las letras lorquianas... Todo el conjunto apabulla y las individualidades te dejan babeando. Un disco que te permite vivir durante un ratito en un mundo maravilloso. 

La leyenda del tiempo puede ser el caballo de Troya más grande que me haya encontrado. Todo un icono pop injertado en lo más hondo de nuestra cultura. Jugando con las mismas reglas de los demás, siendo siempre mucho más de lo que parece a simple vista, gana la partida siempre. Por eso, más que grande, muy grande, es inconmensurable. Y lo que es mejor: siempre lo será.

 

A1 La leyenda del tiempo 3:38
A2 Romance del Amargo 3:43 
A3 Homenaje a Federico 4:06
A4 Mi niña se fue a la mar 3:02
A5 La Tarara 3:43
B1 Volando voy 3:20
B2 Bahía de Cádiz 2:53
B3 Viejo mundo 2:43
B4 Tangos de la Sultana 4:26
B5 Nana del caballo grande 4:55
Total: 36:29

"Lo más parecido al rock que yo he grabado ha sido "La leyenda del tiempo", ahí arriesgué y metí cosas que no son las más habituales en el cante flamenco. (...) Y hay que tener cuidado con lo que se hace, no salirse de los límites del flamenco, que los tiene" (Camarón)

A Camarón le molestaba el artículo en "El Camarón de la Isla". Lo de "La Isla", lejos de molestarle, le encantaba. Pero alguien decidió dejarlo en Camarón a secas a partir de este álbum.


La acogida fue tibia en los círculos más ortodoxos. Es famosa la imagen de los "gitanos viejos" que devolvían el disco en las tiendas diciendo que ese no era Camarón. Para cualquiera no muy puesto en flamenco (me incluyo), esto tiene poco que achacar. ¿Que hay alguna batería?, vale; ¿que alguna instrumentación de rock progresivo?, perfecto. Son solo adornos y envoltorio para un meollo que es puro rajo gitano. Por palos, por entonación, por duende, por todo aquello que no se puede explicar con palabras.

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