lunes, 8 de mayo de 2023

Crecer es perder

La cuenta atrás (Los Enemigos, 1991)

 

RHYTHM & BLUES URBANITA. Los Enemigos arman la difícil continuación al magnífico La vida mata (1990) con un discazo en el que se muestran sin miedo a nada. Sigue la obsesión por el paso del tiempo y por un proceso de crecimiento en el que perdemos más cosas de las que adquirimos, y sigue el diálogo con un Dios al que parecemos importarle un pimiento. Unos lugares comunes que Josele Santiago desarrolla en profundidad, con un gusto impecable, en un nuevo conjunto de canciones inapelable.

El disco se nutre de una nueva legión de temazos para engrosar un directo ya de por sí avasallador. El tema titular, lleno de cuerdas en una coda memorable, "La otra orilla", "Blues", "Hay un agujero", "No se hable más" o "Quillo (He vuelto a nacer)" pasaron a formar parte del imaginario de sus fans de manera casi inmediata. Una colección con la que Josele vuelve a hacer poesía con ese tempus fugit que parecía haber agotado en el álbum anterior, pero del que vuelve a sacar mil dobleces y tropecientos nuevos significados para producir otra obra maestra para colocar en el altar de una de las bandas más increíbles que haya dado el rock cantado en castellano.

¡Y qué castellano! Poco se podrá exagerar a la hora de alabar lo afilado de estas letras y de estas músicas, lo real de su dicción entre la calle y el bar, entre los billares y la biblioteca municipal. Los Enemigos se entronizan con este álbum para siempre. Cuando pocos lo esperaban, después de haber tocado el cielo con las dos manos, se sacan de la manga otra joya. Desde luego, si esto es la tan a menudo denostada madurez, se la compro sin dudarlo un instante.

★★★★☆

1 La cuenta atrás 4:23
2 La otra orilla 3:02
3 Blues 3:51
4 Hienas 2:21
5 Occidente 3:55
6 Hay un agujero 2:51
7 Paracaídas 3:08
8 Brindis 3:00
9 No se hable más 3:25
10 Quillo (He vuelto a nacer) 2:45
11 El lado sano (de mi cabeza) 2:53
12 Hasta el lunes 4:08

Total: 39:42

Voy con otra idea peregrina de las mías. Una tontería que no deja de asaltarme cada vez que me pongo este disco. Se trata de su portada, con esa serpiente que, como dicen en su tema titular, "se muerde la cola". Un símbolo indígena que poco tiene que ver con las reminiscencias aztecas del logo de Héroes del Silencio, pero que para mí van en paralelo y se me antojan muy parecidos.

Símbolos que viajan en paralelo y que también marcan las enormes diferencias, casi irreconciliables entre las dos bandas. Lo terrenal de Los Enemigos enfrentado al misticismo pomposo de los mañicos. Serpiente que es una en los madrileños y doble en los de Bunbury. ¿Más diferencias que parecidos? Da igual. Si a todo le unimos el hecho de que toda esta imaginería se forjó casi a la vez, para mí es una conexión que tiene todo el sentido del mundo. Perdón.

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