POP MELANCÓLICO. La memoria es tan borrosa... Duele comprobar cómo una y otra vez repudiamos aquello que nos hizo tan felices. Esas sensaciones eran auténticas, eran intensas. Pero ya no nos vale aquel grupo, aquella canción, aquel teclado.
Y de repente un día llega la reconciliación y todo se arregla. O casi. Tampoco es un borrón y cuenta nueva incondicional. En absoluto. Pero al menos le hacemos un hueco entre nuestros discos y volvemos a acomodarlo en ese rincón polvoriento de nuestro corazón. Ese nicho que nada ha ocupado en todos estos años. Ha estado tan vacío que casi me da rabia que me siga tocando muy dentro la cura sencilla de "Amenazas", el final de "Mi cometa", la estupenda "Un error de apreciación", la delicada "La noria", el beso de The Cure, la voz expresionista y dramática de Nacho Goberna (como un Antonio Luque engalanado). Y esas letras que me dejan el delicioso sabor agridulce de lo naíf, lo dulce, lo críptico, pero también de lo poético, lo sencillo, lo cotidiano. Heridas profundas y sabores extraños, en definitiva.
Por supuesto también hay cosas que no me llegan y que tienen que ver con el amaneramiento de formas y contenidos, con una cierta falta de contundencia en los planteamientos. No acaba de ser pop oscuro ni luminoso, aunque esto no es algo malo. Al fin y al cabo, en esa indefinición también encuentro solaz y misterio. Llamadme "contradicción".
"La dama", así a secas. Un grupo básico para completar el cuadro de la música española entre los 80 y los 90. Un disco que solo podrá llenar al que lo viviera en su momento. O quizá me equivoque y solo haga falta poner la oreja con atención. Y el corazoncito... Sí, también.
★★★☆☆
A1
Amenazas
3:50 ✔
A2
Mi cometa
3:10 ✔
A3
Un error de apreciación
4:43 ✔
A4
Somos tres
3:25 ✔
A5
La noria
3:16 ❤
B1
Agua
2:49 ✔
B2
Y el corazón que late
3:19 ✔
B3
No diré
3:31 ✔
B4
Tarde lluviosa
3:24 ✔
B5
Armarios y camas
3:35
Total: 35:02
Avestruces (La Dama Se Esconde, 1985) [EP]
POP MELANCÓLICO. Antes de nada tengo que dejar clara mi afición, que llegó a ser pasión en el pasado y que nunca dejará de ser respeto absoluto, hacia la obra de J. R. R. Tolkien. Aclaración que hago para poder pasar a criticar el hecho de que esta se tome como hilo argumental para fabricar este estreno torpe, deslavazado y sin gancho alguno.
No es que la temática y los brochazos de Tierra Media que han metido Nacho Goberna y los suyos en este EP sean lo peor del mismo, tampoco es eso. Sin embargo, creo que sí que dicen mucho de la falta de una personalidad que buscaban claramente y que sí que encontraban en unas músicas bastante personales, si bien carentes de capacidad de contagio alguna.
Tampoco se me escapa que la traslación de los detallitos de las historias del escritor inglés parecen ser solo el escenario para contar otras cosas. Algo que, por muy buena que fuera la idea, no empasta de una manera ni coherente ni atractiva. No creo que haya que añadir mucho más ni dedicarle más tiempo a una obra tan escasa y tan leve que no creo que la hubiera escuchado de no venir firmada por los autores de "Amenazas" o "La noria".
Costabravismo: el experimento es el experimento (La Costa Brava, 2005) [EP]
POP. ¿Es esto un EP largo o un LP corto? ¿Es quizás un CD single como dicen por ahí? La banda parece que lo lanzó como EP, así que nos apuntaremos a esa idea. Por mucho que tampoco lo vea tan claro y por mucho que me haga buscar intenciones ocultas en esa decisión. ¿Es para quitarle importancia? ¿Para que no nos fijemos demasiado en él? ¿Es que acaso no es digno de acompañar con la cabeza alta a lo que habían publicado hasta entonces?
No voy a refutar de manera categórica ninguna de estas dudas, las cuales me parecen más que fundadas, y más después de escuchar con atención esta obra llena de buenísimas intenciones melódicas, de semifallos y de cosas que bordean la tontería, eso sí, con la gracia infinita de un Sergio Algora que es capaz que le compremos hasta su imitación de ese acentazo inglés que acaba sacándonos la sonrisa ("Superpoder").
No solo esto está lejos de dejar huella en nuestro panorama alternativo, sino que tampoco puede aspirar a ser el documento definitivo de tan efímera banda. No obstante, me parece muy interesante y una forma válida de conocerlos. Entre curiosidades y canciones que podemos llamar bonitas, podemos echar un rato la mar de entretenido. Algo que me parece, si no genial, sí al menos suficiente como para regresar a este disco de cuando en cuando.
DANCE POP. A toda velocidad. Así parece ir la mente de un Guille Milkyway que arma aquí uno de sus mejores trabajos. ¿El mejor? Es difícil responder a esto con una negativa. Casi imposible por momentos, al menos mientras estamos inmersos en este festival de tecnopop bailable, de trap-phaelismo (así calificó "A T A R A X I A") y de unas melodías incandescentes que solo pueden surgir del enamoramiento más profundo y sincero por el mejor pop en todas sus infinitas y sedosas pieles.
Unas pieles que son el secreto de la pegada de este álbum. Y es que Guille (y los suyos, cómo no) se afana por sonar actual, pero sin obsesionarse hasta el punto de dañar una personalidad que siempre ha sido su mayor baza. Una personalidad que viene del estudio, pero sobre todo del disfrute de músicas tan variadas como seguro que inesperadas. No me cabe otra cosa en la cabeza a la hora de tratar de discernir cómo se las apaña para que todo suene tan fresco, tan elegante y que a la vez conecte conmigo, más bien alérgico a toda esta parafernalia, de una manera tan profunda y sincera. Como si todo esto lo hubiera escrito y ejecutado solo para mí.
Creo que mis palabras han sonado un poco hiperbólicas, pero también cristalinas. Lo he intentado dejar clarinete. Que este disco me gusta a rabiar, que no era lo que esperaba a pesar de haber disfrutado inmensamente su famosísimo La revolución sexual (2007), y que, bueno, me parece tan disfrutable y tan tridimensional que lo veo capaz de aguantar el paso del tiempo como solo las obras más clásicas pueden hacerlo. Veremos si acierto, pero aunque no lo hiciera sigue siendo impepinable que ponerme este álbum y gozarlo a tumba abierta siempre van a ir de la mano. Al menos para mí.
SONIDO DONOSTI. A día de hoy esta es la despedida de La Buena Vida en formato largo. Un disco que nos muestra a un grupo aún más reposado, más recoleto y más aletargado. Que ya es decir.
Un álbum que si, como parece, se convierte en el epitafio de los donostiarras, puede llevar la vitola con orgullo, por mucho que se limite a alternar momentos brillantes con otros en los que se les nota demasiado el cansancio.
Lo que nos lleva a lo difícil que es dejarlo a tiempo. Es cierto que hay demasiados semifallos aquí, pero no lo es menos que siempre necesitaremos canciones del carisma infinito de "Calles y avenidas" o "La mitad de nuestras vidas". Por eso es imposible decir que La Buena Vida hayan alargado el chicle para abusar de su leyenda. Ni un poquito.
SONIDO DONOSTI. La prehistoria y el summum de La Buena Vida se concentra en este periplo por sus carreteras secundarias. En un viaje que empieza por unos primeros momentos tan insustanciales como desafinados. Canciones que producen un poquito de vergüenza ajena tanto por su sonido como por esas notas que se escapan sin que ni Irantzu ni Mikel las puedan volver a atrapar. Una ingenuidad que no siempre es sinónimo de encanto, pero que reconocemos inmediatamente como algo inherente al grupo que empieza a brillar un poquito a partir de "Tardes de café" para dejar las cosas mucho más claras a partir del tercer disco de esta colección.
Porque, seamos sinceros, hasta "Magnesia" todo es un simple calentamiento. Lo que no significa que el rumbo se enderece del todo, porque a partir de ese temazo los creadores de "Qué nos va a pasar" se materializan ante nuestros ojos, pero también se desvanecen para volver a aparecer solo en momentos puntuales y cada vez más espaciados. Algo que unido a ese último volumen de versiones, el cual no hay por dónde cogerlo, acaba haciendo demasiado daño a una colección que pretendía entretenerte durante una hora y cuarto. Pero no, las versiones lo dejan claro. Ni cuando tratan de ser fieles al original superan la anemia, ni cuando se ponen experimentales esquivan la incomprensión que subyace a tales pruebas de laboratorio.
No, Sencillos podía haber sido la panacea, una forma alucinante de introducirse en los vericuetos más esquivos y sugerentes de la banda donostiarra, pero al final se queda en el retrato desenfocado de un trastero que necesita algo más que una limpieza profunda. Solo añadiré que la mejor canción, "Guillermine", ya la teníamos en nuestra copia de Panorama (1999). Creo que con eso está todo dicho. Si no fuera porque, con todas sus taras, a ver quién les escamotea el encanto a estos.
★★★☆☆
Disc One: 1992
1
Hoy es domingo ✔
2
El tren
3
Historia de un verano
4
Mi reloj
5
Tardes de café ✔
Disc Two: 1994
1
Mira a tu alrededor ✔
2
Malabares
3
Velomar
4
La gran familia
5
Bajo el paraguas
Disc Three: 1995
1
Magnesia ✔
2
Menta y agua ✔
3
A pesar de todo
4
En bicicleta 1995 ✔
Disc Four: 2000
1
Otra vez tú ✔
2
Guillermine ✔
3
Dulce y callado ✔
4
Mil ventanas abiertas ✔
Disc Five: Versiones
1
That Summer Feeling
2
Candy Says
3
Here, There and Everywhere
4
Mas yo no tengo nada
5
H. Powell
6
Old Man ✔
7
Cómo pudiste hacerme esto a mí
Total: 74 min.
"Maitines" (La Buena Vida, 2009) [BOOTLEG]
SONIDO DONOSTI. Aquí están las canciones que necesitabas para completar tu colección. Las canciones que acaban de dar forma a la vidriera destellante de La Buena Vida. Si ese Sencillos (2006) en el que recopilaron sus singles y EPs no fue suficiente, aquí podrás saciarte con lo que faltaba en el mismo. Hasta el punto de poder decir que si a estos dos discos les añadimos ese precioso Harmónica (2002), que es lo único fuera del formato álbum que no aparece en ellos, poco o nada nos faltará para poder decir que hemos disfrutado de la cara B del grupo por completo.
La introducción con esos dos instrumentales deja claro que el viaje, como mínimo, va a ser agradable. La primera no es de La Buena Vida, sino de un grupo paralelo de dos de sus miembros, unos Daily Planet en los que el propio Ibon Errazkin (Le Mans) también saciaba su hambre de música instrumental. Ahora bien, la forma tan natural con la que da paso a la segunda pista, "Siracusa", es algo que no ocurre todos los días. De ahí pasamos a disfrutar en un caleidoscopio tan variado como honesto. De reverencias a los Beatles ("Desde aquí") a homenajes a maestros como Family ("Nadadora"), pasando por esa colaboración en la cumbre con J (Los Planetas) en esa siempre enigmática "Los planetas", el disco se nos pasa volando, la verdad.
Todo hasta que llegamos al trío final, canciones que formaban parte de ese EP titulado Viaje por países pequeños (2009), la última grabación de estudio de la banda. Una despedida que se me antoja triste y decepcionante. Un trío en el que solo destacaría "Año bisiesto" a pesar de sus algo innecesarios cinco minutazos. No es en mi opinión el mejor final para el disco ni para una carrera tan llena de perfección, pero a pesar de todo tampoco puedo decir que el disco deje de merecer la pena.
HOMENAJE POP. Lo mejor que se puede decir de este homenaje a Pedro San Martín, bajista y compositor de La Buena Vida, es que es oportuno. No se trata de una excusa mercantilista, porque es
sincero, es sentido y es totalmente desinteresado. El disco acompaña a la revista
Rockdelux de julio y agosto de 2012 y es un extracto del concierto celebrado en
el Primavera Sound de ese año.
Un escalofrío recorre buena parte de las
interpretaciones de un temario antológico y de hermosura intachable. El disco es
bellísimo con todas sus imperfecciones, que son muchas, y que suman de alguna
manera al aliento entrecortado de un pop sencillo, elegante y mortíferamente
cardiaco. Eso sí, también restan a la hora de que esto se pueda exportar a aficionados totalmente ajenos a la banda donostiarra.
Con estas, si hubiera que destacar los momentos que más me han impactado, tendría
que mencionar muchos. Seleccionaré, no obstante, el arranque doble con "Tormenta en la mañana de la
vida" en dos versiones casi opuestas por parte de Tórtel y Rafael Berrio. Sin maravillarme la del último, tampoco puedo decir que importe demasiado que poco después nos la
vuelvan a presentar Los Planetas con elegancia y sobriedad. J repite con el
Grupo de Expertos... y un "Calles y avenidas" de órdago. Sr. Chinarro se adueña
con un nudo en la garganta de "La calle del Carmen". Fernando Alfaro &
Joaquín Pascual reavivan el espíritu de Surfin' Bichos arrimando "Blues por
Charlie" al ascua de Bob Dylan. Nacho Vegas & Bea Nosoträsh llevan al
terreno del primero un "Trigo limpio" seco y emotivo. Y por supuesto, no querría olvidar mi favorita, el
fluido viscoso en el que Triángulo de Amor Bizarro convierten "Magnesia" ,
amplificándola a base de noise oceánico.
Y para el final, abro apartado
nuevo para destacar tres momentos especialmente sentidos. El primero
correspondería a la canción expresamente compuesta para Pedro por parte de Ama.
Este grupo, compuesto por ex-componentes de La Buena Vida, ofrece un panegírico
tremendo, que no por apresurado, ingenuo o deshilachado pierde un ápice de su
verdad. Se nota que un temblor recorre la sala y la voz del cantante durante su
interpretación. El segundo sería el cierre con la subida al escenario de ese
grupo imaginado que se hizo llamar Sgt. Peter's Apolo Hearts Club Band. La banda
se nutría de componentes de La Buena Vida de todas sus épocas y ejecutó con
más elegancia y solvencia que precisión el recuerdo a su bajista fallecido a través de tres temas
del disco Hallelujah! (2001). Faltó Irantzu Valencia, y se notó, aunque según
parece, estuvo entre el público.
Por último, y esto sí que es inapelable, habría que destacar el dueto grabado
en estudio que cierra el disco como tema extra. Rosa Martí, viuda de Pedro, y
Rafael Berrio se entregan a fondo en una sensacional toma acústica y con cuerdas de "Guillermine". Perfecto
colofón, en el reverso de ese "Palabras para Julia" de Paco Ibáñez, para una celebración gloriosa y merecida en honor a un músico
irrepetible. No deja de ser una lástima la terrible imperfección y las infinitas desafinaciones que se escapan de muchas de estas gargantas, aunque todo eso siempre ha formado parte del espíritu recoleto y hogareño de la banda de Pedro. Para todos los que lo conocieron, un auténtico amante de la música. Sinceramente, no creo que esas minucias hubieran podido nunca limar su disfrute ni una micra.
SONIDO DONOSTI. Estamos ante el difícil disco post-Hallelujah! (2001), que venía con la dificultad añadida de epilogar un EP tan estupendo como Harmónica (2002). Problema que los donostiarras acabaron convirtiendo en virtud con un discazo a la altura de su leyenda.
Para ello, contra todo pronóstico, ahondaron en la influencia que siempre habían tenido sus amigos de Los Planetas hasta dejarla tan a la vista que no hubiera lugar para la duda. De hecho, a todos esos ritmos de batería, esos rasgueos de guitarra acústica, a esas cuerdas y a esas letras de desamor tan características de los granadinos les añadieron ese cierre tan revelador y tan sarcástico, de título más que explicito y puesto ahí como para adelantarse a las críticas.
Sí, La Buena Vida eran más que conscientes de unos paralelismos que parecían querer dejar claros y que parecían más buscados que casuales. También, y esto no se comenta tan a menudo, hacia una Velvet Underground de la que muestran su lado más sutil en todo su esplendor. Todo lo cual no quita que sigan teniendo el toque y el sello secreto de una lucidez a prueba de bomba. Sí, fue sacar Soidemersol (1997) y todo cobró vida en un recorrido que parecía no tener fin.