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viernes, 14 de agosto de 2026

¡Alabado sea el Señor!

Saved (Bob Dylan, 1980)

ROCK CRISTIANO. Estamos en el punto álgido de la fiebre religiosa de Bob Dylan, con el cristianismo en el centro de su vida y obra. Si en Slow Train Coming (1979) todavía podíamos asociar sus metáforas de alabanza a cosas más terrenales, en esta continuación el autor deja poco o ningún espacio para la interpretación. Nada más empezar, tras versionar a Joe "Red" Hayes y Jack Rhodes para dejar claro que se encuentra en paz consigo mismo, se lanza a explicarnos el porqué: ha sido salvado por la gracia de Dios.

Todo esto nos cuenta el Bardo de Minesota en el pórtico majestuoso y casi frenético de su vigésimo álbum. Una declaración de intenciones en toda regla que no busca la descripción anecdótica, sino que suena a clara evangelización por su parte. Una forma de predicar sin tapujos ni parábolas que valgan. Desde un púlpito en el que suena el góspel, cómo no, las baladas epifánicas, obvio, pero también algunas gotas de rock puro y duro —"Saved", "Solid Rock". Nuestro héroe —sí, todavía y a pesar de este período de alucinación que sufría— no escatima en recursos para hacerse oír. Justo lo que siempre han hecho los predicadores más fanáticos e irreductibles.

Una solución que puede resultar vistosa y que con los años ha influido a la hora de mejorar la imagen de un disco que estuvo mucho peor visto en el momento de su edición que ahora. Eso es lo que percibo entre la [i]dylanología[/i] militante. Y lo entiendo. Al fin y al cabo, aunque yo era muy pequeño para escucharlo cuando salió, también he ido mejorando mi opinión de esta grabación con el paso del tiempo. No lo suficiente como para considerarlo un buen álbum —a ese nivel no creo que llegue nunca—, pero sí he aprendido a verlo con otros ojos, apreciando canciones que pueden llegar a emocionarme. Limitaría este premio a los siguientes temas: "A Satisfied Mind", "Saved" y "Pressing On". Canciones sobresalientes en medio de un mar de mediocridad.

El ejemplo manifiesto de otro de los grandes dichos acerca del maestro: que por muy malo que sea un disco suyo, siempre hay dos o tres canciones que merecen la pena. O al menos una, en el peor de los casos. No deja de ser un pobre consuelo. Este, definitivamente, no es el LP que me voy a poner a diario. Voy a seguir frunciendo el ceño cada vez que caiga en mis manos, más como una obligación que como un placer. Supongo que me tengo que conformar con ese acuerdo de mínimos, porque la fe a mí no me da para creer en los milagros ni para poner mi otra mejilla. Al menos me alegro de que mi querido Bob hubiera sido cegado por la luz de la salvación, aunque solo fuera por un tiempo.

★★☆☆☆

A1 A Satisfied Mind 1:58
A2 Saved 4:03
A3 Covenant Woman 6:05
A4 What Can I Do for You? 5:54
A5 Solid Rock 3:58
B1 Pressing On 5:13
B2 In the Garden 5:59
B3 Saving Grace 5:04
B4 Are You Ready 4:40

Total: 42:54 

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martes, 11 de agosto de 2026

Siervo de nadie

Slow Train Coming (Bob Dylan, 1979)

ROCK CRISTIANO. Para rastrear los primeros pasos de la relación de Dylan con el cristianismo discográficamente hablando, tenemos que remontarnos nada menos que a 1967, con la edición del maravilloso John Wesley Harding. En él ya introducía en forma de parábolas y referencias bíblicas lo que nos iba a endosar más de una década más tarde. La diferencia es clara, sin embargo. Lo que allí no dejaban de ser pinceladas a la hora de usar a Dios y la religión para hablar de amores e injusticias, aquí es pura y dura carne de púlpito. El júbilo megalomaníaco del que ha descubierto al Altísimo y siente la necesidad de compartirlo y de convertir a todo bicho viviente a su paso. Sí, en el disco de la reconversión definitiva de Dylan en apóstol de la palabra, nos lo dice claramente: "Dios me ha hablado... Esta es su palabra".

Un planteamiento, no nos engañemos, que echa para atrás a cualquier rockero de pro. Si Dylan había volteado la cabeza de la parroquia folkie con su reconversión eléctrica, ahora doblaba la apuesta e intentaba una pirueta triple que no todos supieron entender. Y es que no era fácil tragarse los pedruscos líricos que nos endosaba. A no ser que los leyéramos con la puerta abierta de la ironía o de la aplicación de los mismos a cuestiones más mundanas como, digamos, el amor romántico. Seguro que mucho de ambas cosas habría en un Dylan que parecía totalmente abducido, pero que todos sabemos que siempre ha sido mucho más de lo que dejaba entrever.

Con todo esto, en este disco nos encontramos al Bardo dedicado a desbrozar canciones de rock templado. Incluso se deja acompañar por todo un Mark Knopfler a la guitarra solista o un Pick Withers a la batería, ambos miembros de Dire Straits. Toda una declaración de intenciones acerca de cómo quería que sonara el disco. Algo que para los alérgicos a la asepsia de la banda británica no era ninguna buena noticia, por mucho que el de Duluth lo vuelva a teñir todo de ese caos delicioso que siempre mejora la mezcla, sean cuales sean los ingredientes. Sí, el resultado, no importan las variaciones al respecto, sigue sonando muy Dylan. Concretamente al nexo entre el Dylan desbordado de mediados de los 70 y el insustancial y casi prescindible de los 80. Algo es algo.

★★★☆☆

A1 Gotta Serve Somebody 5:23
A2 Precious Angel 6:30
A3 I Believe in You 5:08
A4 Slow Train 5:57
B1 Gonna Change My Way of Thinking 5:27
B2 Do Right to Me Baby (Do Unto Others) 3:52
B3 When You Gonna Wake Up 5:28
B4 Man Gave Names to All the Animals 4:25
B5 When He Returns 4:29

Total: 46:39

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