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sábado, 20 de junio de 2026

El genio de la lámpara

Aladdin Sane (David Bowie, 1973)

 

GLAM. Quemando etapas, grabando en los descansos de la gira de Ziggy Stardust, con la voracidad al límite, grabando y produciendo gemas históricas como Transformer (Lou Reed, 1972) o Raw Power (Iggy & the Stooges, 1973)... Así se encontraba el Camaleón tras su extenuante e incandescente obra maestra The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972).

Y este sucesor, para ganarse su sitio entre tanta gloria, no podía sino presentarnos a la novísima reencarnación del artista, un Aladdin Sane que jugaba con la homofonía de "a lad insane" (un muchacho loco) para ser más una variante del todavía pujante Ziggy Stardust que un personaje por sí mismo. Una especie de "Ziggy goes to America" que incide desde su eterna portada en la ambivalencia y en ese rock lleno de brillantina que explota gozoso en su interior.

Porque de eso se compone esta obra maestra, de pura genialidad. Se beneficia de la participación de todo un Mike Garson a las teclas, el cual arrima al disco al calor del jazz y a la experimentación. Lo que no quita que la influencia de los Rolling Stones esté más patente que nunca y que Mick Ronson y el resto de las Arañas de Marte se las apañen como siempre para que esto suene a rock duro y crujiente. A eso suenan y así saben las muy electrificadas "Watch that Man", "Panic in Detroit", "Cracked Actor", "Let's Spend the Night Together" o una "The Jean Genie" a mayor gloria de Iggy Pop. 


Y a pesar de todo este aparataje hardrockero, el melodrama sigue rozando la gloria y erizando el vello de la nuca en joyas impagables como "Aladdin Sane", "Drive in Saturday", "Time" o "Lady Grinning Soul", las auténticas gemas inmarchitables de un disco ecléctico, innovador y absolutamente espectacular. Una de las cumbres más inexpugnables de la etapa glam del genio de Brixton.

★★★★★

A1 Watch That Man 4:30
A2 Aladdin Sane (1913-1938-197?) 5:15 ❤
A3 Drive-In Saturday 4:38
A4 Panic in Detroit 4:30
A5 Cracked Actor 3:01
B1 Time 5:10
B2 The Prettiest Star 3:28
B3 Let's Spend the Night Together 3:10
B4 The Jean Genie 4:06
B5 Lady Grinning Soul 3:53

Total: 41:41

martes, 16 de junio de 2026

Tierra llamando a Marte

David Bowie [Space Oddity] (David Bowie, 1969)

FOLK ROCK PSICODÉLICO. Huyendo del estilo vodevilesco de su debut, David Bowie se sumerge en el rock y la psicodelia, sin dejar de lado esos toques folk barroco que siempre salían de su guitarra acústica ni olvidarse del music-hall, para dar con una continuación que para más de uno se convertiría en su auténtico debut. No en vano, a pesar de su dispersión y su falta de dirección musical —admitida por el propio artista— este segundo álbum ya da bastantes pistas del sonido del artista que dominaría el mundo en dos o tres años.

No digo esto simplemente como un titular bonito. Soy consciente de que es una idea muy manida y que es muy difícil marcar el punto en el que podemos vislumbrar al Bowie que todos reconocemos. Puede que ese inicio no esté justamente en este álbum. Quizás haya que esperar al siguiente, The Man Who Sold the World (1971), que es casi proto-glam, o tal vez tengamos que irnos hasta Hunky Dory (1971), discazo señero y molde para toda una época del Camaleón. Lo que no me negarán es que en este que nos ocupa ya está el dramatismo desaforado, las temáticas complejas y culturalmente inquietas —de Kubrick al budismo pasando por las sectas mesiánicas— y esas melodías que se enroscan y siempre son mucho más de lo que parecen.

Melodías que encontramos a lo largo de todo el disco y que no se limitan a la archifamosa, y estupendísima, canción titular. A su nivel nos encontramos un cierre, "Memory of a Free Festival", que empieza en la iglesia y termina con los acólitos bailando en el campo. Ambos temas encapsulan un conjunto de canciones que no llegan tan alto, pero que no son simples comparsas. Ahí está "Janine", "Letter to Hermione", "Wild Eyed Boy From Freecloud" o una "Cygnet Committee" algo pedrusco, pero ambiciosa y reveladora de pasos futuros. Temas que redondean un disco más que interesante. Lejos de las estrellas todavía, pero con la capacidad telescópica de mostrárnoslas con detalle.

★★★☆☆

A1 Space Oddity ❤
A2 Unwashed and Somewhat Slightly Dazed
    - Unwashed and Somewhat Slightly Dazed
    - Don't Sit Down [hidden track]
A3 Letter to Hermione
A4 Cygnet Committee
B1 Janine
B2 An Occasional Dream
B3 Wild Eyed Boy From Freecloud
B4 God Knows I'm Good
B5 Memory of a Free Festival ❤

Total: 46 min.

El título del disco y su canción titular juegan con el de 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968). Una obsesión, la película y el espacio en general que permearía la obra del genio de Brixton a lo largo de toda su carrera.

 

Ideas como el infinito, la existencia de Dios, si estamos solos en el universo y el hecho de sentirse siempre un bicho raro —un alienígena en toda regla— serían conceptos que Bowie explotaría hasta la saciedad. Hasta hacerlos parte inextricable de su arte. 

sábado, 30 de septiembre de 2023

Hansa an der Mauer

"Heroes" (David Bowie, 1977)
 

ART KRAUT. La continuación al magistral Low tiene que compararse inevitablemente con él. Una comparación que no mina las virtudes ni la individualidad de una obra con la suficiente personalidad para situarse en ese círculo cerrado y exclusivo de las obras maestras de David Bowie. Y es que la segunda entrega de la trilogía berlinesa puede considerarse el volumen más perfecto y mejor acabado de su etapa en la capital alemana.

El disco fue el único de los tres en ser grabado íntegramente en Berlín, en el mítico estudio Hansa, tan sólo a unos cientos de metros del Muro. La tensión del paisaje queda atrapada en su sonido, que vuelve a jugar con el ambient, con Brian Eno metiendo la mano a base de bien. Las influencias y los tributos están más que patentes en el disco, cuyo título es una reverencia a la canción "Hero" de Neu!. "V-2 Schneider" homenajea a Florian Schneider, de Kraftwerk, y la portada se inspira en una obra de Erich Heckel, miembro del grupo pictórico conocido como Die Brücke. Por todo esto, se puede considerar a este "Heroes" como el disco más genuinamente alemán de la trilogía mencionada.

Si lo comparamos con Low, esta continuación sale airosa en numerosos detalles. El más destacado podría ser la canción titular, que, cabalgando esa mítica guitarra de Robert Fripp, se convierte en lo más redondo, icónico y perdurable que grabara Bowie en tierras teutonas. Uno de sus temas más míticos y reconocibles convivivendo con esos experimentos cercanos al krautrock que mutan en un ambient sin disimulos en la segunda cara.

Sí, como en Low, pero muy diferente. "V-2 Schneider" empieza juguetona, "Sense of Doubt" hereda la gélida amenaza del disco anterior, pero es en "Moss Garden" donde algo hace click con su atmósfera oriental para añadir un exotismo que es el que le da el toque único a uno de los discos más queridos del londinense. Un exotismo frío y afilado que hincha las velas de "Neuköln" y "The Secret Life of Arabia", dos de los secretos mejor guardados de "Heroes" y dos de sus piezas más destacadas.

La relación de este disco con Berlín fue definitiva, creo que ha quedado claro. Disco y ciudad son entes inseparables cada vez que tratamos con "Heroes". El disco no se entiende sin la urbe. Queda claro en ese ejercicio nostálgico que sería The Next Day (2013). Su duodécimo disco fue el culmen de una época antológica y febril para Bowie y así ha quedado reflejado en grafitis, carteles, libros, fotos y herederos de un sonido imposible de imitar y a la vez imposible de esquivar. Como curiosidad ahí quedan esos berlineses Wir Sind Helden (We Are Heroes), que, aunque de estilo mucho más pop, quisieron rendir homenaje al genio con su nombre. Solo un pequeño ejemplo de lo ilimitado del alcance del camaleón y de esta obra en concreto.

★★★★★

A1 Beauty and the Beast 3:32
A2 Joe the Lion 3:05
A3 "Heroes" 6:07 ✠
A4 Sons of the Silent Age 3:15
A5 Blackout 3:50
B1 V-2 Schneider 3:10
B2 Sense of Doubt 3:57
B3 Moss Garden 5:03
B4 Neuköln 4:34
B5 The Secret Life of Arabia 3:46

Total: 40:19

El paisaje urbano de la capital artística y económica del viejo continente (sobre todo en lo primero en esos momentos) se encuentra inoculado en los tres álbumes que Bowie grabara entre el 77 y el 79. Algo que ya se empezaba a apreciar desde Station to Station (1976), que si bien fue grabado en EE.UU., ya anunciaba el helor del krautrock como influencia decisiva en sus futuros pasos.

Todas estas premoniciones se concretaron en cuanto Bowie pisó Berlín y tomaron su forma más densa y autoritaria con este "Heroes", el único de los tres que fue grabado íntegramente en la ciudad. Su gestación en los desde entonces archifamosos estudios Hansa (Hansa Tonstudio) entra dentro de lo mitológico. La situación de los estudios a pocos metros de un Muro que todavía parecía indestructible fue uno de los detalles para aumentar la leyenda de un álbum cargado de claustrofobia y ansias de libertad amordazada.

Muchos han sido desde entonces los que han tratado de capturar esos fantasmas en sus grabaciones empeñándose en grabar allí. U2 o Nick Cave pueden ser dos de los más célebres y los que lograron resultados más exitosos, pero la lista es infinita. Un hito más, una nueva muesca en el revólver de, con permiso de Bob Dylan, el músico más definitivo del siglo XX.

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viernes, 24 de noviembre de 2017

la interzona #148: los pergaminos perdidos

 
'The Black Scrolls'  (David Bowie, 2014)

POP / ROCK
AUTOR - art rock
 
Rarezas de diverso pelaje grabadas entre los años 1967 y 2014, un disco artificial y de amplio espectro para documentar la carrera de David Bowie desde los suburbios de una discografía que no parecía ser suficiente para volcar su miríada de personalidades. Así queda reflejado en un conjunto de canciones que oscilan entre la tontería y la genialidad. Lo curioso, o quizás no tanto, es que dominan las segundas en un disco pensado para mirones impúdicos de esos que no se sacian con lo que el otro quiera ofrecer. También tienen, tenemos, que mirar en su basura.

La carrera de David Bowie desde los suburbios de una discografía que no parecía ser suficiente para volcar su miríada de personalidades


No parecía esta colección la ideal para buscar maravillas. Por ello resulta sorprendente que podamos toparnos con un puñadito de gemas bastante valiosas en sus casi dos horas de metraje. Pretender dar a entender que esto es una obra imprescindible o que es ideal para introducirse en el canon del londinense sería una barbaridad. A la vez, sugerir que no tiene interés alguno sería una indecencia. Al fin y al cabo, este batiburrilo acaba demostrando algo que ya sospechábamos. Bowie es de verdad, no es un producto ni una pose. Bowie fue Bowie en todo momento, desde que se levantaba hasta que se iba a dormir. Por si todavía hay alguien por ahí que lo dude.