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viernes, 2 de octubre de 2026

Mamando el blues

Cover art for Safe as Milk by Captain Beefheart and His Magic Band
Safe As Milk (Captain Beefheart & His Magic Band, 1967) 


BLUES ROCK. En su prodigioso debut, Don Van Vliet se empecina en mostrar al mundo su versión del rhythm & blues, y lo hace sin intermediarios. Para ello bebe directamente de la fuente. Nada de Animals, ni Cream, ni The Who. Se deja envenenar por Howlin' Wolf y Muddy Waters para regurgitar esta cosa mucho más rugosa, ruda y crujiente que lo que se venía haciendo por las islas británicas al fusionar el blues y el rock.

Safe As Milk es el extraño título de una obra extraña. Bizarra, pero directa y clara. Sobre todo al compararla con inventos futuros del Capitán y sus huestes. Aquí se permite el lujo de encandilar con ritmos potentes y vertiginosos como en las fundacionales "Zig Zag Wanderer" y "Electricity", e incluso tontear con maravillas casi pop 50s como "I'm Glad". Sería la única vez, y por eso este puede ser el disco más querido de Van Vliet. Por mantener un hálito de cordura en medio de un vértigo psicótico incipiente y tímido, pero muy revelador.

Sí, aun siendo fanático de obras posteriores como Trout Mask Replica (1969) o Lick My Decals Off Baby (1970), reconozco que esta es la que más me hace disfrutar. Por su duración más que ajustada y ese puñado de canciones vibrantes y directas con su puntito bizarro, pero sin llegar al dadaísmo de las obras mencionadas. Por todo esto puede que Safe As Milk sea la mejor obra de nuestro ínclito amigo. Y si no es la mejor, sí que es la que recomendaría para entrar en su mundo. Un mundo muy poco recomendable, eso también.

★★★★☆

A1 Sure 'Nuff 'n Yes, I Do 2:15
A2 Zig Zag Wanderer 2:40
A3 Call on Me 2:37
A4 Dropout Boogie 2:32
A5 I'm Glad 3:31
A6 Electricity 2:44
B1 Yellow Brick Road 2:28
B2 Abba Zaba 2:44
B3 Plastic Factory 3:08
B4 Where There's Woman 2:09
B5 Grown So Ugly 2:27
B6 Autumn's Child 4:02
Total length: 33:17

Don Van Vliet nos transporta con este disco en un viaje inverso al útero materno. Su cacharrería infame, su locura desatada, la blancura lechosa de su portada y su título, esa búsqueda de la seguridad hogareña de la leche materna... Todas estas ideas se agolpan en mi mente cada vez que trato de dar forma a lo que entra por mis oídos cuando lo pongo a girar. Será poesía, será boutade, será... bueno... o genial, por qué no.

 

En la imagen: Ibex (Don Van Vliet, 1986) 


✠✠✠


"Swamp Radar Station" (Captain Beefheart, 1967) [BOOTLEG] [EP]

BLUES EXPERIMENTAL. El primer single y descartes de las sesiones del que iba a ser Brown Wrapper, el álbum perdido de Captain Beefheart. Apertura y broche de gran calidad, lo que hace lastimosa la parte central de este compendio innecesario para todo aquel que no tenga al Capitán inoculado en las venas. Incluso para el fan más acérrimo, es una travesía por el desierto con muy poco o nada que refresque la odisea. Discretito, más que interesante.

☆☆☆★★

  1. Diddy Wah Diddy
  2. Big Black Baby Shoes
  3. Flower Pot
  4. Dirty Blue Gene
  5. Korn Ring Finger

Total: 21 min. 

martes, 17 de noviembre de 2020

Austin City Limits

Bongo Fury (Frank Zappa, 1975)

 

JAZZ & BLUES. Los músicos seguirían. Algunos, claro, pero ya no habría más discos firmados por The Mothers (of Invention). Este documento medio en estudio, medio en directo, iba a ser el último zarpazo de la banda que siempre se relacionará con el mito de Baltimore. También es este el disco en el que se estrena el prodigioso Terry Bozzio a la batería, detalle que se percibe con la claridad de un mazazo.

De todas formas, si este disco es famoso por algo es por juntar a dos amigos en horas bajas, como eran Zappa y Don Van Vliet, Captain Beefheart para el arte. Según parece, su amistad no estaba en su mejor momento y el tour en el que se embarcaron sirvió para curar heridas, además de para entregar para la posteridad un medio-directo crujiente y rebosante en cuanto a potencia eléctrica, dinamismo percutivo y rajo vocal.

Seguro que será la conjunción de todo eso, esta mezcla, esta fusión de personalidades tan fuertes, la que acaba elevando a este disco un poco por encima de los inmediatamente anteriores de ambas eminencias. Muy poco, sí. Aquí Zappa sigue con licencia para volar y nos suelta los chistes privados de rigor, pero de alguna forma la tontería está como más diluida en una mezcla fuerte y aguerrida, un jazz blues que no toma prisioneros y que se expresa con una autoridad y una precisión cortante como una cuchilla de afeitar al rojo. 

★★★★☆

A1 Debra Kadabra 3:54
A2 Carolina Hard-Core Ecstasy 6:02
A3 Sam With the Showing Scalp Flat Top 2:50
A4 Poofter's Froth Wyoming Plans Ahead 3:06
A5 200 Years Old 4:34
B1 Cucamonga 2:24
B2 Advance Romance 11:20
B3 Man With the Woman Head 1:29
B4 Muffin Man 5:37
Total: 41:16

El disco fue la culminación de una gira por tugurios que reunió a un Zappa y un Van Vliet que no pasaban por su mejor momento en cuanto a amistad. Una relación que había sido fructífera hasta decir basta y que se había prodigado en colaboraciones por parte de ambos, tanto en la faceta interpretativa como de producción, y que culminaba aquí en este disco pretendidamente sanador y que fue grabado en Austin, tierra prometida para todo el que quiera ser alguien en la música de raíz norteamericana.

Curiosamente, o no, estos dos personajes están en las antípodas de lo ortodoxo y en las antípodas, por tanto, de esos paladeadores de guitarras acústicas y tabaco de mascar por la que es conocida la ciudad texana. Por eso, no me queda claro si el irse a grabar allí fue un homenaje o una provocación, pero está claro que era una decisión muy lógica viniendo de estos dos gigantes. Y también es lógico que este disco no satisfaciera a casi nadie. Ni los seguidores de uno ni de otro acabaron de entender qué pretendía cada uno. Cosas de la vida.

martes, 23 de junio de 2015

Rápido y bulboso

Don Van Vliet dio salida a sus locuras bajo el alias imposible de Captain Beefheart. Rodeado de lo más granado de los psiquiátricos de Norteamérica (es un decir), pergeñó una obra rica y obtusa capaz de esquivar toda clasificación. Consagró su garganta rasposa de lobo aullador a moldear el blues y el jazz en figuras imposibles que aún hoy intimidan al oyente más avezado.

Don Glen Vliet, que así nació, mostró desde siempre una gran inquietud artística. No solo se volcó en la música. La poesía y la pintura se beneficiaron de sus incursiones. Desde pequeño se interesó fervientemente por la escultura a la vez que se educaba musicalmente a través de su obsesión por bluesmen como Son House y Robert Johnson. Esto lo combinaba con su pasión por lo más granado de la vanguardia del jazz. Ornette Coleman, John Coltrane o Thelonious Monk fueron digeridos a la perfección por el joven Van Vliet como quedaría reflejado en sus futuros discos.

En 1965 fue invitado por el guitarrista Alex Snouffer, que todavía no se hacía llamar Alex St. Clair, a cantar en su grupo. Este sería el germen de la Magic Band, combo mutante que acompañaría al Capitán durante prácticamente toda su carrera. Este supergrupo practicaba un blues-rock-jazz tóxico y absolutamente heterodoxo. Una base inmejorable para que Van Vliet materializara sus obsesiones más inconfesables. Los miembros del grupo variaron constantemente a lo largo de su historia y tenían en común el bautizarse con nombres, cuando menos, raritos. Drumbo, Zoot Horn Rollo, Rockette Morton, The Mascara Snake... son solo unos pocos ejemplos.

Discográficamente se estrenaron en 1967 son Safe As Milk, un disco más bien ortodoxo en apariencia con Bo Diddley y Howlin' Wolf en su ADN, pero que ya mostraba la rugosidad y las ansias experimentadoras de su líder en los ritmos primitivos y algunos temas que se salían de lo canónico. Un disco maravilloso que ya anunciaba las glorias que estaban por venir como los ínclitos Trout Mask Replica (1969) o Lick My Decals Off, Baby (1970), auténticas obras de referencia para todo el que se acerque a la música de Captain Beefheart.

Posteriormente llegó el bajón inevitable. El agotamiento mental de Van Vliet, la falta de interés del público o ambas cosas hicieron que fuera entregando sus obras de manera espaciada hasta su retirada prematura en 1982. Según manifestó, prefería concentrarse en sus cuadros. Una pena porque estamos ante un artista genial y único. Un artista admirado por Lennon y McCartney a pesar de la distancia estilística, y que tuvo el apoyo y la colaboración de todo un Frank Zappa. Un artista muy claro a pesar de su aparente hermetismo. En él es fácil rastrear sus influencias. El aullido interminable y profundo de Howlin' Wolf, el ritmo a piñón del blues del delta, el mantra informe de Ornette Coleman... Todo digerido y regurgitado con gusto más que pericia para dar con la fórmula secreta de la eternidad.

Asediado por la esclerosis múltiple y postrado en una silla de ruedas, falleció en 2010 dejando un legado inmenso. Su obra discográfica puede no ser muy extensa y pecar de irregularidad. Sin embargo su importancia es incalculable. Que se lo pregunten a Tom Waits o a PJ Harvey, a John Lydon o a Pere Ubu. Que se lo pregunten a todo el post-punk. No hay espacio aquí para glosar la descendencia de un artista que fue colosal, pero colosal de verdad.

3 básicos

Safe As Milk (1967) ****
Resultado de imagen de safe as milk captainEl debut. Blues eléctrico de formas clásicas y fondo rupturista. Sencillo, contundente y rítmicamente adictivo en piezas fundamentales como "Zig Zag Wanderer" o la galáctica "Electricity". Esto es blues-rock elevado a la máxima potencia. Se mea en los cientos de medianías baratuchas que se cocían en la época y que usaban el blues como excusa más que como fin.

Trout Mask Replica (1969) *****
Resultado de imagen de trout mask captainUna vuelta de tuerca imposible que sella para siempre las formas de este mago del sonido y la palabra. Experimentos de todo pelaje, recitados, cantos beodos a capela, clarinetes como serpientes descontroladas y versos excéntricos y certeros pueblan una obra inmensa, inagotable. Su minutaje y su dificultad así lo refrendan. Quedémonos con "Well", "Moonlight In Vermont", "Dachau Blues" o  casi cualquier otra, no nos engañemos.

Shiny Beast (Bat Chain Puller) (1978) ****
Resultado de imagen de shiny beast captainUna vuelta a la fiereza irreductible en lo artístico. Tras dos obras de blandura comercial casi insoportable para el seguidor medio del Capitán, esto es una vuelta de enjundia. Un regreso a sus postulados más rigurosos sin olvidarse de algún ritmo caliente de raíz latina que apenas se vislumbra en la jungla de blues rudo y poesía absoluta que Van Vliet nunca debió abandonar. Aquí sí supo conjugar lo accesible con lo importante.


Una canción

"Electricity" debe ser la elegida. Porque te conquista de una forma inversa y para siempre. Empieza como una boutade con poco sentido en la que Beefheart recita sin gusto ni gracia y se transforma en un festín rítmico en el que el bottleneck corta como una navaja y Van Vliet canta como nunca.



El blues elástico

Mirror Man (Captain Beefheart & His Magic Band, 1971)

BLUES. Después de un par de experimentos sangrantes de la enjundia y la dificultad de los dos discos previos, este "Mirror Man" se presenta con una apariencia mucho más ortodoxa. Al menos esa es la primera impresión que dejan unas piezas más pegadas a los tics y las escalas del blues. 

Después de esos dos discos mencionados, parece casi balsámica una pieza de la claridad de "Tarotplane". Y digo parece, porque en sus diecinueve minutos acaba consiguiendo que el Capitán siga siendo el más rugoso, el más severo y el más personal. 

Solo es un ejemplo. Las otras tres piezas se espejan en la primera y conforman un cuadro, como digo, asequible en la claridad de lo que expone aunque farragoso al estirar la simpleza como el chicle que nunca será. Intentar sonar simple durante un minutaje prolongado acaba hartando. A no ser que seas un rebelde de los antiguos. Esos sin causa ni percepción de la realidad. Y los hay.

★★★☆☆

A1 Tarotplane 19:00
A2 Kandy Korn 8:00
B1 25th Century Quaker 9:50
B2 Mirror Man 15:38
Total: 52:28

viernes, 24 de abril de 2009

Fast 'n bulbous

Trout Mask Replica (Captain Beefheart & His Magic Band, 1969)

ROCK DADAÍSTA. Llega la hora de la verdad. La hora de destapar secretos inconfesables. Decir que adoras este disco siempre sonará pretencioso. ¿Quién te crees que eres? me podría decir cualquiera. No, no es que sea muy normal este compendio de blues beodo, jazz campestre y libérrimo, experimentos vocales, atonalidad y demás abstracciones de difícil identificación. Eso lo asumo.

También es cierto que lo que diga John Peel va a misa, y si suelta que "si hay algo en la historia de la música popular que pudiera ser descrito como obra de arte de tal forma que la gente involucrada en otras áreas del arte lo entendiera como tal, es probable que Trout Mask Replica sea esa obra", lo mínimo que podemos hacer es acercarnos a él con curiosidad y actitud positiva.

Creo que queda claro que el disco representa la atracción de lo desviado. Con su mezcla bizarra e iconoclasta de estilos irreconocibles y las letras herméticas, aunque enormes, de Don Van Vliet (Captain Beefheart), nos ofrece una inmersión en terreno inexplorado. Los músicos vivieron en el campo durante los ensayos de las complicadas piezas ideadas por el californiano y se entregaron a la práctica incansable durante unas 14 horas diarias. La idea de Van Vliet era que la banda "viviera" el disco. Se puede decir que lo logró con creces, aunque tuvieran que arriesgar la salud. No solo la física, como se puede comprobar tras escuchar unos segundos de esta música. Música que ha herido de muerte a Tom Waits y a los cabecillas del post-punk entre muchos otros.

No hay que repetirlo, pero lo haré: no estamos ante un disco fácil precisamente. Puede que por eso pueda afirmar que me gusta este álbum. Con locura. Porque su dificultad no me suena pretenciosa ni artificial. Si no fuera así, cómo podría sentir ese extraño aliento que me empuja a tararear lo intarareable, que me conmueve con ese "Well" a capela, que me invita a cantar eso de "My smile is stuck / I cannot go back t' yer froownlaaaand!!!". Y todo a flor de piel y a pleno pulmón.

★★★★★

A1 Frownland 1:39
A2 The Dust Blows Forward 'n the Dust Blows Back 2:04
A3 Dachau Blues 2:21
A4 Ella Guru 2:23
A5 Hair Pie: Bake 1 4:57
A6 Moonlight on Vermont 3:55
B1 Pachuco Cadaver 4:37
B2 Bills Corpse 1:47
B3 Sweet Sweet Bulbs 2:17
B4 Neon Meate Dream of a Octafish 2:25
B5 China Pig 3:56
B6 My Human Gets Me Blues 2:42
B7 Dali's Car 1:25
 
C1 Hair Pie: Bake 2 2:23
C2 Pena 2:31
C3 Well 2:05
C4 When Big Joan Sets Up 5:19
C5 Fallin' Ditch 2:03
C6 Sugar 'n Spikes 2:29
C7 Ant Man Bee 3:55
D1 Orange Claw Hammer 3:35
D2 Wild Life 3:07
D3 She's Too Much for My Mirror 1:42
D4 Hobo Chang Ba 2:01
D5 The Blimp (Mousetrapreplica) 2:04
D6 Steal Softly Thru Snow 2:13
D7 Old Fart at Play 1:54
D8 Veteran's Day Poppy 4:30

Total: 78:19

La "Magic Band" se componía de gente con nombres tan sugerentes como "Zoot Horn Rollo" (guitarra), "Rockette Morton" (bajo), "Drumbo" (batería), "Antennae Jimmy Semens" (guitarra), y "The Mascara Snake" (clarinete).

Según la leyenda, el Capitán construyó estas canciones ayudándose de dibujos de diversas tonalidades que usaba para explicar a sus músicos lo que quería. Esto es solo un ejemplo del carácter pictórico de una obra que a menudo ha sido comparada con el movimiento dadaísta. Según la wikipedia, el dadaísmo está "caracterizado por gestos y manifestaciones provocadoras en las que los artistas pretendían destruir todas las convenciones con respecto al arte, creando un anti-arte". Véase lo que Van Vliet y sus compinches hacen con las melodías y la instrumentación. ¿Rock dadá?

No creo que sea un apelativo gratuito para un disco del que, por cierto, y no es de extrañar, Frank Zappa fue el productor.

Una aridez anticomercial que contrasta con esta foto de Paris Hilton con una copia del disco, imagen que se ha hecho relativamente famosa por la red. El motivo es evidente y está en el contraste entre la superficialidad probada de la chica y la hondura y dificultad del CD que sostiene satisfecha. ¿Será un montaje? ¿Será seguidora de nuestro ínclito amigo? O simplemente ¿no sabe ni lo que tiene entre las manos? Misterio sin resolver, pero qué guapo estaría que fuera su fan número uno.