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lunes, 13 de julio de 2009

¡atiende, pájaro! #9


Tony Ladilla era un tipo peculiar. No era amigo de pollinás. Así que cuando se encontró con su amigo Beodo Illgner tuvo que tragar saliva y poner su mejor cara para acercarse y decirle, "¿Te gustó el de los Smiths?". "Sí, tío ¡están de puta madre!", contestó Beodo. "Me lo suponía. Entonces deberías probar a The Fall". Beodo Illgner no cabía en sí de gozo. "Se les parecen, ¿no?". Tony se relamía con la respuesta, la cual soltó como de manera casual. "Pues....................... ¡no! ¡ni en el blanco los ojos!". "Entonces... No lo entiendo", Beodo casi sollozaba de dolor. "¿Por qué deberían gustarme entonces?". "Precisamente por eso", explicó pacientemente Tony, "¿quién iba a querer escuchar algo que se parezca a los Smiths si..... YA ESTÁN PARA ESO LOS SMITHS?"

De género tonto, Johnny...

Ah, se me olvidaba... PRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRTTTTTT... ¡YEAH!

lunes, 22 de junio de 2009

¡atiende, pájaro! #8


Johnny y sus intestinos. Vaya pareja. Mientras Minnie guardaba la compra en la cocina él permanecía asomado a la puerta observándola. Aporovechando la coyuntura preparó su nueva hazaña y... ¡¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrt!! Sí, brutal, pero Minnie estaba ocupada organizando cosas. Solo la cara inconfundible de Johnny le advirtió de que algo no iba bien.

- ¿Qué has hecho ya?
- ... Yo... No...
- Te conozco, peíllo. Y ¿ahora qué haces?
- ......................



¡Pfffffffffffffffffff!


Mágico, Johnny...

martes, 26 de mayo de 2009

¡atiende pájaro! #7

Ya sabemos que Johnny no era un tipo simpático. Por eso no debe extrañar ver a un torero desangrándose a sus pies. Bueno, antes se había hecho simpatizante de los antitaurinos. Y todo esto tiene una explicación.

A Johnny los toros nunca le habían hecho gracia, pero el caos que se había formado en su barrio ese día a eso de las 18.30 iba a terminar de rematar lo poquito de bien que podía pensar de la fiesta. Tíos engominados al volante de todoterrenos (qué digo, tanques) de las marcas más exclusivas invadieron los alrededores de la plaza. Auténticos carros de combate que necesitaban dos plazas de aparcamiento. Johnny solo quería una, la suya, la que le correspondía. ¡Era su casa, por el amor de Dios! Y después de 45 min. no había manera de encontrar nada a un kilómetro a la redonda. Para más inri, los peatones asaltaban las rotondas como hordas de otomanos cargados con sus cojines y sus sombreros de paja. No solo tenía que mirar con un ojo por si había un hueco, tenía que controlar los frenazos del de delante y tener cuidado con que no se le cruzara algún seguidor de la fiesta. Más que todo por respeto a la ley, no por otra cosa.

Al fin, una hora y pico después, tras verse obligado a emigrar de su barrio, de su tierra y de su hogar, encontró un sitio en la frontera con Portugal. Es un decir. Eso le parecía a Johnny mientras volvía a casa farfullando improperios contra todo ser engominado, todo carro de combate, todo lo que oliera a la odiosa fiesta nacional.

El resto es historia. En cuanto al torero que yacía a sus pies moribundo, lo había atropellado un autobús cuando bajaba de un Audi Q7. Ironías de la vida. Queda patente que el transporte público no está hecho para la gente con posibles.

Servicios especiales de feria... Mala cosa, Johnny.

viernes, 1 de mayo de 2009

¡atiende pájaro! #6

Lolo Yeyé estaba harto de limpiarse con una piedra después de defecar. A sus 10 años era algo que no entendía muy bien. Por eso bendijo el día en el que descubrió las bondades de bañarse en la alberca después de aliviarse. Era un tipo ingenioso el chaval. Por desgracia, no todo el mundo lo veía así. Su padre se enteró y su sentido del humor no abarcaba el amplio espectro del hijo. Solo tuvo que acecharlo en lo alto de la colina y en cuanto Lolo empezó a obrar sus milagros salió de su escondite para asombro de nuestro héroe, el cual no tuvo más remedio que correr colina abajo perseguido por un progenitor furioso que le daba de hostias mientras cada cierto espacio, el hijo soltaba parte de su valiosa carga. Por supuesto la persecución acabó con Lolo tirándose en la alberca.

Y es que, ¡la higiene es lo primero!

lunes, 30 de marzo de 2009

¡atiende, pájaro! #5

Orangután Jones no era un tipo simpático. Por eso cuando Minnie le dijo eso de "Hueles raro" con ese tono agudo tan irritante, frunció el entrecejo y murmuró: "Pero si me he lavado. Será el dedo". La ocasión la pintaban calva para que Minnie apostillara, "Ya te has metido el dedo en el culo, ¿no?"..........................................

"¿Yo?..... Mmmmmm.... eh.
..... no."

Mala cosa, Orangután.

miércoles, 25 de marzo de 2009

¡atiende, pájaro! #4

Johnny se buscó un rincón oscuro en su hogar. Estaba solo. Bueno, también estaba su mujer, pero eso no contaba. En medio de la noche se preparó.... ¡Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrt! Un cuesco monumental rasgó el silencio. Se quedó callado aguantando la respiración.

A los 5 segundos, una respuesta..... "¡Yeah!".

Mala cosa, Johnny.

viernes, 13 de marzo de 2009

¡atiende, pájaro! #3

Es curiosa la variedad de comparativos que nos ofrece el lenguaje popular para acabar la frase, "tener más mierda que..."

Ahí van algunas:

- la barriga'una burra
- el sobaco'una mona
- el palillo'una jaula
- la bombilla'una cuadra
- el palo'un gallinero
- los huevos'un manco

El ingenio popular no tiene límites para las cosas importantes. Se ve que la roña siempre nos va a obsesionar (a algunos más que a otros).

miércoles, 4 de febrero de 2009

¡atiende, pájaro! #2


Si tienes la costumbre de ponerte un trozo de papel higiénico en el culo después de acabar ciertas necesidades y haberte limpiado (por los restos, se entiende) no uses calzoncillos de este tipo.....................................................................

Se te puede caer por la pernera del pantalón y eso nunca queda demasiado bien.

¡atiende, pájaro! #1

Si te separas los cachetes con las dos manos mientras te pees no sonará, lo cual no tiene por qué ser bueno, aunque puede ser útil según la situación.