
Born to Run (Bruce Springsteen, 1975)
ÉPICA URBANA. Un clásico norteamericano. Poco se puede añadir sobre una obra que rasca los cielos como las montañas rocosas. Sudor, soul y rock de los de verdad. El disco de la épica urbana, de los personajes anónimos que salen de trabajar cada noche con solo un deseo... Vivir. Un disco que da voz a los héroes de la clase obrera y que sirve de goce y desahogo para ellos y el mundo. Nos lo entregó todo en sus surcos. Generoso y grácil en la derrota y en la victoria pírrica. No puedo decir cuánto le debemos al maestro, aunque solo fuera por esta obra.
Born to Run selló para siempre el pico creativo más intenso del cantautor. Interpretaciones como "Thunder Road", "Backstreets" o "Born to Run" muestran al Springsteen más liberado, más pasional y más brutal hasta la fecha. Son las claves fundamentales sobre las que construiría el grueso de su carrera. En cuanto a las letras, aquí da forma definitiva a su mitología. Esa que le acompañaría en pasos sucesivos. Una suerte de historias urbanas donde el asfalto se mezcla con la pulsión de los corazones y las almas sedientas de sus personajes. Una miríada de seres al borde de sus vidas, en busca de emociones reales con las que fustigar su monótono día a día. Unas letras que lo separan de la poesía mercurial de Dylan, con el que lo habían comparado desde que empezó. Springsteen se tira por el lado de lo social, pero a través de lo individual, del nombre y apellidos, y de lo torrencial en música y derroche vocal. Toda esta intensidad se la echarían en cara muchos. Ninguno después de verlo en concierto.
Con su tercer disco, Springsteen entrega su primera obra maestra indiscutible y la mejor. Jamás ha igualado este nivel de compromiso y plenitud artística. Nebraska (1982) también triunfaría después, pero desde otro flanco. Estas ocho canciones conforman su legado más espectacular. Aun sabiendo que tiene muchos discos irrepetibles, de esos que no te cansas de escuchar, ninguno me llena como este. Ninguno me deja sentado escuchando, tratando de meter ese saxo en mi piel, de recordar para siempre cada inflexión vocal, cada meandro interminable de "Jungleland", una canción que siempre está en sus conciertos. Con toda la grandeza de sus casi diez minutos, echa el cierre con una autoridad, una melancolía y una certeza tan subyugantes, que te anega la alegría de vivirla una y otra vez, y el dolor de conocerla demasiado bien. Amor, creo que lo llaman.
A1 Thunder Road 4:50 ❤
A2 Tenth Avenue Freeze-Out 3:11
A3 Night 3:01
A4 Backstreets 6:30 ❤
B1 Born to Run 4:30 ❤
B2 She's the One 4:30
B3 Meeting Across the River 3:19
B4 Jungleland 9:33 ❤
Total: 39:24





