martes, 20 de octubre de 2026

Su ojos se volvieron veneno

Cover art for Our Mother the Mountain by Townes Van Zandt

Our Mother the Mountain (Townes Van Zandt, 1969)

 

FOLK/COUNTRY. Es bien conocido que la producción del primer álbum de Townes Van Zandt no fue de su gusto. Por eso resulta algo sorprendente que repitiera con Jim Malloy y Jack Clement a los mandos para esta continuación. Es cierto que Kevin Eggers, dueño de la discográfica y mánager del cantautor tejano, también se metió en la cabina, pero el toque del dúo responsable del sonido recargado del disco anterior sigue percibiéndose en este.

Por todo esto, se hace necesario matizar algunas ideas, por muy unánimes que parezcan. Y es que estamos ante dos discos que comparten más cosas de las que nos habían contado. Así, al final, ni For the Sake of the Song (1968) es tan insoportablemente barroco ni Our Mother the Mountain (1969) es un ejemplo de parquedad y contención. Los dos están arreglados por encima de sus posibilidades y, aunque el segundo cuenta con un claro aligeramiento de estos excesos, cuenta con cuerdas y adornos que, como en el primero, son más acertados en algunas canciones y menos en otras, pero que tampoco empañan el resultado final. En absoluto.

Hechas las presentaciones y tasados los pros y los contras, sí que puedo afirmar que hay un avance notorio en este trabajo. No tanto en el apartado escritural como en los puntos ya mencionados, así como en una solidez más evidente. Una solidez que va de la mano de lo insondable de unas composiciones que aquí sí que suenan dolorosas hasta el abatimiento. Temas como "Kathleen", "Our Mother the Mountain", "St. John the Gambler" o "Tecumseh Valley" son de una profundidad y una negrura abisales, y se encaraman sin esfuerzo entre las mejores canciones de Van Zandt. Algo que provoca un respeto inmediato en el aficionado, el cual no puede evitar colocar este álbum en el pedestal sagrado reservado a los mejores trabajos de uno de los más grandes.

★★★★☆

A1 Be Here to Love Me 2:39
A2 Kathleen 2:47 ❤
A3 She Came and She Touched Me 4:04
A4 Like a Summer Thursday 3:04
A5 Our Mother the Mountain 4:21 ❤
A6 Second Lovers Song 2:17
B1 St. John the Gambler 3:06 ❤
B2 Tecumseh Valley 4:57 ❤
B3 Snake Mountain Blues 2:39
B4 My Proud Mountains 5:04
B5 Why She's Acting This Way 5:23

Total: 40:21 

lunes, 19 de octubre de 2026

Por el bien de la canción

For the Sake of the Song (Townes Van Zandt, 1968)

FOLK/COUNTRY. Estamos ante el debut de uno de los cantautores más grandes que hayan existido. Algo que no es fácil de percibir en un trabajo sobreproducido y sobrecargado de unos arreglos que sus maravillosas canciones no necesitaban en absoluto. También es cierto que ni así Jack Clement y Jim Malloy consiguen empañar unas melodías y unas letras que ya eran punto y aparte.

No es de extrañar que Van Zandt regrabara en el futuro un buen número de estas piezas en ese estilo más parco que siempre asociaremos con él. Y eso que, como digo, el corazón palpitante de estas composiciones se impone en todo momento. Hasta el punto de que podemos percibir desde estos segundos iniciales buena parte del fatalismo terminal y la condena perpetua que siempre han poblado los versos del tejano.

No obstante, sí que había margen de mejora tras este primer intento. No tanto a nivel de composición, ahí Townes ya estaba en las nubes, pero sí a la hora de hilar una colección de canciones más sólida y, sobre todo, despojada de unos accesorios que no necesitamos en absoluto. Que luego te lo pones y tampoco son tan molestos. Será que el tiempo lo ha tratado bien o que este disco, nos pongamos como nos pongamos, merece mucho la pena.

★★★☆☆

A1 For the Sake of the Song ❤ 
A2 Tecumseh Valley
A3 Many a Fine Lady
A4 (Quicksilver Daydreams of) Maria
A5 Waiting Around to Die
B1 I'll Be There in the Morning
B2 Sad Cinderella
B3 The Velvet Voices
B4 Talkin' Karate Blues
B5 All Your Young Servants
B6 Sixteen Summers, Fifteen Falls ❤ 

Total: 37 min.

Maleficio

Hex (Toundra, 2022)

POST-METAL. Aquí es donde me meto de lleno con una banda que lleva tiempo tentándome. La conozco bien de ese glorioso Para quienes aún viven (2017), que como Exquirla compartieron con Niño de Elche. Pero no se puede decir que sea un disco representativo del combo estrella del rock instrumental patrio, ya que el ilicitano impone su personalidad en ese plástico de manera irrebatible. Por eso puedo concluir que este séptimo álbum del grupo es el primero con el que me he puesto seriamente.

Y las sensaciones que me provoca son, en cierta forma, las que me esperaba de lo poco que había escuchado antes: un lirismo arrebatador que juega con la atmósfera y que vertebra las canciones de manera magistral alrededor del estallido; una contundencia sin fisuras que me lleva de cabeza a lo mejor de ese metal que lo mismo me transporta que me da un buen dolor de cabeza... Un montón de ideas y de cosas que asaltan mi mente durante una escucha que empieza fluida y acaba anegada por tanta vigorexia emocional.

No hay que ser muy listo. Este disco es un ejemplo tan bueno como cualquier otro para empaparse bien de lo que hacen los madrileños. Un grupo que tiene muy claro a lo que juega, que sabe esquivar lo predecible, por mucho que su propuesta vaya a piñón fijo. Un grupo que te va a hacer tocar el cielo durante unos pocos segundos, pero que no acaba de ser lo mío. No eres tú, soy yo, la historia de siempre. A ver en directo.

★★★☆☆

1 El odio. Parte I 8:05
2 El odio. Parte II 6:44
3 El odio. Parte III 6:54
4 Ruinas 5:02
5 La larga marcha 5:50
6 Watt 7:51
7 Fin 4:58
Total: 45:24

Lloviendo sobre un arcoíris en el desierto

The Mandé Variations (Toumani Diabaté, 2008)

 

MUSICA MANDÉ. Es sonar la primera pieza, con esa kora tintineante, y quedamos derretidos. Es un sonido único que yo describiría con la imagen imposible de la lluvia cayendo sobre un arcoíris en medio del desierto. Un sonido con personalidad capaz de levantar una atmósfera totalmente envolvente. Un telar de una riqueza que me hace plantearme de inmediato si no estoy ante una música con un peso y una presencia equivalentes a las mejores piezas de Bach.

Un paralelismo que hago en mi primera escucha, créanme, sin acordarme de que este disco se titula, precisamente, las variaciones mandé. Un juego interesantísimo, voluntario o no, con esas Variaciones Goldberg del compositor de Eisenach. Y como en esas partituras para teclado solo, Diabaté se empeña en meternos en su mundo con la única ayuda de su humilde kora. Humilde, pero dueña de un poder emocional inigualable.

Al menos es lo que consigue en los dos primeros temas. Veinte minutos de auténtica ambrosía líquida. Otra cosa es prolongar el efecto más allá. Al principio parece que cuesta algo más. Sin embargo, la verdad acaba revelándose conforme lo seguimos intentando. Ahí está ese panegírico hondísimo que despliega en "Ali Farka Toure" o esa cascada multicromática que es "Kaouding Cissoko". 

Luego vendría la segunda parte, que se abre con una "Ismael Drame" casi cantabile, que Diabaté dedica a su guía espiritual. Prólogo ritual y hermosísimo para una recta final en la que nos deleita con los arabescos casi jazzísticos de "Djourou Kara Nany", las falsetas casi flamencas de "El Nabiyounia" y ese cierre —con cita a Morricone incluida— mediante una muy luminosa "Cantelowes", que se lleva la música de esos westerns a las arenas del Sahel. Piedrecitas coloridas que van edificando escucha a escucha este monumento a la música griot y a las raíces más profundas de todo un pueblo. 

Un álbum, en definitiva, que parece entrar muy fácil, que se va haciendo más impenetrable con las siguientes escuchas y al que te acabas rindiendo en cuanto te abandonas y dejas de luchar contra sus estructuras circulares y aparentemente aleatorias. Viene de una tradición a la que somos ajenos en Occidente, pero no me cabe duda de que merece ser calificado como hito sin paliativos. Volviendo al principio, lo diré sin miedo a exagerar: música clásica, señoras y señores, música clásica.

★★★★☆

1 Si Naani 10:31
2 Elyne Road 8:50
3 Ali Farka Toure 6:20
4 Kaouding Cissoko 6:27
5 Ismael Drame 5:45
6 Djourou Kara Nany 6:53
7 El Nabiyouna 6:03
8 Cantelowes 6:57

Total: 57:46

domingo, 18 de octubre de 2026

Ciclogénesis

(III) (Toundra, 2012)

POST-METAL. Toundra son toda una anomalía en este país. Una banda instrumental que trata al rock como materia maleable con la que jugar entre volutas de belleza casi ascética y tempestades absolutamente abrumadoras. Un gusto por el crescendo que no se queda en lo simplón de la calma-tormenta. Sus composiciones parecen cumplir un ciclo vital apasionante. Nacen de la nada, se desarrollan y van creciendo de manera paulatina y siempre salpicadas de momentos reflexivos subrayados por otros más tormentosos.

Todo en un continuo que te envuelve sin que te des cuenta. Hasta que, sin saber cómo, te ves en medio de una ciclogénesis explosiva que no sabes a dónde te va a llevar. Una zona de bajas presiones en la que, curiosamente, puedes habitar sin sentirte amenazado. Es más bien como si te encontraras en el centro de ella mientras el huracán sopla y crea devastación a tu alrededor. Toundra son tan buenos que nos hacen sentirnos testigos privilegiados más que víctimas de su estruendo.

Así lo siento cada vez que me someto a este álbum, su tercera referencia. Una obra en la que manejan el sonido de manera magistral y que también puede resultar algo estomagante, a veces, por su exceso de lirismo, pero a la que siempre gusta volver. Tampoco puedo decir que sea su mejor trabajo —necesito profundizar más en su catálogo para poder afirmarlo—, pero seguro que es una puerta de entrada magnífica al mundo poético y atronador de una de nuestras bandas más solventes, imaginativas y sólidas en todos los aspectos.

★★★☆☆

1 Ara Caeli 7:57
2 Cielo negro (Black Sky) 6:00
3 Requiem 5:34
4 Marte (Mars) 5:25
5 Lilim 7:24
6 Espírita 7:56

Total: 40:16

miércoles, 14 de octubre de 2026

Belleza disfrazada de aberración

Lament (Touché Amoré. 2020)

POST-HARDCORE/SCREAMO. Touché Amoré se convirtieron de inmediato en una de las sensaciones de la temporada dentro del underground con su debut en 2009. Aquí nos los encontramos más hechos y más experimentados en la que era su sexta referencia. Un disco que incide con rabia en el vitriolo que los había hecho grandes, del post-hardcore a lo emo, con convicción y entrega casi suicidas.

De principio a fin y del derecho o del revés, pocas pegas se le pueden poner a estos treinta y cinco minutos de desgarro al borde del colapso. Si acaso, que este screamo tan desbocado requiera de un estado mental y un humor muy específicos. Y por supuesto, lo diré, que no es para todo el mundo. A pesar de que sea ponerlo y no parar de preguntarte como se puede hacer música tan hermosa a partir de tanta brutalidad. Algo que debería hacer ganar puntos a cualquiera.

★★★☆☆

1 Come Heroine 2:50
2 Lament 3:20
3 Feign 2:48
4 Reminders 3:03
5 Limelight 5:02 feat. Manchester Orchestra
6 Exit Row 2:16
7 Savoring 2:56
8 A Broadcast 3:01
9 I'll Be Your Host 3:27
10 Deflector 3:31
11 A Forecast 3:38

Total: 35:52

lunes, 12 de octubre de 2026

Cine negro en 3D

Cover art for The Black Saint and the Sinner Lady by Mingus

The Black Saint and the Sinner Lady (Charles, Mingus, 1963)

THIRD STREAM. La obra maestra de Mingus se despliega ahora y lo hará por mucho tiempo que pase como uno de los discos más definitivos para poder entender y disfrutar el jazz moderno en cualquiera de sus mutaciones. Dos años antes de A Love Supreme (John Coltrane, 1965), Bob Thiele produce este disco innovador y único en su especie, erigiéndose desde ese momento en figura clave de la onda expansiva de un movimiento al que no se le podía tasar la medida de sus efectos, pero al que se le adivinaban unas consecuencias devastadoras.

Tratar de describir a qué suena The Black Saint and the Sinner Lady es una utopía. Es demasiado rico, demasiado retorcido y demasiado prístino, todo a la vez, como para llegar a una conclusión diáfana y sencilla. Podríamos decir que suena a cine, pero en tres dimensiones, o a folk mutante, elevado al cubo, eso sí, o a música española, o gitana, o a cine negro, o qué sé yo. Podríamos decir que su obertura replica la marcha de los elefantes, que anuncia a John Zorn y esa vertiente tan radical del jazz por venir. Podríamos decir tantas cosas que al final es como si no dijéramos ninguna.

Pero eso no significa que no haya nada que decir sobre esta obra de arte. Más bien que no se puede llegar a ninguna conclusión. Y esto unido al placer que provoca, a lo jugoso de todas sus interrogantes, lo hacen una pieza pura y sin par. Por indescriptible y por ese magnetismo tan difícil de quitarse de encima. Demasiados motivos como para no colocarlo donde merece. En el altar sagrado del disco de Coltrane mencionado arriba. Justo al lado de ese Kind of Blue (Miles Davis, 1959) al que casi nadie puede acercarse. Creo que con eso hay poco más que añadir a las virtudes y merecimientos de uno de los mejores tres discos de jazz de la historia. Digo esto y me quedo tan ancho. Pero, ¿podría ser de otra forma?


 

A1 Solo Dancer (Stop! Look! And Listen, Sinner Jim Whitney!) 6:20
A2 Duet Solo Dancers (Hearts' Beat and Shades in Physical Embraces) 6:25
A3 Group Dancers (Soul Fusion) (Freewoman and Oh, This Freedom's Slave Cries) 7:00
B Trio and Group Dancers (Stop! Look! And Sing Songs of Revolutions!) / Single Solos and Group Dance (Saint and Sinner Join in Merriment on Battle Front) / Group and Solo Dance (Of Love, Pain, and Passioned Revolt, Then Farewell, My Beloved, 'Til It's Freedom Day) 17:52

Total length: 37:37 

Xxx

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