sábado, 5 de septiembre de 2026

La rueda que no para



Musicales de ensueño y pesadilla

Alice / Blood Money (Tom Waits, 2002)

CANCIÓN DISLOCADA. Con esta pareja de discos publicados a la vez, pero por separado, Waits retoma el espíritu de The Black Rider (1993). Cada uno es la traslación al plástico de la música contenida en sendas óperas escritas junto a su esposa, Kathleen Brennan, y Robert Wilson.  

Alice exprime las canciones escritas para el musical del mismo título, estrenado en 1992. Un libreto que va sobre la obsesión de Lewis Carroll por Alice Liddell, la niña que le sirvió de inspiración y musa para sus novelas Alice in Wonderland (1865) y Through the Looking Glass (1871).

Blood Money, por su parte, extrae la música de Woyzeck, ópera producida por Wilson y estrenada en el año 2000, que se basa en la obra teatral de Georg Büchner, incompleta en el momento de su muerte, en 1837, y editada por Karl Emil Franzos en 1877. En ella se cuenta la historia de un soldado sin recursos y mentalmente atormentado que acabó matando, en un ataque de celos, a su amante y madre de su hijo. Crimen por el que fue decapitado finalmente.

Historias truculentas, cada una a su estilo y en diferente grado, que encuentran en esta música un vehículo expresivo inmejorable. Canciones inflamadas y valses que conforman toda una odisea entre la lógica del sueño y el sinsentido —palabras del propio autor— en el caso de Alice. En cuanto a Blood Money, Waits lo describe como un disco que se escora de lo brutal a lo tierno, con ritmos que agreden y melodías románticas. Mientras el primero, y seguimos usando las palabras del cantautor, ofrece canciones adultas para niños o canciones infantiles para adultos, el segundo nos revela esas malas noticias que a todos nos gusta oír de una boca bonita, en canciones afligidas que parecen haber envejecido en una barrica.

Es cierto que con dos álbumes a la vez, por mucho que "solo" sumen 90 minutos, corremos el riesgo de perdernos en medio del atracón. Probablemente, los matices queden enterrados en la maraña y nos apetecerá dar carpetazo pronto y a otra cosa, antes que dedicarles el tiempo que merecen. Sin embargo, me niego a ser injusto con esta dupla. Hay demasiados violines en llamas, demasiados pianos destemplados, demasiados vientos tambaleantes y demasiada pasión que se desborda por estos surcos. La tentación puede susurrarte que los despaches con un no están mal, pero... Y ahí es donde debemos quitarnos la venda de los ojos y confesar que el de Pomona lo ha vuelto a hacer una vez más. Como si no le costara esfuerzo alguno. 

★★★★☆

1 Alice 4:30
2 Everything You Can Think 3:12
3 Flower's Grave 3:30
4 No One Knows I'm Gone 1:44
5 Kommienezuspadt 3:12
6 Poor Edward 3:44
7 Table Top Joe 4:16
8 Lost in the Harbour 3:47
9 We're All Mad Here 2:33
10 Watch Her Disappear 2:35
11 Reeperbahn 4:04
12 I'm Still Here 1:51
13 Fish & Bird 4:01
14 Barcarolle 4:01
15 Fawn 1:43

Total: 48:43

1 Misery Is the River of the World 4:25
2 Everything Goes to Hell 3:45
3 Coney Island Baby 4:02
4 All the World Is Green 4:36
5 God's Away on Business 2:59
6 Another Man's Vine 2:28
7 Knife Chase 2:26
8 Lullaby 2:09
9 Starving in the Belly of a Whale 3:41
10 The Part You Throw Away 4:22
11 Woe 1:20
12 Calliope 1:59
13 A Good Man Is Hard to Find 3:57

Total: 42:09

viernes, 4 de septiembre de 2026

Cara B



Erewhon

Cover art for Either / Or by Elliott Smith

Either/Or (Elliott Smith, 1997)

POP DE AUTOR. Poeta, genio maldecido por la tragedia, etiquetas tópicas, pesadas, tontas, que no ayudan ni describen. Más bien generan un sambenito insoportable para un artistazo que lo es por derecho propio. Pero claro, a nosotros nos gusta la carnaza, el morbo y la desolación. Lo admito, hay mucho de esto también aquí, en estas palabras y en este disco.

Elliott Smith vivió deprisa y murió joven, apuñalado, caso abierto, el alimento perfecto para la leyenda y el mito. Antes le había dado tiempo a completar cinco discos largos a su nombre, de los cuales este es el tercero. Discos con una valoración altísima. Discos grabados con lo justo en cuanto a medios, pero sobradísimos de talento y sensibilidad. Este Either/Or pasa por ser su cumbre, o una de ellas, no conviene aseverar a la ligera. Se trata de una obra crepuscular, melancólica, de las que tocan hueso, ahí bien profundo. Un disco susurrado, con sus momentos de desmelene pop y una originalidad melódica que impresiona.

Una obra que muestra a un artista total. Guitarrista finísimo, creador por encima de todo, algo deudor y muy heredero, pero para nada imitador ni de Nick Drake ni de Bob Dylan. Con el primero comparte el daño, la condena; con el segundo el compromiso poético, la mirada certera. Un humanista que se derrama apasionado y tranquilo por estos sonidos llenos de una verdad tan humilde que no podemos resistirnos a ella. Muy poco... Muchísimo.

★★★★

1 Speed Trials 3:01
2 Alameda 3:43
3 Ballad of Big Nothing 2:48
4 Between the Bars 2:21
5 Pictures of Me 3:46
6 No Name No. 5 3:43
7 Rose Parade 3:28
8 Punch and Judy 2:25
9 Angeles 2:56
10 Cupid's Trick 3:04
11 2:45 AM 3:18
12 Say Yes 2:19

Total: 36:52

jueves, 3 de septiembre de 2026

Córtame mis alas sucias

Cover art for MTV Unplugged in New York by Nirvana

MTV Unplugged in New York (Nirvana, 1994) [DIRECTO]

 

GRUNGE. El primer disco editado tras la muerte de Kurt Cobain es el documento definitivo que muestra de una forma íntima, no solo la música del trío, sino la ambivalente, contradictoria y auténtica relación del cantante con la industria, representada aquí por la todopoderosa cadena musical norteamericana. 

Todo el que haya escuchado y, aún más, el que haya visto el concierto se encuentra a un Cobain relajado, en sintonía con un público ávido de sus escasos comentarios, los cuales él reduce a introducciones para algunas canciones con apenas trazos de ironía y de una manera sencilla, sin aspavientos. Aquí se sitúa el atractivo real del show. El de mostrar a un Cobain deseoso de que la gente aprecie su música en su estado más desnudo. Y no solo su música. 

También considera importante su faceta de fan e incorpora numerosas versiones que la banda hace propias con facilidad pasmosa. Hasta 6 de los 14 temas pertenecen a este último grupo. Versionan sin complejos a David Bowie, The Vaselines, Meat Puppets o incluso al ínclito e irresistible Leadbelly. A los Meat Puppets incluso los invitan a tocar sus temas con la banda, en un precioso gesto que mezcla agradecimiento y deuda saldada. ¿Cuántos discos vendería esta banda, hasta entonces desconocida para el gran público, después de esto? Seguro que alguno que otro.

Los artefactos que la MTV ofrece hacen que el purista arquee la ceja a priori. Unplugged in NY, sin embargo, se merienda cualquier atisbo de duda. Nirvana siempre habían sabido lidiar con la industria y, no sé por qué, pero en este disco domina un ambiente ceremonial y religioso. Será por el sentimiento en la voz de Cobain, será por el silencio respetuoso del público o por ese chelo que acaricia con su tensión. Sea por lo lo que fuere, la hora escasa del recital se pasa en un suspiro y nos deja arrodillados tras asistir a esa interpretación del tradicional "Where Did You Sleep Last Night" que popularizara Leadbelly. Con él nos vuelven a recordar que su música está hecha de carne y que su hábitat es el fuego eterno de la inmortalidad.

★★★★☆

1 About a Girl 3:38
2 Come as You Are 4:13
3 Jesus Doesn't Want Me for a Sunbeam 4:37
4 The Man Who Sold the World 4:20
5 Pennyroyal Tea 3:40
6 Dumb 2:52
7 Polly 3:16
8 On a Plain 3:44
9 Something in the Way 4:01
10 Plateau 3:37
11 Oh Me 3:26
12 Lake of Fire 2:56
13 All Apologies 4:23
14 Where Did You Sleep Last Night 5:11

Total: 53:54

Escapando del rebaño

 


Persiguiendo a las musas

La rebelión de los hombres rana (El Último de la Fila, 1995) 

POP AFLAMENCADO. Con un tono más reposado y claramente meditativo, EUDLF se despiden diez años después de su primer disco. Su canto de cisne es una obra melancólica y oscura de tonos semiacústicos. En ella se conjuran los sentimientos de agotamiento y despedida que anunciaban la inevitable disolución. 

Todo ese anuncio está latente en la música y en las palabras. Inequívocas al hablar de la falta de inspiración, de esas "musas que huyen" y esos "ripios confusos" ("El bombero del atardecer"). Claras al llorar el final con ese "pudo ser mejor, pero nuestro baile acaba" ("Uva de la vieja parra").

Letras cansadas y pulcras como siempre. Músicas que anuncian claramente al Manolo García que volaría en solitario poco después ("Las hojas que ríen"), aunque una sola de estas canciones valga más que toda su discografía al margen del grupo. Historias pensadas y ultimadas para cerrar un ciclo único en la historia del rock en castellano. Aunque el disco se desinfle un poco conforme avanza. Aunque ya nada sea como al principio. Despedida más que digna con uno de sus esfuerzos más logrados. Su disco más maduro. Y esta vez no es un insulto.

★★★☆☆

A1 ¡Qué bien huelen los pinos! 4:27
A2 Pedir tu mano 2:54
A3 Vestido de hombre rana 3:16
A4 Bailarás como un indio 4:09
A5 A medio soñar 3:43
A6 Uva de la vieja parralyrics 3:46
B1 Las hojas que ríen 5:13
B2 Sin llaves 3:34
B3 El bombero del atardecer 4:42
B4 Dímelo tú 4:06
B5 Illetes 4:03 

Total: 43:53