lunes, 24 de agosto de 2026

Entra y quítate la piel

The Black Rider (Tom Waits, 1993)

MUSICAL DISLOCADO. The Black Rider es una obra de teatro musical con partitura de Tom Waits y libreto de Robert Wilson y William S. Burroughs. La obra se estrenó en 1990, aunque lo que tenemos aquí no es la transcripción literal de dicha pieza, sino que Waits toma el título para incluir grabaciones originales para la misma realizadas en Hamburgo, con una banda heterogénea de músicos de conservatorio y otros reclutados entre los vagabundos de la estación de tren. A estas canciones les añade otras nuevas realizadas a posteriori con músicos como Greg Cohen o Matt Brubeck —sí, el hijo del pianista Dave Brubeck.

Se trata de una obra fantasmal en la que los sonidos cabareteros y circenses, herederos de la música de entreguerras, con Kurt Weill y Bertolt Brecht a la cabeza, contribuyen al desasosiego en el que nos sume la voz desquiciada de Waits, ya sea recitando o entonando. Sin contar la colaboración morbosa y retumbante del propio Burroughs en la lectura del poema "T' Ain't No Sin", momentazo en el que el autor de El almuerzo desnudo (1959) parece estar entregando, de manera simbólica, su cetro al cantautor dislocado.

Estamos, por tanto, ante una obra hecha a partir de retales. Cosidos con mimo para que el resultado sea coherente dentro del mundo de líneas asimétricas de Waits, pero, aparte de episodios sueltos o algún personaje del musical, no podemos esperar aquí narración completa alguna. Algo que no es de por sí negativo. No olvidemos que estamos ante un producto discográfico en el que la coherencia se construye a partir de otros mecanismos. Una atmósfera que lo envuelva, un sonido que fluya dentro de unas mismas coordenadas... Cosas que se dan en este álbum obtuso, anguloso y difícil como ninguna otra obra de Tom Waits. Que ya es decir. Por eso, aunque aquí haya solidez y empaque, no puedo subirme al carro y vocear que estamos ante otra obra maestra. Es tut mir leid.

★★★☆☆

1 Lucky Day Overture 2:26
2 The Black Rider 3:20
3 November 2:50
4 Just the Right Bullets 3:35
5 Black Box Theme 2:45
6 'T'Ain't No Sin 2:35
7 Flash Pan Hunter / Intro 1:11
8 That's the Way 1:11
9 The Briar and the Rose 3:50
10 Russian Dance 3:10
11 Gospel Train / Orchestra 2:35
12 I'll Shoot the Moon 3:50
13 Flash Pan Hunter 3:05
14 Crossroads 2:45
15 Gospel Train 4:40
16 Interlude 0:30
17 Oily Night 4:25 feat. The Boners
18 Lucky Day 3:45
19 The Last Rose of Summer 2:10
20 Carnival 1:30

Total: 56:08

Aquí es de recibo acordarse de la obra sobre la que gira todo este disco y a partir de la cual surgió. Como he dicho arriba, se trata de una ópera con música de Waits y libreto de Wilson & Burroughs. A partir de la ópera Der Freischütz (El cazador furtivo) de Carl Maria von Weber, Wilson pensó en convertirla en una obra de teatro musical. Para ello pidió la colaboración de Waits y de un Burroughs que se encargaría del texto.

En busca de colaboradores, encontraron los brazos abierto del Thalia Theater de Hamburgo, donde los tres artistas estuvieron, componiendo, escribiendo y ensayando entre 1989 y 1990. Lo que salió, aunque basado en la ópera alemana mencionada arriba, fue algo totalmente personal y desviado. El núcleo argumental se mantuvo, esto es, el joven que necesita convertirse en un tirador infalible y para ello encuentra unas balas mágicas y hace un pacto con el diablo. A partir de esto, todo parecido con el original es pura coincidencia, ya que lo deforman hasta convertirlo en cuento de hadas expresionista salpicado por cabaret grotesco y teatro de vanguardia. De ahí las comparaciones con las obras de Weill/Brecht.

Sé que puede ser difícil imaginarse cómo era una obra tan heterodoxa. Por eso, lo mejor es echarle un vistazo y salir de dudas. Si hay coj...., claro. 

sábado, 22 de agosto de 2026

Obsolescencia programada

Bone Machine (Tom Waits, 1992)

 

CANCIÓN DISLOCADA. Ante una camarilla de acólitos hambrienta de nueva música de su ídolo, Tom Waits fabricó su disco de estudio número doce —sí, he contado sus bandas sonoras— con la idea de profundizar en una heterodoxia que ya controlaba con mano de hierro. Habían pasado cinco años desde su última obra propiamente dicha —sí, aquí me he saltado una banda sonora—, y con Bone Machine dejó claro que su compromiso artístico permanecía intacto y que sus coordenadas apuntaban al Hades más que nunca. 

El concepto del disco gira en torno a lo desechable del cuerpo humano. Somos máquinas de huesos, nos estropeamos con el tiempo y tienen que reemplazarnos por otras nuevas. De ahí que no resulte extraño que Waits haya vertido en el álbum una obsesión malsana por nuestra caducidad y por la muerte tanto física como espiritual. Pero también podemos encontrar en sus hechuras un ludismo inédito, pero lógico a poco que se piense, en el cantautor dislocado. En las entrevistas de la época era frecuente que cargara contra las innovaciones en los métodos de grabación digital y en el olvido en el que habían caído instrumentos y aparatos que, según sus propias palabras, "funcionaban de verdad". 

Hasta tal punto llega su aversión por la asepsia de la modernidad que, ante sus dudas con el espacio en el que iban a grabar, movieron el material de grabación y tendieron cables por el monte hasta un cobertizo con suelo de cemento cerca del estudio original. Ni que decir tiene que todo este ambiente entre campestre y opresivo se puede percibir cuando escuchamos el álbum. Algo que se acentuó por la obsesión de nuestro héroe con las percusiones. Incluso llegó a inventarse instrumentos como el conundrum, que suena por todo el disco y es básicamente una cruz de metal a la que le colgó barras metálicas, sables de Tijuana y otras barbaridades.

Todo esto influye en el sonido crudo, aberrante y casi aterrador de una obra en la que también destaca la garganta de un Waits más rugoso y cáustico que nunca. El marco perfecto para unas historias de decadencia y muerte que, sin tener momentos que destaquen claramente entre los demás, conforma un cancionero poderoso y sin fisuras. No, Tom a estas alturas no estaba para dar de comer a las listas de éxitos, pero a sus seguidores, por supuesto, eso no les importaba en absoluto. Simplemente tenía que seguir entregando colecciones tan adictivas y personales como esta para que siguiéramos creyendo en su palabra.

★★★★☆

1 Earth Died Screaming 3:41
2 Dirt in the Ground 4:10
3 Such a Scream 2:10
4 All Stripped Down 3:05
5 Who Are You 3:59
6 The Ocean Doesn't Want Me 1:53
7 Jesus Gonna Be Here 3:23
8 A Little Rain 3:00
9 In the Colosseum 4:52
10 Goin' Out West 3:22
11 Murder in the Red Barn 4:31
12 Black Wings 4:39
13 Whistle Down the Wind 4:37
14 I Don't Wanna Grow Up 2:33
15 Let Me Get Up on It 0:57
16 That Feel 3:12

Total: 54:04

viernes, 21 de agosto de 2026

Aprendiendo a volar


Nobleza obliga

 
Sincerely..... Edith Piaf (Édith Piaf, 1960)
 

CHANSON. La Piaf en sus últimos años, un bicho imposible de enjaular. Aquí la tenemos en una grabación inglesa —que no en inglés—, donde se ejercita rotunda, divina, como nunca. En este disco de 1960 repite con una impresionante "La foule", que ya apareciera en el anterior Piaf (1959). 

Se le permite, porque acaba siendo una de las colecciones más impresionantes de la parisina, tal vez la mejor. Así lo atestigua el hecho de que contenga nada menos que dos de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Sí, "Milord" y "La foule" son y siempre serán mucho.

Lo sé, con el gorrión de París no se trabajó a fondo el tema del LP como obra mayor. Los suyos son siempre colecciones más o menos acertadas que nunca buscan la unidad. Para ser honestos tenemos que indicar que el disco recoge grabaciones que cubren el periodo entre 1957 y 1960, siendo la mitad de este último año. 

Da igual. No importa dónde miremos ni qué grado censor apliquemos. La Môme está soberbia en los números cabareteros y abisal en los más profundos. Moustaki, Contet, Prévert, Monnot, Bouquet... También da igual quién le escriba. Ella hace a lo grande absolutamente enorme. Siempre lo hizo, y aquí un poquito más. Haciendo posible lo imposible.

★★★★☆

A1 Milord
A2 C'est l'amour
A3 Ouragan
A4 T'es beau, tu sais
A5 Cri du coeur
A6 Eden Blues
B1 Le vieux piano
B2 La foule
B3 Les amants merveilleux ❤
B4 Je suis à toi
B5 Les prisons du roi ❤
B6 Opinion publique
 
Total: 40 min.

Piaf (Édith Piaf, 1959) [RECOPILATORIO]

 

CHANSON. Poderosa y sublime, la Piaf impartió su mejor magisterio en sus años postreros. Así lo demuestra este documento publicado a cuatro años de su desaparición. También es cierto que hay que matizar esto, ya que este material se registró entre el 56 y el 59, si bien la mitad de los cortes son del 58 en adelante.

De todas formas, podemos disfrutar sin revolcarnos en esos detalles. Acaban siendo innecesarios enfrentados al torrente vocal y a los sentimientos desatados que aventa esta obra única en su canon. Aquí podemos deleitarnos con los diferentes papeles en los que gustaba impersonarse la parisina. Esos personajes con los que podía pasearse con garbo felino por el campo de batalla, la tragedia cotidiana, el vodevil más chulesco y esos amores desesperados con los que siempre conseguirá maravillarnos.

Hay artistas de temporada y otros que siempre van a estar ahí, perennes, sin fecha de caducidad. Ni que decir tiene a qué grupo pertenece la Piaf. Una grande entre grandes que ofrece aquí uno de los mejores motivos para rendirse a sus pies. Un disco para desgastar, que va de menos a más, uno de los que mejor sintetizan eso de vivir la música, de llevarla en la sangre como un éxtasis perpetuo, como una maldición.

★★★★

 A1 Et Pourtant [With the Orchestra of Robert Chauvigny]
A2 Marie la Française
A3 Les Gragnards
A4 Comme Moi
A5 Salle D`Attente
A6 La Foule
B1 Fais Comme Si
B2 Les Orgues de Barbarie
B3 Le Gitan et la Fille
B4 Les Amants de Demain
B5 Les Neiges de Finlande
B6 Tant Qu`Il y Aura des Jours

Total: 36 min.

jueves, 20 de agosto de 2026

Noctámbulos por el mundo

Night on Earth (Tom Waits, 1992) [BANDA SONORA]

SCORE DISLOCADO. Después de la exigente gira-espectáculo que siguió a ese grandioso Franks Wild Years (1987), y después de la publicación del disco en directo y la película que la retrataban, tocaba un paréntesis que se cerró cuando Jim Jarmusch, amigo personal de Tom, le pidió que escribiera la banda sonora para su nueva película. Night on Earth se estrenó en 1991, y Waits cumplió con creces con un score que bebía de las formas clásicas, pasadas por el estilo chatarrero y desquiciante que venía desarrollando en los últimos años.

Se trata de un trabajo de corte instrumental, salpicado por unos pocos temas vocales, que dejan claro que la inspiración del de Pomona sigue intacta y a pleno rendimiento. Auténticos hitos rompecorazones como "On the Other Side of the World" o todas las variantes de "Good Old World", cuyo motivo principal se va repitiendo por toda la banda sonora, convirtiéndose por derecho en el corazón y el motor de la misma. Un trabajo de reestructuración, obsesión y perspectiva múltiple que demuestra lo imaginativo que puede ser nuestro amigo a partir de un par de acordes y un par de versos. 

Waits, además, capta bien el tono de la película, ya que, como las viñetas en taxis de todo el mundo que vertebran la narración de Jarmusch, estas piezas son autónomas, pero dialogan y conectan entre ellas formando un conjunto sólido y unidireccional. Lo que no significa que pueda borrar del todo esa sensación de música para tener de fondo. Una apreciación totalmente injusta frente a la calidad de los temas, pero inevitable ante un disco con apenas cuatro canciones cantadas. Al fin y al cabo, cuando te pones un disco de Waits, lo haces, en buena medida, para escuchar su voz. Sí, así de tontos somos.

★★★☆☆

1 Back in the Old World (Gypsy) 2:30
2 Los Angeles Mood (Chromium Descensions) 2:35
3 Los Angeles Theme (Another Private Dick) 4:29
4 New York Theme (Hey, You Can Have That Heartattack Outside Buddy) 4:04
5 New York Mood (A New Haircut and a Busted Lip) 2:38
6 Baby I'm Not a Baby Anymore (Beatrice Theme) 1:59
7 Good Old World (Waltz) 2:47
8 Carnival (Brunello del Montalcino) 3:06
9 On the Other Side of the World 5:20
10 Good Old World (Gypsy Instrumental) 2:19
11 Paris Mood (Un de fromage) 2:28
12 Dragging a Dead Priest 4:00
13 Helsinki Mood 4:10
14 Carnival Bob's Confession 2:17
15 Good Old World (Waltz) 3:56
16 On the Other Side of the World (Instrumental) 3:59

Total: 52:37

martes, 18 de agosto de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)


PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 

Total: 45:17

Este disco me remite irremisiblemente a Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Demasiado obvio y, a la vez, un poco forzado, aunque si se analiza bien, hay más similitudes que diferencias entre la película y el disco. Es cierto que a la película le falta ese ambiente decadente y casi miserable que sí que exuda el disco. Sin embargo, no podemos obviar el hecho del piano en el bar —representado por Sam en la película—. Un pianista mucho más limpio y sereno en todos los aspectos que la imagen que nos ofrece Waits ya en la misma portada, pero un pianista sentimental hasta las trancas en ambos casos.

 

También está el hecho de que el bar en ambos casos represente la estación de paso de perdedores y borrachos, que en la película podríamos equiparar con agentes secretos en tránsito, espías y ex-presos políticos de renombre. Todos en un ambiente luminoso y casi festivo en la película, y en un entorno más deprimente, lúgubre y casi maloliente en el álbum.

Y por último, está el hecho de que el disco también evoque la soledad más tenaz y desesperanzada, cosa que cuesta vislumbrar en la película. A no ser que nos fijemos en el personaje de Rick, interpretado por Humphrey Bogart, auténtico arquetipo del ser solitario e individualista hasta el extremo.

Con todos estos ingredientes y perspectivas dislocadas y casi contrapuestas, podemos concluir, creo yo, que Closing Time bebe bastante del clásico de Curtiz. Queriendo o no, desde luego, en mi cabeza hay una interconexión que he tratado de explicar por muy loca que pueda parecer. O por demasiado obvia, repito.

DISCOS RELACIONADOS

 

✠✠✠

The Early Years Volumes 1 & 2 (Tom Waits,1991/1992) [RECOPILATORIO]

PIANO BAR. Tom Waits grabó estas tomas entre julio y diciembre de 1971, dos años antes de sacar su álbum de debut. Se trata, por tanto, de grabaciones tempranas de un autor en ciernes que se muestra comedido ante el piano y la guitarra, guardando las formas y con pocas, pero significativas salidas de tono —véase esa "I'm Your Late Night Evening Prostitute"—, en las que detectamos de inmediato que estamos ante un cantautor que puede romper moldes, como así lo haría en unos años.

Por lo demás, poco podemos añadir a un recopilatorio que nos muestra a un Waits en modo aprendiz, moviéndose como pez en el agua entre la tradición blues, country, folk y jazz. Un escritor muy fino ya desde esos primeros momentos, en los que nos ofrece estupendas melodías y letras sugerentes, algunas de las cuales ya nos íbamos a encontrar en sus primeros álbumes. Sin duda, todo lo que suena aquí podría pulirse un poco, no lo vamos a negar, pero también hay que reconocer que la mayor parte de estas tonadas podría haber tenido espacio en casi cualquiera de sus discos de la etapa Asylum. Algo que, para un imberbe cantante de apenas veintidós años, es un cumplido importante.

Y por supuesto, lo más interesante del lote, en ambos volúmenes, lo conforman las canciones que se quedaron en el camino y no encontraron espacio en sus álbumes posteriores. Lo que no quiere decir que no podamos disfrutar de las versiones primigenias de las otras, tomas en las que se nos presentan solemnes y adustas, pero perfectamente acabadas a pesar del escueto acompañamiento que ofrece Waits, mayormente en solitario, ya sea al piano o a la guitarra. 

También habría que destacar la novedad de esa voz limpia, casi de tenor, con la que nos obsequia el de Pomona en estos momentos iniciáticos, reveladores y hasta imprescindibles. Una vez, eso sí, que has hecho de Tom Waits parte importante de tu vida.

★★★

The Early Years Volume One

1 Goin' Down Slow 2:48
2 Poncho's Lament 4:17
3 I'm Your Late Night Evening Prostitute 3:16
4 Had Me a Girl 5:32
5 Ice Cream Man 3:11
6 Rockin' Chair 3:15
7 Virginia Ave. 2:41
8 Midnight Lullabye 3:37
9 When You Ain't Got Nobody 3:23
10 Little Trip to Heaven 3:02
11 Frank's Song 1:56
12 Looks Like I'm Up Shit Creek Again 3:03
13 So Long I'll See Ya 3:31

Total: 43:32

The Early Years, Vol. 2

1 Hope I Don't Fall in Love With You 5:01
2 Ol' 55 4:07
3 Mockin' Bird 3:27
4 In Between Love 3:01
5 Blue Skies 2:13
6 Nobody 2:47
7 I Want You 1:22
8 Shiver Me Timbers 3:48
9 Grapefruit Moon 4:36
10 Diamonds on My Windshield 3:10
11 Please Call Me, Baby 3:43
12 So It Goes 2:31
13 Old Shoes 4:24

Total: 44:10

Tálamo en llamas

Gentlemen (The Afghan Whigs, 1993)

ROCK LLAMEANTE. En su tercer disco, los de Cincinatti plantan la bandera orgullosos para proclamar a los cuatro vientos la dimensión pavorosa de sus conquistas. Pavorosa como la entrega de un Greg Dulli, que exprime su alma hasta la última gota en un micro cubierto de esputos y sangre. Por eso será que muchos llaman a su música soul. Soul inflamado, soul en llamas, soul de carnes abiertas y soul eléctrico como una bobina de Tesla.

Un soul que todavía no se aleja del rock que siempre han cultivado. Un rock tenso, desbordante y desatado. Una furia que Dulli y los suyos encauzan para arrasar con todo. Así, queda claro que en términos de potencia y sentimiento, este disco no tiene parangón. Por eso sigue desencajando mandíbulas a su paso, por mucho que no se haya vendido casi nada. Una de esas injusticias que el oyente no puede creer por más que se lo expliquen.

Y si Gentlemen es bueno, buenísimo, genial, no es solo por cómo suena, sino también, y casi más importante, por lo que cuenta. Y lo que cuenta es pura pornografía sentimental. Sentimientos en primer plano, secuencias robadas de una película que retrata el estado mental de un Dulli al borde de todo. En cuanto a adicciones, cuernos y desamor, el páramo que atravesaba el líder, cantante, guitarrista y compositor principal del grupo fue la clave de su autenticidad, de su dolor aullado, de esas miradas furtivas con las que los niños de la portada sugieren cosas que no deberían sugerir.

Cosas tan abyectas como el amor, esa palabra que todo lo justifica, pero que muchos usan como un arma arrojadiza. Veneno, señoras y caballeros, puro veneno.

★★★★

1 If I Were Going 3:05
2 Gentlemen 3:54
3 Be Sweet 3:37
4 Debonair 4:15
5 When We Two Parted 5:47
6 Fountain and Fairfax 4:21
7 What Jail Is Like 3:30
8 My Curse 5:45
9 Now You Know 4:10
10 I Keep Coming Back 4:52
11 Brother Woodrow / Closing Prayer 5:40

Total: 48:56

Tanto la portada, la cual molestó bastante a Linda Ronstadt, entre otros, como la temática del disco, tienen muchísimo que ver con esa "Nan and Brian in Bed" (1983), fotografía de Nan Goldin que podemos disfrutar en el MoMA neoyorquino y que contiene toda la tensión sexual, el anhelo y la incomunicación que preñan la obra maestra de Afghan Whigs.

 

Una foto que es fruto de su tiempo, del pavor provocado por el SIDA, de las drogas, la nicotina y las sábanas frías. Una foto que cuenta muchísimo más de lo que puede parecer a simple vista. Una obra maestra para ilustrar, guiar y explicar otra. Así de grande es el arte confesional. A veces creo que el único necesario y, perdónenme, el único digno de llamarse arte.