miércoles, 18 de marzo de 2026

Peligrosos como un cable pelado

Live and Dangerous (Thin Lizzy, 1978) [DIRECTO]

HARD ROCK. Al César lo que es del César. Antes de Gary Moore, esta banda ya era increíble. Ya tenían un repertorio construido a base de canciones sólidas y duraderas, con un frontman excepcional al que algunos se atreven incluso a llamar poeta. Lo fuera o no, Phil Lynott siemre se encontró como en casa en el escenario. Eso sí que era inapelable. Será por eso que para muchos este sea su mejor disco. Y la verdad, no encuentro motivos para llevarles la contraria. Puede que dude delante de Jailbreak (1976), pero, bien mirado, precisamente ese álbum conforma el esqueleto de este directo de sonido impecable, interpretaciones torrenciales y canciones que van de lo bueno a lo superior. 

Y no soy sospechoso de venderme barato, porque nunca he sido amigo de los discos en vivo. De ahí que me aproxime a este con la ceja levantada para rendirme a la altura de la enorme "Still In Love With You", una canción por la que hubiera matado el Prince de Purple Rain (1984), ahí es nada. Y no es ese el único motivo para agenciarse este compendio de la etapa gloriosa de un gran grupo. Un grupo que está a medio camino entre los jevis y los rockeros algo más abiertos. Esa indefinición me encanta. Y la forma de cantar de Lynott. Y el duelo de guitarras encendidas. Y por supuesto, el constatar que esta banda fue un animal de escenario salvaje y libre en toda la extensión de ambos términos. 

PD: Todo esto lo escribo a pesar de saber la controversia que existe sobre la "pureza" de este "documento". Según algunas fuentes, solo la batería y los gritos del público están grabados en directo y el resto son los infames overdubbings. Me parece algo a tener muy en cuenta, pero al fin y al cabo ¿no es el artificio una parte inseparable de la creación musical? ¿No tendría su mérito el construir esto desde la nada? Yo lo tengo claro, y a pesar de las dudas que puedan surgir, concluyo que no me importa que me mientan si lo que me cuentan es tan bonito.

 ★★★★☆

A1 Jailbreak
A2 Emerald
A3 Southbound
A4 Rosalie / Cowgirl's Song
B1 Dancing in the Moonlight (It's Caught Me in Its Spotlight)
B2 Massacre
B3 Still in Love With You
B4 Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed

C1 Cowboy Song
C2 The Boys Are Back in Town
C3 Don't Believe a Word
C4 Warrior
C5 Are You Ready
D1 Suicide
D2 Sha-La-La
D3 Baby Drives Me Crazy
D4 The Rocker

Total: 76 min.

Aparte de lo que pueda impresionar el disco, su aura también queda dañada —o quizás al contrario, ¿quién sabe?— por las dudas que siempre han surgido acerca de su autenticidad como documento totalmente en directo. La mecha la prendió su productor, Tony Visconti, cuando afirmó que prácticamente el 75% del disco estaba rehecho en el estudio y que solo la batería y parcialmente el público eran auténticos. Incluso mencionó que buena parte del sonido de la audiencia fue creado artificialmente usando sintetizadores.

 

En cuanto a la banda, Phil Lynott solo admitió algunos overdubs necesarios, pero nada que empañara la condición de documento en vivo. El guitarrista, Brian Robertson, afirmó que lo que decía Visconti era "gilipolleces" y que el disco estaba grabado y producido totalmente en vivo.

Nunca va a quedar claro qué parte de este disco es verdad y qué parte pura cosmética. Tampoco va a ayudar a zanjar el debate acerca de cuánto retoque se permite para que un disco siga considerándose un documento en directo. Lo único que importa es que, ya sea porque nos muestra una versión idealizada de la banda, o porque captura con eficacia la fuerza de su despliegue en el escenario, estamos ante un registro descomunal que sigue ganando adeptos y al que nadie consigue bajar de su pedestal entre los mejores directos o "directos" de la historia. Tampoco fue el único que sufrió los supuestos retoques, una práctica más que extendida en la época. Por tanto, se hace necesaria una petición: no lo crucifiquemos sin más,  por favor.  

Rompiendo las cadenas

Jailbreak (Thin Lizzy, 1976)

 

HARD ROCK. El sexto disco de Thin Lizzy es un clásico irregular y hermoso. Un disco que casi todos encaraman a lo más alto de su discografía y al que no se le puede negar su condición de leyenda, aunque solo fuera por la gran acumulación de canciones definitorias y esenciales para la banda irlandesa. Del tema titular a "The Boys Are Back in Town" y de "Cowboy Song" a "Emerald", no se me ocurre álbum en su discografía que aglutine tal cantidad de clásicos instantáneos.

Sin embargo, como digo, no se trata de un pelotazo perfecto de cabo a rabo. En su debe, habría que situar los toques celtas o medievales que, aunque escasos, han sido detectados y copiados rápidamente por toda la camarilla heavy, al igual que el ultraefectismo guitarrístico, que también lo hay. Toques rancios y querencia masturbatoria al mástil que, sin ser malos de por sí, pueden molestar a los degustadores de músicas, digamos, más sutiles.

Por otra parte, en su haber, encontramos una contención vocal exquisita e inesperada para un artefacto protometálico como este, unas guitarras vertiginosas y punzantes en los momentos más aguerridos y una base rítmica a prueba de bomba. Virtudes que, unidas a los supuestos defectos mencionados arriba, no solo los diluyen, sino que incluso los hacen valiosos. Así, lo rancio se transforma en deliciosa raigambre y lo exhibicionista en radiante expresionismo.

Con todo esto en mente, no podemos más que concluir que, por mucho que este disco sea más rock que roll, por una vez no importa. Algo que puede chocar ante la anemia que exuda algún que otro tema —"Running Back", "Romeo and the Lonely Girl"—. Una falta de hierro que parecen confundir con elegancia solemne y belleza ingrávida, pero que, no solo no acaba dañando al álbum, tal y como me parecía tras escuchas incipientes y atolondradas, sino que le granjea una personalidad y un poder absolutamente inexpugnable. No sé de qué me extraño. Por mucho que me haya hecho el duro, al final mis defensas han caído. No quedaba otra.

★★★★☆

A1 Jailbreak
A2 Angel From the Coast
A3 Running Back
A4 Romeo and the Lonely Girl
A5 Warriors
B1 The Boys Are Back in Town
B2 Fight or Fall
B3 Cowboy Song
B4 Emerald

Total: 36 min.

Las comparaciones de Phil Lynott con Jimi Hendrix siempre me han parecido exageradas y algo racistas, la verdad. Como si simplemente por ser rockeros y negros ya tuvieran que tener todo en común. Es cierto que la admiración del bajista por el de Seattle siempre fue manifiesta. Hasta el punto de influir en el estilo escénico del irlandés de origen inglés, en su imagen y hasta en su forma de vestir. Una admiración que también le instigó para escribir una canción en honor al cherokee, "Song for Jimi".

 

Sin embargo, todo esto no puede traducirse en el calco inerte que muchos pregonan. Y eso que aquí hay una canción, "Warriors", que me lleva a contradecirme una y otra vez. Por su mención a Venus y Marte en la letra, por su estilo y por su pirotecnia guitarrística, me parece a mí que Jimi se paseaba por la mente de Phil más a menudo de lo que estoy dispuesto a admitir. En cualquier caso, bendito influjo.

martes, 17 de marzo de 2026

Las nanas que nunca querrías oír

Lincoln (They Might Be Giants, 1988)

 

GEEK MUSIC. They Might Be Giants siempre han sido únicos en su especie. Pocas bandas se han balanceado con tanto éxito entre lo experimental y lo juguetón, entre lo perverso y lo abiertamente infantil. Música para niños, dicen por ahí, aunque, escuchadas estas canciones pseudoinfantiles llenas de aristas y recovecos, no sé yo si se puede despachar esto de una manera tan sencilla.

Hay demasiada inteligencia y demasiada mala leche en unas melodías llenas de humor de todos los colores y de frases para la posteridad. Demasiado conocimiento de lo que ha sido el pop en sus mil pelajes y demasiada habilidad actoral para impersonarse con gracia en los grandes popes del género sin sonar a copia barata. De Elvis Costello a Stephin Merritt y de Jonathan Richman a los Proclaimers, influyentes e influenciados se pasean con garbo por una obra variada, multiforme e imposible de atrapar. Eso es lo mejor del disco: por mucho que te empeñes en pillarlo, siempre se te va a escabullir entre los dedos.

Porque su encanto es tan palpable como incomprensible. No sabrás de dónde surge, pero notarás que te va envolviendo con las escuchas y conforme el disco avanza. No es inmediato, por supuesto, como las mejores cosas de la vida. El disco necesita maceración y se toma su tiempo para revelarse en toda su gloria, pero no dudes que lo disfrutarás al máximo si le das la oportunidad. Dieciocho miniaturas que van a estar entre lo más original que hayas escuchado jamás. Poca broma.

★★★★☆

A1 Ana Ng
A2 Cowtown
A3 Lie Still, Little Bottle
A4 Purple Toupee
A5 Cage & Aquarium
A6 Where Your Eyes Don't Go
A7 Piece of Dirt
A8 Mr. Me
A9 Pencil Rain
B1 The World's Address
B2 I've Got a Match
B3 Santa's Beard
B4 You'll Miss Me
B5 They'll Need a Crane
B6 Shoehorn With Teeth
B7 Stand on Your Own Head
B8 Snowball in Hell
B9 Kiss Me, Son of God feat. Members of The Ordinaires  

Total: 40 min.

viernes, 13 de marzo de 2026

Canciones de vida y lucha

We Shall Overcome: The Seeger Sessions (Bruce Springsteen, 2006)

 

FOLK. No parece un plato muy apetitoso a priori lo que cocía Springsteen a costa del cancionero popular trabajado con esmero por el venerable Pete Seeger. Canciones más que manoseadas, canónicas, a las que costaba creer que se les pudiera insuflar vida nueva. Canciones protestonas de melodías claras, pero más pasadas que el propio Seeger. Ni el Boss ni el vejestorio del banjo despiertan pasiones unánimes. Comparten el hecho de tener seguidores tan fanáticos como sus detractores. Hipertrofiado interpretativamente el de New Jersey, soseras hasta la muerte el neoyorquino y populistas ambos, todos estos adjetivos les ha dedicado más de una vez su camarilla de fieles odiadores.

Ante todo este panorama, la sorpresa es mayúscula, porque cuando no se espera nada, es motivo de euforia el que se reciba tantísimo. Porque Bruce simplemente ha hecho lo que sabe y porque gracias a dios se ha dejado aconsejar por la violinista Soozie Tyrell a la hora de juntar una banda paralela a la E-Street Band que ejerce su papel a la perfección. Springsteen ni quiere ni sabe hacer marcianadas y en estos tiempos el ser capaz de limitarte a lo que dominas es motivo de celebración. Springsteen triunfa en este experimento porque surge del puro entretenimiento. Porque siguió su instinto cuando su hija le comentó lo divertida que era "We Shall Overcome", versión que grabara para un tributo a Seeger. Y porque es único a la hora de templar la voz, rugir y sonar auténtico, desde el corazón y las tripas. No hace falta nada más para redondear un disco de intenciones humildes y que es capaz de arreglarte el día, el mes y un trocito de tu vida.

★★★★☆

1 Old Dan Tucker 2:31
2 Jesse James 3:47
3 Mrs. McGrath 4:19
4 O Mary Don't You Weep 6:05
5 John Henry 5:07
6 Erie Canal 4:03
7 Jacob's Ladder 4:28
8 My Oklahoma Home 6:03
9 Eyes on the Prize 5:16
10 Shenandoah 4:52
11 Pay Me My Money Down 4:32
12 We Shall Overcome 4:53
13 Froggie Went A Courtin' 4:33 

Total: 61 min.

No tendría sentido tocar estas canciones de combate si no es para hacerlas revivir en nuestros tiempos, para airear un mensaje que sigue siendo tan válido hoy como hace cien años. Bruce lo sabía bien y por eso, además de arreglarlas con mimo para hacerlas estallar en nuestros altavoces, añade cosas como esa "Bring 'Em Home" en la que combina las canciones "Bring Them Home (If You Love Your Uncle Sam)", de Pete Seeger, y  "When Johnny Comes Marching Home", canción popular de la Guerra Civil americana.

 

Una creación propia de Springsteen —que solo puede escucharse en la American Land Edition del disco— a partir de canciones ya existentes que siempre ha sido el modus operandi favorito de los cantantes de folk. Y una canción que le vino como anillo al dedo para reclamar al gobierno que trajera de vuelta a los soldados de una guerra de Irak que ya pesaba demasiado en las conciencias y el corazón de las buenas gentes de Norteamérica.

Entre olas de melancolía terminal

I Will Swim to You: A Tribute to Jason Molina (VV.AA., 2025)

HOMENAJE. La idea de este homenaje no solo me parece oportuna, sino que la veo más que necesaria para poner en el sitio que merece la figura trágica y siempre emocionante de Jason Molina. Un cantautor que no caló en las masas, pero que generó un culto fiel y militante hasta la adoración. Su fallecimiento por "causas naturales" derivadas del consumo de alcohol no hizo sino aumentar un fanatismo que, eso sí, no ha logrado traspasar la barrera del underground.

De ahí que la selección de artistas no deba sorprender a nadie. Quizás echemos en falta a alguna figura del mundo alternativo como, qué sé yo, un Will Oldham, pero lo cierto es que no se me ocurre forma más honesta de celebrar la figura del de Ohio que dejándolo todo en las manos de artistas que no conoce ni Dios. Lo que no quita que la idea inicial no se acabe materializando en algo así como el tributo definitivo.

Porque, ya sea por centrarse en su repertorio más denso y oscuro, porque a todos les atraiga la parte más profunda y taciturna del cantautor o por pura incapacidad... Lo cierto es que el disco se arrastra sin llegar a fluir en ningún momento. Y por ahí no paso. Molina pudo ser melancólico, poético y lento hasta lo moroso. Sin embargo, si hay algo que nunca fue, es aburrido. Precisamente la sensación que me transmiten estas rendiciones que, por ombliguistas o por inanes, no calan por mucho que te las pongas una y otra vez. 

Podría haber sido estupendo y puede que haya gente que pueda conectar con esta colección de manera profunda y emocional. Yo no. Por mucho que aprecie el esfuerzo y unas intenciones limpias e inmaculadas más allá de cualquier duda.

★★☆☆☆

1 MJ Lenderman - Just Be Simple 3:56
2 Horse Jumper of Love - Blue Factory Flame 7:01
3 Trace Mountains - The Dark Don’t Hide It 4:29
4 Sun June - Leave the City 4:28
5 Runnner - When Your Love Has Gone 3:59
6 Sadurn - The Old Black Hen 5:45
7 Advance Base - Everything Should Try Again 3:51
8 Hand Habits - Lioness 6:55
9 Teen Suicide - Whip Poor Will 4:32
10 Friendship - Hard to Love a Man 4:24
11 Lutalo - Shadow Answers the Wall 2:22
12 Another Michael - Farewell Transmission 5:51

Total: 57:33

The Last Three Human Words / Just Be Simple (Jason Molina / MJ Lenderman, 2025) [SINGLE]

FOLK/HOMENAJE. No deja de ser emocionante enfrentarse al Jason Molina más introspectivo y privado. Un artista con un poder de evocación que se amplifica hasta el infinito en la oscuridad de su habitación. De ahí han sacado una demo inédita de "The Last Three Human Words", canción que solo pudieron disfrutar sus fieles en sus conciertos además de en ese Trials & Errors (Magnolia Electric Co., 2005) en directo.

Un tema desangelado y tan roto como la relación de la que habla, con una guitarra que parece tocada a hachazos. Una de sus obras maestras que es una pena que no encontrara su camino en ningún álbum del de Ohio, aunque por otra parte, qué gozada poder disfrutarla en un single que cobra todo su sentido gracias a esta negra exclusividad.

Lo de la otra cara es otra historia. Una versión correcta y aseada, pero poco más, de "Just Be Simple" por parte de MJ Lenderman, toma incluida en I Will Swim to You: A Tribute to Jason Molina (VV.AA., 2005), álbum tributo aparecido el mismo día que este single. No sé si es lo suficiente como para justificar el desembolso —la demo de Molina no está en plataformas de streaming y solo puede disfrutarse en formato físico—, pero sin duda es un complemento valioso que va a espolear las ganas de ahondar en un legado exiguo y a la vez refulgente dentro de la americana más cruda y desolada.

☆☆★★

 A Jason Molina - The Last Three Human Words (Demo)
B MJ Lenderman - Just Be Simple 

Total: 9 min. 

Así suenan nuestros entresijos

Field of Reeds (These New Puritans, 2013)
 

LITURGIA ABISAL. Que haya gente que diga que no pasa nada en este disco... Es algo que me cuesta digerir. Estoy de acuerdo en que el tercer disco de los británicos, como toda su obra, no es un producto fácil ni se deja atrapar con tan solo un par de escuchas descuidadas. Pero de ahí a que esto sea aburrido, plano o monótono creo que hay un mundo. El mismo universo que constituyen las etiquetas que todo el mundo intenta encontrar para una música que el Sunday Times definió como imposible de categorizar. El reconocimiento de una derrota que acaba siendo el mayor triunfo para unos sonidos tan modernos como atemporales.

Y es que Field of Reeds es una de esas obras que se sitúan fuera del tiempo y el espacio. Un trabajo en el que bulle la música contemporánea —o la clásica de vanguardia—, el jazz y las sonoridades atmosféricas en todas sus vertientes. Todo, eso sí, a partir de la calidez y lo orgánico como santo y seña innegociable. Una calidez que no evita teñirse de ese barniz tenebroso que le da tanto atractivo para los amantes de lo intenso como repulsión para los adoradores de lo inmediato. Extremos que conviven sin problema en temas clave como "V (Island Song)" —puro ritual—, "Organ Eternal" —celebración casi religiosa— o "Nothing Else" —que parece estar formándose ante nuestros oídos en el momento. 

En cualquier caso, dudas y matices aparte, lo que está claro es que no estamos ante un trabajo pacato ni minimalista. Aquí hay progresiones complejas por doquier y capas y capas de arreglos. Aunque el núcleo de la banda es el trío formado por los hermanos Jack y George Barnett más Thomas Hein, cuentan con el apoyo de unos cuarenta músicos de sesión, incluyendo la rutilante contribución de Elisa Rodrigues, cantante portuguesa de jazz y fado. Una obra que nació tras un minucioso y extenuante proceso de grabación en el que, según Jack Barnett, cabrearon y volvieron locos a mucha gente. Parece raro cuando disfrutamos del resultado: un álbum de sonido panorámico y envolvente. Pura ambrosía inmersiva que hace que olvidemos que para hacer la tortilla siempre hay que romper los huevos.

★★★★☆

1 This Guy's in Love With You 3:03
2 Fragment Two 4:34
3 The Light in Your Name 6:03
4 V (Island Song) 9:16
5 Spiral 6:04
6 Organ Eternal 5:32
7 Nothing Else 7:49
8 Dream 4:15
9 Field of Reeds 6:29

Total: 53:05 

jueves, 12 de marzo de 2026

Voy a ser el Rey León y tú lo vas a ver

The "Angry" Young Them! (Them, 1965)
 

RHYTHM & BLUES. Estamos ante el estreno discográfico en largo de todo un Van Morrison. Nada más que por eso, creo yo que merece que le dediquemos nuestro tiempo al debut de Them, banda norirlandesa que podríamos encuadrar en la British Invasion que trató de electrificar el rhythm & blues hasta aproximarlo a un rock que acabaría dominando la Tierra en unos añitos.

Lo cierto es que Them no las tenían todas consigo para triunfar. En primer lugar, no fueron los primeros en golpear precisamente. Los Rolling Stones ya habían debutado el año anterior, los Beatles hacía dos, los Animals y los Kinks también llevaban meses de ventaja y los Who, aunque sí que iban más de la mano en el tiempo, habían demostrado que lo suyo era cosa aparte. Además, el origen periférico de los de Belfast, alejados de los circuitos promocionales de Londres, tampoco jugaba a su favor, si bien, por otra parte y para mí, esa marginalidad les acaba regalando un encanto matador.

También tenían algunas ventajas respecto a las bandas mencionadas que los hacen únicos. Para empezar, destacaremos la voz de Van Morrison, todo un arma de destrucción masiva con la que no podían ni siquiera soñar los demás. Ahí está su carrera en solitario para dejarlo claro, aunque aquí su instrumento ya brilla de manera espectacular. Luego está el hecho de contar con temas propios, seis de los catorce, escritos por el propio Morrison. Algo de lo que pocas bandas de la British Invasion podían jactarse en su debut. Sobre todo por la calidad de los mismos, con una "Gloria" que se convirtió en el molde y casi en asignatura obligada para cualquier banda que empezara a partir de entonces.

Toda una pléyade de virtudes que acaban algo embarradas ante la inclusión de esos poquitos temas más predecibles, canciones que podíamos encontrar en casi cualquier disco de rhythm & blues en esos años. Canciones más superfluas y casi superadas en el 65, "Route 66" a la cabeza. No me entiendan mal. Como banda en ciernes, Them tenían todo el derecho a agarrarse a la solidez de lo conocido, a no soltarse de la mano hasta encontrar esa seguridad que todos necesitamos. Una seguridad que no iban a tener tiempo de disfrutar, ya que Van Morrison abandonaría el barco después del segundo disco, dejándolos prácticamente en cueros.

No sé si soy algo injusto al no poder encumbrar a este debut entre las joyas más refulgentes de su generación, pero, sea por lo que sabemos hoy de Van the Man o por esa sensación de que podían haber rayado más alto, lo cierto es que no puedo decir más que estamos ante un buen disco de una muy buena banda. No creo que sea poco, pero seguro que no es suficiente.

★★★☆☆

A1 Mystic Eyes 2:47
A2 If You and I Could Be as Two 2:59
A3 Little Girl 2:30
A4 Just a Little Bit 2:26
A5 I Gave My Love a Diamond 2:52
A6 Gloria 2:43
A7 You Just Can't Win 2:26
B1 Go On Home Baby 2:41
B2 Don't Look Back 3:26
B3 I Like It Like That 3:22
B4 I'm Gonna Dress in Black 3:38
B5 Bright Lights Big City 2:35
B6 My Little Baby 2:14
B7 (Get Your Kicks On) Route 66 2:27

Total: 39:06