viernes, 2 de octubre de 2026

Asado y calçotada

 Romesco (Gato Pérez, 1979)


RUMBA CATALANA. Xavier Patricio Pérez Álvarez llegó a Barcelona desde Buenos Aires en el año 1966, con apenas quince añitos. Vino con su madre para reunirse con su padre, y ya en el año 70 empezó a foguearse en diferentes bandas de estilos diversos. Pero no era eso lo que buscaba. Lo suyo, eso lo vio pronto, era la rumba, así que empezó a dejarse caer por los locales frecuentados por los gitanos de la ciudad. Al principio se limitaba a escuchar y aprender, aunque pronto se haría un nombre por su desparpajo, su sapiencia callejera y un talento que se le salía por la boca. Así se ganó el apodo de "Gato", por su afición por la vida nocturna y su cara de pan.

Debutó en solitario en 1978 con Carabruta, una presentación impecable que superó en pocos meses con este Romesco, la auténtica piedra de toque de su discografía. Un disco que contenía todo lo mejor del Gato. Su rítmica nuclear, su flow cálido y certero, y unas letras en las que se erigía por derecho en el cantor oficial de la ciudad de sus amores. Nunca un forastero se ha integrado en la vida de Barcelona como lo hizo Gato Pérez, respirando su brisa mediterránea y tomándole el pulso como nadie.

Aquí hay homenajes a la urbe que solo pueden salir del que la vive desde que sale el sol, retratos descarnados que ridiculizan a los que creen saberlo todo, apologías en honor a la gente sencilla y auténtica, recuerdos enternecedores y secos de la dureza de la emigración o denuncia de los destrozos de la droga dura y todo lo que la rodea. Cosas que eran ciertas entonces y que nunca van a dejar de serlo. Tal vez por eso Romesco sea un disco indestructible. Una obra que tras su apariencia trasnochada esconde un corazón palpitante y volcánico que lo lanza disparado hacia la eternidad. Y digo que no lo parece. Lo ves ahí en la estantería, lo coges, y con esa portada, esos colores, todo en él hace que parezca más que superado. Hasta que empieza a sonar. Ahí ya es cuando se te caen los huevos al suelo.

★★★★☆

A1 El ventilador ❤
A2 La curva del Morrot
A3 El sabio
A4 Los reyes de la fiesta
A5 Todos los gatos son pardos ❤
B1 El mismo de antes ❤
B2 Rumba del 60's
B3 Veneno blanco
B4 Tiene sabor
 
Total: 33 min. 
 

Este disco me sabe a cosas conocidas. Será porque en esos años yo estuve allí, demasiado pequeño como para acordarme, pero sí que tengo imágenes fragmentadas, nombres, palabras, L'Hospitalet de Llobregat, coches de juguete con luces, pisos altos... Todo esto está en mi sangre y en mis huesos, y supongo que será por eso que siento este disco tan cerca, tan dentro. 


Será por eso que comprendo al Gato perfectamente. Lo que es sentirse extranjero en tu propia casa, tratar de crear un hogar al otro lado del mundo. Ahora todo está lejano, casi enterrado para siempre, pero ese olor, esos sonidos... Eso se queda conmigo para siempre.

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Mamando el blues

Cover art for Safe as Milk by Captain Beefheart and His Magic Band
Safe As Milk (Captain Beefheart & His Magic Band, 1967) 


BLUES ROCK. En su prodigioso debut, Don Van Vliet se empecina en mostrar al mundo su versión del rhythm & blues, y lo hace sin intermediarios. Para ello bebe directamente de la fuente. Nada de Animals, ni Cream, ni The Who. Se deja envenenar por Howlin' Wolf y Muddy Waters para regurgitar esta cosa mucho más rugosa, ruda y crujiente que lo que se venía haciendo por las islas británicas al fusionar el blues y el rock.

Safe As Milk es el extraño título de una obra extraña. Bizarra, pero directa y clara. Sobre todo al compararla con inventos futuros del Capitán y sus huestes. Aquí se permite el lujo de encandilar con ritmos potentes y vertiginosos como en las fundacionales "Zig Zag Wanderer" y "Electricity", e incluso tontear con maravillas casi pop 50s como "I'm Glad". Sería la única vez, y por eso este puede ser el disco más querido de Van Vliet. Por mantener un hálito de cordura en medio de un vértigo psicótico incipiente y tímido, pero muy revelador.

Sí, aun siendo fanático de obras posteriores como Trout Mask Replica (1969) o Lick My Decals Off Baby (1970), reconozco que esta es la que más me hace disfrutar. Por su duración más que ajustada y ese puñado de canciones vibrantes y directas con su puntito bizarro, pero sin llegar al dadaísmo de las obras mencionadas. Por todo esto puede que Safe As Milk sea la mejor obra de nuestro ínclito amigo. Y si no es la mejor, sí que es la que recomendaría para entrar en su mundo. Un mundo muy poco recomendable, eso también.

★★★★☆

A1 Sure 'Nuff 'n Yes, I Do 2:15
A2 Zig Zag Wanderer 2:40
A3 Call on Me 2:37
A4 Dropout Boogie 2:32
A5 I'm Glad 3:31
A6 Electricity 2:44
B1 Yellow Brick Road 2:28
B2 Abba Zaba 2:44
B3 Plastic Factory 3:08
B4 Where There's Woman 2:09
B5 Grown So Ugly 2:27
B6 Autumn's Child 4:02
Total length: 33:17

Don Van Vliet nos transporta con este disco en un viaje inverso al útero materno. Su cacharrería infame, su locura desatada, la blancura lechosa de su portada y su título, esa búsqueda de la seguridad hogareña de la leche materna... Todas estas ideas se agolpan en mi mente cada vez que trato de dar forma a lo que entra por mis oídos cuando lo pongo a girar. Será poesía, será boutade, será... bueno... o genial, por qué no.

 

En la imagen: Ibex (Don Van Vliet, 1986) 


✠✠✠


"Swamp Radar Station" (Captain Beefheart, 1967) [BOOTLEG] [EP]

BLUES EXPERIMENTAL. El primer single y descartes de las sesiones del que iba a ser Brown Wrapper, el álbum perdido de Captain Beefheart. Apertura y broche de gran calidad, lo que hace lastimosa la parte central de este compendio innecesario para todo aquel que no tenga al Capitán inoculado en las venas. Incluso para el fan más acérrimo, es una travesía por el desierto con muy poco o nada que refresque la odisea. Discretito, más que interesante.

☆☆☆★★

  1. Diddy Wah Diddy
  2. Big Black Baby Shoes
  3. Flower Pot
  4. Dirty Blue Gene
  5. Korn Ring Finger

Total: 21 min. 

The boy next door

Un tipo cualquiera (ToteKing, 2006)

RAP. Manuel González Rodríguez ya era una eminencia en esto del rap patrio mucho antes de que los niñatos empezaran a conocerlo como el hermano del Shotta. Un prestigio ganado a base de talento y trabajo a la hora de especiar sus letras vertiginosas y sus bases en 3D con su pasión por un rock que es uno de los fundamentos de su educación (no solo) musical.

Todo eso se destapa aquí de manera excepcional. Pasan los años y, por mucho que muchas referencias y pullas aquí no hayan envejecido bien, las hechuras de este clásico lo mantienen en la cima del hip hop en castellano. Un género denostado y que exige un público militante y a veces no muy abierto de miras. Curiosamente, lo contrario que predica un ToteKing que suelta rimas con una facilidad que deja ojiplático.

Una velocidad verbal que se puede hacer bola si no entras de lleno en la vorágine del álbum. El Toterreno rapea en un exabrupto incesante, fabricando un continuo avasallador que no te deja que lo tengas de fondo. Si intentas ponértelo de música ambiental, te va a volver loco. No vas a poder aguantarlo. Un tipo cualquiera demanda atención exclusiva, reclama que analices la increíble verborrea de un músico que se está abriendo en canal para contarte sus mierdas. 

Lo he dicho arriba: no estamos ante una obra transversal ni nada de eso. Por mucho que ToteKing reivindique al rock y a Jimi Hendrix, al final las bases están llenas de funk, soul o reggae. También de rock, aunque no tanto como para que llame la atención del jevi del barrio. Algo que no debería importar al musicófago, pero que marca el terreno y los dominios con claridad meridiana. Un discazo que te puede pasar por encima si no estás en su misma onda.

★★★☆☆

1 Empezamos
2 Nosotros mismos
3 Ni de ellos ni de ellas
4 Bumm!! (yo soy el toterreno)
5 Un año más
6 Mentiras
7 Interludio osr
8 Acuéstate
9 ¿Merece la pena?
10 Botines
11 El primer día del resto de tu vida
12 Lo hacemos así
13 Woh!!
14 Progres
15 Cuatro minutos te escupo
16 Jugar duro feat. Vast Aire

Total: 62 min. 

jueves, 1 de octubre de 2026

Mi ser como epicentro

Little Earthquakes (Tori Amos, 1992) ♠
 

ART POP. Tori Amos con su piano y un puñado de arreglos de fantasía. Generando esos diminutos terremotos con sus dedos y su voz portentosa. Con su relicario con foto de Kate Bush en el pecho y con el ardor en cada acorde y en cada sílaba que atraviesa su aparato respiratorio. Matizando el histrionismo de la musa de Bexleyheath a base de susurros, nos cuela la misma desazón, la misma belleza ingrávida y la misma pasión entrecortada.

La misma, pero diferente, la suya y de nadie más. El nombre de Kate Bush siempre va a estar sobrevolándola. También el de Mary Margaret O'Hara. Referencias claras, pero sobre todo dos patas diferentes del mismo banco que también sustenta Amos. Porque, por mucho que vengamos con el prejuicio de que Tori va a fusilar a sus referentes sin más, eso no ocurre así ni de lejos. Aquí tenemos a una diva de nuestros tiempos vaciándose al piano, en las baladas y en el arrebato, en lo volátil y en lo físico. Una artistaza que, no lo olvidemos jamás, se está estrenando como solista con este trabajo. 

¿Que el disco podría haberme llegado más de lo que lo hace? Pues también. Ahí están "Crucify", "Precious Things" o "Winter", joyas increíbles que no se ven acompañadas, a mi parecer, por el resto de un listado inapelable en su corrección, pero con el que me cuesta identificarme. Será porque Little Earthquakes es, para mí, un disco de talla mundial con muchos secretos por descubrir. Demasiados, al final. Volveré a él, sin duda, pero por ahora ya he tenido mi dosis de caballo.

★★★☆☆

1 Crucify 5:01
2 Girl 4:09
3 Silent All These Years 4:13
4 Precious Things 4:29
5 Winter 5:44
6 Happy Phantom 3:19
7 China 5:01
8 Leather 3:13
9 Mother 7:01
10 Tear in Your Hand 4:40
11 Me and a Gun 3:46
12 Little Earthquakes 6:53

Total: 57:29

martes, 29 de septiembre de 2026

Carrusel


Señora azul (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, 1974)
 

 
POP DE AUTOR. Parece increíble que esta genialidad de pop mayúsculo se haya creado en España. Por el nivel medio de la época, la talla de este disco sobrepasa fronteras y edades. Una obra perdurable como pocas, tanto por la belleza de unas composiciones que se adhieren para siempre, como por el minucioso trabajo de producción mediante el cual combinan una multitud apabullante de instrumentos con una sutileza y naturalidad fuera de toda norma.

Las letras son sencillas, pero tremendamente trabajadas, y cuentan historias cercanas con una sinceridad desarmante. El fruto de unos artistas leídos que saben utilizar un diccionario y engarzan vocablos con la perfección milimétrica de un puzzle para hacerlos fluir de manera pasmosa. Muchísimo más que el simple "te quiero / vamos a bailar" con el que los conjuntos animaban los guateques en esos años.

Musicalmente, es un compendio del mejor pop, orquestado con conciencia romántica y un deje atemporal. Y aunque puede que las voces suenen impostadas al principio, acaban demostrando que sirven hoy y lo harán mañana. Sin embargo, es curioso que no sirvieron en su momento —o eso dicen las exiguas ventas y repercusión inicial del trabajo. No es de extrañar. Tampoco caló al principio The Velvet Underground y ahora a ver quién es el guapo que los ignora mientras pretende estar puesto en el tema.

Lo mejor de este grupo es que, dentro de un panorama donde todos estaban altamente influenciados por las bandas anglosajonas, CRAG acabaron siendo los influyentes. No al principio, como buenos visionarios, y tampoco es que se desmarcaran de la cultura pop-rock de la pérfida Albion, pero lo cierto es que siempre fueron sobrados de personalidad, un bien escaso. Por eso hoy día se les reconoce su importancia y su docencia. Malditos como ninguno y reverenciados como pocos, fueron nuestros Beatles, nuestros Beach Boys y nuestros The Band. Así de claro y así de increíble.
 
★★★★★
 
A1 Carrusel 3:04
A2 Sólo pienso en ti 3:08 ❤
A3 El río 2:52
A4 Don Samuel Jazmín 3:25
A5 Si pudieras ver 3:13
A6 Nuestro problema 2:24 ❤
B1 Buscando una solución 2:41
B2 Supremo director 3:10
B3 María y Amaranta 4:24 🕱
B4 El vividor 3:34
B5 Señora azul 3:55 ❤
Total: 35:50

El rencor

Lateralus (Tool, 2001) ♠

 

METAL PROGRESIVO. Tool. Lateralus. 2001. Una odisea hacia el apocalipsis. Un álbum ambivalente, construido a base de opuestos, encrucijadas y llamaradas emocionales sin fin. Un disco que no admite disecciones fáciles y en el que es fácil perderse en la contradicción. Quizás, perezoso de mí, podría quedarme en mis pensamientos iniciales. Los que siguen:

"De intensos revientan. Tool es un grupo de angustia existencial con ínfulas progresivas que, al tratar de huir del neo-grunge, se atasca en un sinsentido de oscuridad machacona, pretenciosa y… ¿oriental? Pues sí, sin esperar demasiado de esta banda, me sumerjo en una de sus más "grandes" obras, esta, y a pesar de impactar en sus primeros segundos con un sonido totalmente abrumador, al momento me encuentro nadando contracorriente, arrastrado por torrentes de minutaje gargantuesco e interludios sosetes como máximo. No es que el disco sea nefasto, que tiene su aquel, es que ni va a convencer a los que busquen potencia máxima ni a los que disfruten con los devaneos prog-metálicos. Entre los Melvins y King Crimson, Tool se hicieron su hueco. Y lo explotaron hasta la extenuación de unos 78 minutos que pesan más que llenan. Tediosos."

O quizás, basándome en un análisis más minucioso y después de haberme tragado mi propia bilis, podría concluir lo siguiente:

"Aquí Tool, en la que puede ser su gran obra maestra, dan un giro de tuerca al concepto de intensidad. Es como si, después de ese estupendo experimento que fue Ænima (1996), hubieran encontrado la fórmula secreta para huir de las ínfulas progresivas y hacer de ese sonido alambicado y pretencioso una realidad física e incontestable. Un sonido que abruma por acumulación y que te aplasta con su debacle percutiva. Un monstruo gargantuesco en minutaje, especiado por unos interesantes interludios que ayudan a descargarlo de su gravedad autoimpuesta. No es que el disco sea una obra maestra, pero sí que es capaz de atrapar tanto a los que busquen potencia máxima como a los que disfruten de los devaneos interminables del metal progresivo. Tool consiguen aquí, de una vez por todas, abrirse paso a codazos entre todas sus influencias para entregar casi ochenta minutazos de rock intenso y apasionado hasta la catarsis. Únicos."

Ideas ambivalentes, opuestas e irreconciliables. Dos concepciones descarnadas que, mucho me temo, contienen el mismo porcentaje de verdad.

★★★☆☆

1 The Grudge 8:36
2 Eon Blue Apocalypse 1:06
3 The Patient 7:12
4 Mantra 1:13
5 Schism 6:45
6 Parabol 3:06
7 Parabola 6:04
8 Ticks & Leeches 8:08
9 Lateralis 9:24
10 Disposition 4:48
11 Reflection 11:09
12 Triad 6:36
    - [silence] 2:10
13 Faaip de Oiad 2:40

Total: 78:57

domingo, 27 de septiembre de 2026

Definitivamente, esto es otra cosa

Cover art for Somethin' Else by Cannonball Adderley

Somethin' Else (Cannonball Adderley, 1958)

HARD BOP. Julian "Cannonball" Adderley ya era toda una eminencia a estas alturas. Este era su séptimo álbum como líder y el primero y único que grabaría para Blue Note. Una experiencia acumulada que se beneficiaba además por el hecho de pertenecer al maravilloso Sexteto de Miles Davis en la época en la que grabó este clásico inmarchitable. Gracias a esa estrecha relación, el genio de la trompeta no pudo negarse a participar en este álbum. Venía de grabar nada menos que Milestones (1958), álbum seminal en el que tocó Adderley. Aun así, nadie estaba preparado para lo que estaba anunciando un Somethin' Else que se convertiría en el preludio de ese fastuoso Kind of Blue (1959).

Ahí también metería su saxo alto el de Tampa, pero centrándonos en el álbum que nos ocupa, habría que decir que, si bien su influjo ha quedado algo empañado por estar emparedado entre los dos obrones de Miles, con el tiempo se ha ido haciendo fuerte a la hora de reclamar lo que es suyo. Hasta el punto de que, a día de hoy, hablar de este disco es hacerlo de uno de los hitos más importantes del jazz en toda su historia. Un álbum de hard bop elegante y cálido, con sus arreones de improvisación pura y su acercamiento irremediable al cool jazz.

También un disco en el que podemos disfrutar de la banda explayándose con todo un clásico como "Autumn Leaves", que estos músicos llevan a otra dimensión. También podemos solazarnos con los toques latinos que introducen en "Love for Sale" o los conatos casi funk del tema titular compuesto por Davis, mucho más que un simple músico de acompañamiento. Momentos en los que el genial Art Blakey parece disfrutar especialmente tras sus tambores. Tanto como nosotros ante una música que se presenta ante nuestros oídos como si estuviera siendo creada de la nada en ese momento. Sé que es una imagen muy manida, pero de verdad que esta vez tiene todo el sentido, porque este disco, como alardea en su portada, definitivamente es "otra cosa".

★★★★☆

A1 Autumn Leaves 10:58
A2 Love for Sale 7:03
B1 Somethin' Else 6:53
B2 One for Daddy-O 8:25
B3 Dancing in the Dark 4:04

Total: 37:23

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