
Tim Hardin 2 (Tim Hardin, 1967)
CANCIÓN DE AUTOR. Estamos ante la segunda obra maestra de Tim Hardin en pocos meses. Eso es lo que nos dice la sabiduría popular y es lo que creemos a pies juntillas. Una grabación de la que Hardin salió aún más descontento. Si del primero llegó a afirmar que lo habían tratado como a un niño, sin intención alguna de seguir sus ideas, en este la queja es más amarga por ser la segunda vez que sufría dichos desmanes. Está claro que los arreglos de cuerda no iban con un cantautor de alma torturada y necesidades frugales. Como pequeña venganza, no acreditó a los músicos en la carpeta. Queja que para el oyente actual no deja de resultar sorprendente ante el equilibrio y la lucidez de unos arreglos que contribuyen a darle al disco una pátina de atemporalidad, a la vez que ayudan a que se nos pase en un suspiro, escurriéndose entre nuestros dedos apenas empieza a sonar.
Algo que se debe, claro está, a sus escasísimos veintidós minutos, que lo hacen uno de los LPs más cortos que puedas escuchar. Pero, como digo, la impresión no viene solo de lo material, sino que, además de ser cortísimo, su escucha parece pasárseme bastante más rápido de lo que marca ese minutaje. Una circunstancia que se deberá, quiero creer, a la gran calidad de unas canciones que en realidad tampoco es que entren a la primera, pero que cuando entran, ya no te abandonan.
Después de esta disertación, sin mucho sentido, lo sé, toca tratar de poner orden y limar todas las contradicciones. Oxímoron estos que no son tales y que surgen de la imposibilidad de entender las diferentes tensiones que conviven en una obra de apariencia sencilla y corazón multiforme. Una obra en la que Hardin se nos sigue presentando como un cantautor con alma de cantante de jazz. Porque, como en su estreno, sigue emperrado en retrasar o adelantar las sílabas respecto al pulso de la canción —se ve clarísimo en temas como "A Reason to Believe", del primer disco, o en ese "I fell in love... with the lady" que desajusta con gracia en "Lady Came From Baltimore".
Todo esto unido a un sutil perfume oriental que podemos apreciar en la estructura circular de una música en la que conviven lo modal y lo tonal. Algo que flota en el ambiente y que está en las percusiones de "If I Were a Carpenter", en ese terminar las canciones in media res, antes de que lleguen a una resolución convencional —y mucho antes de que lleguen a cansarnos.
En definitiva, aunque no lo parezca en algunos tramos, creo que estamos ante la obra maestra de Tim Hardin. Es cierto que hay que dedicarle toda tu atención para que se vayan desvelando sus secretos. No será hasta que comprendas las bondades de su cierre, con una austera pero profunda "Tribute to Hank Williams", cuando puedas empezar a tasar este disco con justicia para poder colocarlo donde merece: en el anaquel de esas joyitas que son mucho más de lo que parecen.
★★★★☆
A1 If I Were a Carpenter 2:41
A2 Red Balloon 2:37
A3 Black Sheep Boy 1:58
A4 Lady Came From Baltimore 1:49
A5 Baby Close Its Eyes 1:52
B1 You Upset the Grace of Living When You Lie 1:47
B2 Speak Like a Child 3:15
B3 See Where You Are and Get Out 1:12
B4 It's Hard to Believe in Love for Long 2:17
B5 Tribute to Hank Williams 3:10
Total: 22:38





