
ART POP LATINO. Asentada en Canadá desde 2005, la artista colombiana ha sufrido el zarpazo del racismo, pero también el reconocimiento masivo al colocar su primer álbum, La Papessa (2016), como triunfador absoluto en los premios Polaris de 2017. Ese fue el primer disco en castellano en lograr el preciado trofeo. Este es su segundo trabajo, una obra que vuelve a tirar de raíces para vestirlas de electrónica sutil y lanzarlas así engalanadas al éter de la modernidad.
Para tratar de describir la música de la cantautora colombo-canadiense hay que diferenciar claramente lo aparente de lo profundo, lo externo de lo nuclear. Lo de fuera, lo que brilla, son los arreglos de synthpop y artesanía electrónica. Capas gaseosas de sintetizadores vaporosos que acaban llenando la habitación sin que parezca que están ahí. Y lo de dentro, evidentemente, son sus raíces afrocaribeñas. Todo ese porro, esa cumbia y ese palenque que forman parte de su ADN.
Así se pone a brillar una artista que con esta invocación, este conjuro sanador, escribe su carta de (des)amor a su tierra. Una carta de amor cínico, como ella dice, a un país que ha intentado querer con todas sus fuerzas, aunque cada vez le es más difícil debido a la guerra interminable que la asola. Una tierra de la que confiesa sentirse expulsada en estas letras. Contradicción e impotencia que también bulle en las melodías, oblicuas y esquivas a veces, entre el ritual y la expiación.
Miss Colombia se convirtió desde el momento de su publicación en un disco señero para Lido. Un álbum en el que brillan las colaboraciones de sus paisanos Bomba Estéreo y el Sexteto Tabalá. Ambas agrupaciones representan además los dos extremos entre los que se mueve esta música. La actual, la reluciente, la que atraerá a la muchachada, con los primeros, y la ancestral, la atávica, la que hará asentir de gozo casi todos, con los segundos.
Una mezcla que no deja de ser el reflejo de ese realismo mágico con el que su compatriota Gabo nos maravilló años ha. Por fin, parece que el coronel sí tiene quien le escriba.
★★★★☆
1 Para transcribir (SOL) 2:51
2 Eso que tu haces 4:33
3 Nada 4:58 feat. Li Saumet
4 Te queria 4:02
5 No pude 3:48
6 Coming Thru 2:40
7 Quiero que me salves (preludio) 2:33 feat. Rafael Cassiani Cassiani
8 Quiero que me salves 6:11 feat. Sexteto Tabalá
9 Pelo cucu 4:12
10 Resisto y ya 2:46
11 Para transcribir (LUNA) 4:57
Total: 43:31
El título del disco no es casual, sino que, por el contrario, tiene su miga. Todo viene de ese famoso concurso de Miss Universo de 2015 en el que, por error, le dieron el premio a Miss Colombia para corregirlo inmediatamente y entregárselo a la auténtica ganadora, Miss Filipinas.
No hay que ser muy avispado para entender que se lió parda en el momento y mucho más después. Las redes sociales se incendiaron con la indignación del público en general y de los colombianos en particular. Algo que no dejó indiferente a nuestra artista, la cual afirmó sentir vergüenza por muchos de los comentarios.
Al fin y al cabo, el concurso era la representación perfecta de su amor por su tierra. Por una tierra que no sentía que la amase a ella. Precisamente como un concurso en el que se cosifica al cuerpo femenino y en el que el suyo no tiene nada que hacer. Ironía, burla, dolor, contradicción y cansancio en un título que parecía inocente, pero como casi siempre, no lo es en absoluto.




