domingo, 3 de mayo de 2026

Cualidades excepcionales

Venta de Vargas (Camarón, 2005) [DIRECTO]

FLAMENCO. Aquí tenemos un documento entrañable y revelador como pocos. A un Camarón adolescente poniéndose a prueba entre los señoritos que frecuentaban la Venta de Vargas. Tenía dieciséis años (algunos dicen que quince) y, aunque su hermano Manuel era el que estaba en "nómina" de la Venta para cantar en esas veladas, el dueño, Juan Vargas, que algo veía ya en el chiquillo, le pidió que se echara unos cantes. Mientras, sacó su cuatro pistas y, sin saber muy bien la trascendencia de esa acción, registró para la posteridad una sesión (o sesiones, eso no lo tengo claro) que es un auténtico tesoro desenterrado para el mundo por Ricardo Pachón y Enrique Montiel.

Un tesoro historiográfico que nos muestra a un niño fogueándose con una música de viejos. Eso debía de hacer gracia a la parroquia que se solazaba en la taberna. Seguro que pocos veían en el talento imberbe de ese gitanito rubio al genio revolucionario que iba a transformar el flamenco para sacarlo de estos cenáculos secretos y proyectarlo al mundo.

No es extraño. Aquí vemos a un chaval que expone sin tapujos su devoción por Manolo Caracol, acompañándose a sí mismo con la guitarra o por unas simples palmas. Nada fuera de la ortodoxia. Solo devoción, respeto y un aprendizaje que a veces roza la pura mímesis. Un poder de transformación que con los años aprendería a moldear hasta encontrar un estilo propio único e inimitable, pero que aquí, como es lógico, todavía estaba ausente. Lo que no quita que mucho de lo que hace aquí Camarón tuviera su reflejo en sus años de madurez. Sin ir más lejos, frases y requiebros que usaría una y otra vez en sus discos y recitales.

Estamos por tanto ante un registro muy interesante para el buen conocedor de la obra del de San Fernando. De alguna forma, completa el cuadro de una carrera inmaculada que tuvo unos orígenes muy humildes y muy entregados a los que él consideraba sus ídolos. Eso es lo que más destaca aquí. El poder observar a un artista agradecido y deseoso de expresarse. A pesar de que el sonido no ayude y la timidez de su voz todavía no apabulle como lo haría en el futuro. Por eso, tampoco se puede considerar un disco imprescindible dentro de las glorias que grabó el genio. Sin contar las intenciones comerciales a las que apesta, que tampoco ayudan precisamente.

★★☆☆

1 Bulería del Chozas 1:41
2 Fandango caracolero 1:58
3 Seguiriyas de los grillos 4:44
4 Tangos extremeños 7:02
5 Se me acabó el gusto (Fandangos) 4:28
6 Azúcar cande (Bulerías) 7:10
7 Tarantos del Tío Rufino 5:47
8 De invierno (Fandangos) 3:32
9 Sierra de Armenia (Seguiriyas) 6:34
10 Amante de abril y mayo (Bulerías) 5:25

Total: 48:21

sábado, 2 de mayo de 2026

Florilegio desconocido

Antología inédita (Camarón, 2000) [RECOPILATORIO]

FLAMENCO. Se hace difícil escarbar en los restos del material no publicado del gigante de San Fernando. Se ve aquí que no hay mucho y lo que hay adolece de una calidad de sonido bastante reguleras. Aun así, qué duda cabe, estos cantes desconocidos son lo más interesante de un disco imprescindible para el completista irredento, pero no apto para oyentes casuales. 

En cuanto a las mezclas y versiones primerizas o remozadas de sus clásicos, muchos provenientes de La leyenda del tiempo (1979), tienen su miga y eso es algo digno de agradecer. Demasiado hartos estamos ya de remezclas y refritos sin más interés que el sacarte los cuartos, porque acaban añadiendo poco o nada a lo que ya conocíamos del artista de marras. En este caso, las diferentes versiones de "La leyenda del tiempo", "Homenaje a Federico", "Nana del caballo grande" o "La Tarara" muestran caras muy interesantes del proceso creativo que culminó con su forma canónica. Bocetos que, en mayor o menor medida, se ganan su derecho a ser escuchados.

Si acaso, lo que le sobra a este recopilatorio es eso de "Antología". No me parece a mí que merezca un apelativo tan grande una obra que para nada recoge diferentes momentos de la carrera del cantaor. Como digo arriba, está muy centrada en su disco más rupturista y, en cuanto a las grabaciones en directo de temas desconocidos, picotean de aquí y allá sin orden, concierto ni intención cronológica o histórica de ningún tipo.

En resumen, estamos ante una obra muy curiosa y muy interesante, pero para nada antológica. Que quede bien claro para todos aquellos que pretendan acercarse a la figura del genio gitano. Empiecen por otro sitio, por favor.

★★★☆☆

1 La leyenda del tiempo (single) 3:31
2 Presentación 1:22
3 La calle Parra (soleares) 7:02
4 El de la Calzá (fandangos) 5:27
5 La orilla morena (seguiriyas-tonás) 4:34
6 Mairena del Alcor (bulerías) 7:17
7 Nana del caballo grande 5:12
8 Homenaje a Federico (bulerías) 3:27
9 La leyenda del tiempo (bamberas) 4:10
10 Viejo mundo (bulerías) 2:45
11 La Tarara (tarantos) 8:22
12 Caminito de La Algaba (tonás) 2:41
13 Camarón en Montilla (bulerías) 11:38

Total: 67:28

La portada no puede ser más oportunista. Tampoco diría que no sea certera, pero sí que da un poco de repelús cómo parecen querer sacarnos los cuartos con esa imagen de camarón en rojo y negro que hace algo más que recordar al Che Guevara, ese otro héroe del pueblo con el que es inevitable comparar al cantaor.

 

Por arraigo con los suyos, por defensa de lo popular por encima de lo elitista y por su propio aspecto físico. Por todo esto, puede que sea inevitable hacer la comparación. Lo que pasa es que los intereses que la motivan parecen estar en las antípodas de lo que representan ambas figuras. ¿Pena o deleite? En cualquier caso... ¡Hasta la victoria siempre!

La edad de la pirita

20 Jazz Funk Greats (Throbbing Gristle, 1979)

SYNTHPOP PROTOINDUSTRIAL. Aquí Genesis P-Orridge, Cosey Fanni Tutti, Chris Carter y Peter Christopherson juegan al despiste como nunca. Título y portada anuncian algo que nunca se materializa en lo que suena en el álbum. Porque, aun siendo algo más amable y estructurado, casi synthpop —a lo kraut, eso sí—, esta música sigue estando en las antípodas de la imagen cordial y para todos los públicos que nos prometen con esos trajes y esa pulcritud.

Ambient hecho volutas de humo, jazz deformado y funk reducido a su mínima expresión. A eso, y a tecnopop de vanguardia, es a lo que suena el tercer disco de los de Hull. Nada que pueda llamarse comercial, como podrán entender. Nada que pudiera salir de las gargantas y las manos de las cuatro personas respetables, y casi diría que anodinas, que nos miran desde su portada. Será por eso que este álbum guarda una extraña fascinación que lo coloca en la cúspide de los favoritos del público. Por esa ironía, por lo agradable que suena por momentos y por lo retador que sigue siendo su corazón inescrutable.

Y eso es precisamente lo que siempre ha sido Throbbing Gristle: un equilibrio peligroso e inestable entre lo crudo y lo volátil, entre lo irónico y lo insoportablemente introspectivo. Aquí se ve que, aun siendo todo eso a la vez, quizás gane el humor y la ligereza. Ser o no ser, ¿no? 

★★★☆☆

A1 20 Jazz Funk Greats 2:44
A2 Beachy Head 3:37
A3 Still Walking 4:44
A4 Tanith 2:12
A5 Convincing People 4:48
A6 Exotica 2:50
B1 Hot on the Heels of Love 4:20
B2 Persuasion 6:34
B3 Walkabout 3:00
B4 What a Day 4:35
B5 Six Six Sixties 2:04

Total: 41:28

Discipline (Throbbing Gristle, 1981) [SINGLE] [DIRECTO]

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL. Throbbing Gristle tocaron esta canción por primera vez en directo, en Berlín, tal y como aparece aquí. En esos años no era raro hacer eso. Tengo algo nuevo, me gusta, lo toco, lo grabo y lo publico. Sin darle más vueltas. Algo que para unos heterodoxos del nivel de Throbbing Gristle casaba perfectamente con su anárquico e irreductible modus operandi.

"Discipline" se convirtió rápidamente en el momento álgido de sus directos. Una pieza —lo de "canción" me parece demasiado— metronómica y cortante que mutaba noche tras noche y que podía llegar a la media hora de duración. Lo normal, no obstante, era que oscilara entre los 8 y los 12 minutos, tal y como vemos reflejado en este single con la interpretación primeriza en Berlín y otra en Mánchester. Entre ambas solo medió un mes de noviembre a diciembre de 1980.

Interesante, sí, pero no sé muy bien dónde radica el interés de tener dos versiones tan similares de un mismo tema. Por mucho que comprenda el impacto de una pieza que exige más disciplina en un mundo que se nos va de las manos. Porque, ¿qué está pidiendo Genesis P-Orridge? ¿Un dictador que ponga las cosas en su sitio? ¿Está confrontándonos en realidad con esa idea para hacernos despertar de nuestro peligroso letargo? Quizás sea esto último. Podría ser una provocación. Lo que está claro es que no me parece gratuita. Porque, sea lo que sea que buscan, lo encuentran. Y es que entre fotos ante el Ministerio de Propaganda nazi y dagas de las Juventudes Hitlerianas, toda esta alabanza al control y la disciplina acaba siendo de lo más perturbador.

☆☆★★★

A Discipline (Live Berlin) 10:45
B Discipline (Live Manchester) 8:06

Total: 18:51 

viernes, 1 de mayo de 2026

Allons enfants de la Patrie!

París 1987 (Camarón, 1999) [DIRECTO]

FLAMENCO. Tratando de sacar tajada de su legado, este disco documenta esas tres noches mágicas que Camarón y Tomatito regalaron en el Cirque d'Hiver parisino allá por 1987. La discográfica y la familia se lo llevan calentito, pero el aficionado se beneficia de una grabación histórica que nos muestra al ídolo en lo más alto de sus capacidades.

No era una época fácil para el cantaor, pasando unas penurias económicas impensables para alguien de su éxito. Por eso, cuando le pidieron cantar en la capital de Francia, pidió algo que parecía una barbaridad en la época: un millón de pesetas por tres noches. Hoy no parece tan descabellado y tal vez no lo fuera entonces, porque el trato salió adelante y para allá que se fue el de San Fernando con su inseparable guitarrista.

El cante andaluz no era algo extraño en la cosmopolita París. Ya desde principios del siglo XX abundaban los cafés regentados por andaluces emigrados (o franceses oportunistas) que contaban con actuaciones de flamenco tanto al baile como al cante. Todo eso no quita que el poder contar con una figura del renombre de Camarón fuera algo muy especial. Un suceso que debió abrir camino para otros grandes nombres del flamenco que también triunfarían en la capital del hexágono.

Camarón salió al escenario algo comedido, seguramente impactado ante la idea de actuar en campo contrario, en terreno virgen para el flamenco puro que venía a desgranar. Ni que decir tiene que la parroquia española del lugar se hacía notar con sus vítores, pero lo que más abundaba, no podía ser de otra forma, era el público autóctono, respetuoso al máximo, pero poco ducho en la bulla y la festividad sin brida que acompaña a este tipo de recitales. Por eso, quizás, el disco suene algo frío, como si Camarón estuviera en Notre Dame o en el Louvre.

Esto último puede ser la única pega de un recital serio y redondo, como los que solía regalar el cantaor. Camarón no salió muy satisfecho, eso es cierto, y alabó al público francés por su atención y su respeto, diciendo que él no había estado tan bien como ellos. En cualquier caso, una vez más, estamos ante un documento enorme de un artistazo derramando su arte y abriendo caminos, uno más, donde parecía imposible.

★★★☆☆

1 Tus ojillos negros (alegrías) 5:35
2 Sonidos negros (tarantos) 5:40
3 Pañuelo a rayas (bulerías) 8:15
4 Como el agua (tangos) 3:22
5 Yo pienso como el ciprés (tangos) 8:39
6 Pañuelo a rayas 2 (bulerías) 9:04
7 Más duro que el acero (fandangos) 3:54
8 Tirititando de frío (bulerías) 5:05

Enhanced Content
Como el agua (tangos) [video] 3:22

Total: 52:56 

miércoles, 29 de abril de 2026

Desde la cámara de gas

 

Llevo dentro de mi sangre un potro de rabia y miel

Potro de rabia y miel (Camarón, 1992)

FLAMENCO. Potro de rabia y miel fue un éxito sin paliativos. Al menos en cuanto a ventas. Se conjuraron demasiadas cosas como para que no lo fuera. Para empezar, Camarón venía de entregar su apoteósico Soy gitano (1989), grabado en los Abbey Road de Londres con la Royal Philharmonic Orchestra. Y desde esa cumbre en lo comercial, además, se dio la circunstancia de que el cantaor se nos iría a los pocos meses de la publicación del disco que nos ocupa. Camarón estaba en la cima de su popularidad y a la gente le va el morbo. Una combinación infalible, por desgracia.

No es plato de gusto, pero en estos surcos nos encontramos por tanto al Camarón terminal, a un artista sacando sangre de una herida mortal. Fue durante su grabación cuando le diagnosticaron su enfermedad fatal. Las sesiones tuvieron que interrumpirse para que el de San Fernando fuera a tratarse a los Estados Unidos. Finalmente se retomaron a su vuelta, conocedor ya de lo infructuoso de su viaje. Sincero, como siempre, en una entrevista posterior a su publicación, Camarón afirmaba que su voz ya sonaba enferma en este disco. El oyente, diría yo, no lo nota. Yo solo percibo una entrega absoluta y un sentimiento infinito.

Todo esto viene acentuado por una producción que introduce un eco limpio y brillante en el sonido del disco. Una reverberación que le otorga un colorido faérico y ultraterreno que acaba potenciando toda esa emoción que trata de transmitirnos. Una emoción que se basa en buena parte en el color de unas rumbas que se salen un poco de lo que Camarón solía hacer. Unas rumbas que a pesar de su brillo no pueden ocultar un deje melancólico y fatalista. Junto a las bulerías, dominan el disco dejando poco espacio para más. Una inclinación por los aires festeros y por los ritmos más animados que choca frontalmente con la dura realidad que aguardaba al cantaor. Por eso quizás este disco sea tan querido. Por esa valentía. Por ese irse con la cabeza bien alta. A mí, sin embargo, me suena demasiado triste, demasiado amortiguado, demasiado insoportable. Y claro, no me gusta lo que debería.

★★★☆☆

1 Una rosa pa tu pelo
2 Mi nazareno
3 Se me partió la barrena
4 Potro de rabia y miel
5 La primavera
6 Yo vendo pescaito
7 Eres como un laberinto
8 La calle de los lunares
9 Un caballo y una yegua 

Total: 40 min. 

martes, 28 de abril de 2026

Mientras mi corazoncillo hierva...

Soy gitano (Camarón, 1989)

FLAMENCO ORQUESTAL. A tres años del fatal desenlace, Camarón se lía la manta a la cabeza y en un nuevo desplante se va a Londres a grabar con la Royal Philharmonic Orchestra. Poco o nada debían importarle las voces iracundas o los dedos acusadores. A estas alturas la cosa estaba más que asentada y apenas nadie ponía en duda el derecho del cantaor a hacer lo que le viniera en gana.

El veredicto, sin embargo, es más bien tibio. Aun contando con momentos más que interesantes, el tono general es mayormente pacato y con poca garra. Las cuerdas dan grandeza y solemnidad a cosas como "Soy gitano", "Dicen de mí", dolorosamente profética, o a una impresionante regrabación de esa "Nana del caballo grande", que ya era enorme en La leyenda del tiempo (1979).

Un disco en el que percibimos que algo en Camarón se va apagando. O serán los prejuicios del que se acerca a esta película sabiendo lo que pasa al final. Mucho Lorca y mucho bajo eléctrico redondean un trabajo que, esta vez sí, admite la etiqueta de flamenco nuevo sin matices. Y no precisamente por sus bondades. Más bien por cosas para mí dudosas, como esa "Casida de las palomas oscuras" o esa "Amor de conuco" a medias con Ana Belén y con la guitarra de Raimundo Amador. La verdad es que esta última parece una cosa entre Kiko Veneno y Pata Negra, pero no me resulta creíble en la voz del maestro.

Un disco triste, por tanto. Porque la idea era buena, pero la ejecución, no tanto. Como toda la obra del de San Fernando, te permite sumergirte en él sin mayores problemas, pero conociendo lo que ha sido capaz de facturar, esto es demasiado insípido como para deleitar al seguidor fiel. Eso sí, podría haber sido peor.

★★☆☆

A1 Soy gitano 4:10
A2 Casida de las palomas oscuras 4:15
A3 Thamar y Amnon 3:19
A4 Dicen de mí 4:27
B1 Luna llena 3:44
B2 El pez más viejo del río 2:44
B3 Amor de conuco 3:34 with Ana Belén 🕱
B4 Nana del caballo grande 5:48

Total: 32:01