miércoles, 4 de febrero de 2026

Peleada con el mundo

En la isla de las bufandas (Lidia Damunt, 2008)

FOLK APORREADO. He aquí la penúltima sensación de la temporada para este animado principio de milenio. Una artista que ha irrumpido como un elefante en la cacharrería del indie en este país. Con unas virtudes que parecen estar en la vehemencia con la que Damunt se emplea en un folk de palo que no es precisamente lo que está más de moda en estos años. Claro que, ¿cuándo lo ha estado?

Con todo, no puedo ocultar un cierto rastro de decepción por la grieta que se abre entre lo que se me anunciaba y lo que captan mis oídos. Según las publicaciones especializadas y las listas de lo mejor del año, este era el debut de poco menos que la heredera directa de Bob Dylan y Woody Guthrie. De una artista epidérmica, punzante y muy personal. Toda una renovadora de una escena independiente demasiado pagada se sí misma y necesitada de una urgente revitalización. 

Sin embargo, sin dejar de ser ciertas algunas de estas afirmaciones, todas son claramente exageradas a mis oídos. Y es que lo que yo me he encontrado es a una guitarrista dudosa, si bien muy expresiva, y a una escritora que fuerza las melodías y las letras de manera salvaje. La acentuación de las palabras se tuerce a su antojo para que los vocablos puedan encajar en unas melodías básicas o inexistentes. "Aloes de 50 metros" puede ser la excepción que confirma la regla. El resto... Bueno, hay de todo, tampoco voy a exagerar, pero en general se trata de melopeas en las que la ex-Hello Cuca se pelea con todo: letra, voz, instrumento y melodía sin llegar a ningún destino.

Que seguro que es justo lo que pretendía la ahora cantautora. Pensándolo bien, es más que probable que sus referencias no fueran ni Dylan ni Guthrie, sino algún gurú de un freak folk que era la panacea en esos años. En cualquier caso, ya idolatre a los Moldy Peaches o a Devendra Banhart, por más que me pongo el disco no entiendo que pueda alcanzar ese estatus de obra memorable que parece tener en ciertos círculos. Y no es una queja. Puedo entender que cuenta con el atractivo inexplicable de lo desviado, que es muy personal y que merece unas cuantas escuchas. Ahora bien, lo que es a mí, de momento, no me enamora en absoluto. Sensación que creo que va para largo.

★★☆☆☆

1 Soy Tormina 1:22
2 Isla de la Bufandas 3:03
3 Ocho caballitos de mar 3:04 🕱
4 Pagan por tocar 3:31
5 Aloes de 50 metros 2:45
6 Pueblo fantasmal 2:20
7 El hombre del poncho 1:48
8 Té de jazmín 3:39
9 Temprano por la mañana 2:51
10 Mansión en la motaña 3:20
11 Palacio hecho de roca 3:57
12 Un hotel en el desierto 3:01

Total: 34:41

Low Frequency Oscillation

Advance (LFO, 1996)

IDM. Con cuentagotas, con la paciencia de un alquimista minucioso Mark Bell y Gez Varley fueron entregando cada obra cada lustro o más. Así, en el momento del fallecimiento de Bell, en 2014, sin haber finiquitado el dúo de manera oficial, habían publicado solo tres álbumes en veintitrés años. Cosecha escasa, aunque intensa en emociones para sus fans. 

Este es su segundo LP. Un disco que sigue ahondando en esa electrónica cerebral que empezaron forjando con Frequencies (1991). Un álbum que supuso una cierta decepción para su base de seguidores más hardcore. Sería por el hecho de sonar más estructurado y más autopropulsado por rítmicas angulares pero muy claras. Quizás todo eso sonó para muchos a aperturismo innecesario y vacuo. Sin embargo, lo que es a mí, y a bastante otros, nos parece un avance —jeje, como el título indica— respecto a sus postulados más primitivos.

El disco tiene todo eso que he dicho arriba, pero su música sigue bullendo y coleando por encima de una base fuerte de sintetizador ambiental. Además, veo algunos guiños de tono referencial y casi humorístico que lo hacen muy atractivo. Ahí está esa "Loch Ness" en la que los sintetizadores tratan de hacer el trabajo de las gaitas sin imitarlas; o esa "Goodnight Vienna" en la que parecen invocar el espíritu del Schubert que se arrogaron Kraftwerk en su fundacional Trans Europa Express (1977); o esa espectacular "Psychodelik" con la que parecen querer llevar a los de Düsseldorf al espacio exterior.

Detalles todos que contribuyen a mejorar un álbum que tampoco es redondo en términos de coherencia. Y es que al final, en esa hora de duración que acaba rozando, nos encontramos con las incongruencias de rigor en un género que siempre se movió mejor en el formato single. Lo que no quita que pueda decir con orgullo que estamos ante el mejor disco de LFO, dicho esto con todas las precauciones del mundo. No niego que el anterior es su obra más importante y definitoria, pero este me parece más variado y disfrutable. De momento y con todas las dudas, eso sí.

★★★☆☆

1 Advance 5:29
2 Shut Down 4:50
3 Loch Ness 4:48
4 Goodnight Vienna 3:51
5 Tied Up 5:21
6 Them 4:10
7 Ultra Schall 4:15
8 Shove Piggy Shove 4:19
9 Psychodelik 5:21
10 Jason Vorhees 4:33
11 Forever 5:28
12 Kombat Drinking 5:11

Total: 57:36 

martes, 3 de febrero de 2026

Recogiendo la antorcha

Frequencies (LFO, 1991)
 

BLEEP TECHNO. Es muy curioso, y también lógico, observar cómo, en el tecno, cuanto más nos acercamos temporalmente al influjo de Kraftwerk, este se hace más patente. Al fin y al cabo, este disco es de 1991, cuando los de Düsseldorf ya habían dicho prácticamente todo lo que tenían que decir, pero no hacía tanto de ello.

Una influencia que ha sido capital para toda la música con algo de electrónica a partir de ellos, qué duda cabe. Y una influencia que encuadra a la perfección el arte de los de Leeds como auténticos pioneros de una forma de hacer que ahora puede parecernos superada, pero que significó muchísimo en la evolución de la música hecha con máquinas. Creo que estaremos de acuerdo en que, a tenor de este lustroso debut, no se les puede negar la personalidad muy al margen de las propuestas que campaban a sus anchas en esos años.

También me parece curioso, y esta vez no tan lógico, el hecho de que la música electrónica pierda tan rápido su vigencia. Puede que tenga su sentido al ir de la mano de los avances técnológicos en materia de sonido y cómo crearlo. Algo que no pasa con el rock. No creo que nadie deje de disfrutar a Deep Purple porque le parezca que lo que hicieron quede superado por bandas como Motörhead o Gojira. En el mundo del rock está claro que lo antiguo, aparte de merecer respeto y estudio, se puede disfrutar con igual o mayor pasión que lo ultimísimo. El rock es una música atemporal, y eso, por desgracia, no pasa con el tecno.

Algo que, como digo, puedo entender en base a la materia prima con la que se produce esta música, pero que no comparto delante de discos con mimbres de clásico, como este que nos ocupa. Un álbum de sonido crudo y minimalista si lo comparamos con la euforia del house más comercial, que dominaba las listas en esos años. Una obra que abre caminos y cambia la euforia por una pausa cerebral la mar de necesaria en medio de la vorágine. Un objetivo para el que se valen del bleep como unidad mínima de expresión. Toda una oda al reciclaje al usar el más puro residuo digital en términos de sonido como materia prima para sus creaciones.

Por todo esto, considero que estamos ante un disco clave dentro de la electrónica. Una obra que va desarrollándose a tu alrededor más que en tu interior. Un disco en el que navegar, pero en el que me cuesta sumergirme. Por eso, si en cuanto a importancia le daría fácilmente cuatro estrellazas, cuando hablamos de disfrute, no podría pasar de las dos insignias. Hagan sus cuentas y tendrán claro la nota que le voy a acabar poniendo. Algo que seguro que no es lo más justo del mundo, pero que refleja, como debe ser, lo que siento al escuchar esta música.

★★★☆☆

1 Intro 2:23
2 LFO 3:27
3 Simon From Sydney 5:05
4 Nurture 4:40
5 Freeze 3:56
6 We Are Back 4:44
7 Tan Ta Ra 4:29
8 You Have to Understand 4:04
9 El Ef Oh! 3:49
10 Love Is the Message 3:44
11 Mentok 1 4:18
12 Think a Moment 3:28
13 Groovy Distortion 3:29
14 Track 14 2:58

Total: 54:34

Xxx

DISCOS RELACIONADOS


 
 

domingo, 1 de febrero de 2026

Desde el exilio

Exodus (Bob Marley & the Wailers, 1977)

 

REGGAE. Ideado y grabado durante su exilio londinense, Exodus pasa por ser el disco más exuberante, abierto e internacional de Bob Marley. Después del intento de asesinato que sufrió en diciembre de 1976, Marley se entrega de lleno a lo espiritual, lo amoroso y al sexo libre en un discazo colosal que es toda una celebración de lo sacro y lo profano.

El noveno álbum del jamaicano vuelve a contar con la nómina habitual de clásicos inevitables a partir de entonces en sus conciertos. Incluso diría que se apelotona alguno más de lo habitual en un repertorio made in heaven que configura la obra más disfrutable de este gigante. Es irremediable, no se puede uno resistir a la delicia almibarada de algunas de sus mejores composiciones. Quizás hayan perdido el sabor fuerte a tierra y hierba de su tierra, tan cosmopolitas y comerciales ellas, pero nadie puede decir que eso importe lo más mínimo.

Así de rotundas y así de eternas son todas esas "Jamming", "So Much Things to Say", "Waiting in Vain", "Three Little Birds", "One Love" o la canción titular, con su melopea insaciable e infecciosa. Aquí Bob Marley toca a rebato y pocos fueron los que no le siguieron. Si quedaba algún despistado que todavía no se había enterado de qué iba la película, seguro que con Exodus acabó enganchado para siempre al ritmo tropical de un genio que siempre estará muy por encima de la imagen que nos quieren vender.

Quizás estemos ante el disco más absoluto de Robert Nesta Marley. Por su alcance y por su enorme impacto. Un trabajo tan rotundo que, tras ese inalcanzable Legend (1984), es su disco más vendido. Una popularidad que puede que no sea suficiente por sí misma para amarlo. Si no fuera por las sensaciones indelebles que despierta su escucha, la perfección sónica y estructural con la que está armado y la infinita sutileza con la que Marley inyecta pop sin mesura a un reggae que parecía haber viajado al exilio con él. En un periplo que demuestra de una vez por todas que eso de la pureza es una milonga sin valor y que sin la mezcla no hay avance posible.


A1 Natural Mystic
A2 So Much Things to Say
A3 Guiltiness
A4 The Heathen
A5 Exodus
B1 Jamming
B2 Waiting in Vain
B3 Turn Your Lights Down Low
B4 Three Little Birds
B5 One Love / People Get Ready 

Total: 37 min. 

Bob Marley sufrió un intento de asesinato el 3 de diciembre de 1976. Siete hombres armados irrumpieron en su casa y le dispararon hiriéndole en el pecho y el brazo. Los motivos no han llegado a esclarecerse por completo, aunque parece que la política tuvo mucho que ver en el asunto.

 

En medio de una muy convulsa campaña presidencial en Jamaica entre los dos partidos mayoritarios, el conservador JLP (Jamaican Labour Party) y el progresista PNP (People's National Party), Marley trataba de mantener un tono neutral para no enardecer el ya bastante enardecido ambiente preelectoral. Para ello, incluso tenía previsto actuar en un concierto que se celebraría dos días después bajo el lema "sonríe, Jamaica"

Los motivos de fondo de la agresión se desconocen, aunque se han llegado a culpar a la misma CIA del mismo. Lo único que sabemos con certeza es que entre los simpatizantes del JLP había un descontento patente por las inclinaciones de Marley hacia el otro partido. Algo que, como digo arriba, el cantante había tratado de diluir con unas declaraciones que abogaban por la neutralidad y la concordia, pero que no todo el mundo se creía por el apoyo que tradicionalmente había brindado a la formación progresista.

 

Sea como fuere, Marley se vio obligado a huir a Londres a los pocos días. Allí inició un periodo de exilio que duraría año y medio. En ese tiempo ideó el tema "Exodus" y el álbum del mismo título. Según dicen, tenía el título de la canción antes de componerla y no me extrañaría que surgiera de su propia experiencia personal, la cual él asemejaría al Éxodo del pueblo judío en la Biblia. Un tono espiritual que volcó en la primera cara del álbum mientras que en la segunda se centró en temas más carnales y cotidianos, con el amor y el sexo como motores.

Mucha historia, como pueden ver, detrás de la obra más gigantesca del jamaicano. Un álbum que te puedes poner sin parar porque no se va a agotar ni en mil años.

La improvisación ardiente

El jazz es sinónimo de libertad. El género más elástico, transgresor y coleante de todos. Una música que parece difícil y puede serlo, pero que también es de las más humanas, epidérmicas y profundas. Será por eso que no pierde vigencia y que, desde su surgimiento entre finales del siglo XIX y el XX, no ha hecho más que crecer, mutar y renovarse para seguir siendo uno de los estilos más populares a pesar de la dificultad de la que hablábamos.

He aquí un listado jugoso y cambiante como el mismo estilo. Lo mejor y más jugoso (y bastante obvio, lo sé) de una de mis músicas favoritas a pesar de lo mucho que me queda por descubrir. Que es precisamente lo que hace que la lista se concentre peligrosamente en las décadas de los 50 y los 60, auténticos momentos dorados del jazz más maduro. Sé que soy injusto al no incluir nada de hot jazz ni de ese sabor único que le dieron en Nueva Orleans en sus mismos orígenes. Tampoco hay mucha fusión y el vacío en varias décadas es sangrante. Sin embargo, además de que todo esto podría cambiar en el futuro, tampoco pretendo ser enciclopédico ni hacer una guía para unos neófitos entre los que casi diría que me encuentro. Ya se irá viendo, pero ahora mismo la fotografía de mi momento es esta. 

LOS 10 MEJORES DE TODOS LOS TIEMPOS 

   

10 The Blues and the Abstract Truth (Oliver Nelson, 1961)

9 Time Out (The Dave Brubeck Quartet, 1959)

8 Out to Lunch! (Eric Dolphy, 1964)

7 Brilliant Corners (Thelonious Monk, 1957) 

 

   

Songs for Swingin' Lovers (Frank Sinatra, 1956)

5 Getz/Gilberto (Stan Getz & João Gilberto, 1964)

4 Lady in Satin (Billie Holiday, 1958) 

 

  

3 The Black Saint and the Sinner Lady (Charles Mingus, 1963)

2 Kind of Blue (Miles Davis, 1959)

 

✠✠✠ 

 

 

1 A Love Supreme (John Coltrane, 1965)

 

A Love Supreme está acostumbrado a encabezar listas de jazz y de música en general. Es su sino: que dejemos de tomárnoslo en serio de tanto manosearlo, de tanto alabarlo. Que se lo crea demasiado. Pero no, eso es imposible. Solo ponlo a girar una, dos, infinitas veces. Da igual. Nunca se va a desgastar. Nunca vas a pedir la hora. Nunca vas a dejar de sentirlo en tu piel y en tu alma. Esta vez paso de explayarme en descripciones. Denle a la portada si quieren una más profunda. Simplemente diré que a veces las cosas son así, tan obvias, tan poco sorprendentes, porque es que no hay más narices que darle al césar lo que es del césar. A ver quien es el guapo que le niega su estatus a una obra como esta. Sí, puedes pensarlo. No te sientas mal y dilo: "inagotable".

 

✠✠✠

 

POR DÉCADAS

LOS 50

    

10 Moanin' (Art Blakey and the Jazz Messengers, 1959) 

9 Saxophone Colossus (Sonny Rollins, 1957) 

8 The Shape of Jazz to Come (Ornette Coleman, 1959)

7 Mingus Ah Um (Charles Mingus, 1959) 

6 Blue Train (John Coltrane, 1957) 

    

5 Time Out (The Dave Brubeck Quartet, 1959) 

4 Brilliant Corners (Thelonious Monk, 1957) 

3 Songs for Swingin' Lovers (Frank Sinatra, 1956) 

2 Lady in Satin (Billie Holiday, 1958)

1 Kind of Blue (Miles Davis, 1959) 

 

LOS 60

    

10 Free Jazz (Ornette Coleman, 1961)

9 Francis Albert Sinatra & Antonio Carlos Jobim (Frank Sinatra & Antonio Carlos Jobim, 1967)

8 Out of the Cool (Gil Evans, 1961)

7 Monk's Dream (Thelonious Monk, 1962)

6 The Blues and the Abstract Truth (Oliver Nelson, 1961)

     

5 Out to Lunch! (Erick Dolphy, 1964) 

4 Getz/Gilberto (Stan Getz & João Gilberto, 1964)

3 In a Silent Way (Miles Davis, 1969) 

2 The Black Saint and the Sinner Lady (Charles Mingus, 1963)

1 A Love Supreme (John Coltrane, 1965) 


LOS 70

    

10 Hejira (Joni Mitchell, 1976) 

9 Science Fiction (Ornette Coleman, 1972) 

8 Home Is Where the Music Is (Hugh Masekela, 1972) 

7 Street Life (The Crusaders, 1979) 

6 Closing Time (Tom Waits, 1973)

     

5 Heavy Weather (Weather Report, 1977) 

4 Space Is the Place (Sun Ra, 1973) 

3 Head Hunters (Herbie Hancock, 1973) 

2 Rock Bottom (Robert Wyatt, 1974) 

1 Bitches Brew (Miles Davis, 1970) 

 

LOS 80 Y MÁS ALLÁ

    

10 Hard Groove (The RH Factor, 2003) 

9 Spillane (John Zorn, 1987) 

8 The Circle Maker (Masada, 1998) 

7 Cuckooland (Robert Wyatt, 2003)

6 Cosmogramma (Flying Lotus, 2010) 

    

Naked City (Naked City, 1990) 

★ [Blackstar] (David Bowie, 2016) 

3 The Epic (Kamasi Washington, 2015) 

2 Moa Anbessa (Gétatchèw Mèkurya, 2006) 

1 Rain Dogs (Tom Waits, 1985)

POST-SCRIPTUM

Puede parecer que ya hay bastantes discos galardonados, pero lo cierto es que no he tenido suficiente. La espinita se me clava demasiado como para no intentar sacármela aunque solo sea un poquito. Hay discos que han quedado fuera por mi "política" de no repetir artistas en la lista de los diez mejores y en la de cada década. Discos que por esto mismo, y aun siendo mejores que otros que sí que están, acaban en un lado oscuro en el que no merecen estar. Otros pertenecen a artistas que simplemente merecen que su nombre aparezca aquí. En cualquier caso, no veo descabellado añadir otros diez LPs que han marcado el devenir del mejor jazz desde su creación. Esta vez, sin jerarquías, en riguroso orden cronológico. Perdónenme, pero tenía que hacerlo.

    

  • In the Wee Small Hours (Frank Sinatra, 1955)
  • Ella and Louis (Ella Fitzgerald and Louis Armstrong, 1956)
  • The Wildest! (Louis Prima, 1956)
  • Thelonious Himself (Thelonious Monk, 1957)
  • The Atomic Mr. Basie (Count Basie, 1958)

    

  • Chet (Chet Baker, 1959)
  • Giant Steps (John Coltrane, 1960)
  • Sketches of Spain (Miles Davis, 1960)
  • Wild Is the Wind (Nina Simone, 1966)
  • Swordfishtrombones (Tom Waits, 1983)