miércoles, 8 de abril de 2026

Yunque y fragua

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [4] (Camarón de la Isla, 1973)

 

FLAMENCO. El dúo mágico del flamenco vuelve a la "serie" El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía con un cuarto disco bajo dicho apelativo que es el quinto que cocinan los dos gigantes mano a mano. Y por suerte, las novedades son pocas. Sí, por suerte, porque cuando las cosas se hacen con tal maestría, resulta imposible cansarse y pararse a pensar en cosas tan sobrevaloradas como la innovación.

En este disco es donde más mete la mano Antonio Sánchez Pecino, padre de Paco y casi se podría decir que descubridor y protector de Camarón desde los primeros momentos. En los anteriores también había llevado la batuta de la dirección artística, pero más bien a medias con su hijo. Aquí todos los temas están exclusivamente a su nombre. Sea por esto o no, lo cierto es que el tono del álbum es aún más clásico que de costumbre, con un comienzo casi moroso con tarantos y seguiriyas no aptos para los que vengan buscando el turisteo y el buen rollito.

Y para confirmar esta idea, el tema de cierre es el primer martinete que grabara el de San Fernando. Un palo que ya tardaba en aparecer en su canon, viniendo como viene de familia de yunque y fragua. Y un palo que, como todos los demás, no parece tener secretos para su voz, ese quejío amplio y multicromático para el que no parece haber límites ni terrenos vedados. No hay manera de pillarlo en un renuncio. Pocos artistas pueden presumir de derramar tanto arte seguido y sin síntomas de agotamiento. Sí, con el quinto sigue la racha con otra joyita para atesorar.

★★★★☆

A1 Caminito de Totana 3:06
A2 Hermanito mío 4:09
A3 Que no se quita con "na" 3:14
A4 Dame un poquito de agua 3:43
A5 La jaca que yo tenía 3:42
A6 A la sombra de un laurel 2:06
B1 Quisiera volverme pulga 3:00
B2 Salud antes que dinero 2:49
B3 Busco yo mi soleá 3:41
B4 A un sabio le oí decir 2:58
B5 Las espinas de una flor 2:31
B6 Las doce acaban de dar 2:18

Total: 37:17

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Sacando la patita

Canastera (Camarón de la Isla, 1972) 

FLAMENCO. La carátula es muy descriptiva. Camarón en el centro, pero Paco de Lucía cerrando filas en los cuatro flancos sin dejar ninguna fisura. Así era por entonces la relación de estos dos titanes, hasta el punto de firmar los discos entre los dos. Si hasta ahora en todos sus trabajos se podía leer "El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía", aquí hay un cambio sustancial. El disco lo firman El Camarón de la Isla y Paco de Lucía. Así sin jerarquías, al mismo nivel. Y esto que parece un detallito sin importancia, es algo capital.

Y creo que este equilibrio entre los dos titanes fue el responsable de que las primeras obras del dúo sean tan buenas y tan atemporales. Su roce, su afán por superarse los llevó a terrenos ignotos para el flamenco medio. En este disco tal vez como en ninguno hasta entonces se percibe esa guerra perpetua entre la tradición y lo nuevo, entre el rasgarse la camisa y llevar el compás sin salirse de madre. Un afán experimentador que late ya desde el momento en que abren el disco con un cante nuevo inventado por Camarón. Una "Canastera" que en su título bautiza a un palo que no tuvo mucha repercusión, seamos claros, por mucho que me encante la canción. El mismo Camarón volvió a utilizarlo solo una vez más, si no me equivoco.

Eso y algún requiebro fuera de lugar es lo único que puede chocar al purismo. El resto es un cierre de filas inmediato y severo en torno a la tradición. Como pidiendo perdón por la salida de tono de esa canastera que nadie sabía muy bien de dónde se había sacado un José Monge que seguía observando y seguía aprendiendo, dócil en un trono que le estaban fabricando, pero que pronto iba a demostrar que no era lo que quería. Lástima que en los cuatro últimos cortes, la cosa pierda el empaque habían ido construyendo los demás. Sin embargo, no había nada que temer. Nuestro héroe, por supuesto, no se iba a conformar con esto.

★★★

A1 Canastera (Canastera)
A2 No dudes de la nobleza (Fandangos)
A3 Que a mí me vio de "naser" (Alegrías)
A4 Calabosito oscuro (Seguiriyas)
A5 No quisiera que te fueras (Bulerías)
A6 Las campanas también lloran (Tientos)
B1 Una gitana morena (Bulerías)
B2 La vi por primera vez (Fandangos)
B3 Estás ciego "pa" no ver (Soleá)
B4 Soñaba siempre contigo (Cartagenera)
B5 Y me gustan las mujeres (Tangos)
B6 Dios te dará a ti la gloria (Verdiales) 

Total: 38 min.

La mala reputación

Bad Reputation (Thin Lizzy, 1977)

 

HARD ROCK. La portada de este octavo disco de Thin Lizzy no miente. Aunque Brian Robertson seguía oficialmente en la banda, su participación se volvió exigua, aportando sus habilidades a las seis cuerdas en apenas tres temas. Ya se había perdido la mayor parte de la gira anterior debido a una lesión en la mano a raíz de una pelea y su escasa aportación en este disco no fue sino el epílogo de una marcha más que anunciada. Por eso y por las tensiones creativas que al fin habían explotado entre Robbo y Lynott, este último insistió en que el guitarrista escocés no debía aparecer en la foto de portada. Idea en la que el propio vilipendiado estuvo de acuerdo.

No obstante, sí que le guardaron un espacio en la contraportada, donde aparecía el cuarteto al completo. Una despedida que culminaría al final de la gira subsiguiente de la que salió ese exitoso Live and Dangerous (1978), que se puede considerar el último momento en el que pudimos disfrutar de las digitaciones vertiginosas y ascéticas del que puede ser el guitarrista más característico e idiosincrático del combo irlandés.

Y centrándonos en el disco, habría que decir que, estando en el corazón de la etapa dorada del grupo, es otro de los favoritos de la afición. Un álbum de rock and roll duro y crudo, con su espacio para la seda —"South Bound", "Dancing in the Moonlight"— y con una coherencia a prueba de bomba. Sin lugar a dudas, las señas de identidad de la banda y el sello de calidad del que, con todos los peros que se quiera, siempre han hecho gala. Algo que choca frontalmente con el hecho de que, como ya apuntaban en el álbum anterior, haya un par de momentos que no puedo hacer míos.

Lo intento, pero no consigo cogerle el punto a medianías tan dudosas (para mí) como "That Woman's Gonna Break Your Heart" o "Killer Without a Cause". Canciones que no puedo catalogar de malas, pero que me sobran apenas han llegado al estribillo. Una mácula pequeña y dudosa, tan leve y tan voluble que no debería ni haberla mencionado. Porque en definitiva, lo que pasa en este disco es que Thin Lizzy, con todos sus problemas internos, seguían en racha. Algo que, después de esta algo más de media hora, no hay forma de poner en duda.

★★★★☆

A1 Soldier of Fortune 5:18
A2 Bad Reputation 3:09
A3 Opium Trail 3:58
A4 South Bound 4:27
B1 Dancing in the Moonlight (It's Caught Me in Its Spotlight) 3:26
B2 Killer Without a Cause 3:33
B3 Downtown Sundown 4:08
B4 That Woman's Gonna Break Your Heart 3:25
B5 Dear Lord 4:26

Total: 35:50

Brian Robertson, "Robbo" para los entendidos, fue sin duda el guitarrista definitivo de Thin Lizzy. Sin desmerecer la clase infinita de Scott Gorham ni la furia virtuosa de Gary Moore, el escocés es el que ha dejado más huella en los corazones de los seguidores.

 

Será por su estilo, por su insolencia, por su gusto indudable, por sus aportaciones en el apartado compositivo o por su actitud en el escenario, lo cierto es que el sonido que asociamos a la banda no habría existido sin él. Por eso su marcha fue más que lamentada por la muchachada y por eso Thin Lizzy, aun teniendo todavía muchas cosas que decir, ya nunca fue lo mismo. Érase un hombre a una Les Paul pegado... 

martes, 7 de abril de 2026

Agarrado al cordón umbilical

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [3] (Camarón de la Isla, 1971) 

FLAMENCO. El segundo había sido más vertiginoso, con menos espacio para los palos de ritmo más lento. Un disco que fluía como un vendaval sin pararse demasiado en las fosas de lo jondo. En eso cambiaba con respecto al estreno, el cual contaba con un tramo solo apto para iniciados que lo hacían más difícil, y alguno me dirá que también más puro. Pues algo de eso hay en este tercer asalto. Algo que es más bien mucho, porque aquí parece que Camarón está intentando demostrar que no ha abandonado el redil, más que otra cosa.

Un artista dócil todavía en su arte, deseoso de recibir el aplauso de los gitanos viejos, los que saben, se revuelca impúdico en tangos, polos, soleás de Alcalá y demás palos abisales para desangrarse como solo él ha sabido. Quizás estemos ante el disco más espeso y oscuro del trío inicial. Perdonen el atrevimiento, pero, en mi ignorancia, percibo aquí un rajo y una densidad que puede echar para atrás al oyente ocasional.

Y como suele ocurrir, aun siendo menos inmediato y, por tanto, disfrutable, salir huyendo a las primeras de cambio sería un error de bulto. Porque aquí encontramos al cantaor enganchado a su cordón umbilical. Aquí es donde podemos comprender por qué es venerado por todos, rancios guardianes incluidos. Y por último, aquí es donde también podemos impregnarnos del dolor de esta música milenaria para, tal vez, comprender un poco por qué el flamenco es más que un estilo. Y así entender de una vez por todas que es una cultura, una seña de identidad y un modo de vida para todo un pueblo.

★★★

A1 Son tus ojos dos estrellas
A2 La mujer con ser mujer
A3 Por mala lengua que tienes
A4 Sin motivos ni razón
A5 En la provincia de Cádiz
A6 De una mina de La Unión
B1 El espejo en que te miras
B2 Me la tienes contolá
B3 Al Padre Santo de Roma
B4 Estoy pagando condena
B5 Se murió mi madre
B6 Me voy por la calle abajo

Total: 38 min.

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lunes, 6 de abril de 2026

Hay que ser muy zorro...

Johnny the Fox (Thin Lizzy, 1976)

 

HARD ROCK. Estamos en plena época clásica de Thin Lizzy. Este aclamadísimo séptimo álbum del combo nos los presenta inflamados y en forma, repartiendo estopa sin freno en esa refriega constante en la que la música del grupo supo sacar brillo a un rock duro siempre cargado de matices, sutileza y toques hibérnicos. También fue el último álbum en contar con el gran Brian Robertson a tiempo completo en la guitarra. Los choques con Phil Lynott se habían convertido en una constante demasiado insoportable, lo que culminó con el despido del guitarrista.

Me parece bastante claro que lo que el público ama de este disco, lo que hace que muchos lo pongan por encima de ese glorioso Jailbreak (1976) con el que tocaron el cielo, es una madurez compositiva que los hace sonar más autoritarios y casi diría que variados. No mejor, esa idea nunca la compraré, pero sí más llamativos a poco que pegues la oreja. Aun así, veo algunos agujeros que hacen que el álbum haya bajado algún peldaño en mi apreciación. Para empezar, algunas canciones con las que no acabo de comulgar —"Rocky", "Borderline"—, temas que no puedo decir que sean malos, pero que no me dicen tanto como a otra gente. Luego está esa "Massacre" que, aun estando muy bien, palidece ante la versión turgente y orgánica de Live and Dangerous (1978). Y por último, habría que hablar de una "Boogie Woogie Dance" que me parece mala sin eufemismo ni disculpa posible.

Así las cosas, parece claro que no veo a este disco como el mejor de Thin Lizzy. Sin embargo, también admito que es imposible no caer rendido ante el grueso de su descarga. Ante un sonido y unas canciones templados y precisos en su coherencia y su acabado. Ante unas "Don't Believe a Word", "Old Flame" y "Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed" que están entre lo más alto de la producción de Phil Lynott. Y en definitiva, ante una narrativa que, acompañada por la preciosa portada de Jim Fitzpatrick, presenta pocas fisuras más allá de los detalles mencionados arriba. Detalles de viejo cascarrabias, que existen, no hay duda, pero que, después de sus escasos treinta y seis minutos, no tienen importancia alguna.

★★★★☆

A1 Johnny
A2 Rocky
A3 Borderline
A4 Don't Believe a Word
A5 Fools Gold
B1 Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed
B2 Old Flame
B3 Massacre
B4 Sweet Marie
B5 Boogie Woogie Dance 🕱

Total: 36 min. 

La trampa y el cartón

Deceit (This Heat, 1981)
 

POST-PUNK RETORCIDO. Estamos ante el segundo y último álbum de una banda especial como pocas. Una banda que no encontró mejor forma de expresarse que a través de la improvisación y la instalación sonora más extrema. Con un pie en el post-punk y otro en el art rock más irreverente e indescriptible, los ingleses se despidieron con un disco en el que juegan con la sonoridad de su nombre en su título para acabar colándonos una trola en toda regla. Un engaño de esos en los que adoramos caer, todo sea dicho.

Porque lo que contiene este álbum, grabado en un almacén refrigerado en desuso, está atravesado por una coherencia totalmente inesperada en un artefacto de pulso tan aleatorio. Un bichejo bulboso nacido del apareamiento entre los rasgueos de guitarra más violentos y caóticos, una base rítmica siempre al borde del precipicio y una obsesión malsana por la devastación nuclear que venía de esos tiempos duros de una guerra fría que había imprimido su terror lejano pero profundo en las almas de Charles Hayward, Gareth Williams y Charles Bullen.

Sí, a eso podríamos decir que suena Deceit: al pavor que viene de vivir siempre en la cuerda floja del colapso. Un motivo de peso para que exorcizaran su pesimismo en canciones que hablan de radiación, incomunicación y barbarie. Todo desde una óptica gélida y totalmente expresionista por encima de la forma o las convenciones. Un sonido que me remite a discos como Low (David Bowie, 1977) o Fear of Music (Talking Heads, 1979). Después de romperlos en mil pedazos y pisotearlos, eso sí. Algo así como el Tago Mago (Can, 1971) o como el hormigueo previo al apocalipsis.

★★★★☆

A1 Sleep 2:14
A2 Paper Hats 6:02
A3 Triumph 2:55
A4 S.P.Q.R. 3:28
A5 Cenotaph 4:41
B1 Shrink Wrap 1:40
B2 Radio Prague 2:21
B3 Makeshift Swahili 4:04
B4 Independence 3:42
B5 A New Kind of Water 4:57
B6 被爆症 (Hi baku shyo) (Suffer Bomb Disease) 4:03

Total: 40:07

Este es uno de esos álbumes asociados a un período muy concreto. Las fotos de su artwork, las letras, los títulos de las canciones y su ambiente opresivo nos llevan directamente a los momentos en los que la amenaza nuclear estaba más al rojo que nunca. Una época de incertidumbre y miedo que nunca ha llegado a irse del todo y que parece estar volviendo con fuerza en esta mitad de la tercera década del siglo XXI.

 

Treinta y seis años después de Hiroshima y Nagasaki y a solo cinco años de Chernobyl, Deceit se convierte en todo un panegírico con tintes premonitorios. Un lamento y una advertencia a la que nadie hizo caso y que ha caído en el olvido más absoluto. Una vez más. ¿Aprenderemos alguna vez?  

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jueves, 2 de abril de 2026

Impartiendo magisterio

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [2] (Camarón de la Isla, 1970)

 

FLAMENCO. Cada vez más seguro, más hecho, más imponente. Así se ve al de San Fernando unos meses después de su debut discográfico. En esta nueva alianza con Paco de Lucía vuelve a sentar cátedra con un nuevo hito de un flamenco rebosante de frescura y con la mirada puesta en los más grandes. Aprender para después enseñar, esa parece ser la máxima de este dúo que puso patas arriba lo que todos creían saber sobre el polvo, la madera y las entrañas.

Hay tanto material impresionante aquí que es difícil decantarse por algo, pero si tengo que hacerlo no puedo dejar de lado esos tangos que llamara "Ante el altar me juraste" y, por supuesto, esos tientos con los que cierra, un "Al gurugú guruguero" en los que da lecciones sobre cómo sacar luz de la negrura y agua pura de las lágrimas más dolientes. Lo festero y lo jondo para resumir una obra inagotable. Como todas las de esta primera época, todo hay que decirlo.

También destacan dos palos más oscuros, como el tema que abre y por el que también se conoce al disco, un "Cada vez que nos miramos" imperial, que, según parece, es una soleá de la Serneta, y esa romera y cantiña del contrabandista que es "Jardín de belleza". Este último nos muestra la originalidad y la fuerza creativa de un Camarón irrefrenable. Ese que nada más abrir la boca ya estaba anunciando lo grande que iba a ser. Claro y meridiano.

★★★★☆

A1 Cada vez que nos miramos 3:47
A2 Y no llegastes a quererme 2:58
A3 Ante el altar me juraste 3:52
A4 Moral 2:17
A5 La andan hablando 4:09
A6 Vas a conseguir tres cosas 1:57
B1 Jardín de belleza 2:33
B2 Sube al enganche 2:20
B3 Donde una ermita poner 2:32
B4 Los santos del cielo 4:08
B5 Soy grande por ser gitano 3:18
B6 Al gurugu guruguero 3:19

Total: 37:10 

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