sábado, 15 de agosto de 2026

Poseído por el neón

Big Time (Tom Waits, 1988) [DIRECTO]

CANCIÓN DISLOCADA. Una oportunidad de acercarse a la sensación de un directo de Tom Waits no debe desperdiciarse, y esta es la razón de ser de este disco espeso, crujiente y agrio que, por supuesto, no consigue su objetivo. O sí, siempre que no esperes lo que no debes.

Por muchas opiniones enfrentadas que instigue este trabajo, creo que es indiscutible que es una curiosidad interesante. El disco recopila tomas de dos shows diferentes de su tour del 87. En él queda claro el modus operandi del de Pomona. Sus conciertos son momentos en los que crear a partir de un boceto, de deconstruir lo deconstruido y de sumergirse en la interpretación como el actor que siempre ha llevado dentro. Con canciones que no van más atrás de ese Blue Valentine (1978).

Con esa mirada desafiante y siempre hacia delante del artista, comprobaremos cómo las canciones que se tambaleaban en los discos de estudio están rotas aquí y las que estaban rotas están hechas añicos y pisoteadas. Por eso siempre recomendaré acercarse a esto después de contar con un buen bagaje paladeando y entendiendo la música de Tom Waits. De acuerdo, esto no es apto para no iniciados. Y para los que ya crean sabérselas todas, un consejo: déjense llevar y no pretendan que el cantautor dislocado ejerza de frío guía turístico. No esperen revisitar lo ya conocido y déjense zarandear. Si lo hacen, les garantizo un viaje que podrán contar a sus nietos.

★★★☆☆

1 16 Shells From a Thirty-Ought-Six 4:17
2 Red Shoes 4:19
3 Underground 2:35
4 Cold Cold Ground 3:27
5 Straight to the Top 2:48
6 Yesterday Is Here 2:42
7 Way Down in the Hole 4:43
8 Falling Down 4:15
9 Strange Weather 3:35
10 Big Black Mariah 2:59
11 Rain Dogs 3:36
12 Train Song 4:30
13 Johnsburg, Illinois 1:30
14 Ruby's Arms 4:54
15 Telephone Call From Istanbul 4:18
16 Clap Hands 4:57
17 Gun Street Girl 4:01
18 Time 4:10

Total: 67:36 

Nunca soporté a ese perro

Franks Wild Years (Tom Waits, 1987)

 

OPERETA DISLOCADA. Tom Waits se mueve como pez en el agua en este disco. Con la libertad creativa a tope, se revuelca y se recrea en una variedad estilística que convierte en el cajón de sastre perfecto para picotear. Todo con el hilo conductor de lo roto, lo esbozado, lo metálico. Todo eso que empezó a utilizar desde los tiempos de Swordfishtrombones (1983) y que acabaría encumbrándolo para la eternidad.

Precisamente la historia que aquí se cuenta, la de Frank, ya se adelantaba en el disco mencionado a través de la canción homónima. Allí ya se nos adelantaba el meollo de la cuestión, el de un tipo que, harto de todo, decide pegarle fuego a su casa. Un meollo que es aquí expandido y matizado para esta banda sonora de la obra de teatro del mismo título.

Un disco, por tanto, diferente para Waits. Aquí se permite juguetear con esa opereta que lleva en el ADN hasta niveles de profundidad insondable y de autoparodia totalmente desprejuiciada. Todo un exitazo artístico en una de las obras básicas para entender al genio de Pomona. Una que parecía un entretenimiento barato, pero que ha conseguido instalarse con fuerza en el núcleo duro de su canon. Dicho así, parece poca cosa, pero, créanme, el mérito es inmenso.

★★★★☆

1 Hang On St. Christopher 2:46
2 Straight to the Top (Rhumba) 2:30
3 Blow Wind Blow 3:35
4 Temptation 3:53
5 Innocent When You Dream (Barroom) 4:15
6 I'll Be Gone 3:12
7 Yesterday Is Here 2:29
8 Please Wake Me Up 3:36
9 Frank's Theme 1:49
10 More Than Rain 3:52
11 Way Down in the Hole 3:30
12 Straight to the Top (Vegas) 3:26
13 I'll Take New York 3:58 🕱
14 Telephone Call From Istanbul 3:12
15 Cold Cold Ground 4:07
16 Train Song 3:20
17 Innocent When You Dream (78) 3:08

Total: 56:38

viernes, 14 de agosto de 2026

Oda a París

Chansons Parisiennes (Édith Piaf, 1949) [RECOPILATORIO]

CHANSON. Este disco recoge grabaciones que abarcan el periodo entre 1946 y 1948, una época esplendorosa para la Édith Piaf más engolada y también poderosa. Una época de fulgor desatado, que se caracteriza por el brillo desaforado de los arreglos más lujosos entre los que la voz de nuestra protagonista se despliega feliz y espléndida.

Amor entre purpurina y polvo de estrellas y desamor lacerante y palpitante pueblan estas historias que se desarrollan entre el escenario mágico de una música impresionista y recatada, pero que no renuncia al barroquismo cuando la ocasión lo merece. Un decorado bucólico y fantasioso ante el que la Piaf solo puede brillar. Quizás demasiado para el que busque a la artista torturada y ominosa de los últimos años.

Afortunadamente o no, nada de eso hay aquí. Esta Piaf solo nos deja deleitarnos ante la luminosidad de una música pensada para enamorar e impresionar. Nada más y nada menos.

 

A1 La vie en rose
A2 C'est merveilleux
A3 Monsieur Lenoble
A4 Les amants de Paris
B1 Adieu mon cœur
B2 Le chant du pirate
B3 Il pleut
B4 Un refrain courait dans la rue

Total: 

 Chansons Parisiennes Vol. II (Édith Piaf, 1951)

CHANSON. Más discreto de lo que nos tenía acostumbrados en estos años, este disco recoge grabaciones de 1946 y 1947, una época en la que la Piaf se dejaba acunar por el clasicismo, los acordeones y los coros, casi siempre masculinos, para realzar su fraseo inalcanzable.

Será porque solo son seis piezas, será por la levedad de sus tonadas y temas, pero este registro no está entre lo mejor de la parisina. Meterse en él acaba siendo un placer, eso está claro y se da por supuesto, pero es cierto que no refulge, cosa imperdonable en una artista de su talla.

Lo mejor lo encontramos cuando la Piaf atiza las llamas y domina a la orquesta, como en "Un homme comme les autres" o "J'm'en fous pas mal". Dos motivos de gozo dentro de un disco que acaba sonando como música de fondo, algo que nunca podíamos esperarnos de la Môme Piaf. Semifallo en cualquier caso.

☆☆★★

A1 Les trois cloches
A2 C'est pour ça
A3 Un homme comme les autres
B1 Mariage
B2 J'm'en fous pas mal
B3 Le petit homme

Total: 25min.

Quel monde merveilleux!

Édith Piaf [Je t'ai dans la peau] (Édith Piaf, 1952)

CHANSON. Grabaciones de los primeros 50. En ellas nos encontramos al gorrión parisino relajada, dominante y mucho más hecha que en sus comienzos. No es de extrañar. Ya iba para los veinte años de su primera grabación, esa "Entre Saint-Ouen et Glignancourt" de 1933.

Un tiempo precioso y muy aprovechado tal y como nos muestra una Édith Piaf que desgrana melodías perfectas y coquetea con los aires mediterráneos en esa inolvidable "Chante-moi", que los créditos de mi CD le adjudican a ella misma. Una delicia que abre el cierre gozoso de un disco que con "Noël de la rue" y "Au bal de la chance" se pone el lazo del bonito regalo que acaba siendo.

★★★☆☆

A1 Je t'ai dans la peau
A2 Télégramme
A3 Du matin jusqu'au soir
A4 Monsieur et madame
B1 Mon ami m'a donne
B2 Chante-moi
B3 Le Noël de la rue
B4 Au bal de la chance

Total:  

 

La vie en rose (Édith Piaf, 1953) [RECOPILATORIO]

 

CHANSON. Una colección de canciones heterogénea recopilada en 1953. Contiene grabaciones de la parisina que datan de 1946, la canción titular, 1950 y 1951. Un arco temporal muy amplio y muy extraño por incluir esa "La vie en rose" tan distanciada temporalmente del resto. Lo que no quiere decir que el constructo carezca de coherencia ni de atractivo. Eso es lo que cuenta con los discos largos de esta artista.

Bastantes temas podemos encontrarlos en grabaciones anteriores, pero eso tampoco importa. Al enfrentarnos a la obra de Édith Piaf tenemos que cambiar el chip y fijarnos en el conjunto, en cómo se ordenan las canciones, cómo dialogan y qué tal se llevan ente ellas. Y en eso, me parece a mí que esta colección es de lo mejor que podemos encontrar en la época.

"La vie en rose", "Hymne à l'amour", "Padam... padam", "Plus bleu que tes yeux"... Los motivos de gozo se multiplican y realzan un trabajo redondo y hechizante en el que podemos disfrutar de la más grande en modo diva inflamada hasta el tuétano. Sencillamente espectacular.

★★★

A1 La vie en rose
A2 C'est d'la faute à tes yeux
A3 La fête continue
A4 Hymne à l'amour
B1 Je hais les dimanches
B2 Padam, padam
B3 Plus bleu que tes yeux
B4 Jezebel

Total: 26 min.

La vida es puro teatro

Le bel indifférent (Édith Piaf, 1953) 

TEATRO. Grabación en audio de la obra de teatro que Jean Cocteau escribió para Piaf en 1940. La cantante interpreta a la protagonista, que en el único acto de la obra realiza un monólogo desesperado que es en toda su hondura y sus contradicciones el epítome del amor desgastado y de las relaciones al borde del colapso. 

Sin duda, faltan las imágenes, las cuales tenemos que imaginarnos si queremos ver a Édith. Otra opción sería intentarlo con el cortometraje que Jacques Demy realizó en 1958, el cual (me imagino que) no será lo mismo, por supuesto.

 

A Le bel indifférent
B Le bel indifférent

Total: 

Mes grands succès (Édith Piaf, 1954) [RECOPILATORIO]

CHANSON. Con los discos de esta época se hace difícil diferenciar un recopilatorio de un álbum creado para la ocasión. La mayoría de ellos solían nutrirse de canciones ya publicadas en disco pequeño, el formato dominante. Tampoco es fácil encontrar adjetivos para diferenciar los diferentes trabajos que la Piaf fue esparciendo en esta época dorada para ella que fueron los 50.

Aquí tenemos uno más de ellos. Una colección de canciones maravillosa en la que el pequeño gorrión despliega su trino inigualable como siempre. Lo digo así, sin darle mayor importancia, como si fuera tan fácil, pero es que al presenciar cómo la parisina se desliza sin esfuerzo por partituras de almíbar como "Soeur Anne", "Et moi", "Les amants de Venise" o "La goulante du pauvre Jean", parece que esto pueda hacerlo cualquiera. Craso error, lo sé.

La fantasía, los sueños, cosas que acaban imponiéndose a la gris realidad. Así de estupendo puede ser pasar media hora con una de las mejores cantantes de todos los tiempos.

¡Alabado sea el Señor!

Saved (Bob Dylan, 1980)

ROCK CRISTIANO. Estamos en el punto álgido de la fiebre religiosa de Bob Dylan, con el cristianismo en el centro de su vida y obra. Si en Slow Train Coming (1979) todavía podíamos asociar sus metáforas de alabanza a cosas más terrenales, en esta continuación el autor deja poco o ningún espacio para la interpretación. Nada más empezar, tras versionar a Joe "Red" Hayes y Jack Rhodes para dejar claro que se encuentra en paz consigo mismo, se lanza a explicarnos el porqué: ha sido salvado por la gracia de Dios.

Todo esto nos cuenta el Bardo de Minesota en el pórtico majestuoso y casi frenético de su vigésimo álbum. Una declaración de intenciones en toda regla que no busca la descripción anecdótica, sino que suena a clara evangelización por su parte. Una forma de predicar sin tapujos ni parábolas que valgan. Desde un púlpito en el que suena el góspel, cómo no, las baladas epifánicas, obvio, pero también algunas gotas de rock puro y duro —"Saved", "Solid Rock". Nuestro héroe —sí, todavía y a pesar de este período de alucinación que sufría— no escatima en recursos para hacerse oír. Justo lo que siempre han hecho los predicadores más fanáticos e irreductibles.

Una solución que puede resultar vistosa y que con los años ha influido a la hora de mejorar la imagen de un disco que estuvo mucho peor visto en el momento de su edición que ahora. Eso es lo que percibo entre la [i]dylanología[/i] militante. Y lo entiendo. Al fin y al cabo, aunque yo era muy pequeño para escucharlo cuando salió, también he ido mejorando mi opinión de esta grabación con el paso del tiempo. No lo suficiente como para considerarlo un buen álbum —a ese nivel no creo que llegue nunca—, pero sí he aprendido a verlo con otros ojos, apreciando canciones que pueden llegar a emocionarme. Limitaría este premio a los siguientes temas: "A Satisfied Mind", "Saved" y "Pressing On". Canciones sobresalientes en medio de un mar de mediocridad.

El ejemplo manifiesto de otro de los grandes dichos acerca del maestro: que por muy malo que sea un disco suyo, siempre hay dos o tres canciones que merecen la pena. O al menos una, en el peor de los casos. No deja de ser un pobre consuelo. Este, definitivamente, no es el LP que me voy a poner a diario. Voy a seguir frunciendo el ceño cada vez que caiga en mis manos, más como una obligación que como un placer. Supongo que me tengo que conformar con ese acuerdo de mínimos, porque la fe a mí no me da para creer en los milagros ni para poner mi otra mejilla. Al menos me alegro de que mi querido Bob hubiera sido cegado por la luz de la salvación, aunque solo fuera por un tiempo.

★★☆☆☆

A1 A Satisfied Mind 1:58
A2 Saved 4:03
A3 Covenant Woman 6:05
A4 What Can I Do for You? 5:54
A5 Solid Rock 3:58
B1 Pressing On 5:13
B2 In the Garden 5:59
B3 Saving Grace 5:04
B4 Are You Ready 4:40

Total: 42:54 

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Como perros a la intemperie

Rain Dogs (Tom Waits, 1985)

CANCIÓN DISLOCADA. Debió ser maravilloso lo que atacó la cabeza del genio de Pomona en la mitad de los 80. Tuvo que ser algo impactante, directo y brutal lo que volteara sus concepciones musicales para ser capaz de vomitar tanta influencia clásica, tanto blues y tanto jazz, tanta Afroamérica, en torrentes expresivos de la voluptuosidad y la heterodoxia de Swordfishtrombones (1983) y esta continuación, que no hacía más que imperfeccionar lo que parecía imposible.

Rain Dogs es la cima creativa de un gigante, una cumbre imponente, un ataque frontal que no deja prisioneros. Un álbum que habla de todos aquellos que no encajan, esos perros de la lluvia que viven fuera del radar, con el desarraigo como único compañero de viaje. El marco perfecto para destilar la esencia del mejor Waits, el de la hojalata y los ladridos, el chatarrero de los sonidos imposibles. Aquí se explaya a gusto, entre el vertedero y la taberna, entre el garito y el teatro. Deconstruye a Louis Armstrong, infusiona a Captain Beefheart y apabulla con su voz maleducada y perruna. Con la ayuda impagable de Marc Ribot a la guitarra, se ajusta a todos los registros, desde la balada beoda hasta el rock rajado, aunque las piezas que arma en esta joya superan la categorización. No es rock, no es jazz, no es música de cabaret, es Tom Waits, el artista  que supo regurgitar su pasado para transitar por esta puerta a un futuro que lo encumbraría como el cantautor dislocado, el genio visionario que hoy sabemos que es.

Las palabras se suelen quedar cortas siempre, pero mucho más ante monumentos como este. Él solo explica toda una carrera. Sin desmerecer al mítico y absolutamente seminal Swordfishtrombones, aquí Tom suena más libre que nunca, su voz duele como nunca lo había hecho y sus aciertos compositivos son más rotundos. Así sale un disco que siempre apetece escuchar, soberbio en su desarrollo. Diecinueve canciones que se clavan en el alma. Por emoción o desgarro. Por brillo u óxido.


 

A1 Singapore 2:46
A2 Clap Hands 3:47
A3 Cemetery Polka 1:54
A4 Jockey Full of Bourbon 2:45
A5 Tango Till They're Sore 2:49
A6 Big Black Mariah 2:44
A7 Diamonds & Gold 2:31
A8 Hang Down Your Head 2:32
A9 Time 3:55
B1 Rain Dogs 2:56
B2 Midtown (Instrumental) 1:00
B3 9th & Hennepin 1:58
B4 Gun Street Girl 4:37
B5 Union Square 2:24
B6 Blind Love 4:18
B7 Walking Spanish 3:05
B8 Downtown Train 3:53
B9 Bride of Rain Dog (Instrumental) 1:07
B10 Anywhere I Lay My Head 2:48

Total: 53:49

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