martes, 18 de agosto de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)


PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 

Total: 45:17

Este disco me remite irremisiblemente a Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Demasiado obvio y, a la vez, un poco forzado, aunque si se analiza bien, hay más similitudes que diferencias entre la película y el disco. Es cierto que a la película le falta ese ambiente decadente y casi miserable que sí que exuda el disco. Sin embargo, no podemos obviar el hecho del piano en el bar —representado por Sam en la película—. Un pianista mucho más limpio y sereno en todos los aspectos que la imagen que nos ofrece Waits ya en la misma portada, pero un pianista sentimental hasta las trancas en ambos casos.

 

También está el hecho de que el bar en ambos casos represente la estación de paso de perdedores y borrachos, que en la película podríamos equiparar con agentes secretos en tránsito, espías y ex-presos políticos de renombre. Todos en un ambiente luminoso y casi festivo en la película, y en un entorno más deprimente, lúgubre y casi maloliente en el álbum.

Y por último, está el hecho de que el disco también evoque la soledad más tenaz y desesperanzada, cosa que cuesta vislumbrar en la película. A no ser que nos fijemos en el personaje de Rick, interpretado por Humphrey Bogart, auténtico arquetipo del ser solitario e individualista hasta el extremo.

Con todos estos ingredientes y perspectivas dislocadas y casi contrapuestas, podemos concluir, creo yo, que Closing Time bebe bastante del clásico de Curtiz. Queriendo o no, desde luego, en mi cabeza hay una interconexión que he tratado de explicar por muy loca que pueda parecer. O por demasiado obvia, repito.

DISCOS RELACIONADOS

 

✠✠✠

The Early Years Volumes 1 & 2 (Tom Waits,1991/1992) [RECOPILATORIO]

PIANO BAR. Tom Waits grabó estas tomas entre julio y diciembre de 1971, dos años antes de sacar su álbum de debut. Se trata, por tanto, de grabaciones tempranas de un autor en ciernes que se muestra comedido ante el piano y la guitarra, guardando las formas y con pocas, pero significativas salidas de tono —véase esa "I'm Your Late Night Evening Prostitute"—, en las que detectamos de inmediato que estamos ante un cantautor que puede romper moldes, como así lo haría en unos años.

Por lo demás, poco podemos añadir a un recopilatorio que nos muestra a un Waits en modo aprendiz, moviéndose como pez en el agua entre la tradición blues, country, folk y jazz. Un escritor muy fino ya desde esos primeros momentos, en los que nos ofrece estupendas melodías y letras sugerentes, algunas de las cuales ya nos íbamos a encontrar en sus primeros álbumes. Sin duda, todo lo que suena aquí podría pulirse un poco, no lo vamos a negar, pero también hay que reconocer que la mayor parte de estas tonadas podría haber tenido espacio en casi cualquiera de sus discos de la etapa Asylum. Algo que, para un imberbe cantante de apenas veintidós años, es un cumplido importante.

Y por supuesto, lo más interesante del lote, en ambos volúmenes, lo conforman las canciones que se quedaron en el camino y no encontraron espacio en sus álbumes posteriores. Lo que no quiere decir que no podamos disfrutar de las versiones primigenias de las otras, tomas en las que se nos presentan solemnes y adustas, pero perfectamente acabadas a pesar del escueto acompañamiento que ofrece Waits, mayormente en solitario, ya sea al piano o a la guitarra. 

También habría que destacar la novedad de esa voz limpia, casi de tenor, con la que nos obsequia el de Pomona en estos momentos iniciáticos, reveladores y hasta imprescindibles. Una vez, eso sí, que has hecho de Tom Waits parte importante de tu vida.

★★★

The Early Years Volume One

1 Goin' Down Slow 2:48
2 Poncho's Lament 4:17
3 I'm Your Late Night Evening Prostitute 3:16
4 Had Me a Girl 5:32
5 Ice Cream Man 3:11
6 Rockin' Chair 3:15
7 Virginia Ave. 2:41
8 Midnight Lullabye 3:37
9 When You Ain't Got Nobody 3:23
10 Little Trip to Heaven 3:02
11 Frank's Song 1:56
12 Looks Like I'm Up Shit Creek Again 3:03
13 So Long I'll See Ya 3:31

Total: 43:32

The Early Years, Vol. 2

1 Hope I Don't Fall in Love With You 5:01
2 Ol' 55 4:07
3 Mockin' Bird 3:27
4 In Between Love 3:01
5 Blue Skies 2:13
6 Nobody 2:47
7 I Want You 1:22
8 Shiver Me Timbers 3:48
9 Grapefruit Moon 4:36
10 Diamonds on My Windshield 3:10
11 Please Call Me, Baby 3:43
12 So It Goes 2:31
13 Old Shoes 4:24

Total: 44:10

Tálamo en llamas

Gentlemen (The Afghan Whigs, 1993)

ROCK LLAMEANTE. En su tercer disco, los de Cincinatti plantan la bandera orgullosos para proclamar a los cuatro vientos la dimensión pavorosa de sus conquistas. Pavorosa como la entrega de un Greg Dulli, que exprime su alma hasta la última gota en un micro cubierto de esputos y sangre. Por eso será que muchos llaman a su música soul. Soul inflamado, soul en llamas, soul de carnes abiertas y soul eléctrico como una bobina de Tesla.

Un soul que todavía no se aleja del rock que siempre han cultivado. Un rock tenso, desbordante y desatado. Una furia que Dulli y los suyos encauzan para arrasar con todo. Así, queda claro que en términos de potencia y sentimiento, este disco no tiene parangón. Por eso sigue desencajando mandíbulas a su paso, por mucho que no se haya vendido casi nada. Una de esas injusticias que el oyente no puede creer por más que se lo expliquen.

Y si Gentlemen es bueno, buenísimo, genial, no es solo por cómo suena, sino también, y casi más importante, por lo que cuenta. Y lo que cuenta es pura pornografía sentimental. Sentimientos en primer plano, secuencias robadas de una película que retrata el estado mental de un Dulli al borde de todo. En cuanto a adicciones, cuernos y desamor, el páramo que atravesaba el líder, cantante, guitarrista y compositor principal del grupo fue la clave de su autenticidad, de su dolor aullado, de esas miradas furtivas con las que los niños de la portada sugieren cosas que no deberían sugerir.

Cosas tan abyectas como el amor, esa palabra que todo lo justifica, pero que muchos usan como un arma arrojadiza. Veneno, señoras y caballeros, puro veneno.

★★★★

1 If I Were Going 3:05
2 Gentlemen 3:54
3 Be Sweet 3:37
4 Debonair 4:15
5 When We Two Parted 5:47
6 Fountain and Fairfax 4:21
7 What Jail Is Like 3:30
8 My Curse 5:45
9 Now You Know 4:10
10 I Keep Coming Back 4:52
11 Brother Woodrow / Closing Prayer 5:40

Total: 48:56

Tanto la portada, la cual molestó bastante a Linda Ronstadt, entre otros, como la temática del disco, tienen muchísimo que ver con esa "Nan and Brian in Bed" (1983), fotografía de Nan Goldin que podemos disfrutar en el MoMA neoyorquino y que contiene toda la tensión sexual, el anhelo y la incomunicación que preñan la obra maestra de Afghan Whigs.

 

Una foto que es fruto de su tiempo, del pavor provocado por el SIDA, de las drogas, la nicotina y las sábanas frías. Una foto que cuenta muchísimo más de lo que puede parecer a simple vista. Una obra maestra para ilustrar, guiar y explicar otra. Así de grande es el arte confesional. A veces creo que el único necesario y, perdónenme, el único digno de llamarse arte.

Poseído por el neón

Big Time (Tom Waits, 1988) [DIRECTO]

CANCIÓN DISLOCADA. Una oportunidad de acercarse a la sensación de un directo de Tom Waits no debe desperdiciarse, y esa es la razón de ser de este disco espeso, crujiente y agrio que, por supuesto, no consigue su objetivo. O sí, siempre que no esperes lo que no debes.

Por muchas opiniones enfrentadas que instigue este trabajo, creo que es indiscutible que es una experiencia más que interesante. El disco recopila tomas de dos shows diferentes de su tour del 87. En él queda claro el modus operandi del de Pomona. Sus conciertos son momentos en los que crear a partir de un boceto, de deconstruir lo deconstruido y de sumergirse en la interpretación como el actor que siempre ha llevado dentro. Con canciones que no van más atrás de ese Blue Valentine (1978).

Con esa mirada desafiante y siempre hacia delante del artista, comprobaremos cómo las canciones que se tambaleaban en los discos de estudio están rotas aquí y las que estaban rotas están hechas añicos y pisoteadas. Por eso siempre recomendaré acercarse a esto después de contar con un buen bagaje paladeando y entendiendo la música de Tom Waits. De acuerdo, esto no es apto para no iniciados. Y para los que ya crean sabérselas todas, un consejo: déjense llevar y no pretendan que el cantautor dislocado ejerza de frío guía turístico. Tampoco digo que con esta premisa se pueda disfrutar esto a tumba abierta. Ni su sonido ratonero ni las tomas escogidas se pueden pasar por alto.

La buena noticia, sin embargo, es que hay una película de esta gira con el mismo título que este disco. Ahí sí que se podrán hacer una idea de la potencia artística de este auténtico genio. Aquí menos. El setlist varía bastante entre película y álbum, y en este último hay dos canciones que no encontrarán en sus discos de estudio. Una buena noticia, pero Waits casi exige el poder verlo además de oírlo. Sí, me quedo con la película, pero, desde luego, no desdeño este constructo contrahecho y deliciosamente desagradable. 

★★☆☆

1 16 Shells From a Thirty-Ought-Six 4:17
2 Red Shoes 4:19
3 Underground 2:35
4 Cold Cold Ground 3:27
5 Straight to the Top 2:48
6 Yesterday Is Here 2:42
7 Way Down in the Hole 4:43
8 Falling Down 4:15
9 Strange Weather 3:35
10 Big Black Mariah 2:59
11 Rain Dogs 3:36
12 Train Song 4:30
13 Johnsburg, Illinois 1:30
14 Ruby's Arms 4:54
15 Telephone Call From Istanbul 4:18
16 Clap Hands 4:57
17 Gun Street Girl 4:01
18 Time 4:10

Total: 67:36 

 

Big Time (Tom Waits/Chris Blum, 1988) [VÍDEO]

 

OPERETA INFERNALBig Time, el disco en directo, no es más que una de las patas del proyecto que pergeñaba Waits a finales de los 80. Este se completaba con una película que plasmara lo que sucedía en los conciertos de la gira de Franks Wild Years (1987), con el añadido de una especie de trama trufada de viñetas oníricas de difícil explicación. Una gira que recogió como ninguna otra la parte más teatral del cantautor, el cual representaba su papel con una convicción y una maestría al alcance de muy pocos. La película fue dirigida por Chris Blum y, por su calidad, yo la colocaría casi casi al nivel de esa Stop Making Sense (1984), la mítica cinta de Jonathan Demme que retrata a los Talking Heads en vivo.

Sé que puede resultar exagerado, y seguramente lo será, pero por muy inconexa y trabada que sea la película de Blum, resulta irresistible en muchos de sus casi 90 minutos. Un viaje al mismo corazón de la trilogía más reciente de Waits. En la cinta, sus obras maestrísimas Swordfishtrombones (1983), Rain Dogs (1985) y el ya mencionado Franks Wild Years se hacen carne y sus personajes, podemos decir que cobran vida. En un escenario mínimo, pero terriblemente evocador, con unos colores y texturas que nos remiten a todo un David Lynch y con una puesta en escena y una fragmentación argumental, sónica y de perspectiva deudoras, permítanme la exageración, de Samuel Beckett.

Las interrupciones constantes, las bajadas de volumen por cambiar la perspectiva del escenario a cualquier otra parte y la heterodoxia general de la cinta pueden resultar algo molestas. Sin embargo, a poco que conozcas el tríptico que contiene los ingredientes de esta obra de locos, comprenderás que no podía ver una aproximación mejor. El marco incomparable para un Waits pletórico en lo vocal y lo actoral. Todo un festival de convulsiones anatómicas, vocales y musicales, estas últimas por parte de una banda sensacional. Entendiendo este estado de gracia como la capacidad para producir una música abollada, bulbosa y perfecta(mente desagradable).

Más que un complemento, estamos ante el meollo del Waits de los 80. Si no han visto la película, no sé a qué esperan. Eso sí, se hace necesario un consejo fundamental: no esperen revisitar lo ya conocido y déjense zarandear. Tom Waits nunca ha servido para ser un aséptico guía turístico. Abandónense a la vorágine. Si lo hacen, les garantizo un viaje que podrán contar a sus nietos.

 1 Just Another Sucker on the Vine
2 Franks Wild Years
3 Shore Leave
4 Way Down in the Hole
5 Hang on St. Christopher
6 Telephone Call From Istanbul
7 Cold Cold Ground
8 Straight to the Top - Vegas
9 Strange Weather
10 Gun Street Girl
11 9th and Hennepin
12 Clap Hands
13 Time
14 Rain Dogs
15 Train Song
16 16 Shells From a 30.6
17 I'll Take New York
18 More Than Rain
19 Johnsburg, Illinois
20 Innocent When You Dream
21 Big Black Mariah

Total: 87 min.

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VÍDEOS RELACIONADOS


 
 

lunes, 17 de agosto de 2026

El maestro y el gorrión

Chante Raymond Asso (Édith Piaf, 1955) 

CHANSON. Raymond Asso había visto el éxito pasar de largo hasta que conoció a una tal Édith Giovanna Gassion. Corría el año 1935 y en ella encontró la voz perfecta para sus historias trágicas, costumbristas y desgarradas. Es bien conocido que su relación iba más allá de lo meramente profesional y de alguna forma eso acababa notándose en esas canciones.

Aquí nos encontramos grabaciones de algunas de las letras del autor musicadas por gente diversa. Cubren el periodo de1936 a 1939, etapa iniciática para la Môme. Lo realmente frustrante es averiguar cuándo fue editada esta colección. Por más que investigo no logro encontrar un acuerdo unánime. La fecha más plausible, según la fiabilidad de las fuentes consultadas, parece ser 1955, aunque también me encuentro documentos que datan el disco en 1954 e incluso en 1945. 

En cualquier caso, lo que parece claro es que estamos ante algunos de los registros más antiguos de la Piaf. Y no sé, será por eso, será por su dramatismo desaforado y algo naíf, pero no me llegan como su obra de los años cuarenta en adelante. Es difícil poner pegas a la parisina, lo sé, pero dentro de mis preferencias esto no estaría entre lo imprescindible. Y el sonido tampoco ayuda, por supuesto. Aun así, más interesante de lo que puedo reconocer.

★★☆☆☆

A1 Un jeune homme chantait
A2 Paris-Méditerranée
A3 Le contrebandier
A4 Browning 🕱
B1 Le grand voyage du pauvre nègre
B2 Le petit monsieur triste
B3 Elle fréquentait la rue Pigalle
B4 C'est lui que mon coeur a choisi

Total: 26 min.

La vida es puro teatro

Le bel indifférent (Édith Piaf, 1953) 

TEATRO. Grabación en audio de la obra de teatro que Jean Cocteau escribió para Piaf en 1940. La cantante interpreta a la protagonista, que en el único acto de la obra realiza un monólogo desesperado que es en toda su hondura y sus contradicciones el epítome del amor desgastado y de las relaciones al borde del colapso. 

Sin duda, faltan las imágenes, las cuales tenemos que imaginarnos si queremos ver a Édith. Otra opción sería intentarlo con el cortometraje que Jacques Demy realizó en 1958, el cual (me imagino que) no será lo mismo, por supuesto.

 

A Le bel indifférent
B Le bel indifférent

Total: 

Mes grands succès (Édith Piaf, 1954) [RECOPILATORIO]

CHANSON. Con los discos de esta época se hace difícil diferenciar un recopilatorio de un álbum creado para la ocasión. La mayoría de ellos solían nutrirse de canciones ya publicadas en disco pequeño, el formato dominante. Tampoco es fácil encontrar adjetivos para diferenciar los diferentes trabajos que la Piaf fue esparciendo en esta época dorada para ella que fueron los 50.

Aquí tenemos uno más de ellos. Una colección de canciones maravillosa en la que el pequeño gorrión despliega su trino inigualable como siempre. Lo digo así, sin darle mayor importancia, como si fuera tan fácil, pero es que al presenciar cómo la parisina se desliza sin esfuerzo por partituras de almíbar como "Soeur Anne", "Et moi", "Les amants de Venise" o "La goulante du pauvre Jean", parece que esto pueda hacerlo cualquiera. Craso error, lo sé.

Las tres últimas me dejan algo frío, lo admito, pero esta colección está llena de fantasía y sueños, las cosas que acaban imponiéndose a la gris realidad. Así de estupendo puede ser pasar media hora con una de las mejores cantantes de todos los tiempos.

☆☆★★★

  1. Soeur Anne
  2. Heureuse
  3. N'y va pas, Manuel
  4. Et moi (4*)
  5. Les amants de Venise (4*)
  6. La goualante du pauvre Jean
  7. Johnny, tu n'es pas un ange
  8. Le «Ça ira» 
  9. Bravo pour le clown!
  10. L'effet qu'tu m'fais
 Total: 30 min.
 

domingo, 16 de agosto de 2026

El vals del amor

Hits From "La p'tite Lily" (Édith Piaf, 1951) [BANDA SONORA] 

CHANSON. Banda sonora de la comedia musical de Marguerite Monnot y Marcel Achard. La compositora y el letrista redondean una partitura de un romanticismo extremo que le va como un guante a una Édith Piaf pizpireta, vivaracha y profunda como de costumbre. Una artista que vive estas historias como solo ella ha sabido hacerlo, dejándose acompañar en un par de números por el gran Eddie Constantine. Un contrapunto inédito y curioso para la voz del gorrión.

Tal vez un poco demasiado dulzona, muy producto de su tiempo y demasiado alienígena para nuestros oídos, pero indudablemente irresistible. Esta obra gana con las escuchas, aunque, siendo sinceros, no acaba de sobreponerse a sus pequeñas pero notables máculas. Lo cierto es que me suena demasiado lejana, incluso para la música de la Piaf, ya de por sí añeja. Será por eso que la balanza se me decanta por el lado de lo tibio y lo acabo castigando de manera despiadada. ¿Injusto? Seguro que sí. En cualquier caso, está clarísimo, esto no es una de las obras esenciales de la parisina.

★★

A1 Avant l'heure
A2 Demain (Il fera jour)
A3 Rien de rien
A4 Du matin jusqu'au soir
B1 L'homme que j'aimerai
B2 La valse de l'amour
B3 C'est toi
B4 Si, si, si, si

Total: 24 min.

Integrando al solista en la narración

 
Título: Concierto para violín en re mayor, Op. 61
Título original: Konzert für Violine und Orchester in D-Dur, Op. 61
Autor: Ludwig van Beethoven
Año de composición: 1806
 Género: Concierto para violín
 

Grabaciones de referencia:

 

  • Violin Concerto (in D) (Jascha Heifetz / Charles Munch / Boston Symphony Orchestra, 1956)
  • Beethoven: Violin Concerto, Op. 61 (David Oistrakh / André Cluytens / Oschestra National de Radiodiffusion Française, 1959) 

 

Entramos en otra obra más que importante dentro del canon beethoveniano, el Concierto para violín en re mayor, Opus 61. Una pieza en la que el genio de Bonn vuelve a fijarse en las formas clásicas de sus predecesores para desarrollar su propia visión, que sería la que acabaría mandando en el futuro. El molde en esta música sigue siendo muy reconocible. Otra cosa es la escala, el tratamiento del solista y su relación con la orquesta, puntos donde Beethoven deja su sello para la eternidad.

En cuanto a la escala, el primer movimiento ronda los veinticinco minutos. Unas dimensiones enormes que se deben al tiempo que se toma el compositor para elaborar sus ideas, crear tensión y construir grandes arcos, esto es, mantener una idea en el tiempo hasta hacer que la tensión, el desarrollo y la resolución se perciban como un recorrido unitario en lugar de como episodios independientes. Algo que se suma a la idea de que, como con la Heroica, el alemán estaba componiendo ya a una dimensión monumental.

Siguiendo con el papel del violinista, sin dejar de potenciar su virtuosismo, Beethoven se centra en que dialogue con la orquesta "comentando" lo que acaban de hacer sus acompañantes, desarrolle motivos y cante líneas más largas. En definitiva, que el violinista sea un personaje con verdadero peso en la obra y no un mero adorno que se limite a dar espectáculo.

Lo que enlaza con su relación con la orquesta, en la que no solo se potencia el diálogo y los intercambios entre ella y el violinista, sino que, con Beethoven, la orquesta deja de ser solo un marco para el lucimiento del solista y se convierte en un organismo sinfónico autónomo con peso específico, de tal manera que cuando, por ejemplo, introduce el primer movimiento, el violinista entra en un conjunto que ya está en marcha y funcionando a la perfección.

Todo esto sin menospreciar la importancia de un buen violinista en este tipo de composición. Ha habido muchos en la historia que han grabado con solvencia y emoción esta partitura, pero hay que elegir, está claro. En este caso me he decantado por paladear las grabaciones de David Oistrakh con la Orquesta Nacional de Radiodifusión Francesa, dirigida por André Cluytens, por un lado, y la de Jascha Heifetz con la Orquesta Sinfónica de Boston, dirigida por Charles Munch. Grabaciones de 1958 y 1955 respectivamente.

Grabaciones magníficas las dos, en las que podemos disfrutar de la elegancia y la solemnidad apabullantes de Oistrakh y de la precisión endiablada de Heifetz. Dos formas diferentes, pero complementarias, de gozar de una pieza fundamental para el repertorio de violín con orquesta. Tanto que no sé con cuál quedarme. Si con ese violín en primer plano que capta toda tu atención con Oistrakh o con ese equilibrio mayestático entre solista y orquesta que proponen Heifetz/Munch. Es imposible decidirse, ni falta que hace, la verdad. 

♪♪♪

I. Allegro ma non troppo
II. Larghetto
III. Rondo. Allegro