viernes, 10 de abril de 2026

Si tú me quisieras, qué feliz sería

Rosamaría (Camarón de la Isla, 1976)

 

FLAMENCO. Antonio Sánchez Pecino, más conocido por ser padre de Paco de Lucía, sigue componiendo todos los temas en el octavo disco de Camarón. Una costumbre que se venía repitiendo desde hacía ya varios álbumes y que redunda en un continuismo, en este caso, bendito. Cambiar la fórmula a estas alturas, además de suicida, era absolutamente innecesario, porque ¿alguien se podría hartar alguna vez de algo tan bien hecho?

Así las cosas, las novedades siguen siendo escasas, aunque reveladoras. No podemos dejar de nombrar esa "Mis penas lloraba yo", un nuevo intento con la Canastera, ese palo que se inventó José Monge y que acaba aquí su corto recorrido. No, no fue un éxito precisamente, y Camarón no volvió a insistir con un palo que se acabó quedando más bien en una ocurrencia con escaso calado. También habría que mencionar la inclusión de instrumentos eléctricos en esas sevillanas rocieras con las que cierra. Una adición muy sutil todavía que ya anuncia futuros revolcones no tan lejanos.

Sin embargo, lo jugoso está en otra parte aquí. Esa "Rosa María" con la que abre. Unos tangos que nos meten en faena y que están entre lo mejor que hubiera cantado nunca. Como esos tientos del Mellizo, "Moraíto como un lirio", o esa bambera, palo poco atacado por el de la isla, llamada "Vamos niña pa la bamba", la cual borda con su maestría habitual. Una muestra más de que el cante no tenía secretos para nuestro héroe. 

Tres ejemplos majestuosos que añadir a su rosario antológico. Y eso que el resto, lejos de desmerecer, nos deja el sabor de boca de joya exquisita que en realidad nos dejan todos los discos que grabara el dúo entre el 69 y el 79, una década prodigiosa que se estaba acercando peligrosamente a su fin.

★★★★☆

A1 Rosa María 2:17
A2 Si no me sirven 'pa na' 4:05
A3 Mis penas lloraba yo 3:40
A4 Pasan los años 3:43
A5 Moraito como un lirio 4:25
B1 Vamos niño, 'pa' la bamba 3:45
B2 Los dos se juegan la 'via' 3:47
B3 Con roca de pedernal 3:25
B4 En el fondo se clavó 2:37
B5 Vámonos 'pa' casa 3:50

Total: 35:34

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Duende y tronío

Arte y majestad (Camarón de la Isla, 1975)

 

FLAMENCO. Y en el séptimo se empiezan a agotar los calificativos. La cooperación entre De Lucía y el de la isla parecía no tener límite ni techo, si bien, lo cierto es que poco a poco se iba acercando al final. Durante un tiempo al menos, pero aquí eso ni se aprecia ni por supuesto se desea. Arte y majestad es otro disco de cantes variados en el que encontramos pocas novedades que destacar más allá del buen hacer de costumbre.

Si acaso, el cante de Camarón, como no podía ser de otra forma, se aprecia más hecho, más rotundo. Eso es lo que destaca, sobre todo, en la parte central del disco, pausada y arrebatada, de una profundidad abisal. Seguiriyas, fandangos y tarantos de una flamencura y una pasión inconmensurables. Camarón está como nunca ahí, aunque no puedo negar que donde a mí me gana, aparte de en esa apertura por soleares, es en ese número más liviano que es "No naqueres más de mí", unos tangos del Titi, que, de raros en su repertorio, acaban poniéndome de rodillas.

También, por supuesto, en las cantiñas que le siguen. Nunca he ocultado mi querencia por lo festero, sobre todo cuando hablamos del mito de San Fernando. Pues, en esa prodigiosa "Isla de León" vuelve a triunfar con esa voz que revolotea libérrima sobre la frescura de unos cantes, que no por repetidos, dejan de ser un espectáculo. 

"Y en la isla de León
Y en la isla de León,
Porque del puente Zuazo
No pasó Napoleón."


Toda una clase de historia en cuatro versos.

★★★★☆

A1 Que mis ojitos te vean
A2 Sólo vivo 'pa' quererte
A3 Malito yo estaba
A4 Tu cariño es mi castigo
A5 Ni que me manden a mí
B1 En la boca de una mina
B2 Déjala vivir en paz
B3 Arte y majestad
B4 No naqueres más de mí
B5 Isla de León
B6 En la puerta de la ermita

Total: 35 min.

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jueves, 9 de abril de 2026

Irrompible como el acero

Soy caminante (Camarón de la Isla, 1974)

 

FLAMENCO. Fluidos, empastados, hermanados por completo. A estas alturas el nivel del dúo roza la perfección. Eso sí, Camarón se va imponiendo, va preparándose, sabiéndolo o no, para volar solo. O eso deduzco, en mi afán por el cotilleo, por detalles como que el disco vuelva a tener "título" propiamente dicho y que eso de "con la colaboración especial de Paco de Lucía" aparezca con una tipografía algo más pequeña que el nombre del cantaor.

Una tontería para introducir lo poco que puedo añadir acerca del sexto álbum de José Monge con el guitarrista algecireño. Un disco que mantiene el nivel e incluso lo supera en algunos momentos. Es de celebrar la hondura que alcanza en los tientos y la autoridad en el fraseo en los momentos más festeros, cantiñas, tangos y bulerías a la cabeza. Poco más y nada menos. Una nueva colección recién cortada de cantes al límite de la expresión. Imposible saciarse de esto.

★★★★☆

A1 El caminante
A2 Reniego haberte encontrao
A3 La vida es una ilusión
A4 Las penas de mi mare
A5 Me olvidaste, te olvidé
B1 Qué desgraciaítos son
B2 Que camina noche y día
B3 Se pelean en mi mente
B4 Me dieron una ocasión
B5 Mira qué bonitas son

Total: 38 min. 

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miércoles, 8 de abril de 2026

Yunque y fragua

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [4] (Camarón de la Isla, 1973)

 

FLAMENCO. El dúo mágico del flamenco vuelve a la "serie" El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía con un cuarto disco bajo dicho apelativo que es el quinto que cocinan los dos gigantes mano a mano. Y por suerte, las novedades son pocas. Sí, por suerte, porque cuando las cosas se hacen con tal maestría, resulta imposible cansarse y pararse a pensar en cosas tan sobrevaloradas como la innovación.

En este disco es donde más mete la mano Antonio Sánchez Pecino, padre de Paco y casi se podría decir que descubridor y protector de Camarón desde los primeros momentos. En los anteriores también había llevado la batuta de la dirección artística, pero más bien a medias con su hijo. Aquí todos los temas están exclusivamente a su nombre. Sea por esto o no, lo cierto es que el tono del álbum es aún más clásico que de costumbre, con un comienzo casi moroso con tarantos y seguiriyas no aptos para los que vengan buscando el turisteo y el buen rollito.

Y para confirmar esta idea, el tema de cierre es el primer martinete que grabara el de San Fernando. Un palo que ya tardaba en aparecer en su canon, viniendo como viene de familia de yunque y fragua. Y un palo que, como todos los demás, no parece tener secretos para su voz, ese quejío amplio y multicromático para el que no parece haber límites ni terrenos vedados. No hay manera de pillarlo en un renuncio. Pocos artistas pueden presumir de derramar tanto arte seguido y sin síntomas de agotamiento. Sí, con el quinto sigue la racha con otra joyita para atesorar.

★★★★☆

A1 Caminito de Totana 3:06
A2 Hermanito mío 4:09
A3 Que no se quita con "na" 3:14
A4 Dame un poquito de agua 3:43
A5 La jaca que yo tenía 3:42
A6 A la sombra de un laurel 2:06
B1 Quisiera volverme pulga 3:00
B2 Salud antes que dinero 2:49
B3 Busco yo mi soleá 3:41
B4 A un sabio le oí decir 2:58
B5 Las espinas de una flor 2:31
B6 Las doce acaban de dar 2:18

Total: 37:17

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Sacando la patita

Canastera (Camarón de la Isla, 1972) 

FLAMENCO. La carátula es muy descriptiva. Camarón en el centro, pero Paco de Lucía cerrando filas en los cuatro flancos sin dejar ninguna fisura. Así era por entonces la relación de estos dos titanes, hasta el punto de firmar los discos entre los dos. Si hasta ahora en todos sus trabajos se podía leer "El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía", aquí hay un cambio sustancial. El disco lo firman El Camarón de la Isla y Paco de Lucía. Así sin jerarquías, al mismo nivel. Y esto que parece un detallito sin importancia, es algo capital.

Y creo que este equilibrio entre los dos titanes fue el responsable de que las primeras obras del dúo sean tan buenas y tan atemporales. Su roce, su afán por superarse los llevó a terrenos ignotos para el flamenco medio. En este disco tal vez como en ninguno hasta entonces se percibe esa guerra perpetua entre la tradición y lo nuevo, entre el rasgarse la camisa y llevar el compás sin salirse de madre. Un afán experimentador que late ya desde el momento en que abren el disco con un cante nuevo inventado por Camarón. Una "Canastera" que en su título bautiza a un palo que no tuvo mucha repercusión, seamos claros, por mucho que me encante la canción. El mismo Camarón volvió a utilizarlo solo una vez más, si no me equivoco.

Eso y algún requiebro fuera de lugar es lo único que puede chocar al purismo. El resto es un cierre de filas inmediato y severo en torno a la tradición. Como pidiendo perdón por la salida de tono de esa canastera que nadie sabía muy bien de dónde se había sacado un José Monge que seguía observando y seguía aprendiendo, dócil en un trono que le estaban fabricando, pero que pronto iba a demostrar que no era lo que quería. Lástima que en los cuatro últimos cortes, la cosa pierda el empaque habían ido construyendo los demás. Sin embargo, no había nada que temer. Nuestro héroe, por supuesto, no se iba a conformar con esto.

★★★

A1 Canastera (Canastera)
A2 No dudes de la nobleza (Fandangos)
A3 Que a mí me vio de "naser" (Alegrías)
A4 Calabosito oscuro (Seguiriyas)
A5 No quisiera que te fueras (Bulerías)
A6 Las campanas también lloran (Tientos)
B1 Una gitana morena (Bulerías)
B2 La vi por primera vez (Fandangos)
B3 Estás ciego "pa" no ver (Soleá)
B4 Soñaba siempre contigo (Cartagenera)
B5 Y me gustan las mujeres (Tangos)
B6 Dios te dará a ti la gloria (Verdiales) 

Total: 38 min.

La mala reputación

Bad Reputation (Thin Lizzy, 1977)

 

HARD ROCK. La portada de este octavo disco de Thin Lizzy no miente. Aunque Brian Robertson seguía oficialmente en la banda, su participación se volvió exigua, aportando sus habilidades a las seis cuerdas en apenas tres temas. Ya se había perdido la mayor parte de la gira anterior debido a una lesión en la mano a raíz de una pelea y su escasa aportación en este disco no fue sino el epílogo de una marcha más que anunciada. Por eso y por las tensiones creativas que al fin habían explotado entre Robbo y Lynott, este último insistió en que el guitarrista escocés no debía aparecer en la foto de portada. Idea en la que el propio vilipendiado estuvo de acuerdo.

No obstante, sí que le guardaron un espacio en la contraportada, donde aparecía el cuarteto al completo. Una despedida que culminaría al final de la gira subsiguiente de la que salió ese exitoso Live and Dangerous (1978), que se puede considerar el último momento en el que pudimos disfrutar de las digitaciones vertiginosas y ascéticas del que puede ser el guitarrista más característico e idiosincrático del combo irlandés.

Y centrándonos en el disco, habría que decir que, estando en el corazón de la etapa dorada del grupo, es otro de los favoritos de la afición. Un álbum de rock and roll duro y brillante, con su espacio para la seda —"South Bound", "Dancing in the Moonlight"— y con una coherencia a prueba de bomba. Sin lugar a dudas, las señas de identidad de la banda y el sello de calidad del que, con todos los peros que se quiera, siempre han hecho gala. Algo que choca frontalmente con el hecho de que, como ya apuntaban en el álbum anterior, haya un par de momentos que no puedo hacer míos.

Lo intento, pero no consigo cogerle el punto a medianías tan dudosas (para mí) como "That Woman's Gonna Break Your Heart" o "Killer Without a Cause". La primera me parece insoportable —que será algo mío, lo sé— y la segunda no la puedo catalogar como mala, pero ambas me sobran apenas han llegado al estribillo. Una mácula pequeña y dudosa, tan leve y tan voluble que no debería ni haberla mencionado. Porque en definitiva, lo que pasa en este disco es que Thin Lizzy, con todos sus problemas internos, seguían en racha. Algo que, después de esta algo más de media hora, no hay forma de poner en duda.

★★★★☆

A1 Soldier of Fortune 5:18
A2 Bad Reputation 3:09
A3 Opium Trail 3:58
A4 South Bound 4:27
B1 Dancing in the Moonlight (It's Caught Me in Its Spotlight) 3:26
B2 Killer Without a Cause 3:33
B3 Downtown Sundown 4:08
B4 That Woman's Gonna Break Your Heart 3:25 🕱
B5 Dear Lord 4:26

Total: 35:50

Brian Robertson, "Robbo" para los entendidos, fue sin duda el guitarrista definitivo de Thin Lizzy. Sin desmerecer la clase infinita de Scott Gorham ni la furia virtuosa de Gary Moore, el escocés es el que ha dejado más huella en los corazones de los seguidores.

 

Será por su estilo, por su insolencia, por su gusto indudable, por sus aportaciones en el apartado compositivo o por su actitud en el escenario, lo cierto es que el sonido que asociamos a la banda no habría existido sin él. Por eso su marcha fue más que lamentada por la muchachada y por eso Thin Lizzy, aun teniendo todavía muchas cosas que decir, ya nunca fue lo mismo. Érase un hombre a una Les Paul pegado... 

martes, 7 de abril de 2026

Agarrado al cordón umbilical

El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía [3] (Camarón de la Isla, 1971) 

FLAMENCO. El segundo había sido más vertiginoso, con menos espacio para los palos de ritmo más lento. Un disco que fluía como un vendaval sin pararse demasiado en las fosas de lo jondo. En eso cambiaba con respecto al estreno, el cual contaba con un tramo solo apto para iniciados que lo hacían más difícil, y alguno me dirá que también más puro. Pues algo de eso hay en este tercer asalto. Algo que es más bien mucho, porque aquí parece que Camarón está intentando demostrar que no ha abandonado el redil, más que otra cosa.

Un artista dócil todavía en su arte, deseoso de recibir el aplauso de los gitanos viejos, los que saben, se revuelca impúdico en tangos, polos, soleás de Alcalá y demás palos abisales para desangrarse como solo él ha sabido. Quizás estemos ante el disco más espeso y oscuro del trío inicial. Perdonen el atrevimiento, pero, en mi ignorancia, percibo aquí un rajo y una densidad que puede echar para atrás al oyente ocasional.

Y como suele ocurrir, aun siendo menos inmediato y, por tanto, disfrutable, salir huyendo a las primeras de cambio sería un error de bulto. Porque aquí encontramos al cantaor enganchado a su cordón umbilical. Aquí es donde podemos comprender por qué es venerado por todos, rancios guardianes incluidos. Y por último, aquí es donde también podemos impregnarnos del dolor de esta música milenaria para, tal vez, comprender un poco por qué el flamenco es más que un estilo. Y así entender de una vez por todas que es una cultura, una seña de identidad y un modo de vida para todo un pueblo.

★★★

A1 Son tus ojos dos estrellas
A2 La mujer con ser mujer
A3 Por mala lengua que tienes
A4 Sin motivos ni razón
A5 En la provincia de Cádiz
A6 De una mina de La Unión
B1 El espejo en que te miras
B2 Me la tienes contolá
B3 Al Padre Santo de Roma
B4 Estoy pagando condena
B5 Se murió mi madre
B6 Me voy por la calle abajo

Total: 38 min.

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