lunes, 12 de octubre de 2026

Cine negro en 3D

Cover art for The Black Saint and the Sinner Lady by Mingus

The Black Saint and the Sinner Lady (Charles, Mingus, 1963)

THIRD STREAM. La obra maestra de Mingus se despliega ahora y lo hará por mucho tiempo que pase como uno de los discos más definitivos para poder entender y disfrutar el jazz moderno en cualquiera de sus mutaciones. Dos años antes de A Love Supreme (John Coltrane, 1965), Bob Thiele produce este disco innovador y único en su especie, erigiéndose desde ese momento en figura clave de la onda expansiva de un movimiento al que no se le podía tasar la medida de sus efectos, pero al que se le adivinaban unas consecuencias devastadoras.

Tratar de describir a qué suena The Black Saint and the Sinner Lady es una utopía. Es demasiado rico, demasiado retorcido y demasiado prístino, todo a la vez, como para llegar a una conclusión diáfana y sencilla. Podríamos decir que suena a cine, pero en tres dimensiones, o a folk mutante, elevado al cubo, eso sí, o a música española, o gitana, o a cine negro, o qué sé yo. Podríamos decir que su obertura replica la marcha de los elefantes, que anuncia a John Zorn y esa vertiente tan radical del jazz por venir. Podríamos decir tantas cosas que al final es como si no dijéramos ninguna.

Pero eso no significa que no haya nada que decir sobre esta obra de arte. Más bien que no se puede llegar a ninguna conclusión. Y esto unido al placer que provoca, a lo jugoso de todas sus interrogantes, lo hacen una pieza pura y sin par. Por indescriptible y por ese magnetismo tan difícil de quitarse de encima. Demasiados motivos como para no colocarlo donde merece. En el altar sagrado del disco de Coltrane mencionado arriba. Justo al lado de ese Kind of Blue (Miles Davis, 1959) al que casi nadie puede acercarse. Creo que con eso hay poco más que añadir a las virtudes y merecimientos de uno de los mejores tres discos de jazz de la historia. Digo esto y me quedo tan ancho. Pero, ¿podría ser de otra forma?


 

A1 Solo Dancer (Stop! Look! And Listen, Sinner Jim Whitney!) 6:20
A2 Duet Solo Dancers (Hearts' Beat and Shades in Physical Embraces) 6:25
A3 Group Dancers (Soul Fusion) (Freewoman and Oh, This Freedom's Slave Cries) 7:00
B Trio and Group Dancers (Stop! Look! And Sing Songs of Revolutions!) / Single Solos and Group Dance (Saint and Sinner Join in Merriment on Battle Front) / Group and Solo Dance (Of Love, Pain, and Passioned Revolt, Then Farewell, My Beloved, 'Til It's Freedom Day) 17:52

Total length: 37:37 

Xxx

DISCOS RELACIONADOS

 

 
 

domingo, 11 de octubre de 2026

¡Cómo no voy a quereros, con lo calentitos que estáis!

Canciones chulas (Los Enemigos, 2026)

ROCK URBANITA. Es curioso, pero a posta o no, los tres últimos discos de Los Enemigos han ido saliendo con un intervalo de seis años entre cada uno. Un 666 que seguro que hará las delicias de un Josele Santiago más jocoso y malandrín que nunca. Así lo percibimos en este trabajo postrero, lleno de retranca, de agradecimiento al mero hecho de seguir vivo y de ese vamos a por todas sin deudas ni dudas.

Un disco tremendamente vitalista, eléctrico e irregular, como no podía ser de otra forma. Canciones chulas, casi gloriosas, se mezclan con otras más difíciles de defender. Entre las primeras, la canción titular, "Miss Dinamarca", "Isla" o "Pájaro ciego". Hay alguna más, pero estas considero que son las inapelables. Y entre las segundas, sobre todo, "¡Bum!" y "En alguna realidad". Canciones que, de todas formas, pueden tener su público, ya sea por lo que cuentan o por una música, que no por extraña en un caso, o demasiado ligera y previsible en el otro, deja de ser buena.

Esta es la oferta que nos hacen Los Enemigos a estas alturas de la partida. Creo que es más de lo que podríamos exigirles. No mucho más, pero sí lo suficiente como para seguir esperando con ganas cada lanzamiento que nos quieran ofrecer de aquí a que termine la cuenta atrás. Que sea por muchos años. 

★★★☆☆

1 Canciones chulas 3:43
2 Miss Dinamarca 3:28
3 El próximo vals 2:57
4 ¡Bum! 4:45
5 En alguna realidad 2:37
6 Isla 2:36
7 Luz de dos lunas 3:18
8 Rumbo al sol 2:22
9 Puto blues 2:39
10 Pájaro ciego 2:52
11 Mil condenas 3:03

Total: 34:20

Lo importante es la tradición... La que sea

El gat blanc (Toti Soler, 1973)

SARDANA FLAMENCA. En su segundo disco en solitario, el de Vilassar de Dalt estrecha lazos entre el flamenco y las músicas de su tierra. Una alianza totalmente instrumental que, además, picotea de la fusión psicodélica de raíz eléctrica que estaba explosionando en el sur en esos años, con Smash a la cabeza. Así podemos verlo en "Sevilla" y  "D'una manera silenciosa" —aproximación personal al "In a Silent Way" de Joe Zawinul—. Temas en los que participaron miembros de OM, la banda en la que había militado Soler, y que supusieron las últimas grabaciones de la banda barcelonesa.

Canciones psicodélicas que, en el caso de "Sevilla", también se espejan en obras como Hot Rats (Frank Zappa, 1969) y que contrastan con un deje flamenco más que evidente, fruto de su estancia en Sevilla como alumno de Diego del Gastor. Entre 1971 y 1972, Soler viajó a Andalucía para ahondar en un lenguaje flamenco que iba a incorporar a su música de manera profunda y no como un simple ornamento. Algo que se percibe aquí de manera definitiva. Podríamos verlo en la canción de apertura, "Sardana flamenca", si no fuera porque el guitarrista hace algo de trampa con ese título.

Es cierto que en su conjunto suena como recién salida de un baño en la Barceloneta y que incorpora unos elementos flamencos recién aprendidos por Toti. Sin embargo, poco más de flamenco o de sardana tiene una canción que suena más a blues y a folk de los Apalaches sobre su ritmo de habanera. La canción es más bien una declaración de intenciones que trata de mostrar la nueva dirección del artista siquiera de manera embrionaria. La maduración de todo esto podemos ir observándola conforme el disco se desarrolla, siendo mucho más clara en los temas que le siguen.

Hasta aquí las intenciones y el ethos del álbum. En cuanto a su efecto en el oyente, creo que está bastante por debajo de su predecesor. Las intenciones son buenísimas, el empaste también, pero lo cierto es que todo suena pacato, inofensivo y casi inocentón en este disco. Muy bonito, muy elegante y muy fluido. Sin embargo, para ser sinceros, no deja apenas huella. 

★★★☆☆

A1 Sardana flamenca
A2 El gat blanc
A3 Tristenge
A4 Guisela
A5 Taj Mahal
B1 D'una manera silenciosa
B2 Balada en sol
B3 Sevilla
B4 Estudi

Total: 31 min. 

sábado, 10 de octubre de 2026

Cançó d'amor

Cover art for Liebeslied by Jordi Soler

Liebeslied (Toti Soler, 1972)

 

NOVA CANÇÓ. Toti Soler firma como Jordi, su nombre de diario, un estreno discográfico en solitario elegante, sencillo y mágico. Un trabajo decisivo en el desarrollo de la nova cançó. Esa que, con tanta frecuencia, apelaba a las maneras y el intelectualismo de la chanson francesa. Aquí el Toti se acerca más a las sonoridades más secas del folk anglosajón, sin olvidar su toque mediterráneo, que es lo acaba haciendo de este disco un momento único e inimitable.

Por aquí se pasean las sombras alargadas de Nick Drake, Bob Dylan, el primer Leonard Cohen —adaptación incluida— o Simon & Garfunkel. Sin olvidar su digitación única, cálida y llena de luz, que ya habíamos disfrutado durante su etapa en Om o Pic-Nic. Influjo que se abrió como la cola de un pavo real en sus colaboraciones con Quico Pi de la Serra o en la estrechísima simbiosis que estableció con Ovidi Montllor, a quien acompañó durante veinticuatro años. Unos datos que dejan clara la importancia de Soler como uno de los músicos clave de la tradición catalana.

Aquí nos lo encontramos envuelto en una pureza si no sorprendente, sí llamativa. Un velo de misterio que teje a solas con su inconfundible voz y su guitarra limpia y brillante. Sin más ayuda, consigue tenernos en vilo y con el corazón en la boca durante media hora. Media hora de gloria a los pies de una tradición que parece estar inventándose en ese momento. De esa manera me conmueve la música que germina de sus dedos y su garganta sin esfuerzo, como el agua brota del manantial. Sí, al fin llegué a donde quería en mi descripción. Si hay una música que merezca la comparación, esa es la que emana de estos surcos.

★★★★☆

A1 Amiga callada 2:46
A2 Deuen ser grisos els teus ulls 1:51
A3 Petita i blanca 1:43
A4 No em val haver viscut 4:00 ❤
A5 No ploro més 2:46
A6 Liebeslied 1:54
A7 A voltes en el cor 2:09 ❤
B1 Em dius que el nostre cor 2:54 ❤
B2 Ocells perduts (El teu somriure - La teva veu - Estàs gaire lluny de mi) 4:39
B3 Ombra d'Anna 1:56
B4 Petita festa 2:00
B5 Susanna 4:21

Total: 32:59

jueves, 8 de octubre de 2026

Iguazú

Cover art for TNT by Tortoise

TNT (Tortoise, 1998)

 

POST-ROCK & JAZZ. En el tercer album —sin contar colecciones de remezclas— es donde Tortoise tocan hueso definitivamente. Si Millions Now Living Will Never Die (1996) ya había sido una pieza de toque imprescindible para el post-rock, aquí la paleta se amplía y las formas se diluyen en un cuadro más multicromático y abstracto todavía. El post-rock se convierte en mera excusa, en un armazón sólido, pero esquelético, sobre el que los de Chicago construyen esta catedral de jazz electrónico, minimalismo apenas esbozado y ambient succionante.

Los temas, que tratan de abarcar un abanico estilístico y emocional amplísimo, se construyen sobre unas baterías y programaciones metronómicas, pero con el aire suficiente como para que las marimbas y las guitarras revoloteen a su antojo. Trabajo complementado con un ejercicio de corta-pega y añadido de pistas de una complejidad inenarrable a cargo de John McEntire. Algo que redundó en que al final no sepamos si el disco suena a rock, a electrónica o a un hijo bastardo de los Penguin Café Orchestra. 

Creo que sobra decirlo. Estamos ante un disco original, aventurero y ambicioso. Un trabajo inmersivo en el que Tortoise tocan multitud de palos y exploran una miríada de sentimientos. Una obra siempre interesante, de esas que no puedes dejar de fondo, porque tiene infinitos secretos por descubrir, y que te pide que escuches con atención a pesar de su repetición y su cualidad instrumental. Lo que sea por desentrañar un misterio que nunca podremos desvelar y que nos hace ir más profundo, más adentro cada vez. Sin llegar nunca al centro de sus entresijos.

★★★★☆

1 TNT 7:34
2 Swung From the Gutters 5:54
3 Ten-Day Interval 4:45
4 I Set My Face to the Hillside 6:11
5 The Equator 3:44
6 A Simple Way to Go Faster Than Light That Does Not Work 3:36
7 The Suspension Bridge at Iguazú Falls 5:40
8 Four-Day Interval 4:47
9 In Sarah, Mencken, Christ, and Beethoven There Were Women and Men 7:31
10 Almost Always Is Nearly Enough 2:44
11 Jetty 8:23
12 Everglade 4:21

Total: 65:10 

lunes, 5 de octubre de 2026

¿No será que nos vienen un poco grandes?

Cover art for No me quiero morir nunca by RATA

No me quiero morir nunca (RATA, 2026)

 

POWER POP & AUTOTUNE. ¿Qué haces cuando te sorprendes a ti mismo disfrutando de cosas que deberían ser lo más abyecto según tus entresijos más profundos? ¿Power pop con autotune? ¿Líneas de bajo manidas hasta la náusea como unas melodías que sabes que ya has oído mil veces? No sabes dónde, eso sí, porque deben ser mezcla de varias cosas para que no las puedas identificar. ¿Voces, repito, tratadas de manera infame con el famoso procesador de audio imprescindible si haces música en estos tiempos?

De verdad, que me lo cuentan y no me lo creo. Que yo pueda, no ya cantar estas tonadas, sino descoyuntarme a su ritmo es algo que no he visto venir. Pero es lo que pasa cuando un par de chavales, armados con un bajo —que suena a mil cosas más— y una batería, te hacen redescubrir la música más fresca y humilde. Esa que no te puedes quitar de la cabeza. La de los estribillos explosivos como bombas de racimo. La ultraefectividad hecha canciones que te obliga a volver a darle al play en cuanto el disco acaba.

Siempre va a haber quien diga que sí, que muy bien, pero que aquí falta estructura, profundidad y esa gran música que no sabemos muy bien qué es, pero que difícilmente asociaremos a lo que hace aquí el dúo murciano. Y digo yo... ¿Qué nos ponemos entre John Coltrane y Tortoise? ¿Dream Theater? ¿Beethoven? ¿De verdad este disco no es necesario para ocupar ese hueco? ¿Por qué nos cuesta tanto abandonarnos al disfrute sin mayores pretensiones? Lo siento, guardianes del buen gusto, me bajo los pantalones. Discazo. 

★★★★☆

1 Me encanta 3:36
2 Borracho 3:19
3 El favorito de Dios 2:40 ❤
4 Hacer el amor 3:40 ❤
5 Ojalá 3:44
6 Yo también pensaba que sí 3:36
7 De mal en peor 2:41
8 Dejarse los nudillos 4:06
9 Tipos duros 3:39 ❤
10 Yo de mayor quiero ser yo 3:31

Total: 34:32 

domingo, 4 de octubre de 2026

El espinazo del universo

Millions Now Living Will Never Die (Tortoise, 1996)
 

POST-ROCK. "Djed", el pilar sagrado de la mitología egipcia que se identificaba con la columna vertebral de Osiris y que también se puede vincular al dios Ptah, abre el disco con sus amenazantes veintiún minutos. O quizás los de Chicago solo estén jugando con la grafía de "died". Con una banda que también deja espacio para el humor en sus álbumes, nunca se sabe. En cualquier caso, toda una declaración de intenciones que podemos tomarnos como una afrenta o como una reivindicación.

Al fin y al cabo, a poco que nos fijemos, en ese tema, tan querido como problemático, están construyendo una suite con varias partes que no dejan de ser diferentes canciones unidas en un todo más o menos coherente. La cara A del vinilo que se editó a la par del CD. La B, en cambio, queda para los temas más livianos, y yo diría que mejores, los cuales rondan los cinco minutos en su mayoría. Canciones en las que el rock al ralentí, el krautrock y los ritmos matemáticos marcan la tónica. En piezas instrumentales perfectamente orquestadas, muy originales y que a veces pueden sonar a "mira lo que sé hacer", más allá de buscar emoción alguna.

Pero no, esto no es exhibicionismo barato en ningún caso. No puedo negar que me jode bastante esa "Djed" con la que se meriendan casi la mitad del disco. Una pieza, para mí, inconexa y que no consigo hacer mía. Un tema que consigue que ponga en duda la calidad de una obra que no solo se sobrepone en su segunda parte, sino que estalla rutilante en mil colores para dejarnos con la boca abierta. "Glass Museum", "The Taut and Tame" o "Along the Banks of Rivers" son todo un festival de introspección, ritmos truncados y búsqueda incansable de unos límites que simplemente no existen para estos músicos y, lo que es mejor, para esta música.

★★★★☆

1 Djed 20:53
2 Glass Museum 5:23
3 A Survey 2:51
4 The Taut and Tame 4:59
5 Dear Grandma and Grandpa 2:58
6 Along the Banks of Rivers 5:52

Total: 42:56