POST-PUNK RETORCIDO. Estamos ante el segundo y último álbum de una banda especial como pocas. Una banda que no encontró mejor forma de expresarse que a través de la improvisación y la instalación sonora más extrema. Con un pie en el post-punk y otro en el art rock más irreverente e indescriptible, los ingleses se despidieron con un disco en el que juegan con la sonoridad de su nombre en su título para acabar colándonos una trola en toda regla. Un engaño de esos en los que adoramos caer, todo sea dicho.
Porque lo que contiene este álbum, grabado en un almacén refrigerado en desuso, está atravesado por una coherencia totalmente inesperada en un artefacto de pulso tan aleatorio. Un bichejo bulboso nacido del apareamiento entre los rasgueos de guitarra más violentos y caóticos, una base rítmica siempre al borde del precipicio y una obsesión malsana por la devastación nuclear que venía de esos tiempos duros de una guerra fría que había imprimido su terror lejano pero profundo en las almas de Charles Hayward, Gareth Williams y Charles Bullen.
Sí, a eso podríamos decir que suena Deceit: al pavor que viene de vivir siempre en la cuerda floja del colapso. Un motivo de peso para que exorcizaran su pesimismo en canciones que hablan de radiación, incomunicación y barbarie. Todo desde una óptica gélida y totalmente expresionista por encima de la forma o las convenciones. Un sonido que me remite a discos como Low (David Bowie, 1977) o Fear of Music (Talking Heads, 1979). Después de romperlos en mil pedazos y pisotearlos, eso sí. Algo así como el Tago Mago (Can, 1971) o como el hormigueo previo al apocalipsis.
★★★★☆
A1 Sleep 2:14
A2 Paper Hats 6:02
A3 Triumph 2:55
A4 S.P.Q.R. 3:28
A5 Cenotaph 4:41
B1 Shrink Wrap 1:40
B2 Radio Prague 2:21
B3 Makeshift Swahili 4:04
B4 Independence 3:42
B5 A New Kind of Water 4:57
B6 被爆症 (Hi baku shyo) (Suffer Bomb Disease) 4:03
Total: 40:07
Este es uno de esos álbumes asociados a un período muy concreto. Las fotos de su artwork, las letras, los títulos de las canciones y su ambiente opresivo nos llevan directamente a los momentos en los que la amenaza nuclear estaba más al rojo que nunca. Una época de incertidumbre y miedo que nunca ha llegado a irse del todo y que parece estar volviendo con fuerza en esta mitad de la tercera década del siglo XXI.
Treinta y seis años después de Hiroshima y Nagasaki y a solo cinco años de Chernobyl, Deceit se convierte en todo un panegírico con tintes premonitorios. Un lamento y una advertencia a la que nadie hizo caso y que ha caído en el olvido más absoluto. Una vez más. ¿Aprenderemos alguna vez?
DISCOS RELACIONADOS








