lunes, 19 de octubre de 2026

Lloviendo sobre un arcoíris en el desierto

The Mandé Variations (Toumani Diabaté, 2008)

 

MUSICA MANDÉ. Es sonar la primera pieza, con esa kora tintineante, y quedamos derretidos. Es un sonido único que yo describiría con la imagen imposible de la lluvia cayendo sobre un arcoíris en medio del desierto. Un sonido con personalidad capaz de levantar una atmósfera totalmente envolvente. Un telar de una riqueza que me hace plantearme de inmediato si no estoy ante una música con un peso y una presencia equivalentes a las mejores piezas de Bach.

Un paralelismo que hago en mi primera escucha, créanme, sin acordarme de que este disco se titula, precisamente, las variaciones mandé. Un juego interesantísimo, voluntario o no, con esas Variaciones Goldberg del compositor de Eisenach. Y como en esas partituras para teclado solo, Diabaté se empeña en meternos en su mundo con la única ayuda de su humilde kora. Humilde, pero dueña de un poder emocional inigualable.

Al menos es lo que consigue en los dos primeros temas. Veinte minutos de auténtica ambrosía líquida. Otra cosa es prolongar el efecto más allá. Al principio parece que cuesta algo más. Sin embargo, la verdad acaba revelándose conforme lo seguimos intentando. Ahí está ese panegírico hondísimo que despliega en "Ali Farka Toure" o esa cascada multicromática que es "Kaouding Cissoko". 

Luego vendría la segunda parte, que se abre con una "Ismael Drame" casi cantabile, que Diabaté dedica a su guía espiritual. Prólogo ritual y hermosísimo para una recta final en la que nos deleita con los arabescos casi jazzísticos de "Djourou Kara Nany", las falsetas casi flamencas de "El Nabiyounia" y ese cierre —con cita a Morricone incluida— mediante una muy luminosa "Cantelowes", que se lleva la música de esos westerns a las arenas del Sahel. Piedrecitas coloridas que van edificando escucha a escucha este monumento a la música griot y a las raíces más profundas de todo un pueblo. 

Un álbum, en definitiva, que parece entrar muy fácil, que se va haciendo más impenetrable con las siguientes escuchas y al que te acabas rindiendo en cuanto te abandonas y dejas de luchar contra sus estructuras circulares y aparentemente aleatorias. Viene de una tradición a la que somos ajenos en Occidente, pero no me cabe duda de que merece ser calificado como hito sin paliativos. Volviendo al principio, lo diré sin miedo a exagerar: música clásica, señoras y señores, música clásica.

★★★★☆

1 Si Naani 10:31
2 Elyne Road 8:50
3 Ali Farka Toure 6:20
4 Kaouding Cissoko 6:27
5 Ismael Drame 5:45
6 Djourou Kara Nany 6:53
7 El Nabiyouna 6:03
8 Cantelowes 6:57

Total: 57:46

domingo, 18 de octubre de 2026

Ciclogénesis

(III) (Toundra, 2012)

POST-METAL. Toundra son toda una anomalía en este país. Una banda instrumental que trata al rock como materia maleable con la que jugar entre volutas de belleza casi ascética y tempestades absolutamente abrumadoras. Un gusto por el crescendo que no se queda en lo simplón de la calma-tormenta. Sus composiciones parecen cumplir un ciclo vital apasionante. Nacen de la nada, se desarrollan y van creciendo de manera paulatina y siempre salpicadas de momentos reflexivos subrayados por otros más tormentosos.

Todo en un continuo que te envuelve sin que te des cuenta. Hasta que, sin saber cómo, te ves en medio de una ciclogénesis explosiva que no sabes a dónde te va a llevar. Una zona de bajas presiones en la que, curiosamente, puedes habitar sin sentirte amenazado. Es más bien como si te encontraras en el centro de ella mientras el huracán sopla y crea devastación a tu alrededor. Toundra son tan buenos que nos hacen sentirnos testigos privilegiados más que víctimas de su estruendo.

Así lo siento cada vez que me someto a este álbum, su tercera referencia. Una obra en la que manejan el sonido de manera magistral y que también puede resultar algo estomagante, a veces, por su exceso de lirismo, pero a la que siempre gusta volver. Tampoco puedo decir que sea su mejor trabajo —necesito profundizar más en su catálogo para poder afirmarlo—, pero seguro que es una puerta de entrada magnífica al mundo poético y atronador de una de nuestras bandas más solventes, imaginativas y sólidas en todos los aspectos.

★★★☆☆

1 Ara Caeli 7:57
2 Cielo negro (Black Sky) 6:00
3 Requiem 5:34
4 Marte (Mars) 5:25
5 Lilim 7:24
6 Espírita 7:56

Total: 40:16

miércoles, 14 de octubre de 2026

Belleza disfrazada de aberración

Lament (Touché Amoré. 2020)

POST-HARDCORE/SCREAMO. Touché Amoré se convirtieron de inmediato en una de las sensaciones de la temporada dentro del underground con su debut en 2009. Aquí nos los encontramos más hechos y más experimentados en la que era su sexta referencia. Un disco que incide con rabia en el vitriolo que los había hecho grandes, del post-hardcore a lo emo, con convicción y entrega casi suicidas.

De principio a fin y del derecho o del revés, pocas pegas se le pueden poner a estos treinta y cinco minutos de desgarro al borde del colapso. Si acaso, que este screamo tan desbocado requiera de un estado mental y un humor muy específicos. Y por supuesto, lo diré, que no es para todo el mundo. A pesar de que sea ponerlo y no parar de preguntarte como se puede hacer música tan hermosa a partir de tanta brutalidad. Algo que debería hacer ganar puntos a cualquiera.

★★★☆☆

1 Come Heroine 2:50
2 Lament 3:20
3 Feign 2:48
4 Reminders 3:03
5 Limelight 5:02 feat. Manchester Orchestra
6 Exit Row 2:16
7 Savoring 2:56
8 A Broadcast 3:01
9 I'll Be Your Host 3:27
10 Deflector 3:31
11 A Forecast 3:38

Total: 35:52

lunes, 12 de octubre de 2026

Cine negro en 3D

Cover art for The Black Saint and the Sinner Lady by Mingus

The Black Saint and the Sinner Lady (Charles, Mingus, 1963)

THIRD STREAM. La obra maestra de Mingus se despliega ahora y lo hará por mucho tiempo que pase como uno de los discos más definitivos para poder entender y disfrutar el jazz moderno en cualquiera de sus mutaciones. Dos años antes de A Love Supreme (John Coltrane, 1965), Bob Thiele produce este disco innovador y único en su especie, erigiéndose desde ese momento en figura clave de la onda expansiva de un movimiento al que no se le podía tasar la medida de sus efectos, pero al que se le adivinaban unas consecuencias devastadoras.

Tratar de describir a qué suena The Black Saint and the Sinner Lady es una utopía. Es demasiado rico, demasiado retorcido y demasiado prístino, todo a la vez, como para llegar a una conclusión diáfana y sencilla. Podríamos decir que suena a cine, pero en tres dimensiones, o a folk mutante, elevado al cubo, eso sí, o a música española, o gitana, o a cine negro, o qué sé yo. Podríamos decir que su obertura replica la marcha de los elefantes, que anuncia a John Zorn y esa vertiente tan radical del jazz por venir. Podríamos decir tantas cosas que al final es como si no dijéramos ninguna.

Pero eso no significa que no haya nada que decir sobre esta obra de arte. Más bien que no se puede llegar a ninguna conclusión. Y esto unido al placer que provoca, a lo jugoso de todas sus interrogantes, lo hacen una pieza pura y sin par. Por indescriptible y por ese magnetismo tan difícil de quitarse de encima. Demasiados motivos como para no colocarlo donde merece. En el altar sagrado del disco de Coltrane mencionado arriba. Justo al lado de ese Kind of Blue (Miles Davis, 1959) al que casi nadie puede acercarse. Creo que con eso hay poco más que añadir a las virtudes y merecimientos de uno de los mejores tres discos de jazz de la historia. Digo esto y me quedo tan ancho. Pero, ¿podría ser de otra forma?


 

A1 Solo Dancer (Stop! Look! And Listen, Sinner Jim Whitney!) 6:20
A2 Duet Solo Dancers (Hearts' Beat and Shades in Physical Embraces) 6:25
A3 Group Dancers (Soul Fusion) (Freewoman and Oh, This Freedom's Slave Cries) 7:00
B Trio and Group Dancers (Stop! Look! And Sing Songs of Revolutions!) / Single Solos and Group Dance (Saint and Sinner Join in Merriment on Battle Front) / Group and Solo Dance (Of Love, Pain, and Passioned Revolt, Then Farewell, My Beloved, 'Til It's Freedom Day) 17:52

Total length: 37:37 

Xxx

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domingo, 11 de octubre de 2026

¡Cómo no voy a quereros, con lo calentitos que estáis!

Canciones chulas (Los Enemigos, 2026)

ROCK URBANITA. Es curioso, pero a posta o no, los tres últimos discos de Los Enemigos han ido saliendo con un intervalo de seis años entre cada uno. Un 666 que seguro que hará las delicias de un Josele Santiago más jocoso y malandrín que nunca. Así lo percibimos en este trabajo postrero, lleno de retranca, de agradecimiento al mero hecho de seguir vivo y de ese vamos a por todas sin deudas ni dudas.

Un disco tremendamente vitalista, eléctrico e irregular, como no podía ser de otra forma. Canciones chulas, casi gloriosas, se mezclan con otras más difíciles de defender. Entre las primeras, la canción titular, "Miss Dinamarca", "Isla" o "Pájaro ciego". Hay alguna más, pero estas considero que son las inapelables. Y entre las segundas, sobre todo, "¡Bum!" y "En alguna realidad". Canciones que, de todas formas, pueden tener su público, ya sea por lo que cuentan o por una música, que no por extraña en un caso, o demasiado ligera y previsible en el otro, deja de ser buena.

Esta es la oferta que nos hacen Los Enemigos a estas alturas de la partida. Creo que es más de lo que podríamos exigirles. No mucho más, pero sí lo suficiente como para seguir esperando con ganas cada lanzamiento que nos quieran ofrecer de aquí a que termine la cuenta atrás. Que sea por muchos años. 

★★★☆☆

1 Canciones chulas 3:43
2 Miss Dinamarca 3:28
3 El próximo vals 2:57
4 ¡Bum! 4:45
5 En alguna realidad 2:37
6 Isla 2:36
7 Luz de dos lunas 3:18
8 Rumbo al sol 2:22
9 Puto blues 2:39
10 Pájaro ciego 2:52
11 Mil condenas 3:03

Total: 34:20

Lo importante es la tradición... La que sea

El gat blanc (Toti Soler, 1973)

SARDANA FLAMENCA. En su segundo disco en solitario, el de Vilassar de Dalt estrecha lazos entre el flamenco y las músicas de su tierra. Una alianza totalmente instrumental que, además, picotea de la fusión psicodélica de raíz eléctrica que estaba explosionando en el sur en esos años, con Smash a la cabeza. Así podemos verlo en "Sevilla" y  "D'una manera silenciosa" —aproximación personal al "In a Silent Way" de Joe Zawinul—. Temas en los que participaron miembros de OM, la banda en la que había militado Soler, y que supusieron las últimas grabaciones de la banda barcelonesa.

Canciones psicodélicas que, en el caso de "Sevilla", también se espejan en obras como Hot Rats (Frank Zappa, 1969) y que contrastan con un deje flamenco más que evidente, fruto de su estancia en Sevilla como alumno de Diego del Gastor. Entre 1971 y 1972, Soler viajó a Andalucía para ahondar en un lenguaje flamenco que iba a incorporar a su música de manera profunda y no como un simple ornamento. Algo que se percibe aquí de manera definitiva. Podríamos verlo en la canción de apertura, "Sardana flamenca", si no fuera porque el guitarrista hace algo de trampa con ese título.

Es cierto que en su conjunto suena como recién salida de un baño en la Barceloneta y que incorpora unos elementos flamencos recién aprendidos por Toti. Sin embargo, poco más de flamenco o de sardana tiene una canción que suena más a blues y a folk de los Apalaches sobre su ritmo de habanera. La canción es más bien una declaración de intenciones que trata de mostrar la nueva dirección del artista siquiera de manera embrionaria. La maduración de todo esto podemos ir observándola conforme el disco se desarrolla, siendo mucho más clara en los temas que le siguen.

Hasta aquí las intenciones y el ethos del álbum. En cuanto a su efecto en el oyente, creo que está bastante por debajo de su predecesor. Las intenciones son buenísimas, el empaste también, pero lo cierto es que todo suena pacato, inofensivo y casi inocentón en este disco. Muy bonito, muy elegante y muy fluido. Sin embargo, para ser sinceros, no deja apenas huella. 

★★★☆☆

A1 Sardana flamenca
A2 El gat blanc
A3 Tristenge
A4 Guisela
A5 Taj Mahal
B1 D'una manera silenciosa
B2 Balada en sol
B3 Sevilla
B4 Estudi

Total: 31 min. 

sábado, 10 de octubre de 2026

Cançó d'amor

Cover art for Liebeslied by Jordi Soler

Liebeslied (Toti Soler, 1972)

 

NOVA CANÇÓ. Toti Soler firma como Jordi, su nombre de diario, un estreno discográfico en solitario elegante, sencillo y mágico. Un trabajo decisivo en el desarrollo de la nova cançó. Esa que, con tanta frecuencia, apelaba a las maneras y el intelectualismo de la chanson francesa. Aquí el Toti se acerca más a las sonoridades más secas del folk anglosajón, sin olvidar su toque mediterráneo, que es lo acaba haciendo de este disco un momento único e inimitable.

Por aquí se pasean las sombras alargadas de Nick Drake, Bob Dylan, el primer Leonard Cohen —adaptación incluida— o Simon & Garfunkel. Sin olvidar su digitación única, cálida y llena de luz, que ya habíamos disfrutado durante su etapa en Om o Pic-Nic. Influjo que se abrió como la cola de un pavo real en sus colaboraciones con Quico Pi de la Serra o en la estrechísima simbiosis que estableció con Ovidi Montllor, a quien acompañó durante veinticuatro años. Unos datos que dejan clara la importancia de Soler como uno de los músicos clave de la tradición catalana.

Aquí nos lo encontramos envuelto en una pureza si no sorprendente, sí llamativa. Un velo de misterio que teje a solas con su inconfundible voz y su guitarra limpia y brillante. Sin más ayuda, consigue tenernos en vilo y con el corazón en la boca durante media hora. Media hora de gloria a los pies de una tradición que parece estar inventándose en ese momento. De esa manera me conmueve la música que germina de sus dedos y su garganta sin esfuerzo, como el agua brota del manantial. Sí, al fin llegué a donde quería en mi descripción. Si hay una música que merezca la comparación, esa es la que emana de estos surcos.

★★★★☆

A1 Amiga callada 2:46
A2 Deuen ser grisos els teus ulls 1:51
A3 Petita i blanca 1:43
A4 No em val haver viscut 4:00 ❤
A5 No ploro més 2:46
A6 Liebeslied 1:54
A7 A voltes en el cor 2:09 ❤
B1 Em dius que el nostre cor 2:54 ❤
B2 Ocells perduts (El teu somriure - La teva veu - Estàs gaire lluny de mi) 4:39
B3 Ombra d'Anna 1:56
B4 Petita festa 2:00
B5 Susanna 4:21

Total: 32:59