miércoles, 13 de mayo de 2026

Rendiciones a la luz de la luna

Moonlight Concessions (Throwing Muses, 2025)
 

INDIE AÑEJO. Entro en el undécimo álbum de Throwing Muses directamente desde University (1995). Un lapsus de treinta añazos que me hace darme de bruces ante todo un descubrimiento cuando menos me lo esperaba. Hay quien dice por ahí que todo aquí suena muy parecido a lo que venía entregando la Hersh en solitario. Ella, por su parte, afirma que con este disco han materializado una vuelta a los orígenes de la banda, en la época anterior a su debut, Throwing Muses (1986).

En cualquier caso, en lo que a mí respecta, me encuentro ante un sorpresón en toda regla. Un disco con atmósfera y personalidad propia. Gracias a ese chelo que todo lo inunda, rascado por Pete Harvey, el peso taciturno y grave de esta música se va contagiando entre todos los temas hasta solidificar un bloque equilibrado y sublime. Un grupo de canciones que parecen susurrarse secretos al oído entre ellas mientras flotan, en un ejercicio de intimidad innegable.

Son solo 29 minutos, lo que para muchos no puede llamarse ni álbum, pero con este trabajo Kristin Hersh demuestra que el grupo está más vivo que nunca, que haríamos muy bien en explorar su discografía en solitario y que sigue teniendo los redaños para fabricar uno de los discos del año. De entre ese grupo selecto que casi nadie va a escuchar, claro.

★★★★☆

1 Summer of Love 3:00
2 South Coast 3:35
3 Theremini 3:14
4 Libretto 2:47
5 Albatross 3:40
6 Sally's Beauty 3:30
7 Drugstore Drastic 3:28
8 You're Clouds 3:32
9 Moonlight Concessions 2:36

Total: 29:22 

martes, 12 de mayo de 2026

Matrícula de honor

University (Throwing Muses, 1995) 

ESENCIA INDIE. Te crees que es el disco de "Bright Yellow Gun" y poco más. Por eso, cuando termina esa canción, te tienes que agarrar a la silla para no ser aplastado por "Start", "Hazing" y "Shimmer". Es apenas el segundo álbum sin Tanya Donelly, pero el disco avanza y no parece importarte mucho su ausencia. Así de bueno es el sexto trabajo de unos Throwing Muses, ahora en formato trío, con Kristin Hersh a la voz y guitarras, David Narcizo a la batería y Bernard Georges —antes roadie de la banda— al bajo.

Un trío que suena cohesionado y potente merced a una base rítmica lo suficientemente sólida como para que Hersh se deleite en sus progresiones autistas y en el noise más expansivo. Un armazón sólido y macizo sobre el que construir un temazo tras otro, superado ya eso de ser los más raros del lugar por el simple hecho de serlo. Aquí, siguiendo las directrices inauguradas en Hunkpapa (1989) y perfeccionadas en su obra maestra, The Real Ramona (1991), se deleitan en el arte de hacer canciones que no nos vamos a cansar de escuchar una y otra vez. Si bien, no todo fluye como debería.

Esencia indie en su grado más alto. Capaces de tutear tanto a los grandes popes del grunge —sí, Soundgarden o Nirvana, ¿por qué no?— como de encandilar a gigantes de lo alternativo —de Hüsker Dü a The Replacements y de Dinosaur Jr. a Pixies. Y eso sin jugar en la liga de ninguno de ellos. Porque si Throwing Muses se pueden jactar de algo, es de no haber seguido moda alguna. Ni siquiera en este álbum con temas de corte más influenciado por su entorno como la mencionada "Bright Yellow Gun". Al final, ya sea por la voz de Hersh, por esas letras sacadas desde las profundidades abisales de su cerebro convaleciente, por sus rasgueos inexplicablemente adictivos a la guitarra o por los golpes secos y salvajemente vivos de Narcizo a los parches, todo esta música solo suena a Throwing Muses. 

No se puede ser más honesto ni más coherente con uno mismo. Y eso el público lo acaba agradeciendo. Sin olvidar, y esto no puedo obviarlo, que el álbum se acaba atascando en un par de sitios, afectando a su sensación de conjunto o a su fluir no tan inmaculado. Nada grave, eso seguro, pero algo que lo baja a la tierra y lo aleja un poco de sus hermanos mayores.

★★★☆☆

1 Bright Yellow Gun 3:43
2 Start 2:47
3 Hazing 3:14
4 Shimmer 3:14
5 Calm Down, Come Down 1:48
6 Crabtown 4:20
7 No Way in Hell 4:44
8 Surf Cowboy 2:45
9 That's All You Wanted 3:26
10 Teller 2:52
11 University 2:12
12 Snakeface 3:29
13 Flood 3:14
14 Fever Few 6:44

Total: 48:32 

viernes, 8 de mayo de 2026

Quebec, Urano

Vol. II (Angine de Poitrine, 2026)

ROCK PITAGÓRICO DADAÍSTA. Vamos con la sensación de lo que llevamos de 2026. Hacía tiempo que una banda no causaba tanto revuelo desde el reducto cada vez más minoritario y añejo del rock. Un rock anguloso, matemático y de corte progresivo. Credenciales que no juegan a favor de la popularidad que ha amasado a base de viralizar su música de manera masiva. ¿Quién iba a pensar que un grupo que juega bajo las mismas reglas que Frank Zappa o que sus cachorros de Primus pudiera conseguir un éxito tan fulgurante? Siempre dentro de los cenáculos de la melomanía más exclusiva, claro.

¿Lo merecen? Es lo primero que se pregunta cualquiera que haya sido arrastrado por el hype para escucharlos casi a regañadientes. Y no hace falta más que media escucha para confirmar que sí, sin duda alguna, son acreedores de todas las loas que han recibido. Porque lo suyo no es inmediato, pero engancha a poco que estés medio curtido en las lides del rock más artístico y ecléctico. Porque, sin haber inventado nada, vapulean al establishment con una gracia sónica que suena fresca y se impone a la tontería de sus disfraces y sus gestos rituales en el escenario. Y porque convierten la música instrumental, la repetición y las rítmicas retorcidas en lo que todo el mundo necesitaba sin saberlo.

También es cierto que su música, un constructo que se hace carne ante tus oídos, pero también ante tus ojos, pierde bastante si le quitas el componente visual del directo. Ahí es donde podemos disfrutar del poder de dos personas creando toda una sinfonía con un par de instrumentos y todo un arsenal de pedales que el guitarrista y bajista, Khn de Poitrine, manipula como un alquimista loco. La misma locura que guía al batería, Klek de Poitrine, mientras se abre paso por entre sus tambores como un poseso. Toda esa creación in situ se pierde en el disco, si bien no lo suficiente como para que dejemos de disfrutarlo.

Al final, no es que todo funcione a las mil maravillas con este dúo. Sus disfraces me parecen ridículos sin matices y el aire circense de "Utzp" no me mata. No veo que la hayan redondeado tan bien como "Mata Zyklek", por ejemplo, que me parece vertiginosa y brutal. Un buen ejemplo, como la mayoría de temas aquí, en el que se percibe claramente la influencia de las estructuras orientales del rock anatolio que tan bien han infusionado en su música. Otro detalle, entre los muchísimos que me dejo, que hace de este grupo algo especial. Totalmente al margen de la sospecha que pueda provocar un éxito tan inmediato y tan cacareado. No olvidemos que este es su segundo disco. De todas formas, con ponerlo a sonar se nos van a quitar todas las tonterías.

★★★★☆

1 Fabienk 6:31
2 Mata Zyklek 6:09
3 Sarniezz 4:36
4 Utzp 6:51
5 Yor Zarad 6:30
6 Angor 6:17

Total: 36:54 

Sacándole brillo hasta desgastarlo

Reencuentro (Camarón, 2008) [RECOPILATORIO]

FLAMENCO. Ocho cantes más una pista extra. Todos inéditos, todos grabados por Camarón en solitario o con Tomatito, y con un par de colaboraciones especiales, entre las que destacan Joan Manuel Serrat y Jarcha en "La saeta". Material jugoso sacado del archivo personal de su hijo, Luis Monge, y de RTVE para seguir haciendo caja a costa del genio de la Bahía.

Más de una letra y tonada ya aparecen aquí y allá por sus discos de estudio, pero lo bueno de este álbum es que nos ofrece una sensación de fluidez, de obra integral, que no suelo encontrarme con tales constructos. Además, la interpretación de Camarón es especialmente intensa, con una profundidad y un rajo especiales, posiblemente por ser consciente de que lo estaban viendo miles de personas, quizá millones.

Si mezclamos todo esto, la coartada comercial pesa un poco menos y podemos afirmar que la enésima expoliación de los restos de José Monge es gustosa y satisface ese ansia insaciable del que ya se lo conoce todo del genio más grande que haya dado el flamenco. Muy recomendable, aunque ese truco de dar otro título a temas ya grabados en sus discos es algo un poco burdo y que me huele a tratar de dártela con queso.

★★★☆☆

1 Por tangos (medley) feat. Susi
    - Yo vivo enamorado
    - Flamenco te queremos
    - Yo vivo enamorado
    - La Vírgen de los Remedios
    - En el fondo de los mares
    - Por Dios alcalde mayor
    - Yo vivo enamorado
    - Soy gitano
2 La saeta feat. Joan Manuel Serrat & Jarcha
3 Soleá del Chaqueta (soleá) feat. Luis Monge
4 Hombre terrestre (bulería)
5 La Vírgen hizo una sopa (villancico)
6 A dibujar esta rosa (alegría)
7 Soy fragüero (bulería) feat. Tomatito
8 Las 12 acaban de dar (martinete)
9 Víbora rabiosa (fandango) [bonus track]

Total: 38 min.

jueves, 7 de mayo de 2026

El alma rusa

 
Título: Sinfonía nº 2 en re menor

 Título original: Симфония № 2 в ре миноре

Autor: Mili Balákirev

Año de composición: 1900-08

Género: Romanticisimo/Sinfonía
 

 Grabaciones de referencia:

  • 2 Symphonies; Symphonic Poems; Overtures (USSR Symphony Orchestra / Evgeny Svetlanov)

 

Mili Balákirev (1837-1910) fue el ideólogo y líder del Grupo de los Cinco que impulsó el nacionalismo ruso en materia musical. Junto a él completaban este grupo César Cui, Modest Mussorgski, Aleksandr Borodin y Nikolái Rimski-Kórsakov. Habría que señalar que, aunque la aportación musical de Balákirev es notable, lo cierto es que es más recordado como mentor y aglutinador del movimiento que como gran compositor. Lo que no quita que ofreciera obras de gran calado como esta Sinfonía nº 2 en re menor.

En ella nos encontramos una vuelta a la tradición que sorprende por ser una obra tardía, tanto en el canon de un compositor que moriría solo dos años después de completar la última revisión, como en unos toques románticos exacerbados que conviven con los avances de Debussy con el impresionismo, Mahler y sus sinfonías plenamente modernas o un Richard Strauss que ya está metido de lleno en el post-romanticismo. Circunstancia que no le quita ni una pizca de poder a una pieza que representa de manera inequívoca toda la grandeza y la tragedia del alma rusa.

Eso es lo que más podemos disfrutar de una partitura en la que Balákirev pone en práctica todo su ideario estético, según el cual se distancia del academicismo y de la influencia occidental para reinterpretarlos desde la tradición de su tierra con todo su fatalismo, su sentido trágico de la vida y su profundísima sensibilidad. Un retrato del alma rusa que parece demasiado conservador viniendo de un músico que tenía la experimentación y el radicalismo como santo y seña del movimiento que lideró durante la segunda mitad del siglo XIX. Algo que ya había quedado atrás, pero que de alguna forma seguía permeando la forma en la que entendía la música como algo consustancial al territorio y a sus gentes.

Por eso, aunque esta Sinfonía nº 2 pueda sonar anacrónica en el marco temporal en el que fue compuesta, hoy nos sigue conmoviendo con toda su pasión desatada y su paisajismo casi oriental. Un secreto muy bien guardado que, lejos de ser música de segunda, debería ser conocida y disfrutada por más gente. Sin duda, lo merece.

1. Allegro ma non troppo
2. Scherzo alla cosacca: Allegro non troppo, ma con fuoco ed energico
3. Romanza: Andante
4. Finale: Tempo di polacca 

Así éramos en realidad

The Real Ramona (Throwing Muses, 1991)
 

ESENCIA INDIE. Estamos ante el mejor disco de Throwing Muses. Sin ambages ni circunloquios. House Tornado (1988) ya mostraba a una autora —Kristin Hersh— sacando partido de su desequilibrio emocional en canciones llenas de recovecos lúgubres y nubarrones de pesadilla. Hunkpapa (1989) supuso una apertura de mente y una huida hacia la luz de lo concreto. Y este cuarto álbum ahonda en esa accesibilidad para entregar un rosario de temas de corazón pop y aplastamiento rítmico. 

Fíjense solo en "Not Too Soon" —de Tanya Donelly, por cierto— para entender cómo es posible hacer el pop más fresco del mundo mientras la batería parece querer abrir una falla bajo nuestros pies. Una combinación que siempre ha sido el secreto del sonido único de la banda, pero que aquí amplifica el lado dulce de unas canciones que con ese contraste brutal se vuelven absolutamente irresistibles.

Ese es el ingrediente secreto, aunque en realidad, todos lo sabemos, los ingredientes hay que saber mezclarlos con gracia. Algo que Donnelly y Hersh hacen aquí de manera especialmente acertada. Porque, si bien ellas nunca han entregado una canción mala, así sin matices, aquí se superan a sí mismas y engarzan un rosario de belleza ingrávida y atemporal. Una colección de canciones que brilla en su conjunto y una a una. Porque en este disco, y no es habitual con las de Rhode Island, pasamos de un tema a otro entusiasmados y con ganas de seguir explorando y disfrutando, por mucho que nos haya gustado la última que ha sonado.

No ocurre muy a menudo, pero hay veces que es así. Ocasiones en las que un disco simplemente funciona a la perfección, porque todo encaja y fluye sin esfuerzo. No pensaba que fuera a decir esto del álbum más luminoso y directo de mis Musas. Soy demasiado obtuso y me suelo inclinar siempre por el lado oscuro, por el camino difícil. Sin embargo, no reconocer lo maravilloso que es el cuarto álbum de la banda, no colocarlo en lo más alto del pódium, sería, además de cicatero, de una irresponsabilidad absoluta. Porque cosas como esta solo piden ser disfrutadas una y otra vez. Sin más disquisiciones ni filosofías baratas.

★★★★☆

1 Counting Backwards 3:15
2 Him Dancing 1:10
3 Red Shoes 3:33
4 Graffiti 2:37
5 Golden Thing 2:25
6 Ellen West 2:49
7 Dylan 1:40
8 Hook in Her Head 6:32
9 Not Too Soon 3:09
10 Honeychain 4:24
11 Say Goodbye 3:54
12 Two Step 4:34

Total: 40:02