martes, 14 de julio de 2026

Locura negra

CrazySexyCool (TLC, 1994)
 

R&B. ¿Sabéis cómo es eso de que de repente dejas de sonar como una promesa para convertirte en todo un referente? Pues eso es lo que ocurre en el segundo álbum de TLC, una de las bandas clave a la hora de entender la evolución de ese soul moderno que alguien empezó a llamar R&B contemporáneo. Un disco en el que superan la idea de reunir una buena colección de singles para construir una obra completa y coherente, sin olvidar trufarla de un puñado de canciones que aún hoy son referencias ineludibles en el género.

"Creep", "Red Light Special", "Waterfalls" y "Diggin' on You". A ver quién es el guapo que encuentra una caterva de singles de ese nivel. Con ellas como estandarte, se hace difícil poner pegas a esta obra seminal. A no ser que seas de esos que piensen que el R&B contemporáneo —no el clásico, el de Ray Charles o Bo Diddley— sea un trasunto de soul aguado, en cuyo caso podrás entender toda la grandeza que tiene esta obra, pero jamás vas a poder disfrutarla a tumba abierta. Desgraciadamente, y sin estar orgulloso de ello, me incluyo en vuestro grupo. Uno de los mejores álbumes en su género, sin duda, pero es que el género...

★★★☆☆

1 Intro-Lude 1:01 with Phife
2 Creep 4:29
3 Kick Your Game 4:13
4 Diggin' on You 4:14
5 Case of the Fake People 4:03
6 CrazySexyCool (Interlude) 1:42
7 Red Light Special 5:02
8 Waterfalls 4:39
9 Intermission-Lude 0:42
10 Let's Do It Again 4:17
11 If I Was Your Girlfriend 4:43
12 Sexy (Interlude) 1:35
13 Take Our Time 4:33
14 Can I Get a Witness (Interlude) 2:57 with Busta Rhymes
15 Switch 3:30
16 Sumthin' Wicked This Way Comes 4:30 with Dre

Total: 56:10

Té dulce con moonshine

Nashville Skyline (Bob Dylan, 1969)

COUNTRY ROCK. Engañoso disco. Por un lado portada mítica y por otro la decepción con su contenido. ¿Decepción? Bueno, no exactamente. Es cierto que el primer pensamiento es: "¡A este me lo han cambiado!", pero con las sucesivas escuchas detectamos, no solo la socarronería de un artista demasiado libre para que lo encasillen, sino la de alguien que nos está diciendo: "¿Creéis que no sé cantar? Ahora os váis a enterar". Y va y se transforma en un Frank Sinatra en pequeño. 

Lo cierto es que a muchos nos encantaba tu forma de cantar, Bob, y no había necesidad de endulzarla, pero, como ejercicio de estilo, no está mal. Sin embargo, unida al acompañamiento, flojo de brío, hace que el disco suene demasiado reposado. No digo que sea aburrido. No podría, con joyas como "Lay, Lady, Lay", "I Threw It All Away", "One More Night" o la saltarina "Country Pie". No obstante, sí que acabas con la sensación de que podría haber sido bastante mejor. Da igual, con Dylan no se puede, al final hay que rendirse y disfrutarlo al máximo a pesar de sus lastres. Simplemente, te olvidas y te dejas llevar.

★★★☆☆

A1 Girl From the North Country 3:43 with Johnny Cash
A2 Nashville Skyline Rag 3:14
A3 To Be Alone With You 2:10
A4 I Threw It All Away 2:25
A5 Peggy Day 2:02
B1 Lay Lady Lay 3:21
B2 One More Night 2:24
B3 Tell Me That It Isn't True 2:43
B4 Country Pie 1:37
B5 Tonight I'll Be Staying Here With You 3:23

Total: 27:02 

lunes, 13 de julio de 2026

La bomba Lupe

La exitante Lupe canta con el maestro Tito Puente / Tito Puente Swings, The Exciting Lupe Sings (Tito Puente & La Lupe, 1965)

 

BOLERO/GUARACHA/SOUL. Esta es la primera colaboración de una serie muy querida por los aficionados. Nada menos que Tito Puente, el timbalero mayor, nuyorican de origen puertorriqueño, y la cubana Lupe Victoria Yolí Raymond, la Lupe, la Yiyiyi, un auténtico torbellino. Estilo explosivo que no era del gusto del régimen castrista, motivo que ayudó a su decisión de exiliarse a los EE.UU. vía México. Un disco de raíces caribeñas made in USA, por lo tanto. Algo que no le quita autenticidad a unos sonidos que van directos de la tierra a tus caderas.

Aquí podemos disfrutarla en plenitud. A pocos años de su caída en desgracia, por su vida disipada y dispendiosa, además de por la llegada de Celia Cruz, la estrella en ciernes de la salsa que iba a eclipsarla de manera fulminante. Pero aquí nos encontramos a una Lupe plena y vibrante. Lejos también del histrionismo de sus inicios, aunque sin perder el filo de una interpretación siempre al límite. Todo un acicate para las percusiones metálicas y prístinas de un Tito Puente que dirige a lo big band, como siempre, de manera inmaculada.

Un encuentro especial, no hay duda, que tenía que repetirse como así fue. Un disco esencial para estudiar y conocer bien la intrahistoria de la música latina, pero un álbum que, a diferencia de otros de su especie, no ha envejecido demasiado bien. O eso me parece a mí, con su sonido reverberante y muy muy lejano. Y que conste que a mí, en la música, tampoco me importa de dónde vienes ni me importa lo que tú eres. Sin embargo, si me cuesta abstraerme de esos detalles para sumergirme de lleno en la música, ya no puedes ser la obra maestra que entiendo que seas para muchos.

★★★☆☆

A1 Todo 2:00
A2 Yo no lloro más 2:58
A3 Bomba na' ma' 2:44
A4 Adiós 2:50
A5 Menéalo (Tiene la azúcar abajo) 3:04
A6 Homenaje a Juan Vicente 2:38
B1 Jala jala 2:14
B2 María Dolores 3:43
B3 Mi socio 2:38
B4 Qué te pedí 3:45
B5 Junto a ti 3:08
B6 Elure Changó 2:15

Total: 33:57

sábado, 11 de julio de 2026

El rey de los timbales

Dance Mania (Tito Puente, 1958


MAMBO. Estamos ante uno de los discos más importantes de todo un referente como fue Tito Puente —si no el que más. Un álbum en el que el músico neoyorquino, sin pretenderlo, estaba sentando las bases de lo que sería la salsa a finales de los 60. Un sonido tórrido y contagioso en el que los timbales del maestro, junto al piano, al bajo y a los espectaculares metales, marcan el pulso con autoridad. Con todo el calor del mambo, el guaguancó y el son montuno, pero también con la elasticidad del jazz y un groove imposible de domar.

Elementos estos que me están golpeando escucha tras escucha hasta derribar unas ideas preconcebidas que se han demostrado totalmente erróneas. No en vano, despaché a este álbum con tibieza cuando lo escuché por primera vez hace bastantes años, pero ahora me veo obligado a replantearme si no fui demasiado atolondrado o demasiado severo. Es cierto que al principio parece que no ha envejecido bien, un producto muy de su tiempo, pero lo cierto es que con las escuchas se va revelando la verdad: que todo es más añejo que anticuado y más sepia que descolorido.

Y lo es por la contundencia con la que entra la sección de metales, por sus arreglos precisos y nada recargados, por la manera tan natural en la que piano y bajo sostienen el tumbao, y por cómo los timbales de Puente dirigen y marcan el camino sin necesidad de lucirse permanentemente. Virtudes que pueden parecer básicas, pero que no siempre se dan, y que, cuando lo hacen al unísono, dan como resultado un álbum que sobresale del resto. Un trabajo lleno de vida que no envejece. No hagan caso ni a los prejuicios ni a las escuchas superficiales. Esto suena a una época casi olvidada, pero precisamente por eso, por todo lo que es capaz de evocar, nos sobrevivirá a todos.

★★★★☆

A1 El cayuco
A2 Complicación
A3 3-D Mambo
A4 Llegó Miján
A5 Cuando te vea
A6 Hong Kong Mambo
B1 Mambo gozón
B2 Mi chiquita quiere bembé
B3 Varsity Drag
B4 Estoy siempre junto a ti
B5 Agua limpia todo
B6 Saca tu mujer

Total: 38 min. 

jueves, 9 de julio de 2026

Songs of faith...

Devotion (Tirzah, 2018)
 

ART POP/NEO SOUL. La británica Tirzah Miriam Lois Mastin se estrena con un álbum que marca distancias en la escena del R&B en la que se le suele encuadrar. Tanta distancia que no es fácil reconocerlo como un disco adscrito al género. Tomando elementos del neo soul y del art pop, desnuda su música hasta el minimalismo para ofrecer una aproximación más acuosa y más cruda a la par que innovadora, con texturas insólitas incluso para el oyente más avezado.

Un estreno de esos que llaman la atención desde la primera escucha y desde el segundo cero. Algo tan innegable para el mundo como el hecho subjetivo de que a mí no me acabe de valer. Me pasa con otras bandas, por ejemplo, The xx —con los que comparte atmósferas y parte de sus intenciones sónicas, por cierto. Tanto ellos como Tirzah erigen una ambientación muy sólida, solemne y casi hierática. Una música superlativa, llena de esa belleza sin mácula tan difícil de explicar.

Una ambientación que también debo calificar como gélida hasta el extremo. Otro punto en común con los de Romy Madley Croft. Una característica que influye sobremanera en el hecho de que este disco no sea capaz de atravesar mis defensas. Con todas sus virtudes y toda su inmensa calidad, no puede penetrar mi coraza ni yo puedo ir más allá de su preciosa superficie. Una nueva ocasión perdida por mi parte, una derrota, al fin y al cabo, que no sé muy bien cómo justificar, pero que tengo que admitir sin tapujos. 

★★★☆☆

1 Fine Again 2:53
2 Do You Know 3:37
3 Gladly 3:41
4 Holding On 3:19
5 Affection 3:41
6 Basic Need 3:20
7 Guilty 2:54
8 Devotion 4:14 feat. Coby Sey
9 Go Now 3:06
10 Say When 4:07
11 Reach Hi 3:51

Total: 38:43 

Aullándole a la luna

Waiting for the Moon (Tindersticks, 2003)

ROMANTICISMO EN GRIS, En el sexto álbum de Tindersticks —sin contar bandas sonoras—, nos encontramos a una banda que consigue reformular su discurso sin traicionarse, evolucionar sin perder las coordenadas de su identidad. Una banda que ha dejado de sonar impostada —como le pasaba en algún que otro momento de discos anteriores— y que ha integrado a la perfección la tensión asfixiante con el romanticismo más conmovedor.

La impostura de la que hablo no tiene por qué ser negativa. Con ella me refiero a la teatralidad y el manierismo tan personal que aplicaban sin mesura en sus primeras obras. En la primera, el efecto es devastador en todos los sentidos. En la segunda, también, pero a ratos me da la sensación de que son demasiado autoconscientes del drama que están representando. En Waiting for the Moon, sin embargo, no percibo nada de eso. Hay dulzura y hay agobio, pero en unas dosis mucho más equilibradas, lo que hacen que todo suene más pegado a la tierra, más real. Y más tibio, lo sé. 

No quiero decir que sea mejor esta aproximación. Me parece muy válido preferir una hiperexpresividad con la que me ganaron para siempre. Simplemente me gusta recalcar la diferencia y aprecio que hayan sido valientes para tomar una salida que creo que les abre muchas más puertas de cara al futuro. Con un disco muy bonito, que sigue siendo intenso a su manera y que, por mucho que algunos miembros del grupo lo pongan entre lo peor que hayan hecho, creo que merece su hueco entre los álbumes a descubrir de una de las bandas más interesantes del cambio de siglo.

★★★☆☆

1 Until the Morning Comes 3:34
2 Say Goodbye to the City 4:29
3 Sweet Memory 4:29
4 4.48 Psychosis 5:12
5 Waiting for the Moon 2:51
6 Trying to Find a Home 5:43
7 Sometimes It Hurts 4:38
8 My Oblivion 7:00
9 Just a Dog 3:27
10 Running Wild 4:13

Total: 45:36

miércoles, 8 de julio de 2026

La biblia y la pistola

John Wesley Harding (Bob Dylan, 1967)

 

COUNTRY/FOLK. Dylan no estaba en su mejor momento por estos años. Después de publicar Blonde on Blonde (1966), y tras una extenuante gira en la que había tenido que soportar insultos y abucheos por una transformación eléctrica que seguía escociendo, sufrió un misterioso accidente de moto que le hizo recluirse en su casa de Woodstock y apartarse de la opinión pública por un tiempo. Con lo de "misterioso" quiero decir que nunca se ha aclarado ni las circunstancias que lo rodearon ni la auténtica gravedad del mismo. Por supuesto no hubo parte médico público ni fotografías del momento. Lo que sí parece indiscutible es que a Dylan le vino de maravilla para retirarse durante el tiempo necesario y poder así recuperarse física y mentalmente de la vorágine en la que había estado inmerso desde la edición de Bringing It All Back Home (1965).

Un momento de respiro que le hizo replantearse su dirección musical. O eso se deduce del disco en el que empezó a trabajar. Una obra que navega entre el country, el folk y el góspel. Un trabajo reposado y desnudo, casi esquelético si lo comparamos con sus tres discos anteriores. En John Wesley Harding se entremezclan, como el forajido que le da título, el crimen, la religión y la compasión hacia los más débiles de una manera magistral, con una seguridad creativa admirable que dice mucho del nivel de inspiración por el que atravesaba el cantautor en esos años. Con este álbum dejaba claro de una vez por todas que el rock no le había secado el seso y que daba igual cómo vistiera sus canciones. Con estas doce piezas estaba diciéndonos que se había ganado el derecho a hacer lo que le viniera en gana. Algo que venía haciendo desde siempre, pero que ya nadie tenía derecho a fiscalizar.

En resumidas cuentas, al desnudar su propuesta cuando nadie se lo esperaba, Dylan entrega un disco descomunal. Todo un compendio de referencias bíblicas a cascoporro y de intrahistoria norteamericana a su estilo. Alguna canción-río torrencial y más de una melodía absolutamente arrebatadora. Y encima, nos regala "All Along the Watchtower", pieza infaltable en sus directos a partir de entonces y clásico irrebatible versionado por los más grandes. Jimi Hendrix se la iba a arrebatar para siempre al año siguiente, o eso dicen, y Dylan se la cedió gustoso: "(Hendrix) encontró cosas en la canción que yo no había pensado. La mejoró en todos los sentidos", declararía tiempo después. Una muestra más de la generosidad de un artista inigualable. Claro, que con el nivel de inspiración que tenía el Bardo en esos años tampoco parecía muy difícil dar y regalar.

★★★★★

A1 John Wesley Harding
A2 As I Went Out One Morning
A3 I Dreamed I Saw St. Augustine
A4 All Along the Watchtower
A5 The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest
A6 Drifter's Escape
B1 Dear Landlord
B2 I Am a Lonesome Hobo
B3 I Pity the Poor Immigrant
B4 The Wicked Messenger
B5 Down Along the Cove
B6 I'll Be Your Baby Tonight

Total: 38 min.

Xxx

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