martes, 28 de abril de 2026

Mientras mi corazoncillo hierva...

Soy gitano (Camarón, 1989)

FLAMENCO ORQUESTAL. A tres años del fatal desenlace, Camarón se lía la manta a la cabeza y en un nuevo desplante se va a Londres a grabar con la Royal Philharmonic Orchestra. Poco o nada debían importarle las voces iracundas o los dedos acusadores. A estas alturas la cosa estaba más que asentada y apenas nadie ponía en duda el derecho del cantaor a hacer lo que le viniera en gana.

El veredicto, sin embargo, es más bien tibio. Aun contando con momentos más que interesantes, el tono general es mayormente pacato y con poca garra. Las cuerdas dan grandeza y solemnidad a cosas como "Soy gitano", "Dicen de mí", dolorosamente profética, o a una impresionante regrabación de esa "Nana del caballo grande", que ya era enorme en La leyenda del tiempo (1979).

Un disco en el que percibimos que algo en Camarón se va apagando. O serán los prejuicios del que se acerca a esta película sabiendo lo que pasa al final. Mucho Lorca y mucho bajo eléctrico redondean un trabajo que, esta vez sí, admite la etiqueta de flamenco nuevo sin matices. Y no precisamente por sus bondades. Más bien por cosas para mí dudosas, como esa "Casida de las palomas oscuras" o esa "Amor de conuco" a medias con Ana Belén y con la guitarra de Raimundo Amador. La verdad es que esta última parece una cosa entre Kiko Veneno y Pata Negra, pero no me resulta creíble en la voz del maestro.

Un disco triste, por tanto. Porque la idea era buena, pero la ejecución, no tanto. Como toda la obra del de San Fernando, te permite sumergirte en él sin mayores problemas, pero conociendo lo que ha sido capaz de facturar, esto es demasiado insípido como para deleitar al seguidor fiel. Eso sí, podría haber sido peor.

★★☆☆

A1 Soy gitano 4:10
A2 Casida de las palomas oscuras 4:15
A3 Thamar y Amnon 3:19
A4 Dicen de mí 4:27
B1 Luna llena 3:44
B2 El pez más viejo del río 2:44
B3 Amor de conuco 3:34 with Ana Belén 🕱
B4 Nana del caballo grande 5:48

Total: 32:01

Ruido y fantasmas

D.o.A.: The Third and Final Report of Throbbing Gristle (Throbbing Gristle, 1978)
 

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL
. Los padres del ruidismo industrial lo han sido todo para un puñado de bandas, digamos, avanzadas. Hay pocos dentro de esto de sacar jugos a la cacofonía que no les deban la vida. Desde Sonic Youth a nuestros extremos Esplendor Geométrico, todos reconocen su pleitesía incondicional hacia el combo británico. 
 
Lo que nos ofrecen en su segundo disco oficial está claro. Ruido y fantasmas analógicos. Gemidos mutantes, metal contra metal y sulfuro electrónico. Aquí puedes encontrarte tanto composiciones de carácter más o menos musical, con todos los peros del mundo, como conversaciones telefónicas sobre un fondo de sonidos inclasificables. Un disco que, aun continuando con la dureza estética del anterior, se nos presenta bastante más variado y refulgente.

"I.B.M.", "Weeping", "Hamburger Lady" o "E-Coli" te abren los brazos en señal de bienvenida. Pura impureza sónica sin coartadas ni medias tintas. No es la bienvenida más acogedora, lo sé, pero nadie me negará que se ajusta perfectamente al plan establecido. Una columna vertebral arisca y sólida a la vez que hace que tanto el acólito como el neófito no salgan de su asombro. El primero por la sofisticación que ha adquirido la banda desde sus inicios. El segundo por no poder congraciar la profundidad de lo que sienten sus neuronas con la incomprensión extrema en la que se ven sumidas.
 
★★★☆☆
 
A1 I.B.M. 2:34
A2 Hit by a Rock 2:29
A3 United 0:16
A4 Valley of the Shadow of Death 4:03
A5 Dead on Arrival 6:03
A6 Weeping 5:27
B1 Hamburger Lady 4:07
B2 Hometime 3:37
B3 AB/7A 4:25
B4 E-Coli 4:10
B5 Death Threats 0:43
B6 Walls of Sound 2:49
B7 Blood on the Floor 1:07
 
Total: 41:50
 

Despedida con honores

Life Live (Thin Lizzy, 1983) [DIRECTO]

 

HARD ROCK. Este disco se puede considerar la guinda, el epílogo perfecto para la historia intensa y cruenta de Thin Lizzy. Después de disolverse con el magnífico Thunder and Lightning (1983), no quisieron que se enfriara la cosa y, solo unos meses después, dejaron constancia del poder de ese álbum con un disco en directo que documenta la gira de despedida de la banda. Por supuesto, con las colaboraciones de rigor, las cuales nos permiten volver a escuchar a todo el elenco de guitarristas que había ido desfilando por sus filas. De Brian Robertson a Gary Moore y de Eric Bell a Snowy White, todos acabaron compartiendo escenario con el bueno de Scott Gorham y en ocasiones con John Sykes, guitarrista de la gira y maestro detrás del sonido del muy alabado disco anterior.

Todo esto hace que estemos ante toda una celebración de lo que fue Thin Lizzy. Centrándose en su última época, lo que lo diferencia y lo aleja del nivel de ese mayúsculo Live and Dangerous (1978), este directo supone la última demostración de poder de una banda que no lo dejó por haber entrado en la tan temida decadencia. Ni mucho menos. Life Live, registrado entre 1981 y 1983, deja claro que podían haber seguido sin problemas. Aun con un repertorio algo inferior al que manejaban a finales de los 70, cuenta con atractivos tan innegables que se acaba haciendo imprescindible. 

Como Live and Dangerous, este es un disco doble, y aunque el primer volumen es algo más flojo, no podemos obviar cosas como el final en la cumbre del mismo, con una "Are You Ready" a toda potencia. O ese segundo volumen en el que no te puedes saltar ni una canción. O esa "Don't Believe a Word" tocada como Lynott la presentó a sus compañeros en el estudio, esto es, como un blues lento y apasionado en lugar de la saltarina y poderosa canción en la que la convirtieron. O esa suite gaélica que conforman de manera inevitable "Emerald" y "Black Rose", dos de los hitos más inmarchitables del combo. O, cómo no, esa "The Rocker" con la que vuelven a sus orígenes y en la que participan a la vez casi todos los guitarristas que tuvo el combo —solo falta Snowy White. Un cierre del círculo con el que sueñan todas las bandas del planeta.

En resumidas cuentas, estamos ante un post scriptum celebratorio, enérgico y vibrante. Un disco que funciona como culminación, destilación y obituario. De esos que, sin ser imprescindibles para el connoisseur, es casi un pecado saltarse. La excusa perfecta para brindar por Phil Lynott y sus canciones. De aquí a la eternidad. 

★★★★☆

A1 Thunder & Lightning 5:10
A2 Waiting for an Alibi 3:20
A3 Jailbreak 4:05
A4 Baby Please Don't Go 5:00
A5 Holy War 4:58
B1 Renegade 6:25
B2 Hollywood (Down on Your Luck) 4:02
B3 Got to Give It Up 6:55
B4 Angel of Death 6:06
B5 Are You Ready 2:56

C1 Boys Are Back in Town 4:48
C2 Cold Sweat 3:10
C3 Don't Believe a Word 5:10
C4 Killer on the Loose 5:02
C5 The Sun Goes Down 6:19
D1 Emerald 3:50
D2 Black Rose 6:50
D3 Still in Love With You 8:50
D4 The Rocker 4:50

Total: 97:46 

sábado, 25 de abril de 2026

Industriales y malsanos

The Second Annual Report (Throbbing Gristle, 1977)

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL. Es un error bastante extendido el creer que la música de Throbbing Gristle se basa en lo aleatorio y en el caos sin sentido. No hay más que escuchar cualquiera de sus trabajos con detenimiento para darse cuenta de que toda esa atmósfera malsana tiene una estructura y un fondo que no puede venir del azar ni del descuido. Porque, sin ser músicos de partitura y metrónomo, Genesis P-Orridge, Chris Carter, Cosey Fanni Tutti y Peter Christopherson construían sus instalaciones sonoras a conciencia, con un propósito, una instrumentación coherente y hasta un hilo narrativo difícil de percibir a simple vista, pero presente a todas luces.

Si todo esto no es perceptible, y no lo es si no pones tus cinco sentidos en la escucha de este disco, es porque el detritus sonoro se acaba imponiendo al discurso subyacente. La algarabía de todas estas estructuras en continuo derrumbe, de los alaridos metálicos y de los susurros fantasmales no permiten que se preste atención a nada más. Sin embargo, si escuchamos a nuestro cuerpo y a nuestra mente durante y después de la escucha, comprenderemos que la experiencia por la que hemos pasado es demasiado intensa y demasiado extraordinaria como para resolverlo todo en un "no entiendo lo que pasa aquí".

Porque esta música, sí, música, han leído bien, puede resultar incomprensible para cualquiera. Lo único que pide, y ahí está su sentido y su importancia, es ser escuchada sin prejuicios, sin pretender tararearla y sin oponer resistencia a la experiencia que nos propone. No, esto no está pensado para hacernos pasar un buen rato, pero sí que se puede disfrutar si tenemos las agallas de dejarnos arrastrar sin esperar nada de lo que la música más convencional nos ofrece. En todos estos ruidos podemos encontrar un reducto en el que enfrentarnos a nuestros pensamientos más profundos. O no. Puede que simplemente encontremos por fin la forma de flotar en el vacío que nuestras tristes vidas no pueden ofrecernos. 

Sí, lo habéis entendido perfectamente: este disco es una experiencia y no una colección de himnos, es un espejo deformado en el que mirarnos y no un chute de energía para pasar el día. Que lo que veas en ese cristal sea más o menos bonito, te importará a ti, pero al resto del mundo, no te lo tomes a mal, se la refanfinfla.

★★★☆☆

A1 Industrial Introduction 1:02
A2 "Slug Bait" Recorded at I.C.A. 4:20
A3 Recorded at Southampton 2:45
A4 Recorded at Brighton 1:19
A5 "Maggot Death" Studio Recording 2:49
A6 Recorded at Rat Club 4:34
A7 Recorded at Southampton 1:35
A8 Recorded at Brighton 0:57
B The Original Soundtrack of the Coum Transmissions Film of "After Cease to Exist" 19:50

Total: 39:50

United/Zyklon B Zombie (Throbbing Gristle, 1978) [SINGLE]

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL. Uno de los primeros singles de la banda londinense. En la cara A nos proponen el juego de cómo sonaría Kraftwerk si los envasaran al vacío. Y tras esa afrenta, estupenda, por cierto, nos someten a los efluvios del gas y la carne putrefacta en una "Zyklon B Zombie" de la que no sacamos en claro si nos parece más aberrante el título o lo que suena.

Sonidos fracturados, sublimados y lanzados al viento desde el horno crematorio de un estilo tan personal que no admite clasificación ni apropiación ajena. Esto parece solo un single, parecen solo ocho minutos escasos de música autárquica, pero, por mucho que sea un reducto rodeado por una alambrada oxidada e intraspasable, por mucho que parezca algo minúsculo, por sí mismo atesora todos los secretos de una banda como no ha habido otra. ¿Más influyente que disfrutable? Bueno, eso daría para una buena charla.

☆☆★★★

A United 4:03
B Zyklon B Zombie 3:43

Total: 7:46 

miércoles, 22 de abril de 2026

Rayos y truenos

Thunder and Lightning (Thin Lizzy, 1983)

 

HEAVY METAL. Agotados, asediados por las drogas y con la mente de Lynott puesta en su carrera en solitario, Thin Lizzy decidieron poner fin a su carrera con este disco. Phil moriría apenas tres años después, haciendo imposible hipotéticas reuniones futuras. Una decisión, la de dejarlo aquí, que les debió espolear para entregar uno de los mejores álbumes de despedida que se recuerdan. Los motivos para ensalzarlo son variados y van más allá de la simple colección de canciones más o menos agraciada.

Lo que todo el mundo destaca de este álbum, porque es más que evidente, es su sonido duro hasta la médula, una filiación metalera que lo emparenta de manera inevitable con obras del calibre de Kill 'Em All (Metallica, 1983) y Number of the Beast (Iron Maiden, 1982). Influyentes o influenciados, lo cierto es que los irlandeses ejercen de padres amorosos, pero severos, y mantienen al heavy en el lugar del que nunca debió salir: la calle y el peligro, por encima de los demonios, la sangre de pega y el histrionismo.

Por eso suenan tan auténticos, porque más que apropiarse de un género que habían ayudado a forjar, pero que no les pertenecía, se lo llevan a su terreno para seguir siendo los mismos a pesar del cuero y el exceso de feedback. Una nueva muestra de adaptación a las dificultades con nuevo cambio de guitarrista incluido. Ahora, junto al eterno Scott Gorham, era John Sykes el responsable de las seis cuerdas. Un guitarrista de corte metalero, hasta el punto de que se acabaría incorporando a Whitesnake después de girar con este álbum. Con eso creo que pueden hacerse una idea del sonido de la despedida de Thin Lizzy.

Un sonido capaz de rejuvenecer a una banda que a casi tres lustros de su formación ya lo había vivido prácticamente todo. Una energía que trasladarían a unos directos de despedida a la altura de su leyenda. Podemos comprobarlo en el estruendoso Life Live (1983). Pocas veces —a mí no se me ocurre ninguna ahora mismo— un artista se ha despedido de manera consciente con un álbum que ponga un colofón como merece una carrera como la de esta banda. Este tipo de álbumes casi siempre reflejan cansancio, hastío y ese quiero y no puedo que se asocia a lo que se agotó hace tiempo. Precisamente todo lo contrario a lo que encontramos aquí: caña, electricidad, energía y unas ganas que nadie esperaba ya. Claro, es que eran muy buenos. No debimos olvidar nunca eso y este disco está aquí para recordárnoslo. Para la posteridad.

★★★★☆

A1 Thunder and Lightning 4:55
A2 This Is the One 4:02
A3 The Sun Goes Down 6:18
A4 The Holy War 5:13
B1 Cold Sweat 3:06
B2 Someday She Is Going to Hit Back 4:05
B3 Baby Please Don't Go 5:11
B4 Bad Habits 4:05
B5 Heart Attack 3:38

Total: 40:33

domingo, 19 de abril de 2026

La cava de los gitanos

Flamenco vivo (Camarón, 1987) [DIRECTO]

 

FLAMENCO. Grabado en 1978, ya con Tomatito, este directo nos retrata al Camarón que iba a dar el gran salto pocos meses después con esa revolución definitiva, La leyenda del tiempo (1979). ¿Y cuánto de esa transgresión podemos vislumbrar ya aquí? Absolutamente nada. Flamenco vivo es un directo parco y elegante, a guitarra y voz. Un recital por derecho y como mandan los cánones, sin una voz más alta que otra y sin sacar ni un dedo del plato.

Un disco que nos muestra a un Camarón imperial acompañado a la perfección por José Fernández Torres, el hijo del Tomate, guitarrista almeriense llamado a ser pieza clave en la evolución del flamenco precisamente en estos años decisivos. Aquí Camarón se sale, su voz se sube por las paredes y su afinación demuestra la perfección que tanta fama le ha dado siempre. No hay manera de pillarle en un fallo, así de inmaculada es su interpretación, siempre por delante y guiando a la guitarra por donde más le conviene.

Así borda seis piezas en las que dominan las bulerías. En todas ellas engarza letras en muchos casos ya grabadas en el estudio y conforma unos medleys llenos de sentido y grandiosidad. A veces, y ahí veo el pequeño problema, el silencio del respetable hace que parezca que estamos en un museo. Por un lado eso da fe del gigantismo del arte que estamos presenciando. Pero por otro, a veces todo es demasiado hierático y va en detrimento de la viveza y el brío con el que este arte cobra todo su sentido. 

Un defecto muy menor, ya que ese jaleo y ese bullicio en realidad se deja oír en toda su viveza en los remates de todos los cantes. Más aún conforme avanza el recital, hasta llegar al summum en una pieza de cierre monumental, con el de San Fernando rompiendo la voz para sellar uno de sus discos más impresionantes e imprescindibles.

★★★★☆

A1 Un tiro al aire
A2 Pasando el puente
A3 Chiquito de camas
B1 La vara de los chalanes
B2 Castillo de Alcalá
B3 La cava de los gitanos 

Total: 36 min.

sábado, 18 de abril de 2026

Suscipe me, Domine, in sinu tuo

 
Título: Misa en si menor, BWV 232

 Título original: „H-moll-Messe“

Autor: Johann Sebastian Bach

Año de composición: 1733-49

Género: Barroco/Misa
 

 Grabaciones de referencia:

  • Mass in B Minor (John Eliot Gardiner / Monteverdi Choir, 1985) 

 

Estamos ante una versión extendida de la Misa ordinaria, composición que establecía las partes invariables de la liturgia eucarística cristiana. Para ello, Bach reutilizó motivos de obras anteriores como el Sanctus de 1724. La composición de esta Misa en si menor le llevó, según los estudiosos, no menos de 16 años, de 1733 a 1749, completándola tan solo un año antes de su muerte. Este arco temporal no queda del todo claro, como es habitual, aunque se sabe con certeza que el de Eisenach empezó a trabajar en una Missa con motivo del fallecimiento de Augusto II de Polonia, el "fuerte", y en honor a su heredero, Augusto III.

Ese pudo ser el punto de partida de esta obra postrera, ya que una Missa es solo una porción de la liturgia, la cual amplió a la ceremonia completa en su definitiva Misa en si menor. Una composición que nos lleva por los entresijos del rito cristiano, siendo válida tanto para ceremoniales católicos como luteranos. Todo un hito y uno de los logros más elevados en toda la historia de la música. En esta partitura, voces e instrumentos se entrelazan en un suspiro redentor que hace que el creyente visite la Gloria por momentos. Pero, lo más increíble no es esto. Para mí, esta música consigue lo más difícil: que los ateos convencidos se planteen la posibilidad de la existencia de Dios durante su escucha.

Epifanía que solo puede ocurrir con las obras más profundas y valiosas. Ocurre, diría yo, con el Requiem de Mozart y con obras de ese pelaje y dimensión. Trabajos crepusculares en su mayoría, postreros, casi agónicos, en los que el autor parece tener su alma ya entre dos mundos. Como si le estuvieran dictando unas armonías y unas cadencias que nos transportan a un sitio totalmente desconocido, pero lleno de luz.

A todo eso suena esta Misa en si menor. Y una vez más, no puedo decir que la disfrute con todo mi ser. Primero por ser música vocal, algo que ya me pone en guardia, Sin embargo, disfruto intensamente los primeros movimientos. Hasta que en su larguísimo desarrollo —algo que también la hace cuesta arriba—  se produce un cambio de atmósfera a la altura del Quoniam tu solus Sanctus, con ese barítono, que la hace algo farragosa para mi oído maleducado. Después, la cosa se vuelve a poner emocionante al máximo con el cierre del Gloria mediante un extático Cum sancto spiritu capaz de erizar el vello de cualquiera. 

Los siguientes movimientos varían en su emotividad y en su capacidad de atracción. Y por supuesto que la obra conmueve como pocas en su conjunto, si bien no entra de primeras. O quizás es que, en esta época caótica y sin pausas, no estemos preparados para aguantar la hora y tres cuartos que dura la grabación de Gardiner a la que me he sometido. La cuestión es que, en cuanto encontremos el momento y estemos del humor requerido, nos daremos cuenta enseguida de que estamos ante uno de los hitos más gigantescos del canon occidental. Simplemente imagínense cómo sonaría esto en una catedral, con las voces, las cuerdas y los vientos rebotando en las paredes, las bóvedas y las columnas. Solo así podremos hacernos una idea de la magnitud de lo que suena por nuestros pobres altavoces.

1. Kyrie
    1. Kyrie I
    2. Christe
    3. Kyrie II
2. Gloria
    1. Gloria
    2. Et in terra pax
    3. Laudamus te
    4. Gratias agimus tibi
    5. Domine Deus
    6. Qui tollis
    7. Qui sedes
    8. Quoniam tu solus sanctus
    9. Cum sancto spiritu
3. Credo
    1. Credo in unum Deum
    2. Patrem omnipotentem
    3. Et in unum Dominum
    4. Et incarnatus est
    5. Crucifixus
    6. Et resurrexit
    7. Et in Spiritum Sanctum
    8. Confiteor
    9. Et expecto
4. Sanctus
    1. Sanctus
    2. Pleni sunt coeli
    3. Osanna in excelsis
5. Benedictus
    1. Benedictus
    2. Osanna in excelsis
6. Agnus Dei
    1. Agnus Dei
    2. Dona nobis pacem