sábado, 7 de febrero de 2026

DEFCON 1: Guerra inminente

Alzheimer (Def Con Dos, 1995)
 

RAP METAL & COMEDIA. Me parece muy claro lo que intentan Def Con Dos en su tercer álbum. La profundización hacia lo orgánico, con un sonido mucho más rockero, ahonda en lo trabajado en el alambrado Armas pal pueblo (1994). El punk, el metal y el hardcore se convierten definitivamente en los ingredientes principales en los que marinan su rap combativo, escatológico y humorístico. Un giro que podría venir posibilitado por la veta abierta por popes como Rage Against the Machine, pero que ellos parecen conjurar más bien siguiendo los dictados de obras como ese Ill Communication (1994) de sus adoradísimos Beastie Boys.

El problema con este disco, que no deja de ser un paso adelante decidido y notorio respecto a los anteriores, viene por varios flancos. Para empezar, tenemos que hablar del sonido, el cual parece pretender ser más orgánico con unas guitarras mucho más claras y presentes, pero no acaba de salir de lo sintético. Algo que no es un defecto per se, pero que a mis oídos le resta algo de fuerza. Luego están las letras. Es cierto que son muy ingeniosas y que enganchan en su humor desbordante y sin cortapisas. Sin embargo, en bastantes ocasiones o bien se quedan en la superficie de lo que pretenden satirizar o simplemente son retratos onanistas sin profundidad alguna más allá del chiste grueso y facilón. Y por último están las voces de los tres MCs. Bien empastadas y reconocibles, pero para mí irritantes hasta lo indecible.

Ahí creo que radican los problemas principales de un álbum que tampoco es el colmo de la coherencia, pero que, de alguna manera milagrosa e inexplicable, acaba funcionando. Si lo que buscas es casquería punk en su dimensión más descacharrante, claro. Porque con todo su caricaturismo de cartón piedra y su exceso en todos los sentidos, Alzheimer suena como un puñetazo en los morros. A pesar de toda su violencia gratuita y de sus deudas impagadas, esta obra se erige en el molde a partir del cual evaluar cualquier obra de Def Con Dos. El favorito de la afición, me rindo, con toda la razón del mundo.

★★★☆☆

1 ¿Que dice la gente? IV 3:15
2 Alzheimer 3:08
3 La culpa de todo la tiene Yoko Ono 3:09
4 Dímelo tú 3:02
5 Zampanampa I 0:07
6 Pánico a una muerte ridícula 4:26
7 Mi reino por un poco de caballo 3:04
8 Poco pan 3:47
9 Niño "A", Niño "B" 1:20
10 Muertos del Rock (Vol. II) 3:31
11 Coprofagia 3:58
12 Vasos comunicantes 3:37
13 No me siga, tonto 1:06
14 El coche no 5:04
15 Que te fagorishen 1:06
16 De cacería 3:56
17 Pégale al ruido '95 3:54
18 Victoria 3:33
19 Zampanampa II 0:08
20 Fight for Your Right (Bebe y lucha) 4:16

Total: 59:27

DEFCON 2: Alerta máxima

Armas pal pueblo (Def Con Dos, 1994)

RAP DE COMBATE. El tercer álbum de la banda madrileño-viguesa es una vuelta de tuerca en varios aspectos. En cuanto a su sonido, supone un avance claro hacia el rock sin soltar la mano del rap que siempre sería el ingrediente principal de sus cócteles molotov. Un rock orgánico y crudo como no consiguieron hacer antes, pero tampoco después. La base perfecta para unas diatribas secas y cortantes, con algo de espacio para el humor, cómo no, pero más serias, duras y ácidas que en ningún otro trabajo.

Esas son las señas de identidad del disco más enfadado del combo. Hasta el humor, al contrario que en la mayoría de sus álbumes, te deja una sonrisa torcida e incrédula ante lo negro del asunto. Por ejemplo, con "Sigo siendo heterosexual" no sabes si reírte o denunciarlos a la fiscalía, y en cuanto al arsenal de insultos y palabras malsonantes, sin ser algo novedoso en absoluto, en todo el disco realmente cobra otra dimensión. Para bien y para mal, ojo.

Más para bien que otra cosa, que quede claro, porque toda esta metralla verbal, aunque pasada de vueltas y de una hiperexpresividad repulsiva para la media, consigue redondear el que puede ser el disco más característico de los Def Con Dos más auténticos. Una banda que usaba el humor más cafre como arma arrojadiza sin olvidar su compromiso con la música más dura y con un mensaje salvajemente reivindicativo. Algo que no habían conseguido afinar tanto antes de este trabajo y que diluirían en una aproximación más aparente pero menos auténtica en los siguientes.

★★☆☆

1 Condición de defensa 3:38
2 Acción mutante 3:06
3 Juguemos con objetos punzantes 2:33
4 Tú sí que eres tontorrón 1:01
5 Sigo siendo heterosexual 3:15
6 Ciudadano terrorista 3:11
7 Duro y a la encía 4:13
8 Magnicidio 4:16
9 Errores médicos I 1:08
10 Los Reyes son los padres 3:01
11 Errores médicos II 1:06
12 Tuno bueno el tuno muerto 2:50
13 Toponoto Blues 2:30
14 Mineros locos (Armas pal pueblo) 4:37

Total: 40:25

viernes, 6 de febrero de 2026

DEFCON 4: Mayor vigilancia

3er Asalto (Def Con Dos, 1991)

RAP & COMEDIA. Estamos ante el segundo trabajo de Def Con Dos. El título puede sonar engañoso porque debutaron con un Segundo asalto (1989) que era su debut en cassette. El Primer asalto que falta fue la maqueta ese mismo año en la que incluyeron una versión de Public Enemy y dos temas propios.

Hechas las aclaraciones, quiero dejar claro desde el principio que este segundo álbum no me parece nada impresionante. En él podemos presenciar el espectáculo de una banda que desgrana sus mejores versos entre lo combativo y el humor más grueso. No diría que sea lamentable, pero desde luego se aprecia pronto que a todo esto le falta un buen hervor.  

Un hervor en todos los aspectos a tener en cuenta cuando editas un álbum de estas características. Los samples no son ni los más imaginativos ni los más selectos. Las referencias de las que se alimentan los temas serían asunto de culturetas en la época, quiero suponer. Hoy en día, sin embargo, suenan a material para frikis de manual. Referencias bastante reconocibles, lo que ayuda a seguirles el juego a unos raperos que parecen querer tener sus escarceos con el rock, pero que no se atreven a dar el paso en ese sentido.

En definitiva, un disco que se queda a medio camino de todo, que junta ocurrencias más que canciones y que no cuenta con ganchos memorables como para que te tires a por él con ansia por escucharlo. Ni por Hellraiser (Clive Barker, 1987), ni por el complejo de Edipo, ni por la España negra, ni por Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), ni por el juez Dredd, ni mucho menos por la misoginia que derraman por doquier. Ni por los soniquetes de Radio Futura, ni de Jane's Addiction, ni de James Brown, ni de Mano Negra con los que adornan los temas... En este álbum parece haber muchas cosas, pero a la hora de la verdad no hay casi nada.

★☆☆☆☆

A1 Comunicado 0:39
A2 ¿Qué dice la gente? (I) 1:43
A3 Edipo rey 2:30
A4 El sargento Láser al borde del pánico 1:06
A5 Strawberry 1:00
A6 Veraneo en Puerto Hurraco 3:57
A7 Mírate en el puño de Dredd 1:14
A8 Apocalipsis ahora 3:04
B1 V de Vendetta 0:41
B2 Los que traen el infierno 3:08
B3 Hermano John 1:22
B4 La princesa está triste 2:28
B5 Rayados 1:06
B6 Miedo a un planeta Def 4:51
B7 ¿Qué dice la gente? (II) 2:33

Total: 31:22

jueves, 5 de febrero de 2026

Fantasmas entre los arbustos

My Life in the Bush of Ghosts (Brian Eno + David Byrne, 1981)

 

ETNOSÍNTESIS. Lo que David Byrne y Brian Eno cocinaron a fuego lento a principios de los 80 es algo muy grande. Aún hoy, suena afilado y retador, espeluznante e inoxidable por muchos años que pasen. Sin saber muy bien cómo, consiguieron cocinar en sus mentes el potaje perfecto con los ingredientes más bizarros. África, interferencias sonoras de dudosa procedencia, música étnica de origen desconocido, teclados desvencijados, programaciones a medio hacer, arrebatadas soflamas políticas y un título sacado de la novela de Amos Tutuola se funden en un caldero borboteante al que hay que soplarle antes de pasarlo por la garganta. Y de todas formas te vas a quemar.

Las pistas de lo que iba a salir aquí podemos encontrarlas en lo que venían haciendo unos Talking Heads cada vez más metidos en los ritmos y las dinámicas de la música africana. Quizás el disco suene un poco más a esa banda que a lo que Eno venía haciendo en la época. Claro, que su aportación fue capital para darle al producto el perfecto acabado con el que cuenta. Toda esa cacharrería sónica, esos samplers, esas voces femeninas, esos gritos, todo ese caos seguro que vino en buena medida de la mente y las apetencias del ex-Roxy Music, aunque lo cierto es que es difícil detectar dónde acaba uno y empieza el otro en una colaboración a cuatro manos que fue más bien un vómito comunal, con un grado de fusión nunca visto, más si cabe, teniendo en cuenta la potencia de las dos personalidades de las que hablamos.

My Life in the Bush of Ghosts marcó un antes y un después por el uso tan original, intenso y sabio de sonidos pregrabados, pero a mí lo que más me conquista es la manera en la que consiguen que todo ese material, en muchos casos extramusical, dialogue y se fusione sin esfuerzo con la gran cantidad de sonidos orgánicos que también forman parte de todo este constructo. Guitarras y percusiones danzan rozagantes en medio de una selva sónica dominada por la exuberancia y la brutalidad de lo metálico y lo vegetal. En una celebración insolente y desprejuiciada de lo que somos y de nuestros orígenes. Igualdad y tolerancia en su estado más puro y más brutal.

★★★★☆

A1 America Is Waiting 3:36
A2 Mea culpa 3:35
A3 Regiment 3:56
A4 Help Me Somebody 4:18
A5 The Jezebel Spirit 4:55
B1 Qu'ran 3:46
B2 Moonlight in Glory 4:19
B3 The Carrier 3:30
B4 A Secret Life 2:30
B5 Come With Us 2:38
B6 Mountain of Needles 2:35

Total: 39:38 

miércoles, 4 de febrero de 2026

Peleada con el mundo

En la isla de las bufandas (Lidia Damunt, 2008)

FOLK APORREADO. He aquí la penúltima sensación de la temporada para este animado principio de milenio. Una artista que ha irrumpido como un elefante en la cacharrería del indie en este país. Con unas virtudes que parecen estar en la vehemencia con la que Damunt se emplea en un folk de palo que no es precisamente lo que está más de moda en estos años. Claro que, ¿cuándo lo ha estado?

Con todo, no puedo ocultar un cierto rastro de decepción por la grieta que se abre entre lo que se me anunciaba y lo que captan mis oídos. Según las publicaciones especializadas y las listas de lo mejor del año, este era el debut de poco menos que la heredera directa de Bob Dylan y Woody Guthrie. De una artista epidérmica, punzante y muy personal. Toda una renovadora de una escena independiente demasiado pagada se sí misma y necesitada de una urgente revitalización. 

Sin embargo, sin dejar de ser ciertas algunas de estas afirmaciones, todas son claramente exageradas a mis oídos. Y es que lo que yo me he encontrado es a una guitarrista dudosa, si bien muy expresiva, y a una escritora que fuerza las melodías y las letras de manera salvaje. La acentuación de las palabras se tuerce a su antojo para que los vocablos puedan encajar en unas melodías básicas o inexistentes. "Aloes de 50 metros" puede ser la excepción que confirma la regla. El resto... Bueno, hay de todo, tampoco voy a exagerar, pero en general se trata de melopeas en las que la ex-Hello Cuca se pelea con todo: letra, voz, instrumento y melodía sin llegar a ningún destino.

Que seguro que es justo lo que pretendía la ahora cantautora. Pensándolo bien, es más que probable que sus referencias no fueran ni Dylan ni Guthrie, sino algún gurú de un freak folk que era la panacea en esos años. En cualquier caso, ya idolatre a los Moldy Peaches o a Devendra Banhart, por más que me pongo el disco no entiendo que pueda alcanzar ese estatus de obra memorable que parece tener en ciertos círculos. Y no es una queja. Puedo entender que cuenta con el atractivo inexplicable de lo desviado, que es muy personal y que merece unas cuantas escuchas. Ahora bien, lo que es a mí, de momento, no me enamora en absoluto. Sensación que creo que va para largo.

★★☆☆☆

1 Soy Tormina 1:22
2 Isla de la Bufandas 3:03
3 Ocho caballitos de mar 3:04 🕱
4 Pagan por tocar 3:31
5 Aloes de 50 metros 2:45
6 Pueblo fantasmal 2:20
7 El hombre del poncho 1:48
8 Té de jazmín 3:39
9 Temprano por la mañana 2:51
10 Mansión en la motaña 3:20
11 Palacio hecho de roca 3:57
12 Un hotel en el desierto 3:01

Total: 34:41

Low Frequency Oscillation

Advance (LFO, 1996)

IDM. Con cuentagotas, con la paciencia de un alquimista minucioso, Mark Bell y Gez Varley fueron entregando sus álbumes con un lustro de diferencia o más. Así, en el momento del fallecimiento de Bell, en 2014, sin haber finiquitado el dúo de manera oficial, habían publicado solo tres álbumes en veintitrés años. Cosecha escasa, aunque intensa en emociones para sus fans. 

Este es su segundo LP. Un disco que sigue ahondando en esa electrónica cerebral que empezaron forjando con Frequencies (1991). Un álbum que supuso una cierta decepción para su base de seguidores más hardcore. Sería por el hecho de sonar más estructurado y más autopropulsado por rítmicas angulares pero muy claras. Quizás todo eso sonó para muchos a aperturismo innecesario y vacuo. Sin embargo, lo que es a mí, y a bastante otros, nos parece un avance —jeje, como el título indica— respecto a sus postulados más primitivos.

El disco tiene todo eso que he dicho arriba, pero su música sigue bullendo y coleando por encima de una base fuerte de sintetizador ambiental. Además, veo algunos guiños de tono referencial y casi humorístico que lo hacen muy atractivo. Ahí está esa "Loch Ness" en la que los sintetizadores tratan de hacer el trabajo de las gaitas sin imitarlas; o esa "Goodnight Vienna" en la que parecen invocar el espíritu del Schubert que se arrogaron Kraftwerk en su fundacional Trans Europa Express (1977); o esa espectacular "Psychodelik" con la que parecen querer llevar a los de Düsseldorf al espacio exterior.

Detalles todos que contribuyen a mejorar un álbum que tampoco es redondo en términos de coherencia. Y es que al final, en esa hora de duración que acaba rozando, nos encontramos con las incongruencias de rigor en un género que siempre se movió mejor en el formato single. Lo que no quita que pueda decir con orgullo que estamos ante el mejor disco de LFO, dicho esto con todas las precauciones del mundo. No niego que el anterior es su obra más importante y definitoria, pero este me parece más variado y disfrutable. De momento y con todas las dudas, eso sí.

★★★☆☆

1 Advance 5:29
2 Shut Down 4:50
3 Loch Ness 4:48
4 Goodnight Vienna 3:51
5 Tied Up 5:21
6 Them 4:10
7 Ultra Schall 4:15
8 Shove Piggy Shove 4:19
9 Psychodelik 5:21
10 Jason Vorhees 4:33
11 Forever 5:28
12 Kombat Drinking 5:11

Total: 57:36 

martes, 3 de febrero de 2026

Recogiendo la antorcha

Frequencies (LFO, 1991)
 

BLEEP TECHNO. Es muy curioso, y también lógico, observar cómo, en el tecno, cuanto más nos acercamos temporalmente al influjo de Kraftwerk, este se hace más patente. Al fin y al cabo, este disco es de 1991, cuando los de Düsseldorf ya habían dicho prácticamente todo lo que tenían que decir, pero no hacía tanto de ello.

Una influencia que ha sido capital para toda la música con algo de electrónica a partir de ellos, qué duda cabe. Y una influencia que encuadra a la perfección el arte de los de Leeds como auténticos pioneros de una forma de hacer que ahora puede parecernos superada, pero que significó muchísimo en la evolución de la música hecha con máquinas. Creo que estaremos de acuerdo en que, a tenor de este lustroso debut, no se les puede negar la personalidad muy al margen de las propuestas que campaban a sus anchas en esos años.

También me parece curioso, y esta vez no tan lógico, el hecho de que la música electrónica pierda tan rápido su vigencia. Puede que tenga su sentido al ir de la mano de los avances técnológicos en materia de sonido y cómo crearlo. Algo que no pasa con el rock. No creo que nadie deje de disfrutar a Deep Purple porque le parezca que lo que hicieron quede superado por bandas como Motörhead o Gojira. En el mundo del rock está claro que lo antiguo, aparte de merecer respeto y estudio, se puede disfrutar con igual o mayor pasión que lo ultimísimo. El rock es una música atemporal, y eso, por desgracia, no pasa con el tecno.

Algo que, como digo, puedo entender en base a la materia prima con la que se produce esta música, pero que no comparto delante de discos con mimbres de clásico, como este que nos ocupa. Un álbum de sonido crudo y minimalista si lo comparamos con la euforia del house más comercial, que dominaba las listas en esos años. Una obra que abre caminos y cambia la euforia por una pausa cerebral la mar de necesaria en medio de la vorágine. Un objetivo para el que se valen del bleep como unidad mínima de expresión. Toda una oda al reciclaje al usar el más puro residuo digital en términos de sonido como materia prima para sus creaciones.

Por todo esto, considero que estamos ante un disco clave dentro de la electrónica. Una obra que va desarrollándose a tu alrededor más que en tu interior. Un disco en el que navegar, pero en el que me cuesta sumergirme. Por eso, si en cuanto a importancia le daría fácilmente cuatro estrellazas, cuando hablamos de disfrute, no podría pasar de las dos insignias. Hagan sus cuentas y tendrán claro la nota que le voy a acabar poniendo. Algo que seguro que no es lo más justo del mundo, pero que refleja, como debe ser, lo que siento al escuchar esta música.

★★★☆☆

1 Intro 2:23
2 LFO 3:27
3 Simon From Sydney 5:05
4 Nurture 4:40
5 Freeze 3:56
6 We Are Back 4:44
7 Tan Ta Ra 4:29
8 You Have to Understand 4:04
9 El Ef Oh! 3:49
10 Love Is the Message 3:44
11 Mentok 1 4:18
12 Think a Moment 3:28
13 Groovy Distortion 3:29
14 Track 14 2:58

Total: 54:34

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