
Bad As Me (Tom Waits, 2011)
CANCIÓN DISLOCADA. "Más malo que un dolor", así titulo esto, pero no se crean que me refiero al contenido del álbum. Más bien trato de alabar, sin mucho éxito, la actitud de un Waits que trata de mezclarse entre la multitud como el ser humano que a veces olvidamos que es. "Soy como tú y tú eres tan malo como yo", nos dice. Porque, seamos claros, quien más y quien menos, todos somos más malos que un dolor.
Sin embargo, algo falla en este planteamiento. No creo que Tom sea exactamente como nosotros, o mejor dicho, no creo que seamos igual de malos que él. De ser así, cualquiera podría escribir este disco, una maravilla en la que utiliza los ingredientes de siempre para darnos un viaje por cada esquina de su mundo. Y encima lo hace sonar de manera diferente a todo lo que ha hecho antes. Con la madera desvencijada de siempre, con el metal oxidado de costumbre y con una voz que nunca ha sonado más rasposa —ni más expresiva—. Con el blues, el jazz, el folk destrozado, el cabaret y el circo, pero de otra forma. Con un dominio absoluto de su dicción y sus requiebros. Algo que solo puede venir de la madurez mejor entendida.
De verdad que no quiero sonar exagerado, pero, por mucho que confiáramos en el de Pomona, no creo que hubiera muchos por ahí que se esperaran tal despliegue en el que, de momento, es su álbum de despedida. Vuelven los sospechosos habituales a la escena del crimen: Marc Ribot, Keith Richards, Flea, Les Claypool, David Hidalgo, Larry Taylor... Y vuelve a meter mano una Kathleen Brennan que seguro que merece un 50% —si no más— en el crédito que se ha venido agenciando nuestro cantautor dislocado desde, digamos, Franks Wild Years (1987).
Todo está aparentemente en su sitio. No hay giros bruscos ni reinvenciones en esta obra. No obstante, debo decir que suena con una viveza, con una fluidez y con un brillo compositivo que me obliga a ponerla por encima de discos que considero totémicos en su canon. No sé si supera a Bone Machine (1992), pero si no lo hace ahora, puede que el tiempo le acabe dando el empujón, y si no, siempre va a estar ahí rondando. Ahora mismo estoy demasiado ebrio de estas tonadas, demasiado mareado como para poder pensar con claridad. Síntoma inequívoco de que estoy delante de una de esas obras gordas y perdurables. Sé que puedo estar exagerando, pero es lo que siento mientras termino esta reseña a la vez que Tom despide el año llevándose el "Auld Lang Syne" a la frontera mexicana. No creo que se pueda ser más oportuno, más ingenioso ni más absolutamente arrebatador.
Llámenme loco, pero no estoy seguro de querer que este disco tenga una continuación. Ahora mismo pienso que sería mejor dejarlo aquí. En las mismas nubes.
★★★★☆
1 Chicago 2:15
2 Raised Right Men 3:24
3 Talking at the Same Time 4:14
4 Get Lost 2:42
5 Face to the Highway 3:43
6 Pay Me 3:14
7 Back in the Crowd 2:49
8 Bad As Me 3:10
9 Kiss Me 3:41
10 Satisfied 4:05
11 Last Leaf 2:56
12 Hell Broke Luce 3:57 🕱
13 New Year's Eve 4:32 ❤
Total: 44:42









