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lunes, 20 de julio de 2026

Más vivos que el hambre

Devil Came to Me (Dover, 1997) 
  
  
GRUNGE DE ALCORCÓN. Sopesar este icono del indie a años vista puede ser injusto o una prueba incontestable sobre su auténtica valía. En cualquier caso, me lo pongo después de tantos años y, oh sorpresa, en cuanto empieza a girar, la nostalgia eriza mi epidermis, y en cuanto llega a la altura de "Spectrum", me doy cuenta de que no, no es solo nostalgia, no son solo buenos recuerdos, es una realidad absoluta. 
 
Aquí hay canciones, siempre las ha habido y siempre las habrá. Que a pesar de su envoltorio eléctrico son un pelín demasiado melosas, sí. Que la producción no me convence en absoluto, también. Que parecen más un ejercicio de estilo en imitación de ídolos más o menos evidentes, por supuesto. Lo que no quita que un puñado de ellas puede reconciliarte con la sencillez de un rock directo y sin fisuras, una música hecha con corazón y la pasión del que se lo juega todo a una carta.
 
No digo que estemos ante una obra maestra, ni que esto pueda competir en igualdad de condiciones con sus mayores anglosajones, pero creo que deberíamos dejarnos de elitismos baratos y reconocer que la voz de Cristina es puro rock, las guitarras suenan punzantes y las melodías dan casi siempre en la diana. Puede que todo eso no sea suficiente para abrirles las puertas del Hall of Fame, pero aunque solo fuera por un instante, Dover tuvo su momento de gloria, éxito o simplemente jaleo jubiloso. ¡Cuántos querrían sólo un trocito!
★★★
1 Devil Came to Me 4:36
2 Loli Jackson 3:26
3 Serenade 3:54
4 Winter Song 2:45
5 La monja mellada 1:46
6 Spectrum 3:38
7 Rain of the Times 3:14
8 Pangea 1:58
9 Push 1:57
10 Judas 3:58 ❤
11 Nightmare 2:50
12 Sick Girl 2:41
Total: 36:43

Portada, coincidencia más o menos temporal, temática "demoníaca", intento por trasvasar ideas, conceptos y manierismos anglosajones a nuestra piel de toro... Todo ello me lleva directo a esa El día de la Bestia (1995) con la que Álex de la Iglesia epató a más de uno un par de años antes.
 
En esos años de bonanza para lo alternativo, de alguna forma, el diablo nos visitó, aunque el tiempo demostraría que no lo hizo para quedarse. Nostalgia de un tiempo pasado que, pase lo que pase, siempre nos parecerá mejor (de lo que fue).

sábado, 18 de julio de 2026

Experimento con gaseosa

Something/Anything? (Todd Rundgren, 1972)  

 

POP ADULTO. El señor Todd Rundgren es un personaje tan curioso como indigesto. El que su obra se englobe dentro del pop experimental, la psicodelia y lo progresivo no hace más que dar una idea del pedrusco que supone el grueso de su discografía. O eso intuyo, porque después de atragantarme con dos de sus piezas clave, puedo decir que no me hace falta explorar más del planeta Rundgren. Me refiero a Something / Anything? (1972) y a A Wizard / A True Star (1973), dos de los discos más apreciados por los aficionados a este artista, si no los que más.

Centrándonos en el primero, señalaremos que es doble y es su "obra maestra". Debo decir que coincido en que es el mejor de los dos, aunque, para mí, le falte bastante para rozar el cielo. Un álbum que se va hasta la hora y media y que cuenta con canciones multigénero con un claro predominio de ese pop del que Burt Bacharach hizo arte mayor. Canción ligera y algún que otro experimento que son pólvora mojada más que otra cosa. Ruiditos molestos y melodías a veces bonitas y otras ñoñas hasta el sonrojo. Hay cosas muy hermosas aquí, pero en demasiadas ocasiones, el artista no parece preguntarse si el experimento va a mejorar la canción. Un detalle que, enfrentado a las loas que recibe en ciertos círculos, incapacita al disco para que pueda hacerse un hueco entre los más grandes. 

Simplemente, diría que este álbum es el reflejo del genio y el egocentrismo de un artista de veintitrés años hasta arriba de Ritalin y cannabis. Un geniecillo obsesionado por tocar todos los instrumentos y tener el control absoluto de una obra florida, exuberante y claramente descompensada. Un trabajo que se le fue de las manos, pero que no deja de resultar fascinante si es que consigues soportarlo sin pedir la hora. Tostón, dulce tostón...

★★★☆☆

A1 I Saw the Light 2:59
A2 It Wouldn't Have Made Any Difference 3:51
A3 Wolfman Jack 2:55
A4 Cold Morning Light 3:35
A5 It Takes Two to Tango (This Is for the Girls) 2:43
A6 Sweeter Memories 3:32
B1 Intro 1:10
B2 Breathless 3:15
B3 The Night the Carousel Burned Down 4:32
B4 Saving Grace 4:11
B5 Marlene 3:55
B6 Song of the Viking 2:37
B7 I Went to the Mirror 4:06

C1 Black Maria 5:18
C2 One More Day (No Word) 3:44
C3 Couldn't I Just Tell You 3:36
C4 Torch Song 2:51
C5 Little Red Lights 4:51
D1 Overture - My Roots: Money - Money (That's What I Want) / Woody's Truck Stop - Messin' With the Kid 2:30
D2 Dust in the Wind 3:46
D3 Piss Aaron 3:28
D4 Hello It's Me 4:41
D5 Some Folks Is Even Whiter Than Me 3:57
D6 You Left Me Sore 3:43
D7 Slut 3:35

Total: 89:21

martes, 14 de julio de 2026

Locura negra

CrazySexyCool (TLC, 1994)
 

R&B. ¿Sabéis cómo es eso de que de repente dejas de sonar como una promesa para convertirte en todo un referente? Pues eso es lo que ocurre en el segundo álbum de TLC, una de las bandas clave a la hora de entender la evolución de ese soul moderno que alguien empezó a llamar R&B contemporáneo. Un disco en el que superan la idea de reunir una buena colección de singles para construir una obra completa y coherente, sin olvidar trufarla de un puñado de canciones que aún hoy son referencias ineludibles en el género.

"Creep", "Red Light Special", "Waterfalls" y "Diggin' on You". A ver quién es el guapo que encuentra una caterva de singles de ese nivel. Con ellas como estandarte, se hace difícil poner pegas a esta obra seminal. A no ser que seas de esos que piensen que el R&B contemporáneo —no el clásico, el de Ray Charles o Bo Diddley— sea un trasunto de soul aguado, en cuyo caso podrás entender toda la grandeza que tiene esta obra, pero jamás vas a poder disfrutarla a tumba abierta. Desgraciadamente, y sin estar orgulloso de ello, me incluyo en vuestro grupo. Uno de los mejores álbumes en su género, sin duda, pero es que el género...

★★★☆☆

1 Intro-Lude 1:01 with Phife
2 Creep 4:29
3 Kick Your Game 4:13
4 Diggin' on You 4:14
5 Case of the Fake People 4:03
6 CrazySexyCool (Interlude) 1:42
7 Red Light Special 5:02
8 Waterfalls 4:39
9 Intermission-Lude 0:42
10 Let's Do It Again 4:17
11 If I Was Your Girlfriend 4:43
12 Sexy (Interlude) 1:35
13 Take Our Time 4:33
14 Can I Get a Witness (Interlude) 2:57 with Busta Rhymes
15 Switch 3:30
16 Sumthin' Wicked This Way Comes 4:30 with Dre

Total: 56:10

lunes, 13 de julio de 2026

La bomba Lupe

La exitante Lupe canta con el maestro Tito Puente / Tito Puente Swings, The Exciting Lupe Sings (Tito Puente & La Lupe, 1965)

 

BOLERO/GUARACHA/SOUL. Esta es la primera colaboración de una serie muy querida por los aficionados. Nada menos que Tito Puente, el timbalero mayor, nuyorican de origen puertorriqueño, y la cubana Lupe Victoria Yolí Raymond, la Lupe, la Yiyiyi, un auténtico torbellino. Estilo explosivo que no era del gusto del régimen castrista, motivo que ayudó a su decisión de exiliarse a los EE.UU. vía México. Un disco de raíces caribeñas made in USA, por lo tanto. Algo que no le quita autenticidad a unos sonidos que van directos de la tierra a tus caderas.

Aquí podemos disfrutarla en plenitud. A pocos años de su caída en desgracia, por su vida disipada y dispendiosa, además de por la llegada de Celia Cruz, la estrella en ciernes de la salsa que iba a eclipsarla de manera fulminante. Pero aquí nos encontramos a una Lupe plena y vibrante. Lejos también del histrionismo de sus inicios, aunque sin perder el filo de una interpretación siempre al límite. Todo un acicate para las percusiones metálicas y prístinas de un Tito Puente que dirige a lo big band, como siempre, de manera inmaculada.

Un encuentro especial, no hay duda, que tenía que repetirse como así fue. Un disco esencial para estudiar y conocer bien la intrahistoria de la música latina, pero un álbum que, a diferencia de otros de su especie, no ha envejecido demasiado bien. O eso me parece a mí, con su sonido reverberante y muy muy lejano. Y que conste que a mí, en la música, tampoco me importa de dónde vienes ni me importa lo que tú eres. Sin embargo, si me cuesta abstraerme de esos detalles para sumergirme de lleno en la música, ya no puedes ser la obra maestra que entiendo que seas para muchos.

★★★☆☆

A1 Todo 2:00
A2 Yo no lloro más 2:58
A3 Bomba na' ma' 2:44
A4 Adiós 2:50
A5 Menéalo (Tiene la azúcar abajo) 3:04
A6 Homenaje a Juan Vicente 2:38
B1 Jala jala 2:14
B2 María Dolores 3:43
B3 Mi socio 2:38
B4 Qué te pedí 3:45
B5 Junto a ti 3:08
B6 Elure Changó 2:15

Total: 33:57

jueves, 9 de julio de 2026

Songs of faith...

Devotion (Tirzah, 2018)
 

ART POP/NEO SOUL. La británica Tirzah Miriam Lois Mastin se estrena con un álbum que marca distancias en la escena del R&B en la que se le suele encuadrar. Tanta distancia que no es fácil reconocerlo como un disco adscrito al género. Tomando elementos del neo soul y del art pop, desnuda su música hasta el minimalismo para ofrecer una aproximación más acuosa y más cruda a la par que innovadora, con texturas insólitas incluso para el oyente más avezado.

Un estreno de esos que llaman la atención desde la primera escucha y desde el segundo cero. Algo tan innegable para el mundo como el hecho subjetivo de que a mí no me acabe de valer. Me pasa con otras bandas, por ejemplo, The xx —con los que comparte atmósferas y parte de sus intenciones sónicas, por cierto. Tanto ellos como Tirzah erigen una ambientación muy sólida, solemne y casi hierática. Una música superlativa, llena de esa belleza sin mácula tan difícil de explicar.

Una ambientación que también debo calificar como gélida hasta el extremo. Otro punto en común con los de Romy Madley Croft. Una característica que influye sobremanera en el hecho de que este disco no sea capaz de atravesar mis defensas. Con todas sus virtudes y toda su inmensa calidad, no puede penetrar mi coraza ni yo puedo ir más allá de su preciosa superficie. Una nueva ocasión perdida por mi parte, una derrota, al fin y al cabo, que no sé muy bien cómo justificar, pero que tengo que admitir sin tapujos. 

★★★☆☆

1 Fine Again 2:53
2 Do You Know 3:37
3 Gladly 3:41
4 Holding On 3:19
5 Affection 3:41
6 Basic Need 3:20
7 Guilty 2:54
8 Devotion 4:14 feat. Coby Sey
9 Go Now 3:06
10 Say When 4:07
11 Reach Hi 3:51

Total: 38:43 

jueves, 25 de junio de 2026

Bailando entre lobos

Private Dancer (Tina Turner, 1984)
 

SOPHISTI-POP & SOUL. No se me ocurre un disco más apegado a su tiempo que este. Para mal. Un disco que suena a lo peor de los 80, lo que podemos achacar a la producción, pero sería injusto no mencionar también unas canciones encarceladas y absolutamente incapaces de escapar de esa época.

Un álbum que suena tan higiénico, tan inofensivo, tan soporífero que no puede estar firmado por la Reina del Rock and Roll. Pero sí, tomando los soniquetes de moda del momento, el R&B de Michael Jackson a la cabeza, Tina abandona el rajo que siempre le caracterizó para zambullirse en un estilo artificial en el que no puede brillar por muchas aptitudes que tuviera, que las tenía, qué duda cabe.

A mí esta colección de canciones me resulta irritante por no provocarme sensación alguna. Ni las canciones escritas para la ocasión ni las versiones de clásicos inapelables funcionan aquí. Entre las primeras destacaría su archiconocida "What's Love Got to Do With It", pero entre las segundas, la cosa pinta más fea. Me parece increíble que la misma artista que hizo suya toda una "Proud Mary" (John Fogerty), te deje tibio con el "Let's Stay Together" (Al Green) y ojiplático del horror con lo que le hace a "1984" (David Bowie). 

Creo que no descubro nada si digo que no se trata de cantar bien ni de vender todos los discos del mundo. En el arte de lo que se trata es de que tu experiencia le llegue a otros. De tocarte la patata incluso sin saber muy bien por qué. Está claro que Tina lo consiguió con muchísima gente y que este disco fue el punto a partir del cual se empezó a creer la viabilidad de su carrera en solitario. Fue un exitazo sin paliativos y no puedo decir que no fuera merecido. Lo que no quita que a mí todo esto no me llegue ni lo haga por más que lo ponga una y otra vez. Tiene sus cosillas: el exitazo que he mencionado arriba —seguramente su canción más icónica—, una vibrante "Better Be Good to Me"... Pero ya está. Lo demás es muy bonito y muy aséptico. ¿Recomiendo el álbum pues? Solo puedo decir que está claro que tiene su público, lo cual ya es mucho... ¿O no? 

★★☆☆☆

A1 I Might Have Been Queen (Soul Survivor) 4:08
A2 What's Love Got to Do With It 3:49
A3 Show Some Respect 3:19
A4 I Can't Stand the Rain 3:40
A5 Better Be Good to Me 5:14
B1 Let's Stay Together 5:15
B2 1984 3:10 🕱
B3 Steel Claw 3:40
B4 Private Dancer 7:16

Total: 39:31 

jueves, 21 de mayo de 2026

La diosa del mar

Wildhoney (Tiamat, 1994)
 

METAL GÓTICO. Wildhoney es para casi todos los fanáticos del metal gótico una de las piezas angulares del género. Sin discusión. Y no me extraña. Lo que hacen aquí los suecos se ajusta perfectamente a lo que mandan los cánones de lo oscuro y lo triste hasta el extremo. Ritmos lentos, atmósferas turbias y sólidas, dramatismo exacerbado sobre progresiones casi wagnerianas... Pompa y boato fúnebre para un disco en el que todos los temas aparecen conectados en pos de un efecto aplastante del que el oyente no va a poder recuperarse con facilidad.

Calidades de lujo, por tanto, pero a la vez un estilo catedralicio y solemne que va a espantar a cualquiera para quien la música signifique algo más liviano, lúdico o simplemente más terrenal y auténtico. Aléjense, por todo ello, los seguidores del punk o el pop más directos, y acérquense, con los brazos abiertos, los adoradores de Pink Floyd, Paradise Lost o Gustav Mahler. Una cualidad divisiva que veo más como virtud que como tara para lo que hace Tiamat.

Porque, más que sembrar dudas, lo que consiguen con esta militancia es hacer valer su sello propio, mostrarse como una banda con las ideas muy claras y con una actitud hacia el arte absolutamente innegociable. Cuestiones que riman con palabras mayores como personalidad.

Lo que más me ha impresionado siempre de este álbum es que es ponértelo y darte cuenta de que estás ante algo muy grande. Ya desde la primera escucha, sabes que toda su atmósfera y ese hilo conductor que parece conectar las canciones en una sola de cuarenta y dos minutos huelen a clásico. A disco gordo. No de esos capaces de atravesar géneros, pero sí que te queda claro que estás escuchando la crème de la crème del metal gótico. Puede que, como yo, no acabes de comulgar con todo esta pasión agigantada. Sin embargo, ¿a que te encanta asomarte a ver lo que pasa? Sin que te vean, por supuesto.

★★★☆☆

1 Wildhoney 0:53
2 Whatever That Hurts 5:48
3 The Ar 5:04
4 25th Floor 1:50
5 Gaia 6:27
6 Visionaire 4:19
7 Kaleidoscope 1:20
8 Do You Dream of Me? 5:06
9 Planets 3:13
10 A Pocket Size Sun 8:05

Total: 42:05 

martes, 28 de abril de 2026

Ruido y fantasmas

D.o.A.: The Third and Final Report of Throbbing Gristle (Throbbing Gristle, 1978)
 

RUIDISMO PROTOINDUSTRIAL
. Los padres del ruidismo industrial lo han sido todo para un puñado de bandas, digamos, avanzadas. Hay pocos dentro de esto de sacar jugos a la cacofonía que no les deban la vida. Desde Sonic Youth a nuestros extremos Esplendor Geométrico, todos reconocen su pleitesía incondicional hacia el combo británico. 
 
Lo que nos ofrecen en su segundo disco oficial está claro. Ruido y fantasmas analógicos. Gemidos mutantes, metal contra metal y sulfuro electrónico. Aquí puedes encontrarte tanto composiciones de carácter más o menos musical, con todos los peros del mundo, como conversaciones telefónicas sobre un fondo de sonidos inclasificables. Un disco que, aun continuando con la dureza estética del anterior, se nos presenta bastante más variado y refulgente.

"I.B.M.", "Weeping", "Hamburger Lady" o "E-Coli" te abren los brazos en señal de bienvenida. Pura impureza sónica sin coartadas ni medias tintas. No es la bienvenida más acogedora, lo sé, pero nadie me negará que se ajusta perfectamente al plan establecido. Una columna vertebral arisca y sólida a la vez que hace que tanto el acólito como el neófito no salgan de su asombro. El primero por la sofisticación que ha adquirido la banda desde sus inicios. El segundo por no poder congraciar la profundidad de lo que sienten sus neuronas con la incomprensión extrema en la que se ven sumidas.
 
★★★☆☆
 
A1 I.B.M. 2:34
A2 Hit by a Rock 2:29
A3 United 0:16
A4 Valley of the Shadow of Death 4:03
A5 Dead on Arrival 6:03
A6 Weeping 5:27
B1 Hamburger Lady 4:07
B2 Hometime 3:37
B3 AB/7A 4:25
B4 E-Coli 4:10
B5 Death Threats 0:43
B6 Walls of Sound 2:49
B7 Blood on the Floor 1:07
 
Total: 41:50
 

jueves, 12 de marzo de 2026

Voy a ser el Rey León y tú lo vas a ver

The "Angry" Young Them! (Them, 1965)
 

RHYTHM & BLUES. Estamos ante el estreno discográfico en largo de todo un Van Morrison. Nada más que por eso, creo yo que merece que le dediquemos nuestro tiempo al debut de Them, banda norirlandesa que podríamos encuadrar en la British Invasion que trató de electrificar el rhythm & blues hasta aproximarlo a un rock que acabaría dominando la Tierra en unos añitos.

Lo cierto es que Them no las tenían todas consigo para triunfar. En primer lugar, no fueron los primeros en golpear precisamente. Los Rolling Stones ya habían debutado el año anterior, los Beatles hacía dos, los Animals y los Kinks también llevaban meses de ventaja y los Who, aunque sí que iban más de la mano en el tiempo, habían demostrado que lo suyo era cosa aparte. Además, el origen periférico de los de Belfast, alejados de los circuitos promocionales de Londres, tampoco jugaba a su favor, si bien, por otra parte y para mí, esa marginalidad les acaba regalando un encanto matador.

También tenían algunas ventajas respecto a las bandas mencionadas que los hacen únicos. Para empezar, destacaremos la voz de Van Morrison, todo un arma de destrucción masiva con la que no podían ni siquiera soñar los demás. Ahí está su carrera en solitario para dejarlo claro, aunque aquí su instrumento ya brilla de manera espectacular. Luego está el hecho de contar con temas propios, seis de los catorce, escritos por el propio Morrison. Algo de lo que pocas bandas de la British Invasion podían jactarse en su debut. Sobre todo por la calidad de los mismos, con una "Gloria" que se convirtió en el molde y casi en asignatura obligada para cualquier banda que empezara a partir de entonces.

Toda una pléyade de virtudes que acaban algo embarradas ante la inclusión de esos poquitos temas más predecibles, canciones que podíamos encontrar en casi cualquier disco de rhythm & blues en esos años. Canciones más superfluas y casi superadas en el 65, "Route 66" a la cabeza. No me entiendan mal. Como banda en ciernes, Them tenían todo el derecho a agarrarse a la solidez de lo conocido, a no soltarse de la mano hasta encontrar esa seguridad que todos necesitamos. Una seguridad que no iban a tener tiempo de disfrutar, ya que Van Morrison abandonaría el barco después del segundo disco, dejándolos prácticamente en cueros.

No sé si soy algo injusto al no poder encumbrar a este debut entre las joyas más refulgentes de su generación, pero, sea por lo que sabemos hoy de Van the Man o por esa sensación de que podían haber rayado más alto, lo cierto es que no puedo decir más que estamos ante un buen disco de una muy buena banda. No creo que sea poco, pero seguro que no es suficiente.

★★★☆☆

A1 Mystic Eyes 2:47
A2 If You and I Could Be as Two 2:59
A3 Little Girl 2:30
A4 Just a Little Bit 2:26
A5 I Gave My Love a Diamond 2:52
A6 Gloria 2:43
A7 You Just Can't Win 2:26
B1 Go On Home Baby 2:41
B2 Don't Look Back 3:26
B3 I Like It Like That 3:22
B4 I'm Gonna Dress in Black 3:38
B5 Bright Lights Big City 2:35
B6 My Little Baby 2:14
B7 (Get Your Kicks On) Route 66 2:27

Total: 39:06 

sábado, 7 de febrero de 2026

DEFCON 1: Guerra inminente

Alzheimer (Def Con Dos, 1995)
 

RAP METAL & COMEDIA. Me parece muy claro lo que intentan Def Con Dos en su tercer álbum. La profundización hacia lo orgánico, con un sonido mucho más rockero, ahonda en lo trabajado en el alambrado Armas pal pueblo (1994). El punk, el metal y el hardcore se convierten definitivamente en los ingredientes principales en los que marinan su rap combativo, escatológico y humorístico. Un giro que podría venir posibilitado por la veta abierta por popes como Rage Against the Machine, pero que ellos parecen conjurar más bien siguiendo los dictados de obras como ese Ill Communication (1994) de sus adoradísimos Beastie Boys.

El problema con este disco, que no deja de ser un paso adelante decidido y notorio respecto a los anteriores, viene por varios flancos. Para empezar, tenemos que hablar del sonido, el cual parece pretender ser más orgánico con unas guitarras mucho más claras y presentes, pero no acaba de salir de lo sintético. Algo que no es un defecto per se, pero que a mis oídos le resta algo de fuerza. Luego están las letras. Es cierto que son muy ingeniosas y que enganchan en su humor desbordante y sin cortapisas. Sin embargo, en bastantes ocasiones o bien se quedan en la superficie de lo que pretenden satirizar o simplemente son retratos onanistas sin profundidad alguna más allá del chiste grueso y facilón. Y por último están las voces de los tres MCs. Bien empastadas y reconocibles, pero para mí irritantes hasta lo indecible.

Ahí creo que radican los problemas principales de un álbum que tampoco es el colmo de la coherencia, pero que, de alguna manera milagrosa e inexplicable, acaba funcionando. Si lo que buscas es casquería punk en su dimensión más descacharrante, claro. Porque con todo su caricaturismo de cartón piedra y su exceso en todos los sentidos, Alzheimer suena como un puñetazo en los morros. A pesar de toda su violencia gratuita y de sus deudas impagadas, esta obra se erige en el molde a partir del cual evaluar cualquier obra de Def Con Dos. El favorito de la afición, me rindo, con toda la razón del mundo.

★★★☆☆

1 ¿Que dice la gente? IV 3:15
2 Alzheimer 3:08
3 La culpa de todo la tiene Yoko Ono 3:09
4 Dímelo tú 3:02
5 Zampanampa I 0:07
6 Pánico a una muerte ridícula 4:26
7 Mi reino por un poco de caballo 3:04
8 Poco pan 3:47
9 Niño "A", Niño "B" 1:20
10 Muertos del Rock (Vol. II) 3:31
11 Coprofagia 3:58
12 Vasos comunicantes 3:37
13 No me siga, tonto 1:06
14 El coche no 5:04
15 Que te fagorishen 1:06
16 De cacería 3:56
17 Pégale al ruido '95 3:54
18 Victoria 3:33
19 Zampanampa II 0:08
20 Fight for Your Right (Bebe y lucha) 4:16

Total: 59:27

martes, 3 de febrero de 2026

Recogiendo la antorcha

Frequencies (LFO, 1991)
 

BLEEP TECHNO. Es muy curioso, y también lógico, observar cómo, en el tecno, cuanto más nos acercamos temporalmente al influjo de Kraftwerk, este se hace más patente. Al fin y al cabo, este disco es de 1991, cuando los de Düsseldorf ya habían dicho prácticamente todo lo que tenían que decir, pero no hacía tanto de ello.

Una influencia que ha sido capital para toda la música con algo de electrónica a partir de ellos, qué duda cabe. Y una influencia que encuadra a la perfección el arte de los de Leeds como auténticos pioneros de una forma de hacer que ahora puede parecernos superada, pero que significó muchísimo en la evolución de la música hecha con máquinas. Creo que estaremos de acuerdo en que, a tenor de este lustroso debut, no se les puede negar la personalidad muy al margen de las propuestas que campaban a sus anchas en esos años.

También me parece curioso, y esta vez no tan lógico, el hecho de que la música electrónica pierda tan rápido su vigencia. Puede que tenga su sentido al ir de la mano de los avances técnológicos en materia de sonido y cómo crearlo. Algo que no pasa con el rock. No creo que nadie deje de disfrutar a Deep Purple porque le parezca que lo que hicieron quede superado por bandas como Motörhead o Gojira. En el mundo del rock está claro que lo antiguo, aparte de merecer respeto y estudio, se puede disfrutar con igual o mayor pasión que lo ultimísimo. El rock es una música atemporal, y eso, por desgracia, no pasa con el tecno.

Algo que, como digo, puedo entender en base a la materia prima con la que se produce esta música, pero que no comparto delante de discos con mimbres de clásico, como este que nos ocupa. Un álbum de sonido crudo y minimalista si lo comparamos con la euforia del house más comercial, que dominaba las listas en esos años. Una obra que abre caminos y cambia la euforia por una pausa cerebral la mar de necesaria en medio de la vorágine. Un objetivo para el que se valen del bleep como unidad mínima de expresión. Toda una oda al reciclaje al usar el más puro residuo digital en términos de sonido como materia prima para sus creaciones.

Por todo esto, considero que estamos ante un disco clave dentro de la electrónica. Una obra que va desarrollándose a tu alrededor más que en tu interior. Un disco en el que navegar, pero en el que me cuesta sumergirme. Por eso, si en cuanto a importancia le daría fácilmente cuatro estrellazas, cuando hablamos de disfrute, no podría pasar de las dos insignias. Hagan sus cuentas y tendrán claro la nota que le voy a acabar poniendo. Algo que seguro que no es lo más justo del mundo, pero que refleja, como debe ser, lo que siento al escuchar esta música.

★★★☆☆

1 Intro 2:23
2 LFO 3:27
3 Simon From Sydney 5:05
4 Nurture 4:40
5 Freeze 3:56
6 We Are Back 4:44
7 Tan Ta Ra 4:29
8 You Have to Understand 4:04
9 El Ef Oh! 3:49
10 Love Is the Message 3:44
11 Mentok 1 4:18
12 Think a Moment 3:28
13 Groovy Distortion 3:29
14 Track 14 2:58

Total: 54:34

Xxx

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jueves, 18 de septiembre de 2025

Cuchillos en la pista de baile

LCD Soundsystem (LCD Soundsystem, 2005) 

 

ELECTRO POST-PUNK. El impacto de este disco en el panorama de inicios de milenio fue demasiado como para explicarlo en palabras. Para un oyente posterior, podríamos compararlo con la irrupción del auto-tune. Para alguien de mi generación, sería análogo a la revolución iniciada por Primal Scream veinte años antes. Si el Screamadelica (Primal Scream, 1991) fue la vertebración perfecta de ese híbrido imposible entre el rock y el rhythm & blues sesenteros con la electrónica, aquí James Murphy está haciendo algo similar con el post-punk y la pista de baile.

Algo similar, que no idéntico. Algo que hace que esto sea rock por encima de todo. A pesar de su rítmica sintética y de un andamiaje electrónico más que evidente. James Murphy construye con su debut una obra sólida e irrompible capaz de dejar babeando a medio establishment. Lo que no significa que no tenga sus peros, siquiera para mí.

Y es que este álbum se acaba devorando a sí mismo por el gigantismo que conjuró a su alrededor él solito. El hecho de que saliera en dos ediciones nada más ser publicado ya dice mucho de las ínfulas o de la falta de dirección del proyecto. Por un lado estaba el disco sencillo en vinilo. Cuarenta y siete minutos de rock bailongo y crudo sin concesiones. Una obra cohesionada y que merece todas las alabanzas como salvadora del rock and roll en el siglo XXI. Por otro, la edición en CD, doble, con un disco extra en el que se incluían los singles que precedieron al álbum. Edición en la que podemos encontrarnos "Losing My Edge", su primer pelotazo planetario, el cual todos queremos escuchar a la hora de analizar y reseñar este álbum. Por eso, y porque en las bases de datos consultadas la versión con bonus CD es señalada como la primaria, no puedo sino tomar esa como la base de toda esta parrafada.

Un asunto para nada baladí que le hace perder muchos puntos en mi percepción. Y es que en estos más de cien minutos, el disco se acaba perdiendo en su propia incongruencia. El rock directo y a la encía del primer volumen convive con temas largos y alambicados, más pensados para la pista de baile aún. Detalle que lo acaban haciendo más pesado de la cuenta. Una pena, que sé que solo me ocurre a mí, ya que este LCD Soundsystem tiene momentos para enmarcar, soniquetes y ritmazos que pueden con toda resistencia hacia él, pero al alargarlo y privarlo de una coherencia que sí que tenía en esa primera rodaja, creo que todo se acaba diluyendo demasiado y perdemos una sobriedad y un empaque que me parecen irrenunciables a la hora de hablar de una obra maestra. 

★★★

1.1 Daft Punk Is Playing at My House 5:16
1.2 Too Much Love 5:42
1.3 Tribulations 4:59
1.4 Movement 3:04
1.5 Never As Tired As When I'm Waking Up 4:49
1.6 On Repeat 8:01
1.7 Thrills 3:42
1.8 Disco Infiltrator 4:56
1.9 Great Release 6:35

2.1 Losing My Edge 7:53
2.2 Beat Connection 8:07
2.3 Give It Up 3:55
2.4 Tired 3:34
2.5 Yeah (Crass Version) 9:21
2.6 Yeah (Pretentious Version) 11:06
2.7 Yr City's a Sucker (Full Version) 9:22 

Total: 100:22 

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Malas compañías

The Miseducation of Lauryn Hill (Lauryn Hill, 1998)

 

NEO SOUL. Este es el debut y a día de hoy el único álbum en solitario de Lauryn Hill. Un álbum que sirvió de molde para muchísimas cosas que vendrían después. Como influencia se me antoja incalculable, en la misma liga en la que jugaban D'Angelo o Erykah Badu, auténticos popes del neo soul de los últimos años del siglo XX y principios del XXI junto a la ex-Fugees.

Un disco que encontró pronto la aclamación casi universal de crítica y público, que surge de la experiencia de Hill como madre y que demuestra cómo se hace eso de juntar el hip hop con el reggae, el rock latino y el soul. Una integración que hoy nos parece de lo más natural, pero que era toda una novedad en esos años. Máxime si se hacía con la elegancia, el tino y la sapiencia de la de New Jersey. 

Allí, en su terreno, es donde empezó a grabar el álbum. Sin embargo, el ruido mediático, las opiniones a la cara de los conocidos y las malas vibras le hicieron plantearse un cambio radical, un sitio donde pudiera trabajar en familia. Y ese lugar fue Tuff Gong, en Kingston, Jamaica. El estudio que construyó Bob Marley y que fue parte esencial de este proyecto. Allí se rodeó de una caterva maravillosa de músicos locales entre los que estaban los descendientes de Marley, su pareja Rohan incluido, y allí recibió a esa cohorte de colaboradores, típica del género, entre los que estuvieron Carlos Santana, Mary J. Blige o D'Angelo.

Una serie de decisiones que contribuyeron a dar lustre a un discazo sobre el papel, pero que también puede resultar algo difícil de tragar. No sé si estoy solo en esta opinión, pero puede que, como a mí, sus casi ochenta minutos se te hagan muy cuesta arriba. Puede que la parte central del álbum sea un pelín demasiado densa. Puede que no acabes de encontrarle la gracia a las melodías o al menos no a muchas de ellas. Problemas que no desaparecen subiendo el volumen. Eso y arrellanarte en tu sillón para que su groove curativo te invada por completo puede ayudar bastante. Sin embargo, no te va a llevar al estado de éxtasis que un clásico indiscutible sí que lograría. Y así, al final, The Miseducation of Lauryn Hill se convierte en uno de los discos que más respetas en tu colección, pero que nunca te apetece colocar en el reproductor.

★★★

1 Intro 0:47
2 Lost Ones 5:34
3 Ex-Factor 5:27
4 To Zion 6:09 feat. Carlos Santana
5 Doo Wop (That Thing) 5:20
6 Superstar 4:57
7 Final Hour 4:16
8 When It Hurts So Bad 5:42
9 I Used to Love Him 5:40 feat. Mary J. Blige
10 Forgive Them Father 5:15 with Shelley Thunder
11 Every Ghetto, Every City 5:15
12 Nothing Even Matters 5:51 feat. D'Angelo
13 Everything Is Everything 4:53
14 The Miseducation of Lauryn Hill 4:17
15 Can't Take My Eyes Off of You [hidden track] 3:42
16 Tell Him [hidden track] 4:41

Total: 77:46 

Este disco tiene mucha generosidad y muy pocas deudas. Lo que no significa que no se haya inspirado en los mejores. Para empezar, su portada y buena parte de su sonido, su espíritu y su gestación tienen mucho de ese Burnin' (Bob Marley, 1973).

 

Eso en lo estético y en los detalles, porque en lo grueso, en su sonido, en su duración y en su afán aglutinador, lo veo como el heredero perfecto de todo un Songs in the Key of Life (Stevie Wonder, 1976), que seguro que la misma Lauryn podría ver sin problemas como su padre espiritual. Así la línea se garantiza una dignísima sucesora.

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jueves, 21 de agosto de 2025

Black Mountain Side

Elephant Mountain (The Youngbloods, 1969)

 

FOLK ROCK. El tercer disco de esta banda, que empezó siendo underground y ahí se quedó, es la supuesta joya de la corona. Uno de esos discos que dicen que tienes que escuchar antes de morir. La verdad, que me aspen, pero no veo de dónde viene tal revuelo en una colección de canciones correcta al máximo pero aburrida hasta el bostezo. Nada más.

Por supuesto que todo esto precisa de cierta matización. Aunque la primera impresión es como para no volver a poner el disco en la vida, si se vuelve a intentar, descubriremos a un grupo ciertamente gustoso, elegante y con un conocimiento de la música de raíz que no puede ponerse en duda. Otra cosa es cómo resuelven todo este conocimiento, esto es, de una manera sofisticada para algunos y sosa hasta la muerte para otros.

En resumidas cuentas, no está de más sumergirse en este disco para vislumbrar uno de los muchos caminos que tomó esa fusión entre folk y rock con tintes de jazz y psicodelia. No te va a maravillar como los Jefferson Airplane ni te va a hacer temblar como The Band, algo por otra parte fuera del alcance de la mayoría, pero tampoco te va a molestar en absoluto. Y encima podrás incluso disfrutar de buenos temas como ese superfolk de "Darkness, Darkness" o esa jam tranquila y serpenteante que es "Ride the Wind". No está mal. Ya está. Eso es todo lo que puedo decir.

★★★☆☆

A1 Darkness, Darkness 3:48 ✔
A2 Smug 2:13
A3 On Sir Francis Drake 6:18 ✔
A4 Sunlight 3:07
A5 Double Sunlight 0:38
A6 Beautiful 3:42
A7 Turn It Over 0:12
B1 Rain Song 3:12
B2 Trillium 3:11 ✔
B3 Quicksand 2:40 ✔
B4 Black Mountain Breakdown 0:40
B5 Sham 2:42 ✔
B6 Ride the Wind 6:44 ✔

Total: 39:07 

Con este álbum no puedo más que aludir a su portada y a su título. En ambos se refieren a esa Black Mountain (conocida como Elephant Mountain por los lugareños), que se encuentra en Nicasio, en el condado de Marin californiano. Una montaña con una forma peculiar, de unos 350 m. de altura que inspira todos los sonidos terrosos de un disco también urbano, pero profundamente enraizado en las mismas profundidades de las que surge la roca a la que homenajea.

martes, 12 de agosto de 2025

Ventisca psicópata

Blizzard of Ozz (Ozzy Osbourne, 1980)
 

HEAVY METAL/HARD ROCK. Con este estreno en solitario, Ozzy rompió la baraja y dejó claro desde el primer momento que no hacía tanto frío lejos del abrazo de Black Sabbath. Los que ponían en duda la solidez de su carrera como solista tuvieron que darse un punto en la boca desde el segundo cero. Otra cosa es que ese relato simplista de que Ozzy fue mejor por su cuenta que todo lo que hizo en sus años en Black Sabbath nos lo traguemos todos.

Para mí, Blizzard of Ozz es un muy buen disco y casi diría que me gusta un poco más que Heaven and Hell, la contrapartida que sacó su ex-banda con Dio a la voz en ese mismo año. Sin embargo, no lo veo comparable a lo que Ozzy hizo con Sabbath. Comparar eso y darle la victoria a este álbum que nos ocupa, me temo que solo lo puede hacer alguien que solo se alimente de metal. Alguien para quien el eclecticismo consista en recorrer todo el espectro del heavy, del metal progresivo al metal extremo, sin salirse de ahí ni un poquito.

Por mi parte, veo bastante claro que ambos periodos no son comparables ni estilísticamente ni a nivel de influencia ni al de calidad compositiva. Porque por muy bueno que sea el hard rock que factura aquí el de Birmingham, por muy excelentes que sean los músicos de los que se rodea, esto no llega a la crudeza de lo que hacía cinco años antes, y en el cambio entre la oscuridad del heavy blues y la luz del hard rock se le ha colado más melindrosidad de la cuenta.

Así lo veo yo en un disco del que puedo reivindicar cosas también. Por ejemplo, ese amor por los Beatles que se le escapa y que muestra de manera evidente en el final de "Goodbye to Romance" o incluso en el interludio de "I Don't Know". O esas influencias de música clásica que le salen al superlativo Randy Rhoads en sus solos cada dos por tres. Eso es lo que más me llama de un álbum en el que percibo un componente melódico muy acertado, pero al que le falta la potencia abisal que Ozzy invocaba en el pasado. Para mí, aunque entiendo que no sea una opinión unánime, lo que eran capaces de conjurar los cuatro de Birmingham no puede compararse a sus habilidades individuales. Por mucho que con este álbum Ozzy se reinventara y lanzara su carrera a las estrellas, que lo hizo. Y por mucho que este disco sea mil veces mejor que lo que llevaba haciendo Sabbath desde el 75.

★★★☆☆

A1 I Don't Know 5:16 ✔
A2 Crazy Train 4:54 ✔
A3 Goodbye to Romance 5:35 ✔
A4 Dee 0:50 ✔
A5 Suicide Solution 4:19 ✔
B1 Mr. Crowley 4:56 ✔
B2 No Bone Movies 3:58 
B3 Revelation (Mother Earth) 6:09 ✔
B4 Steal Away (The Night) 3:29 

Total: 39:26 

viernes, 25 de julio de 2025

Las leyes de la turba

Mob Rules (Black Sabbath, 1981)
 

HEAVY METAL. Al principio parece que tengo que volver a irritarme. Cuando una portada como esta no se ve reflejada en lo que suena, no puedo evitar cabrearme. Y eso es lo que pasa, al menos en las primeras escuchas, en el segundo disco de Black Sabbath con Ronnie James Dio a la voz. Porque yo me esperaba un sonido fangoso, sucio y muy oscuro. Algo que no te dan de manera directa, pero que va supurando conforme avanza el álbum. Es como si Mob Rules fuera desenredando su telaraña poco a poco, como si Dio hubiera entendido su papel en el grupo y estos volvieran a sonar crudos y amenazantes, algo que no hicieron en ese disco de reubicación que fue Heaven and Hell (1980).

Eso me queda claro cuando empiezo a entender los entresijos de un disco que suena más oscuro que el anterior. Un disco que no renuncia a ese metal desaforado que propone Dio, pero que deja espacio también para los riffs envenenados de Tony Iommi. Un álbum que no llega a acercarse lo suficiente a esos Sabbath primerizos que me enamoraron, pero que al menos parece otearlos siquiera en el horizonte. Puede que no sea suficiente, claro que no, pero al menos me daba una cierta esperanza a la luz negra de medios tiempos y lentas tan ominosas y clarividentes como "The Sign of the Southern Cross", "Falling off the Edge of the World" o esa excelentísima "Over and Over".

Si a esto le acompañan temas más fuertes como "Voodoo", "The Mob Rules" o "Country Girl". Canciones que, sin ser la panacea, no me dan tanta cosica como otras de su mismo pelaje, puedo decir con orgullo que estoy ante el álbum post-Ozzy que más me gusta. No tanto como para disfrutarlo a tumba abierta, pero sí lo suficiente como para escucharlo con agrado. Teniendo siempre en cuenta que hay un escalón insalvable entre esto y lo que para mí son los auténticos Sabbath. Eso no puedo olvidarlo, pero con decir que no pienso en ello mientras suena Mob Rules, creo que ya estoy diciendo mucho.

★★★☆☆

A1 Turn Up the Night 3:42
A2 Voodoo 4:33 ✔
A3 The Sign of the Southern Cross 7:49 ✔
A4 E5150 2:51
A5 The Mob Rules 3:15 ✔
B1 Country Girl 4:03 ✔
B2 Slipping Away 3:46
B3 Falling Off the Edge of the World 5:05 ✔
B4 Over and Over 5:27

Total: 40:31

Mob Rules pertenece a esa caterva exclusiva de álbumes en los que no puedo entrar a pesar de mi buena predisposición. Son discos cuya portada, aura o lo que dice la gente de ellos me piden toda la generosidad a la hora de disfrutarlos, pero que por mucho que pongo de mi parte, no puedo hacerlos míos.



Discos como The Runaways (The Runaways, 1976), Seventh Son of a Seventh Son (Iron Maiden, 1988) o Blues for the Red Sun (Kyuss, 1992), por decir los tres primeros que me vienen a la mente. Al menos los dos últimos siempre me han hipnotizado con su portada. Algo que también hace este Mob Rules.

Al respecto habría que decir que en el caso de este álbum se trata de la adaptación del cuadro Dream 1: Crucifiers (Greg Hidebrandt, 1978), el cual podemos ver arriba. Una pintura bastante más malsana y siniestra que lo que suena aquí. Sin embargo, creo que de alguna forma acaba potenciando el veneno que supura Black Sabbath en un disco que acaba resultando mejor de lo que parecía. El clásico para el mundo siempre será Heaven and Hell (1980), pero yo disfruto este un poquito más. Y no sé realmente por qué.

martes, 17 de junio de 2025

El tren que se aleja

Françoise Hardy [Comment te dire adieu] (Françoise Hardy, 1968)
 

CHANSON. Aclamada como una de las grandes obras de Hardy, este álbum, el noveno de la francesa, se me hace más bola de la cuenta. No tanto como para despreciarlo, claro que no, pero sí lo suficiente como para que lo aleje del salón de la fama. Algo que, a la luz de un repertorio tan celestial, puede parecer una locura por mi parte, pero que no puedo evitar con un trabajo que me suena frío e inconexo, como si Françoise nos estuviera despachando estas canciones sin orden ni concierto y sin el pellizco que esperaba de ella.

Una fiscalización demasiado exigente por mi parte, lo sé. Un buscarle tres pies al gato a todas estas partituras de Serge Gainsbourg, Phil Ochs, Leonard Cohen, Georges Brassens, Antônio Carlos Jobim o la propia Hardy. Nombres inalcanzables que pueden hacer incomprensible mi tasación, pero mi problema no radica en el repertorio, exquisito, sino en el conjunto. Un bloque que con todos estos peros me sigue pareciendo delicioso. Un viaje maravilloso por el arte de la apropiación por parte de una artista que a pesar de los pesares se muestra prístina y perfecta una vez más. Tan gélida como la Nico más glaciar y tan elegante y angelical como Astrud Gilberto. ¿Será que echo de menos algo de la asertividad brutal de Nina Simone? No lo creo, pero cualquiera me entiende, así que todo es posible.

★★★☆☆

A1 Comment te dire adieu 2:26
A2 Où va la chance 3:14 ✔
A3 L'anamour 2:13 ✔
A4 Suzanne 3:08 ✔
A5 Il n'y a pas d'amour heureux 2:20 ✔
A6 La Mésange 2:16 ✔
B1 Parlez-moi de lui 2:36 ✔
B2 A quoi ça sert 3:30 ✔
B3 Il vaut mieux une petite maison dans la main qu'un grand château dans les nuages 2:23
B4 La rue des coeurs perdus 2:06 ✔
B5 Étonnez-moi, Benoît...! 3:02 ✔
B6 La mer, les étoiles et le vent 1:51 

Total: 31:05 

martes, 20 de mayo de 2025

Desbordándose en todas direcciones

All Directions (The Temptations, 1972)
 

SOUL PSICODÉLICO. Se nota que, después de bastantes intentos desde ese fundacional e imberbe Cloud Nine (1969), los Temptations ya tenían totalmente perfeccionada su receta de psicodelia y soul. Una mezcla que aquí sí que cobra vida de una manera vibrante y definitiva. Las guitarras y los ambientes escapistas tienen su cumbre en los casi doce minutos de "Papa Was a Rolling Stone". No hay más que compararla con intentos primerizos como esa "Heard It Through the Grapevine" para darse cuenta de la mejoría. Todo esto unido a unos a arreglos de cuerda epatantes obra y gracia de Paul Riser, el maestro de Motown, que nos hacen mirar de reojo al fundacional Curtis (Curtis Mayfield), que había salido un par de años antes, hacen que asintamos sin remedio ante tal despliegue.

Obrón el de Mayfield en el que también se espeja este en su celebración de la negritud, aunque lo haga de una manera más medida y menos furibunda. Algo que se acentúa por la inclusión de varios momentos un pelín más azucarados de la cuenta, lo que acaba siendo una losa más pesada de lo esperado. Por eso este disco, tan clásico y tan importante para los Temptations se queda para mí demasiado lejos de la maestría que me anunciaba. 

Sin ser malo, que no lo es en absoluto, no atraviesa mis defensas. A pesar de estar arreglado con mimo y masajear mis oídos con el funk salvaje y casi cósmico de "Papa Was a Rolling Stone" o con las cuerdas mayestáticas de muchas otras, no puedo decir que esté entre mis discos esenciales del soul. Que me consta que debería, pero no, me pesa demasiado su falta de equilibrio. Y por supuesto que esta apreciación puede cambiar algún día, pero por ahora la obra magna de  los de Detroit sigue quedándose a las puertas de mi paraíso. 

★★★☆☆

A1 Funky Music Sho Nuff Turns Me On 2:56 ✔
A2 Run Charlie Run 2:59
A3 Papa Was a Rolling Stone 11:45
B1 Love Woke Me Up This Morning 2:38
B2 I Ain't Got Nothing 3:30
B3 The First Time Ever (I Saw Your Face) 3:59
B4 Mother Nature 2:54
B5 Do Your Thing 2:52 ✔

Total: 33:33

Xxx

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lunes, 19 de mayo de 2025

El supuesto séptimo cielo

Cloud Nine (The Temptations, 1969)
 

SOUL PSICODÉLICO. Este fue el noveno disco de los Temptations, un auténtico punto y aparte en su carrera al suponer su primera inmersión en un soul psicodélico que, abanderado por artistas como Sly Stone, ellos mismos se habían encargado de denostar no hacía mucho. Un giro copernicano que, a mí, lo único que me deja claro es que no funciona. Puede que estas modernidades no fueran lo suyo o que todavía tuvieran que depurar sus habilidades en este nuevo ambiente, pero lo cierto es que veo demasiadas costuras y muy poca emoción en esta reinvención.

Lo curioso es que todo lo que suena aquí es muy válido por separado. Sin embargo, al juntar las voces poderosas de estos cinco titanes con la base gomosa y casi masticable que les fabrican los Funk Brothers, fastuoso grupo de sesión residente en Motown, hay algo que no me convence. Me pasa a lo largo de todo el disco, pero es especialmente notorio en una "I Heard It Through the Grapevine" que veo avanzar como al trantrán sin llegar a permearme como sí que hace, sin ir más lejos, la fastuosa versión de Marvin Gaye.

No, aquí los Temptations abandonan el pop rutilante y directo (al menos en la cara A) y parecen más preocupados por conjuntar unas piezas que les son ajenas para contentar al mercado a toda costa que por redondear canciones tan irrebatibles como las que habían jalonado su carrera hasta entonces. La cara B es mucho más clásica, no obstante, pero tampoco levanta el vuelo. Por mucho que sea imposible no caer rendido ante tan hipnótica portada, y por muy buena consideración que tenga esta obra entre el público entendido, no consigo entrarle ni a la de tres. Será que nunca he sido muy amigo de seguir modas o será pura incapacidad por mi parte, pero no puedo catalogar a este disco sino como decepcionante.

★★☆☆☆

A1 Cloud Nine 3:27  
A2 I Heard It Through the Grapevine 3:00
A3 Run Away Child, Running Wild 9:38 ✔
B1 Love Is a Hurtin' Thing 2:28
B2 Hey Girl 2:38
B3 Why Did She Have to Leave Me (Why Did She Have to Go) 2:56
B4 I Need Your Lovin' 2:35
B5 Don't Let Him Take Your Love From Me 2:31
B6 I Gotta Find a Way (To Get You Back) 2:56
B7 Gonna Keep On Tryin' Till I Win Your Love 2:32
Total: 34:41

domingo, 18 de mayo de 2025

Rock gitano

Gipsy Rock (Las Grecas, 1974)

 

GIPSY ROCK. Puede que no haya envejecido muy bien, con esos arreglos tan anclados en los 70 más rancios, pero lo que es innegable es la capacidad que tiene el disco para sumergirnos en otra época. Resulta facilísimo, tantas décadas después, imaginarse el impacto que causó en una audiencia que no podía estar preparada para esto. Bueno, en realidad la audiencia acogió esta propuesta con los brazos abiertos. No así, una vez más, los cenáculos más cerriles de la pureza flamenca. Más que gustar poco, me da a mí que no se lo tomaron en serio. De hecho, tuvieron que llegar Kiko Veneno, ese La leyenda del tiempo (Camarón de la Isla, 1979) o Pata Negra ya en los 80 para empezar a poner en valor lo visionario de este disco.

Es ese peso el que se me viene encima cuando pongo este álbum. Me abruma eso, las melodías tan claras, las voces tan perfectas y unas cuantas canciones absolutamente irresistibles. Algo que choca frontalmente con el aura poligonera de todo esto. Ya sea por lo que vino después o por asociar estos soniquetes con lo populachero, es fácil despreciarlo. Su producción tan artificiosa como falsamente brillante no ayuda a rebatir esto. Eso y alguna que otra canción más forzada que el resto ("Así, así (garrotín)", "Te amo, the amo, te amo") alejan al disco de mi órbita. No me entiendan mal. El álbum conecta conmigo en muchos momentos. Ese festival de guitarras eléctricas y bajos funkoides me parece fabuloso, pero tanto los temas más flojos como la producción de la que hablo hacen que no pueda tomármelo totalmente en serio.

Por eso Gipsy Rock pasa a engrosar esa lista de discos respetables pero que no acaban de ir conmigo al cien por cien. Con la diferencia de que puedo gozar más de la mitad del mismo a todo trapo. Es más, no hay ni una canción que me desagrade por completo. El problema es que hay unas cuantas que en un momento dado, por una pausa que rompe su flujo, por un estribillo fuera de sitio o por lo que sea, no redondean la jugada. Esto es especialmente notorio en un grupo de versiones por otro lado valientes y honestas en grado sumo. No queda más que lamentarse, sin dejar de disfrutarlo, por lo que podía haber sido este trabajo seminal.

★★★☆☆

A1 Te estoy amando locamente ✔
A2 Bella Kali
A3 Así, así (garrotín)
A4 Orgullo
A5 Achilipú 
B1 Amma immi
B2 Te amo, te amo, te amo
B3 La zarzamora
B4 Asingara
B5 No nanay

Total: 32 min.

Yo no quiero pensar (Las Grecas, 1975) [SINGLE]
 

GIPSY ROCK. Furia gitana electrificada en la cara A de este single, todo un himno cañí con solvencia instrumental y desgarro vocal. La cara B se aprecia más reposada pero igualmente sobrecargada y plena en una celebración de la libertad estilística y de la ausencia de prejuicios.

Toda una revelación este single, por tanto. Un auténtico festín de eso que alguien no tardaría en llamar flamenco nuevo, pero sin la ñoñería que se acabaría imponiendo en un subgénero que ha dado más de una alegría y que tiene su origen en exploradores incansables como este dúo, el cual nunca será lo suficientemente valorado.

★★

A Yo no quiero pensar 3:35
B Qué bonito aquella noche 3:16
Total length: 6:51 
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