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jueves, 18 de septiembre de 2025

Cuchillos en la pista de baile

LCD Soundsystem (LCD Soundsystem, 2005) 

 

ELECTRO POST-PUNK. El impacto de este disco en el panorama de inicios de milenio fue demasiado como para explicarlo en palabras. Para un oyente posterior, podríamos compararlo con la irrupción del auto-tune. Para alguien de mi generación, sería análogo a la revolución iniciada por Primal Scream veinte años antes. Si el Screamadelica (Primal Scream, 1991) fue la vertebración perfecta de ese híbrido imposible entre el rock y el rhythm & blues sesenteros con la electrónica, aquí James Murphy está haciendo algo similar con el post-punk y la pista de baile.

Algo similar, que no idéntico. Algo que hace que esto sea rock por encima de todo. A pesar de su rítmica sintética y de un andamiaje electrónico más que evidente. James Murphy construye con su debut una obra sólida e irrompible capaz de dejar babeando a medio establishment. Lo que no significa que no tenga sus peros, siquiera para mí.

Y es que este álbum se acaba devorando a sí mismo por el gigantismo que conjuró a su alrededor él solito. El hecho de que saliera en dos ediciones nada más ser publicado ya dice mucho de las ínfulas o de la falta de dirección del proyecto. Por un lado estaba el disco sencillo en vinilo. Cuarenta y siete minutos de rock bailongo y crudo sin concesiones. Una obra cohesionada y que merece todas las alabanzas como salvadora del rock and roll en el siglo XXI. Por otro, la edición en CD, doble, con un disco extra en el que se incluían los singles que precedieron al álbum. Edición en la que podemos encontrarnos "Losing My Edge", su primer pelotazo planetario, el cual todos queremos escuchar a la hora de analizar y reseñar este álbum. Por eso, y porque en las bases de datos consultadas la versión con bonus CD es señalada como la primaria, no puedo sino tomar esa como la base de toda esta parrafada.

Un asunto para nada baladí que le hace perder muchos puntos en mi percepción. Y es que en estos más de cien minutos, el disco se acaba perdiendo en su propia incongruencia. El rock directo y a la encía del primer volumen convive con temas largos y alambicados, más pensados para la pista de baile aún. Detalle que lo acaban haciendo más pesado de la cuenta. Una pena, que sé que solo me ocurre a mí, ya que este LCD Soundsystem tiene momentos para enmarcar, soniquetes y ritmazos que pueden con toda resistencia hacia él, pero al alargarlo y privarlo de una coherencia que sí que tenía en esa primera rodaja, creo que todo se acaba diluyendo demasiado y perdemos una sobriedad y un empaque que me parecen irrenunciables a la hora de hablar de una obra maestra. 

★★★

1.1 Daft Punk Is Playing at My House 5:16
1.2 Too Much Love 5:42
1.3 Tribulations 4:59
1.4 Movement 3:04
1.5 Never As Tired As When I'm Waking Up 4:49
1.6 On Repeat 8:01
1.7 Thrills 3:42
1.8 Disco Infiltrator 4:56
1.9 Great Release 6:35

2.1 Losing My Edge 7:53
2.2 Beat Connection 8:07
2.3 Give It Up 3:55
2.4 Tired 3:34
2.5 Yeah (Crass Version) 9:21
2.6 Yeah (Pretentious Version) 11:06
2.7 Yr City's a Sucker (Full Version) 9:22 

Total: 100:22 

sábado, 6 de noviembre de 2021

Turbulencias estomacales

Pills 'n' Thrills and Bellyaches (Happy Mondays, 1990)

 

MADCHESTER. La liaron, pero bien. Los hermanos Ryder, el loco de Bez, toneladas de drogas de diseño y hedonismo sin coartada intelectual alguna. Vamos, lo que yo llamo diversión a manos llenas para reinventar la pista de baile desde el ángulo del rock alternativo.

Por eso serán recordados los Happy Mondays: por hacer un rock que parece música electrónica o quizás por barnizar las bases electrónicas con guitarras. En cualquier caso, lo que hacen los mancunianos se puede bailar y no sé si es porque tienen un bajo con un alma funk y soul innegable o porque consiguen que su blancura británica brille reluciente con esos toques negroides.

Y es que hay que echarle muchos huevos para encargarle a Paul Oakenfold y Steve Osbourne que te produzcan un disco, cuando vienes del mundo del rock. No se me ocurre nada más opuesto que lo que hacen estos DJs, cosa que el grupo ya sabía, ya que acababan de producirles "Step On", y cosa que evidentemente perseguían, posiblemente, solo para ver qué pasaba.

Y lo que pasó ya es historia del pop británico. Una de las obras capitales de los 90, un disco lleno de música pletórica, exuberante y adictiva. El hermanastro de otras maravillas como The Stone Roses (The Stone Roses, 1989) o Screamadelica (Primal Scream, 1991). El disparo de salida para un casi todo vale del que U2 tomó buena nota para su reconversión en Achtung Baby (1991). Ellos, entre muchos otros, porque el sonido puramente británico del combo también espoleó el renacimiento del pop en las islas, ya sea con el nombre de Oasis o Blur, o con el de The Libertines. Así de talentosos y así de apoteósicos suenan Happy Mondays en su obra maestra.

★★★★

1 Kinky Afro 3:59
2 God's Cop 4:58
3 Donovan 4:04
4 Grandbag's Funeral 3:20
5 Loose Fit 5:07
6 Dennis and Lois 4:24
7 Bob's Yer Uncle 5:10
8 Step On 5:17
9 Holiday 3:28
10 Harmony 4:02
Total: 43:49

El grupo reventó en mil colores con este disco, el tercero de una discografía fundamental para entender lo que pasaba en Manchester en el paso traumático de los 80 a los 90. Y lo que pasaba está en el ADN de bandas como esta o los Stone Roses, los vértices opuestos de un sonido que jugaba a travestir el rock de toda la vida. Un espíritu también presente en gente de fuera, como esos gloriosos Primal Scream, que jugaban a lo mismo desde Glasgow.

Las diferencias, no obstante, saltan a la vista. Mientras que los Stone Roses se desfogaban en la zona de confort del pop de guitarras con espíritu alternativo y Primal Scream mezclaban el baile con un rock & soul que apelaba a lo añejo, Happy Mondays dejaban que su rock sonara a música disco sin tapujos.

No sabría decir quién tuvo más influencia. Quizás sea equiparable en los tres casos dependiendo de la corriente que el acólito de turno quisiera tomar. Lo que sí me parece claro, y me choca un poco, es que un grupo del éxito desmesurado de U2 se fijó en los Mondays y especialmente en este álbum para dar forma a ese giro rotundo y brutal que fue Achtung Baby (1991). A eso lo llamo yo marcar tendencia.

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lunes, 26 de octubre de 2015

Soul estroboscópico

Screamadelica (Primal Scream, 1991)
 

SOUL ESTROBOSCÓPICO.

 "- Just... What is it that you want to do?
- We wanna be free... To do what we wanna do"


Una cuestión inquisitiva con una respuesta dudosa e imprecisa. Un intercambio que condensa el espíritu expansivo de un disco enorme. Así se abre "Loaded", uno de los mejores temas. Un pico en una cordillera llena de ellos. Desde "Movin' on Up" a la narcótica versión de 13th Floor Elevators, "Slip Inside This House"; del himno "Higher than the Sun" a la melopea eterna de "Come Together"; de la ya mencionada "Loaded" al remanso de "Damaged". Son solo unos cuantos apuntes para el viajero psíquico. Mojones en el camino donde detenerse a observar paisajes de especial belleza.

Este es un disco con un ensamblaje perfecto y, a la vez, lleno de contrastes, de fusiones imposibles que se hicieron demasiado "normales" después. Pero eso no debe distraernos del hecho de que habrá pocos tan precursores como este. Pocos en los que la integración del rock en la música techno o del baile en el rock se haya hecho de una forma tan natural y adictiva. Tan adictiva como las sustancias a las que se debieron someter Bobby Gillespie y sus psiconautas para realizar esta obra, prueba irrefutable del (a veces) tan productivo maridaje entre música y drogas.

Tampoco querría olvidarme del toque soul que le otorgan las voces negras que invaden el disco. Lo de Moby estaba por llegar y esto era nuevo, auténtico, salvaje y excitante. Tampoco es que convenza a la primera. Ese toque se aplica a temas ultralargos y repetitivos. Uno tarda en apreciar que ahí está su grandeza. Tiene que llegar el solo de guitarra de "Damaged" para que todo cobre sentido y nos demos cuenta de lo que hemos vivido. Pero la cosa no iba a quedar ahí. Primal Scream deciden arriesgar, y así, donde muchos se hubieran detenido, en esta canción, la octava del lote, ellos deciden seguir con la fiesta. Lo cierto es que yo mismo lo hubiera dejado ahí. Hubiera quedado un disco de unos 50 minutos igual de bueno y más ligerito. Lo que pasa es que ellos decidieron ser fieles al espíritu de la obra. No podían cortar ahí, había que cerrar el after-hours. Por eso le añaden una coda con tres temas más. La conclusión es que el riesgo tuvo su recompensa y gracias a esa saturación hoy hablamos con tanta reverencia de Screamadelica.


Parece que con esta obra magistral hubieran encontrado la respuesta a todas sus dudas. Esas que hacían de sus dos primeros discos buenos ejercicios de estilo pero que no lograban separarlos del todo de The Jesus & Mary Chain. Recordemos que Gillespie fue batería de estos últimos. Y de paso, en su hedonismo imposible, en su evangelio redentor, que busca una nueva Comunidad, una nueva Hermandad entre iguales, encontramos una forma de vida y también la respuesta a la pregunta del principio. Una pregunta que no deja de ser un cuestionamiento de nuestra función en el mundo.

"- Just... What is it that you want to do?
- We wanna get loaded... And we wanna have a good time"...


¡Tan sencillo! ¡Y qué difícil!


1 Movin' On Up 3:47
2 Slip Inside This House 5:14
3 Don't Fight It, Feel It 6:51 feat. Denise Johnson
4 Higher Than the Sun 3:36
5 Inner Flight 5:00
6 Come Together 8:04
7 Loaded 7:01
8 Damaged 5:37
9 I'm Comin' Down 5:59
10 Higher Than the Sun (A Dub Symphony in Two Parts) 7:37 feat. Jah Wobble
11 Shine Like Stars 3:45
Total: 62:31

Paul Cannell realizó la portada para la que se inspiró en una mancha de humedad del techo de las oficinas de la discográfica. Por supuesto acababa de tomar LSD. Es solo un ejemplo de la legendaria asociación entre este disco y las drogas de diseño. Su sonido de clara filiación house también influye en todo este aura.

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