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lunes, 9 de diciembre de 2024

Somos el camino, la verdad y la vida

The Stone Roses (The Stone Roses, 1989)

MADCHESTER. Ian Brown y John Squire fueron las cabezas pensantes de una banda que venía dispuesta a darle la vuelta al pop de una manera tranquila pero decidida. Dispuestos a hacer lo suyo desde el primer instante, The Stone Roses encontraron su hueco entre las turbulencias de finales de los 80.

Unas turbulencias económicas y políticas, con la convulsión del Este de Europa en primer plano, que fueron el telón de fondo sobre el que los de Mánchester desarrollaron su música, un trasunto carnoso y popero que no renunciaba al ruido ni a los patrones alambrados del rock, aunque siempre para llevarlos a su terreno, una zona más ensoñadora y perezosa en la que todo, ya fuera el wah-wah o la distorsión, estaba en su sitio guardando un orden exquisito.


Es por toda esta perfección, por sonar tan estructurados e inmaculados, que he tardado en tomármelos en serio. Me importaba bien poco la fama que atesoraba este debut, porque confundía todo ese orden casi religioso con tibieza y falta de sangre en las venas. He tenido que sumergirme con la mente limpia para poder apreciar la psicodelia tranquila de un grupo que bate uno a uno a cualquier luminaria dream pop que quiera restregarnos sus ínfulas. En realidad, y eso es lo más importante siempre, aquí hay canciones. En cantidad y de una calidad impepinable. De verdad que no sé a qué estaba esperando para poner a este disco en el lugar de honor que siempre ha merecido. Pero ya no lo bajo, eso lo tengo claro. Creo...

★★★★☆

A1 I Wanna Be Adored
A2 She Bangs the Drums
A3 Waterfall
A4 Don't Stop
A5 Bye Bye Badman
B1 Elizabeth My Dear
B2 (Song for My) Sugar Spun Sister
B3 Made of Stone
B4 Shoot You Down
B5 This Is the One
B6 I Am the Resurrection
 
Total: 48 min.

Las referencias a Jackson Pollock son varias en este álbum. Tanto en su portada como en la de los singles, obras todas de un John Squire que imitaba claramente el estilo del pintor estadounidense, está plasmado el amor del guitarrista (o la banda) hacia su obra.

También, y esto no es tan obvio, en la letra de una "Made of Stone" en la que conectan de una manera bastante misteriosa y casi abstracta su narrativa con el momento de la muerte del artista en ese famoso accidente de coche.

Por último, pero no menos importante, en el libreto de mi edición en CD del disco, John Robb describe los adornos iniciales de guitarra en "I Wanna Be Adored" como goterones de pintura a lo Pollock encima del ronroneo de ese bajo que marca una de las introducciones más gloriosas de la historia. Más claro el agua, ¿no?

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lunes, 2 de mayo de 2022

The Beatles or the Stones?

The House of Love [The Butterfly Album] (The House of Love, 1990)

POP. The House of Love dejan el abrazo amoroso de Creation y fichan por Fontana. Un movimiento fundamental para entender su evolución posterior. En el seno de la poderosa discográfica las posibilidades se multiplicaban de manera exponencial y el asalto a la fama que tanto ansiaba Guy Chadwick se les ponía a huevo. Algo que no hacía más que torturar al guitarrista, Terry Bickers, al que sus convicciones le pedían no ceder su independencia tan alegremente.

Toda esta tormenta emocional, además, era espoleada por una vorágine de drogas y alcohol que tenía a Chadwick al borde del colapso. Se pueden imaginar cómo fueron las sesiones para grabar este segundo LP. Para empezar se prolongaron durante dos años. Y por otra parte fueron abonando el terreno para un deterioro irreversible en la relación entre el cantante y el guitarrista, el cual culminó en el abandono de la banda por parte del segundo apenas terminaron de grabar el álbum.

El resultado, un disco correcto, con unos cuantos fogonazos de genialidad y con unos peros bien gordos. Como tara a destacar, no entiendo el porqué de regrabar dos temas de sus comienzos, los cuales podíamos ya encontrar con una forma redonda en su primer recopilatorio de singles. Especialmente flagrantes, por innecesarias, me parecen las dobles armonías en el estribillo de "Shine On". ¿Falta de inspiración? Algo de eso debía haber.

Al final, este nuevo álbum homónimo nos muestra a una banda que comete el error de tratar de estar a la última. Si antes los relacionaban con el jangle pop de The Smiths, cosa que no acabo de entender, ahora todas las miradas van hacia ese sonido Madchester de bandas como Happy Mondays o The Stone Roses. Un sonido hedonista y dicharachero que no acaba de ajustarse al 100% al estilo de los londinenses, pero que no deja de ser un síntoma de esa búsqueda de la fama a toda costa que acabaría con el grupo. Todavía se pueden disfrutar, ¡vaya traca inicial, por cierto!, pero aquí se anuncia un punto y aparte que el tiempo iba a confirmar más pronto que tarde.

★★★☆☆

1 Hannah 5:44
2 Shine On 4:00
3 Beatles and the Stones 4:23
4 Shake and Crawl 3:40
5 Hedonist 3:36
6 I Don't Know Why I Love You 3:30
7 Never 3:43
8 Someone's Got to Love You 3:40
9 In a Room 4:05
10 Blind 3:44
11 32nd Floor 4:05
12 Se Dest 5:02
Total: 49:12

Xxx

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sábado, 6 de noviembre de 2021

Turbulencias estomacales

Pills 'n' Thrills and Bellyaches (Happy Mondays, 1990)

 

MADCHESTER. La liaron, pero bien. Los hermanos Ryder, el loco de Bez, toneladas de drogas de diseño y hedonismo sin coartada intelectual alguna. Vamos, lo que yo llamo diversión a manos llenas para reinventar la pista de baile desde el ángulo del rock alternativo.

Por eso serán recordados los Happy Mondays: por hacer un rock que parece música electrónica o quizás por barnizar las bases electrónicas con guitarras. En cualquier caso, lo que hacen los mancunianos se puede bailar y no sé si es porque tienen un bajo con un alma funk y soul innegable o porque consiguen que su blancura británica brille reluciente con esos toques negroides.

Y es que hay que echarle muchos huevos para encargarle a Paul Oakenfold y Steve Osbourne que te produzcan un disco, cuando vienes del mundo del rock. No se me ocurre nada más opuesto que lo que hacen estos DJs, cosa que el grupo ya sabía, ya que acababan de producirles "Step On", y cosa que evidentemente perseguían, posiblemente, solo para ver qué pasaba.

Y lo que pasó ya es historia del pop británico. Una de las obras capitales de los 90, un disco lleno de música pletórica, exuberante y adictiva. El hermanastro de otras maravillas como The Stone Roses (The Stone Roses, 1989) o Screamadelica (Primal Scream, 1991). El disparo de salida para un casi todo vale del que U2 tomó buena nota para su reconversión en Achtung Baby (1991). Ellos, entre muchos otros, porque el sonido puramente británico del combo también espoleó el renacimiento del pop en las islas, ya sea con el nombre de Oasis o Blur, o con el de The Libertines. Así de talentosos y así de apoteósicos suenan Happy Mondays en su obra maestra.

★★★★

1 Kinky Afro 3:59
2 God's Cop 4:58
3 Donovan 4:04
4 Grandbag's Funeral 3:20
5 Loose Fit 5:07
6 Dennis and Lois 4:24
7 Bob's Yer Uncle 5:10
8 Step On 5:17
9 Holiday 3:28
10 Harmony 4:02
Total: 43:49

El grupo reventó en mil colores con este disco, el tercero de una discografía fundamental para entender lo que pasaba en Manchester en el paso traumático de los 80 a los 90. Y lo que pasaba está en el ADN de bandas como esta o los Stone Roses, los vértices opuestos de un sonido que jugaba a travestir el rock de toda la vida. Un espíritu también presente en gente de fuera, como esos gloriosos Primal Scream, que jugaban a lo mismo desde Glasgow.

Las diferencias, no obstante, saltan a la vista. Mientras que los Stone Roses se desfogaban en la zona de confort del pop de guitarras con espíritu alternativo y Primal Scream mezclaban el baile con un rock & soul que apelaba a lo añejo, Happy Mondays dejaban que su rock sonara a música disco sin tapujos.

No sabría decir quién tuvo más influencia. Quizás sea equiparable en los tres casos dependiendo de la corriente que el acólito de turno quisiera tomar. Lo que sí me parece claro, y me choca un poco, es que un grupo del éxito desmesurado de U2 se fijó en los Mondays y especialmente en este álbum para dar forma a ese giro rotundo y brutal que fue Achtung Baby (1991). A eso lo llamo yo marcar tendencia.

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