FOLK METAL TRIBAL. Tercera referencia para esta superbanda liderada por Mike Patton (Faith No More, Fantômas, Mr. Bungle) y Duane Denison (The Jesus Lizard), y completada por John Stanier (Helmet). El bajista habitual hasta entonces, Kevin Rutmanis (Cows, Melvins), dejó la banda en plena grabación, ocupándose Denison y Patton de sus partes a las cuatro cuerdas.
Denison fue el que realizó la labor de campo a la hora de seleccionar los temas tradicionales de los nativos norteamericanos sobre los que iban a trabajar. Canciones que el guitarrista escuchó de primera mano en las mismas reservas donde vivían los descendientes de las grandes tribus de antaño. Una motivación que le vino después de escuchar a bandas de rock formadas por indios y darse cuenta de lo convencionales y paniaguadas que sonaban, sin rastro, por supuesto, de sus crudas y polvorientas raíces ancestrales.
Así, este disco, en cierta forma reivindicativo, viene a saldar una deuda para con una música misteriosa, ceremonial y muy profunda. Unos ritmos en los que manda la repetición y unos patrones poco explotados en la tradición, digamos, occidental. Con la habitual desfiguración de contornos que supone que el entonces trío se las lleve a su terreno, pero con una fidelidad hacia las estructuras y líneas melódicas originales muy patente. Un triunfo matizable, que brilla en el misterio y la oscuridad más que en la rabia y el desboque.
Y es que el disco no es de digestión inmediata. Lo telúrico, lo sanguíneo del asunto está casi siempre supeditado a la barbarie de Tomahawk. Algo que nunca va a ser para todos los públicos y que, en este caso, más que potenciar los ingredientes, hace que a veces sea difícil distinguirlos en nuestro paladar.
★★☆☆☆
1 War Song 3:24 2 Mescal Rite 1 2:53 3 Ghost Dance 3:44 4 Red Fox 3:04 5 Cradle Song 4:10 6 Antelope Ceremony 3:59 7 Song of Victory 1:13 8 Omaha Dance 3:57 9 Sun Dance 3:02 10 Mescal Rite 2 5:51 11 Totem 3:04 12 Crow Dance 3:45 13 Long, Long Weary Day 1:23
AMERICANA ÉPICA. Quizás el disco más extraño en la discografía de los irlandeses. A rebufo de ese pelotazo que fue "The Joshua Tree" se lanzan a conquistar los últimos reductos perdidos de la Norteamérica profunda con un disco de clara filiación yankee en el que juguetean con los sonidos más tradicionales del rock de ese vasto país. Ellos nunca habían ocultado su adoración por esta "tierra del corazón", como la llaman en un ataque de ñoñería marca de la casa. Por la tierra y por los héroes que la habitan y habitaron.
Así, tarde o temprano tendrían que acabar con algo como esto. Un canto de idolatría excesivo y sin filtro en el que se pasean los espectros de Bob Dylan, Jimi Hendrix, Billie Holiday y una de las grandes obsesiones de Bono, Elvis. Estos conforman un disco que es demasiado en todos los aspectos. En él se cuelan Charles Manson y los Beatles, Martin Luther King, los coros góspel de Harlem o ese apartheid sudafricano que los norteamericanos practican de manera más soterrada. En él mezclan el directo trascendental y endiosado con nuevos temas muy atractivos y muy de ejercicio de estilo, que quede claro también.
U2 juegan a hacer de los Estados Unidos su tierra y hablan de carreteras interminables, desiertos agrestes, esa odiosa mística de las armas y hasta se atreven con una grabación del himno americano para introducir un incendiario "Bullet the Blue Sky". Que algunas de estas canciones ya las conociéramos puede importarnos menos por disfrutarlas en un directo de esos que avasallan, pero que los irlandeses vayan de lo que no son, bueno, eso puede empezar a molestar un poco. Y que las canciones nuevas, bonitas ellas, se vean poco trabajadas tampoco ayuda.
A pesar de que a mí este disco me noqueara en su momento, que lo hizo como el diplodocus que es. Luego te metes en el punk y ves que no hace falta tanto para enamorar, pero aun así tampoco creo que "Rattle and Hum" sea tan malo como cuentan. En cierta forma sigo creyendo en él por encima de Jesucristo, el diablo, la cocaína y hasta el rock & roll.
★★★☆☆
A1 Helter Skelter 3:08 A2 Van Diemen's Land 3:04 A3 Desire 2:59 A4 Hawkmoon 269 6:22 B1 All Along the Watchtower 4:24 B2 I Still Haven't Found What I'm Looking For 5:55 with New Voices of Freedom B3 Freedom for My People 0:35 B4 Silver and Gold 5:50 B5 Pride (In the Name of Love) 4:27
C1 Angel of Harlem 3:49 C2 Love Rescue Me 6:24 C3 When Love Comes to Town 4:15 C4 Heartland 5:03 D1 God Part II 3:15 D2 The Star Spangled Banner 0:42 D3 Bullet the Blue Sky 5:36 D4 All I Want Is You 6:29
Total: 72:17
Heart Beat (Rare Tracks) (U2, 1990) [BOOTLEG]
ROCKÉPICO. En cierta forma, buen material. Me explico, porque entiendo que es necesario. Debajo del sonido deficiente de las tomas en directo, de ese Bono extático de tontería supina en sus discursitos, de lo flojo de las rarezas, debo admitir el interés de un artefacto que nos ofrece momentos en directo frescos y aceptables y la curiosidad de tomas de estudio de canciones ya conocidas o no, sesiones radiofónicas en las que la batería de Larry hace karaoke sobre un par de clásicos y alguna rareza que no sé dónde ubicar.
Otra cosa es que todas estas tomas alternativas, esos intentos de canciones de la prehistoria del grupo o esos directos ratoneros y endiosados tengan algún interés para alguien. Ahí es donde más me cuesta justificar este atentado contra la linea de flotación de un grupo que ya está bastante en entredicho. No me sorprende que se trate de material que no ha visto la luz. Y es que quizás nunca debiera verla. Como mucho, interesante, morboso y voyeurístico caramelo solo apto para muuuuy iniciados.
☆☆☆★★
1 Bullet the Blue Sky 2 Love Rescue Me 3 People Get Ready 4 When Love Comes to Town (feat. B.B. King, Rotterdam 31-12-89) 5 I Will Follow (R. Skinner Session 18-9-80) 6 Sunday Bloody Sunday (Alt. Version 2-83) 7 Surrender (Alt. Version 2-83) 8 Be There (Outtake '82) 9 The Ocean (Old Grey Wistle Test, UK 28-2-81) 10 11 O'Clock Tick Tock (Old Grey Wistle Test, UK 28-2-81) 11 Lost on a Silent Planet (Previously Unreleased '78) 12 The Dream Is Over (Previously Unreleased '78) 13 Street Mission (Previously Unreleased '78) 14 In God's Country (Belfast McCordie Hall 13-3-87) 15 Pride (In the Name of Love) (Belfast McCordie Hall 13-3-87) 16 Twist & Shout (L. Mullen Aussie Radio 14-11-89) 17 All Over You (L. Mullen Aussie Radio 14-11-89) 18 My Wild Irish Rose (Taken from the Film Documentary "The Roots of Irish Rock" 1995)
ROCK ÉPICO. Aquí están las canciones que cimentaron la carrera de U2. Mejores o peores, toda la gloria, mucha o poca, de la que se han hecho acreedores parte de aquí. Por eso, más allá del orden casi aleatorio de los temas y de cualquier queja estúpida, hay que quitarse el sombrero ante una colección que repasa la época más decisiva para el cuarteto de Dublín.
Es verdad que se me hace raro que empiecen con "Pride (In the Name of Love)", de 1984, y se guarden "I Will Follow", su primer pelotazo para la mitad del trayecto. Sin embargo, como digo arriba, eso acaba importando poco. Los lazos entre las canciones, sus temáticas, el sonido tan propio que siempre han tenido U2 hacen que todo acabe funcionando como la bola de demolición que tiene que ser un álbum que glose sus mayores éxitos en su vibrante y estratosférica primera década de existencia.
Una primera década de la que aquí han destacado sus momentos más épicos por encima del pinzamiento raquídeo de sus primeros momentos. Sí, ninguna canción de October (1981), salvo la pequeña pieza titular que regalan como pista oculta, y solo una de Boy (1980) para dejar espacio al endiosamiento posterior a War (1983), once de las catorce pistas.
Algo tan comprensible si hablamos de juntar sus mayores éxitos como injusto y desequilibrado si esperamos disfrutar del cuadro completo. Pero está claro cuál es la cara de los irlandeses que el gran público prefiere. Que parece ser la cara que ellos mismos defienden. Y eso, por muy inapelable que sea esta obra, ni lo entiendo ni lo puedo aceptar.
★★★☆☆
1 Pride (In the Name of Love) 3:50 2 New Year's Day 4:18 3 With or Without You 4:58 4 I Still Haven't Found What I'm Looking For 4:40 5 Sunday Bloody Sunday 4:42 6 Bad 5:51 7 Where the Streets Have No Name 4:36 8 I Will Follow 3:38 9 The Unforgettable Fire 4:55 10 Sweetest Thing (The Single Mix) 3:02 11 Desire 2:59 12 When Love Comes to Town 4:18 13 Angel of Harlem 3:50 14 All I Want Is You 9:51 - All I Want is You - [silence] - October [bonus track]
PROTO-PUNK. Su primer paso en el estudio pierde en todo con su debut. A pesar de eso, y a pesar de la producción en la que se pierde parte de la pegada de la batería, se puede apreciar parte de esa tensión acumulada que ofrecían los de Detroit en algunos momentos realmente memorables. El disco se abre con versión de Little Richard y termina con otra de Chuck Berry. Grandiosas las dos. Y claras en la declaración de sus intenciones.
★★★☆☆
A1 Tutti-Frutti 1:27 A2 Tonight 2:32 A3 Teenage Lust 2:34 A4 Let Me Try 4:12 A5 Looking at You 3:00 B1 High School 2:39 B2 Call Me Animal 2:03 B3 The American Ruse 2:28 B4 Shakin' Street 2:18 B5 The Human Being Lawnmower 2:22 B6 Back in the USA 2:35
Total: 28:10
"Demos, Outtakes & Live Oddities"(MC5, 1970) [BOOTLEG]
PROTO-PUNK. Que esto resulta curioso, lo admito. Que sea la guinda a la experiencia sónica y al directo de los MC5, lo dudo más. No es de extrañar la curiosidad que nos acecha al pensar en lo suculentas que pueden resultar esas dos extensas jams que forman el núcleo de esta extraña colección. Otra cosa es que dicha curiosidad se vea recompensada.
Para empezar, dos tomas de dudosa procedencia directas desde el High Time (1971). Una se supone que toma primitiva del 70 y otra cantada por Fred "Sonic" Smith. Ni la una ni la otra dejan de parecerse a las que aparecen en el disco original. Por tanto, ¿qué pasa aquí? ¿Gato por liebre? Con las dudas nos metemos de lleno en esas dos barbaridades que suman 37 minutos. Las jams en directo "I'm Mad Like Eldridge Cleaver" y "Ice Pick Slim" pecan de exceso y autoindulgencia. Son agonías eléctricas que se hacen eternas y a las que el sonido paupérrimo no les hace ningún favor. Aún así, son de lo más interesante del disco, por mostrar la faceta free y extrema de un grupo que fue único por algo.
Y tras el empacho de decibelios nos metemos en una jugosa "Train Music" de psicodelia obtusa, el rock directo y crudo de la instrumental "The Pledge Song" y una nueva parada en el blues de la mano de otra electrificación de enjundia, el tradicional "Baby Please Don't Go" que acaba cerrando una colección densa, ruda y hasta recomendable, eso sí, para el iniciado en los placeres de los de Detroit.
Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana (El ÚLtimo de la Fila, 1985)
ROCK AFLAMENCADO. Ya sientan las bases desde primera hora. Al fin y al cabo, no eran ningunos advenedizos. Ambos tenían una trayectoria ya en el seno de Los Rápidos (sólo Manolo García) y Los Burros, bandas de cierto renombre en la escena. Nada si las comparamos con lo que sería El Último de la Fila de aquí a unos años. Ni que decir tiene que todavía no se aprecia nada de eso. El rock de estadios seguía siendo una utopía para ellos en este comienzo encantador y torpe como un bostezo. Afortunadamente.
Las líneas maestras son muy claras. La lírica evanescente e inasible de García y el tono punzante, bello y a ratos experimental de Portet. Unos experimentos que no acaban de cuajar aquí y lastran al álbum al pecar de pretenciosos y poco gustosos. No hay más que echar un vistazo a fallos sin paliativos como "A cualquiera puede sucederle" o la canción titular. Tratan de molar más que nadie, pero acaban irritando como ninguna.
Y esa acaba siendo la clave de este debut: su irregularidad rampante. Clásicos del rock en nuestro idioma se baten el cobre junto a medianías casi insufribles. Hay madera de gran calidad aquí, pero parece claro que necesita ser trabajada con más amor y menos ínfulas. Todo remozado en una producción tan nefasta que merecería un capítulo aparte. Por suerte, pronto acabarían dándole la vuelta al marcador.
★★☆☆☆
A1 Dulces sueños 4:25 A2 A cualquiera puede sucederle 3:06 🕱 A3 El monte de las águilas 4:07 A4 El loco de la calle 4:43 A5 Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana 4:08 B1 Querida Milagros 4:15 B2 ¿Hay alguien ahí? 4:33 B3 Otra vez en casa 4:30 B4 No hay dinero para los chicos 2:55 B5 Son cuatro días 4:49
POP AFLAMENCADO. No se puede decir que El Último de la Fila se vendieran en ningún momento. Lo suyo es la historia de un éxito trabajado en el que nunca renunciaron a su personalidad. Guste esto más o menos, esa es la realidad de un grupo que, borracho de un éxito merecido a pesar de sus melindrosidades, se sacude el plumaje en este quinto álbum para "refulgir" como nunca, como siempre.
La disposición del nombre del grupo en la portada ponía a los fans en alerta. Ese "El último" en letras gigantes, destacando del resto, no hacía presagiar nada bueno. El tiempo demostró que todavía les quedaba cuerda para un álbum más, aunque parecía claro que ya empezaban a tontear con la idea de la separación. No hubiera sido una opción descabellada. Lo habrían dejado en lo más alto, con un disco redondo de esos que hacen babear a los seguidores de toda la vida. Un disco también capaz de agenciarse nuevos seguidores. Y un disco que aparenta mucho más de lo que es.
Así de potente y dudosa es una obra que también tiene sus ínfulas. No podía ser de otra forma con ellos, y en su rock templado se cuelan retazos de copla, giros vertiginosos hacia lo popular y hasta lo populachero y una introspección casi inédita que brilla en temas de corte expansivo y que invitan a la meditación. "Lápiz y tinta", "Astronomía razonable" o "Cosas que pasan" son canciones que bucean en sensaciones más profundas y oscuras de lo que nos tenían acostumbrados. También las dos versiones de "Mar antiguo", esplendoroso ejercicio de guitarra acústica una y trampantojo orquestal de grandeza inapelable la otra.
Con todo, el penúltimo disco de los barceloneses me parece dubitativo en los temas más movidos. "Remando sobre el polvo" o "Hierbas de Asia" son engoladas y predecibles; "Como un burro amarrado en la puerta del baile" es tan bonita como insufrible (la sobreexposición tiene buena parte de culpa); y "Vino dulce" es un carpe diem que muere de levedad. Demasiados peros tal vez, y sin embargo no puedo abstraerme de ellos. Astronomía razonable siempre será un buen disco, de esos que oxigenan y apetecen. Juega a engatusarnos, pero otorgarle más medallas me parece demasiado.
★★★☆☆
1 El que canta su mal espanta 3:37 2 Lápiz y tinta 3:46 3 Remando sobre el polvo 3:38 4 La risa tonta 4:03 5 Hierbas de Asia 3:53 6 Como un burro amarrado en la puerta del baile 3:37 7 Astronomía razonable 4:36 8 Piedra sobre piedra 3:47 9 Vino dulce 3:48 10 Mar antiguo 3:31 11 Cosas que pasan 4:07 12 Sumo y resto 4:15 13 Hagámoslo 3:11 14 Mar antiguo (instrumental) 3:01
Total: 52:50
"Extrañezas" (El Último de la Fila, ) [BOOTLEG] [EP]
ROCK AFLAMENCADO. Ocho temas raros del grupo. O no tan raros, pero sí un poco al margen de la música que pobló sus álbumes de manera oficial. Cuatro temas cantados, bastante buenos, fantásticos, incluso, los dos primeros, y otros cuatro instrumentales entre curiosetes e insufribles.
Poco que sorprenda y casi nada esencial aquí. Disquito para olvidar si no estás enamorado hasta los huesos del dúo que inflamó los ochenta y buena parte de los noventa en este país.
POP ROCK. El final para el grupo no es ninguna fiesta. Ni en el tono del disco ni en el nivel. Esclarecidos se empeñan, como ya venían anunciando en movimientos previos, en convertirse en una banda de rock. Ni que decir tiene que cuentan con la sapiencia y las habilidades para ello, pero ¿era necesario? ¿Tanta falta hacía que envolvieran su sutileza y su poesía adulta en una electricidad tan rasposa y tan burbujeante?
A veces lo que más te gusta a priori no se acaba plasmando en la realidad. Quién me iba a decir a mí que iba a poner pegas por inyectar amperios, pero lo cierto es que el resultado es un Frankenstein que no es que sea feo sino difícil de mirar. Bromas aparte, no hacía falta aumentar la intensidad ni el volumen para amplificar el mensaje y esa poesía inasible con la que habían decidido acariciarnos desde hacía un par de discos ya.
Por todo esto, además de por su atmósfera ominosa, la despedida de Esclarecidos acaba siendo un disco triste. Una pena que no consigo ni creerme ni digerir por más escuchas que le dedico. El punto sin retorno de una caída en picado dolorosa e inexplicable. Puede que esté siendo excesivamente duro, pero no consigo aceptar que los autores de "Arponera" (1985) o "Un agujero en el cielo" sean los mismos que deciden entregar al mundo cosas como "Muertos" o "Viajar a la eternidad". No puedo ocultarlo, eso me duele demasiado.
★☆☆☆☆
1 Un instante 3:12 2 Estoy esperando a mi amor 4:01 3 Muertos 3:40 4 En el medio del retiro 3:43 5 El sabor de su aire 3:58 6 Plaza de Callao 3:02 7 Atándome (I'll Come Running) 4:42 8 En algún desierto 3:42 9 Suerte 2:25 10 Solo 5:00 11 Viajar a la eternidad 4:56 12 La fuerza de los débiles 8:05
Total: 50:26
"El perro verde"(Esclarecidos, 2000) [BOOTLEG]
POP. Lo mejor del disco es "Un agujero en el cielo", versión de la canción que cerraba "Por amor al comercio" (1987), con batería orgánica en sustitución de la caja de ritmos que vertebraba a la original. Y eso lo dice todo en un batiburrillo de descartes, singles y temas de su minielepé de debut. Un mejunje con poca miga para el que ya haya probado las mieles de este grupazo.
Puedes ponerte esto, analizarlo y hasta sonreír en algún momento determinado, pero siempre lo vas a hacer preguntándote por qué no estás haciendo u oyendo otra cosa. Hay siempre tanto que hacer que perderse en la cara oculta de Esclarecidos no sirve ni para el neófito ni para el veterano. Pero es que la curiosidad siempre gana, ¿verdad?
CHANSON. Raymond Asso había visto el éxito pasar de largo hasta que conoció a una tal Édith Giovanna Gassion. Corría el año 1935 y en ella encontró la voz perfecta para sus historias trágicas, costumbristas y desgarradas. Es bien conocido que su relación iba más allá de lo meramente profesional y de alguna forma eso acababa notándose en esas canciones.
Aquí nos encontramos grabaciones de algunas de las letras del autor musicadas por gente diversa. Cubren el periodo de1936 a 1939, etapa iniciática para la Môme. Lo realmente frustrante es averiguar cuándo fue editada esta colección. Por más que investigo no logro encontrar un acuerdo unánime. La fecha más plausible, según la fiabilidad de las fuentes consultadas, parece ser 1955, aunque también me encuentro documentos que datan el disco en 1954 e incluso en 1945.
En cualquier caso, lo que parece claro es que estamos ante algunos de los registros más antiguos de la Piaf. Y no sé, será por eso, será por su dramatismo desaforado y algo naíf, pero no me llegan como su obra de los años cuarenta en adelante. Es difícil poner pegas a la parisina, lo sé, pero dentro de mis preferencias esto no estaría entre lo imprescindible. Y el sonido tampoco ayuda, por supuesto. Aun así, más interesante de lo que puedo reconocer.
★★☆☆☆
A1 Un jeune homme chantait A2 Paris-Méditerranée A3 Le contrebandier A4 Browning 🕱 B1 Le grand voyage du pauvre nègre B2 Le petit monsieur triste B3 Elle fréquentait la rue Pigalle B4 C'est lui que mon coeur a choisi
Hits From "La p'tite Lily" (Édith Piaf, 1951) [BANDA SONORA]
CHANSON. Banda sonora de la comedia musical de Marguerite Monnot y Marcel Achard. La compositora y el letrista redondean una partitura de un romanticismo extremo que le va como un guante a una Édith Piaf pizpireta, vivaracha y profunda como de costumbre. Una artista que vive estas historias como solo ella ha sabido hacerlo, dejándose acompañar en un par de números por el gran Eddie Constantine. Un contrapunto inédito y curioso para la voz del gorrión.
Tal vez un poco demasiado dulzona, muy producto de su tiempo y demasiado alienígena para nuestros oídos, pero indudablemente irresistible. Esta obra gana con las escuchas, aunque, siendo sinceros, no acaba de sobreponerse a sus pequeñas pero notables máculas. Lo cierto es que me suena demasiado lejana, incluso para la música de la Piaf, ya de por sí añeja. Será por eso que la balanza se me decanta por el lado de lo tibio y lo acabo castigando de manera despiadada. ¿Injusto? Seguro que sí. En cualquier caso, está clarísimo, esto no es una de las obras esenciales de la parisina.
★★☆☆☆
A1 Avant l'heure A2 Demain (Il fera jour) A3 Rien de rien A4 Du matin jusqu'au soir B1 L'homme que j'aimerai B2 La valse de l'amour B3 C'est toi B4 Si, si, si, si
CHANSON. Este disco recoge
grabaciones que abarcan el periodo entre 1946 y 1948, una época
esplendorosa para la Édith Piaf más engolada y también poderosa. Una
época de fulgor desatado, que se caracteriza por el brillo desaforado de
los arreglos más lujosos entre los que la voz de nuestra protagonista
se despliega feliz y espléndida.
Amor entre purpurina y polvo de
estrellas, y desamor lacerante y palpitante pueblan estas historias que
se desarrollan entre el escenario mágico de una música impresionista y
recatada, pero que no renuncia al barroquismo cuando la ocasión lo
merece. Un decorado bucólico y fantasioso ante el que la Piaf solo puede
brillar. Quizás demasiado para el que busque a la artista torturada y
ominosa de los últimos años.
Afortunadamente, o no, nada de eso
hay aquí. Esta Piaf solo nos deja deleitarnos ante la luminosidad de una
música pensada para enamorar e impresionar. Nada más y nada menos.
★★★☆☆
A1 La vie en rose A2 C'est merveilleux A3 Monsieur Lenoble A4 Les amants de Paris B1 Adieu mon cœur B2 Le chant du pirate B3 Il pleut B4 Un refrain courait dans la rue
Total: 25 min.
Chansons Parisiennes Vol. II (Édith Piaf, 1951)
CHANSON. Más discreto de lo que nos tenía
acostumbrados en estos años, este disco recoge grabaciones de 1946 y
1947, una época en la que la Piaf se dejaba acunar por el clasicismo,
los acordeones y los coros, casi siempre masculinos, para realzar su
fraseo inalcanzable.
Será porque solo son seis piezas, será por
la levedad de sus tonadas y temas, pero este registro no está entre lo
mejor de la parisina. Meterse en él acaba siendo un placer, eso está claro y se
da por supuesto, pero es cierto que no refulge, cosa imperdonable en una
artista de su talla.
Lo mejor lo encontramos cuando la Piaf
atiza las llamas y domina a la orquesta, como en "Un homme comme les
autres" o "J'm'en fous pas mal". Dos motivos de gozo dentro de un disco
que acaba sonando como música de fondo, algo que nunca podíamos
esperarnos de la Môme Piaf. Semifallo en cualquier caso.
☆☆☆★★
A1 Les trois cloches A2 C'est pour ça A3 Un homme comme les autres B1 Mariage B2 J'm'en fous pas mal B3 Le petit homme
ROCK CRISTIANO. Estamos en el punto álgido de la fiebre religiosa de Bob Dylan, con el cristianismo en el centro de su vida y obra. Si en Slow Train Coming (1979) todavía podíamos asociar sus metáforas de alabanza a cosas más terrenales, en esta continuación el autor deja poco o ningún espacio para la interpretación. Nada más empezar, tras versionar a Joe "Red" Hayes y Jack Rhodes para dejar claro que se encuentra en paz consigo mismo, se lanza a explicarnos el porqué: ha sido salvado por la gracia de Dios.
Todo esto nos cuenta el Bardo de Minesota en el pórtico majestuoso y casi frenético de su vigésimo álbum. Una declaración de intenciones en toda regla que no busca la descripción anecdótica, sino que suena a clara evangelización por su parte. Una forma de predicar sin tapujos ni parábolas que valgan. Desde un púlpito en el que suena el góspel, cómo no, las baladas epifánicas, obvio, pero también algunas gotas de rock puro y duro —"Saved", "Solid Rock". Nuestro héroe —sí, todavía y a pesar de este período de alucinación que sufría— no escatima en recursos para hacerse oír. Justo lo que siempre han hecho los predicadores más fanáticos e irreductibles.
Una solución que puede resultar vistosa y que con los años ha influido a la hora de mejorar la imagen de un disco que estuvo mucho peor visto en el momento de su edición que ahora. Eso es lo que percibo entre la [i]dylanología[/i] militante. Y lo entiendo. Al fin y al cabo, aunque yo era muy pequeño para escucharlo cuando salió, también he ido mejorando mi opinión de esta grabación con el paso del tiempo. No lo suficiente como para considerarlo un buen álbum —a ese nivel no creo que llegue nunca—, pero sí he aprendido a verlo con otros ojos, apreciando canciones que pueden llegar a emocionarme. Limitaría este premio a los siguientes temas: "A Satisfied Mind", "Saved" y "Pressing On". Canciones sobresalientes en medio de un mar de mediocridad.
El ejemplo manifiesto de otro de los grandes dichos acerca del maestro: que por muy malo que sea un disco suyo, siempre hay dos o tres canciones que merecen la pena. O al menos una, en el peor de los casos. No deja de ser un pobre consuelo. Este, definitivamente, no es el LP que me voy a poner a diario. Voy a seguir frunciendo el ceño cada vez que caiga en mis manos, más como una obligación que como un placer. Supongo que me tengo que conformar con ese acuerdo de mínimos, porque la fe a mí no me da para creer en los milagros ni para poner mi otra mejilla. Al menos me alegro de que mi querido Bob hubiera sido cegado por la luz de la salvación, aunque solo fuera por un tiempo.
★★☆☆☆
A1 A Satisfied Mind 1:58 A2 Saved 4:03 A3 Covenant Woman 6:05 A4 What Can I Do for You? 5:54 A5 Solid Rock 3:58 B1 Pressing On 5:13 B2 In the Garden 5:59 B3 Saving Grace 5:04 B4 Are You Ready 4:40
POP ROCK. Con su segundo disco largo, ese que llaman el difícil, llegan a la cima, lugar del que no se bajarían en los pocos años que le quedaban a la década. Los motivos me parecen esquivos ahora. Cómo un grupo tan recoleto, tan poca cosa a simple vista, tan retraído, consiguió arrasar en las listas de este país y vender discos a mansalva es algo digno de estudio. Claro que en la época eso nos parecía de lo más normal, porque la música era todo lo que teníamos y, simplemente, nos parábamos a escuchar. La música y las palabras.
No quiero decir con todo esto que el disco sea lo más de lo más. Es bastante defectuoso en realidad, una depuración de su estilo, más efectista que otra cosa. Poco de originalidad, mucho de digestión bien hecha, pero no tan brillantemente plasmada. Un disco que hoy sigue apelando a la nostalgia como hacía desde el momento de su edición. Sé que eso no parece posible, pero canciones como "En algún lugar", "Tu sonrisa", "Al caer la noche", "Una calle de París", "El sentido de tu canción" tienen algo muy atractivo, sin duda, pero también un pelín de tontería y una falta de garra que, ya lo sé, va en el ADN del todavía trío. Y si triunfan, es porque están construidas sobre una masa de melancolía y morriña que las hace perdurables.
Hasta cierto punto. El grito del tiempo no deja de ser problemático. Por mucho que me traslade a otros momentos. Por mucho que sus melodías sigan pareciéndome tan bonitas como el primer día. Lo que me cuenta ya no me dice lo mismo. Yo no soy el mismo y él sí. No sé, a veces creo que está más que superado, pero otras vuelve a llenarme de dudas. Dentro de lo que cabe, por supuesto, tampoco nos volvamos locos.
★★★☆☆
A1 En algún lugar 3:52 A2 Tu sonrisa 2:16 ❤ A3 Señales en el cielo 3:02 A4 Al caer la noche 2:55 A5 La tierra del amor 3:40 A6 No debes marchar 3:39 B1 La barra de este hotel 2:50 B2 Una calle de París 2:18 B3 Mi tierra mi casa y una mujer 2:23 B4 El sentido de tu canción 2:50 ❤ B5 Paloma blanca 3:23 B6 Dirección sur 2:13 B7 El río del silencio 2:18
Total: 37:39
Es inevitable relacionar este disco con The Joshua Tree (U2, 1987), disco lanzado meses antes y que tanto gráficamente como en sonido me parece una influencia más que directa para los donostiarras.
Es cierto que el mayor paralelismo lo veo en la portada, con ese blanco y negro y esa pose por parte del trío vasco. Pero no es menos cierto que, si bien Duncan Dhu producen un disco mucho más doméstico y humilde en lo emocional que el expansivo y casi megalomaníaco superventas de los irlandeses, veo similitudes en el sonido de corte americano de ambos.
POP ROCK. Todavía muchos no entendemos qué llevó al por entonces dúo donostiarra a publicar este álbum de descartes y rarezas justo antes de ese magno Autobiografía (1989). Lo que aún me sorprende hoy día es lo escaso del material que incluyeron aquí. De hecho, prácticamente se vieron obligados a ampliarlo en la edición CD con la inclusión de su EP de debut, Por tierras escocesas (1985).
Lo peor de todo es que cuando digo que el material es escaso, no me refiero solo a la cantidad, sino a la calidad de las canciones ofrecidas, muy inferior a lo que podemos encontrar en sus LPs. Algo que puede parecer normal en principio, pero que aquí destaca especialmente. Hasta el punto de dudar de la necesidad de airear cosas como "¿Quién pintó las estrellas de carmín?", "Mi amor" o "Sir d'Halancourt". Decir que son totalmente olvidables es quedarse muy corto.
Sí que hay cosas más interesantes, seamos sinceros. "Pobre diablo" y "Taxi Mex 103" —descartes de Autobiografía— tienen un riff manido pero atractivo; "El bosque" es una nueva inmersión en un universo Beatles que siempre les ha dado muy buenos frutos; "Una lanza, una oración" es fantástica —si no has disfrutado de la versión casete o CD de El grito del tiempo (1987), claro— y la versión en directo de "Al caer la noche", que aporta poco a lo que ya sabemos, pero que siempre es agradable.
En resumen, un disco solo para muy fans de la banda. Lo de la versión "Bésame mucho" lo dejo como caso aparte, porque creo que personifica muy bien la combinación entre aversión y atracción que puede provocar este recopilatorio. Más que un descubrimiento, un lo comido por lo servido. Tú verás si te vale.
★★☆☆☆
A1 El bosque A2 ¿Quién pintó las estrellas de carmín? A3 Mi amor A4 Sir d'Halancourt A5 Pobre diablo B1 Taxi Mex 103 B2 Fantasmas ❤ B3 Una lanza, una oración B4 Bésame mucho B5 Al caer la noche (Twilight Time) (En vivo) B6 Volverán por mí
ROCK PENDENCIERO Y ELEGÍACO. Para el título de su sexto disco de estudio —lo siento, pero para mí Nighthawks at the Diner (1975) siempre será un directo— Tom Waits se sigue basando en el entorno que le rodea. Así, con ese humor tan suyo, hace un juego de palabras con la intersección entre Hollywood Blvd. y Vine Street. Un cruce muy conocido de Los Ángeles y no demasiado glamuroso en la época.
No en vano, aunque había sido un centro neurálgico, con una gran concentración de estudios cinematográficos, emisoras de radio y hoteles de lujo en las décadas de los 30 y 40 del siglo pasado, a mitad de los 70 era el sitio por el que pululaban camellos, prostitutas y gente sin hogar. El escenario perfecto para un disco de Tom Waits. De ahí que cambiara, con escasa sutileza, el nombre de Hollywood Blvd. por el de Heartattack, mucho más descriptivo de la tensión que se vivía en la zona.
Con estas premisas, el de Pomona armó un álbum en el que dominan las guitarras por primera vez en su carrera. Un trabajo en el que le deja buena parte del protagonismo al blues, por encima del jazz que venía siendo el centro de gravedad de todo lo que había hecho hasta ese momento. No se olvida de las escobillas ni de las orquestaciones, aunque sí que quedan en un delicioso segundo plano, como demuestran joyas inmarchitables del calibre de "Saving All My Love for You", "On the Nickel" o la eterna "Jersey Girl", que Bruce Springsteen no tardó en agenciarse para sus directos.
Por lo demás, y atendiendo al álbum como conjunto, debemos admitir que es un trabajo maravilloso, pero bastante irregular. Uno de esos que llaman de transición, de los que no siguen desarrollando las ideas que el artista venía plasmando en sus obras anteriores y que además quedan sin descendencia que brote de su semilla. Un disco que alberga ya la rudeza de hojalata por venir —sobre todo en la voz del maestro— y que se beneficia de un uso de las guitarras inédito en Waits. Después cogería cosas de este álbum para llevarlas más allá, no cabe duda, pero en general, debemos tener en cuenta que estamos ante una isla en su discografía. Por eso debemos disfrutarla y, a la vez, andarnos con pies de plomo. O quizás no. Ahora suena "Ruby's Arms", todo cobra sentido y me rindo. Sí... Mejor disfrutar de este disco a tumba abierta.
★★★★☆
A1 Heartattack and Vine 4:42 A2 In Shades 4:04 A3 Saving All My Love for You 3:39 A4 Downtown 4:43 A5 Jersey Girl 5:09 ❤ B1 'Til the Money Runs Out 4:20 B2 On the Nickel 6:17 ❤ B3 Mr. Siegal 5:13 B4 Ruby's Arms 5:35 ❤
Total: 43:42
Bounced Checks (Tom Waits, 1981) [RECOPILATORIO]
CANCIÓN JAZZ. El problema de este recopilatorio británico está en tratar de averiguar qué pretende. ¿Recoger lo mejor de sus años en Asylum? Parece evidente que no. ¿Juntar un puñado de rarezas? Pues tampoco. Entonces, ¿para qué sirve? ¿Se puede uno hacer una idea aproximada del talento que rebosaba Waits en estos años con este disco?
Solo en parte. Falta demasiado magro como para pasarlo por alto si buscamos un buen resumen de sus primeros años. Por ejemplo, el enorme Blue Valentine (1978) solo está representado por una toma alternativa —bastante sosita— de "Whistlin' Past the Graveyard". No voy a glosar los temazos que se podrían haber incluido. Simplemente me quedaré con el glorioso final enlazando las maravillosas "Burma Shave" y "Tom Traubert's Blues".
Dos canciones señeras del primer Waits, de acuerdo, pero que tampoco llenan si conoces un poquito su catálogo. De entre lo novedoso, destacaremos una versión en directo, desquiciante o genial —según el día—, de "The Piano Has Been Drinking" y una interesante —y poco más— "Mr. Henry", que grabó y acabó descartando para el entonces reciente Heartattack and Vine (1980). Claramente insuficiente dentro de un disco que nunca sabremos a qué juega.
☆☆☆★★
A1 Heartattack and Vine 4:42 A2 Jersey Girl 4:38 A3 Eggs and Sausage 4:13 A4 I Never Talk to Strangers 3:37 with Bette Midler A5 The Piano Has Been Drinking (Live) 6:07 B1 Whistlin' Past the Graveyard 3:15 B2 Mr. Henry 3:28 B3 Diamonds on My Windshield 3:13 B4 Burma-Shave 6:32 B5 Tom Traubert's Blues 6:40
Total: 46:25
Asylum Years (Tom Waits, 1986) [RECOPILATORIO]
CANCIÓN JAZZ. Estamos ante la edición británica en CD del disco doble de 1984. Un resumen en 70 minutos de dicho disco que supuestamente recorre lo mejor de Tom Waits durante su etapa en la discográfica fundada por David Geffen en 1971.
He dicho supuestamente, sí, porque, por un lado, me faltan demasiadas canciones clave como para mirar para otro lado. Algunas están en la versión original del 84, pero otras ni eso. Cualquier aficionado al primer Waits echará de menos gemas de los quilates de "Shiver Me Timbers", "Better Off Without a Wife", "I Wish I Was in New Orleans", "Invitation to the Blues", "The Piano Has Been Drinking", "Jersey Girl" o "On the Nickel", por señalar las asuencias más flagrantes e indiscutibles. Algo que, me consta, depende mucho de la subjetividad de uno, y que, por tanto, puedo perdonar.
Si no fuera porque también encuentro muy discutibles varias piezas incluidas en el recopilatorio, como son "Diamonds on My Windshield", "Small Change" o, sobre todo, "Potter's Field". Esto es quizás lo peor de la selección. El ver cómo se gastan casi nueve minutazos para colocar una de las peores "canciones" del genio de Pomona en detrimento de algunas de las que he señalado arriba. Es lo que tiene la obligación de ofrecer todas las caras del arte de nuestro amigo. Aun así, podían haber pensado en cosas como "Step Right Up" o "Red Shoes" en su lugar.
Subjetividades al margen, el disco contiene bastantes más momentos memorables e imprescindibles que de los otros. Su secuenciación también me parece acertada. No es un orden puramente cronológico, sino que las canciones aparecen trenzadas según un agrupamiento discográfico que me parece muy coherente, esto es, en grupos de dos discos, los cuales, casualmente o no, comparten estética y estilo de manera evidente.
En conclusión, esta versión de Asylum Years no está mal para aproximarte al genio del primer Tom Waits. La profusión y profundidad de su arte requeriría que te metieras mejor con el disco doble de 1984. Aun así, y siendo totalmente sincero, no creo que haya recopilatorio que iguale la experiencia de someterte a su discografía al completo. Si juntas tiempo y ganas, no puede haber mejor recomendación posible para disfrutar a tumba abierta de uno de los cantautores más personales y decisivos del siglo XX.
★★★☆☆
1 Diamonds on My Windshield 3:08 2 (Looking For) The Heart of Saturday Night 3:55 3 Martha 4:29 4 The Ghosts of Saturday Night (After Hours at Napoleone's Pizza House) 3:14 5 Grapefruit Moon 4:49 6 Small Change 5:05 7 Burma Shave 6:33 8 I Never Talk to Strangers 3:41 9 Tom Traubert's Blues 6:34 10 Blue Valentines 5:54 11 Potter's Field 8:44 12 Kentucky Avenue 4:51 13 Somewhere (From 'West Side Story') 3:53 14 Ruby's Arms 5:35
Nighthawks at the Diner (Tom Waits, 1975) [DIRECTO]
JAZZ CLUB. Este excelente directo supera toda idea preconcebida sobre este subgénero. Sí, he dicho "directo", a pesar de que, para muchos, esto no sea más que un disco grabado en el estudio con público. Y es que yo lo veo clarísimo: si colocas mesas en el estudio para que parezca un club de jazz, invitas a gente para que presencie la grabación —y grabas sus reacciones— y registras en directo la actuación de Tom Waits y la banda sin apenas sobregrabaciones... Lo siento, amiguitos, pero esto es un disco en directo, y el mejor de ese tipo que el de Pomona haya grabado nunca. Ya saben, blanco y en botella...
No solo es un directo por los mimbres del propio producto. Es que es ponerlo y sumergirte en el ambiente de un club de jazz lleno de humo y vapores etílicos. Y aunque tanto recitado arrastrado podría resultar pesado, vence la actitud, la dicción dejada y cercana, la sensación de viveza, la celebración y el relax en un disco que te transporta, pero que tiene un problema: no se puede dejar de fondo. En ese caso se puede hacer infumable. Te exige una atención absoluta. Es la única forma de apreciar el humor retorcido del genio, ese masticar de palabras sobre contrabajo y piano, o esa batería que se esconde y aparece como un fantasma nocturno.
Como he señalado arriba, estamos ante una grabación gloriosa y no delante de un disco en directo al uso. Por muchos motivos. En realidad, no es un álbum al uso: está grabado en vivo, sí, pero las canciones son nuevas, no la típica sucesión de éxitos; cambia la energía por el humo de garito y la mística nocturna de un puñado de acólitos que, más que atender al espectáculo del Santo Bebedor, lo acompañan en un trance inspirado, volátil, improvisado y genial. Casi diría que más que un disco es una experiencia inmersiva. Razones de peso que, unidas a la valentía que supone sacar un producto así, hacen que estemos ante el primer punto y aparte en una discografía incomparable.
★★★★☆
A1 (Opening Intro) 2:59 A2 Emotional Weather Report 3:43 A3 (Intro) 2:18 A4 On a Foggy Night 3:49 A5 (Intro) 1:55 A6 Eggs and Sausage (In a Cadillac With Susan Michelson) 4:13 B1 (Intro) 3:22 B2 Better Off Without a Wife 3:53 ❤ B3 Nighthawk Postcards (From Easy Street) 11:27
C1 (Intro) 0:55 C2 Warm Beer and Cold Women 5:21 C3 (Intro) 0:48 C4 Putnam County 7:34 C5 Spare Parts I (A Nocturnal Emission) 6:23 D1 Nobody 2:49 D2 (Intro) 0:41 D3 Big Joe and Phantom 309 6:30 D4 Spare Parts II and Closing 5:14
Total: 73:54
Noctámbulos (Edward Hopper, 1942) es la referencia obligada cuando hablamos de este disco. Y eso que lo que suena tiene poco que ver con una hipotética banda sonora de dicho cuadro. Hay demasiado bullicio, demasiada interacción entre el cantante y un público que, según la pintura, no debería ni estar ahí.
Y sin embargo, no solo el título del álbum nos remite directos al cuadro. La atmósfera que nos pinta, aun con su algarabía, nos habla de nocturnidad, complicidad y alevosía. De esa hora del lobo que precede al alba en la que no podemos encontrar nada bueno en las calles. A ese sentimiento de nostalgia masticable y soledad infinita capaz de acabar con cualquiera.
En definitiva, como el cuadro. No tanto como querríamos, lo admito, pero sí lo suficiente como para que no lo pase por alto.
✠✠✠
Dime Store Novels Vol. 1 (Tom Waits, 2001) [BOOTLEG] [DIRECTO]
PIANO BAR. No es cuestión de engañar al personal. Estamos ante una obra clandestina y casi innecesaria. Su sonido, se lo podrán imaginar, deja mucho que desear —atentos a esos rasgueos infernales en "Hope That I Don't Fall in Love With You". Y por otra parte, los parlamentos de Waits se espacian hasta el infinito, lo que, por muy divertidos que sean, no ayuda a que uno se meta en faena durante la escucha.
¿Es eso suficiente como para que tiremos el disco a la basura? Pues no. Si queremos disfrutar del Tom Waits primerizo, a pelo, ante un piano o una guitarra y poco o nada más, el disquito tiene su aquel. Es como el lado opuesto a ese Nighthawks at the Diner (1975) en el que un artista pizpireto comandaba una banda que podíamos llamar de cámara para dejarnos entrar en su mundo inimitable. Aquí nos lo encontramos solo y luchando contra los elementos. En una obra que, por mucho que insista, va a acabar siendo parada obligada para los seguidores más acérrimos del de Pomona. Si es que no aprendemos.
☆☆☆★★
🕱 1 I Hope That I Don't Fall in Love With You 2 San Diego Serenade 3 Good Night Loving Trail 4 Diamonds on My Windshield 5 Ice Cream Man 6 Please Call Me Baby 7 Better Off Without a Wife 8 The Ghost of Saturday Night 9 Big Joe & Phantom 309 10 SemiSuite 11 Ol' 55 12 On a Foggy Night 13 Martha
EXPERIMENTO CON GASEOSA. Después del torrencial y seminalísimo Something / Anything? (1972), el geniecillo de Pensilvania se fabrica un si no querías caldo y entrega un experimento aún más radical, embutiendo 19 canciones en un vinilo de casi una hora. Un álbum en el que desdibuja las formas y disuelve las estructuras mientras juega con todos los sonidos imaginables y algunos impensables.
Esta introducción creo que es el mejor filtro para los que quieran acercarse a la música de Rundgren. Lo mismo que para algunos sonará apetecible al máximo, para otros resultará el preámbulo más repulsivo del mundo. Por supuesto, en mi opinión, ninguna de las dos posturas es la correcta con este disco. Ni hay que subestimar sus muchos méritos ni se puede disfrutar sin reservas. De hecho, para mí, el disco se hace bola y naufraga en su propia desmesura. Pero no puedo quitarle ningún mérito.
Y no es que el álbum sea un experimento tan inaprensible. De hecho, las melodías están ahí y la música se presenta bastante definida aunque sea a ratos. Por ahí consigue una mezcla resultona entre vanguardia y pop. Una mezcla que tampoco consigue empastar a mis oídos en un desarrollo fluido y bien hilvanado. Digo para mis oídos, que quede claro. Para muchos otros, estamos ante la auténtica obra maestra de Rundgren. Un autor con sello propio, no hay duda, pero al que me resisto a colocar entre los grandes.
★★☆☆☆
The International Feel (In 8) A1 International Feel 2:53 A2 Never Never Land 1:25 A3 Tic Tic Tic It Wears Off 1:15 A4 You Need Your Head 1:07 A5 Rock and Roll Pussy 1:10 A6 Dogfight Giggle 1:10 A7 You Don't Have to Camp Around 1:05 A8 Flamingo 2:35 A9 Zen Archer 5:25 A10 Just Another Onionhead / Da da Dali 2:25 A11 When the Shit Hits the Fan / Sunset Blvd 4:01 A12 Le Feel Internacionale 1:46 B1 Sometimes I Don't Know What to Feel 4:15 B2 Does Anybody Love You? 1:31 B3 Medley: I'm So Proud / Ooh Baby Baby / La La Means I Love You / Cool Jerk 10:35 B4 Hungry for Love 2:11 B5 I Don't Want to Tie You Down 1:56 B6 Is It My Name? 3:50 B7 Just One Victory 4:50
METAL DE VANGUARDIA. Steve Austin siempre ha sido el único miembro fijo de Today Is the Day. Más que su líder, el auténtico motor de una banda que se completa aquí con Chris Debari (bajo y guitarra) y Marshall Kilpatric (batería y percusión). Austin, por su parte, se encarga de tocarlo casi todo, componer, cantar, producir y hasta diseñar la portada. También pone su estudio, en el que estuvieron grabando entre 1999 y 2002. Demasiado tiempo, pero más que lógico cuando el resultado fue este mastodonte doble que roza las dos horas y media de duración.
Un álbum que no esconde sus pretensiones ni su narrativa. La muestra sin tapujos ni metáfora alguna. La yonqui de la portada, el título y la brutalidad con la que arranca hacen que asumamos de manera natural toda su obsesión por el suicidio, el aislamiento, la adicción y la podredumbre de nuestra sociedad. Todo atravesado por la idea fuerza de la tecnología como sustituto del contacto humano con los problemas añadidos de exceso de información y pérdida de la identidad. Un álbum, como comprenderán, mucho más profundo que la media dentro del metal. Un género que vertebra buena parte de este álbum, pero que tampoco lo define por sí mismo. De hecho, también absorbe mucho del noise, la música industrial, la contemporánea y hasta de los scores cinematográficos. Todo empapado en una barbarie que deja sin resuello y que hace que estas dos horas y media sean más una tortura que otra cosa. Incluso para los oyentes más avezados.
Una tortura no exenta de momentos inmersivos y de gran capacidad evocadora, aunque, seamos claros, inyectarse en vena estas dos horas y media solo puede calificarse como una experiencia abrumadora en la que no vas a salir de un aturdimiento sostenido e insoportable para la gran mayoría de oyentes. No voy a ir de erudito... Para mí también. Lo intento y lo intento, pero lo cierto es que encuentro muy poco que salvar aquí. Algo que para alguien capaz de disfrutar de obras tan radicales como Trout Mask Replica (Captain Beefheart, 1969) es bastante frustrante, aunque he decidido ser honesto conmigo mismo y admitir que no todo vale y que cuando algo no te entra, no te entra. Puede que todas estas ideas necesiten ser hilvanadas de manera más fuerte o puede que simplemente el disco necesite un par de miles de escuchas más. Da igual. Ninguna de las dos cosas van a pasar.
★★☆☆☆
X 1.1 Maggots and Riots 2:58 1.2 Criminal 4:40 1.3 Distortion of Nature 2:45 1.4 Crooked 2:59 1.5 Butterflies 3:07 1.6 Unearthed 3:16 1.7 The Descent 4:59 1.8 Death Requiem 4:17 1.9 Christianized Magick 5:24 1.10 Voice of Reason: Vicious Barker 2:20 1.11 Face After the Shot 4:09 1.12 The Ivory of Self-Hate 3:40 1.13 The Nailing 5:35 1.14 Mistake 3:35 1.15 Invincible 7:30 1.16 Aurora 3:02 1.17 Sadness Will Prevail 8:04
Y 2.1 Myriad 6:09 2.2 Spaceship 1:54 2.3 Flowers Made of Flesh 3:21 2.4 Your Life Is Over 4:31 2.5 Control the Media 6:39 2.6 Vivicide 2:33 2.7 Miasma 1:01 2.8 Times of Pain 4:02 2.9 Breadwinner 1:20 2.10 Friend 2:08 2.11 Never Answer the Phone 23:15 2.12 I Live to See You Smile 4:28 2.13 Sadness Will Prevail Theme 11:25
Concerto for Group and Orchestra (Deep Purple / The Royal Philharmonic Orchestra / Malcolm Arnold, 1969) [DIRECTO]
CLÁSICA/HARD ROCK. No creo que sea posible exagerar la influencia que tuvo esta idea que Jon Lord se empeñó en sacar adelante. Podemos discutir su pertinencia y la calidad de su partitura o incluso de su ejecución. Lo que no podemos es poner en tela de juicio su importancia. Era la primera vez en la que una orquesta y una banda de rock duro se unían para crear algo en común. A partir de una partitura del teclista de Deep Purple escrita para la ocasión.
Después de esto, las colaboraciones entre bandas y orquestas sinfónicas se hicieron el pan nuestro de cada día, pero no me cuesta imaginar las críticas y las dificultades que afrontaron los rockeros londinenses a la hora de llevar a cabo este proyecto faraónico. También me gusta pensar que de alguna forma pavimentaron el camino para colaboraciones tan inesperadas como la de Enrique Morente y Lagartija Nick para nuestro imponente Omega (1996) o la de Lou Reed y Metallica en el bastante más divisivo Lulu (2011). Cooperaciones en las que no hay componente orquestal ni clásico, pero que beben directamente de la transgresión que supuso este concierto que nos ocupa.
El disco es la grabación del estreno de la pieza de Jon Lord, un concerto en tres movimientos para el que contaron con la colaboración de la Royal Philharmonic Orchestra, dirigida por Malcolm Arnold, y que dieron en el Royal Albert Hall el 24 de septiembre de 1969. Esa noche el programa incluyó más música. Concretamente, Arnold estrenó su Sinfonía nº 6 y el grupo atacó clásicos como "Hush", "Wring that Neck" o "Child in Time" con el apoyo de la orquesta. El Concerto for Group and Orchestra fue lo último que tocaron esa noche y lo único que aparece en la edición original de un álbum que se editó en diciembre del 69 en EE.UU. y en enero del 70 en Reino Unido.
Conviene señalar que esta grabación fue la primera en la que podemos escuchar a Roger Glover al bajo y a Ian Gillan en la voz. Un estreno que resultaría decisivo para el sonido de la banda en álbumes sucesivos, pero que aquí no deja de ser anecdótico al estar diluido entre violines, teclados y sinfonismo sin mesura. Un sinfonismo que, no les voy a engañar, es tan elefantiásico que no me convence en absoluto. Y es que al final, este disco no deja de ser una de esas piezas más importantes que disfrutables. Una obra que se obcecó tanto con el concepto y su propio desarrollo que se olvidó de crear música realmente memorable.
No, aun siendo más que predecible en este veredicto, no puedo tomarme en serio este disco. En ningún caso va a satisfacer al aficionado al rock, pero dudo también que pueda motivar al melómano más metido en la música clásica. Tiene partes de gran emotividad, no lo niego, y creo que en la tensión entre fuerzas acaba ganando la orquesta a los toques que suelta la banda aquí y allá. Eso me parece interesante. Sin embargo, no sé si es suficiente para sentarme y dedicarle casi una hora de mi tiempo a este capricho de nuevo rico. Que en realidad sí lo sé, y es que no. Digámoslo claro y sin tapujos: idea interesante, resultado fallido.
★★☆☆☆
A1 First Movement: Moderato - Allegro A2 Second Movement: Andante Part 1 B1 Second Movement: Andante (Conclusion) B2 Third Movement: Vivace - Presto
SOPHISTI-POP & SOUL. No se me ocurre un disco más apegado a su tiempo que este. Para mal. Un disco que suena a lo peor de los 80, lo que podemos achacar a la producción, pero sería injusto no mencionar también unas canciones encarceladas y absolutamente incapaces de escapar de esa época.
Un álbum que suena tan higiénico, tan inofensivo, tan soporífero que no puede estar firmado por la Reina del Rock and Roll. Pero sí, tomando los soniquetes de moda del momento, el R&B de Michael Jackson a la cabeza, Tina abandona el rajo que siempre le caracterizó para zambullirse en un estilo artificial en el que no puede brillar por muchas aptitudes que tuviera, que las tenía, qué duda cabe.
A mí esta colección de canciones me resulta irritante por no provocarme sensación alguna. Ni las canciones escritas para la ocasión ni las versiones de clásicos inapelables funcionan aquí. Entre las primeras destacaría su archiconocida "What's Love Got to Do With It", pero entre las segundas, la cosa pinta más fea. Me parece increíble que la misma artista que hizo suya toda una "Proud Mary" (John Fogerty), te deje tibio con el "Let's Stay Together" (Al Green) y ojiplático del horror con lo que le hace a "1984" (David Bowie).
Creo que no descubro nada si digo que no se trata de cantar bien ni de vender todos los discos del mundo. En el arte de lo que se trata es de que tu experiencia le llegue a otros. De tocarte la patata incluso sin saber muy bien por qué. Está claro que Tina lo consiguió con muchísima gente y que este disco fue el punto a partir del cual se empezó a creer la viabilidad de su carrera en solitario. Fue un exitazo sin paliativos y no puedo decir que no fuera merecido. Lo que no quita que a mí todo esto no me llegue ni lo haga por más que lo ponga una y otra vez. Tiene sus cosillas: el exitazo que he mencionado arriba —seguramente su canción más icónica—, una vibrante "Better Be Good to Me"... Pero ya está. Lo demás es muy bonito y muy aséptico. ¿Recomiendo el álbum pues? Solo puedo decir que está claro que tiene su público, lo cual ya es mucho... ¿O no?
★★☆☆☆
A1 I Might Have Been Queen (Soul Survivor) 4:08 A2 What's Love Got to Do With It 3:49 A3 Show Some Respect 3:19 A4 I Can't Stand the Rain 3:40 A5 Better Be Good to Me 5:14 B1 Let's Stay Together 5:15 B2 1984 3:10 🕱 B3 Steel Claw 3:40 B4 Private Dancer 7:16
HARD ROCK. Tin Machine fue un proyecto paralelo del Camaleón con el que quizás buscaba escapar de un personaje que no le dejaba ni a sol ni a sombra. Una banda que se inventó, me parece a mí, para volver a encontrar la esencia de las cosas sencillas. Esos disfrutes simples que debía sentir cuando empezaba a hacer música. Y puede que no esté en lo cierto, pero cada vez que lo escucho y miro su portada, es la idea que invade mis pensamientos.
El grupo estuvo formado por David Bowie en la voz y la guitarra, Reeves Gabrels a la guitarra solista, Hunt Sales a la batería y coros y Tony Sales al bajo y coros. ¿Y de dónde salen todos estos?, se preguntarán ustedes. Gabrels había estado en multitud de bandas semidesconocidas durante los 80 y Bowie apreció sus arreglos de guitarra para una reinterpretación de "Look Back in Anger" en la que estaba trabajando a finales de esa década. Los hermanos Sales habían tocado con Iggy Pop en su gira del 77, y Bowie estuvo muy implicado en ella. Escuderos de lujo, por tanto, y para nada desconocidos, con los que embarcarse en este back to basics que todo artista que se precie ansía pasados unos años en el estrellato.
Un álbum al que, por todos estos detalles, no puede exigírsele demasiado. Ni siquiera lo firma Bowie, sino que se esconde bajo el paraguas de una banda en la que, según sus miembros, reinó el espíritu democrático sobre todas las cosas. Algo que sería lo que David necesitaba a esas alturas, pero que no redundó en un discazo ni nada de eso. Tin Machine es un álbum directo y crudo, dominado por un sonido de guitarra cáustico y ultradistorsionado. Un aullido brutal que nos retrotrae a esos grandísimos guitarristas que siempre ha tenido el autor de Lodger (1979), de Carlos Alomar a Adrian Belew. Instrumentistas hiperexpresivos, de esos de berrido prolongado hasta el infinito, que se hacen carne en el estilo desatado de Gabrels aquí.
Toda una seña de identidad para un disco de rock duro, así, sin eufemismos. Un rock duro que se olvida, sin embargo, de hilar una historia convincente dentro de un álbum que no deja de ser una sucesión de ocurrencias paridas en el local de ensayo. No es que necesiten unas vueltas más. Así, probablemente, perderían su frescura. Sin embargo, al disco le sobran minutos. Es una huida hacia delante continuada y sin pausa hasta que, después de la pista 12 —14 en el CD— el disco se acaba abruptamente sin dar mayores explicaciones. No sé, puede que con algunos artistas no baste con echar un rato agradable, ¿no?
★★☆☆☆
A1 Heaven's in Here 6:01 A2 Tin Machine 3:34 A3 Prisoner of Love 5:50 A4 Crack City 4:36 A5 I Can't Read 4:54 A6 Under the God 4:06 B1 Amazing 3:04 B2 Working Class Hero 4:38 B3 Bus Stop 1:41 B4 Pretty Thing 4:39 B5 Video Crime 3:52 B6 Baby Can Dance 4:57