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sábado, 10 de mayo de 2025

Gritos sanguinolentos

Scream Bloody Gore (Death, 1987)

DEATH METAL. Chuck Schuldiner inicia su viaje hacia la leyenda con este disco. Si bien no queda claro si fue el primer álbum de death metal, sí que parece indiscutible que es el que dio con el sonido definitivo para el género. Mientras que obras como Seven Churches (Possessed, 1985) ya contenían el espíritu de lo que iba a ser este estilo, Scream Bloody Gore supuso el paso adelante que necesitaba esta música extrema para poder ser bautizada.

Así las cosas, podemos tener muy claro que esperar de este trabajo. Imaginería visceral, tripas y casquería gratuitas y una aproximación frontal a los aspectos más explícitos de un alma humana más cerca de la matanza física que de la tortura emocional. Afortunadamente para mí, Schuldiner iría puliendo todo esto en el futuro, pero ahora se trataba de escribir el manual de referencia para un género poco dado a sutilezas. Lo del death metal técnico, su vertiente progresiva, los matices y los devaneos casi jazzísticos quedaba lejos todavía. El propio líder del combo admitiría años después que el nombre del grupo le pesaba demasiado, que en ese momento hubiera elegido otro para bautizarlo más alejado de lo obvio. Y lo mejor de todo es que era capaz de decir esto en entrevistas en las que aparecía con su camisa de gatitos adorables.

Pero centrémonos en este 1987, momento en el cual la banda existía en un equilibrio más que inestable y casi vaporoso. De hecho en el disco solo tocan dos personas, aparte de las percusiones adicionales del productor, Randy Burns. Chris Reifert se encarga de la batería y Schuldiner, como si de un Prince del metal se tratara, pone guitarras, bajo y voz. Algo que no afecta al empaque ni a la potencia de este disco seminal solo apto, eso sí, para ya iniciados.

Treinta y ocho minutos escasos de una brutalidad más cerebral y controlada de lo que parece. Una barbarie en la que rinden pleitesía a Slayer, Venom, Kreator o Sepultura sin pudor pero con las ideas muy claras sobre hacia dónde querían avanzar con su sonido. Será por eso que esto suena tan fresco y tan novedoso. Por mucho que para mí también se me aparezca cabezón en grado sumo. A pesar de sus posibles deudas, con el thrash metal sobre todo, y de que depurarían lo aquí apuntado ya en su siguiente obra, este estreno se convierte en una entrada muy válida al mundo retorcido de Chuck Schuldiner, pero para nada la mejor. Una obra que no me deja clara esa máxima que corre entre todos sus seguidores: eso de que Death no grabó un disco malo. No sé, será que soy demasiado ajeno al género o que soy poco dado a creerme las sentencias maximalistas, pero no estoy tan seguro de que tengan razón.

★★☆☆☆

A1 Infernal Death 
A2 Zombie Ritual
A3 Denial of Life
A4 Sacrificial
A5 Mutilation 
B1 Regurgitated Guts
B2 Baptized in Blood
B3 Torn to Pieces
B4 Evil Dead ✔
B5 Scream Bloody Gore

Total: 38 min. 


Está claro que nada surge de la nada y que por mucho que esto pueda resultar novedoso para un purista del metal, para un oyente más casual tiene poco de innovación ni de descubrimiento del fuego. ¿Tanta diferencia hay entre lo que ya hacían Kreator, Possessed, Celtic Frost o Slayer, por decir unos cuantos, con lo que ofrece aquí Chuck Schuldiner? Como digo, todo dependerá de tu grado de filiación al género de los cuernos, pero de lo que no cabe duda alguna es de lo mucho que estas tres bandas, y bastantes otras, influyeron en lo que salió de la mente y las manos del guitarrista criado en Florida.

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viernes, 14 de febrero de 2025

Cadáveres desgarrados

Pleasure to Kill (Kreator, 1986)

THRASH METAL. ¡Menudo salto cualitativo dieron Kreator con su segundo disco! Por mucho que lo anunciaran con su debut, no creo que nadie pudiera esperarse esta avalancha de salvajismo, brutalidad y putrefacción. Con Endless Pain (1985) sentaron las bases y demostraron que tenían mucho que decir, pero lo hicieron con la mirada puesta en sus ídolos, los cuales les marcaban el paso en todo momento. Aquí la cosa cambia y desde el comienzo dejan claro que ellos eran los únicos dueños de su destino. Con una rabia, una decisión y una precisión que no pueden ser más aterradoras.

Sí, en el año de Master of Puppets (Metallica), Reign in Blood (Slayer) o Peace Sells... But Who's Buying? (Megadeth), los de Essen se suben al carro para marcar el ritmo con otro manual de referencia para el thrash metal. Lo que pasa es que a diferencia de esos álbumes, salvo el de Slayer, aquí todo suena más crudo, más rápido y más perverso. Hasta el extremo. Será por eso que Pleasure to Kill sea una obra visionaria y precursora para el death, el speed y hasta el black metal. No en vano, Cannibal Corpse , Deicide, Morbid Angel o Sepultura han citado a este disco como clave a la hora de moldear su sonido.

Y lo mejor de todo es que el tiempo no le ha restado ni una micra de su pegada avasalladora. Todavía hoy, y me temo que por siempre, someterse a la masacre indiscriminada que perpetra aquí el todavía power trio sigue teniendo mucho de redención. No negaré que tal alud de baterías en cascada, como martillos, esa distorsión que te raja en canal y esa voz que no puede ser más impía es algo más que un gusto adquirido. Es el auténtico molde para medir cuán abyecta es tu pasión por el sadomasoquismo en grado sumo. Una perversión como otra cualquiera que sale a la luz con este discazo devastador. 

★★★★☆

A1 Choir of the Damned 0:46 ✔
A2 Ripping Corpse 3:33 ✔
A3 Death Is Your Saviour 3:45
A4 Pleasure to Kill 3:52 ✔
A5 Riot of Violence 4:46 
B1 The Pestilence 7:00 ✔
B2 Carrion 4:42 ✔
B3 Command of the Blade 3:46
B4 Under the Guillotine 4:37 ✔
Total: 36:47

La portada nos remite directamente a la de Doom, el videojuego que rompió moldes en los 90. Su carnaza digital y su planteamiento sanguinario casan de maravilla con este disco. De hecho, Josh Romero, uno de los creadores del juego siempre ha reconocido la influencia del thrash y el death metal en general, y de este disco en particular, en la atmósfera y la ambientación del juego. También en su banda sonora, donde podremos apreciar riffs metaleros muy cercanos a los de este disco y otros del género. 

Pero lo más claro lo encontramos en la carátula. En ambos casos nos encontramos los mismos ingredientes: violencia, demonios y un héroe en medio del caos. No creo que sea casualidad.

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