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lunes, 3 de agosto de 2026

Rapeando en Kinshasa

Tom Tom Club (Tom Tom Club, 1981)

FUNK POP. Paralelamente a Talking Heads, Tina Weymouth y Chris Frantz desarrollaron este proyecto en el que ahondaban en su propia versión de lo que venían haciendo con la banda madre. Para ello contaron con la aportación de Adrian Belew —el arma secreta detrás del sonido de joyas como Remain in Light (Talking Heads, 1980) o The Name of This Band Is Talking Heads (Talking Heads, 1982).

El resultado es un álbum en el que acentúan la vertiente funk de la banda madre, le añaden disco y dub, y arriman su lado experimental a lo juguetón sin dejar de integrar los sonidos étnicos —africanos y caribeños principalmente— en un potingue que con el vitriolo que aporta Belew a las seis cuerdas se hace adictivo por momentos. También repetitivo y desenfocado, todo sea dicho, pero, mayormente, el groove que cuece aquí Tom Tom Club funciona sin apenas taras. Porque lejos de seguir con las ínfulas de la banda madre, lo han simplificado todo hasta el punto de que para ellos el ritmo no es el medio, sino la canción misma.  

Algo que veo como un acierto absoluto. A pesar de que el empaste entre etnosíntesis —a veces recuerda a My Life in the Bush of Ghosts (Brian Eno & David Byrne, 1981)— y soniquetes casi de broma no me acabe de sonar creíble al 100%. Puede que el disco no fluya como un todo, pero su frescura es siempre bienvenida en nuestra azarosa singladura melómana.

★★★☆☆

A1 Wordy Rappinghood 6:27
A2 Genius of Love 5:34
A3 Tom Tom Theme 1:25 
A4 L'éléphant 4:50
B1 As Above, So Below 5:23
B2 Lorelei 5:05
B3 On, on, on, on... 3:33
B4 Booming and Zooming 4:32

Total: 36:49

Xxx

DISCOS RELACIONADOS

 

  

¡Torpedo, pecadooorrr!

Damn the Torpedoes (Tom Petty and The Heartbreakers, 1979)
 

ROCK. A estas alturas, con este tercer álbum, Tom Petty deja claro que domina la fórmula y que el arte de hacer canciones de rock cristalino y adhesivo no tiene secretos para él. Eso es lo que se aprecia en este Damn the Torpedoes, uno de sus discos más queridos y aspirante eterno al cetro de obra maestra absoluta del de Florida. Sí, puede haber otros, puede que te encante su debut del 76, pero nadie me negará que es difícil discutirle el primer puesto a este festival de melodías imbatibles y elegancia de otro mundo.

El disco se abre con una seguridad y una brillantez apabullantes. "Refugee" nos sugiere en su introducción semejanzas con el "Like a Rolling Stone" de Bob Dylan. "Here Comes My Girl" suena como si Bruce Springsteen se hubiera olvidado de que toca para miles de personas... Y así, podríamos establecer paralelismos infinitos, hasta darnos cuenta de que el arte del de la Rickenbacker sobrepasa cualquier comparación. Puede que el sello de Jimmy Iovine a los mandos fuera decisivo, pero lo fue en el buen sentido, no en el de maquillar una propuesta más que pensada y más que trabajada.

Iovine venía de trabajar con Springsteen, Patti Smith o John Lennon, y ya había trabajado con Petty en el anterior, You're Gonna Get It! (1978). Con todo ese bagaje, supo mantener el carácter del grupo intacto a la vez que lo hacía sonar como la máquina perfectamente engrasada que ya era. Siempre al servicio de unas canciones descomunales, auténticos himnos de una efervescencia casi suicida. Temazos que se suceden sin pausa para el resuello y que hacen de este disco una experiencia obligada a la hora de introducirse en el arte de nuestro rubito favorito.

En definitiva, un álbum capital a la hora de analizar la evolución del rock norteamericano. Entronca con Springsteen a la perfección, su sonido brillante lo convierte en ingrediente importante de la ya poderosa FM y en mascarón de proa de una revisión del clasicismo que acabaría desembocando en el Nuevo Rock Americano (NAR). Así de importante es la culminación de esa epifanía que empezara tres años antes y con la que Petty cambiaría su carrera para siempre.

★★★★☆

A1 Refugee 3:21
A2 Here Comes My Girl 4:33
A3 Even the Losers 3:35
A4 Shadow of a Doubt (A Complex Kid) 4:53
A5 Century City 3:40
B1 Don't Do Me Like That 2:40
B2 You Tell Me 4:32
B3 What Are You Doing in My Life? 3:25
B4 Louisiana Rain 4:45

Total: 35:24 

sábado, 1 de agosto de 2026

El club de los corazones rotos

Tom Petty and The Heartbreakers (Tom Petty and The Heartbreakers, 1976)
 

ROCK. Aquí tenemos el arquetipo del debut fresco pero maduro, entusiasta pero avezado. Un trabajo reluciente con el que Tom Petty entraba en el mundo discográfico por la puerta grande. Country rock desatado, power pop medido al milímetro y reverencias generosas a The Byrds, Elvis Costello, los Stones, Bob Dylan y a un Bruce Springsteen al que le robaría los seguidores en el futuro por su zambullida indecente en el mainstream.

No solo las referencias son impecables, sino que al ser tan numerosas y estar tan bien licuadas y digeridas, Petty se marca un estilazo propio que, más que anunciar, confirma desde el útero al artista gigante que iba a reinar en la siguiente década. Un estilo que lo iba a convertir en referente, nunca en deudor, gracias a su dominio de la pausa, la dosificación bien estudiada y la clase derramada a borbotones. Calidades de lujo para que podamos llamar a esta música rock sin adjetivos superfluos que al final no explican nada. Bueno, también pop, que el abanico del de Florida es demasiado grande como para andarse con limitaciones.

Zumo multivitaminas en frasco pequeño —apenas 30 minutos— para volver a disfrutar sin pretensiones ni circunloquios de la magia del mejor rock and roll. Con una música que coge de muchos sitios para ofrecernos el meollo. Raíces y modernidad, campo y urbe, en constante fricción. Retroalimentándose, bullendo y volviendo a la calma más hipnótica. Seguro que no he descrito bien lo que este disco es capaz de provocar, pero si al menos os he despertado la curiosidad y vais a correr a ponéroslo, ya me siento satisfecho. Eso sí, no seáis como yo y dadle las vueltas que sean necesarias. No os rindáis a la primera, que la recompensa será grande. Palabrita del niño Jesús.

★★★★☆

A1 Rockin' Around (With You) 2:26
A2 Breakdown 2:42
A3 Hometown Blues 2:14
A4 The Wild One, Forever 3:01
A5 Anything That's Rock 'n' Roll 2:23
B1 Strangered in the Night 3:32
B2 Fooled Again (I Don't Like It) 3:54
B3 Mystery Man 3:04
B4 Luna 3:59
B5 American Girl 3:33

Total length: 30:48 

viernes, 31 de julio de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)

PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 
Total: 45:17

Quedamos en el malecón

Down by the Jetty (Dr. Feelgood, 1975)
 

PUB ROCK. Dr. Feelgood podría haber sido un grupo del montón, de esos cientos que tocan en los pubs ingleses sin pretensiones ni nada especial. Si no fuera por la rabia que transmitía su rhythm & blues, el sudor que supuraban sus interpretaciones, el ácido vocal de Lee Brilleaux, un frontman muy consciente de lo que hay que tener para serlo, su armónica frenética, y sobre todas las cosas, ese demonio de Tasmania que tenían a la guitarra, Wilko Johnson.
 
Él solo merece un capítulo aparte. Además de ser el compositor principal y casi único en estos inicios del grupo, su estilo a la guitarra es de los que no pasan desapercibidos. Esa insolencia, esa agresividad en la mirada, ese estilo sin púa, no piensen en Mark Knopfler ni en Robbie Krieger, con el que su mano podía fluir a voluntad entre los riffs cortantes y los solos vitriólicos, lo convertirían en referencia absoluta. Su actitud y su técnica se retroalimentaban y le hacían sacar un sonido fascinante, acuchillado y letal.

Con estos datos es comprensible el éxito que el grupo cosechó en estos años gloriosos de mitad de los 70. Fueron sin duda otros de esos que añadir a la lista de los que influyeron de manera decisiva en el punk que estaba por llegar. Esta fiebre, por desgracia, sólo duró un par de años, seis desde que se formó el grupo. Johnson y Brilleaux partieron peras por sus continuos desacuerdos, y tras Sneakin' Around (1977), el guitarrista y auténtico motor creativo dejó el grupo, que ha seguido ininterrumpidamente con múltiples cambios de formación.

Imagen relacionada
Evidentemente, ya nada fue lo mismo desde ese momento. Por eso, al contar con un legado tan escaso con su alineación gloriosa, se hace aún más valioso este debut de rhythm & blues afilado y grasiento. Un latigazo de energía en estado puro con el que no inventaron nada. De hecho, robaron todo lo que pudieron, versiones y temas propios incluidos, y con todo fueron los mejores en su género. Algún mérito tendrían.
 
★★★★☆
 
A1 She Does It Right 3:28
A2 Boom, Boom 2:42
A3 The More I Give 3:26
A4 Roxette 2:53
A5 One Weekend 2:20
A6 That Ain't the Way to Behave 3:55
A7 I Don't Mind 2:57
B1 Twenty Yards Behind 2:20
B2 Keep It Out of Sight 2:58
B3 All Through the City 3:06
B4 Cheque Book 4:10
B5 Oyeh! 2:30
B6 Bonie Moronie / Tequila 4:40
Total: 41:25

Mi canción de guerra

Dale aborigen (Todos Tius Muertos, 1994)

PUNK LATINO. La banda argentina entrega su obra maestra con su tercer álbum. Un disco de punk rabioso y reggae invasivo en el que acentúan sus mayores virtudes, véase ese bloque rítmico contundente e indestructible, el vitriolo abrasivo de Fidel Nadal al micro y unas guitarras que suenan más salvajes que nunca. Todo esto mezclado con alguna que otra tontería —"Trece"— y con unas colaboraciones que son mucho más que simplemente anecdóticas.

Precisamente, las intervenciones de Fermin Muguruza y Manu Chao constituyen uno de los elementos más destacables y característicos del disco. Unas apariciones que afectan al mismo sonido del conjunto, al arrimarlo —no sé si en demasía— a las brasas de bandas como Mano Negra o Negu Gorriak, dos de sus influencias más manifiestas. Y es que las dudas me asaltan ante unos toques que acaban aumentando la potencia sónica del álbum, pero también creo que diluyen un poco la personalidad de la banda argentina, hasta el punto de que por momentos parece que ellos sean los colaboradores y no los anfitriones.

Nada grave, que quede claro, aunque sí que, unido a esos tres temas extra que zancadillean la escucha fluida más que otra cosa, rebajan el impacto de una obra rotunda y explosiva, sin eufemismos ni medias tintas. Rock de combate, reivindicativo y humanista, de los que tiran la piedra sin esconder la mano. Algo que me va a gustar siempre, por mucho que le falte algún que otro detalle para ser todo lo redondo que me gustaría.

★★★☆☆

1 Mate 3:04
2 Dale aborigen 2:15
3 Mandela 4:07
4 Alerta guerrillas 2:30
5 Hijo nuestro 4:40
6 Trece 2:20
7 El día mas feliz 1:18
8 Tu alma mía / Adelita 3:49
9 Lehenbiziko bala 3:13
10 Andate 4:07
11 Torquemada 4:40
12 Scubidu 3:19
13 Sé que no / Rekebra 3:19
14 A Will Kill Ya - Zapada [bonus track] 2:33
15 Mandela Version [bonus track] 4:07
16 Andate Version [bonus track] 4:45

Total: 54:06 

jueves, 30 de julio de 2026

El aprendiz de brujo

A Wizard / A True Star (Todd Rundgren, 1973)

EXPERIMENTO CON GASEOSA. Después del torrencial y seminalísimo Something / Anything? (1972), el geniecillo de Pensilvania se fabrica un si no querías caldo y entrega un experimento aún más radical, embutiendo 19 canciones en un vinilo de casi una hora. Un álbum en el que desdibuja las formas y disuelve las estructuras mientras juega con todos los sonidos imaginables y algunos impensables.

Esta introducción creo que es el mejor filtro para los que quieran acercarse a la música de Rundgren. Lo mismo que para algunos sonará apetecible al máximo, para otros resultará el preámbulo más repulsivo del mundo. Por supuesto, en mi opinión, ninguna de las dos posturas es la correcta con este disco. Ni hay que subestimar sus muchos méritos ni se puede disfrutar sin reservas. De hecho, para mí, el disco se hace bola y naufraga en su propia desmesura. Pero no puedo quitarle ningún mérito.

Y no es que el álbum sea un experimento tan inaprensible. De hecho, las melodías están ahí y la música se presenta bastante definida aunque sea a ratos. Por ahí consigue una mezcla resultona entre vanguardia y pop. Una mezcla que tampoco consigue empastar a mis oídos en un desarrollo fluido y bien hilvanado. Digo para mis oídos, que quede claro. Para muchos otros, estamos ante la auténtica obra maestra de Rundgren. Un autor con sello propio, no hay duda, pero al que me resisto a colocar entre los grandes.

★★☆☆☆

The International Feel (In 8)
A1 International Feel 2:53
A2 Never Never Land 1:25
A3 Tic Tic Tic It Wears Off 1:15
A4 You Need Your Head 1:07
A5 Rock and Roll Pussy 1:10
A6 Dogfight Giggle 1:10
A7 You Don't Have to Camp Around 1:05
A8 Flamingo 2:35
A9 Zen Archer 5:25
A10 Just Another Onionhead / Da da Dali 2:25
A11 When the Shit Hits the Fan / Sunset Blvd 4:01
A12 Le Feel Internacionale 1:46
B1 Sometimes I Don't Know What to Feel 4:15
B2 Does Anybody Love You? 1:31
B3 Medley: I'm So Proud / Ooh Baby Baby / La La Means I Love You / Cool Jerk 10:35
B4 Hungry for Love 2:11
B5 I Don't Want to Tie You Down 1:56
B6 Is It My Name? 3:50
B7 Just One Victory 4:50

Total: 55:25

lunes, 20 de julio de 2026

Más vivos que el hambre

Devil Came to Me (Dover, 1997) 
  
  
GRUNGE DE ALCORCÓN. Sopesar este icono del indie a años vista puede ser injusto o una prueba incontestable sobre su auténtica valía. En cualquier caso, me lo pongo después de tantos años y, oh sorpresa, en cuanto empieza a girar, la nostalgia eriza mi epidermis, y en cuanto llega a la altura de "Spectrum", me doy cuenta de que no, no es solo nostalgia, no son solo buenos recuerdos, es una realidad absoluta. 
 
Aquí hay canciones, siempre las ha habido y siempre las habrá. Que a pesar de su envoltorio eléctrico son un pelín demasiado melosas, sí. Que la producción no me convence en absoluto, también. Que parecen más un ejercicio de estilo en imitación de ídolos más o menos evidentes, por supuesto. Lo que no quita que un puñado de ellas puede reconciliarte con la sencillez de un rock directo y sin fisuras, una música hecha con corazón y la pasión del que se lo juega todo a una carta.
 
No digo que estemos ante una obra maestra, ni que esto pueda competir en igualdad de condiciones con sus mayores anglosajones, pero creo que deberíamos dejarnos de elitismos baratos y reconocer que la voz de Cristina es puro rock, las guitarras suenan punzantes y las melodías dan casi siempre en la diana. Puede que todo eso no sea suficiente para abrirles las puertas del Hall of Fame, pero aunque solo fuera por un instante, Dover tuvo su momento de gloria, éxito o simplemente jaleo jubiloso. ¡Cuántos querrían sólo un trocito!
★★★
1 Devil Came to Me 4:36
2 Loli Jackson 3:26
3 Serenade 3:54
4 Winter Song 2:45
5 La monja mellada 1:46
6 Spectrum 3:38
7 Rain of the Times 3:14
8 Pangea 1:58
9 Push 1:57
10 Judas 3:58 ❤
11 Nightmare 2:50
12 Sick Girl 2:41
Total: 36:43

Portada, coincidencia más o menos temporal, temática "demoníaca", intento por trasvasar ideas, conceptos y manierismos anglosajones a nuestra piel de toro... Todo ello me lleva directo a esa El día de la Bestia (1995) con la que Álex de la Iglesia epató a más de uno un par de años antes.
 
En esos años de bonanza para lo alternativo, de alguna forma, el diablo nos visitó, aunque el tiempo demostraría que no lo hizo para quedarse. Nostalgia de un tiempo pasado que, pase lo que pase, siempre nos parecerá mejor (de lo que fue).

¿Hoy es el día?

Sadness Will Prevail (Today Is the Day, 2002)

METAL DE VANGUARDIA. Steve Austin siempre ha sido el único miembro fijo de Today Is the Day. Más que su líder, el auténtico motor de una banda que se completa aquí con Chris Debari (bajo y guitarra) y Marshall Kilpatric (batería y percusión). Austin, por su parte, se encarga de tocarlo casi todo, componer, cantar, producir y hasta diseñar la portada. También pone su estudio, en el que estuvieron grabando entre 1999 y 2002. Demasiado tiempo, pero más que lógico cuando el resultado fue este mastodonte doble que roza las dos horas y media de duración.

Un álbum que no esconde sus pretensiones ni su narrativa. La muestra sin tapujos ni metáfora alguna. La yonqui de la portada, el título y la brutalidad con la que arranca hacen que asumamos de manera natural toda su obsesión por el suicidio, el aislamiento, la adicción y la podredumbre de nuestra sociedad. Todo atravesado por la idea fuerza de la tecnología como sustituto del contacto humano con los problemas añadidos de exceso de información y pérdida de la identidad. Un álbum, como comprenderán, mucho más profundo que la media dentro del metal. Un género que vertebra buena parte de este álbum, pero que tampoco lo define por sí mismo. De hecho, también absorbe mucho del noise, la música industrial, la contemporánea y hasta de los scores cinematográficos. Todo empapado en una barbarie que deja sin resuello y que hace que estas dos horas y media sean más una tortura que otra cosa. Incluso para los oyentes más avezados.

Una tortura no exenta de momentos inmersivos y de gran capacidad evocadora, aunque, seamos claros, inyectarse en vena estas dos horas y media solo puede calificarse como una experiencia abrumadora en la que no vas a salir de un aturdimiento sostenido e insoportable para la gran mayoría de oyentes. No voy a ir de erudito... Para mí también. Lo intento y lo intento, pero lo cierto es que encuentro muy poco que salvar aquí. Algo que para alguien capaz de disfrutar de obras tan radicales como Trout Mask Replica (Captain Beefheart, 1969) es bastante frustrante, aunque he decidido ser honesto conmigo mismo y admitir que no todo vale y que cuando algo no te entra, no te entra. Puede que todas estas ideas necesiten ser hilvanadas de manera más fuerte o puede que simplemente el disco necesite un par de miles de escuchas más. Da igual. Ninguna de las dos cosas van a pasar.

★★☆☆☆

X
1.1 Maggots and Riots 2:58
1.2 Criminal 4:40
1.3 Distortion of Nature 2:45
1.4 Crooked 2:59
1.5 Butterflies 3:07
1.6 Unearthed 3:16
1.7 The Descent 4:59
1.8 Death Requiem 4:17
1.9 Christianized Magick 5:24
1.10 Voice of Reason: Vicious Barker 2:20
1.11 Face After the Shot 4:09
1.12 The Ivory of Self-Hate 3:40
1.13 The Nailing 5:35
1.14 Mistake 3:35
1.15 Invincible 7:30
1.16 Aurora 3:02
1.17 Sadness Will Prevail 8:04

Y
2.1 Myriad 6:09
2.2 Spaceship 1:54
2.3 Flowers Made of Flesh 3:21
2.4 Your Life Is Over 4:31
2.5 Control the Media 6:39
2.6 Vivicide 2:33
2.7 Miasma 1:01
2.8 Times of Pain 4:02
2.9 Breadwinner 1:20
2.10 Friend 2:08
2.11 Never Answer the Phone 23:15
2.12 I Live to See You Smile 4:28
2.13 Sadness Will Prevail Theme 11:25

Total: 145:06

sábado, 18 de julio de 2026

Experimento con gaseosa

Something/Anything? (Todd Rundgren, 1972)  

 

POP ADULTO. El señor Todd Rundgren es un personaje tan curioso como indigesto. El que su obra se englobe dentro del pop experimental, la psicodelia y lo progresivo no hace más que dar una idea del pedrusco que supone el grueso de su discografía. O eso intuyo, porque después de atragantarme con dos de sus piezas clave, puedo decir que no me hace falta explorar más del planeta Rundgren. Me refiero a Something / Anything? (1972) y a A Wizard / A True Star (1973), dos de los discos más apreciados por los aficionados a este artista, si no los que más.

Centrándonos en el primero, señalaremos que es doble y es su "obra maestra". Debo decir que coincido en que es el mejor de los dos, aunque, para mí, le falte bastante para rozar el cielo. Un álbum que se va hasta la hora y media y que cuenta con canciones multigénero con un claro predominio de ese pop del que Burt Bacharach hizo arte mayor. Canción ligera y algún que otro experimento que son pólvora mojada más que otra cosa. Ruiditos molestos y melodías a veces bonitas y otras ñoñas hasta el sonrojo. Hay cosas muy hermosas aquí, pero en demasiadas ocasiones, el artista no parece preguntarse si el experimento va a mejorar la canción. Un detalle que, enfrentado a las loas que recibe en ciertos círculos, incapacita al disco para que pueda hacerse un hueco entre los más grandes. 

Simplemente, diría que este álbum es el reflejo del genio y el egocentrismo de un artista de veintitrés años hasta arriba de Ritalin y cannabis. Un geniecillo obsesionado por tocar todos los instrumentos y tener el control absoluto de una obra florida, exuberante y claramente descompensada. Un trabajo que se le fue de las manos, pero que no deja de resultar fascinante si es que consigues soportarlo sin pedir la hora. Tostón, dulce tostón...

★★★☆☆

A1 I Saw the Light 2:59
A2 It Wouldn't Have Made Any Difference 3:51
A3 Wolfman Jack 2:55
A4 Cold Morning Light 3:35
A5 It Takes Two to Tango (This Is for the Girls) 2:43
A6 Sweeter Memories 3:32
B1 Intro 1:10
B2 Breathless 3:15
B3 The Night the Carousel Burned Down 4:32
B4 Saving Grace 4:11
B5 Marlene 3:55
B6 Song of the Viking 2:37
B7 I Went to the Mirror 4:06

C1 Black Maria 5:18
C2 One More Day (No Word) 3:44
C3 Couldn't I Just Tell You 3:36
C4 Torch Song 2:51
C5 Little Red Lights 4:51
D1 Overture - My Roots: Money - Money (That's What I Want) / Woody's Truck Stop - Messin' With the Kid 2:30
D2 Dust in the Wind 3:46
D3 Piss Aaron 3:28
D4 Hello It's Me 4:41
D5 Some Folks Is Even Whiter Than Me 3:57
D6 You Left Me Sore 3:43
D7 Slut 3:35

Total: 89:21

martes, 14 de julio de 2026

Locura negra

CrazySexyCool (TLC, 1994)
 

R&B. ¿Sabéis cómo es eso de que de repente dejas de sonar como una promesa para convertirte en todo un referente? Pues eso es lo que ocurre en el segundo álbum de TLC, una de las bandas clave a la hora de entender la evolución de ese soul moderno que alguien empezó a llamar R&B contemporáneo. Un disco en el que superan la idea de reunir una buena colección de singles para construir una obra completa y coherente, sin olvidar trufarla de un puñado de canciones que aún hoy son referencias ineludibles en el género.

"Creep", "Red Light Special", "Waterfalls" y "Diggin' on You". A ver quién es el guapo que encuentra una caterva de singles de ese nivel. Con ellas como estandarte, se hace difícil poner pegas a esta obra seminal. A no ser que seas de esos que piensen que el R&B contemporáneo —no el clásico, el de Ray Charles o Bo Diddley— sea un trasunto de soul aguado, en cuyo caso podrás entender toda la grandeza que tiene esta obra, pero jamás vas a poder disfrutarla a tumba abierta. Desgraciadamente, y sin estar orgulloso de ello, me incluyo en vuestro grupo. Uno de los mejores álbumes en su género, sin duda, pero es que el género...

★★★☆☆

1 Intro-Lude 1:01 with Phife
2 Creep 4:29
3 Kick Your Game 4:13
4 Diggin' on You 4:14
5 Case of the Fake People 4:03
6 CrazySexyCool (Interlude) 1:42
7 Red Light Special 5:02
8 Waterfalls 4:39
9 Intermission-Lude 0:42
10 Let's Do It Again 4:17
11 If I Was Your Girlfriend 4:43
12 Sexy (Interlude) 1:35
13 Take Our Time 4:33
14 Can I Get a Witness (Interlude) 2:57 with Busta Rhymes
15 Switch 3:30
16 Sumthin' Wicked This Way Comes 4:30 with Dre

Total: 56:10

Té dulce con moonshine

Nashville Skyline (Bob Dylan, 1969)

COUNTRY ROCK. Engañoso disco. Por un lado portada mítica y por otro la decepción con su contenido. ¿Decepción? Bueno, no exactamente. Es cierto que el primer pensamiento es: "¡A este me lo han cambiado!", pero con las sucesivas escuchas detectamos, no solo la socarronería de un artista demasiado libre para que lo encasillen, sino la de alguien que nos está diciendo: "¿Creéis que no sé cantar? Ahora os váis a enterar". Y va y se transforma en un Frank Sinatra en pequeño. 

Lo cierto es que a muchos nos encantaba tu forma de cantar, Bob, y no había necesidad de endulzarla, pero, como ejercicio de estilo, no está mal. Sin embargo, unida al acompañamiento, flojo de brío, hace que el disco suene demasiado reposado. No digo que sea aburrido. No podría, con joyas como "Lay, Lady, Lay", "I Threw It All Away", "One More Night" o la saltarina "Country Pie". No obstante, sí que acabas con la sensación de que podría haber sido bastante mejor. Da igual, con Dylan no se puede, al final hay que rendirse y disfrutarlo al máximo a pesar de sus lastres. Simplemente, te olvidas y te dejas llevar.

★★★☆☆

A1 Girl From the North Country 3:43 with Johnny Cash
A2 Nashville Skyline Rag 3:14
A3 To Be Alone With You 2:10
A4 I Threw It All Away 2:25
A5 Peggy Day 2:02
B1 Lay Lady Lay 3:21
B2 One More Night 2:24
B3 Tell Me That It Isn't True 2:43
B4 Country Pie 1:37
B5 Tonight I'll Be Staying Here With You 3:23

Total: 27:02 

lunes, 13 de julio de 2026

La bomba Lupe

La exitante Lupe canta con el maestro Tito Puente / Tito Puente Swings, The Exciting Lupe Sings (Tito Puente & La Lupe, 1965)

 

BOLERO/GUARACHA/SOUL. Esta es la primera colaboración de una serie muy querida por los aficionados. Nada menos que Tito Puente, el timbalero mayor, nuyorican de origen puertorriqueño, y la cubana Lupe Victoria Yolí Raymond, la Lupe, la Yiyiyi, un auténtico torbellino. Estilo explosivo que no era del gusto del régimen castrista, motivo que ayudó a su decisión de exiliarse a los EE.UU. vía México. Un disco de raíces caribeñas made in USA, por lo tanto. Algo que no le quita autenticidad a unos sonidos que van directos de la tierra a tus caderas.

Aquí podemos disfrutarla en plenitud. A pocos años de su caída en desgracia, por su vida disipada y dispendiosa, además de por la llegada de Celia Cruz, la estrella en ciernes de la salsa que iba a eclipsarla de manera fulminante. Pero aquí nos encontramos a una Lupe plena y vibrante. Lejos también del histrionismo de sus inicios, aunque sin perder el filo de una interpretación siempre al límite. Todo un acicate para las percusiones metálicas y prístinas de un Tito Puente que dirige a lo big band, como siempre, de manera inmaculada.

Un encuentro especial, no hay duda, que tenía que repetirse como así fue. Un disco esencial para estudiar y conocer bien la intrahistoria de la música latina, pero un álbum que, a diferencia de otros de su especie, no ha envejecido demasiado bien. O eso me parece a mí, con su sonido reverberante y muy muy lejano. Y que conste que a mí, en la música, tampoco me importa de dónde vienes ni me importa lo que tú eres. Sin embargo, si me cuesta abstraerme de esos detalles para sumergirme de lleno en la música, ya no puedes ser la obra maestra que entiendo que seas para muchos.

★★★☆☆

A1 Todo 2:00
A2 Yo no lloro más 2:58
A3 Bomba na' ma' 2:44
A4 Adiós 2:50
A5 Menéalo (Tiene la azúcar abajo) 3:04
A6 Homenaje a Juan Vicente 2:38
B1 Jala jala 2:14
B2 María Dolores 3:43
B3 Mi socio 2:38
B4 Qué te pedí 3:45
B5 Junto a ti 3:08
B6 Elure Changó 2:15

Total: 33:57

sábado, 11 de julio de 2026

El rey de los timbales

Dance Mania (Tito Puente, 1958


MAMBO. Estamos ante uno de los discos más importantes de todo un referente como fue Tito Puente —si no el que más. Un álbum en el que el músico neoyorquino, sin pretenderlo, estaba sentando las bases de lo que sería la salsa a finales de los 60. Un sonido tórrido y contagioso en el que los timbales del maestro, junto al piano, al bajo y a los espectaculares metales, marcan el pulso con autoridad. Con todo el calor del mambo, el guaguancó y el son montuno, pero también con la elasticidad del jazz y un groove imposible de domar.

Elementos estos que me están golpeando escucha tras escucha hasta derribar unas ideas preconcebidas que se han demostrado totalmente erróneas. No en vano, despaché a este álbum con tibieza cuando lo escuché por primera vez hace bastantes años, pero ahora me veo obligado a replantearme si no fui demasiado atolondrado o demasiado severo. Es cierto que al principio parece que no ha envejecido bien, un producto muy de su tiempo, pero lo cierto es que con las escuchas se va revelando la verdad: que todo es más añejo que anticuado y más sepia que descolorido.

Y lo es por la contundencia con la que entra la sección de metales, por sus arreglos precisos y nada recargados, por la manera tan natural en la que piano y bajo sostienen el tumbao, y por cómo los timbales de Puente dirigen y marcan el camino sin necesidad de lucirse permanentemente. Virtudes que pueden parecer básicas, pero que no siempre se dan, y que, cuando lo hacen al unísono, dan como resultado un álbum que sobresale del resto. Un trabajo lleno de vida que no envejece. No hagan caso ni a los prejuicios ni a las escuchas superficiales. Esto suena a una época casi olvidada, pero precisamente por eso, por todo lo que es capaz de evocar, nos sobrevivirá a todos.

★★★★☆

A1 El cayuco
A2 Complicación
A3 3-D Mambo
A4 Llegó Miján
A5 Cuando te vea
A6 Hong Kong Mambo
B1 Mambo gozón
B2 Mi chiquita quiere bembé
B3 Varsity Drag
B4 Estoy siempre junto a ti
B5 Agua limpia todo
B6 Saca tu mujer

Total: 38 min. 

jueves, 9 de julio de 2026

Songs of faith...

Devotion (Tirzah, 2018)
 

ART POP/NEO SOUL. La británica Tirzah Miriam Lois Mastin se estrena con un álbum que marca distancias en la escena del R&B en la que se le suele encuadrar. Tanta distancia que no es fácil reconocerlo como un disco adscrito al género. Tomando elementos del neo soul y del art pop, desnuda su música hasta el minimalismo para ofrecer una aproximación más acuosa y más cruda a la par que innovadora, con texturas insólitas incluso para el oyente más avezado.

Un estreno de esos que llaman la atención desde la primera escucha y desde el segundo cero. Algo tan innegable para el mundo como el hecho subjetivo de que a mí no me acabe de valer. Me pasa con otras bandas, por ejemplo, The xx —con los que comparte atmósferas y parte de sus intenciones sónicas, por cierto. Tanto ellos como Tirzah erigen una ambientación muy sólida, solemne y casi hierática. Una música superlativa, llena de esa belleza sin mácula tan difícil de explicar.

Una ambientación que también debo calificar como gélida hasta el extremo. Otro punto en común con los de Romy Madley Croft. Una característica que influye sobremanera en el hecho de que este disco no sea capaz de atravesar mis defensas. Con todas sus virtudes y toda su inmensa calidad, no puede penetrar mi coraza ni yo puedo ir más allá de su preciosa superficie. Una nueva ocasión perdida por mi parte, una derrota, al fin y al cabo, que no sé muy bien cómo justificar, pero que tengo que admitir sin tapujos. 

★★★☆☆

1 Fine Again 2:53
2 Do You Know 3:37
3 Gladly 3:41
4 Holding On 3:19
5 Affection 3:41
6 Basic Need 3:20
7 Guilty 2:54
8 Devotion 4:14 feat. Coby Sey
9 Go Now 3:06
10 Say When 4:07
11 Reach Hi 3:51

Total: 38:43 

Aullándole a la luna

Waiting for the Moon (Tindersticks, 2003)

ROMANTICISMO EN GRIS, En el sexto álbum de Tindersticks —sin contar bandas sonoras—, nos encontramos a una banda que consigue reformular su discurso sin traicionarse, evolucionar sin perder las coordenadas de su identidad. Una banda que ha dejado de sonar impostada —como le pasaba en algún que otro momento de discos anteriores— y que ha integrado a la perfección la tensión asfixiante con el romanticismo más conmovedor.

La impostura de la que hablo no tiene por qué ser negativa. Con ella me refiero a la teatralidad y el manierismo tan personal que aplicaban sin mesura en sus primeras obras. En la primera, el efecto es devastador en todos los sentidos. En la segunda, también, pero a ratos me da la sensación de que son demasiado autoconscientes del drama que están representando. En Waiting for the Moon, sin embargo, no percibo nada de eso. Hay dulzura y hay agobio, pero en unas dosis mucho más equilibradas, lo que hacen que todo suene más pegado a la tierra, más real. Y más tibio, lo sé. 

No quiero decir que sea mejor esta aproximación. Me parece muy válido preferir una hiperexpresividad con la que me ganaron para siempre. Simplemente me gusta recalcar la diferencia y aprecio que hayan sido valientes para tomar una salida que creo que les abre muchas más puertas de cara al futuro. Con un disco muy bonito, que sigue siendo intenso a su manera y que, por mucho que algunos miembros del grupo lo pongan entre lo peor que hayan hecho, creo que merece su hueco entre los álbumes a descubrir de una de las bandas más interesantes del cambio de siglo.

★★★☆☆

1 Until the Morning Comes 3:34
2 Say Goodbye to the City 4:29
3 Sweet Memory 4:29
4 4.48 Psychosis 5:12
5 Waiting for the Moon 2:51
6 Trying to Find a Home 5:43
7 Sometimes It Hurts 4:38
8 My Oblivion 7:00
9 Just a Dog 3:27
10 Running Wild 4:13

Total: 45:36

miércoles, 8 de julio de 2026

La biblia y la pistola

John Wesley Harding (Bob Dylan, 1967)

 

COUNTRY/FOLK. Dylan no estaba en su mejor momento por estos años. Después de publicar Blonde on Blonde (1966), y tras una extenuante gira en la que había tenido que soportar insultos y abucheos por una transformación eléctrica que seguía escociendo, sufrió un misterioso accidente de moto que le hizo recluirse en su casa de Woodstock y apartarse de la opinión pública por un tiempo. Con lo de "misterioso" quiero decir que nunca se ha aclarado ni las circunstancias que lo rodearon ni la auténtica gravedad del mismo. Por supuesto no hubo parte médico público ni fotografías del momento. Lo que sí parece indiscutible es que a Dylan le vino de maravilla para retirarse durante el tiempo necesario y poder así recuperarse física y mentalmente de la vorágine en la que había estado inmerso desde la edición de Bringing It All Back Home (1965).

Un momento de respiro que le hizo replantearse su dirección musical. O eso se deduce del disco en el que empezó a trabajar. Una obra que navega entre el country, el folk y el góspel. Un trabajo reposado y desnudo, casi esquelético si lo comparamos con sus tres discos anteriores. En John Wesley Harding se entremezclan, como el forajido que le da título, el crimen, la religión y la compasión hacia los más débiles de una manera magistral, con una seguridad creativa admirable que dice mucho del nivel de inspiración por el que atravesaba el cantautor en esos años. Con este álbum dejaba claro de una vez por todas que el rock no le había secado el seso y que daba igual cómo vistiera sus canciones. Con estas doce piezas estaba diciéndonos que se había ganado el derecho a hacer lo que le viniera en gana. Algo que venía haciendo desde siempre, pero que ya nadie tenía derecho a fiscalizar.

En resumidas cuentas, al desnudar su propuesta cuando nadie se lo esperaba, Dylan entrega un disco descomunal. Todo un compendio de referencias bíblicas a cascoporro y de intrahistoria norteamericana a su estilo. Alguna canción-río torrencial y más de una melodía absolutamente arrebatadora. Y encima, nos regala "All Along the Watchtower", pieza infaltable en sus directos a partir de entonces y clásico irrebatible versionado por los más grandes. Jimi Hendrix se la iba a arrebatar para siempre al año siguiente, o eso dicen, y Dylan se la cedió gustoso: "(Hendrix) encontró cosas en la canción que yo no había pensado. La mejoró en todos los sentidos", declararía tiempo después. Una muestra más de la generosidad de un artista inigualable. Claro, que con el nivel de inspiración que tenía el Bardo en esos años tampoco parecía muy difícil dar y regalar.

★★★★★

A1 John Wesley Harding
A2 As I Went Out One Morning
A3 I Dreamed I Saw St. Augustine
A4 All Along the Watchtower
A5 The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest
A6 Drifter's Escape
B1 Dear Landlord
B2 I Am a Lonesome Hobo
B3 I Pity the Poor Immigrant
B4 The Wicked Messenger
B5 Down Along the Cove
B6 I'll Be Your Baby Tonight

Total: 38 min.

Xxx

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domingo, 5 de julio de 2026

Cuestión de confianza

Tindersticks [II] (Tindersticks, 1995)

ROMANTICISMO NOIR. La banda disfrutó de todos los parabienes cosechados con su primer álbum, pero no esperó demasiado para darle continuidad. En mayo de 1994 ya estaba en el estudio grabando las bases para un segundo trabajo que, curiosamente, tampoco iba a tener título. Una maniobra, cuando menos, extraña, ya que la lógica dicta que trates de alejarte de un influjo tan cegador para no ser engullido por la onda expansiva de un debut tan espectacular como el que tuvieron.

Lo cierto es que, otra vez, dejaron a su disco sin nombre, lo que obligó a los fans a diferenciarlos llamándolos The First y The Second Tindersticks Album respectivamente o simplemente II a este que nos ocupa. Una continuidad que se traslada a la música, la cual sigue conservando esa cualidad cinematográfica y esa mordaza que parece reprimir a los instrumentos, lo que consigue una sensación de música agazapada, en tensión permanente, a punto de saltar, pero que se contiene y se contiene en un ejercicio de templanza maravillosamente satisfactorio.

Con esta descripción no parece extraño que hubieran sido la banda de apoyo de Nick Cave & the Bad Seeds durante su gira británica del 93. Precisamente fue Blixa Bargeld el que les recomendó los estudios Conny's en Colonia, donde grabaron esta colección de canciones. Un conjunto de temas que juega con la tensión de manera diferente y que se permite la licencia de experimentar con una suerte de lounge autoconsciente, más activo y carnoso que la música de fondo blanda e inofensiva que nos viene a la mente con esa etiqueta.

Un lounge de calidad que puede ser la novedad más destacable dentro de un álbum de tono continuista, impresionista en los detalles y expresionista en los resultados. Otros setenta minutos que carecen, eso sí, de la pegada del anterior, que te aplastaba por acumulación con la descarga incansable de un temazo tras otro. Aquí los temazos, así con todas las letras, aparecen más espaciados y la rotundidad está bastante más matizada. En setenta minutos, no lo olvidemos. Demasiado tiempo quizás como para mantener tus sentidos en el máximo nivel de alerta.

★★★☆☆

1 El diablo en el ojo 3:32
2 A Night In 6:25
3 My Sister 8:11
4 Tiny Tears 5:45
5 Snowy in F# Minor 2:28
6 Seaweed 5:13
7 Vertrauen II 3:20
8 Talk to Me 5:00
9 No More Affairs 3:49
10 Singing 0:57
11 Travelling Light 4:51
12 Cherry Blossoms 4:20
13 She's Gone 3:29
14 Mistakes 5:44
15 Vertrauen III 2:20
16 Sleepy Song 4:38

Total: 70:02 

sábado, 4 de julio de 2026

Desterrados de por vida

Tassili (Tinariwen, 2011)

TISHOUMAREN. Tinariwen planeaban grabar su quinto álbum en Tessalit, su pueblo natal en el norte de Mali, pero no era viable por el recrudecimiento de los conflictos que asolan la zona desde siempre. Por ello se fueron al sudeste de Argelia, al Parque Nacional de Tassili n'Ajjer, donde, con cientos de kilos de equipo de grabación y generadores, dieron forma a este Tassili, que les valió un grammy al año siguiente. 

Un álbum que se beneficia del aislamiento del entorno y en el que domina lo acústico. Buena parte de los temas fueron grabados al aire libre, por la noche, algo que parece permear un sonido íntimo y desnudo como pocas veces ha logrado invocar el combo. También se atreven a meter los vientos de la Dirty Dozen Brass Band, de Nueva Orleans. Colaboración esta que se une a otras de las que hablaremos después y que son clave en la acogida del disco.

Aunque Tinariwen ya eran muy conocidos a estas alturas, merecían subir un escalón más y con este disco culminan la salida de la relativa invisibilidad a la que se ven sometidos la gran mayoría de artistas que operan fuera del radar de nuestro etnocentrismo occidental. Una salida que no es casual y que se debe, no me cabe duda, a la mano que metieron luminarias como Nels Cline (Wilco) a la guitarra en el primer tema o Tunde Adebimpe o Kip Malone (TV on the Radio) aportando voces y guitarras en varias canciones. Todo en un álbum mezclado en París y masterizado en California con el que abrieron las puertas de EE.UU. de par en par.

No es que todas estas colaboraciones le quiten mérito alguno al grammy ni a la visibilidad tan merecidos por la banda. Sin embargo, sí que parecen concesiones sine qua non si quieres que tu música tenga un alcance mundial. Tinariwen, como he señalado arriba, ya eran muy conocidos por los melómanos de todo el mundo en este punto de la historia. Tampoco percibo que la banda se haya vendido aquí ni de lejos. Las contribuciones de Malone y Adebimpe pueden sonar algo más invasivas —sobre todo en lo vocal—, pero ni la producción ni la guitarra de Cline, sutil y delicada como todo lo que hace el californiano, ahogan la pureza arenosa de unos tuareg que se presentan aquí con las ideas claras y en plena forma. Una vez más, Tinariwen se muestran irreductibles en su identidad, y si bien el disco se muestra florido y novedoso en su continente, se despliega puro y hondísimo en un contenido que es una vuelta a las bases en muchos sentidos. Que el tramo que va de "Walla Illa" a "Tiliaden Osamnat" me corta un poco el ritmo, también. Algo que es más gusto personal que defecto por su parte, pero que debo valorar negativamente.

Dicho esto, puede ser que nos choque esta nueva frivolidad aperturista enfrentada a la historia vital de una banda que sabe en primera persona lo que es el sufrimiento, el exilio y la lucha armada. Lo cierto es que no puede dejar de sorprenderme el exceso de dulzor que aplican a algún tema. Pero también, por la historia personal de estos músicos, me veo estúpido analizando y tasando la obra de unos músicos que están por encima de estas consideraciones tan banales. Al lado de lo que han vivido y de lo que significa la música para ellos y para su pueblo, cualquier intento por categorizar o fiscalizar sus álbumes me parece diminuto y pretencioso. No obstante, no puedo evitar seguir trazando mi mapa de ruta, por inútil que sea en este caso. Por poco que valga ante una música hecha de sangre, sudor y lágrimas, y que grita revolución en cada suspiro.

★★★☆☆

1 Imidiwan Ma Tennam 4:41
2 Asuf D Alwa 4:14
3 Tenere Taqhim Tossam 4:15
4 Ya Messinagh 5:31
5 Walla Illa 4:55
6 Tameyawt 4:39
7 Imidiwan Win Sahara 3:45
8 Tamiditin Tan Ufrawan 3:04
9 Tiliaden Osamnat 3:26
10 Djeredjere 4:38
11 Iswegh Attay 5:50
12 Takest Tamidaret 4:56

Total length: 53:54 

viernes, 3 de julio de 2026

Romance y drama

Tindersticks (Tindersticks, 1993)

 

ROMANTICISMO NOIR. Uno de los álbumes del 93 fue, sin duda, Tindersticks, del grupo del mismo nombre. Los de Nottingham sorprendieron a propios y extraños con 77 minutos de pop elegante y asfixia decadente. Su estreno fue un disco romántico hasta el extremo, que bebía de lo victoriano, lo gótico y lo romántico por encima de todas las cosas. Arreglos gordos y cavernosos, con pianos, teclados, algún violín y un uso orquestal, denso y desasosegante de las guitarras son la seña de identidad que, junto a la voz de ese HOMBRE llamado Stuart Staples, erige al grupo y al disco entre los grandes. Un hombre que no renuncia a encarnar una nueva masculinidad en la que no solo se puede, sino que se debe mostrar la vulnerabilidad sin medias tintas.

Siempre se les ha acusado de un exceso de melodramatismo, sobre todo en sus directos apasionados, pero en este disco todo el exceso se antoja necesario. Gracias a él encontramos la canción sobre líquido seminal más emotiva que se haya escrito. Impresionista en su letra y expresionista en su música, "Jism" atesora el secreto del sonido del grupo y resume en sus seis minutos todo el deseo, la entrega y lo artificioso de una banda que, a pesar de los pesares, se puede calificar como única. Los pesares serían unas comparaciones con los Bad Seeds que veo facilonas e inexactas. Por eso, al final, hay muy poco que achacar a unos músicos que solo están tratando de pintar su realidad de una manera personal y magnética. Algo que hacen de maravilla en un álbum largo y exigente, pero sobre todo generoso en emociones.

Un álbum, ahondemos en esa idea, pictórico y casi cinematográfico. Las canciones casi parecen escenas, la instrumentación construye espacios antes que melodías y Stuart Staples canta como un narrador en primer plano. Tanto por sus texturas como por su atmósfera, Tindersticks posee una personalidad narrativa y casi física que lo hace sólido hasta decir basta. Y precioso en cada una de sus canciones y detalles. Casi ochenta minutos que muchos trataron de imitar, pero que nunca pudieron recrear en toda su extensión. A veces pienso que The National están bien. Otras, me pongo esto y me pregunto quiénes son. Será porque en su momento ya nos pareció bueno, pero es que pasan los años y se va ganando su hueco entre esos hitos que han moldeado nuestra biografía musical. Y ahí se va a quedar.

★★★★☆

1 Nectar 2:40
2 Tyed 4:11
3 Sweet Sweet Man Pt 1 0:41
4 Whiskey & Water 5:51
5 Blood 4:52
6 City Sickness 4:00
7 Patchwork 4:40
8 Marbles 4:30
9 The Walt Blues 1:08
10 Milky Teeth 2:52
11 Pt Two 1:05
12 Jism 6:03
13 Piano Song 2:40
14 Tie-Dye 4:00
15 Raindrops 6:15
16 Pt Three 1:44
17 Her 3:29
18 Tea Stain 2:07
19 Drunk Tank 4:44
20 Paco de Renaldos Dream 4:22
21 The Not Knowing 4:58

Total: 76:52