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miércoles, 17 de septiembre de 2025

Malas compañías

The Miseducation of Lauryn Hill (Lauryn Hill, 1998)

 

NEO SOUL. Este es el debut y a día de hoy el único álbum en solitario de Lauryn Hill. Un álbum que sirvió de molde para muchísimas cosas que vendrían después. Como influencia se me antoja incalculable, en la misma liga en la que jugaban D'Angelo o Erykah Badu, auténticos popes del neo soul de los últimos años del siglo XX y principios del XXI junto a la ex-Fugees.

Un disco que encontró pronto la aclamación casi universal de crítica y público, que surge de la experiencia de Hill como madre y que demuestra cómo se hace eso de juntar el hip hop con el reggae, el rock latino y el soul. Una integración que hoy nos parece de lo más natural, pero que era toda una novedad en esos años. Máxime si se hacía con la elegancia, el tino y la sapiencia de la de New Jersey. 

Allí, en su terreno, es donde empezó a grabar el álbum. Sin embargo, el ruido mediático, las opiniones a la cara de los conocidos y las malas vibras le hicieron plantearse un cambio radical, un sitio donde pudiera trabajar en familia. Y ese lugar fue Tuff Gong, en Kingston, Jamaica. El estudio que construyó Bob Marley y que fue parte esencial de este proyecto. Allí se rodeó de una caterva maravillosa de músicos locales entre los que estaban los descendientes de Marley, su pareja Rohan incluido, y allí recibió a esa cohorte de colaboradores, típica del género, entre los que estuvieron Carlos Santana, Mary J. Blige o D'Angelo.

Una serie de decisiones que contribuyeron a dar lustre a un discazo sobre el papel, pero que también puede resultar algo difícil de tragar. No sé si estoy solo en esta opinión, pero puede que, como a mí, sus casi ochenta minutos se te hagan muy cuesta arriba. Puede que la parte central del álbum sea un pelín demasiado densa. Puede que no acabes de encontrarle la gracia a las melodías o al menos no a muchas de ellas. Problemas que no desaparecen subiendo el volumen. Eso y arrellanarte en tu sillón para que su groove curativo te invada por completo puede ayudar bastante. Sin embargo, no te va a llevar al estado de éxtasis que un clásico indiscutible sí que lograría. Y así, al final, The Miseducation of Lauryn Hill se convierte en uno de los discos que más respetas en tu colección, pero que nunca te apetece colocar en el reproductor.

★★★

1 Intro 0:47
2 Lost Ones 5:34
3 Ex-Factor 5:27
4 To Zion 6:09 feat. Carlos Santana
5 Doo Wop (That Thing) 5:20
6 Superstar 4:57
7 Final Hour 4:16
8 When It Hurts So Bad 5:42
9 I Used to Love Him 5:40 feat. Mary J. Blige
10 Forgive Them Father 5:15 with Shelley Thunder
11 Every Ghetto, Every City 5:15
12 Nothing Even Matters 5:51 feat. D'Angelo
13 Everything Is Everything 4:53
14 The Miseducation of Lauryn Hill 4:17
15 Can't Take My Eyes Off of You [hidden track] 3:42
16 Tell Him [hidden track] 4:41

Total: 77:46 

Este disco tiene mucha generosidad y muy pocas deudas. Lo que no significa que no se haya inspirado en los mejores. Para empezar, su portada y buena parte de su sonido, su espíritu y su gestación tienen mucho de ese Burnin' (Bob Marley, 1973).

 

Eso en lo estético y en los detalles, porque en lo grueso, en su sonido, en su duración y en su afán aglutinador, lo veo como el heredero perfecto de todo un Songs in the Key of Life (Stevie Wonder, 1976), que seguro que la misma Lauryn podría ver sin problemas como su padre espiritual. Así la línea se garantiza una dignísima sucesora.

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lunes, 5 de diciembre de 2022

Las Tablas de la Ley

Black Moses (Isaac Hayes, 1971)

 

SOUL/FUNK. Aquí tenemos al dios de lo lúbrico y lo turgente, al que hizo nuestra alma (y nuestras sábanas) mantequilla un par de años antes endosándonos una dosis letal de humanismo y amor platónico. El sexo sigue galopando libre y febril en estos surcos, pero hora y media da para mucho y después de las escenas de cama hay que hablar de otras cosas. Por no aburrirse o por lo que sea, pero hay que hacerlo en cualquier caso.

Y ahí es donde entra este profeta recién bajado del monte Sinaí con las Tablas de la Ley. Su ley. Unas reglas que desarolla en catorce mandamientos profanos en los que el ámense los unos a los otros se da ya por supuesto. Porque esta nueva obra maestra va más allá, más adentro y más profundo. Con un alcance tan sagrado y multifacetado que impactaría de lleno en sus coetáneos inspirando cosas tan irrebatibles como ese Songs in the Key of Life con el que Stevie Wonder nos dejaría con las patas colgando apenas un lustro después.

Así de increíble es la aleación de soul y funk que forja el de Tennessee. Un artesano que domina la composición y los arreglos como nadie y que cuece su música a fuego lento, lentísimo, con la solemnidad que todo ello conlleva. Un rito que se nos revela imperial y adusto, protocolario y brillante. Genuflexiones y golpes en el pecho aparte, esto hay que respetarlo por fuerza. Porque con la religión no se juega.

★★★★☆

A1 Never Can Say Goodbye 5:07
A2 (They Long to Be) Close to You 8:57
A3 Nothing Takes the Place of You 5:29
A4 Man's Temptation 5:02
B1 Never Gonna Give You Up 5:42
B2 Medley: Ike's Rap II 2:10
      Help Me Love 5:21
B3 Need to Belong to Someone 5:15
B4 Good Love 6-9969 5:15
 
C1 Medley: Ike's Rap III 1:35
      Your Love Is So Doggone Good 7:40
C2 For the Good Times 5:20
C3 I'll Never Fall in Love Again 5:02
D1 Part-Time Love 8:30
D2 Medley: Ike's Rap IV 2:10
      A Brand New Me 7:30
D3 Going in Circles 7:02
Total length: 93:07

Xxx

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jueves, 13 de mayo de 2021

The Winter of Our Discontent

Winter in America (Gil Scott-Heron/Brian Jackson, 1974) 


JAZZ SOUL. Que este disco es capital en el devenir de la música negra es algo que se aprecia ya desde las primeras notas de órgano con las que se abre. Aquí el vocalista Gil Scott-Heron y el teclista Brian Jackson completan un trabajo magistral, centrado en el sufrimiento y la cotidianidad del pueblo negro, que es todo un manual de referencia para lo que iba a ser el hip hop, el neo soul y cualquier música de vanguardia que partiera de las raíces de la música negra.

"Winter in America" suena pesimista desde el título y eso se traslada a su tintineo mate y poco lustroso. Suena alicaído, casi apático, pero eso nos acaba sumiendo en su balanceo irresistible. Todo esto lo consiguen gracias a una instrumentación básica, desnuda y casi diría que primitiva. Una invocación sagrada de lo atávico y lo africano que siempre ha tenido el soul, el jazz y el funk comatoso que vertebran la obra. Este colchón tan poco mullido acaba siendo lo que pide la voz de un Scott-Heron que lo mismo te entona la melodía más celestial que se explaya con el spoken word más comprometido.

Si atendemos a su sonido y su contenido, el disco encuentra numerosos parentescos. Desde el afrobeat de Fela Kuti con algo de bajón, todo sea dicho, hasta el humanismo absoluto de Marvin Gaye. De la negritud entusiasta de Stevie Wonder a la oscuridad impenetrable en clave funk de Sly Stone. Si hablamos de música, todas las primeras espadas de la conciencia racial resuenan de alguna forma aquí. Ya sea por similitudes o por antagonismos, todos caben, algunos bebiendo y la mayoría influyendo a una dupla de creadores que consiguen fabricar un producto raro, inasible, poético, abstracto y de un calado lento pero firme e inexorable como esa gota malaya que por mucho que tarde acaba atravesando la roca más dura.

★★★★

A1 Peace Go With You, Brother (As-Salaam-Alaikum) 5:27
A2 Rivers of My Fathers 8:19
A3 A Very Precious Time 5:17
A4 Back Home 2:51
B1 The Bottle 5:14
B2 Song for Bobby Smith 4:38
B3 Your Daddy Loves You 3:25
B4 H²Ogate Blues 8:08
B5 Peace Go With You, Brother (Wa-Alaikum-Salaam) 1:10
Total: 44:29

 

Winter in America es un disco inspirado, alentado y motivado por su tiempo. Un auténtico festín para el historiador y el curioso. Un retrato fidedigno de lo que pasaba en los EE.UU. de mitad de los 70, centrado en las penurias y los dolores del pueblo afroamericano y en la corrupción política que asolaba la Tierra y lo seguirá haciendo mientras el hombre sea hombre.

Por ello bebe y se deja beber. Se alimenta y salpica de negritud, desde el mismo collage de Eugene Coles que adorna su fantástica portada. También, por supuesto, situándose como la bisagra (algo tardía) que podría mediar entre el humanismo whitmaniano y absoluto de ese What's Going On (Marvin Gaye, 1971) y su respuesta ácida y corrosiva, There's a Riot Goin' On (Sly & the Family Stone, 1971).

La obra magna de Heron y Jackson se situaría a medio camino, compartiendo la oscuridad de la revuelta funk de Sly Stone, pero desde una óptica mucho más meditada y reposada. Descreída y profundamente decepcionada, se podría decir, pero con ganas aún de dar guerra ("H2OGATE Blues") y con un filo poético más que real y doloroso.

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sábado, 28 de mayo de 2011

Clave de vida

Songs in the Key of Life (Stevie Wonder, 1976)
 

SOUL/FUNK. Se podría decir mucho de Songs In the Key of Life. A pesar de que se ha dicho ya muchísimo, este disco, que resiste clasificaciones, es un clásico tan inmenso, tan repleto, tan desbordado, que nació empeñado en alcanzar la eternidad. Con esa idea fija grabada a fuego en sus surcos nos asedia y nos inunda como un torrente que todo lo devora. Así es esta obra magna de la cultura popular. Todo lo que digamos de él se ha repetido hasta la saciedad, porque ¿cómo se puede decir algo nuevo sobre una celebración? Todo epíteto queda minimizado al carácter de miniatura boba con la misión imposible de reflejar algo de la bondad y la euforia explosiva que vibra en un disco carnoso y de minutaje extenso.

Los datos nos dicen que el decimoctavo disco de Stevie Wonder es un disco triple compuesto por dos LPs y un EP que hace de lazo para este auténtico regalo de 85 minutos. La escucha nos aclara más cosas. Para empezar que el título no miente y esa "clave de vida" en la que se ha grabado se deja notar en el sonido y en las palabras. Aparece inoculada en los pliegues de los momentos lentos en los que late con animosidad y calma. Y por supuesto se te echa a la cara en las piezas de funk venenoso y festivo que pueblan el álbum como plantas trepadoras de una jungla exuberante. Todo un manantial curativo que nunca se agota.

Sé que el entusiasmo me ha superado y he hablado mucho sin decir nada. Ese va a ser siempre mi fallo. Que el entusiasmo se me encienda es algo que debo asumir y tratar de aplacar. Aun en momentos tan justificados como durante la escucha de este disco. Aun en la catarsis soberbia que suponen sus melodías y su entrega. No me importa reconocerlo. Lo escojo como amuleto protector. "Corazones de pedernal… ¡Vade retro!".


A1 Love's in Need of Love Today 7:05
A2 Have a Talk With God 2:42
A3 Village Ghetto Land 3:25
A4 Contusion 3:45 feat. Wonderlove
A5 Sir Duke 3:52
B1 I Wish 4:12
B2 Knocks Me Off My Feet 3:35
B3 Pastime Paradise 3:20
B4 Summer Soft 4:16
B5 Ordinary Pain 6:22
 
C1 Isn't She Lovely 6:33
C2 Joy Inside My Tears 6:29
C3 Black Man 8:29
D1 Ngiculela - Es una historia - I Am Singing 3:48
D2 If It's Magic 3:11
D3 As 7:07
D4 Another Star 8:19
 
A Something's Extra
E1 Saturn 4:54
E2 Ebony Eyes 4:10
F1 All Day Sucker 5:06
F2 Easy Goin' Evening (My Mama's Call) 3:58
Total: 104:38

El disco surgió de un etapa turbulenta en la vida del cantante. Llegó a plantearse seriamente dejar su carrera discográfica antes de grabarlo. No solo no lo hizo, sino que firmó una ampliación de contrato millonaria con Motown. De toda esta grandeza surgió el germen poderoso de esta construcción ambiciosa y mastodóntica que es Songs in the Key of Life

Fue un álbum ambiguo en el aspecto creativo e interpretativo. A pesar de contener un puñado de temas en los que Stevie lo escribe y lo toca absolutamente todo, también cuenta con otros en los que colaboran numerosos artistas más o menos conocidos, no solo en la interpretación, sino en la escritura de los mismos. Se trata mayormente de los temas de más compromiso social. Al final se cuentan sobre 130 las personas que trabajaron para sacar adelante el disco.

El disco es habitual de casi cualquier lista glosando lo mejor de la historia. Entre todas ellas mencionaré el hecho de que los usuarios de Yahoo! lo votaran mejor álbum de siempre (ahí es nada) en 2008.