Raras veces una grabación en directo podrá superar a una de estudio. La historia de la música está llena de ejemplos. No, los discos en directo no suelen quedar bien en las listas de los mejores. Y sin embargo hay un puñado de ellos que avasallan y confirman la regla. Son raros ejemplares que capturan el aire de una noche/momento irrepetible para que lo repitas en tu reproductor ad finitum.
Está claro que la experiencia de un concierto es inimitable, aunque algunas veces un pequeño grupo de elegidos han logrado acercarse bastante. Sin pretender ser enciclopédico y sin importarme caer en obviedades, aquí presento una pequeña y creo que jugosa muestra de lo mejor de lo mejor. Los más grandes de todos los tiempos y un análisis por décadas. Teniendo en cuenta dos cosas: el año de grabación y no el de publicación; y no se incluirán los discos ya elegidos como los mejores de la historia. A nivel internacional, pero con un pequeño anexo en el que también me acuerdo de mi país, claro.
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10 'Get Yer Ya-Ya's Out!': The Rolling Stones in Concert (The Rolling Stones, 1969)
Los Rolling Stones capturados en vivo semanas antes de su accidentadísimo concierto en Altamont, con asesinato por parte de un Ángel del Infierno incluido. Después de eso, por las malas vibraciones de la canción, dejaron de tocar "Sympathy for the Devil" durante años. Aquí tenemos una de las últimas interpretaciones del tema antes del luctuoso suceso. Un plástico que captura a una banda en la cima de sus poderes. Unos Stones catárticos, viscerales y supremos. El mejor momento de la mejor banda de rock & roll del mundo.
James
Brown ya había tenido un exitazo con "Try" y contaba con una fama de
directo espectacular. De todas formas la discográfica no estaba
dispuesta a poner dinero para la última idea del cantante: un disco en
directo. Simplemente no pensaban que gente pudiera pagar por canciones
que ya tenían en su versión de estudio. Pues ni corto ni perezoso, el
propio Brown financió la grabación. Para consternación de los
"visionarios" discográficos, el disco fue todo un éxito y lanzó a Brown a
otro nivel, dejando claro que cuando el artista se porta como debe en
un escenario, el público va a pagar lo que haga falta para llevárselo a
casa. Esta es la historia, pero solo escuchándolo podrás entender por
qué es un hito con todas las letras.
8 "Live" at the Star-Club, Hamburg (Jerry Lee Lewis, 1964)Jerry Lee Lewis solía meterle fuego a su piano. Literal y metafóricamente. Aquí puede sentirse ese ardor. Pocas actuaciones se podrán sentir más vivas, más calientes y más bestiales que lo que hizo el Killer en este club alemán. Ya desde los primeros acordes de "Mean Woman Blues" pone el local patas arriba. Si la magia de un buen disco en directo consiste en hacerte desear haber estado allí, casi más que la imposibilidad de recrear el momento al dedillo, pocos se me ocurren que puedan igualar a este. Mientras lo escuchas no vas a poder pensar en un ejercicio igual de devastador. ¿Será que no lo hay?
6 No Sleep 'Til Hammersmith (Motörhead, 1981)Estaba claro que el mejor disco de Motörhead tenía que ser un directo. Una banda que entiende la música como la de Lemmy Kilmister solo encuentra solaz en esas lides. Ahí es donde puede amplificar el alarido, soltar a los perros del estertor, conjurar el ritual solemne del ruido desbocado... Solo en un escenario podremos entender la magia de una banda como esta. Y lo que hicieron en el Hammersmith londinense la noche de autos no podría creerse de no haber sido registrado para la posteridad en un disco que es auténtica droga dura para los más fanáticos del ruido y la furia.
4 The Bootleg Series Vol. 4: Live 1966 - The "Royal Albert Hall" Concert (Bob Dylan, 1966)
Este es el disco que lo cambió todo para Dylan y casi para el rock. ¡Cómo que no se podían convertir las canciones en literatura! ¡Cómo que no puedo coger una guitarra eléctrica y sentir ese crujido insondable! Dylan no estaba para cortapisas ni iba a permitir que le coartaran. Y gracias a esa insolencia y a esa fe inquebrantable, cambió las reglas para siempre. En este disco hay dos volúmenes. En el primero, un set acústico para amansar a las fieras, aunque con demasiada retranca y demasiadas palabras humeantes como para satisfacer al personal más retrógrado. Ese que en cuanto empezaba el segundo pase (segundo volumen del disco) abucheaba o incluso abandonaba el recinto. Normalmente abucheaban más que se marchaban. Algo que no deja de sorprender. Y es que por mucho que no lo entendieras, por mucho que no te gustara, hasta el más radical veía claro que ahí había algo muy gordo.
2 At Folsom Prison (Johnny Cash, 1968)
No solo estamos ante un directo impecable, sino que nunca como en este disco se ha capturado un momento tan particular y tan especial. Johnny Cash hermanándose con los presos del penal de Folsom, en California, tratándolos como a iguales, aplacando su dolor sin paternalismos ni poses. Un disco que rezuma comunión, compromiso y misericordia en el sentido más amplio y más acogedor de la palabra. Una auténtica maravilla desde que empieza con ese mítico "Hello, I'm Johnny Cash", hasta que se apaga con las instrucciones del personal de la prisión entre abucheos y aplausos. Como en un pletórico "Podéis ir en paz". Pues "demos gracias a Dios".
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1 Kick Out the Jams (MC5, 1969)
Kick Out the Jams... ¿Qué se puede decir de la estatura mítica de este pedazo de verdad arrancado de raíz de los intestinos purulentos de Norteamérica? Podemos hablar de militancia, de drogas, pistolas y follar por las calles. De una ideología que abogaba por la supremacía del hedonismo y la libertad personal... Pero, ¿eso nos dará una idea de lo que bulle aquí?
Podemos hablar de rabia, de electricidad encabritada, de un duelo de guitarras que se persiguen a mordiscos en la yugular, de un Rob Tyner supremo en su concepción del soul como arma de destrucción masiva, de la creación del noise, del punk y del rock alternativo... Pero, ¿entenderemos con eso lo que suena aquí?
Cojan todas esas ideas y hagan lo que quieran con ellas. Estúdienlas, empaquétenlas y guárdenlas en un rincón oscuro, tírenlas al mar... Pero, por lo que más quieran, ¡escuchen este disco! Les prometo que verán la luz.
POR DÉCADAS
40s - 60s
10 At Mr. Kelly's (Sarah Vaughan, 1957)
9 Live / Dead (Grateful Dead, 1969)
8 BBC Sessions (Jimi Hendrix, 1967-69)
7 Live at the Regal (B. B. King, 1965)
6 Sunday at the Village Vanguard (Bill Evans, 1961)
5 Ellington at Newport (Duke Ellington, 1956)
4 "Live" at Village Vanguard (John Coltrane, 1961)
3 Olympia 64 (Jacques Brel, 1964)
2 Symphony No. 3 "Eroica" (Wilhelm Furtwängler/Ludwig Van Beethoven, 1944)
1 At Carnegie Hall (Thelonious Monk/John Coltrane, 1957)
FUERON LOS MEJORES...
- Olympia 61 (Édith Piaf, 1961) (8)
- Judy at Carnegie Hall (Judy Garland, 1961) (10)
- Live in Japan (John Coltrane, 1966) (2)
- A Love Supreme: 1965 Antibes Jazz Festival (John Coltrane, 1965) (9)
- The Bootleg Series Vol. 6: Live 1964 - Concert at Philharmonic Hall (Bob Dylan, 1964) (7)
70s
FUERON LOS MEJORES...
- Shadows and Light (Joni Mitchell, 1979) (9)
- The Bootleg Series Vol. 5: The Rolling Thunder Revue (Bob Dylan, 1975) (4)
- The Blow Up (Television, 1978) (8)
80s
10 The Homecoming Concert (Tim Hardin, 1981)
9 Concerti (Paolo Conte, 1985)
8 Nocturne (Siouxsie & the Banshees, 1983)
7 101 (Depeche Mode, 1989)
6 Under a Blood Red Sky (U2, 1983)
5 Live 1981-82 (The Birthday Party. 1981-82)
4 The Concert in Central Park (Simon & Garfunkel, 1981)
3 The Name of this Band Is Talking Heads (Talking Heads, 1977-80)
2 En concert à Paris Vol. 1 (Nusrat Fateh Ali Khan, 1987)
1 Live/1975-85 (Bruce Springsteen, 1975-85)
90s - ∞
- Weld (Neil Young & Crazy Horse, 1991) (10)
- Arabesque (Jane Birkin, 2002) (8)
- La serpenta canta (Diamanda Galás, 1999-2003) (6)
- Unplugged (Jay-Z, 2001) (3)
DE AQUÍ
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1 En el Olympia de París (Paco Ibáñez, 1969)
Paco Ibáñez, autor militante, intérprete profundo, obligado al exilio desde temprana edad, congrega en el templo parisino de la chanson a un nutrido grupo de incondicionales en diciembre de 1969. El ambiente eléctrico y reivindicativo de esa noche quedaría esculpido para siempre en este disco doble. Se trata de un disco que glosa casi hora y media de la gloria y la parquedad de un intérprete genial. Paco Ibáñez se basta y se sobra con su guitarra y su voz profundísima para cantar a los poetas más incisivos y revolucionarios en todos los sentidos de la palabra. En plena dictadura franquista ataca a la iglesia y a los poderosos sin morderse la lengua a través de las líneas sagradas de Lorca, Alberti, Cernuda, Celaya, Otero, Goytisolo y muchos que me dejo. No se puede decir que Ibáñez haya sido un cantautor tibio ni de los que eluda posicionarse. Sus ideas quedan plasmadas en cada verso y cada requiebro de unas canciones inmortales a las que da forma a base de arpegios o rasgueos inclementes de nailon.
Con los años, un disco como este podría correr el riesgo de apolillarse, de quedarse en mero manual de historia sobre tiempos remotos a desempolvar sólo por estudiosos. Sin embargo no es así. Sigue sonando fresco como el primer día con un Paco exterminador con la voz en plenitud, explorando cada rincón de la melodía, fraseando libre, con unos arreglos sencillos pero cuidados que hacen que no haya ni una pizca de monotonía. Muy al contrario, las dos rodajas se harán cortas cada vez que las coloquemos en el reproductor. Por otra parte, si aún hay alguien que crea que las cosas han cambiado muchísimo, seguro que cinco minutos de En el Olympia de París le recordarán que tal vez no hayamos avanzado tanto como creemos. Por eso estas canciones suenan hoy con la misma urgencia que el primer día. Por eso este disco jamás será enterrado sino que sobrevivirá como una advertencia esencial. Un estertor infinito a través de los tiempos.
FUERON LOS MEJORES...
- Último concierto (091, 1996)





































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