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jueves, 3 de septiembre de 2026

Córtame mis alas sucias

Cover art for MTV Unplugged in New York by Nirvana

MTV Unplugged in New York (Nirvana, 1994) [DIRECTO]

 

GRUNGE. El primer disco editado tras la muerte de Kurt Cobain es el documento definitivo que muestra de una forma íntima, no solo la música del trío, sino la ambivalente, contradictoria y auténtica relación del cantante con la industria, representada aquí por la todopoderosa cadena musical norteamericana. 

Todo el que haya escuchado y, aún más, el que haya visto el concierto se encuentra a un Cobain relajado, en sintonía con un público ávido de sus escasos comentarios, los cuales él reduce a introducciones para algunas canciones con apenas trazos de ironía y de una manera sencilla, sin aspavientos. Aquí se sitúa el atractivo real del show. El de mostrar a un Cobain deseoso de que la gente aprecie su música en su estado más desnudo. Y no solo su música. 

También considera importante su faceta de fan e incorpora numerosas versiones que la banda hace propias con facilidad pasmosa. Hasta 6 de los 14 temas pertenecen a este último grupo. Versionan sin complejos a David Bowie, The Vaselines, Meat Puppets o incluso al ínclito e irresistible Leadbelly. A los Meat Puppets incluso los invitan a tocar sus temas con la banda, en un precioso gesto que mezcla agradecimiento y deuda saldada. ¿Cuántos discos vendería esta banda, hasta entonces desconocida para el gran público, después de esto? Seguro que alguno que otro.

Los artefactos que la MTV ofrece hacen que el purista arquee la ceja a priori. Unplugged in NY, sin embargo, se merienda cualquier atisbo de duda. Nirvana siempre habían sabido lidiar con la industria y, no sé por qué, pero en este disco domina un ambiente ceremonial y religioso. Será por el sentimiento en la voz de Cobain, será por el silencio respetuoso del público o por ese chelo que acaricia con su tensión. Sea por lo lo que fuere, la hora escasa del recital se pasa en un suspiro y nos deja arrodillados tras asistir a esa interpretación del tradicional "Where Did You Sleep Last Night" que popularizara Leadbelly. Con él nos vuelven a recordar que su música está hecha de carne y que su hábitat es el fuego eterno de la inmortalidad.

★★★★☆

1 About a Girl 3:38
2 Come as You Are 4:13
3 Jesus Doesn't Want Me for a Sunbeam 4:37
4 The Man Who Sold the World 4:20
5 Pennyroyal Tea 3:40
6 Dumb 2:52
7 Polly 3:16
8 On a Plain 3:44
9 Something in the Way 4:01
10 Plateau 3:37
11 Oh Me 3:26
12 Lake of Fire 2:56
13 All Apologies 4:23
14 Where Did You Sleep Last Night 5:11

Total: 53:54

martes, 18 de agosto de 2026

Poseído por el neón

Big Time (Tom Waits, 1988) [DIRECTO]

CANCIÓN DISLOCADA. Una oportunidad de acercarse a la sensación de un directo de Tom Waits no debe desperdiciarse, y esa es la razón de ser de este disco espeso, crujiente y agrio que, por supuesto, no consigue su objetivo. O sí, siempre que no esperes lo que no debes.

Por muchas opiniones enfrentadas que instigue este trabajo, creo que es indiscutible que es una experiencia más que interesante. El disco recopila tomas de dos shows diferentes de su tour del 87. En él queda claro el modus operandi del de Pomona. Sus conciertos son momentos en los que crear a partir de un boceto, de deconstruir lo deconstruido y de sumergirse en la interpretación como el actor que siempre ha llevado dentro. Con canciones que no van más atrás de ese Blue Valentine (1978).

Con esa mirada desafiante y siempre hacia delante del artista, comprobaremos cómo las canciones que se tambaleaban en los discos de estudio están rotas aquí y las que estaban rotas están hechas añicos y pisoteadas. Por eso siempre recomendaré acercarse a esto después de contar con un buen bagaje paladeando y entendiendo la música de Tom Waits. De acuerdo, esto no es apto para no iniciados. Y para los que ya crean sabérselas todas, un consejo: déjense llevar y no pretendan que el cantautor dislocado ejerza de frío guía turístico. Tampoco digo que con esta premisa se pueda disfrutar esto a tumba abierta. Ni su sonido ratonero ni las tomas escogidas se pueden pasar por alto.

La buena noticia, sin embargo, es que hay una película de esta gira con el mismo título que este disco. Ahí sí que se podrán hacer una idea de la potencia artística de este auténtico genio. Aquí menos. El setlist varía bastante entre película y álbum, y en este último hay dos canciones que no encontrarán en sus discos de estudio. Una buena noticia, pero Waits casi exige el poder verlo además de oírlo. Sí, me quedo con la película, pero, desde luego, no desdeño este constructo contrahecho y deliciosamente desagradable. 

★★☆☆

1 16 Shells From a Thirty-Ought-Six 4:17
2 Red Shoes 4:19
3 Underground 2:35
4 Cold Cold Ground 3:27
5 Straight to the Top 2:48
6 Yesterday Is Here 2:42
7 Way Down in the Hole 4:43
8 Falling Down 4:15
9 Strange Weather 3:35
10 Big Black Mariah 2:59
11 Rain Dogs 3:36
12 Train Song 4:30
13 Johnsburg, Illinois 1:30
14 Ruby's Arms 4:54
15 Telephone Call From Istanbul 4:18
16 Clap Hands 4:57
17 Gun Street Girl 4:01
18 Time 4:10

Total: 67:36 

 

Big Time (Tom Waits/Chris Blum, 1988) [VÍDEO]

 

OPERETA INFERNALBig Time, el disco en directo, no es más que una de las patas del proyecto que pergeñaba Waits a finales de los 80. Este se completaba con una película que plasmara lo que sucedía en los conciertos de la gira de Franks Wild Years (1987), con el añadido de una especie de trama trufada de viñetas oníricas de difícil explicación. Una gira que recogió como ninguna otra la parte más teatral del cantautor, el cual representaba su papel con una convicción y una maestría al alcance de muy pocos. La película fue dirigida por Chris Blum y, por su calidad, yo la colocaría casi casi al nivel de esa Stop Making Sense (1984), la mítica cinta de Jonathan Demme que retrata a los Talking Heads en vivo.

Sé que puede resultar exagerado, y seguramente lo será, pero por muy inconexa y trabada que sea la película de Blum, resulta irresistible en muchos de sus casi 90 minutos. Un viaje al mismo corazón de la trilogía más reciente de Waits. En la cinta, sus obras maestrísimas Swordfishtrombones (1983), Rain Dogs (1985) y el ya mencionado Franks Wild Years se hacen carne y sus personajes, podemos decir que cobran vida. En un escenario mínimo, pero terriblemente evocador, con unos colores y texturas que nos remiten a todo un David Lynch y con una puesta en escena y una fragmentación argumental, sónica y de perspectiva deudoras, permítanme la exageración, de Samuel Beckett.

Las interrupciones constantes, las bajadas de volumen por cambiar la perspectiva del escenario a cualquier otra parte y la heterodoxia general de la cinta pueden resultar algo molestas. Sin embargo, a poco que conozcas el tríptico que contiene los ingredientes de esta obra de locos, comprenderás que no podía ver una aproximación mejor. El marco incomparable para un Waits pletórico en lo vocal y lo actoral. Todo un festival de convulsiones anatómicas, vocales y musicales, estas últimas por parte de una banda sensacional. Entendiendo este estado de gracia como la capacidad para producir una música abollada, bulbosa y perfecta(mente desagradable).

Más que un complemento, estamos ante el meollo del Waits de los 80. Si no han visto la película, no sé a qué esperan. Eso sí, se hace necesario un consejo fundamental: no esperen revisitar lo ya conocido y déjense zarandear. Tom Waits nunca ha servido para ser un aséptico guía turístico. Abandónense a la vorágine. Si lo hacen, les garantizo un viaje que podrán contar a sus nietos.

 1 Just Another Sucker on the Vine
2 Franks Wild Years
3 Shore Leave
4 Way Down in the Hole
5 Hang on St. Christopher
6 Telephone Call From Istanbul
7 Cold Cold Ground
8 Straight to the Top - Vegas
9 Strange Weather
10 Gun Street Girl
11 9th and Hennepin
12 Clap Hands
13 Time
14 Rain Dogs
15 Train Song
16 16 Shells From a 30.6
17 I'll Take New York
18 More Than Rain
19 Johnsburg, Illinois
20 Innocent When You Dream
21 Big Black Mariah

Total: 87 min.

Xxx 

VÍDEOS RELACIONADOS


 
 

viernes, 7 de agosto de 2026

Noctámbulos

Nighthawks at the Diner (Tom Waits, 1975) [DIRECTO]
 

JAZZ CLUB. Este excelente directo supera toda idea preconcebida sobre este subgénero. Sí, he dicho "directo", a pesar de que, para muchos, esto no sea más que un disco grabado en el estudio con público. Y es que yo lo veo clarísimo: si colocas mesas en el estudio para que parezca un club de jazz, invitas a gente para que presencie la grabación —y grabas sus reacciones— y registras en directo la actuación de Tom Waits y la banda sin apenas sobregrabaciones... Lo siento, amiguitos, pero esto es un disco en directo, y el mejor de ese tipo que el de Pomona haya grabado nunca. Ya saben, blanco y en botella...

No solo es un directo por los mimbres del propio producto. Es que es ponerlo y sumergirte en el ambiente de un club de jazz lleno de humo y vapores etílicos. Y aunque tanto recitado arrastrado podría resultar pesado, vence la actitud, la dicción dejada y cercana, la sensación de viveza, la celebración y el relax en un disco que te transporta, pero que tiene un problema: no se puede dejar de fondo. En ese caso se puede hacer infumable. Te exige una atención absoluta. Es la única forma de apreciar el humor retorcido del genio, ese masticar de palabras sobre contrabajo y piano, o esa batería que se esconde y aparece como un fantasma nocturno. 

Como he señalado arriba, estamos ante una grabación gloriosa y no delante de un disco en directo al uso. Por muchos motivos. En realidad, no es un álbum al uso: está grabado en vivo, sí, pero las canciones son nuevas, no la típica sucesión de éxitos; cambia la energía por el humo de garito y la mística nocturna de un puñado de acólitos que, más que atender al espectáculo del Santo Bebedor, lo acompañan en un trance inspirado, volátil, improvisado y genial. Casi diría que más que un disco es una experiencia inmersiva. Razones de peso que, unidas a la valentía que supone sacar un producto así, hacen que estemos ante el primer punto y aparte en una discografía incomparable.

★★★★☆

A1 (Opening Intro) 2:59
A2 Emotional Weather Report 3:43
A3 (Intro) 2:18
A4 On a Foggy Night 3:49
A5 (Intro) 1:55
A6 Eggs and Sausage (In a Cadillac With Susan Michelson) 4:13
B1 (Intro) 3:22
B2 Better Off Without a Wife 3:53
B3 Nighthawk Postcards (From Easy Street) 11:27

C1 (Intro) 0:55
C2 Warm Beer and Cold Women 5:21
C3 (Intro) 0:48
C4 Putnam County 7:34
C5 Spare Parts I (A Nocturnal Emission) 6:23
D1 Nobody 2:49
D2 (Intro) 0:41
D3 Big Joe and Phantom 309 6:30
D4 Spare Parts II and Closing 5:14

Total: 73:54 

Noctámbulos (Edward Hopper, 1942) es la referencia obligada cuando hablamos de este disco. Y eso que lo que suena tiene poco que ver con una hipotética banda sonora de dicho cuadro. Hay demasiado bullicio, demasiada interacción entre el cantante y un público que, según la pintura, no debería ni estar ahí.

 

Y sin embargo, no solo el título del álbum nos remite directos al cuadro. La atmósfera que nos pinta, aun con su algarabía, nos habla de nocturnidad, complicidad y alevosía. De esa hora del lobo que precede al alba en la que no podemos encontrar nada bueno en las calles. A ese sentimiento de nostalgia masticable y soledad infinita capaz de acabar con cualquiera.

En definitiva, como el cuadro. No tanto como querríamos, lo admito, pero sí lo suficiente como para que no lo pase por alto.

✠✠✠

Dime Store Novels Vol. 1 (Tom Waits, 2001) [BOOTLEG] [DIRECTO]

PIANO BAR. No es cuestión de engañar al personal. Estamos ante una obra clandestina y casi innecesaria. Su sonido, se lo podrán imaginar, deja mucho que desear —atentos a esos rasgueos infernales en "Hope That I Don't Fall in Love With You". Y por otra parte, los parlamentos de Waits se espacian hasta el infinito, lo que, por muy divertidos que sean, no ayuda a que uno se meta en faena durante la escucha.

¿Es eso suficiente como para que tiremos el disco a la basura? Pues no. Si queremos disfrutar del Tom Waits primerizo, a pelo, ante un piano o una guitarra y poco o nada más, el disquito tiene su aquel. Es como el lado opuesto a ese Nighthawks at the Diner (1975) en el que un artista pizpireto comandaba una banda que podíamos llamar de cámara para dejarnos entrar en su mundo inimitable. Aquí nos lo encontramos solo y luchando contra los elementos. En una obra que, por mucho que insista, va a acabar siendo parada obligada para los seguidores más acérrimos del de Pomona. Si es que no aprendemos.

★★

🕱 1 I Hope That I Don't Fall in Love With You
2 San Diego Serenade
3 Good Night Loving Trail
4 Diamonds on My Windshield
5 Ice Cream Man
6 Please Call Me Baby
7 Better Off Without a Wife
8 The Ghost of Saturday Night
9 Big Joe & Phantom 309
10 SemiSuite
11 Ol' 55
12 On a Foggy Night
13 Martha

Total:  

lunes, 6 de julio de 2026

El timo de los discos en directo

Raras veces una grabación en directo podrá superar a una de estudio. La historia de la música está llena de ejemplos. No, los discos en directo no suelen quedar bien en las listas de los mejores. Y sin embargo hay un puñado de ellos que avasallan y confirman la regla. Son raros ejemplares que capturan el aire de una noche/momento irrepetible para que lo repitas en tu reproductor ad finitum.

Está claro que la experiencia de un concierto es inimitable, aunque algunas veces un pequeño grupo de elegidos han logrado acercarse bastante.
Sin pretender ser enciclopédico y sin importarme caer en obviedades, aquí presento una pequeña y creo que jugosa muestra de lo mejor de lo mejor. Los más grandes de todos los tiempos y un análisis por décadas. Teniendo en cuenta dos cosas: el año de grabación y no el de publicación; y no se incluirán los discos ya elegidos como los mejores de la historia. A nivel internacional, pero con un pequeño anexo en el que también me acuerdo de mi país, claro.

 

(Clic en las portadas para más información)

 

 

10 'Get Yer Ya-Ya's Out!': The Rolling Stones in Concert (The Rolling Stones, 1969)

Los Rolling Stones capturados en vivo semanas antes de su accidentadísimo concierto en Altamont, con asesinato por parte de un Ángel del Infierno incluido. Después de eso, por las malas vibraciones de la canción, dejaron de tocar "Sympathy for the Devil" durante años. Aquí tenemos una de las últimas interpretaciones del tema antes del luctuoso suceso. Un plástico que captura a una banda en la cima de sus poderes. Unos Stones catárticos, viscerales y supremos. El mejor momento de la mejor banda de rock & roll del mundo.


9 "Live" at the Apollo (James Brown, 1963)

James Brown ya había tenido un exitazo con "Try" y contaba con una fama de directo espectacular. De todas formas la discográfica no estaba dispuesta a poner dinero para la última idea del cantante: un disco en directo. Simplemente no pensaban que gente pudiera pagar por canciones que ya tenían en su versión de estudio. Pues ni corto ni perezoso, el propio Brown financió la grabación. Para consternación de los "visionarios" discográficos, el disco fue todo un éxito y lanzó a Brown a otro nivel, dejando claro que cuando el artista se porta como debe en un escenario, el público va a pagar lo que haga falta para llevárselo a casa. Esta es la historia, pero solo escuchándolo podrás entender por qué es un hito con todas las letras.



8 "Live" at the Star-Club, Hamburg (Jerry Lee Lewis, 1964)

Jerry Lee Lewis solía meterle fuego a su piano. Literal y metafóricamente. Aquí puede sentirse ese ardor. Pocas actuaciones se podrán sentir más vivas, más calientes y más bestiales que lo que hizo el Killer en este club alemán. Ya desde los primeros acordes de "Mean Woman Blues" pone el local patas arriba. Si la magia de un buen disco en directo consiste en hacerte desear haber estado allí, casi más que la imposibilidad de recrear el momento al dedillo, pocos se me ocurren que puedan igualar a este. Mientras lo escuchas no vas a poder pensar en un ejercicio igual de devastador. ¿Será que no lo hay?


7 At Newport 1960 (Muddy Waters, 1960)

Muddy Waters le dio la vuelta al concepto de festival que tenían en Newport, una cita con el blues, el jazz y el folk que ponía el disfrute de la música en calma por encima de cualquier otra consideración. En una tarde antológica, el de Misisipi le dio la vuelta a esa idea y puso al auditorio a bailar sin parar con la turgencia de un blues que era pura flama. Fue tal la algarabía y la insistencia del respetable que tuvo que repetir una "I've Got My Mojo Working" para tratar de calmar el ardor. Por supuesto, no fue posible.


6 No Sleep 'Til Hammersmith (Motörhead, 1981)

Estaba claro que el mejor disco de Motörhead tenía que ser un directo. Una banda que entiende la música como la de Lemmy Kilmister solo encuentra solaz en esas lides. Ahí es donde puede amplificar el alarido, soltar a los perros del estertor, conjurar el ritual solemne del ruido desbocado... Solo en un escenario podremos entender la magia de una banda como esta. Y lo que hicieron en el Hammersmith londinense la noche de autos no podría creerse de no haber sido registrado para la posteridad en un disco que es auténtica droga dura para los más fanáticos del ruido y la furia.


5 At Fillmore East (The Allman Brothers, 1971)

Los discos de los Allman Brothers siempre han estado muy bien, pero compararlos con sus conciertos es una tarea fútil. No solo por la frescura que ganan, sino por ese componente improvisatorio que acaba alargándolos en un viaje que nunca sabemos dónde nos va a llevar. Ni ellos, claro. Pero cuando te metes de lleno en esta música te queda bien claro que el destino es lo de menos. Lo que importa es el trayecto, y los Allman Brothers saben perfectamente cuál es el camino con las vistas más espectaculares.


4 The Bootleg Series Vol. 4: Live 1966 - The "Royal Albert Hall" Concert (Bob Dylan, 1966)

Este es el disco que lo cambió todo para Dylan y casi para el rock. ¡Cómo que no se podían convertir las canciones en literatura! ¡Cómo que no puedo coger una guitarra eléctrica y sentir ese crujido insondable! Dylan no estaba para cortapisas ni iba a permitir que le coartaran. Y gracias a esa insolencia y a esa fe inquebrantable, cambió las reglas para siempre. En este disco hay dos volúmenes. En el primero, un set acústico para amansar a las fieras, aunque con demasiada retranca y demasiadas palabras humeantes como para satisfacer al personal más retrógrado. Ese que en cuanto empezaba el segundo pase (segundo volumen del disco) abucheaba o incluso abandonaba el recinto. Normalmente abucheaban más que se marchaban. Algo que no deja de sorprender. Y es que por mucho que no lo entendieras, por mucho que no te gustara, hasta el más radical veía claro que ahí había algo muy gordo.



3 Live at the Harlem Square Club, 1963 (Sam Cooke, 1963)

Cooke sí que sabía cómo hacer arte del sudor, cómo convertir los jadeos más tórridos en una catedral gótica. La que formó en el Harlem Square Club de Miami la noche del 12 de enero de 1963 queda para historia. Como pueden ver no fue publicado hasta más de veinte años después. Así de caliente y escandaloso fue el show para una disquera que más que beneficio vio problemas con una grabación más problemática que otra cosa. Menos mal que acabó viendo la luz. Solo imaginarme que podríamos habernos perdido esto para siempre me produce una congoja difícil de describir.



2 At Folsom Prison (Johnny Cash, 1968)

No solo estamos ante un directo impecable, sino que nunca como en este disco se ha capturado un momento tan particular y tan especial. Johnny Cash hermanándose con los presos del penal de Folsom, en California, tratándolos como a iguales, aplacando su dolor sin paternalismos ni poses. Un disco que rezuma comunión, compromiso y misericordia en el sentido más amplio y más acogedor de la palabra. Una auténtica maravilla desde que empieza con ese mítico "Hello, I'm Johnny Cash", hasta que se apaga con las instrucciones del personal de la prisión entre abucheos y aplausos. Como en un pletórico "Podéis ir en paz". Pues "demos gracias a Dios".


 

✠✠✠


1 Kick Out the Jams (MC5, 1969)

Kick Out the Jams... ¿Qué se puede decir de la estatura mítica de este pedazo de verdad arrancado de raíz de los intestinos purulentos de Norteamérica? Podemos hablar de militancia, de drogas, pistolas y follar por las calles. De una ideología que abogaba por la supremacía del hedonismo y la libertad personal... Pero, ¿eso nos dará una idea de lo que bulle aquí?

Podemos hablar de rabia, de electricidad encabritada, de un duelo de guitarras que se persiguen a mordiscos en la yugular, de un Rob Tyner supremo en su concepción del soul como arma de destrucción masiva, de la creación del noise, del punk y del rock alternativo... Pero, ¿entenderemos con eso lo que suena aquí?

Cojan todas esas ideas y hagan lo que quieran con ellas. Estúdienlas, empaquétenlas y guárdenlas en un rincón oscuro, tírenlas al mar... Pero, por lo que más quieran, ¡escuchen este disco! Les prometo que verán la luz.

 
POR DÉCADAS

 

40s - 60s

     

10 At Mr. Kelly's (Sarah Vaughan, 1957)

Live / Dead (Grateful Dead, 1969) 

BBC Sessions (Jimi Hendrix, 1967-69)

Live at the Regal (B. B. King, 1965) 

Sunday at the Village Vanguard (Bill Evans, 1961) 

      

Ellington at Newport (Duke Ellington, 1956) 

"Live" at Village Vanguard  (John Coltrane, 1961)

Olympia 64 (Jacques Brel, 1964)

Symphony No. 3 "Eroica" (Wilhelm Furtwängler/Ludwig Van Beethoven, 1944)

At Carnegie Hall (Thelonious Monk/John Coltrane, 1957)   

 

FUERON LOS MEJORES...

   
  • Olympia 61 (Édith Piaf, 1961) (8)
  • Judy at Carnegie Hall (Judy Garland, 1961) (10)
  • Live in Japan (John Coltrane, 1966) (2)
  • A Love Supreme: 1965 Antibes Jazz Festival (John Coltrane, 1965) (9)
  • The Bootleg Series Vol. 6: Live 1964 - Concert at Philharmonic Hall (Bob Dylan, 1964) (7)



70s

     
 
10 Made in Japan (Deep Purple, 1972)
 
9 Space Ritual (Hawkwind, 1972)
 
8 Stupidity (Dr. Feelgood, 1975)
 
7 Live at the Cheetah Vol. 1 & 2 (Fanial All Stars, 1971)
 
6 Slade Alive! (Slade, 1972)
 
    
 
5 Rock n Roll Animal (Lou Reed, 1973) 
 
4 Live and Dangerous (Thin Lizzy, 1976-77)
 
3 It's Alive (Ramones, 1977)
 
2 It's Too Late to Stop Now (Van Morrison, 1974)
 
1 Live at Leeds (The Who. 1970)    
 

FUERON LOS MEJORES...

 

  
  • Shadows and Light (Joni Mitchell, 1979) (9)
  • The Bootleg Series Vol. 5: The Rolling Thunder Revue (Bob Dylan, 1975) (4)
  • The Blow Up (Television, 1978) (8

      

80s

    

10 The Homecoming Concert (Tim Hardin, 1981)

9 Concerti (Paolo Conte, 1985)

8 Nocturne (Siouxsie & the Banshees, 1983)

7 101 (Depeche Mode, 1989)

6 Under a Blood Red Sky (U2, 1983)

   

5 Live 1981-82 (The Birthday Party. 1981-82)

4 The Concert in Central Park (Simon & Garfunkel, 1981)

3 The Name of this Band Is Talking Heads (Talking Heads, 1977-80)

2 En concert à Paris Vol. 1 (Nusrat Fateh Ali Khan, 1987)

1 Live/1975-85 (Bruce Springsteen, 1975-85)          

 

90s - ∞

    
 
10 Live (Rachid Taha, 2001)
 
9 Live Evil (Dead Moon, 1990)
 
8 Live in Sevilla 2000 (Masada, 2000)
 
7 Live Seeds (Nick Cave & the Bad Seeds, 1992-93)
 
6 Live at Sin-é (Jeff Buckley, 1993)
 
     
 
5 I Might Be Wrong: Live Recordings (Radiohead, 2001)
 
4 Minimum-Maximum (Kraftwerk, 2005)
 
3 Swans Are Dead (Swans, 1995-97)
 
Unplugged in NY (Nirvana, 1993)
 
1 Nightbird (Eva Cassidy, 1996)
 
 
FUERON LOS MEJORES...
 
    
  • Weld (Neil Young & Crazy Horse, 1991) (10) 
  • Arabesque (Jane Birkin, 2002) (8)
  • La serpenta canta (Diamanda Galás, 1999-2003) (6)
  • Unplugged (Jay-Z, 2001) (3) 


DE AQUÍ


     
 
10 Hipokrisiari Stop! (Bilbo 93-X-30) (Negu Gorriak, 1993)

 
The Rockdelux Experience 23.11.2004 (The Rockdelux Experience/VV.AA., 2004)
 
8 Vivo '83 (Leño, 1983)
 
7 Ante todo mucha calma (Siniestro Total, 1991)

6 El directo (Pata Negra, 1989)

   
 
5 Obras escocidas (1985-2000). En directo (Los Enemigos, 1985-2000)

4 Flamenco vivo (Camarón, 1978)

3 Directo (Ilegales, 1986)

2 Golpe tras golpe (Desechables, 1983)
 

 

1 En el Olympia de París (Paco Ibáñez, 1969)

 
 
Hay discos que suenan en tu equipo sin más y hay unos poquitos que te obligan a pegar la oreja porque te cuentan cosas. Cosas importantes como lo hace este directo referencial, una joya imprescindible por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y por el momento en que lo cuenta.

Paco Ibáñez, autor militante, intérprete profundo, obligado al exilio desde temprana edad, congrega en el templo parisino de la chanson a un nutrido grupo de incondicionales en diciembre de 1969. El ambiente eléctrico y reivindicativo de esa noche quedaría esculpido para siempre en este disco doble. Se trata de un disco que glosa casi hora y media de la gloria y la parquedad de un intérprete genial. Paco Ibáñez se basta y se sobra con su guitarra y su voz profundísima para cantar a los poetas más incisivos y revolucionarios en todos los sentidos de la palabra. En plena dictadura franquista ataca a la iglesia y a los poderosos sin morderse la lengua a través de las líneas sagradas de Lorca, Alberti, Cernuda, Celaya, Otero, Goytisolo y muchos que me dejo. No se puede decir que Ibáñez haya sido un cantautor tibio ni de los que eluda posicionarse. Sus ideas quedan plasmadas en cada verso y cada requiebro de unas canciones inmortales a las que da forma a base de arpegios o rasgueos inclementes de nailon.

Con los años, un disco como este podría correr el riesgo de apolillarse, de quedarse en mero manual de historia sobre tiempos remotos a desempolvar sólo por estudiosos. Sin embargo no es así. Sigue sonando fresco como el primer día con un Paco exterminador con la voz en plenitud, explorando cada rincón de la melodía, fraseando libre, con unos arreglos sencillos pero cuidados que hacen que no haya ni una pizca de monotonía. Muy al contrario, las dos rodajas se harán cortas cada vez que las coloquemos en el reproductor. Por otra parte, si aún hay alguien que crea que las cosas han cambiado muchísimo, seguro que cinco minutos de En el Olympia de París le recordarán que tal vez no hayamos avanzado tanto como creemos. Por eso estas canciones suenan hoy con la misma urgencia que el primer día. Por eso este disco jamás será enterrado sino que sobrevivirá como una advertencia esencial. Un estertor infinito a través de los tiempos.

FUERON LOS MEJORES... 

 

  • Último concierto (091, 1996)