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jueves, 21 de agosto de 2025

De Ítaca a Delfos

Odessey & Oracle (The Zombies, 1968)

 

POP PSICODÉLICO. La moda psicodélica estaba dando sus últimos coletazos y los Zombies se las apañaron para entregar la que se puede considerar como la obra maestra postrera del movimiento. O una de ellas, que seguro que me estoy olvidando de alguna genialidad. Una maravilla que surgió con los vapores del Sergeant Peppers..., el Revolver (The Beatles, 1967, 1966) y el Pet Sounds (The Beach Boys, 1966) ya inhalados y en el torrente sanguíneo de toda una generación. Por eso, decir que está influenciado por ellos, además de cierto, es inevitable.

No obstante, los británicos consiguieron hacer lo suyo para ponerle sus gotitas de magia a una pócima deliciosa que pocos esperaban ya a esas alturas. Un disco de pop tan delicado y detallista como elusivo. Si no le prestas toda tu atención puede pasar por mojigatería irritante. Ahora bien, si le dedicas todos tus sentidos… No creo que haga falta decir que te vas a encontrar con una de las sorpresas más maravillosas de la edad dorada de la música popular. Una obra construida sobre los arreglos más fastuosos, con letras tan vaporosas como sus acordes y con un engarce entre canciones sencillamente espectacular.

Los Zombies podrían haber vivido bien manteniéndose a la sombra de los Beatles o los Kinks. Eso al menos era lo que anunciaba su primer disco. Un esfuerzo notable que, sin embargo, no auguraba la eclosión multicromática de un trabajo que sí que podía codearse con las mejores obras de sus hermanos mayores. Un esfuerzo titánico que no vieron recompensado en ese momento. Es más, después de la indiferencia con la que el público recibió los dos primeros singles de adelanto, la banda se separó. Ni siquiera vieron publicado el álbum como grupo ya. Una de tantas injusticias que duelen aún más ante la avalancha de artistas de primer nivel que nombran al álbum como uno de los más importantes de sus vidas. Ni que decir tiene que todos dicen la verdad.

★★★★★

A1 Care of Cell 44 ✔
A2 A Rose for Emily ✔
A3 Maybe After He's Gone ✔
A4 Beechwood Park ✔
A5 Brief Candles 
A6 Hung Up on a Dream ✔
B1 Changes
B2 I Want Her She Wants Me
B3 This Will Be Our Year ✔
B4 Butchers Tale (Western Front 1914) ✔
B5 Friends of Mine ✔
B6 Time of the Season

Total: 35 min. 

Este álbum no solo es rico en cuanto a música. Sus referencias, sus alusiones y sus conexiones son de lo más variado. Fragmento de Shakespeare en el libreto interior del CD, la antigua Grecia con Homero y Delfos en su título, Beach Boys, Beatles y la más pura psicodelia en su portada (y su música), pintores del fauvismo, el modernismo o el art nouveau... Demasiadas cosas como para elegir una sola.

 

Me quedaré en lo visual. He aquí la influencia más o menos clara que el autor de su portada, Terry Quirk, debió sentir. Una cuchillada de color entre Alfons Mucha en las formas y Henri Matisse en los colores. Arriba, Zodiac (Alfons Mucha, 1896), con un personaje que podría haber aparecido perfectamente en la imposible portada del álbum.

 

✠✠✠


"Delphi's Children" (The Zombies, 2001) [BOOTLEG]

POP PSICODÉLICO. Singles, caras B, canciones recogidas en recopilatorios como Time of the Zombies (1973) o Meet the Zombies (1988) nutren este recopilatorio pirata. Prácticamente todo, o lo más sustancioso, que los británicos grabaron entre su formación y su disolución poco antes de ver publicado su único álbum, Odessey & Oracle (1968).

Podría parecer que estamos tratando con material exquisito y esencial para conocer a uno de esos grupos a los que la suerte miró de lado. Sin embargo, no es así del todo. Ni el conjunto llega a fluir ni la calidad de los temas puede compararse a lo que incluyeron en su ahora mítico LP. Solo "I'll Call You Mine" puede aguantar la mirada de esas canciones. Las demás, con alguna excepción por ahí, simplemente parecen ensayos sobre cómo componer una canción pop perfecta que simplemente se les escapaba entre los dedos a cada intento.

No quiero ser injusto, en realidad no es que suenen mal, y hay cosas nutritivas como "Don't Cry for Me", "Conversation Off Floral Street" o esa instrumental de pura psicodelia que es "Walking in the Sun". El problema es que poco más va a quedarse en tu cerebro por mucho que te pongas el disco mil veces. Creedme, doy fe.

☆☆☆★★

  ❤ 1 I'll Call You Mine 2:34
2 She Loves the Way They Love Her 3:02
3 Imagine the Swan 3:11
4 Smokey Day 2:24
5 If It Don't Work Out 2:28
6 I Know She Will 2:33
✔ 7 Don't Cry for Me 2:15
✔ 8 Walking in the Sun 2:37
✔ 9 Conversation Off Floral Street 2:41
10 I Want You Back Again 2:14
511 Gotta Get a Hold of Myself 2:28
✔ 12 Goin' Out of My Head 3:01
13 She Does Everything for Me 2:16
14 Nothing's Changed 2:31
15 I Could Spend the Day 2:31
16 Girl Help Me 2:19

Total: 41 min.

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domingo, 9 de junio de 2024

Fantasías retorcidas

My Beautiful Dark Twisted Fantasy (Kanye West, 2010)

RAP DE FANTASÍA. Kanye West nunca ha sido un eremita precisamente. Por eso, cuando las voces más autorizadas ya anunciaban a bombo y platillo que su nuevo álbum iba a ser un hito del maximalismo, la cosa se ponía como para echarse a temblar. Como detalle, para que nos hagamos una idea, echemos un vistazo a las voces que colaboran en "All of the Lights", posiblemente el tema más rutilante de todos. Ahí podremos escuchar a Drake, John Legend, The-Dream, Alicia Keys, Fergie, Elton John, Ryan Leslie, Charlie Wilson, Tony Williams, La Roux, Alvin Fields, Ken Lewis, Kid Cudi y Rihanna. Gente de enjundia en el rap, el R&B, el pop y alrededores, me dicen. Y si, como yo, no conoces ni a la mitad, da igual, porque el elenco apabulla solo por acumulación.

Toda una declaración de intenciones en el disco que iba a significar su resurrección artística después del retiro autoimpuesto que inició tras su incidente con Taylor Swift en los MTV Awards de 2009. Desde su retiro en Hawái, Yeezy planeó y grabó un álbum en el que no se dejó nada en el tintero. Un canto doliente y eufórico a la vez a la fama y sus consecuencias, al maravilloso paisaje que se otea desde la cima y a los efectos devastadores que sobrevienen al hecho de vivir permanentemente bajo los focos. ¿Y hace esto con un disco intimista y recatado? Para nada. Podría ser lo más coherente, pero Kanye es famoso por destrozar todas las expectativas, así que su renacer discográfico se parece al de un ave fénix. Fuego y estruendo para unas canciones cargadas de barroquismo y una magnificencia superlativa en su intento por emular revoluciones artísticas del nivel de Pet Sounds (The Beach Boys, 1966) o Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (The Beatles 1967).

No crean ni por un momento que estoy exagerando al compararlo con semejantes cimas de la música popular. Lo que ha construido aquí el gigante de Chicago no es algo menor. Esta revolución, que supuso la inyección que necesitaba para reactivar una carrera que había quedado en coma, no fue solo importante para él. Esta joya con la que se explica como nunca, hasta abrirse en canal, es de una finura y una exuberancia a la que no se puede hacer justicia con palabras. Al menos yo no me veo capaz. Sus capas infinitas, sus cuerdas resonantes, sus samplers de fantasía y sus hooks... Esos ganchos que no había escuchado con tanta calidad y profusión en ningún otro disco, lo hacen una obra inenarrable. Un álbum que necesita más que una simple vida para acabárselo. Así de inmenso y de multicolor es uno de los mejores discos de la década y casi diría que de lo que llevamos del siglo XXI.

★★★★★

1 Dark Fantasy 4:40
2 Gorgeous 5:57 feat. KiD CuDi & Raekwon
3 Power 4:52
4 All of the Lights (Interlude) 1:02
5 All of the Lights 4:59
6 Monster 6:18 feat. Jay-Z, Rick Ross, Nicki Minaj, Bon Iver
7 So Appalled 6:38 feat. Jay-Z, Pusha T, Prynce Cy Hi, Swizz Beatz, The RZA
8 Devil in a New Dress 5:52 feat. Rick Ross
9 Runaway 9:08 feat. Pusha T
10 Hell of a Life 5:27
11 Blame Game 7:49 feat. John Legend
12 Lost in the World 4:16 feat. Bon Iver
13 Who Will Survive in America 1:38

Total: 68:36

Kanye tuvo un revés sin precedentes en su carrera imparable cuando decidió interrumpir a Taylor Swift en plena gala de premios de la MTV para decir que su videoclip estaba muy bien, pero que el de Beyoncé era uno de los mejores de la historia. Esto fue en 2009 y a partir de este suceso Lady Gaga canceló el multimillonario tour que iba a iniciar con Yeezy, las cadenas empezaron a vetarle en sus programas y prácticamente se le condenó al ostracismo. Su respuesta fue el exilio por decisión propia. Europa primero y Hawái después fueron los lugares donde se refugió para repensar sus movimientos futuros y su relación con una fama que lo estaba devorando.

De toda esta vorágine surgió este disco, un ajuste cuentas o una disculpa, no lo sé. Lo cierto es que gracias a él, West volvió a la escena con más fuerza que nunca. La enorme cantidad de amigos y artistas que participaron en él describen las sesiones de grabación como maratonianas y perfectamente organizadas. Había un tiempo sagrado para el deporte y la relajación, aunque también se cuenta que Kanye dormía en tandas de noventa minutos para aprovechar el tiempo al máximo. Lo necesitaba, estaba claro. El ensamblaje de esta pieza de relojería requería, no solo de inventiva, sino de horas y dedicación.

También se cuenta que el estudio estaba empapelado con notas en las paredes en las que se espoleaban los ánimos y la autoestima a la vez que se daban instrucciones claras acerca del secretismo y la desconexión con el exterior que requería el llevar el trabajo a buen término. Nada de tweets, nada de contar cualquier cosa que pasara entre esas paredes y la petición de estar enfocados en la tarea al 200 por 100. Si este fue el motivo del resultado que tenemos ante nosotros puede ser algo digno de discusión. Lo único cierto es que, gracias a estas medidas o no, el álbum que salió de esas sesiones ha encontrado su lugar entre los mejores. Cuando eso ocurre, está claro que todo el esfuerzo ha merecido la pena.

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viernes, 23 de febrero de 2024

Mística, sitares y drogas de diseño

Revolver (The Beatles, 1966)

POP PSICODÉLICO. Los Fab Four se encierran en el estudio con la mente ardiendo de ideas después del antes y el después que supuso una obra como Rubber Soul (1965). Cuando todo el mundo esperaba con interés y curiosidad extremas su siguiente movimiento, ellos sorprendieron incluso a los más fanáticos con una zambullida aún más profunda y de mayor calado que la de su obra maestra precedente.

Los avances en el estudio en esos años se multiplicaban y en cuestión de semanas dejaban obsoleta a la tecnología anterior. Esto sin duda ayudó, pero que nadie se equivoque, la clave aquí es la de un grupo que no otea límite alguno para su creatividad. Un grupo sin complejos y con la mente abierta para lo que sea. Así salió lo que salió. Una de las obras maestras más grandes de la historia del rock. Un disco cargado de las melodías inmortales marca de la casa y con unas dosis ingentes y clarividentes de la mejor psicodelia que se ha hecho jamás.

¿Cómo lo hicieron? No estoy seguro de que nadie pueda contestar a esto. Ni siquiera ellos mismos. Tal es la complejidad del ensamblaje de algunos temas. Metieron sitares, cosa que ya habían hecho, pero los multiplicaron en mil pistas, cortaron cintas y las pusieron al revés, metieron efectos procesados... todo servía y todo acabó teniendo sentido en la obra más señera de The Beatles.

En el año de Pet Sounds, Revolver reclama su derecho al trono, aun habiendo salido unos meses después. Al fin y al cabo, el disco de los Beach Boys venía a su vez más que influenciado por el Rubber Soul de los de Liverpool. No sé quién ganaría en combate cerrado, pero la obra que nos ocupa es sin duda más furibundamente eufórica y más contundente en todos los sentidos. Creo que no es decir poco. Eterno.


 

A1 Taxman ✔
A2 Eleanor Rigby
A3 I'm Only Sleeping
A4 Love You To
A5 Here, There and Everywhere
A6 Yellow Submarine
A7 She Said She Said
B1 Good Day Sunshine
B2 And Your Bird Can Sing
B3 For No One
B4 Doctor Robert
B5 I Want to Tell You
B6 Got to Get You Into My Life
B7 Tomorrow Never Knows
 
Total: 35 min.

Un octeto de cuerda ("Eleanor Rigby"), loops, doble muestreo automático, conectar cables de salida a un altavoz Leslie... Usar el estudio como un instrumento más supuso para los Beatles renunciar a los conciertos. Ya tras ese giro copernicano que supuso Rubber Soul (1965) tuvieron que llevar material pregrabado para enriquecer sus directos y hacer que las canciones nuevas se parecieran a las versiones de estudio, pero con Revolver todo esto se multiplicaba hasta el infinito.

 

Por todo esto y por el hartazgo del grupo, que todo hay que decirlo, The Beatles dieron su último concierto el 29 de agosto de 1966 en San Francisco, solo un par de semanas después de publicar su obra maestra. No sé hasta qué punto fue algo premeditado. Tampoco creo que ellos fueran conscientes de que era su último bolo. Más bien pensarían en un paréntesis para centrarse en ese trabajo de orfebrería a la hora de grabar que tantas posibilidades ofrecía y en el que se sentían los reyes.

En cualquier caso, no tocaron ninguna canción del recién estrenado Revolver ni de Rubber Soul. Y ya no volverían a dar un concierto como tal hasta subirse a la azotea de Apple Records en 1969 para presentar Get Back. Momentos icónicos de un grupo especial como ningún otro, qué coño, del mejor grupo de pop rock que haya dado la historia.

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domingo, 4 de febrero de 2024

Animal farm

Pet Sounds (The Beach Boys, 1966)

POP BARROCO. "La Biblia del pop". Así de claro y así de tajante. Eso es este disco para millones de personas. Una obra maestra que para muchos es el mejor disco de la historia. Una obra que empezó con vocación imitadora merced a ese loco fanático de la música que siempre ha sido Brian Wilson, alma, cerebro y corazón de los Beach Boys. Una mímesis que las musas tornaron en obra referencial desde el mismo momento de su publicación. 

Brian Wilson parecía tener una idea muy clara. Hacer un disco que pudiera acercarse a la maravilla pop de Rubber Soul (The Beatles, 1965). Los británicos habían hecho saltar la banca con un trabajo de estudio que hacía de ese álbum una novedad gigantesca. Wilson había tomado buena nota de las nuevas posibilidades que ofrecía el estudio de grabación y estaba decidido a utilizarlo como un instrumento más. A esto se unía su obsesión con The Ronettes y su "Be My Baby", por lo que contó con la colaboración del batería que tocó en dicho tema, el genial Hal Blaine.

No parece que el resto de los Beach Boys tuvieran claro hacia dónde los llevaba el bueno de Brian. Entre la duda y la incredulidad fueron siguiendo sus instrucciones a pesar de los más que evidentes signos de su enfermedad mental. Una locura bendita, sabemos ahora, que convirtió las sesiones en un infierno. Tampoco contribuyó a aligerarlas el inmenso trabajo de producción que exigía una obra tan detallista y gargantuesca. Todo valió la pena, eso lo tenemos claro hoy. Pet Sounds es un disco atemporal, a prueba de erosión. "Wouldn't It Be Nice", "I'm Waiting for the Day" o "Sloop John B" son tres de las mejores canciones de la historia, y "God Only Knows" uno de los momentos más hermosos que podremos encontrar en toda nuestra existencia.

Podría estar hablando de este álbum durante horas. No me canso. Podría ponérmelo diez veces al día y no me cansaría de él. Pet Sounds es lo más fresco que haya escuchado jamás. Un disco que surgió de una idea modesta, acercarse a otra obra que Wilson adoraba. El resultado, en cambio, fue muy diferente. No sólo superó al ya mencionado Rubber Soul, sino que Paul McCartney se enamoró de "God Only Knows" y la nombró la mejor canción que había escuchado nunca. Espoleados además por la osadía de los californianos, the Beatles trataron de igualar esta maravilla con la edición meses después de Revolver, otra joya en la que el estudio jugó un papel fundamental. No creo que consiguieran vencer en la disputa, pero está claro que esta competición posibilitó la creación de algunas de las obras maestras más impresionantes del pop. 

De entre todas refulgirá por siempre Pet Sounds, el admirador que se convirtió en el admirado. Sin él no tendríamos un montón de clásicos que trataron de reflejarse en su potencia sanadora y desprejuiciada. No tendríamos ni el Loveless (My Bloody Valentine, 1991) ni el Merryweather Lost Pavillion (Animal Collective, 2007), clásicos contemporáneos trabajados a base de orfebrería sonora a imagen y semejanza de la gloria de los Beach Boys. Y por supuesto no debemos olvidar lo más importante, y es que sin este disco el mundo sería un lugar peor. Mucho peor.

 

A1 Wouldn't It Be Nice 2:22
A2 You Still Believe in Me 2:33
A3 That's Not Me 2:27
A4 Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder) 2:52
A5 I'm Waiting for the Day 3:01
A6 Let's Go Away for Awhile 2:18
A7 Sloop John B 2:57
B1 God Only Knows 2:46
B2 I Know There's an Answer 3:10
B3 Here Today 2:38
B4 I Just Wasn't Made for These Times 3:21
B5 Pet Sounds 2:20
B6 Caroline No 2:16

Total: 35:01

El disco incluye, entre los ruidos que lo vertebran, delicatessen como bocinas de bicicleta, ruido de trenes, instrumentos hawaianos, latas de coca-cola o ladridos de perro. Detalles al azar para explicar siquiera en parte la locura experimentadora y el inmenso trabajo de ensamblaje que requirió Pet Sounds

Y todo esto se realizó bajo la dirección férrea de un Brian Wilson que no estaba completamente en este mundo. Su estado mental lo tenía al borde del colapso. Un abismo que se había buscado él mismo por sus devaneos cada vez más intensos con el LSD. Uno de estos trips le llevó a afirmar que "había visto a Dios". En los días sucesivos sufrió episodios recurrentes de alucinación auditiva, cosa que le llevó a decir que el LSD había sido una influencia decisiva a la hora de escribir este disco.

Así, entre periodos de reclusión para desintoxicarse, la incomprensión de casi todos y peleas constantes con productores, directores de orquesta y compañeros de grupo, se fue gestando un disco que parece increíble que viniera rodeado de tanto desasosiego. Pero claro, ya sabemos que para crear una obra de arte no hay nada mejor que el caos y la hecatombe emocional. 

Todo esto puede verse de manera cristalina en Love & Mercy (en la imagen), el biopic de Brian Wilson centrado en la creación de Pet Sounds, que dirigió Bill Pohlad en 2014.

"Pet Sounds was something that was absolutely different. Something I personally felt. That one album that was really more me than Mike Love and the surf records and all that, and 'Kokomo'. That's all their kind of stuff, you know?" (Brian Wilson)

 

✠✠✠ 

 

Do It Again: A Tribute to Pet Sounds (VV.AA., 2006)

HOMENAJE. Cuando leí que iban a hacer este homenaje a uno de los discos de mi vida, no pude más que salivar ante la idea. Máxime ante la lluvia de artistazos que iban a meter sus manos en el proyecto. Cuando lo escuché, sin embargo, mis expectativas quedaron por los suelos.

Sé que es muy complicado encontrar ese equilibrio entre la reinvención y la devoción, encontrar la distancia perfecta entre recreación vacua y experimentación ególatra. Algo muy meritorio cuando se consigue y que aquí, en la mayoría de los casos, brilla por su ausencia. Especialmente sangrantes han sido para mí los casos de los Oldham Brothers y de Daniel Johnston. Los primeros han tratado de llevarse algo tan maravilloso como "Wouldn't It Be Nice" a su terreno, algo así como un folk-góspel en el que se pierde una melodía tan brillante que no llego a captar en casi ningún momento. El segundo, aunque está en la línea esperada de desafinaciones y caos, y aunque siempre ha sido devotísimo de Brian Wilson, una auténtica alma gemela, sencillamente no puede. En ningún momento se le ve capaz de seguir una melodía que suelta con un cansancio terminal. Ni siquiera puedo decir que eso le dé autenticidad a la interpretación ni nada de eso. Lo único que me provoca esa versión es tristeza.

A estas decepciones tendría que añadir la de un Vic Chesnutt irreconocible, el cual suelta su rendición de "You Still Believe in Me" entre glitches y electrónica distorsionada no dejando apreciar prácticamente nada de la belleza otoñal que siempre le da a sus interpretaciones. Son estas decepciones muy grandes, porque hablo de artistas a los que conozco y venero sin paliativos. Me podía esperar el desastre de cualquier otro. De hecho, a bastantes aquí no los conocía. Pero estos tres nombres... Casi consiguen que no escuche el disco por segunda vez.

Sin embargo, sí que le he dado más vueltas a esto. Y lo he hecho a la luz de lo estupendas que son las versiones de Centro-matic, Micah P. Hinson, Dayna Kurtz o The Wedding Present. Un dominio del folk y el rock de raíz que me ha sorprendido, pero que no habla más que maravillas de los orígenes de unas canciones que, por mucho que Brian las vistiera en el estudio, no dejan de venir de las raíces más profundas de la música tradicional de su país.

Con todos estos pros y todos estos muchísimos contras tengo que calificar a este homenaje como decepcionante. Ni siquiera puedo darle un aprobado que me pide por intenciones y por lo emotivo de algunas de estas rendiciones. No, el conjunto es flojo y en él no ha primado la devoción por un disco que está entre lo más grande que se haya hecho, no ya en la música, sino en el mismo arte. No es que podría, es que siquiera por decencia debería haber sido mucho mejor.

☆☆☆★★

 1 Oldham Brothers - Wouldn't It Be Nice
2 Vic Chesnutt - You Still Believe in Me
3 Nobody & Mystic Chords of Memory with Farmer Dave - That's Not Me
✔ 4 Centro-matic - Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder)
5 Micah P. Hinson - I'm Waiting for the Day
6 Antenna Shoes - Let's Go Away for a While
7 Dayna Kurtz - Sloop John B
8 Daniel Johnston - God Only Knows
9 Mazarin - I Know There's an Answer
10 Jody Wildgoose - Here Today
11 Patrick Wolf - I Just Wasn't Made for These Times
12 Architecture in Helsinki - Pet Sounds
13 The Wedding Present - Caroline No

Total: 43 min.

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viernes, 16 de septiembre de 2022

Te lo digo a la cara

Face to Face (The Kinks, 1966)

 

POP. Los Kinks necesitaban encontrar su espacio. A estas alturas de la película tanto los Beatles como los Stones habían conseguido fabricarse un sello propio que los alejaba de sus inicios como luminarias de ese vibrante Merseybeat en el que no había posibilidades de promoción. Los Davies habían estado experimentando con los temas propios que iban esparciendo por sus tres primeros álbumes, con mucha más profusión en el tercero.

Aquí nos encontramos a la banda en su pico creativo, o en uno de ellos. La prueba la encontramos nada más leer los créditos: no hay ni una sola versión. Tenemos ni más ni menos que once temas de Ray Davies y uno coescrito con su hermano Dave. Canciones que se salen del rhythm & blues puro que practicaban hasta hacía muy poco para teñirse de pop barroco o guitarrero y de una psicodelia de la que era imposible escapar en esos años.

Teniendo en cuenta el multicromatismo inalcanzable de obras hermanas de ese mismo año como Revolver (The Beatles), Aftermath (The Rolling Stones) o Pet Sounds (The Beach Boys), debemos sentenciar que Face to Face no puede ganarles en su terreno, el de la psicodelia más expresiva y mágica que se haya hecho nunca. No, el cuarto de los Kinks juega a otra cosa. A la sátira, a la sonrisa torcida, al retrato descarnado de una sociedad muchas veces idealizada, de un estilo de vida y una supuesta flema que no siempre son lo que parecen.

Y haciendo esto, Ray Davies descubre el santo grial que le iba a acompañar durante el resto de su carrera. Como rockero despendolado no estaba mal, pero como cronista jocoso y socarrón... Ahí no tenía rival posible.

★★★★

A1 Party Line 2:35
A2 Rosy Won't You Please Come Home 2:34
A3 Dandy 2:12
A4 Too Much on My Mind 2:28
A5 Session Man 2:14
A6 Rainy Day in June 3:10
A7 House in the Country 3:03
B1 Holiday in Waikiki 2:52
B2 Most Exclusive Residence for Sale 2:48
B3 Fancy 2:30
B4 Little Miss Queen of Darkness 3:16
B5 You're Lookin' Fine 2:46
B6 Sunny Afternoon 3:36
B7 I'll Remember 2:27
Total: 38:31

Xxx

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sábado, 23 de abril de 2022

Juego de niños

Evolution
(The Hollies, 1967)

POP PSICODÉLICO. Es cierto que a primera vista, y viendo lo que titanes como The Beatles o The Beach Boys estaban haciendo por ese tiempo, lo de los Hollies parece una chuchería vistosa, pero de una calidad claramente inferior. A primera vista.

Pasado el mareo que provoca ese "esto ya lo he oído yo antes", podremos disfrutar de un disco plagado de soniquetes embaucadores, de melodías floridas y de algún que otro arrebato eléctrico que los diferencia de los popes mencionados arriba.

Lo mejor, no hay duda, la apertura de pop sísmico que es "Then the Heartaches Begin", el pop yeyé electrificado de "Have You Ever Loved Somebody", la lluvia multicolor de "You Need Love", la euforia desbocada de "When Your Lights Turned On", el tono taciturno de "Leave Me" y esa maravilla inexplicable que es "Games We Play", una de las mejores canciones de los 60, así, sin medias tintas.

The Beatles, The Beach Boys, The Byrds... Lo dicho, ingredientes gourmet para un plato que acaba llenando sin problemas, pero al que no se le puede llamar alta cocina. No sé si por suerte o por desgracia, pero al final todo eso acaba dando igual. ¿No es algo maravilloso?

★★★

A1 Then the Heartaches Begin
A2 Stop Right There
A3 Water on the Brain
A4 Lullaby to Tim
A5 Have You Ever Loved Somebody
A6 You Need Love
B1 Rain on the Window
B2 Heading for a Fall
B3 Ye Olde Toffee Shoppe
B4 When Your Lights Turned On
B5 Leave Me
B6 The Games We Play
 
Total: 32 min. 

Xxx

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martes, 22 de febrero de 2022

Bailando con Neal Cassady

The Soft Bulletin (The Flaming Lips, 1999)

 

NEOPSICODELIA. Este disco marca uno de esos momentos cruciales para la banda y casi diría que para la historia. Los Flaming Lips, adustos alumnos de la psicodelia más arquetípica, hijos de los 60 y 70, y constructores de melodías ácidas a base de guitarras a tutiplén, dan un giro copernicano a su música con este disco mágico. Su rock psicodélico de repente se convirtió en neopsicodelia. ¡Y futurista además! Algo con lo que pocos contaban, ninguno en realidad.

Una obra exuberante que iba a cambiarlos para siempre. También a sus oyentes. Y también a una forma de hacer música que se iba a hacer cada vez más desprejuiciada y más libre, sobre todo en lo referente a la mezcla y la integración de estilos e instrumentos, hasta borrar las fronteras que siempre han marcado lo que se puede hacer y lo que no. Será por eso que este disco siempre se ha relacionado con la estatura y la ambición de obras como Pet Sounds (Beach Boys, 1966) o Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (The Beatles, 1967).

Por su eclecticismo devorador y por su sonoridad espacial y como de otro mundo. Un eco multicolor que siempre ha hecho que me cueste un poco llegar al corazón de este clásico. Pero al final lo he conseguido, cómo no. Y es curioso, porque ahora, cada vez que lo escucho, me parece más imposible haber tardado tanto en llegar. Cosas de la vida, una vez que lo entiendes, The Soft Bulletin se paladea mejor, se te mete en la piel y te hace cosquillas para toda la eternidad. Será que es verdad y al final estamos ante uno de los mejores álbumes de los 90. A pesar de todo.

★★★★☆

1 Race for the Prize (Remix) 4:09
2 A Spoonful Weighs a Ton 3:32
3 The Spark That Bled 5:55
4 The Spiderbite Song 4:02
5 Buggin' (Remix) 3:16
6 What Is the Light? 4:05
7 The Observer 4:11
8 Waitin' for a Superman 4:17
9 Suddenly Everything Has Changed 3:54
10 The Gash 4:02
11 Feeling Yourself Disintegrate 5:17
12 Sleeping on the Roof 3:09
13 Race for the Prize 4:18
14 Waitin' for a Superman (Remix) 4:19
Total length: 58:26

Siempre me ha dado mucho coraje. Además de su recargado barroquismo, este disco recupera esa tendencia tan molesta de los 60 que consistía en publicar ediciones diferentes, norteamericana y británica, cambiando una o dos canciones y dejando en el aire qué obra era la que tenían en mente finalmente.

A esto hay que unirle el hecho bien sabido de que la discográfica les apretó para que suavizaran las aristas de su psicodelia ante la colección de canciones que les ofrecían los de Oklahoma, consiguiendo que Wayne Coyne y los suyos cedieran y aceptaran la inclusión de ese par de remixes que nadie sabe muy bien qué pintan aquí.

Un endulzamiento innecesario y que no habla bien de las convicciones artísticas de nuestros protagonistas, aunque por otro lado, gracias a la inclusión de ese par de redundancias prescindibles, podemos disfrutar del resto de canciones, un bloque de una calidad y un sentimiento tan inauditos que siguen haciendo la misma pupita que en el momento de su edición. Y me da a mí que siempre lo van a hacer.

No solo se curraron una música con miras a la eternidad, sino que también la envolvieron con total sutileza con esa foto convenientemente tratada a partir del original de Lawrence Schiller, "The Acid Test: Neal Cassady". Una foto que, según su autor, nos muestra al poeta beat bailando durante, sí, un acid test a mediados de los 60. Y no se me ocurre una instantánea más apropiada para definir un disco y un grupo que siempre ha estado conectado con lo escapista y lo lisérgico, pero literalmente, sin metáfora de ningún tipo. Puede parecer pose, pero yo lo llamaría coherencia, claridad de ideas o finura artística en cada detalle.

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