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jueves, 21 de agosto de 2025

De Ítaca a Delfos

Odessey & Oracle (The Zombies, 1968)

 

POP PSICODÉLICO. La moda psicodélica estaba dando sus últimos coletazos y los Zombies se las apañaron para entregar la que se puede considerar como la obra maestra postrera del movimiento. O una de ellas, que seguro que me estoy olvidando de alguna genialidad. Una maravilla que surgió con los vapores del Sergeant Peppers..., el Revolver (The Beatles, 1967, 1966) y el Pet Sounds (The Beach Boys, 1966) ya inhalados y en el torrente sanguíneo de toda una generación. Por eso, decir que está influenciado por ellos, además de cierto, es inevitable.

No obstante, los británicos consiguieron hacer lo suyo para ponerle sus gotitas de magia a una pócima deliciosa que pocos esperaban ya a esas alturas. Un disco de pop tan delicado y detallista como elusivo. Si no le prestas toda tu atención puede pasar por mojigatería irritante. Ahora bien, si le dedicas todos tus sentidos… No creo que haga falta decir que te vas a encontrar con una de las sorpresas más maravillosas de la edad dorada de la música popular. Una obra construida sobre los arreglos más fastuosos, con letras tan vaporosas como sus acordes y con un engarce entre canciones sencillamente espectacular.

Los Zombies podrían haber vivido bien manteniéndose a la sombra de los Beatles o los Kinks. Eso al menos era lo que anunciaba su primer disco. Un esfuerzo notable que, sin embargo, no auguraba la eclosión multicromática de un trabajo que sí que podía codearse con las mejores obras de sus hermanos mayores. Un esfuerzo titánico que no vieron recompensado en ese momento. Es más, después de la indiferencia con la que el público recibió los dos primeros singles de adelanto, la banda se separó. Ni siquiera vieron publicado el álbum como grupo ya. Una de tantas injusticias que duelen aún más ante la avalancha de artistas de primer nivel que nombran al álbum como uno de los más importantes de sus vidas. Ni que decir tiene que todos dicen la verdad.

★★★★★

A1 Care of Cell 44 ✔
A2 A Rose for Emily ✔
A3 Maybe After He's Gone ✔
A4 Beechwood Park ✔
A5 Brief Candles 
A6 Hung Up on a Dream ✔
B1 Changes
B2 I Want Her She Wants Me
B3 This Will Be Our Year ✔
B4 Butchers Tale (Western Front 1914) ✔
B5 Friends of Mine ✔
B6 Time of the Season

Total: 35 min. 

Este álbum no solo es rico en cuanto a música. Sus referencias, sus alusiones y sus conexiones son de lo más variado. Fragmento de Shakespeare en el libreto interior del CD, la antigua Grecia con Homero y Delfos en su título, Beach Boys, Beatles y la más pura psicodelia en su portada (y su música), pintores del fauvismo, el modernismo o el art nouveau... Demasiadas cosas como para elegir una sola.

 

Me quedaré en lo visual. He aquí la influencia más o menos clara que el autor de su portada, Terry Quirk, debió sentir. Una cuchillada de color entre Alfons Mucha en las formas y Henri Matisse en los colores. Arriba, Zodiac (Alfons Mucha, 1896), con un personaje que podría haber aparecido perfectamente en la imposible portada del álbum.

 

✠✠✠


"Delphi's Children" (The Zombies, 2001) [BOOTLEG]

POP PSICODÉLICO. Singles, caras B, canciones recogidas en recopilatorios como Time of the Zombies (1973) o Meet the Zombies (1988) nutren este recopilatorio pirata. Prácticamente todo, o lo más sustancioso, que los británicos grabaron entre su formación y su disolución poco antes de ver publicado su único álbum, Odessey & Oracle (1968).

Podría parecer que estamos tratando con material exquisito y esencial para conocer a uno de esos grupos a los que la suerte miró de lado. Sin embargo, no es así del todo. Ni el conjunto llega a fluir ni la calidad de los temas puede compararse a lo que incluyeron en su ahora mítico LP. Solo "I'll Call You Mine" puede aguantar la mirada de esas canciones. Las demás, con alguna excepción por ahí, simplemente parecen ensayos sobre cómo componer una canción pop perfecta que simplemente se les escapaba entre los dedos a cada intento.

No quiero ser injusto, en realidad no es que suenen mal, y hay cosas nutritivas como "Don't Cry for Me", "Conversation Off Floral Street" o esa instrumental de pura psicodelia que es "Walking in the Sun". El problema es que poco más va a quedarse en tu cerebro por mucho que te pongas el disco mil veces. Creedme, doy fe.

☆☆☆★★

  ❤ 1 I'll Call You Mine 2:34
2 She Loves the Way They Love Her 3:02
3 Imagine the Swan 3:11
4 Smokey Day 2:24
5 If It Don't Work Out 2:28
6 I Know She Will 2:33
✔ 7 Don't Cry for Me 2:15
✔ 8 Walking in the Sun 2:37
✔ 9 Conversation Off Floral Street 2:41
10 I Want You Back Again 2:14
511 Gotta Get a Hold of Myself 2:28
✔ 12 Goin' Out of My Head 3:01
13 She Does Everything for Me 2:16
14 Nothing's Changed 2:31
15 I Could Spend the Day 2:31
16 Girl Help Me 2:19

Total: 41 min.

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miércoles, 4 de septiembre de 2024

Buscando el final del arcoíris

Their Satanic Majesties Request (The Rolling Stones, 1967)

PSICODELIA. No hay más que leer que el disco, el primero en el que no produce su mánager, Andrew Loog Oldham, se grabó en medio de una vorágine de drogas y encarcelamientos para comprenderlo todo. Que los Stones tenían que probar el olor de esa estela que iban dejando los Beatles y otras luminarias de la época era tan indudable como innecesario.

Si no estaba claro que la psicodelia no era para nada el rollo de estos fanáticos del blues, aquí está este trabajo para borrar cualquier duda sobre ello. No en vano, desde el principio este fue el disco raro de discografía. La historia es bien conocida: después de que The Beatles editaran Sgt. Pepper's... (1967), los Rolling decidieron mover ficha en la misma dirección. El producto que les salió, sin embargo, no se acerca ni de lejos a la obra maestra de los de Liverpool. Unos cuantos trazos intrigantes y un temazo. Muy poca cosa como para repetir la jugada.

Por suerte ahí se quedó el intento. En su siguiente trabajo volverían al rock de raíces que hacían como nadie. Y, ¡oh sorpresa! Les salió una de sus obras maestras más irrebatibles. Ahí es donde iban a ser inalcanzables. En este terreno no servían ni para limpiarle los mocos a cualquiera de sus rivales. Una lástima, porque, como digo arriba, "She's a Rainbow" es una auténtica maravilla, pero si este disco sirvió para algo, fue para cerrarles el paso de un camino que no debían seguir de ninguna manera.

★★☆☆

A1 Sing This All Together 3:46
A2 Citadel 2:50
A3 In Another Land 3:13
A4 2000 Man 3:05
A5 Sing This All Together (See What Happens) 7:58
B1 She's a Rainbow 4:35
B2 The Lantern 4:24
B3 Gomper 5:12
B4 2000 Light Years From Home 4:45
B5 On With the Show 3:40

Total: 43:28

Este disco fue el primero en el que no diferenciaron entre la edición británica y norteamericana, y con su portada más que inspirada en el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (The Beatles, 1967) siempre me ha parecido la perfecta banda sonora alternativa para El mago de Oz (Victor Fleming, 1939).

Los disfraces de nuestros protagonistas, el paisaje mágico que tratan de conjurar en portada y música, el arcoíris de "She's a Rainbow"... Creo que no hace falta ser una lumbrera para hacer una conexión que de obvia da hasta vergüenza mencionar. Pero es que lo que es, es. Y punto.

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domingo, 9 de junio de 2024

Fantasías retorcidas

My Beautiful Dark Twisted Fantasy (Kanye West, 2010)

RAP DE FANTASÍA. Kanye West nunca ha sido un eremita precisamente. Por eso, cuando las voces más autorizadas ya anunciaban a bombo y platillo que su nuevo álbum iba a ser un hito del maximalismo, la cosa se ponía como para echarse a temblar. Como detalle, para que nos hagamos una idea, echemos un vistazo a las voces que colaboran en "All of the Lights", posiblemente el tema más rutilante de todos. Ahí podremos escuchar a Drake, John Legend, The-Dream, Alicia Keys, Fergie, Elton John, Ryan Leslie, Charlie Wilson, Tony Williams, La Roux, Alvin Fields, Ken Lewis, Kid Cudi y Rihanna. Gente de enjundia en el rap, el R&B, el pop y alrededores, me dicen. Y si, como yo, no conoces ni a la mitad, da igual, porque el elenco apabulla solo por acumulación.

Toda una declaración de intenciones en el disco que iba a significar su resurrección artística después del retiro autoimpuesto que inició tras su incidente con Taylor Swift en los MTV Awards de 2009. Desde su retiro en Hawái, Yeezy planeó y grabó un álbum en el que no se dejó nada en el tintero. Un canto doliente y eufórico a la vez a la fama y sus consecuencias, al maravilloso paisaje que se otea desde la cima y a los efectos devastadores que sobrevienen al hecho de vivir permanentemente bajo los focos. ¿Y hace esto con un disco intimista y recatado? Para nada. Podría ser lo más coherente, pero Kanye es famoso por destrozar todas las expectativas, así que su renacer discográfico se parece al de un ave fénix. Fuego y estruendo para unas canciones cargadas de barroquismo y una magnificencia superlativa en su intento por emular revoluciones artísticas del nivel de Pet Sounds (The Beach Boys, 1966) o Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (The Beatles 1967).

No crean ni por un momento que estoy exagerando al compararlo con semejantes cimas de la música popular. Lo que ha construido aquí el gigante de Chicago no es algo menor. Esta revolución, que supuso la inyección que necesitaba para reactivar una carrera que había quedado en coma, no fue solo importante para él. Esta joya con la que se explica como nunca, hasta abrirse en canal, es de una finura y una exuberancia a la que no se puede hacer justicia con palabras. Al menos yo no me veo capaz. Sus capas infinitas, sus cuerdas resonantes, sus samplers de fantasía y sus hooks... Esos ganchos que no había escuchado con tanta calidad y profusión en ningún otro disco, lo hacen una obra inenarrable. Un álbum que necesita más que una simple vida para acabárselo. Así de inmenso y de multicolor es uno de los mejores discos de la década y casi diría que de lo que llevamos del siglo XXI.

★★★★★

1 Dark Fantasy 4:40
2 Gorgeous 5:57 feat. KiD CuDi & Raekwon
3 Power 4:52
4 All of the Lights (Interlude) 1:02
5 All of the Lights 4:59
6 Monster 6:18 feat. Jay-Z, Rick Ross, Nicki Minaj, Bon Iver
7 So Appalled 6:38 feat. Jay-Z, Pusha T, Prynce Cy Hi, Swizz Beatz, The RZA
8 Devil in a New Dress 5:52 feat. Rick Ross
9 Runaway 9:08 feat. Pusha T
10 Hell of a Life 5:27
11 Blame Game 7:49 feat. John Legend
12 Lost in the World 4:16 feat. Bon Iver
13 Who Will Survive in America 1:38

Total: 68:36

Kanye tuvo un revés sin precedentes en su carrera imparable cuando decidió interrumpir a Taylor Swift en plena gala de premios de la MTV para decir que su videoclip estaba muy bien, pero que el de Beyoncé era uno de los mejores de la historia. Esto fue en 2009 y a partir de este suceso Lady Gaga canceló el multimillonario tour que iba a iniciar con Yeezy, las cadenas empezaron a vetarle en sus programas y prácticamente se le condenó al ostracismo. Su respuesta fue el exilio por decisión propia. Europa primero y Hawái después fueron los lugares donde se refugió para repensar sus movimientos futuros y su relación con una fama que lo estaba devorando.

De toda esta vorágine surgió este disco, un ajuste cuentas o una disculpa, no lo sé. Lo cierto es que gracias a él, West volvió a la escena con más fuerza que nunca. La enorme cantidad de amigos y artistas que participaron en él describen las sesiones de grabación como maratonianas y perfectamente organizadas. Había un tiempo sagrado para el deporte y la relajación, aunque también se cuenta que Kanye dormía en tandas de noventa minutos para aprovechar el tiempo al máximo. Lo necesitaba, estaba claro. El ensamblaje de esta pieza de relojería requería, no solo de inventiva, sino de horas y dedicación.

También se cuenta que el estudio estaba empapelado con notas en las paredes en las que se espoleaban los ánimos y la autoestima a la vez que se daban instrucciones claras acerca del secretismo y la desconexión con el exterior que requería el llevar el trabajo a buen término. Nada de tweets, nada de contar cualquier cosa que pasara entre esas paredes y la petición de estar enfocados en la tarea al 200 por 100. Si este fue el motivo del resultado que tenemos ante nosotros puede ser algo digno de discusión. Lo único cierto es que, gracias a estas medidas o no, el álbum que salió de esas sesiones ha encontrado su lugar entre los mejores. Cuando eso ocurre, está claro que todo el esfuerzo ha merecido la pena.

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martes, 5 de marzo de 2024

El hombre más solitario del mundo

S.F. Sorrow (The Pretty Things, 1968)

 

ÓPERA ROCK. La que pugna (con pruebas fehacientes de su parte) por ser la primera ópera rock de la historia cuenta la peripecia vital de Sebastian F. Sorrow. No se pregunten qué significa esa "F". Como ellos mismos cuentan, ni Sebastian lo sabe ni parece importarle a nadie. Lo que sí que se nos detallan son los momentos clave de su vida, empezando por su nacimiento, su infancia, matrimonio, la guerra y sus desastres, el fallecimiento de su esposa y esos últimos instantes de su vida en los que Sorrow nos señala con el dedo mientras murmura que no ha habido persona más solitaria que él.

Toda una historia que, por mucho que peque de estrafalaria, deshilachada y hasta predecible, no deja de ser un hito a la hora de sembrar la simiente de una nueva forma de hacer discos. El cantante, Phil May, ya lo dejaba claro en su momento. No entendía cómo todo el mundo se dedicaba a llenar las dos caras del vinilo con canciones inconexas hasta llegar a la duración deseada. Sin ton ni son. Ellos se empeñaron en crear una narración sobre la que construir música para los diferentes personajes y situaciones. Algo tan antiguo como el hombre, nos recuerda, pero que a nadie se le había ocurrido revivir en la época.

Sobre todo este concepto los Pretty Things vuelcan su amor por la psicodelia, el costumbrismo inglés e incluso sus conexiones con Beatles y Rolling Stones. Algo que siempre se les había echado en cara y que aquí explotan a su favor en una mezcla imposible de influencias que resulta en algo nuevo y fresco. Así, no se cortan a la hora de utilizar el estudio como ese instrumento extra capaz de hacer de una obra mediocre el colmo de la modernidad. No era el caso con los materiales que aquí trabajaban, aunque algún conato pomposo y engolado se les escapa, la verdad sea dicha. La flauta de "Private Sorrow", por ejemplo, me lleva directo a Jethro Tull, y eso es algo que siempre hay que explicar muy bien para que te tomen en serio.

Aun así, en general, el sonido del disco es todo lo majestuoso que dicen las crónicas y el empleo de sitares, melotrones e instrumentos de viento variados está más que justificado. Una virtud que se convirtió en losa en cuanto trataron de trasladar lo que suena aquí al directo. Una tarea tan ardua que sencillamente no se llegó a hacer hasta treinta años después en un concierto mágico en los estudios Abbey Road, donde se grabó. Según parece, intentaron presentar el disco en vivo en su totalidad nada más salir, pero entre la dificultad que comentábamos y que se pusieron hasta las cejas de LSD ese día, no tuvieron más remedio que abortar la idea y hacer como que tocaban con el disco de fondo. Una muestra de la vorágine en la que se compuso una obra maestra que no deja de ser problemática, que muchos no dejan de ver como un producto superinflado y sin sentido, pero que tuvo una huella profunda en todas las bandas de pop que buscaban nuevas formas de dar salida a sus ideas. Esto incluiría a ese Tommy (1969), que los Who sacaron cinco meses después. Ellos dicen que en ningún caso les influyó este S.F. Sorrow, pero eso no hay quien se lo crea. Solo por eso, y por mucho que el de los Who sea objetivamente mejor, creo que merece la pena escuchar con atención esta obra y colocarla en el lugar que merece por derecho propio.

★★★★☆

A1 S.F. Sorrow Is Born 3:12
A2 Bracelets of Fingers 3:41
A3 She Says Good Morning 3:23
A4 Private Sorrow 3:51
A5 Balloon Burning 3:51
A6 Death 3:05
B1 Baron Saturday 4:01
B2 The Journey 2:46
B3 I See You 3:56
B4 Well of Destiny 1:46
B5 Trust 2:49
B6 Old Man Going 3:09
B7 Loneliest Person 1:29

Total: 40:59

La historia subyacente en este disco, obra de May principalmente, bebe más de un trago del retrato social de Charles Dickens. Tanto su localización temporal como el humo de las fábricas y la miseria que denuncia el genio inglés están impresas de alguna manera en la historia de un Sorrow que, cuyo propio nombre indica, no vivía en el país de la alegría precisamente.

Será por eso que desde la distancia puede recordarnos a los paisajes que novelas como Oliver Twist (1837-39) o Hard Times (1854) han imprimido en nuestras almas. Con más pretensiones que profundidad, tampoco nos volvamos locos, pero la influencia, bien o mal digerida, mejor o peor proyectada, está ahí, de eso no hay duda. 

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viernes, 23 de febrero de 2024

Mística, sitares y drogas de diseño

Revolver (The Beatles, 1966)

POP PSICODÉLICO. Los Fab Four se encierran en el estudio con la mente ardiendo de ideas después del antes y el después que supuso una obra como Rubber Soul (1965). Cuando todo el mundo esperaba con interés y curiosidad extremas su siguiente movimiento, ellos sorprendieron incluso a los más fanáticos con una zambullida aún más profunda y de mayor calado que la de su obra maestra precedente.

Los avances en el estudio en esos años se multiplicaban y en cuestión de semanas dejaban obsoleta a la tecnología anterior. Esto sin duda ayudó, pero que nadie se equivoque, la clave aquí es la de un grupo que no otea límite alguno para su creatividad. Un grupo sin complejos y con la mente abierta para lo que sea. Así salió lo que salió. Una de las obras maestras más grandes de la historia del rock. Un disco cargado de las melodías inmortales marca de la casa y con unas dosis ingentes y clarividentes de la mejor psicodelia que se ha hecho jamás.

¿Cómo lo hicieron? No estoy seguro de que nadie pueda contestar a esto. Ni siquiera ellos mismos. Tal es la complejidad del ensamblaje de algunos temas. Metieron sitares, cosa que ya habían hecho, pero los multiplicaron en mil pistas, cortaron cintas y las pusieron al revés, metieron efectos procesados... todo servía y todo acabó teniendo sentido en la obra más señera de The Beatles.

En el año de Pet Sounds, Revolver reclama su derecho al trono, aun habiendo salido unos meses después. Al fin y al cabo, el disco de los Beach Boys venía a su vez más que influenciado por el Rubber Soul de los de Liverpool. No sé quién ganaría en combate cerrado, pero la obra que nos ocupa es sin duda más furibundamente eufórica y más contundente en todos los sentidos. Creo que no es decir poco. Eterno.


 

A1 Taxman ✔
A2 Eleanor Rigby
A3 I'm Only Sleeping
A4 Love You To
A5 Here, There and Everywhere
A6 Yellow Submarine
A7 She Said She Said
B1 Good Day Sunshine
B2 And Your Bird Can Sing
B3 For No One
B4 Doctor Robert
B5 I Want to Tell You
B6 Got to Get You Into My Life
B7 Tomorrow Never Knows
 
Total: 35 min.

Un octeto de cuerda ("Eleanor Rigby"), loops, doble muestreo automático, conectar cables de salida a un altavoz Leslie... Usar el estudio como un instrumento más supuso para los Beatles renunciar a los conciertos. Ya tras ese giro copernicano que supuso Rubber Soul (1965) tuvieron que llevar material pregrabado para enriquecer sus directos y hacer que las canciones nuevas se parecieran a las versiones de estudio, pero con Revolver todo esto se multiplicaba hasta el infinito.

 

Por todo esto y por el hartazgo del grupo, que todo hay que decirlo, The Beatles dieron su último concierto el 29 de agosto de 1966 en San Francisco, solo un par de semanas después de publicar su obra maestra. No sé hasta qué punto fue algo premeditado. Tampoco creo que ellos fueran conscientes de que era su último bolo. Más bien pensarían en un paréntesis para centrarse en ese trabajo de orfebrería a la hora de grabar que tantas posibilidades ofrecía y en el que se sentían los reyes.

En cualquier caso, no tocaron ninguna canción del recién estrenado Revolver ni de Rubber Soul. Y ya no volverían a dar un concierto como tal hasta subirse a la azotea de Apple Records en 1969 para presentar Get Back. Momentos icónicos de un grupo especial como ningún otro, qué coño, del mejor grupo de pop rock que haya dado la historia.

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domingo, 16 de abril de 2023

El amor como eje de todo

Axis: Bold as Love (The Jimi Hendrix Experience, 1967)

 

BLUES ROCK PSICODÉLICO. La explosión de furia creativa con la que Jimi Hendrix asoló al mundo entre 1966 y 1967 es algo todavía difícil de creer. Cuatro singles clásicos e irrebatibles y dos LPs de una magnitud digna de medirse con la escala Richter dan fe de la vorágine expresiva en la que se encontraba el guitarrista.

Bueno, él y sus dos compinches, cómplices necesarios para que el plan saliera como salió. Noel Redding al bajo y Mitch Mitchell a la batería nunca aportaron tanto al sonido y a las canciones de la Experience como en este segundo disco, una joya cuyo enorme fulgor solo se ve eclipsado por vivir a la sombra de esa barbaridad que llamaron Are You Experienced? y que publicaron apenas unos meses antes.

El bajista trajo consigo una capacidad de dialogar con Hendrix que solo podía venir de su pasado con las seis cuerdas, además de aportar ideas compositivas más que patentes aquí y allá, sobre todo en un tema propio, la muy psicodélica "She's So Fine". Mitchell, por su parte, derramó por doquier su amor por el jazz, ya sea con esas escobillas que a petición de Redding acabó incluyendo en "Up from the Skies", o con los licks de hard bop que aplicó en "Wait Until Tomorrow" de manera indiscriminada.

Aportaciones capitales, alimento para la frescura y la riqueza del disco en todos los sentidos. Cosas que no dejan de ser un subrayado, un andamiaje perfecto para los escarceos demoníacos de un Hendrix que revisita, enfatiza y amplía su arsenal de trucos con una inmersión a pulmón en la temática del espacio exterior, algo que siempre le había fascinado. Cosa que hace no solo en las letras, sino en los sonidos imposibles que vertebran bichejos tan inexplicables como la apertura, "EXP", o el cierre, "Bold As Love". En ellas experimenta con la distorsión armónica o el panning, basura sónica que siempre se había tratado como una molestia y que él convierte en arte.

Ya lo he dicho al principio, pero es que parece increíble. Desde que Chas Chandler trajera al Cherokee a Londres y el momento en el que empezaron a grabar este disco solo habían pasado nueve meses. Un parto en el que Hendrix se dedicó sin descanso a gestar su plan para poner el rock patas arriba. Lo que él vivió y creó en tan poco tiempo es algo al alcance de muy pocos. Algo que los que se hacen llamar grandes artistas demuestran a lo largo de toda una carrera. Pero él debía venir de otro planeta. En realidad lo decía constantemente mientras el mundo se reía sin enterarse de una mierda.


A1 EXP 1:54
A2 Up From the Skies 3:01
A3 Spanish Castle Magic 3:08
A4 Wait Until Tomorrow 3:06
A5 Ain't No Telling 1:52
A6 Little Wing 2:30  
A7 If 6 Was 9 5:35
B1 You Got Me Floatin' 2:44
B2 Castles Made of Sand 2:49
B3 She's So Fine 2:43
B4 One Rainy Wish 3:45
B5 Little Miss Lover 2:25
B6 Bold as Love 4:08
Total: 39:40

Jimi siempre estaba a la última en cuanto a tendencias. No solo en sus estrafalarios y gloriosos outfits, sino en todo lo que se cocía en el mundillo. No era raro que versionara temas de The Beatles o Bob Dylan incluso antes de que fueran conocidos por el gran público.

Pues en la época de este disco lo que pegaba fuerte era la filosofía oriental, con la India, su música, religión y cultura en primerísimo plano. De ahí que, estando más que influido por la psicodelia, Hendrix envolviera el disco en una portada tan colorida e imposible. Una portada que nos lleva más que evidentemente al subcontinente mencionado y a cosas como ese Taj Mahal que solo puede asociarse a cosas enormes. Como este disco, que por muy ninguneado que haya sido, no deja de ser una auténtica delicia.

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jueves, 22 de septiembre de 2022

Bienvenidos al Reform Club

The Kinks Are the Village Green Preservation Society (The Kinks, 1968)

 

ÓPERA POP. El sexto es la obra maestra indiscutible de los Kinks, el disco por el que siempre serán recordados, la guinda a esa tríada que iniciaron un par de años antes y que culminaba con este canto a su tierra. Un álbum al que se le endosa sin pudor ni vergüenza el horrible calificativo de conceptual, algo que lleva no solo con decencia, sino con orgullo.

Aquí es donde nos encontramos al Ray Davies más desatado, entregándonos una galería de personajes impagable en la línea de Under Milk Wood (Dylan Thomas, 1953), pieza de radioteatro en la que el poeta galés nos despedaza los sueños y pensamientos más íntimos de los habitantes de un pueblo inventado. Un modelo que sirvió al inglés para construir sus piezas más psicodélicas, imaginativas y brillantes en el contexto de un lamento por la pérdida de esa esencia británica que siempre defendió y persiguió.

Una idea bastante conservadora, la verdad, pero una idea intínseca al ser humano, que en esa búsqueda de la identidad y la pertenencia ansía preservar para siempre las costumbres y la cultura de aquello que lo rodea y fluye por sus venas. No puedo decir que no esté de acuerdo en celebrar lo que somos sin olvidar que no podemos ser idénticos. Tampoco puedo dejar de celebrar que Davies sitúe la diana en ese enemigo común que es el poder aniquilador de la cultura estadounidense, dañina hasta el último rincón del mundo, pero que empezó sin duda por sus parientes británicos por evidente cercanía en idiosincrasia y costumbres.

Un concepto que envolvieron con el pop más barroco y refulgente que habían producido hasta esa fecha. Si Ray Davies no quedó muy contento con sus primeras obras, incluyendo Face to Face (1966), por ser simples colecciones de canciones sin ton ni son, aquí culmina su idea de lo que debe ser un álbum. Una obra total en el que todas las piezas formen algo mucho más grande. Desde Something Else (1967) y a partir de este que nos ocupa no haría más que ahondar en ese propósito, aunque los resultados rutilantes que vemos en el sexto disco de The Kinks, eso no volvería a repetirlo.

★★★★

A1 The Village Green Preservation Society 2:50
A2 Do You Remember Walter? 2:27
A3 Picture Book 2:39
A4 Johnny Thunder 2:32
A5 Last of the Steam Powered Trains 4:13
A6 Big Sky 2:53
A7 Sitting by the Riverside 2:24
B1 Animal Farm 3:01
B2 Village Green 2:11
B3 Starstruck 2:22
B4 Phenomenal Cat 2:39
B5 All of My Friends Were There 2:25
B6 Wicked Annabella 2:44
B7 Monica 2:17
B8 People Take Pictures of Each Other 2:11
Total: 39:48

Gran Bretaña, Under Milk Wood (Dylan Thomas, 1953) o el Sgt. Pepper's (The Beatles, 1967), las fuentes de inspiración de los Davies para este disco fueron variadas y con una personalidad y profundidad más que contrastadas.

Su país fue el lienzo para pintar con brochazos llenos de amor y rencor. La obra de Dylan Thomas fue el modelo en la forma de expresar los sentimientos más profundos de la fabulosa galería de personajes que habitan Village Green. En cuanto al disco de los Beatles, los Kinks calcaron su ambición conceptual (y le dieron una forma mucho más elaborada de lo que hicieron los de Liverpool) y trataron de perseguir su multicromatismo psicodélico en su sonido desprejuiciado y mágico.

Un ejemplo más de que no es malo tener referentes. Lo importante, y lo difícil, añadiría yo, es tener claro qué hacer con ellos.

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sábado, 23 de abril de 2022

Juego de niños

Evolution
(The Hollies, 1967)

POP PSICODÉLICO. Es cierto que a primera vista, y viendo lo que titanes como The Beatles o The Beach Boys estaban haciendo por ese tiempo, lo de los Hollies parece una chuchería vistosa, pero de una calidad claramente inferior. A primera vista.

Pasado el mareo que provoca ese "esto ya lo he oído yo antes", podremos disfrutar de un disco plagado de soniquetes embaucadores, de melodías floridas y de algún que otro arrebato eléctrico que los diferencia de los popes mencionados arriba.

Lo mejor, no hay duda, la apertura de pop sísmico que es "Then the Heartaches Begin", el pop yeyé electrificado de "Have You Ever Loved Somebody", la lluvia multicolor de "You Need Love", la euforia desbocada de "When Your Lights Turned On", el tono taciturno de "Leave Me" y esa maravilla inexplicable que es "Games We Play", una de las mejores canciones de los 60, así, sin medias tintas.

The Beatles, The Beach Boys, The Byrds... Lo dicho, ingredientes gourmet para un plato que acaba llenando sin problemas, pero al que no se le puede llamar alta cocina. No sé si por suerte o por desgracia, pero al final todo eso acaba dando igual. ¿No es algo maravilloso?

★★★

A1 Then the Heartaches Begin
A2 Stop Right There
A3 Water on the Brain
A4 Lullaby to Tim
A5 Have You Ever Loved Somebody
A6 You Need Love
B1 Rain on the Window
B2 Heading for a Fall
B3 Ye Olde Toffee Shoppe
B4 When Your Lights Turned On
B5 Leave Me
B6 The Games We Play
 
Total: 32 min. 

Xxx

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