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domingo, 4 de febrero de 2024

Animal farm

Pet Sounds (The Beach Boys, 1966)

POP BARROCO. "La Biblia del pop". Así de claro y así de tajante. Eso es este disco para millones de personas. Una obra maestra que para muchos es el mejor disco de la historia. Una obra que empezó con vocación imitadora merced a ese loco fanático de la música que siempre ha sido Brian Wilson, alma, cerebro y corazón de los Beach Boys. Una mímesis que las musas tornaron en obra referencial desde el mismo momento de su publicación. 

Brian Wilson parecía tener una idea muy clara. Hacer un disco que pudiera acercarse a la maravilla pop de Rubber Soul (The Beatles, 1965). Los británicos habían hecho saltar la banca con un trabajo de estudio que hacía de ese álbum una novedad gigantesca. Wilson había tomado buena nota de las nuevas posibilidades que ofrecía el estudio de grabación y estaba decidido a utilizarlo como un instrumento más. A esto se unía su obsesión con The Ronettes y su "Be My Baby", por lo que contó con la colaboración del batería que tocó en dicho tema, el genial Hal Blaine.

No parece que el resto de los Beach Boys tuvieran claro hacia dónde los llevaba el bueno de Brian. Entre la duda y la incredulidad fueron siguiendo sus instrucciones a pesar de los más que evidentes signos de su enfermedad mental. Una locura bendita, sabemos ahora, que convirtió las sesiones en un infierno. Tampoco contribuyó a aligerarlas el inmenso trabajo de producción que exigía una obra tan detallista y gargantuesca. Todo valió la pena, eso lo tenemos claro hoy. Pet Sounds es un disco atemporal, a prueba de erosión. "Wouldn't It Be Nice", "I'm Waiting for the Day" o "Sloop John B" son tres de las mejores canciones de la historia, y "God Only Knows" uno de los momentos más hermosos que podremos encontrar en toda nuestra existencia.

Podría estar hablando de este álbum durante horas. No me canso. Podría ponérmelo diez veces al día y no me cansaría de él. Pet Sounds es lo más fresco que haya escuchado jamás. Un disco que surgió de una idea modesta, acercarse a otra obra que Wilson adoraba. El resultado, en cambio, fue muy diferente. No sólo superó al ya mencionado Rubber Soul, sino que Paul McCartney se enamoró de "God Only Knows" y la nombró la mejor canción que había escuchado nunca. Espoleados además por la osadía de los californianos, the Beatles trataron de igualar esta maravilla con la edición meses después de Revolver, otra joya en la que el estudio jugó un papel fundamental. No creo que consiguieran vencer en la disputa, pero está claro que esta competición posibilitó la creación de algunas de las obras maestras más impresionantes del pop. 

De entre todas refulgirá por siempre Pet Sounds, el admirador que se convirtió en el admirado. Sin él no tendríamos un montón de clásicos que trataron de reflejarse en su potencia sanadora y desprejuiciada. No tendríamos ni el Loveless (My Bloody Valentine, 1991) ni el Merryweather Lost Pavillion (Animal Collective, 2007), clásicos contemporáneos trabajados a base de orfebrería sonora a imagen y semejanza de la gloria de los Beach Boys. Y por supuesto no debemos olvidar lo más importante, y es que sin este disco el mundo sería un lugar peor. Mucho peor.

 

A1 Wouldn't It Be Nice 2:22
A2 You Still Believe in Me 2:33
A3 That's Not Me 2:27
A4 Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder) 2:52
A5 I'm Waiting for the Day 3:01
A6 Let's Go Away for Awhile 2:18
A7 Sloop John B 2:57
B1 God Only Knows 2:46
B2 I Know There's an Answer 3:10
B3 Here Today 2:38
B4 I Just Wasn't Made for These Times 3:21
B5 Pet Sounds 2:20
B6 Caroline No 2:16

Total: 35:01

El disco incluye, entre los ruidos que lo vertebran, delicatessen como bocinas de bicicleta, ruido de trenes, instrumentos hawaianos, latas de coca-cola o ladridos de perro. Detalles al azar para explicar siquiera en parte la locura experimentadora y el inmenso trabajo de ensamblaje que requirió Pet Sounds

Y todo esto se realizó bajo la dirección férrea de un Brian Wilson que no estaba completamente en este mundo. Su estado mental lo tenía al borde del colapso. Un abismo que se había buscado él mismo por sus devaneos cada vez más intensos con el LSD. Uno de estos trips le llevó a afirmar que "había visto a Dios". En los días sucesivos sufrió episodios recurrentes de alucinación auditiva, cosa que le llevó a decir que el LSD había sido una influencia decisiva a la hora de escribir este disco.

Así, entre periodos de reclusión para desintoxicarse, la incomprensión de casi todos y peleas constantes con productores, directores de orquesta y compañeros de grupo, se fue gestando un disco que parece increíble que viniera rodeado de tanto desasosiego. Pero claro, ya sabemos que para crear una obra de arte no hay nada mejor que el caos y la hecatombe emocional. 

Todo esto puede verse de manera cristalina en Love & Mercy (en la imagen), el biopic de Brian Wilson centrado en la creación de Pet Sounds, que dirigió Bill Pohlad en 2014.

"Pet Sounds was something that was absolutely different. Something I personally felt. That one album that was really more me than Mike Love and the surf records and all that, and 'Kokomo'. That's all their kind of stuff, you know?" (Brian Wilson)

 

✠✠✠ 

 

Do It Again: A Tribute to Pet Sounds (VV.AA., 2006)

HOMENAJE. Cuando leí que iban a hacer este homenaje a uno de los discos de mi vida, no pude más que salivar ante la idea. Máxime ante la lluvia de artistazos que iban a meter sus manos en el proyecto. Cuando lo escuché, sin embargo, mis expectativas quedaron por los suelos.

Sé que es muy complicado encontrar ese equilibrio entre la reinvención y la devoción, encontrar la distancia perfecta entre recreación vacua y experimentación ególatra. Algo muy meritorio cuando se consigue y que aquí, en la mayoría de los casos, brilla por su ausencia. Especialmente sangrantes han sido para mí los casos de los Oldham Brothers y de Daniel Johnston. Los primeros han tratado de llevarse algo tan maravilloso como "Wouldn't It Be Nice" a su terreno, algo así como un folk-góspel en el que se pierde una melodía tan brillante que no llego a captar en casi ningún momento. El segundo, aunque está en la línea esperada de desafinaciones y caos, y aunque siempre ha sido devotísimo de Brian Wilson, una auténtica alma gemela, sencillamente no puede. En ningún momento se le ve capaz de seguir una melodía que suelta con un cansancio terminal. Ni siquiera puedo decir que eso le dé autenticidad a la interpretación ni nada de eso. Lo único que me provoca esa versión es tristeza.

A estas decepciones tendría que añadir la de un Vic Chesnutt irreconocible, el cual suelta su rendición de "You Still Believe in Me" entre glitches y electrónica distorsionada no dejando apreciar prácticamente nada de la belleza otoñal que siempre le da a sus interpretaciones. Son estas decepciones muy grandes, porque hablo de artistas a los que conozco y venero sin paliativos. Me podía esperar el desastre de cualquier otro. De hecho, a bastantes aquí no los conocía. Pero estos tres nombres... Casi consiguen que no escuche el disco por segunda vez.

Sin embargo, sí que le he dado más vueltas a esto. Y lo he hecho a la luz de lo estupendas que son las versiones de Centro-matic, Micah P. Hinson, Dayna Kurtz o The Wedding Present. Un dominio del folk y el rock de raíz que me ha sorprendido, pero que no habla más que maravillas de los orígenes de unas canciones que, por mucho que Brian las vistiera en el estudio, no dejan de venir de las raíces más profundas de la música tradicional de su país.

Con todos estos pros y todos estos muchísimos contras tengo que calificar a este homenaje como decepcionante. Ni siquiera puedo darle un aprobado que me pide por intenciones y por lo emotivo de algunas de estas rendiciones. No, el conjunto es flojo y en él no ha primado la devoción por un disco que está entre lo más grande que se haya hecho, no ya en la música, sino en el mismo arte. No es que podría, es que siquiera por decencia debería haber sido mucho mejor.

☆☆☆★★

 1 Oldham Brothers - Wouldn't It Be Nice
2 Vic Chesnutt - You Still Believe in Me
3 Nobody & Mystic Chords of Memory with Farmer Dave - That's Not Me
✔ 4 Centro-matic - Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder)
5 Micah P. Hinson - I'm Waiting for the Day
6 Antenna Shoes - Let's Go Away for a While
7 Dayna Kurtz - Sloop John B
8 Daniel Johnston - God Only Knows
9 Mazarin - I Know There's an Answer
10 Jody Wildgoose - Here Today
11 Patrick Wolf - I Just Wasn't Made for These Times
12 Architecture in Helsinki - Pet Sounds
13 The Wedding Present - Caroline No

Total: 43 min.

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lunes, 8 de febrero de 2021

El reposo del guerrero

Surf's Up (The Beach Boys, 1971)

POP BARROCO. Brian Wilson no estaba ya con su sol. Al menos no a pleno rendimiento. Y así lo anunciaban a bombo y platillo los supervivientes. "El surf se ha acabado". Y no era lo único. El disco mejor vendido de los chicos de la playa desde 1967 suena apagado más que calmado, tristón más que melancólico y débil más que reflexivo. No obstante la crítica lo trató bastante bien en su momento y en la actualidad cuenta con un cierto aura de prestigio. Será porque nadie esperaba mucho de ellos a esas alturas o porque nos va la nostalgia. Y de eso precisamente va un proyecto que desde el mismo concepto era una despedida de muchas cosas.

Se acabó el surf y para demostrarlo lo abren con toda una declaración de intenciones, "No te acerques al agua", canto ecologista con más de una lectura. Vale, pillo el concepto, me atrae, me resulta inteligente, pero el resultado no acaba de ser lo que se espera de una superbanda. No, no pillo del todo los coqueteos con el rock progresivo. Aunque los veo interesantes, no empastan con los reyes de la playa. Es cierto que el disco es tremendamente coherente y sólido. Como también que le falta chispa y suena más agotado que el guerrero de la portada. 

Aun así, quedan retazos del buen hacer de siempre. Melodías inmarchitables que demuestran que los Beach Boys siempre han sido más que Brian Wilson y unos cuantos. Demostraciones que unidas a la carrera errática del "genio" de las armonías, suman en la valoración final. Pero falta algo. Y lo peor es que no volverá, porque ese algo se ha acabado. No sé si será mucho, pero al menos este rock crepuscular siempre nos servirá para acompañarnos en nuestros momentos más bajos. Por eso de recordarnos que todo podría ser peor. No, no es tan malo como me empeño en demostrar.

★★★☆☆

A1 Don't Go Near the Water 2:37
A2 Long Promised Road 3:28
A3 Take a Load Off Your Feet 2:28
A4 Disney Girls (1957) 4:07
A5 Student Demonstration Time 3:54
B1 Feel Flows 4:44
B2 Lookin' at Tomorrow (A Welfare Song) 1:54
B3 A Day in the Life of a Tree 3:04
B4 'Til I Die 2:29
B5 Surf's Up 4:11
Total length: 32:56


 El concepto del álbum es tan entrañable como directo. La portada y el título dejan claro que esto va de agotamiento, de cambio de planes, de giro vital e incluso de hartazgo. Para ello se inspiran sin tapujos en esa "End of the Trail", escultura de James Earle Fraser localizada en Waupun, Wisconsin, que podemos ver en la imagen.

Una escultura de 1915 en la que se critica el daño causado a los nativos americanos por parte de los europeos que colonizaron Norteamérica. Un propósito que no es exactamente lo que quieren retratar unos Beach Boys de vuelta de todo, con un Brian Wilson desahuciado por sus problemas mentales y con su hermano Carl como líder de facto de la banda. Por muy buenas críticas que siga cosechando, sigo pensando que no se acerca a los mejores momentos de los Chicos de la Playa. 

 

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domingo, 7 de febrero de 2021

Preparando la hipervelocidad

The Beach Boys Today! (The Beach Boys, 1965)

POP BARROCO. Lo podía haber producido Phil Spector, pero no. Lo podían haber escrito The Beatles, pero tampoco. Esta pequeña gema es fruto del cerebrito de un genio llamado Brian Wilson, fan confeso de ambas luminarias mencionadas y obseso del engarce melódico y la experimentación en el estudio. Un prolegómeno exquisito, si bien algo inocente, para ese superlativo "Pet Sounds" (1966) con el que cambiaría el mundo de la música solo unos meses después.

En este "Today!" nos encontramos las melodías playeras de siempre, pero remozadas en un pop de alcance más amplio. Las temáticas también aparcan un poco los coches y el surf que habían abarrotado su obra hasta ese momento. Y la inclusión de orquestaciones arregladas en un remedo del muro de sonido "spectoriano" son otra novedad jugosa que da fe de un golpe de timón en toda regla.

Esas son las virtudes de un disco que algunos llaman conceptual. No veo muy claro el porqué, aunque la distribución de canciones moviditas en la cara A y baladones en la B seguro que tiene que ver con esa apreciación. Un reparto del que nunca he sido muy amigo y que aquí, bueno, tampoco es que le dé más puntos a una obra que quizás, quién sabe, habría ganado con el intercalado estilístico.

En cualquier caso no deja de ser un detalle menor que además ha espoleado a los críticos y seguidores, los cuales, ven en esa segunda parte del disco el auténtico valor del mismo y el anuncio descarado de lo que iba a ser el mencionado "Pet Sounds". Lo veo y lo compro, aunque a mí me llega más el pop febril y desatado de la cara A. Será porque no estoy tan familiarizado con el surf pop que facturaron en sus siete discos anteriores o simplemente porque no tengo sentimientos. Las dos cosas son preocupantes, lo sé.

★★★

A1 Do You Wanna Dance? 2:17
A2 Good to My Baby 2:16
A3 Don't Hurt My Little Sister 2:05
A4 When I Grow Up 2:02
A5 Help Me, Ronda 3:07
A6 Dance, Dance, Dance 2:05
B1 Please Let Me Wonder 2:39
B2 I'm So Young 2:29
B3 Kiss Me, Baby 2:34
B4 She Knows Me Too Well 2:28
B5 In the Back of My Mind 2:06
B6 Bull Session With the "Big Daddy" 2:17
Total: 28:25

Brian Wilson sentó las bases de lo que sería su gran revolución con este disco. Obsesionado por los hallazgos de The Beatles, la música clásica y por el pop femenino de los 50, entre otras muchas cosas, empezó a orquestar sus canciones como si de pequeñas óperas se trataran. 

Podemos observar eso más claramente en los nobles intentos que son los baladones que llenan la cara B, aunque en todo el disco sobrevuela ese aire comprimido que revienta aquí y allá elevando el sonido y volviéndolo a recoger para expulsarlo a toda potencia al momento. Un truco que sacó, nunca lo ha ocultado, de Phil Spector, genio de la experimentación en el estudio y creador de ese Wall of Sound que ha inspirado e intrigado a generaciones de músicos como Wilson. 

Este disco no emula dicho truco a la perfección, pero deja clarísimo que se basa en él para construir su sonido. Y esa rareza que nos golpea en cuanto empieza a sonar acaba siendo una de sus mayores bazas.

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viernes, 6 de junio de 2014

Exuberante y lenta floración

Smile (Brian Wilson, 2004) 


SUPERPOP!!! Gestado en 1966 y no llevado a la realidad hasta 2004, esta es la historia de un disco maldito y totémico. Surgido de la frágil mente de un geniecillo visionario, a veces puede ser tomado por una boutade sin sentido. Y sería muy injusto porque aunque a veces pueda irritar con todos sus ruiditos, sus silbidos y sus coros de fantasía, el disco de "Good Vibrations" es una parada obligada para cualquier aficionado al pop y debería atraer a cualquier melómano que se precie, aunque solo sea a echar un "vistazo".

El monumento que Wilson tenía en su mente a mitad de los sesenta ha ido alimentándose de su propia leyenda. Son numerosas las ediciones pirata del disco perdido de los Beach Boys. Por eso se hacía necesaria una versión canónica aprobada por el propio Brian. La versión definitiva de una obra que no ha hecho más que caldear los sueños húmedos de los fanáticos de la banda californiana. Y esta versión definitiva, como mínimo, hace honor a su leyenda. A pesar de los pesares, de lo marciano de sus armonías, el disco triunfa en la creación de un todo coherente que da prestigio a eso que llamamos música popular. Por sus infinitas capas de sonido, sus arreglos prístinos obra y gracia del enorme Van Dyke Parks, sus coros celestiales.
 
 Un disco con el que Wilson no se ha limitado a vivir de las rentas y que cobra vida con cada escucha para llevarnos a un tiempo más brillante, más colorido y más feliz. Y sabemos que es mentira, pero a todos nos gustan estas mentiras. Una y otra vez.
 
★★★★☆
 
1 Our Prayer / Gee 2:09
2 Heroes and Villains 4:53
3 Roll Plymouth Rock 3:48
4 Barnyard 0:58
5 Old Master Painter / You Are My Sunshine 1:04
6 Cabin Essence 3:27
7 Wonderful 2:07
8 Song for Children 2:16
9 Child Is Father of the Man 2:18
10 Surf's Up 4:07
11 I'm in Great Shape / I Wanna Be Around / Workshop 1:56
12 Vega-Tables 2:19
13 On a Holiday 2:36
14 Wind Chimes 2:54
15 Mrs. O'Leary's Cow 2:27
16 In Blue Hawaii 3:00
17 Good Vibrations 4:36
Total: 46:55

sábado, 24 de octubre de 2009

perVERSIONES #3: bailar pegados es bailar ???


Cuando los Beach Boys grabaron su versión en 1965 del "Do You Wanna Dance?" de Bobby Freeman no sabrían que estaban ayudando a perpetuar en la memoria un tema inmortal. Aceleraron y adornaron con sus voces de ensueño la original del 58 y le añadieron un plus de pegamento que la hizo suya para siempre. Y si adhesiva es la versión de los chicos de la playa no lo es menos la potente lectura que hicieran los maravillosos Ramones en su Rocket to Russia (77). Estamos hablando en estos tres casos de ambrosía líquida que cura el oido de todo mal.

No puedo decir lo mismo con la rendición que me ocupa ahora. Se trata de la que ofrecieron The Mamas and the Papas solo un año después de los Beach Boys. Si bien la idea de ralentizar la canción podría resultar interesante por el hecho de contrastar la euforia desmedida de la letra con un toque de desencanto romántico que la convirtiera en un tema de baile agarrado, los resultados hablan de una canción pálida y sin empuje a la que las armonías vocales de los californianos no logran levantar del tedio en el que se revuelca. Un caso fallido sobre un tema infalible. Y da rabia porque se trata de una de las mejores melodías jamás escritas. Pero ni por esas resiste el maltrato.