Puede haber dos millones de canciones de los Ramones mejores que esta, pero tengo que elegir "Born to Die in Berlin" para retomar esta sección. Por varios motivos. Para empezar porque me sorprende cómo consiguen crear algo propio y de enjundia robando el riff de nada menos que el "No Fun" de los Stooges. Y por otra parte es la última canción del último disco de la banda. Un álbum que en su mismo título ya anuncia que no va a tener continuación. Hay por tanto un sentimiento de tristeza cuando esta canción termina de golpe sin anunciar, sin compasión. La carrera de una de las bandas más grandes de la historia acababa aquí. De una manera digna, sin síntomas de agotamiento. Muy al contrario, con una canción que es todo insolencia y orgullo. Un temazo lleno de energía a pesar de su título ominoso y sus negras palabras.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
supertrax #117: morir en berlín
Puede haber dos millones de canciones de los Ramones mejores que esta, pero tengo que elegir "Born to Die in Berlin" para retomar esta sección. Por varios motivos. Para empezar porque me sorprende cómo consiguen crear algo propio y de enjundia robando el riff de nada menos que el "No Fun" de los Stooges. Y por otra parte es la última canción del último disco de la banda. Un álbum que en su mismo título ya anuncia que no va a tener continuación. Hay por tanto un sentimiento de tristeza cuando esta canción termina de golpe sin anunciar, sin compasión. La carrera de una de las bandas más grandes de la historia acababa aquí. De una manera digna, sin síntomas de agotamiento. Muy al contrario, con una canción que es todo insolencia y orgullo. Un temazo lleno de energía a pesar de su título ominoso y sus negras palabras.
martes, 13 de septiembre de 2016
perVERSIONES #24: síndrome de peter pan
Los Ramones tienen un rosario de versiones monstruoso y de una calidad fuera de toda duda. Una de ellas abre su disco de despedida. "I Don't Want to Grow Up" es especial por ello y por venir de un artista tan alejado de su órbita como Tom Waits. Los neoyorquinos hacen lo que saben y no innovan en una tonada que parece escrita para ellos. Una buena dosis de velocidad y tralla popera para culminar una carrera inigualable a pesar de sus sombras. Con luces como estas es para estar más que orgulloso.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Neo punk
PUNK. "Mondo Bizarro" nos devolvió a los Ramones que siempre habíamos amado. Y lo hizo porque en cierta forma supuso una evolución, si es que esta palabra tiene sentido con los neoyorquinos. Ed Stasium vuelve a meter la mano en la producción y el resultado es tan brillante que empuja hacia arriba unas canciones que en su mayoría tampoco tienen tanto de especial. El sonido es tan potente y brillante que desarma a cualquiera desde el segundo cero.
Y en cuanto a la evolución que mencionaba está en varios puntos. La forma de atacar las melodías vocales por parte de Joey me parece que gana en complejidad. Los riffs de guitarra son de los mejores que se les recuerdan en años. Y la batería está sensacionalmente tocada y mejor grabada. Los Ramones suenan profesionales, sí, y lejos de ser una tara para su autenticidad y su encantador primitivismo, resulta todo un triunfo.
Por lo demás habría que destacar que Dee Dee dejaba el grupo como se venía anunciando en el disco anterior. CJ Ramone lo sustituye. Aún así su presencia sigue ahí, ya que compone tres temazos. "Poison Heart", su nuevo himno y una de las mejores canciones de la historia del grupo, "Strength to Endure" que también fue single y "Main Man", dura y seca como en los mejores tiempos. No fue este un favor filantrópico por parte del bajista, sino más bien un pago a cambio de que el grupo lo sacara de la cárcel por temas relacionados con su adicción.
Por tanto es este un disco con el que regocijarse con el buen hacer de una banda que se había ganado un lugar en nuestros corazones para siempre. Daba un poco igual lo que hicieran, siempre iba a estar bien, pero siendo imparciales hay que admitir que llevaban bastantes años ya sin convencer salvo por pequeños conatos de genio que les permitía soltar algún que otro temazo de vez en cuando. Aquí por fin suenan sólidos y enfocados en un disco que puede no tener la flama maravillosa de sus comienzos pero que encandila por su potencia, su acierto absoluto con el pop y porque Joey canta como nunca. La prueba está en todas partes en este álbum. Fíjense sin ir más lejos en "Poison Heart" o ese "Take It As It Comes" de los Doors. Se lo merienda sin más. Uno de los muchos motivos por los que merece la pena pagar por un disco de los Ramones. Otra vez. Por fin.
★★★★☆
jueves, 8 de septiembre de 2016
Medio cuerdos
PUNK. Si al undécimo disco de los Ramones le falta pegada, también es cierto que le sobra ese tino melódico con el que nos conquistaron a mitad de los 70. Richie Ramone se despediría del grupo con este disco y lo haría regalando una mediocridad hardcore como "I'm Not Jesus". Una despedida sin pena ni gloria. Una canción que enlaza con otra en la que canta Dee Dee, una mucho mejor "I Lost My Mind", que nos recuerda que nuestros héroes también se dejaban influenciar. En este caso por los Sex Pistols y todo el Punk 77 de la pérfida Albión.
Todo esto estaría en el haber de un punk enrabietado que, es cierto, suena encorsetado y más que apagado en todo un álbum que, como he dicho, concentra sus aciertos en pildorazos melódicos infalibles. Los más claros son como siempre los compuestos por Joey. Tanto "Bye Bye Baby" como "A Real Cool Time" suenan a truco oído mil veces. Ese mismo que ya no nos sorprende ni nos maravilla pero que queremos que nos repitan una y otra vez. Es lo que tiene la magia. Por suerte no son los únicos momentos destacables de un disco que sin dejar de sonar rock podemos ponernos en una reunión de amigos y charlar encima, algo impensable con este grupo unos años antes. "I Wanna Live" y "Death of Me" son fantásticas y "Bop 'til You Drop", "Garden of Serenity" o "Go Lil' Camaro Go" pueden aspirar al notable fácilmente.
No parecen loas suficientes para un disco de esta gente. O sí, si las comparamos con lo que merecen otras obras suyas de esta misma década. Casi todas ellas, si no todas, me parecen inferiores a un disco que puede engrosar esa necesaria clase media. Uno de esos que nos gusta recordar de vez en cuando. Sin euforias ni lágrimas. Un disquito buenecito sin más.
★★★☆☆
miércoles, 31 de agosto de 2016
Bajo el asfalto
PUNK. Marky estaba medio fuera del grupo, de ahí que aparezca en la portada mirando por la ventana del vagón como apartado del resto. El motivo: sus problemas con el alcohol. Dee Dee se ponía hasta arriba de coca por la época pero supongo que ser miembro fundador otorga una serie de privilegios. Este era el marco en el que se gestó el séptimo trabajo del grupo. Muy poco alentador y en línea con un resultado pobre si bien todavía lleno de personalidad.
La prueba del acomodo o el agotamiento en la banda está en que realizan nada menos que tres versiones en este álbum, redoblando la costumbre que iniciaron en sus primeros discos y que habían aparcado en el anterior. Otro motivo de alarma está en el riff que vertebra "Somebody Like Me", directamente escamoteado de su "Blizkrieg Bop". Por otra parte logran darle la vuelta a la estafa y fabrican un temazo a pesar de todo. En general en este disco viran hacia el sonido duro de sus orígenes, apartándose del pop. Se atreven hasta con un clásico del soul psicodélico como "Time Has Come Today" de los Chambers Brothers. Con éxito, la verdad.
En definitiva parece que aquí los Ramones van más a piñón fijo que nunca. Una estrategia que les valió en el disco anterior pero que en este parece que ya no nos la creemos. Y a pesar de eso siguen manteniéndose en primera linea porque su capacidad para la melodía permanece casi intacta. Algo más meritorio si cabe si tenemos en cuenta que Joey no aportó demasiadas ideas en un disco acaparado por los gustos metálicos de Johnny y la rabia de Dee Dee. Johnny aportó su visión de vuelta a las raíces al sonido del álbum y Dee Dee fue el que compuso la mayoría de los temas. Claro, luego llega Green Day y te versiona "Outsider", que es un compendio completo de la escasa personalidad de esta banda, y te quedas calladito y sin protestar. Es que lo estaban pidiendo a gritos.
★★★☆☆
lunes, 29 de agosto de 2016
... Con los angelitos
PUNK. Lo presentan maravillosamente con un arranque que casi iguala los de sus primeros tiempos. Se mantienen hasta "You Sound Like You're Sick", un trago de pop playero en toda regla. En "It's Not My Place" ya empiezan a flaquear aunque se aferran con las uñas a la calidad al igual que en "She's a Sensation". Vuelven a descollar en la estupenda "7-11" y la solvente "You Didn't Mean Anything to Me". "Come on Now" mantiene el tipo aunque suene a truco usado mil veces. Más pop adhesivo con palmas en "This Business Is Killing Me", y final con "Sitting in My Room" de la que hay poco que decir. Disco eficaz que deja la sensación amarga de que podía haber sido más. Empieza como un clásico instantáneo con los 4 primeros temas y luego se va acomodando. Está claro que a estas alturas los Ramones tenían la fórmula y pensaban explotarla, lo cual no importa cuando te sale un disco más que bueno.
★★★☆☆
viernes, 26 de agosto de 2016
Estampados contra el muro de sonido
PUNK. Llegamos a un punto problemático en la carrera de los Ramones. Su quinto disco de estudio es un asunto peliagudo. Fue un intento descarado de dulcificar su sonido y virar hacia el pop en busca de un éxito comercial que no llegó del todo, aunque sea su álbum más vendido. Para lograrlo se aliaron nada más y nada menos que con Phil Spector para que les produjera el disco. Como casi siempre la polémica acompaña a todo lo que rodea al creador del muro de sonido. Una polémica algo injusta, creo yo. Pasa aquí y pasa con algunas de sus producciones, "Death of a Ladies' Man" (Leonard Cohen, 1977) sin ir más lejos. Dos discos a los que el tiempo ha acabado dándoles el valor que se les negó desde el primer día.
Para empezar, "End of the Century" es una anomalía en el catálogo de los de Queens. Una deliciosa anomalía que no se parece a nada que hayan hecho. Eso es muy bueno porque con el tiempo hemos podido apreciar su hermoso plumaje. No es que el patito feo se haya convertido en cisne, no exageremos, pero sí que me parece delicioso poder disfrutar de la sensibilidad en estado puro del grupo. O al menos de la de Joey, que en esa preciosidad que es "Baby I Love You" nos impresiona con su entrega acariciante. Quiero creer que los Ramones también son eso. ¿Acaso nos quejamos cuando nos soltaron cosas como "I Wanna Be Your Boyfriend" o "Here Today, Gone Tomorrow"? Pues la versión de las Ronettes no es más que la consecuencia lógica, nada más. Un detallito sin importancia que tampoco hacía falta repetir pero que está muy bien que exista.
Como también los temas potentes, que los hay. "Chinese Rock", "Let's Go", "This Ain't Havana" o "All the Way" mantienen el pulso eléctrico y aunque al principio me parecía que "Do You Remember Rock 'n' Roll Radio" o "Rock 'n' Roll High School" estaban domesticadas y faltas de fuerza, con el tiempo reconozco que me encantan con ese roll capaz de transportarme a otro tiempo.
"End of the Century" no puede reclamar el podio en la discografía de nuestros amigos pero sí que llega sin esfuerzo al notable. No sé si las leyendas serán ciertas, si el grupo fue retenido a punta de pistola por el loco de Spector, si en "Baby I Love You" es verdad que no tocó ningún Ramone (salvo Joey, claro), bueno esto sí me lo creo, si Johnny tuvo que repetir la entrada de "Rock 'n' Roll High School" cientos de veces durante varias horas, esto también me parece plausible. En cualquier caso el producto es más que decente. El resultado de la colisión de dos muros de sonido tan emparentados y tan irreconciliables a la vez. Una colisión que se salda con un resultado incierto al que le veo mucho más de éxito que de fracaso. Sí, me gusta este disco con toda su tontería.
★★★☆☆
jueves, 25 de agosto de 2016
Alive she cried!
PUNK. Anfetamínico, extenuante, bestial... 28 canciones minimalistas reducidas a su esencia e inyectadas de velocidad. Primigenio y básico, un dechado impepinable de potencia sin control. No siempre el fin justifica los medios pero en este caso el resultado es tan irresistible que no puedo creer que exista. Consigue lo imposible, capturar para la posteridad siquiera unas migajas del sonido Ramones sin adulterar. Aquí nos muestran sus ingredientes sin miedo y con una honestidad que los hace grandes y que sirvió para marcar el camino de cientos de bandas ansiosas de recrear lo imposible.
El disco captura en sus dos rodajas un directo en el londinense teatro Rainbow de diciembre de 1977. Aunque se grabó material de los cuatro conciertos ofrecidos, el disco se alimenta exclusivamente de la actuación del 31 de diciembre. Según parece fue la más virulenta y el público acabó tirando las sillas de las primeras filas al escenario. No hay duda de que el disco transmite toda esa energía en su descarga sin resuello.
En gran parte su grandeza radica en la magnificencia del repertorio empleado. Temas de sus tres primeros discos, sus obras capitales y eternas, constituyen la materia prima ideal para mostrarnos a los mejores Ramones de la historia, sin adulterar, sin overdubs, con la pureza sucia y cruda de ese punk que fue pervertido por muchos pero que ellos trataron con el mimo y el amor del que tiene muy claro lo que hace y cómo se hace. "It's Alive" es uno de esos momentos apoteósicos del rock de los que todo el mundo habla. Te deja exhausto y feliz, satisfecho y en paz. Droga de la buena.
martes, 23 de agosto de 2016
Como el pegamento
PUNK. El estreno de los Ramones es uno de esos discos que todo aficionado a la música debería tener y atesorar como lo que es: uno de esos escasos momentos de catarsis auténtica, un instante cataclísmico que puso patas arriba el mundo como lo conocíamos antes de él.
Hay quien coloca el inicio del punk en la poesía maldita de Horses (Patti Smith, 1975). Otros se decantan por el cortocircuito glam de los New York Dolls. No estoy de acuerdo, porque aunque ambos momentos, como muchos otros más, influyeron en el modus operandi del punk, fueron los Ramones y fue este disco el que le dio la forma definitiva, el que alimentaría de manera directa toda la revolución que sólo unos meses después haría arder las islas británicas. Esa que mutaría en cientos de formas suculentas por todo el globo en décadas sucesivas generando una corriente de estilos, subestilos y mil ramificaciones de la música más excitante de la creación.
No es moco de pavo este disco por tanto. Y por supuesto no lo tuvo nada fácil para ver la luz. Era demasiado radical en su minimalismo. Los Ramones proponían, tal vez sin quererlo, simplemente por falta de habilidad, dinamitar el orden establecido, y eso las discográficas no lo entendían. ¿Cómo podían entender que ahora, de repente, no hacía falta saber tocar, que las canciones no necesitaban solos, que podían raspar los dos minutos, nada más, en una andanada continua que se consume en un instante? Por suerte en el sello Sire se arriesgaron posibilitando que disfrutáramos de una de las mejores bandas que hayan existido.
Ramones es tan intenso y adictivo que no podía durar más. No llega a la media hora porque no lo necesita, porque no soportaríamos más. Es el compendio perfecto para entender y amar a los de Queens para siempre. En realidad cualquiera de los tres primeros discos lo es. Y como ellos, es una batidora de rock & roll 50s, surf y pop a todo galope con la distorsión al máximo y los instrumentos echando humo. Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy, la alineación más mítica de un grupazo que se estrena haciendo la música que pueden y saben. Que es la que les gusta. ¡Cómo se nota!![]()
La foto de portada, una de las más icónicas e imitadas de la historia, fue tomada por Roberta Bayley, de la revista Punk, y sólo costó 125 dólares. En ella Tommy aparece de puntillas y Joey claramente encorvado por motivos obvios.
El disco contenía una versión, "Let's Dance", costumbre que repetirían en sus discos siguientes y que demostraría el tino, el gusto y la visión del grupo para llevar a su terreno temas a priori lejos de su órbita. Grandísimos versioneadores con un simple y directo ataque minimal.
En la grabación colocaron los micrófonos al estilo de las orquestas y se basaron en el estilo de grabación de sus adorados Beatles. Lo exageraron, eso sí. Cuatro pistas, las guitarras separadas en los canales estéreo, el bajo en el canal izquierdo, la guitarra rítmica en el derecho y voz y batería en la parte central de la mezcla estéreo.
"The Ramones were among the original five or six groups drawn to CBGB in New York by Television’s "success" there in mid-1974. By now a hundred groups must have played the club and it receives calls from all over the country from acts seeking dates simply for the prestige of being able to say they’ve appeared there. The scene is frantic and the most exciting thing happening in rock music today and probably for the next few years. The ambition level is staggering but what distinguishes the scene as exemplified in the five or six best groups (among which are the Ramones of course) is that they really mean what they are doing. Without being pretentious, they’re not just killing time. They use the stagelights like blowtorches to burn away whatever garbage lies can’t take the heat and light up what’s left.
Ideally what the Ramones want is to create hysteria in their audience. If they have a good audience they want to give more and if it’s bad they play with a vengeance, so either way, they deliver." (Richard Hell, "The Ramones Mean Business" (1976))
DISCOS RELACIONADOS

sábado, 24 de octubre de 2009
perVERSIONES #3: bailar pegados es bailar ???

Cuando los Beach Boys grabaron su versión en 1965 del "Do You Wanna Dance?" de Bobby Freeman no sabrían que estaban ayudando a perpetuar en la memoria un tema inmortal. Aceleraron y adornaron con sus voces de ensueño la original del 58 y le añadieron un plus de pegamento que la hizo suya para siempre. Y si adhesiva es la versión de los chicos de la playa no lo es menos la potente lectura que hicieran los maravillosos Ramones en su Rocket to Russia (77). Estamos hablando en estos tres casos de ambrosía líquida que cura el oido de todo mal.
No puedo decir lo mismo con la rendición que me ocupa ahora. Se trata de la que ofrecieron The Mamas and the Papas solo un año después de los Beach Boys. Si bien la idea de ralentizar la canción podría resultar interesante por el hecho de contrastar la euforia desmedida de la letra con un toque de desencanto romántico que la convirtiera en un tema de baile agarrado, los resultados hablan de una canción pálida y sin empuje a la que las armonías vocales de los californianos no logran levantar del tedio en el que se revuelca. Un caso fallido sobre un tema infalible. Y da rabia porque se trata de una de las mejores melodías jamás escritas. Pero ni por esas resiste el maltrato.









