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martes, 15 de septiembre de 2026

Más malo que un dolor

Cover art for Bad As Me by Tom Waits

Bad As Me (Tom Waits, 2011)

 

CANCIÓN DISLOCADA. "Más malo que un dolor", así titulo esto, pero no se crean que me refiero al contenido del álbum. Más bien trato de alabar, sin mucho éxito, la actitud de un Waits que trata de mezclarse entre la multitud como el ser humano que a veces olvidamos que es. "Soy como tú y tú eres tan malo como yo", nos dice. Porque, seamos claros, quien más y quien menos, todos somos más malos que un dolor.

Sin embargo, algo falla en este planteamiento. No creo que Tom sea exactamente como nosotros, o mejor dicho, no creo que seamos igual de malos que él. De ser así, cualquiera podría escribir este disco, una maravilla en la que utiliza los ingredientes de siempre para darnos un viaje por cada esquina de su mundo. Y encima lo hace sonar de manera diferente a todo lo que ha hecho antes. Con la madera desvencijada de siempre, con el metal oxidado de costumbre y con una voz que nunca ha sonado más rasposa —ni más expresiva—. Con el blues, el jazz, el folk destrozado, el cabaret y el circo, pero de otra forma. Con un dominio absoluto de su dicción y sus requiebros. Algo que solo puede venir de la madurez mejor entendida.

De verdad que no quiero sonar exagerado, pero, por mucho que confiáramos en el de Pomona, no creo que hubiera muchos por ahí que se esperaran tal despliegue en el que, de momento, es su álbum de despedida. Vuelven los sospechosos habituales a la escena del crimen: Marc Ribot, Keith Richards, Flea, Les Claypool, David Hidalgo, Larry Taylor... Y vuelve a meter mano una Kathleen Brennan que seguro que merece un 50% —si no más— en el crédito que se ha venido agenciando nuestro cantautor dislocado desde, digamos, Franks Wild Years (1987).

Todo está aparentemente en su sitio. No hay giros bruscos ni reinvenciones en esta obra. No obstante, debo decir que suena con una viveza, con una fluidez y con un brillo compositivo que me obliga a ponerla por encima de discos que considero totémicos en su canon. No sé si supera a Bone Machine (1992), pero si no lo hace ahora, puede que el tiempo le acabe dando el empujón, y si no, siempre va a estar ahí rondando. Ahora mismo estoy demasiado ebrio de estas tonadas, demasiado mareado como para poder pensar con claridad. Síntoma inequívoco de que estoy delante de una de esas obras gordas y perdurables. Sé que puedo estar exagerando, pero es lo que siento mientras termino esta reseña a la vez que Tom despide el año llevándose el "Auld Lang Syne" a la frontera mexicana. No creo que se pueda ser más oportuno, más ingenioso ni más absolutamente arrebatador. 

Llámenme loco, pero no estoy seguro de querer que este disco tenga una continuación. Ahora mismo pienso que sería mejor dejarlo aquí. En las mismas nubes.

★★★★☆

1 Chicago 2:15
2 Raised Right Men 3:24
3 Talking at the Same Time 4:14
4 Get Lost 2:42
5 Face to the Highway 3:43
6 Pay Me 3:14
7 Back in the Crowd 2:49
8 Bad As Me 3:10
9 Kiss Me 3:41
10 Satisfied 4:05
11 Last Leaf 2:56
12 Hell Broke Luce 3:57 🕱
13 New Year's Eve 4:32

Total: 44:42

jueves, 10 de septiembre de 2026

Matones de bar

Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (Tom Waits, 2006) [RECOPILATORIO]

 

CACHARRERÍA. Zambullirse en esta obra es quedar pringado para siempre de todo el óxido y las esencias agridulces de uno de los mayores gigantes de la canción norteamericana. No es este disco triple la mejor puerta de entrada al mundo personal del de Pomona, pero tampoco diría que sea un mal comienzo.

Al fin y al cabo, aquí está la esencia sin refinar de todo lo que Waits ha ido trabajando en su discografía. Faltan quizás los aires algo más ortodoxos de sus comienzos, ya que las tres rodajas recapitulan la cara B de su discografía, canciones olvidadas, colaboraciones, versiones y, novedad, hasta treinta de estos temas han sido grabados para la ocasión.

En cuanto a la división, trata de aunar temáticas y ritmos, aunque sin obsesionarse. Así, el primer CD, "Brawlers", recopila los temas más cercanos al blues y al rock; "Bawlers" se centra en temáticas más pesimistas y melancólicas; y "Bastards" se recrea en esos toques más experimentales que siempre acompañan a nuestro esquivo cantautor.

En suma, un discazo triple para paladear y digerir sin prisas. Una excusa perfecta para picotear aquí y allá del amplio rango estilístico de un autor inimitable, un genio de la chatarra que no olvida sus lazos con el jazz al piano, el blues gran reserva y el rock más cortante. Una gran obra disfrazada de reclamo para muy fans. A su manera, logra hacerse imprescindible para cualquiera que pretenda conocer a uno de los grandes genios de nuestro tiempo.

★★★★☆

Brawlers
1.1 Lie to Me 2:10
1.2 Lowdown 4:15 
1.3 2:19 5:02 
1.4 Fish in the Jailhouse 4:22
1.5 Bottom of the World 5:42
1.6 Lucinda 4:52
1.7 Ain't Goin' Down to the Well 2:28
1.8 Lord I've Been Changed 2:28
1.9 Puttin' On the Dog 3:39
1.10 Road to Peace 7:17
1.11 All the Time 4:33
1.12 The Return of Jackie and Judy 3:28
1.13 Walk Away 2:43
1.14 Sea of Love 3:43
1.15 Buzz Fledderjohn 4:12 
1.16 Rains on Me 3:20
 
Bawlers
2.1 Bend Down the Branches 1:06
2.2 You Can Never Hold Back Spring 2:26
2.3 Long Way Home 3:10
2.4 Widow's Grove 4:58 
2.5 Little Drop of Poison 3:09
2.6 Shiny Things 2:20
2.7 World Keeps Turning 4:16
2.8 Tell It to Me 3:08
2.9 Never Let Go 3:13
2.10 Fannin Street 5:01
2.11 Little Man 4:33
2.12 It's Over 4:40
2.13 If I Have to Go 2:15
2.14 Goodnight Irene 4:47
2.15 The Fall of Troy 3:01
2.16 Take Care of All My Children 2:31
2.17 Down There by the Train 5:39
2.18 Danny Says 3:05 
2.19 Jayne's Blue Wish 2:29 
2.20 Young at Heart 3:41 
 
Bastards
3.1 What Keeps Mankind Alive 2:09
3.2 Children's Story 1:42
3.3 Heigh Ho 3:32
3.4 Army Ants 3:25
3.5 Books of Moses 2:49 
3.6 Bone Chain 1:04
3.7 Two Sisters 4:55 
3.8 First Kiss 2:40
3.9 Dog Door 2:43
3.10 Redrum 1:12
3.11 Nirvana 2:12 
3.12 Home I'll Never Be 2:28
3.13 Poor Little Lamb 1:43
3.14 Altar Boy 2:48 
3.15 The Pontiac 1:54
3.16 Spidey's Wild Ride 2:03
3.17 King Kong 5:29
3.18 On the Road 4:14
3.19 Dog Treat [unlisted] 2:57
3.20 Missing My Son [unlisted] 3:38

Total: 189:19

"The Hidden" (Tom Waits, 2026) [BOOTLEG] [RECOPILATORIO]

CANCIÓN JAZZ & EXPERIMENTOS. He aquí la pieza que puede que te falte si te has metido de lleno en el mundo de Tom Waits. Aunque Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (2006) ya había acudido al rescate en una labor encomiable de recuperación de material oculto, todavía quedaba alguna grieta en la que buscar bichejos dentro de la cara oculta de las grabaciones de nuestro héroe.

Es cierto que no queda mucho por descubrir que valga realmente la pena. Eso sí, todo o casi todo lo que no ha salido a la luz y merece nuestro tiempo está aquí, en un pirata de casi una hora que reúne grabaciones que van desde sus inicios, en los primeros 70, hasta 2026, con la inclusión de sus dos últimas grabaciones hasta la fecha.

El material, reunido casi al azar y sin excusas narrativas que valgan, es tan interesante como todo a lo que ha puesto voz nuestro protagonista. Aquí hay canciones jazzeras al piano, versiones de clásicos como Fats Waller, colaboraciones de relumbrón junto a Teddy Edwards, Gavin Bryars, Marc Ribot o Massive Attack, descartes y hasta temas incluidos en alguna banda sonora.

Un viaje intenso y reconfortante para cualquiera con ganas de explorar el planeta Waits en cualquiera de sus regiones. Podemos encontrarnos al cantautor leyendo uno de sus poemas, "Seeds on the Ground" o sorprendiéndonos con un tema narrado, un "The Fly" que sigue ofreciendo pistas falsas sobre los movimientos de un artista siempre fuera del radar. Hasta echar la persiana con una "Tom Traubert's Blues" en directo, sacada del programa documental italiano Il fattore umano . Una interpretación que, desde la atalaya de la edad, resulta el cierre de círculo más devastador posible para una carrera incomparable.

Sin ser imprescindible, eso creo que era de esperar, estamos ante una colección de postales que recomendaría sin dudar un instante. Porque retratan al artista de manera panorámica, porque satisfacen al que ya lo cree saber todo y porque nos recuerdan el verdadero significado de la palabra grandeza.

★★★

  1. Blue Skies (w/ Band)
  2. I'm Crazy About My Baby (Fats Waller Cover) 
  3. I'm Not Your Fool Anymore (w/ Teddy Edwards)
  4. Jesus' Blood Never Failed Me Yet (Extract) (By Gavin Bryars)
  5. Little Drop of Poison ("The End of Violence" OST Version)
  6. After You Die ("Bad As Me" Outttake)
  7. She Stole the Blush ("Bad As Me" Outttake)
  8. Tell Me ("Bad As Me" Outttake) 
  9. Bella Ciao (Goodbye Beautiful) (w/ Marc Ribot)
  10. Seeds on Hard Ground (from The Human Factor)
  11. The Fall of Troy (Live on The Human Factor) 
  12. Boots on the Ground (w/ Massive Attack)
  13. The Fly
  14. Tom Traubert's Blues (Live on The Human Factor) 

Total: 56 min.

martes, 8 de septiembre de 2026

Cubanos en Marte

Real Gone (Tom Waits, 2004)
 

FUNK CUBISTA. El señor Waits nos propone en su decimoséptimo álbum un viaje al otro mundo, al centro de la tierra, a la estratosfera y más allá. Sí, una vez más, y como de costumbre desde hace más de veinte años, no nos asegura el retorno. Lo que significa, no lo duden ni un momento, una experiencia inolvidable. 

Paisajes rugosos filmados en película de grano gordo, etéreos, bañados en la baja fidelidad de instrumentos y cacharros sacados del laboratorio de un científico loco. Funk cubista lo llama. Y con razón. Al fin y al cabo, aquí se cuelan los contoneos inenarrables de un James Brown descoyuntado y los espasmos disfuncionales de los Contortions. Funk, no wave, ritmos latinos y la base de blues que todo lo espesa. Por supuesto, también podemos deleitarnos con los recitados de lija de rigor, algo de jazz apenas esbozado y esa música de entreguerras descorchada desde el rincón más oscuro de su bodega.

Todo tocado por la varita de un loco genial, que vuelve a hacernos caer rendidos a sus pies. Rendidos ante una voz más inmisericorde que nunca. Un graznido cruel capaz de abrir una grieta bajo nuestros zapatos. Merced a lo cascado de su garganta y a una obcecación por tener un colchón instrumental más primario y despojado de aspavientos que nunca. Esto queda potenciado, además de por una instrumentación realmente esquelética, por el hecho de que la producción ha fabricado una masa sónica en la que todo suena como una amalgama sin definir. Un sonido salvaje y crudo que, en principio, le va como anillo al dedo a esta música.

O eso creíamos hasta que el propio cantautor junto a su esposa y mano derecha, Kathleen Brennan, decidieron que había que pulir un trabajo con el que no habían quedado satisfechos. De ese deseo surgió la nueva mezcla y remasterización que realizó la pareja en 2017. Una labor que no se quedó en lo cosmético, sino que modificó las pistas originales hasta dar con un resultado que suena radicalmente diferente. Personalmente, no soy amigo de estas maniobras, pero en este caso he de decir que esta es la versión en la que podemos disfrutar mejor de esta obra. Los instrumentos aparecen más separados y claros, lo que acaba dotando al álbum de una expresividad y un impacto de los que carecía en su versión original.  

Por tanto, y sin que sirva de precedente, me quedo con esta remasterización como la referencia definitiva de un disco que, en cualquier caso, deja claro que el cantautor dislocado lo ha vuelto a hacer. Otra vez. Y van... tantas, que he perdido la cuenta.

★★★★☆

1 Top of the Hill 4:54
2 Hoist That Rag 4:20
3 Sins of the Father 10:36
4 Shake It 3:52
5 Don't Go Into That Barn 5:22
6 How's It Gonna End 4:51
7 Metropolitan Glide 4:13
8 Dead and Lovely 5:40
9 Circus 3:56
10 Trampled Rose 3:58
11 Green Grass 3:13
12 Baby Gonna Leave Me 4:29
13 Clang Boom Steam 0:46
14 Make It Rain 3:39
15 Day After Tomorrow 6:53
16 Chick a Boom [unlisted] 1:17

Total: 71:59

sábado, 5 de septiembre de 2026

Musicales de ensueño y pesadilla

Alice / Blood Money (Tom Waits, 2002)

CANCIÓN DISLOCADA. Con esta pareja de discos publicados a la vez, pero por separado, Waits retoma el espíritu de The Black Rider (1993). Cada uno es la traslación al plástico de la música contenida en sendas óperas escritas junto a su esposa, Kathleen Brennan, y Robert Wilson.  

Alice exprime las canciones escritas para el musical del mismo título, estrenado en 1992. Un libreto que va sobre la obsesión de Lewis Carroll por Alice Liddell, la niña que le sirvió de inspiración y musa para sus novelas Alice in Wonderland (1865) y Through the Looking Glass (1871).

Blood Money, por su parte, extrae la música de Woyzeck, ópera producida por Wilson y estrenada en el año 2000, que se basa en la obra teatral de Georg Büchner, incompleta en el momento de su muerte, en 1837, y editada por Karl Emil Franzos en 1877. En ella se cuenta la historia de un soldado sin recursos y mentalmente atormentado que acabó matando, en un ataque de celos, a su amante y madre de su hijo. Crimen por el que fue decapitado finalmente.

Historias truculentas, cada una a su estilo y en diferente grado, que encuentran en esta música un vehículo expresivo inmejorable. Canciones inflamadas y valses que conforman toda una odisea entre la lógica del sueño y el sinsentido —palabras del propio autor— en el caso de Alice. En cuanto a Blood Money, Waits lo describe como un disco que se escora de lo brutal a lo tierno, con ritmos que agreden y melodías románticas. Mientras el primero, y seguimos usando las palabras del cantautor, ofrece canciones adultas para niños o canciones infantiles para adultos, el segundo nos revela esas malas noticias que a todos nos gusta oír de una boca bonita, en canciones afligidas que parecen haber envejecido en una barrica.

Es cierto que con dos álbumes a la vez, por mucho que "solo" sumen 90 minutos, corremos el riesgo de perdernos en medio del atracón. Probablemente, los matices queden enterrados en la maraña y nos apetecerá dar carpetazo pronto y a otra cosa, antes que dedicarles el tiempo que merecen. Sin embargo, me niego a ser injusto con esta dupla. Hay demasiados violines en llamas, demasiados pianos destemplados, demasiados vientos tambaleantes y demasiada pasión que se desborda por estos surcos. La tentación puede susurrarte que los despaches con un no están mal, pero... Y ahí es donde debemos quitarnos la venda de los ojos y confesar que el de Pomona lo ha vuelto a hacer una vez más. Como si no le costara esfuerzo alguno. 

★★★★☆

1 Alice 4:30
2 Everything You Can Think 3:12
3 Flower's Grave 3:30
4 No One Knows I'm Gone 1:44
5 Kommienezuspadt 3:12
6 Poor Edward 3:44
7 Table Top Joe 4:16
8 Lost in the Harbour 3:47
9 We're All Mad Here 2:33
10 Watch Her Disappear 2:35
11 Reeperbahn 4:04
12 I'm Still Here 1:51
13 Fish & Bird 4:01
14 Barcarolle 4:01
15 Fawn 1:43

Total: 48:43

1 Misery Is the River of the World 4:25
2 Everything Goes to Hell 3:45
3 Coney Island Baby 4:02
4 All the World Is Green 4:36
5 God's Away on Business 2:59
6 Another Man's Vine 2:28
7 Knife Chase 2:26
8 Lullaby 2:09
9 Starving in the Belly of a Whale 3:41
10 The Part You Throw Away 4:22
11 Woe 1:20
12 Calliope 1:59
13 A Good Man Is Hard to Find 3:57

Total: 42:09

sábado, 29 de agosto de 2026

Como una mula vieja

Mule Variations (Tom Waits, 1999)
 

CANCIÓN DISLOCADA“I didn't marry a man. I married a mule.” (Kathleen Brennan)

Seis años tuvimos que esperar para que Tom Waits nos regalara la continuación de su anguloso y complicado The Black Rider (1993). Un tiempo que mereció la pena de todas todas ante la envergadura artística de este, su decimocuarto disco de estudio, sin duda, uno de los mejores de su carrera. También su álbum más largo hasta ese momento —si no me fallan los cálculos—, lo que no impide que penetre en tu alma a poco que le dediques el tiempo que requiere.

Las virtudes de Mule Variations están a la vista. El hecho de grabarlo en los Prairie Sun Recording Studios, en su California natal, fue un elemento clave que impregna su sonido. No en vano, estamos hablando de unos estudios construidos en una antigua granja de pollos, con graneros y animales correteando por todas partes. Esto es especialmente notorio en una "Chocolate Jesus" en la que podemos oír a las gallinas de fondo. Sin duda, una ambientación ideal para lo que se traía Waits entre manos: una especie de profundización en las raíces de la tierra sin dejar de lado la heterodoxia sónica que llevaba siendo su seña de identidad durante más de tres lustros.

Siendo justos, y teniendo en cuenta el desvío que había supuesto The Black Rider, habría que compararlo con su auténtico predecesor espiritual, Bone Machine (1992). Una pelea de nivel que, en mi caso, gana Mule Variations. Mientras que el primero es un constructo maquinal y artero en el que la muerte, la descomposición y nuestra caducidad, en definitiva, marcan el tono hasta hacerla una obra casi infernal, el trabajo que nos ocupa, sin renunciar a la barbarie sónica habitual, muestra una humanidad que lo pega a la tierra. Bone Machine nos quitaba la carne para enseñarnos nuestro esqueleto. Mule Variations habla de soledad, pobreza, sexo, religión y amor perdido, con los personajes marginales de rigor, pero con empatía, como esa tierra que se queda bajo las uñas después de un día de trabajo duro.

Por eso, por encima de todo, y apelando a un gusto puramente personal, destacaría las composiciones que Tom escribió junto con su mujer, Kathleen Brennan. Temas de una hondura y una emoción que casi nos retrotrae a sus primeros discos. "Hold On", "Cold Water", "Take It With Me" o "Come Up to the House" se encuentran, sin exageración alguna, entre lo mejor de su cancionero. Algo que, unido a la potencia y al atractivo del resto de temas, logra armar un disco absolutamente embriagador y, me da a mí, que uno de los que mejor va a envejecer de todo su catálogo.

★★★★☆ 

1 Big in Japan 4:03
2 Lowside of the Road 2:57
3 Hold On 5:30
4 Get Behind the Mule 6:49
5 House Where Nobody Lives 4:12
6 Cold Water 5:20
7 Pony 4:29
8 What's He Building? 3:18
9 Black Market Baby 4:59
10 Eyeball Kid 4:24
11 Picture in a Frame 3:38
12 Chocolate Jesus 3:54
13 Georgia Lee 4:21
14 Filipino Box Spring Hog 3:07
15 Take It With Me 4:20
16 Come On Up to the House 4:35

Total: 69:56

lunes, 24 de agosto de 2026

Entra y quítate la piel

The Black Rider (Tom Waits, 1993)

MUSICAL DISLOCADO. The Black Rider es una obra de teatro musical con partitura de Tom Waits y libreto de Robert Wilson y William S. Burroughs. La obra se estrenó en 1990, aunque lo que tenemos aquí no es la transcripción literal de dicha pieza, sino que Waits toma el título para incluir grabaciones originales para la misma realizadas en Hamburgo, con una banda heterogénea de músicos de conservatorio y otros reclutados entre los vagabundos de la estación de tren. A estas canciones les añade otras nuevas realizadas a posteriori con músicos como Greg Cohen o Matt Brubeck —sí, el hijo del pianista Dave Brubeck.

Se trata de una obra fantasmal en la que los sonidos cabareteros y circenses, herederos de la música de entreguerras, con Kurt Weill y Bertolt Brecht a la cabeza, contribuyen al desasosiego en el que nos sume la voz desquiciada de Waits, ya sea recitando o entonando. Sin contar la colaboración morbosa y retumbante del propio Burroughs en la lectura del poema "T' Ain't No Sin", momentazo en el que el autor de El almuerzo desnudo (1959) parece estar entregando, de manera simbólica, su cetro al cantautor dislocado.

Estamos, por tanto, ante una obra hecha a partir de retales. Cosidos con mimo para que el resultado sea coherente dentro del mundo de líneas asimétricas de Waits, pero, aparte de episodios sueltos o algún personaje del musical, no podemos esperar aquí narración completa alguna. Algo que no es de por sí negativo. No olvidemos que estamos ante un producto discográfico en el que la coherencia se construye a partir de otros mecanismos. Una atmósfera que lo envuelva, un sonido que fluya dentro de unas mismas coordenadas... Cosas que se dan en este álbum obtuso, anguloso y difícil como ninguna otra obra de Tom Waits. Que ya es decir. Por eso, aunque aquí haya solidez y empaque, no puedo subirme al carro y vocear que estamos ante otra obra maestra. Es tut mir leid.

★★★☆☆

1 Lucky Day Overture 2:26
2 The Black Rider 3:20
3 November 2:50
4 Just the Right Bullets 3:35
5 Black Box Theme 2:45
6 'T'Ain't No Sin 2:35
7 Flash Pan Hunter / Intro 1:11
8 That's the Way 1:11
9 The Briar and the Rose 3:50
10 Russian Dance 3:10
11 Gospel Train / Orchestra 2:35
12 I'll Shoot the Moon 3:50
13 Flash Pan Hunter 3:05
14 Crossroads 2:45
15 Gospel Train 4:40
16 Interlude 0:30
17 Oily Night 4:25 feat. The Boners
18 Lucky Day 3:45
19 The Last Rose of Summer 2:10
20 Carnival 1:30

Total: 56:08

Aquí es de recibo acordarse de la obra sobre la que gira todo este disco y a partir de la cual surgió. Como he dicho arriba, se trata de una ópera con música de Waits y libreto de Wilson & Burroughs. A partir de la ópera Der Freischütz (El cazador furtivo) de Carl Maria von Weber, Wilson pensó en convertirla en una obra de teatro musical. Para ello pidió la colaboración de Waits y de un Burroughs que se encargaría del texto.

En busca de colaboradores, encontraron los brazos abierto del Thalia Theater de Hamburgo, donde los tres artistas estuvieron, componiendo, escribiendo y ensayando entre 1989 y 1990. Lo que salió, aunque basado en la ópera alemana mencionada arriba, fue algo totalmente personal y desviado. El núcleo argumental se mantuvo, esto es, el joven que necesita convertirse en un tirador infalible y para ello encuentra unas balas mágicas y hace un pacto con el diablo. A partir de esto, todo parecido con el original es pura coincidencia, ya que lo deforman hasta convertirlo en cuento de hadas expresionista salpicado por cabaret grotesco y teatro de vanguardia. De ahí las comparaciones con las obras de Weill/Brecht.

Sé que puede ser difícil imaginarse cómo era una obra tan heterodoxa. Por eso, lo mejor es echarle un vistazo y salir de dudas. Si hay coj...., claro. 

sábado, 22 de agosto de 2026

Obsolescencia programada

Bone Machine (Tom Waits, 1992)

 

CANCIÓN DISLOCADA. Ante una camarilla de acólitos hambrienta de nueva música de su ídolo, Tom Waits fabricó su disco de estudio número doce —sí, he contado sus bandas sonoras— con la idea de profundizar en una heterodoxia que ya controlaba con mano de hierro. Habían pasado cinco años desde su última obra propiamente dicha —sí, aquí me he saltado una banda sonora—, y con Bone Machine dejó claro que su compromiso artístico permanecía intacto y que sus coordenadas apuntaban al Hades más que nunca. 

El concepto del disco gira en torno a lo desechable del cuerpo humano. Somos máquinas de huesos, nos estropeamos con el tiempo y tienen que reemplazarnos por otras nuevas. De ahí que no resulte extraño que Waits haya vertido en el álbum una obsesión malsana por nuestra caducidad y por la muerte tanto física como espiritual. Pero también podemos encontrar en sus hechuras un ludismo inédito, pero lógico a poco que se piense, en el cantautor dislocado. En las entrevistas de la época era frecuente que cargara contra las innovaciones en los métodos de grabación digital y en el olvido en el que habían caído instrumentos y aparatos que, según sus propias palabras, "funcionaban de verdad". 

Hasta tal punto llega su aversión por la asepsia de la modernidad que, ante sus dudas con el espacio en el que iban a grabar, movieron el material de grabación y tendieron cables por el monte hasta un cobertizo con suelo de cemento cerca del estudio original. Ni que decir tiene que todo este ambiente entre campestre y opresivo se puede percibir cuando escuchamos el álbum. Algo que se acentuó por la obsesión de nuestro héroe con las percusiones. Incluso llegó a inventarse instrumentos como el conundrum, que suena por todo el disco y es básicamente una cruz de metal a la que le colgó barras metálicas, sables de Tijuana y otras barbaridades.

Todo esto influye en el sonido crudo, aberrante y casi aterrador de una obra en la que también destaca la garganta de un Waits más rugoso y cáustico que nunca. El marco perfecto para unas historias de decadencia y muerte que, sin tener momentos que destaquen claramente entre los demás, conforma un cancionero poderoso y sin fisuras. No, Tom a estas alturas no estaba para dar de comer a las listas de éxitos, pero a sus seguidores, por supuesto, eso no les importaba en absoluto. Simplemente tenía que seguir entregando colecciones tan adictivas y personales como esta para que siguiéramos creyendo en su palabra.

★★★★☆

1 Earth Died Screaming 3:41
2 Dirt in the Ground 4:10
3 Such a Scream 2:10
4 All Stripped Down 3:05
5 Who Are You 3:59
6 The Ocean Doesn't Want Me 1:53
7 Jesus Gonna Be Here 3:23
8 A Little Rain 3:00
9 In the Colosseum 4:52
10 Goin' Out West 3:22
11 Murder in the Red Barn 4:31
12 Black Wings 4:39
13 Whistle Down the Wind 4:37
14 I Don't Wanna Grow Up 2:33
15 Let Me Get Up on It 0:57
16 That Feel 3:12

Total: 54:04

viernes, 21 de agosto de 2026

jueves, 20 de agosto de 2026

Noctámbulos por el mundo

Night on Earth (Tom Waits, 1992) [BANDA SONORA]

SCORE DISLOCADO. Después de la exigente gira-espectáculo que siguió a ese grandioso Franks Wild Years (1987), y después de la publicación del disco en directo y la película que la retrataban, tocaba un paréntesis que se cerró cuando Jim Jarmusch, amigo personal de Tom, le pidió que escribiera la banda sonora para su nueva película. Night on Earth se estrenó en 1991, y Waits cumplió con creces con un score que bebía de las formas clásicas, pasadas por el estilo chatarrero y desquiciante que venía desarrollando en los últimos años.

Se trata de un trabajo de corte instrumental, salpicado por unos pocos temas vocales, que dejan claro que la inspiración del de Pomona sigue intacta y a pleno rendimiento. Auténticos hitos rompecorazones como "On the Other Side of the World" o todas las variantes de "Good Old World", cuyo motivo principal se va repitiendo por toda la banda sonora, convirtiéndose por derecho en el corazón y el motor de la misma. Un trabajo de reestructuración, obsesión y perspectiva múltiple que demuestra lo imaginativo que puede ser nuestro amigo a partir de un par de acordes y un par de versos. 

Waits, además, capta bien el tono de la película, ya que, como las viñetas en taxis de todo el mundo que vertebran la narración de Jarmusch, estas piezas son autónomas, pero dialogan y conectan entre ellas formando un conjunto sólido y unidireccional. Lo que no significa que pueda borrar del todo esa sensación de música para tener de fondo. Una apreciación totalmente injusta frente a la calidad de los temas, pero inevitable ante un disco con apenas cuatro canciones cantadas. Al fin y al cabo, cuando te pones un disco de Waits, lo haces, en buena medida, para escuchar su voz. Sí, así de tontos somos.

★★★☆☆

1 Back in the Old World (Gypsy) 2:30
2 Los Angeles Mood (Chromium Descensions) 2:35
3 Los Angeles Theme (Another Private Dick) 4:29
4 New York Theme (Hey, You Can Have That Heartattack Outside Buddy) 4:04
5 New York Mood (A New Haircut and a Busted Lip) 2:38
6 Baby I'm Not a Baby Anymore (Beatrice Theme) 1:59
7 Good Old World (Waltz) 2:47
8 Carnival (Brunello del Montalcino) 3:06
9 On the Other Side of the World 5:20
10 Good Old World (Gypsy Instrumental) 2:19
11 Paris Mood (Un de fromage) 2:28
12 Dragging a Dead Priest 4:00
13 Helsinki Mood 4:10
14 Carnival Bob's Confession 2:17
15 Good Old World (Waltz) 3:56
16 On the Other Side of the World (Instrumental) 3:59

Total: 52:37

martes, 18 de agosto de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)


PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 

Total: 45:17

Este disco me remite irremisiblemente a Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Demasiado obvio y, a la vez, un poco forzado, aunque si se analiza bien, hay más similitudes que diferencias entre la película y el disco. Es cierto que a la película le falta ese ambiente decadente y casi miserable que sí que exuda el disco. Sin embargo, no podemos obviar el hecho del piano en el bar —representado por Sam en la película—. Un pianista mucho más limpio y sereno en todos los aspectos que la imagen que nos ofrece Waits ya en la misma portada, pero un pianista sentimental hasta las trancas en ambos casos.

 

También está el hecho de que el bar en ambos casos represente la estación de paso de perdedores y borrachos, que en la película podríamos equiparar con agentes secretos en tránsito, espías y ex-presos políticos de renombre. Todos en un ambiente luminoso y casi festivo en la película, y en un entorno más deprimente, lúgubre y casi maloliente en el álbum.

Y por último, está el hecho de que el disco también evoque la soledad más tenaz y desesperanzada, cosa que cuesta vislumbrar en la película. A no ser que nos fijemos en el personaje de Rick, interpretado por Humphrey Bogart, auténtico arquetipo del ser solitario e individualista hasta el extremo.

Con todos estos ingredientes y perspectivas dislocadas y casi contrapuestas, podemos concluir, creo yo, que Closing Time bebe bastante del clásico de Curtiz. Queriendo o no, desde luego, en mi cabeza hay una interconexión que he tratado de explicar por muy loca que pueda parecer. O por demasiado obvia, repito.

DISCOS RELACIONADOS

 

✠✠✠

The Early Years Volumes 1 & 2 (Tom Waits,1991/1992) [RECOPILATORIO]

PIANO BAR. Tom Waits grabó estas tomas entre julio y diciembre de 1971, dos años antes de sacar su álbum de debut. Se trata, por tanto, de grabaciones tempranas de un autor en ciernes que se muestra comedido ante el piano y la guitarra, guardando las formas y con pocas, pero significativas salidas de tono —véase esa "I'm Your Late Night Evening Prostitute"—, en las que detectamos de inmediato que estamos ante un cantautor que puede romper moldes, como así lo haría en unos años.

Por lo demás, poco podemos añadir a un recopilatorio que nos muestra a un Waits en modo aprendiz, moviéndose como pez en el agua entre la tradición blues, country, folk y jazz. Un escritor muy fino ya desde esos primeros momentos, en los que nos ofrece estupendas melodías y letras sugerentes, algunas de las cuales ya nos íbamos a encontrar en sus primeros álbumes. Sin duda, todo lo que suena aquí podría pulirse un poco, no lo vamos a negar, pero también hay que reconocer que la mayor parte de estas tonadas podría haber tenido espacio en casi cualquiera de sus discos de la etapa Asylum. Algo que, para un imberbe cantante de apenas veintidós años, es un cumplido importante.

Y por supuesto, lo más interesante del lote, en ambos volúmenes, lo conforman las canciones que se quedaron en el camino y no encontraron espacio en sus álbumes posteriores. Lo que no quiere decir que no podamos disfrutar de las versiones primigenias de las otras, tomas en las que se nos presentan solemnes y adustas, pero perfectamente acabadas a pesar del escueto acompañamiento que ofrece Waits, mayormente en solitario, ya sea al piano o a la guitarra. 

También habría que destacar la novedad de esa voz limpia, casi de tenor, con la que nos obsequia el de Pomona en estos momentos iniciáticos, reveladores y hasta imprescindibles. Una vez, eso sí, que has hecho de Tom Waits parte importante de tu vida.

★★★

The Early Years Volume One

1 Goin' Down Slow 2:48
2 Poncho's Lament 4:17
3 I'm Your Late Night Evening Prostitute 3:16
4 Had Me a Girl 5:32
5 Ice Cream Man 3:11
6 Rockin' Chair 3:15
7 Virginia Ave. 2:41
8 Midnight Lullabye 3:37
9 When You Ain't Got Nobody 3:23
10 Little Trip to Heaven 3:02
11 Frank's Song 1:56
12 Looks Like I'm Up Shit Creek Again 3:03
13 So Long I'll See Ya 3:31

Total: 43:32

The Early Years, Vol. 2

1 Hope I Don't Fall in Love With You 5:01
2 Ol' 55 4:07
3 Mockin' Bird 3:27
4 In Between Love 3:01
5 Blue Skies 2:13
6 Nobody 2:47
7 I Want You 1:22
8 Shiver Me Timbers 3:48
9 Grapefruit Moon 4:36
10 Diamonds on My Windshield 3:10
11 Please Call Me, Baby 3:43
12 So It Goes 2:31
13 Old Shoes 4:24

Total: 44:10

Poseído por el neón

Big Time (Tom Waits, 1988) [DIRECTO]

CANCIÓN DISLOCADA. Una oportunidad de acercarse a la sensación de un directo de Tom Waits no debe desperdiciarse, y esa es la razón de ser de este disco espeso, crujiente y agrio que, por supuesto, no consigue su objetivo. O sí, siempre que no esperes lo que no debes.

Por muchas opiniones enfrentadas que instigue este trabajo, creo que es indiscutible que es una experiencia más que interesante. El disco recopila tomas de dos shows diferentes de su tour del 87. En él queda claro el modus operandi del de Pomona. Sus conciertos son momentos en los que crear a partir de un boceto, de deconstruir lo deconstruido y de sumergirse en la interpretación como el actor que siempre ha llevado dentro. Con canciones que no van más atrás de ese Blue Valentine (1978).

Con esa mirada desafiante y siempre hacia delante del artista, comprobaremos cómo las canciones que se tambaleaban en los discos de estudio están rotas aquí y las que estaban rotas están hechas añicos y pisoteadas. Por eso siempre recomendaré acercarse a esto después de contar con un buen bagaje paladeando y entendiendo la música de Tom Waits. De acuerdo, esto no es apto para no iniciados. Y para los que ya crean sabérselas todas, un consejo: déjense llevar y no pretendan que el cantautor dislocado ejerza de frío guía turístico. Tampoco digo que con esta premisa se pueda disfrutar esto a tumba abierta. Ni su sonido ratonero ni las tomas escogidas se pueden pasar por alto.

La buena noticia, sin embargo, es que hay una película de esta gira con el mismo título que este disco. Ahí sí que se podrán hacer una idea de la potencia artística de este auténtico genio. Aquí menos. El setlist varía bastante entre película y álbum, y en este último hay dos canciones que no encontrarán en sus discos de estudio. Una buena noticia, pero Waits casi exige el poder verlo además de oírlo. Sí, me quedo con la película, pero, desde luego, no desdeño este constructo contrahecho y deliciosamente desagradable. 

★★☆☆

1 16 Shells From a Thirty-Ought-Six 4:17
2 Red Shoes 4:19
3 Underground 2:35
4 Cold Cold Ground 3:27
5 Straight to the Top 2:48
6 Yesterday Is Here 2:42
7 Way Down in the Hole 4:43
8 Falling Down 4:15
9 Strange Weather 3:35
10 Big Black Mariah 2:59
11 Rain Dogs 3:36
12 Train Song 4:30
13 Johnsburg, Illinois 1:30
14 Ruby's Arms 4:54
15 Telephone Call From Istanbul 4:18
16 Clap Hands 4:57
17 Gun Street Girl 4:01
18 Time 4:10

Total: 67:36 

 

Big Time (Tom Waits/Chris Blum, 1988) [VÍDEO]

 

OPERETA INFERNALBig Time, el disco en directo, no es más que una de las patas del proyecto que pergeñaba Waits a finales de los 80. Este se completaba con una película que plasmara lo que sucedía en los conciertos de la gira de Franks Wild Years (1987), con el añadido de una especie de trama trufada de viñetas oníricas de difícil explicación. Una gira que recogió como ninguna otra la parte más teatral del cantautor, el cual representaba su papel con una convicción y una maestría al alcance de muy pocos. La película fue dirigida por Chris Blum y, por su calidad, yo la colocaría casi casi al nivel de esa Stop Making Sense (1984), la mítica cinta de Jonathan Demme que retrata a los Talking Heads en vivo.

Sé que puede resultar exagerado, y seguramente lo será, pero por muy inconexa y trabada que sea la película de Blum, resulta irresistible en muchos de sus casi 90 minutos. Un viaje al mismo corazón de la trilogía más reciente de Waits. En la cinta, sus obras maestrísimas Swordfishtrombones (1983), Rain Dogs (1985) y el ya mencionado Franks Wild Years se hacen carne y sus personajes, podemos decir que cobran vida. En un escenario mínimo, pero terriblemente evocador, con unos colores y texturas que nos remiten a todo un David Lynch y con una puesta en escena y una fragmentación argumental, sónica y de perspectiva deudoras, permítanme la exageración, de Samuel Beckett.

Las interrupciones constantes, las bajadas de volumen por cambiar la perspectiva del escenario a cualquier otra parte y la heterodoxia general de la cinta pueden resultar algo molestas. Sin embargo, a poco que conozcas el tríptico que contiene los ingredientes de esta obra de locos, comprenderás que no podía ver una aproximación mejor. El marco incomparable para un Waits pletórico en lo vocal y lo actoral. Todo un festival de convulsiones anatómicas, vocales y musicales, estas últimas por parte de una banda sensacional. Entendiendo este estado de gracia como la capacidad para producir una música abollada, bulbosa y perfecta(mente desagradable).

Más que un complemento, estamos ante el meollo del Waits de los 80. Si no han visto la película, no sé a qué esperan. Eso sí, se hace necesario un consejo fundamental: no esperen revisitar lo ya conocido y déjense zarandear. Tom Waits nunca ha servido para ser un aséptico guía turístico. Abandónense a la vorágine. Si lo hacen, les garantizo un viaje que podrán contar a sus nietos.

 1 Just Another Sucker on the Vine
2 Franks Wild Years
3 Shore Leave
4 Way Down in the Hole
5 Hang on St. Christopher
6 Telephone Call From Istanbul
7 Cold Cold Ground
8 Straight to the Top - Vegas
9 Strange Weather
10 Gun Street Girl
11 9th and Hennepin
12 Clap Hands
13 Time
14 Rain Dogs
15 Train Song
16 16 Shells From a 30.6
17 I'll Take New York
18 More Than Rain
19 Johnsburg, Illinois
20 Innocent When You Dream
21 Big Black Mariah

Total: 87 min.

Xxx 

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sábado, 15 de agosto de 2026

Nunca soporté a ese perro

Franks Wild Years (Tom Waits, 1987)

 

OPERETA DISLOCADA. Tom Waits se mueve como pez en el agua en este disco. Con la libertad creativa a tope, se revuelca y se recrea en una variedad estilística que convierte en el cajón de sastre perfecto para picotear. Todo con el hilo conductor de lo roto, lo esbozado, lo metálico. Todo eso que empezó a utilizar desde los tiempos de Swordfishtrombones (1983) y que acabaría encumbrándolo para la eternidad.

Precisamente la historia que aquí se cuenta, la de Frank, ya se adelantaba en el disco mencionado a través de la canción homónima. Allí ya se nos adelantaba el meollo de la cuestión, el de un tipo que, harto de todo, decide pegarle fuego a su casa. Un meollo que es aquí expandido y matizado para esta banda sonora de la obra de teatro del mismo título.

Un disco, por tanto, diferente para Waits. Aquí se permite juguetear con esa opereta que lleva en el ADN hasta niveles de profundidad insondable y de autoparodia totalmente desprejuiciada. Todo un exitazo artístico en una de las obras básicas para entender al genio de Pomona. Una que parecía un entretenimiento barato, pero que ha conseguido instalarse con fuerza en el núcleo duro de su canon. Dicho así, parece poca cosa, pero, créanme, el mérito es inmenso.

★★★★☆

1 Hang On St. Christopher 2:46
2 Straight to the Top (Rhumba) 2:30
3 Blow Wind Blow 3:35
4 Temptation 3:53
5 Innocent When You Dream (Barroom) 4:15
6 I'll Be Gone 3:12
7 Yesterday Is Here 2:29
8 Please Wake Me Up 3:36
9 Frank's Theme 1:49
10 More Than Rain 3:52
11 Way Down in the Hole 3:30
12 Straight to the Top (Vegas) 3:26
13 I'll Take New York 3:58 🕱
14 Telephone Call From Istanbul 3:12
15 Cold Cold Ground 4:07
16 Train Song 3:20
17 Innocent When You Dream (78) 3:08

Total: 56:38