
FUNK CUBISTA. El señor Waits nos propone en su decimoséptimo álbum un viaje al otro mundo, al centro de la tierra, a la estratosfera y más allá. Sí, una vez más, y como de costumbre desde hace más de veinte años, no nos asegura el retorno. Lo que significa, no lo duden ni un momento, una experiencia inolvidable.
Paisajes rugosos filmados en película de grano gordo, etéreos, bañados en la baja fidelidad de instrumentos y cacharros sacados del laboratorio de un científico loco. Funk cubista lo llama. Y con razón. Al fin y al cabo, aquí se cuelan los contoneos inenarrables de un James Brown descoyuntado y los espasmos disfuncionales de los Contortions. Funk, no wave, ritmos latinos y la base de blues que todo lo espesa. Por supuesto, también podemos deleitarnos con los recitados de lija de rigor, algo de jazz apenas esbozado y esa música de entreguerras descorchada desde el rincón más oscuro de su bodega.
Todo tocado por la varita de un loco genial, que vuelve a hacernos caer rendidos a sus pies. Rendidos ante una voz más inmisericorde que nunca. Un graznido cruel capaz de abrir una grieta bajo nuestros zapatos. Merced a lo cascado de su garganta y a una obcecación por tener un colchón instrumental más primario y despojado de aspavientos que nunca. Esto queda potenciado, además de por una instrumentación realmente esquelética, por el hecho de que la producción ha fabricado una masa sónica en la que todo suena como una amalgama sin definir. Un sonido salvaje y crudo que, en principio, le va como anillo al dedo a esta música.
O eso creíamos hasta que el propio cantautor junto a su esposa y mano derecha, Kathleen Brennan, decidieron que había que pulir un trabajo con el que no habían quedado satisfechos. De ese deseo surgió la nueva mezcla y remasterización que realizó la pareja en 2017. Una labor que no se quedó en lo cosmético, sino que modificó las pistas originales hasta dar con un resultado que suena radicalmente diferente. Personalmente, no soy amigo de estas maniobras, pero en este caso he de decir que esta es la versión en la que podemos disfrutar mejor de esta obra. Los instrumentos aparecen más separados y claros, lo que acaba dotando al álbum de una expresividad y un impacto de los que carecía en su versión original.
Por tanto, y sin que sirva de precedente, me quedo con esta remasterización como la referencia definitiva de un disco que, en cualquier caso, deja claro que el cantautor dislocado lo ha vuelto a hacer. Otra vez. Y van... tantas, que he perdido la cuenta.
★★★★☆
1 Top of the Hill 4:54
2 Hoist That Rag 4:20
3 Sins of the Father 10:36
4 Shake It 3:52
5 Don't Go Into That Barn 5:22
6 How's It Gonna End 4:51
7 Metropolitan Glide 4:13
8 Dead and Lovely 5:40
9 Circus 3:56
10 Trampled Rose 3:58
11 Green Grass 3:13
12 Baby Gonna Leave Me 4:29
13 Clang Boom Steam 0:46
14 Make It Rain 3:39
15 Day After Tomorrow 6:53
16 Chick a Boom [unlisted] 1:17
Total: 71:59
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