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viernes, 16 de enero de 2026

Here comes the man

I'm Your Man (Leonard Cohen, 1989)
 
 
CANCIÓN ENGALANADA. En esta época, Leonard Cohen estaba luchando por salir de la irrelevancia en la que le habían sumido sus últimos movimientos discográficos. Su ritmo se había ralentizado desde hacía lustros y entregaba un disco cada cinco años. Eso siempre ha ido a favor de la calidad de una discografía intachable, pero también suponía una amenaza a la hora de mantener el interés del público. Así, si con Various Positions (1984) había logrado conquistar a un público maduro deseoso de rememorar las glorias del pasado, con este I'm Your Man se confirma como el artista imprescindible que siempre ha sido y asalta las listas con una fuerza renovada e implacable.

Al grito de "First We Take Manhattan" el álbum de la esplendorosa madurez de Cohen va imponiendo sus detalles, su exotismo y las verdades de una poesía que suena más libre que nunca, para cantarle al inconformismo, al anhelo, a la arrogancia y a las simas insondables del amor. Para ello invoca a Lorca y a Hank Williams y rodea sus canciones de orquestaciones electrónicas donde la amenaza y lo exótico conviven en una armonía tan imposible como real.
  
Cohen hace gala de su dominio interpretativo y demuestra que sabe cómo acariciar y rascar como la lija con esa voz dorada, ese instrumento de dominación que va perdiendo octavas con los años y ganando hombría y profundidad. Canta, recita, se pierde en la gravedad de los abismos más negros y se deja acompañar por ese coro de ángeles que ya brilla con fuerza aquí.

Por una vez el intento por sonar moderno y relevante no se queda en nada. Era peligroso eso de añadir capas de sintetizadores a unos versos que siempre se habían mostrado más cómodos con una instrumentación más espartana. Es cierto que, después de experimentos como el muro de sonido de Phil Spector en Death of a Ladies Man (1977), estamos curados de espantos, pero eso no quita que se pueda acceder a I'm Your Man con un cierto recelo. Un recelo que es dinamitado por una voz auténtica que dice cosas implacablemente bellas. Una voz que sella con este disco el momento más estremecedor de una etapa de madurez que ofrecería alguna que otra gema más, pero que nunca alcanzaría las cotas de calidad del último alarido libertario del poeta canadiense.
 
★★★★
 
A1 First We Take Manhattan 6:01
A2 Ain't No Cure for Love 4:50
A3 Everybody Knows 5:36 ❤
A4 I'm Your Man 4:28 ❤
B1 Take This Waltz 6:00 ❤
B2 Jazz Police 3:53
B3 I Can't Forget 4:31
B4 Tower of Song 5:37
Total: 40:56

Austin City Limits #1411 [Friends of Austin City Limits — Leonard Cohen] (Leonard Cohen 1989) [VIDEO]

CONCIERTO ENGALANADO . Directo emitido por la TV norteamericana basado en el exuberante repertorio del muy reciente I'm Your Man (1988). Dentro del muy exigente y prestigioso programa Austin City Limits, el cantautor se presenta elegante y perfectamente arropado por músicos y coristas. En esa tesitura, con la que afrontar el final del milenio, Cohen desgrana unas canciones que ya forman parte de la conciencia colectiva. Toda una celebración de la palabra ante un público totalmente entregado.

El pero lo ponen un "The Partisan" demasiado movidito y una "Joan of Arc", versión soul adulto, algo aburrida. El colofón, sin embargo, es un ascenso a los cielos con unas "If It Be Your Will" y "Take This Waltz" inolvidables. La demostración sin tapujos ni fisuras de la absoluta grandeza del disco que vertebra este concierto. Y la aceptación definitiva del canadiense dentro de los exigentes círculos de la música tradicional norteamericana, que lo acogen para venerarlo a partir de este momento con uno de los conciertos históricos de la serie.

☆★★★

1. First We Take Manhattan
2. Tower of Song
3. Everybody Knows
4. Ain't No Cure for Love
5. The Partisan (Marly/Zaret)
6. Joan of Arc
7. Jazz Police (Cohen/Fisher)
8. If It Be Your Will
9. Take This Walt

Total: 61 min.

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domingo, 11 de enero de 2026

¿No te desnudarás para mí?

Live Songs (Leonard Cohen, 1973) [DIRECTO]

CANCIÓN DESNUDA. Es bien sabida la alergia al escenario del primer Leonard Cohen. El miedo escénico y el pánico a adelgazar la profundidad emocional de sus canciones a base de repetirlas pesaba demasiado en un cantautor que, antes que eso, era poeta. Un escritor al que le costó poner música a sus versos, pero que se resistió aún más a sacarlos de gira.

Así aguantó la presión hasta que hubo que promocionar su segundo disco, Songs from a Room (1969), momento en el cual se embarcó en una gira europea para saciar las ansias de la discográfica y, quién sabe, para probarse a sí mismo. A partir de esa gira ensamblaron este disco. Un producto imperfecto, compuesto básicamente por temas de ese segundo álbum y que cuenta con la capacidad para revivir el ritual a partir de esa solemnidad marca de la casa, pero también con algunos defectos que no podemos pasar por alto.

Para empezar, el sonido no ayuda —o tal vez, bien mirado, su calidad lo-fi, casi casera, acaba acentuando la desnudez de las canciones. Pero es que incluso tomándolo como el punto fuerte del disco. Por mucho que adoremos lo esquelético. Por más que disfrutemos de un artista que declama con tono fantasmal sus anhelos y derrotas, herido, sobrio o en llamas, no podemos obviar la falta de consistencia de una obra que muere un poco con cada fade out entre canción y canción. Eso por si no quedaba claro que aquí se han seleccionado interpretaciones de diferentes conciertos. Algo que no podemos olvidar en ningún momento y que afecta a nuestra capacidad de inmersión.

Luego están esos casi 14 minutos de travesía del desierto con "Please Don't Pass Me By", entre la congoja y el éxtasis. Catorce minutazos que acaban sacando pecho ante dudas y fallos flagrantes como "Improvisation" o "Queen Victoria". Esta última utiliza versos de "Queen Victoria and Me", de su poemario Flores para Hitler (1964), y fue grabada en una habitación de hotel de Tennessee. Ni que decir tiene que toda esa improvisación y casi diría que autoindulgencia se nota demasiado. 

Todos estos detalles hacen de este primer registro en directo del canadiense un objeto tan intrigante como fallido. El reflejo perfecto de la seriedad y el miedo con los que Cohen se tomaba sus apariciones en directo. La certificación de lo mucho que adoraba unas canciones que se arrancaba del tuétano de su alma con cada nueva interpretación, siempre cambiante, siempre viva. Un contenedor de emociones que, además, tiene temas que no vamos a encontrar en ningún otro álbum. Sin embargo, la emoción es amputada con demasiada frecuencia como para poder decir que aquí podemos sumergirnos de manera fidedigna en la experiencia de los recitales del primer Leonard Cohen. Un disco estupendo, de acuerdo, pero, a la vez, de esos que plantean demasiadas dudas.

★★★☆☆

A1 Minute Prologue 1:12
A2 Passing Thru 4:00
A3 You Know Who I Am 5:35
A4 Bird on the Wire 4:10
A5 Nancy 3:50
A6 Improvisation 3:12
B1 Story of Isaac 3:48
B2 Please Don't Pass Me By (A Disgrace) 13:55
B3 Tonight Will Be Fine 6:08
B4 Queen Victoria 3:20

Total: 49:10

Bird of a Wire (Tony Palmer, 1974) [VIDEO]

 

DOCUMENTAL. Es bien conocida la alergia al directo de Leonard Cohen. Sobre todo en sus primeros años. Por si alguien dudaba de ello y lo tenía por impostura, aquí está este documento para documentar la verdad suprema de un momento totalmente transformador en la carrera del cantautor canadiense. Tony Palmer registró para la posteridad la legendaria gira de Cohen por Europa e Israel entre marzo y abril del año 1972. No se limitó a las canciones. De hecho, la miga aquí está en los entresijos, los problemas, las dudas y los miedos que bullían entre bambalinas. La película resultante se estrenó en el Rainbow Theatre de Londres en 1974 para pasar rápidamente al olvido durante décadas.

No fue hasta 2010 cuando Palmer rescató las cintas, las restauró y editó la película en DVD. Gracias a ello podemos disfrutar a día de hoy de un documento único, con poco recorrido más allá del círculo del fandom más duro de Cohen, pero realmente revelador para cualquiera que se acerque a su figura. Una película fantasmal e íntima hasta la pornografía emocional. Una carga emocional que se potencia con unos primeros planos crudísimos para ahondar en la psicología de un cantautor completamente alérgico a la pose y a todo el circo de una industria en la que se sentía como un verdadero alienígena.

Toda eso está en la película. El miedo escénico del artista. Su miedo a venderse al mejor postor con la repetición ardua y sin alma de unas canciones que se había arrancado del alma. Su compromiso inamovible con el arte por encima de cualquier consideración económica... Cosas que ya sabíamos de él, pero que aquí quedan documentadas con una precisión y una falta de pudicia que traspasan más de una línea en cuanto a la intimidad del retratado.

Sin embargo, gracias a esta falta de pudor, hoy podemos entender mejor a Leonard Cohen. Podemos tener claro que sus canciones siempre han sido de verdad. Que lo que cuentan salía de lo más profundo de su ser. Que pocos artistas se han tomado tan en serio su labor como transmisores de emociones como él. Y que hacemos muy bien en tener estas canciones pegadas en el alma para siempre. Por mucho que las canciones aparezcan aquí amputadas en casi todo momento, que lo que nos cuenta la película no deje de estar fragmentado y por momentos demasiado vulgar.

A ver, es lo que hay si hablamos de la vida en la carretera. Es un motivo más para acabar exhausto y preguntarte si realmente merece la pena. Si realmente mereces la pena. Al final, tengo que quedarme con la reacción del público en su cierre de gira en Jerusalén. Una audiencia extasiada, perdonando que Cohen entrara y saliera del escenario sin fuerzas para seguir. Una audiencia que se sabía todas las canciones y estaba dispuesta a cantar por él. Ahí es donde él y sus músicos rompen a llorar entre bambalinas. La prueba fehaciente de que todo lo que has visto era la más pura y cruda verdad. Solo por eso ya podemos decir que estamos ante una película de nivel legendario. Un documento de valor incalculable para poner sobre la mesa la dificultad a la hora de compaginar integridad y dólares. Y sin impostura alguna. Por si algún cerdo sin escrúpulos lo dudaba, va a ser verdad eso de que Leonard Cohen ha sido uno de los más grandes.

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

Desgarramiento facial extremo

Facelift (Alice in Chains, 1990)

GRUNGE METAL. Estamos en plena zona cero. Así sonaba Seattle segundos antes de que Nirvana reventara la banca. Antes de la franela y las camisas de cuadros, ya flotaba en el ambiente esa angustia existencial, ese ardor inextinguible, pero en vez de llegarnos a través de Neil Young, lo hacía con el aliento metálico de Black Sabbath. Por eso no era extraño que Alice in Chains telonearan a Slayer o Megadeth. Y tampoco debe extrañarnos que el público les pitara. Para el jevi de toda la vida, estos jipis no podían ser nunca de los suyos. Entre dos aguas desde el principio, pues.

Con todos sus toques alternativos, Facelift no deja de ser un buen disco de metal. Una suerte de psicodelia metálica amparada en tres pilares de una solidez intimidante. A saber, la seria base rítmica que proporcionaba Sean Kinney (batería) y Mike Starr (bajo), capaces de lidiar con ritmos que se salían del típico cuatro por cuatro con una solvencia espectacular. Y luego está la auténtica clave de su sonido: la guitarra expresiva y llenatodo de un glorioso Jerry Cantrell, que se basta para hacerla sonar como una orquesta del inframundo; y la voz, esa voz, la del muy imitado y nunca igualado Layne Staley, un vocalista venenoso, profundo y emocional, capaz de sonar a heavy metal y a punk rock en la misma sílaba.

Un catálogo de excesos abrumador que peca del desequilibrio propio de la bisoñez, de querer meter todo lo posible de lo que va saliendo en el local de ensayo. Alice in Chains afinan bastante y se les cuelan pocos sapos, es cierto, pero pretender que un disco sobreviva al desgarro inoculado en los cuatro primeros temas (los singles del álbum) es algo titánico y que no está al alcance de cualquier banda. A ellos no se les nota mucho, pero los vaqueros metálicos de Seattle estaban empezando aún y Facelift acaba arrastrándose un poco sin acabar de recomponerse tras su comienzo arrasador. "Love, Hate, Love" aparte, claro.

★★★☆☆

1 We Die Young 2:32
2 Man in the Box 4:46
3 Sea of Sorrow 5:49
4 Bleed the Freak 4:01
5 I Can't Remember 3:42
6 Love, Hate, Love 6:26
7 It Ain't Like That 4:37
8 Sunshine 4:44
9 Put You Down 3:16
10 Confusion 5:44
11 I Know Somethin (Bout You) 4:21
12 Real Thing 4:03

Total: 54:01 

 Live Facelift (Alice in Chains, 1991) [VIDEO] [DIRECTO]
 
 
GRUNGE METAL. Alice in Chains en los prolegómenos del estallido. Mostrando lo buenísimos que eran ya, pero no solo eso. Mostrando también lo excitante e inigualable que era la escena del noroeste a principios de los 90. Luego todo se acabaría pervirtiendo, aunque eso nunca debería empañar el trabajo iniciático de bandas como esta. Son solo cinco canciones, aparte de los videoclips, pero son suficientes para captar el ardor abrasador en vivo de un grupo inigualable.
 
Este breve directo es importante por muchas cosas. A saber, el poder ver la potencia y la conexión indestructible con la que suena la banda ya es grandioso. Comprobar lo buenísimo que siempre ha sido Jerry Cantrell para llenar todo sin necesidad de guitarra rítmica de apoyo no tiene nombre. Y cómo no, someterse sin anestesia al poder infinito de una voz como la de Layne Staley, aquí en su máxima expresión, creo que no necesita mis palabras para entender que no es algo que se disfrute todos los días.
 
Sin embargo, lo mejor de esta filmación no es todo eso. Para mí, lo mejor siempre será el poder disfrutar de lo mejor de Facelift (1990), un disco estupendo pero que no acabaron de redondear, sin la paja. Es cierto que faltaría "We Die Young" para redondear la jugada. Entonces sí que podríamos hablar de obra maestra, pero aun así, esto llena y nutre como los mejores directos en formato doble, panorámico y todo lo que quieras.
 
Y es que cuando tienes cosas que ofrecer, basta con un buen blanco y negro, un poco de humo y una puesta en escena adusta que no tape el poder abrasador de unas canciones que parecían salir a borbotones piroclásticos de unas almas en plena erupción. Las harían buenas después, no digo que no, pero estas son muy especiales. Y eso no se lo quita nadie.
 
★★★
 
1 Man in the Box
2 Real Thing
3 Love, Hate, Love
4 Sea of Sorrow
5 Bleed the Freak
6 We Die Young (Video)
7 Man in the Box (Video)
8 Sea of Sorrow (Video)
 
 
Sap (Alice in Chains, 1992) [EP]

GRUNGE. Alice in Chains grabaron este EP casi por casualidad. La idea era grabar una canción para la película Singles (1992) de Cameron Crowe, pero estando en el estudio, y siguiendo un sueño del batería, Sean Kinney, decidieron registrar el material que venían trabajando en el local de ensayo. Al final hicieron diez demos, de las cuales cinco temas se trabajaron para completar este EP. El resto se guardó para su inminente LP ese mismo año.

El resultado fueron veinte minutos de música con predominio de lo acústico. En claro contraste con Facelift (1991), el grupo se relajó y mostró su cara más "amable", llegando incluso a incluir las colaboraciones de Chris Cornell (Soundgarden) y Mark Arm (Mudhoney), que prestaron sus voces en "Right Turn", además de los coros de Ann Wilson (Heart). Jerry Cantrell también se permitió el lujo de cantar en "Brother" y "Got Me Wrong" y, por si fuera poco, los cuatro del grupo intercambiaron sus instrumentos para un tema oculto que está entre lo más bizarro (y prescindible) que haya grabado nunca la banda. Un lastre inservible que acaba restando.

Con todo, un disco que cumple con su función, lo que no es moco de pavo. Una válvula de escape para dar salida a ideas y para experimentar, tomar nota y prepararse para el gran salto que supondría Dirt (1992), su disco más crudo y devastador en todos los sentidos. No se me ocurre mejor forma de tomar aire. Este sí es un auténtico disco de esos que llaman de transición. 

★★★☆☆

1 Brother 4:27
2 Got Me Wrong 4:12
3 Right Turn —Alice Mudgarden 3:17
4 Am I Insidelyrics 5:09
5 Love Song [unlisted] 3:44

Total: 20:49

miércoles, 15 de octubre de 2025

Un paseo por las nubes

The Song Remains the Same (Led Zeppelin, 1976) [DIRECTO]

HARD ROCK. Primero de todo, he de decir que esta fue mi puerta de entrada a Led Zeppelin. En una cassette grabada que no paraba de ponerme, entre la maravilla y la extenuación. Y es que, si bien conseguí digerir con cierta rapidez las primeras canciones —más o menos arquetípicas y más o menos abarcables—, estos casi cien minutos de música se me atragantaron más que otra cosa.

Y allá se quedó The Song Remains the Same. La película tampoco ayudó a que volviera a él gozoso. Tampoco el hecho de poder sumergirme en el resto de su discografía, mucho más apetecible y digerible en todos los sentidos. Pero por mucho que me haya tirado décadas sin escuchar este directo, la verdad es que su poso siempre había estado ahí, en mi subconsciente, entremezclando estos arreglos con los de los discos de estudio, rematando los versos como lo hace aquí Plant en "Rock and Roll", en lugar de como lo hace en Led Zeppelin [IV] (1971).

Un poso que ahora trato de sacar a la superficie para darme cuenta de que este obrón no ha perdido ni un ápice de su gigantismo; algo que ahora no me molesta, sino que se me presenta como el retrato más fidedigno de la etapa de excesos y absoluto endiosamiento de la banda en ese 1973 en el que se grabó. Algo que está en la interpretación: tan decidida y despiadada como resabiada y envarada. Mucho rock y muy poco de roll, podríamos decir, en un monumento al onanismo más insolente, con esos veintiseis minutos de pura masturbación guitarrera que son "Dazed and Confused": la puerta de entrada a los peores vicios de los setenta volcados uno a uno en unas canciones que se enredan y se enredan sin sentido alguno. "Moby Dick", "Whole Lotta Love"... Solo esas tres ya suman más de la mitad del minutaje de este directo.

Por todo esto, no puedo decir que la primera —y durante muchos años única—, referencia en directo de la banda sea una obra referencial ni parada obligada. Es más bien un artefacto en el que el fandom más incombustible de los cuatro hechiceros podrá saciar su apetito desmesurado. O quizás sea valioso como material de estudio para entender la decadencia de toda una era. En cualquier caso, si decides iniciar la inmersión, ten en cuenta que no va a ser fácil. Que te vas a encontrar un par de momentos deliciosos —"No Quarter" a la cabeza—, pero que te va a acabar doliendo la cabeza. De todas todas.

★★★☆☆

A1 Rock and Roll 4:03
A2 Celebration Day 3:43
A3 The Song Remains the Same 6:00
A4 Rain Song 8:24
B Dazed and Confused 26:53

C1 No Quarter 12:30
C2 Stairway to Heaven 10:58
D1 Moby Dick 12:47
D2 Whole Lotta Love 14:24

Total: 99:42

The Song Remains the Same (Led Zeppelin, 1976) [VÍDEO]

HARD ROCK. No todo el mundo sabe que el primer disco en directo de Led Zeppelin no deja de ser la banda sonora de la película que se estrenó en los cines norteamericanos el 20 de octubre de 1976. Una cinta que muestra, aún mejor que el disco, el nivel en el que estaba Led Zeppelin. Avión privado, excesos incontables y una vida disoluta que no podía ir de la mano con la creatividad de sus comienzos. No es de extrañar que este fuera el principio del fin de la época dorada de la banda.

Tanto el disco como la película se grabaron en el Madison Square Garden neoyorquino en julio de 1973, en plena gira de Houses of the Holy (1973). Sin embargo, la película cuenta con algunas escenas de fantasía en las que los miembros del grupo, por separado, se entretienen como si de actores se tratara. Un síntoma, me parece a mí, del endiosamiento y la autoindulgencia que carcomían a un grupo que también demostraba un fuerte distanciamiento entre ellos al no ser capaces de juntarse para nada que no fuera el concierto de turno.

Todavía harían un disco bueno después de estos conciertos, Physical Graffiti (1975), pero personalmente colocaría el inicio de su declive en esa gira. Un declive más que pronunciado que queda retratado para la posteridad en esta película tan grandiosa y tan dudosa al a vez. Y es que cuando ya no puedes subir más...

☆☆☆★★

1 Rock and Roll
2 Celebration Day
3 The Song Remains the Same
4 Rain Song
5 Dazed and Confused
6 No Quarter
7 Stairway to Heaven
8 Moby Dick
9 Whole Lotta Love 

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miércoles, 25 de septiembre de 2024

La stravaganza

Rock and Roll Circus (The Rolling Stones, 1996) [VÍDEO]

 

ROCK & ROLL/CONCIERTO. Me cuesta creer que alguien pudiera hacer lo que hicieron los Stones en 1968 para promocionar su último trabajo, un Beggars Banquet (1968), que los volvía a meter de cabeza en el rock puro y duro que siempre había sido su dieta principal. La idea consistía en dar un concierto como si de miembros de una troupe circense se trataran. Además, se las apañaron para acompañarse de estrellonas del calibre de John Lennon, Mitch Mitchell (Jimi Hendrix Experience), Eric Clapton, Yoko Ono, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull o Jethro Tull. Todo este fastuoso programa iba a ser emitido por la BBC, algo impensable en estos días, creo yo.

La cuestión es que la cinta quedó secuestrada por el propio grupo debido a una actuación que no les satisfizo. Máxime enfrentada a la virulencia y el poder de unos Who o al de una superbanda que llamaron Dirty Mac para la ocasión y que estaba formada por Lennon, Clapton, Mitchell y Keith Richards. Luego llegaría la muerte por ahogamiento en extrañas circunstancias de Brian Jones, y el proyecto se quedó en el olvido hasta 1996, año en el que lo lanzaron a bombo y platillo.

Lo cierto es que ante este artefacto creo que hay que diferenciar entre el disco y la película. Mientras que el primero es bastante disfrutable, pero no vence a una incoherencia rampante, la segunda da sentido a la música a través de las imágenes. En ellas podemos ver y disfrutar de la pirotecnia percutiva de Keith Moon, del ataque frontal al blues que realizaron Lennon, Clapton y compañía con una rendición apoteósica del "Yer Blues" que The Beatles acababan de incluir en su "álbum blanco", y también, admitámoslo, sufrir la brutalidad en todos los sentidos con la que Yoko Ono añadió una coda imborrable, en lo bueno y en lo abyecto, al tema. Además, podemos presenciar a los miembros de la banda ejerciendo de anfitriones mientras presentan las actuaciones en un estado más que evidentemente afectado por los estupefacientes. Esto, unido a las quince horas de rodaje, fue sin duda decisivo a la hora de enfrentarse a sus canciones.

Porque este desfile de atracciones, como en una auténtica para de monstruos, culmina con los Rolling Stones dando lustre a cinco canciones de Beggars Banquet más una "You Can't Always Get What You Want", que ya sonaba prácticamente como lo haría en Let It Bleed (1969). Puede que no sea la mejor actuación de su vida, aunque yo la veo bastante correcta. Sí que le falta brío, sobre todo en ese comienzo con "Jumpin' Jack Flash", que no le hace justicia a la que puede ser su mejor canción. Todo esto, no obstante, queda bastante más diluido en la película que en el disco. Las imágenes tan de la época, la fantasía que se marcan con la idea del circo, los sinsentidos que salen por sus bocas y el ambiente celebratorio hacen que la película sea un producto de su tiempo, que no ha envejecido bien, pero a la vez le da un encanto único.

★★★★☆

1 Mick Jagger's Introduction of Rock and Roll Circus
2 Entry of the Gladiators
3 Mick Jagger's Introduction of Jethro Tull
4 Jethro Tull - Song for Jeffrey
5 Keith Richards' Introduction of The Who
6 The Who - A Quick One While He's Away
7 Over the Waves
Taj Mahal - Ain't That a Lot of Love
9 Charlie Watts' Introduction of Marianne Faithfull
10 Marianne Faithfull - Something Better
11 Mick Jagger's and John Lennon's Introduction of The Dirty Mac
12 The Dirty Mac - Yer Blues
14 a. John Lennon's Introduction of The Rolling Stones
     b. The Rolling Stones - Jumping Jack Flash
15 The Rolling Stones - Parachute Woman
16 The Rolling Stones - No Expectations
17 The Rolling Stones - You Can't Always Get What You Want
18 The Rolling Stones - Sympathy for the Devil
19 The Rolling Stones - Salt of the Earth
 
Total: 59 min.
 

Rock and Roll Circus (The Rolling Stones, 1996) [DIRECTO]
 
La banda sonora de la película del mismo título fue lanzada prácticamente al mismo tiempo que el film y significó el octavo disco en directo para el grupo. No fue la mejor actuación de los Stones, quedando eclipsados por prácticamente todos los artistas invitados. Por eso se guardaron la cinta, aunque, a decir verdad, tampoco lo hicieron tan mal como para avergonzarse. Sí suenan un poco cansados y blandos, pero el directo es lo suficientemente correcto para que podamos sumergirnos en los primeros pasitos de una obra tan redonda como fue Beggars Banquet (1968).

★★★

viernes, 6 de septiembre de 2024

La muerte de la era de acuario

Gimme Shelter (The Rolling Stones, 1970)

 

ROCKUMENTAL/CONCIERTO. El significado de lo que pasó en Altamont como lápida de un movimiento y casi de una generación queda impreso en el grano de esta película que puede parecer ajada pero que en realidad tiene un corazón totalmente atemporal. No hay un mejor documento que este para retratar lo que era el hippismo, el "haz el amor y no la guerra", la comunión entre iguales, los efectos devastadores de las drogas psicodélicas y sus efectos en esa mente universal que iba a ser vapuleada por la violencia real y por la crudeza de un mundo que nunca estuvo preparado para todo eso.

La película retrata lo que ocurrió y el camino que hubo que transitar, incluyendo detalles de los problemas organizativos, para que los Stones pudieran realizar su soñado festival gratuito en EE.UU. como guinda a su gloriosa gira de 1969. Un tour que los encumbraría como la mejor banda de rock & roll del universo. El lugar elegido, o seleccionado por el azar, fue el autódromo californiano de Altamont, cerca de San Francisco. Un lugar que pasaría a la historia, más que por la música gloriosa que floreció allí, por los sucesos luctuosos que acaecieron.

Tener a los Hell's Angels como tu seguridad privada no parece la mejor idea del mundo, pero no sé muy bien cómo eso fue lo que hicieron los Rolling Stones. No queda claro que fueran contratados o no como seguratas. Las malas lenguas dicen que sí que fue así y que solo cobraban 500 dólares en cerveza por sus servicios. Las imágenes parecen indicar que sí que iban con la función de impedir el acceso al escenario por parte del público y no como otros dicen, simplemente para divertirse.

Lo cierto es que el ambiente se fue caldeando con el paso de las horas. Algo que la película muestra de manera magistral. Hasta el punto de que llegado el momento no hubo manera de controlar las peleas y los disturbios por mucho que los propios cantantes insistieran en la necesidad de relajar el ambiente. La escalada de tensión culminó con un Ángel del Infierno apuñalando a un chico de color, el cual fallecía en el acto. El hecho fue captado por las cámaras eliminando cualquier duda al respecto. El motivo no queda claro, pero parece que tuvo que ver con algún roce relacionado con la moto del angelito. Todo ocurrió mientras la banda tocaba "Under My Thumb", aunque la que quedó fuera del setlist durante cinco años sería "Sympathy for the Devil". Sería por su título, pero no se puede decir que los Stones se mantuvieran insensibles ante lo sucedido.

Podría pensarse que ha sido el morbo el que ha encumbrado a una película que incluso, raro en la época, se proyectó en el festival de Cannes. Una vez visionado, creo que es injusto pensar eso. No solo las interpretaciones son vibrantes, sino que toda la violencia y la mala hostia que había en el ambiente quedan impregnados en la cinta. En las interrupciones constantes, en las peleas que se suceden aquí y allá, en los métodos expeditivos de los Hell's Angels en el escenario... No hacía falta que muriera nadie para que quedara claro que con este concierto algo se estaba acabando. Después de Altamont, por duro que suene, se impondría la vuelta a una realidad que no tomaba prisioneros. La sociedad lo fue digiriendo de manera natural. Y los Stones no tuvieron más que enjugarse las lágrimas e imponer su ley en un territorio que conocían demasiado bien.

★★★★★

 

Bullshitters' corner

The Stones in the Park (The Rolling Stones, 1969)

ROCK & ROLL. Película histórica de Leslie Woodhead para Granada TV. En ella se nos muestra el regreso de los Rolling Stones a los escenarios tras el fallecimiento de Brian Jones. Lo hicieron en este festival al aire libre celebrado en el Hyde Park londinense el 5 de julio de 1969. Los Stones cerraron el mismo después de cuatro o cinco bandas entre las que se encontraba King Crimson. Asistieron entre 250 y 500.000 personas.

Otro momento histórico de dimensiones masivas en el que nos encontramos a Mick Jagger y los suyos como protagonistas. Además, el concierto también es importante por ser el primero en el que participó Mick Taylor a la guitarra en sustitución del malogrado Jones. A él le dedica Jagger el poema Adonais, escrito por Percy Bysshe Shelley por la muerte de John Keats. Momento emotivo pero algo frío al que le sucede la suelta de miles de mariposas.

Se habrán dado cuenta que me estoy centrando en un arsenal de datos y curiosidades para dejar claro que estamos ante un momento para la historia que merecía ser inmortalizado para la posteridad. Otra cosa es centrarnos en lo que importa, esto es, la actuación en sí, la música, y aquí es donde encuentro más problemas. No veo a una banda perfectamente engrasada. No siento una vibración contagiosa al escuchar esto. Y además, tampoco me ayudan las interrupciones con Mick hablando en una entrevista ni la introducción en plan documental. Que será algo necesario, pero no es lo más atractivo del mundo. Como tampoco esas transiciones y esos zooms extremos tan de la época, por no decir demodé o directamente viejunos.

Sopesando todas estas cualidades, no voy a decir que no merezca la pena ver a nuestros héroes en acción. Tamaña herejía no saldrá jamás de mi boca, pero sí que puedo sugerir el visionado de algún otro título para disfrutarlos más. Gimme Shelter (1970) o Ladies and Gentlemen: The Rolling Stones (1974) serían dos alternativas excelentes. Y cada una a su estilo, también históricas.

★★☆☆

  1. "Midnight Rambler" (4:30)
  2. "(I Can't Get No) Satisfaction" (4:00)
  3. "I'm Free" (2:50)
  4. Eulogy (for Brian Jones) (2:00)
  5. "I'm Yours & I'm Hers" (Johnny Winter) (2:10)
  6. "Jumpin' Jack Flash" (3:20)
  7. "Honky Tonk Women" (3:05)
  8. "Love in Vain" (Robert Johnson) (4:30)
  9. "Sympathy for the Devil" (10:30)

Total: 53:02

domingo, 15 de octubre de 2023

Esto es lo que pasa cuando los dejan sueltos

Live in Jazz in Marciac (John Zorn, 2010) [BOOTLEG]

 

PSYCH-JAZZ. John Zorn se lleva a una de sus infinitas encarnaciones, The Dreamers, al festival de jazz de Marciac, Francia, y el 11 de agosto de 2010 lía la mundial con un conjunto pensado para fabricar las atmósferas más densas y sólidas a base de vapores etéreos de un multicromatismo devastador. Para ello se beneficia de los poderes ilimitados de Jamie Saft a los teclados, Kenny Wollesen al vibráfono y percusiones cromáticas, Trevor Dunn al bajo, Cyro Baptista a la percusión, Joey Baron a la batería y Marc Ribot a la guitarra. 

Esa es la formación de ensueño que va desgranando los tres primeros temas como quien no quiere la cosa. Con aparente desgana, pero con un nivel de concentración y de gusto inalcanzables, nos sumergen en un mundo del que no vamos a querer salir. Al menos hasta que Zorn deja de dirigir a sus compañeros con sus gestos y muecas para agarrar el saxo alto y despertarnos del sueño a base de solos trepanadores de una violencia que solo habíamos escuchado en los momentos más salvajes de John Coltrane o de algún que otro maestro del free jazz.

 
 
Así está el nivel en una muestra más, tampoco creo que la mejor, de las habilidades del neoyorquino y sus compinches, aunque para mí es uno de los puntos más altos en los que he visto a Zorn y los suyos, sean estos los que sean. Será por la querencia que siento por la guitarra inenarrable de Ribot o será por la psicodelia lisérgica que esparcen por la sala, pero lo cierto es que se me hace imposible dejar de prestar atención a unos músicos que son capaces de conjurar paisajes inéditos y espantosamente maravillosos con una gracia que no solemos ver muy a menudo. Tampoco voy a negar que cuando Zorn entra en acción la temperatura aumenta varios grados, cosa que parecía imposible a priori y que da fe del nivel musical de uno de los genios más infravalorados del jazz y las músicas de vanguardia. 

No tengo más palabras para describir esto. Simplemente escúchenlo, o véanlo, hay filmación al respecto. Ambas experiencias van a ser un revolcón a más de un concepto preestablecido de esos que nos parecían inamovibles.


  1. Little Bittern 
  2. Anulikwutsayl  
  3. Exodus  
  4. Karaim  
  5. Lilin

Total: 54 min.

Pájaros en la jaula de oro

A Concert Behind Prison Walls (Johnny Cash / VV.AA., 1974) [VÍDEO]

COUNTRY. La cuarta y última referencia que se saca Johnny Cash de su serie de conciertos en prisiones no tiene ya mucho que ver con esos explosivos directos que registrara alrededor de un lustro antes en Folsom y San Quintín. La idea que los motivaba aparece aquí muy diluida ya, sin fuerza, en unas interpretaciones tan higiénicas y carentes de la pasión de antaño, que no encuentro diferencia entre interpretarlas en la Prisión estatal de Tennessee o en cualquier otro sitio.

Aunque el concierto se editó en CD en 2003, en esta reseña me refiero al especial televisivo del que ese disco es banda sonora. Un show en el que se nos presenta el gimnasio de la prisión adornado a todo lujo hasta el punto de que no sabemos ni dónde estamos. Los internos se encuentran sentados plácidamente también, lo que otorga al espectáculo un aire de solemnidad que, según creo, debía estar en las antípodas de lo que pretendía Cash cuando se le ocurrió dar su primer concierto para la población reclusa.

Un espectáculo, en definitiva, muy bonito, muy bien interpretado y sin una voz más alta que otra. Se me olvidaba comentar, y es importante, que Cash solo interpreta siete canciones aquí. El resto se las reparten entre Linda Ronstadt, Foster Brooks y Roy Clark. Un setlist, por cierto, en el que domina lo pacato, lo conservador y el desgarro contenido de unas baladas preciosas, pero que no acabo de ver funcionar tan envueltas ellas en teclados vaporosos y tan luminosas como el entorno que las rodea.

Lo mejor de todo este artefacto, sin duda, nuestro Hombre de Negro, el cual trata de sobreponerse a todos estos condicionantes y ofrece una interpretación magnífica, en un gran estado de forma, cerrando con un medley infeccioso que salva los muebles de un constructo que no es lo más recomendable para interesarse o ahondar en su figura, pero que, como todo a lo que puso voz el de Arkansas, es digno de ser disfrutado.

★★☆☆☆

1 Folsom Prison Blues 2:01
2 Sunday Morning Coming Down 3:47
3 Jacob Green 2:39
4 Linda Ronstadt - Desperado 3:26
5 Linda Ronstadt - You're No Good 2:52
6 Roy Clark - Rolling in My Sweet Baby's Arms 2:11
7 Roy Clark -That Honeymoon Feeling 2:34
8 Roy Clark - Shuckin' the Corn 2:08
9 Foster Brooks - Half as Much 2:54
10 Linda Ronstadt - Love Has No Pride 4:16
11 Linda Ronstadt - Silver Threads and Golden Needles 2:15
12 Hey Porter 1:15
13 Wreck of the Old Ninety Seven 1:19
14 Orange Blossom Special 3:36
15 A Boy Named Sue 3:03

Total: 45:05 

martes, 23 de mayo de 2023

El hombre de negro

En concierto: A su aire (Joan Manuel Serrat, 1974) [VIDEO]

CANCIÓN DE AUTOR. El 28 de marzo de 1974 Joan Manuel Serrat dio un recital memorable en L'Aliança del Poble Nou, Barcelona. La televisión pública era otra cosa por aquel entonces y, aunque controlada por el régimen, todavía era capaz de rendirse ante ejemplos de emoción epidérmica como esta interpretación de un artista mayúsculo en un momento insuperable artísticamente hablando.

Un concierto grandioso en su elegancia sencilla y serena, en el cual el artista alterna coplas en castellano y catalán con las que repasa buena parte de su producción discográfica hasta ese momento. Impagables para mí las versiones inconmensurables de "Mediterráneo", "Aquellas pequeñas cosas", "La saeta" o "Nanas de la cebolla", además de todas las canciones en catalán, las cuales cuentan con un hálito especial y son recibidas con entusiasmo por un público para el que el uso de su propia lengua era algo todavía lejos de estar normalizado por una dictadura que daba sus últimos coletazos, pero que no admitía disidencias de ningún tipo. Un entusiasmo que debía surgir de lo íntimo que contenían unas canciones que solo podían ir dedicadas al pueblo representado en esas butacas.

No llega a la potencia indomable de ese Les adieux à l'Olympia (2005) con el que se documentó la despedida de Jacques Brel de los escenarios, pero se acerca lo suficiente para que hablemos de gozada absoluta.

★★★★☆

1 Mediterráneo 4:37
2 Cançó de bressol 4:29
3 De parto 4:09
4 La saeta 4:09
5 La lluna, la pruna 2:38
6 Poema "Una hoja de hierba" de Walt Whitman 3:47
7 Campesina 1:09
8 La primera 5:06
9 Aquellas pequeñas cosas 5:50
10 Cançó de matinada 2:54
11 Nanas de la cebolla 3:06
12 Fiesta 3:16
Total: 45:10

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