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martes, 27 de enero de 2026

Hálito criogenizado

Thanks for the Dance (Leonard Cohen, 2019)

CANCIÓN EXHUMADA. La beatitud serena del último Leonard Cohen palpita en esta música con una belleza y una autenticidad pocas veces vista en los testamentos que nos endosan las discográficas y los familiares del artista fallecido de turno. Poco importa que todas estas tonadas hayan sido reconstruidas a partir de las pistas de voz del canadiense y sin su intervención ni visto bueno. Poco importa que estemos ante una obra-frankenstein orquestada, arreglada y erigida por Adam Cohen, hijo de nuestro héroe. Y tampoco tiene importancia la cantidad de gente que ha metido sus manazas aquí, de Daniel Lanois a Beck, de Jennifer Warnes a Damien Rice.

Como digo, todo esto importa poquísimo, porque el resultado habla de un trabajo bien hecho, de emoción y de grandeza para un proyecto cargado de todas las dudas del mundo. Se ve que el respeto de todos los músicos por el canadiense les ha hecho redoblar esfuerzos o no inmiscuirse en demasía, no podemos saberlo, pero lo que sí parece claro es que han encontrado la forma de que Leonard nos hable por última vez de forma clara y potente. Como si quisieran concederle la gracia de una despedida como merece.

Arriba he hablado de dudas hacia un proyecto sospechoso. No podemos olvidar que las pistas vocales fueron sacadas de las sesiones de grabación de You Want It Darker (2016), por lo que comparten un mismo espíritu y esa misma belleza desangelada y terminal que las hace a la vez dolorosas y extáticas. Según comenta su hijo, habían hablado largo y tendido sobre los arreglos, instrumentaciones y los sentimientos que pretendía evocar con esta obra, pero es difícil no pensar que estamos ante unos bocetos que bien podrían ser descartes que no pasaron el filtro para entrar en la última obra que el canadiense vio publicada antes de dejarnos.

"No son ni descartes ni caras B", afirma Adam con rotundidad. Vale, podemos creerlo. Lo que es innegable es que estamos ante una colección de bocetos. Esa sensación, más o menos patente según el tema del que hablemos, revolotea durante toda la escucha de un disco que nos muestra de manera prístina el color ocre y apagado del último aliento del poeta. Y esto se materializa en canciones con un hálito extenuado, flores marchitas de belleza decadente y casi agónica. Todo un catálogo de fotos en sepia con el que poner a prueba nuestra necrofilia más recalcitrante. Y no digo que esto sea malo, que conste. Es más que digno, no diría que la joya que predican por ahí, pero sí elegante hasta decir basta.

★★★☆☆

1 Happens to the Heart 4:33
2 Moving On 3:11
3 The Night of Santiago 4:15
4 Thanks for the Dance 4:13
5 It's Torn 2:57
6 The Goal 1:12
7 Puppets 2:39
8 The Hills 4:17
9 Listen to the Hummingbird 2:01

Total: 29:18

Adam Cohen se tomó este trabajo casi como un mandato de su padre, como su último deseo antes de morir. Según comenta en las entrevistas, su padre, a la vista de que no iba a poder acabar el trabajo, le encomendó como tarea que acabara las canciones. Y eso hizo, no sin rodearse antes de pesos pesados del nivel de Beck, Daniel Lanois o Jennifer Warnes, entre otros.

 
 
Según parece, el hijo trató de seguir en todo momento los deseos del padre basándose en sus conversaciones y en toda una vida mamando el estilo y el gusto de su progenitor. Además, había producido el disco anterior, con el que Leonard había quedado más que satisfecho. Motivos, por tanto, para tener confianza en las intenciones y los resultados de una obra que, sin ser esencial en el canon del poeta, se gana su sitio y acaba reclamando más atención de la esperada.

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lunes, 26 de enero de 2026

Y apagó la llama

You Want It Darker (Leonard Cohen, 2016)

CANCIÓN TERMINAL. Lenny nos conoce muy bien. Lo queremos más oscuro. Siempre. Y ahí está él para apagar la llama. Aunque esta vez se ha pasado. De abisal, de primario, de profeta. You Want It Darker se ha convertido en el último disco de Leonard Cohen. Seguro que sin quererlo, ha prologado la partida accidental, inesperada y dolorosa del genio de Montreal.

El decimocuarto trabajo de Cohen sigue la línea marcada desde su última vuelta al mundo artístico que podríamos situar en esos notabilísimos Old Ideas (2012) y Popular Problems (2014). Este You Want It Darker sigue rebosante de esa hermosa aceptación que surge de tener todas las cuentas saldadas. Leonard Cohen lleva tiempo mirando de cara a lo inexorable, consciente de su caducidad y seguro que orgulloso de sus conquistas. Los modismos y los tics son los mismos, pero algo ha cambiado aquí. Si en sus discos de la primera década del nuevo siglo se ocultaba tras los trinos de su coro de ángeles, llegando incluso a hacerlas protagonistas absolutas en muchos momentos, desde Old Ideas ha ido progresivamente cogiendo el timón de nuevo. Con una voz reventada, con las llagas de la vida supurando en cada fraseo, y con una autenticidad que impone y duele, se marca un disco digno de cerrar el círculo. Aquí todo se paladea con mesura y delicadeza. El amor y la pena de siempre, preñados de ese tono a última vez que sobrevuela cada arreglo y cada sílaba.

Un disco triste, por tanto. Sin paliativos que busquen el eufemismo. Un disco triste. Mucho. Y reconfortante, ¿no es curioso? Así ha sido siempre el maestro. Aquí se marca una vuelta, no sólo a los tiempos negros de Songs of Love and Hate (1971), sino también a los violines expresionistas y gitanos de Recent Songs (1979). Sin nostalgias de ningún tipo, aunque no haya mucho futuro al que mirar. Por eso es tan poderoso. "You Want It Darker", la canción, "Leaving the Table", "If I Didn't Have Your Love" o "It Seemed the Better Way" no podrán competir nunca con las viejas glorias, pero lo mejor es que tampoco parece importarles. Suenan auténticas y orgullosas, transformando su falsa medianía en grandiosidad. Desde lo mínimo, sin aspavientos, dan lustre al mausoleo prodigioso que el canadiense se ha ido construyendo. Año a año, mes a mes, día a día, pensamiento a pensamiento.

★★★

1 You Want It Darker 4:44
2 Treaty 4:02
3 On the Level 3:27
4 Leaving the Table 3:47
5 If I Didn't Have Your Love 3:35
6 Traveling Light 4:22
7 It Seemed the Better Way 4:21
8 Steer Your Way 4:23
9 String Reprise / Treaty 3:26

Total: 36:07

Este disco acaba siendo la despedida perfecta. Y no porque no llevara tiempo anunciando que esto se acababa. Y no porque sea muchísimo mejor que los dos anteriores. De hecho, si cogemos las canciones una a una no vamos a poder entender cómo este tiene cuatro estrellas y los otros tres.

 

Esa diferencia no se explica por una cuestión puramente numérica. Su razón está en el bloque, en ese manto negro que conforman estas canciones arregladas con lo mínimo, susurradas y abisales. Una colección tan llena de sentido y de interconexiones que se convierte en el mejor disco de Lenny en casi treinta años. Sí, desde ese fulgurante I'm Your Man (1988), que se dice pronto.

domingo, 25 de enero de 2026

Postales europeas

Can't Forget: A Souvenir of the Grand Tour (Leonard Cohen, 2015) [DIRECTO]

CANCIÓN SECRETA. Lo primero que habría señalar ante el sexto disco en directo de Leonard Cohen es su carácter bizarro. Un disco que se supone que documenta su gira de 2012-13, pero que lo hace desde bambalinas más que desde la experiencia del espectador. Digo esto, porque está extrañamente compuesto por tomas sacadas de las mismas pruebas de sonido, junto con otros temas que sí son recogidos del concierto en sí. 

Y por si esto fuera poco, la selección es lo último que cualquier seguidor del canadiense podía esperar. Un par de versiones —de Georges Dor y de Mike Curtis/Billy Yates —popularizada esta última por George Jones—, una inmersión en piezas más que oscuras de su repertorio y el estreno de dos canciones inéditas.

Características estas que redondean uno de los discos más extraños de su carrera, pero que a la vez son el gancho perfecto para el fan de toda la vida. Ese que pensará, "vale, no voy a disfrutar de la experiencia fidedigna de lo que es un concierto del Cohen terminal, pero me voy a deleitar con material nuevo para mis orejas"

Y sí, por momentos parece que estuviéramos ante un nuevo trabajo de estudio del autor de "Suzanne". Así de bien suenan estas tomas y así de en forma nos encontramos a un cantante que, sin llegar ni de lejos a las notas a las que llegaba antes, consigue lo más difícil una vez más: llegar al centro de la diana, a nuestro corazón. 

En un disco hecho de retales, tal y como muestra ese frankenstein que ensamblan en la última canción, una "Stages" cosida de trozos de dos shows diferentes y que nos muestra lo deliciosamente cáustico que podía ser en sus introducciones y lo camaléonico que podía ponerse cuando se trataba de revisar material añejo como esa "Tower of Song" que prologa y de la que deja constancia en la prueba de sonido. Una versión que pintaba más que bien, pero que amputan en un fade out de esos que te dejan cara de tonto. Un coitus interruptus que te despierta y hace que te preguntes qué has estado escuchando exactamente. 

No me entiendan mal. Merece la pena acercarse a curiosear, pero el pestazo a maniobra comercial a mano armada no hay quien se lo quite. Eso sí, si te tapas la nariz y miras para otro lado podrás disfrutar de un ángulo distinto del poeta. Una cara oculta más íntima y personal, con canciones que no podemos encontrar en ningún otro sitio. Bien pensado, y sopesando las ventajas e inconvenientes, diría que no está nada mal.

★★★☆☆

1 Field Commander Cohen - Live at Denver Soundcheck, 2012 4:23
2 I Can't Forget - Live at Copenhagen Show, 2012 4:18
3 Light as the Breeze - Live at Dublin Show, 2012 6:33
4 La Manic - Live at Quebec City Show, 2012 4:15
5 Night Comes On - Live at Mönchengladbach Show, 2012 5:56
6 Never Gave Nobody Trouble - Live at Odense Soundcheck, 2013 4:52
7 Joan of Arc - Live at Quebec City Soundcheck, 2012 6:31
8 Got a Little Secret - Live at Auckland Soundcheck, 2013 4:35
9 Choices - Live at Christchurch Soundcheck, 2013 3:31
10 Stages - Live at Sydney Show and Hamburg Soundcheck, 2013 3:43

Total: 48:37 

sábado, 24 de enero de 2026

Des-pa-ci-to

Popular Problems (Leonard Cohen, 2014)

CANCIÓN MOVEDIZA. El que iba a ser penúltimo disco de estudio de Leonard Cohen empieza con una canción un tanto sorprendente en el que el canadiense se deja de metáforas enrevesadas para hacer todo un alegato a favor del sexo pausado y casi diría que tántrico. Algo que descoloca al más pintado, pero algo que, como podíamos imaginar no se queda en lo lúbrico. "Slow" puede ser muchas cosas, puede ser más directa que las demás, pero con las escuchas se ve claro que no es superficial. Sí, va sobre lo maravilloso que es follar despacio, pero también sobre el disfrute sincero y pausado, sobre resistirse al ritmo que nos impone este mundo asesino, sobre la vejez y sobre cómo vivir lo que te queda en este mundo.

Todo eso veo en la apertura de un disco sereno y lleno de matices. Un álbum de esos que se va desplegando poco a poco, al ritmo que marcaba "Slow". Un vaivén cadencioso que te mece y te acoge con calidez y del que no vas a querer desembarazarte durante la algo más de media hora que dura. Caricias pendulares que están en las antípodas de lo inmediato. Porque de primeras, Popular Problems no parece gran cosa. Personalmente, me ha costado despegarme de esa idea que me susurraba que no era más que una prolongación inerte y poco agraciada de Old Ideas (2012). Un error que las escuchas atentas desmontan sin esfuerzo. Este disco, no solo tiene personalidad y cosas propias que ofrecer, sino que, a poco que te pares con él, te va a dejar claro que es mejor que el anterior. Sin hitos de la altura de "Come Healing", pero sin bajones tan significativos como "Banjo". Con un nivel medio que lo hace más disfrutable y más perdurable. Sin atreverse a rozar las glorias del pasado, eso que quede claro también. 

Así las cosas, la senectud del maestro pintaba la mar de interesante para el aficionado. Lo demostraría con esa joyita llamada You Want It Darker (2016) con la que se despediría involuntariamente, pero que nadie piense que ese álbum surgió de la nada. No sería justo obviar el renacimiento que pudimos disfrutar desde Old Ideas, el trabajo con el que encarriló una carrera peligrosamente a la deriva. Por mucho que todo esto se deba a una obligación y no al deseo del canadiense. Sí, sin el desfalco que sufrió en sus cuentas por parte de su representante a principios de siglo. puede que esta música no existiera. Pues con este disco podemos decir sin dudar que nos alegramos de que no sea así. 

★★★☆☆

1 Slow 3:25
2 Almost Like the Blues 3:28
3 Samson in New Orleans 4:39
4 A Street 3:33
5 Did I Ever Love You 4:11
6 My Oh My 3:37
7 Nevermind 4:40
8 Born in Chains 4:56
9 You Got Me Singing 3:32

Total: 36:01

Xxx 

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jueves, 22 de enero de 2026

Las mismas ideas, la misma clase

Old Ideas
(Leonard Cohen, 2012)

CANCIÓN RESTAURADA. Puede parecer injusto, pero Leonard Cohen paga con creces la factura de la inmortalidad. Parece que tenga que demostrar algo todavía, después de cuarenta y cinco años de carrera discográfica y algunos más como escritor. De nada sirve lo logrado anteriormente. De nada que su nombre esté ya grabado para siempre en el templo de la eternidad. La desconfianza se cierne sobre cada nueva obra que publica el canadiense. Y la desconfianza suele ser vapuleada por su talento.

Old Ideas juega con un título preciso y sin ambages. Cohen no inventa nada, porque al fin y al cabo su música es un mundo en sí misma, un estilo inabarcable. Como su voz, de rango cada vez más limitado y profundidad cada vez más abisal. Un susurro envejecido y tierno, feroz y curativo, capaz de conmover con una potencia milenaria. Con ella desgrana sus versos viejos, su lírica erótica y mística. Y nos vuelve a hacer llorar y henchirnos de gozo divino ante palabras de alabanza y nostalgia, de amor y oscuridad.

Old Ideas no ofrecerá nada nuevo, pero a mí me parece lo mejor que ha publicado en lustros. Desde The Future (1992), no empezaba un disco con la convicción y la calidad del cuarteto inicial. Preciosas y oscuras, con ese toque justo de emoción que solo él sabe darles. Y hablar de ese himno eclesial que es "Come Healing" es hacerlo de una joya refulgente dentro de su canon. De una canción de belleza clásica, con las voces radiantes de su coro de ángeles empastando a la perfección con el tañido mate del maestro. El punto culminante de un disco coherente, sentido y precioso.

Leonard, ese deportista, ese pastor, ese cabrón perezoso. Un monje zen que aplica arreglos mínimos a canciones máximas. En una vuelta a los mejores tiempos de The Future y I'm Your Man (1989), pide que se le muestre el camino para volver a casa. Y mientras, nos obsequia sus mejores tesoros. Los verdores que le quedan a una juventud que él nunca tuvo. Porque siempre fue viejo. Siempre lo hemos intuido y ahora... Ahora ya lo sabemos.

★★★

1 Going Home 3:50
2 Amen 7:39
3 Show Me the Place 4:08
4 The Darkness 4:30
5 Anyhow 3:09
6 Crazy to Love You 3:08
7 Come Healing 2:53
8 Banjo 3:26
9 Lullaby 4:48
10 Different Sides 4:10

Total length: 41:41

Xxx 

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miércoles, 21 de enero de 2026

Según Leonard Cohen...

Acordes con Leonard Cohen / According to Leonard Cohen (VV.AA., 2007) [DIRECTO]

HOMENAJE. Estamos ante un tributo extraño. Sentido, sincero, pero raro. Un homenaje a Leonard Cohen sin Leonard Cohen. Como si fuera un panegírico. Es cierto que aparecen Anjani Thomas, Perla Batalla y Adam Cohen; pareja, colaboradora e hijo del cantautor respectivamente. Algo que enaltece un espectáculo ideado por Alberto Manzano, traductor de Cohen al castellano y amigo personal del canadiense. Lo enaltece, pero no deja de ser extraño. El autor de Beautiful Losers (1966) aún estaba vivo. Sin embargo, por lo que fuera, no pudo participar en un concierto en el que se celebraba su inmenso legado. 

Ya he dejado claro que este directo no me parece muy normal. Lo que no significa que me parezca malo. Ni mucho menos. La pasión y la verdad con la que los artistas que desfilan por el Festival de Portaferrada en Sant Cugat del Vallès en el que se grabó me parecen admirables. También alabaría una mezcolanza idiomática que enriquece unas composiciones totalmente universales. Aquí se canta en inglés, pero también en castellano, catalán y euskera, haciendo al disco poco exportable más allá de nuestras fronteras, pero dándole también esa perspectiva diferente y exótica que siempre ha imbuido el trabajo de nuestro monje zen favorito.

Universalidad militante en un espectáculo que apuesta por el intimismo y los arreglos medidos y acolchados. Algo que dota de calidez al disco, pero que también, seamos crueles, puede invitar al bostezo en algunos tramos. Y es que toda esta penumbra obliga al oyente a transitar por la fina línea que separa lo hermoso de lo naíf. Un equilibrio que no siempre es fácil mantener a lo largo de un trayecto de hora y tres cuartos entre violines, guitarras flamencas, susurros y solemnidad casi terminal. 

Y es que a Leonard Cohen hay que tomárselo muy en serio, claro que sí, pero no podemos olvidar ese espacio que él siempre dejó para el humor y la ligereza. Si no sus discos podrían ser insoportables. Algo que nunca han sido gracias a una retranca negruzca que en esta noble y valiente ceremonia de sumisión han dejado totalmente de lado. Una pena por la que llorar al ritmo de todos estos acordes inflamados.

★★☆☆☆

Disco 1

1 Duquende - Mi gitana
2 Jackson Browne - A Thousand Kisses Deep
3 Jabier Muguruza - Chelsea Hotel
4 Elliott Murphy - Diamonds in the Mine
5 Juan Perro - Tú sabes quién soy
6 Javier Colis & Perla Batalla - Balada de la yegua ausente
7 Anjani - Thanks for the Dance
8 Toti Soler - Susanna
9 Constantino Romero - Títulos
10 Adam Cohen - Bird on the Wire
 

Disco 2

1 Adam Cohen - Pequeño vals vienés
2 Perla Batalla - Suzanne
3 Christina Rosenvinge - Impermeable azul
4 Jabier Muguruza - So Long, Marianne
5 Gerard Quintana - Al.leluia
6 Anjani - Half the Perfect World
7 Luis Eduardo Aute - El futuro
8 Constantino Romero - Cualquier sistema
9 Javier Colis & Javier Mas - El carnicero
10 Constantino Romero - Oración por el Mesías
11 Perla Batalla - Baila conmigo (hasta el fin del amor)

Total: 106 min.

Si nos fijamos en el título de este espectáculo/concierto/disco tributo, concluiremos que tiene más miga de lo que parece. Cualquiera que sepa cuatro palabras de inglés percibirá que no se trata de una traducción del inglés al castellano o viceversa. Es una adaptación, un acuerdo de mínimos que se fija más en la sonoridad que en el significado.

 

Algo que puede parecer casual, pero que enlaza a la perfección con las adaptaciones de las letras del maestro a los idiomas ibéricos que se ejecuta aquí. Algo que no me extrañaría que hubiera salido del puño y letra de Alberto Manzano, traductor de la obra de Cohen al castellano y auténtico impulsor y director artístico de este proyecto.

Lo único cierto es que en la mayoría de los casos, las canciones en castellano, euskera y catalán dejan un poco de lado la fidelidad a lo que dicen los originales para centrarse en la sonoridad de las palabras a la vez que construyen una atmósfera que se corresponde lo mejor posible con el sentido y el corazón de las letras del poeta canadiense. No lo llamaría pretenciosidad, aunque no niego que me dan ganas por momentos.

martes, 20 de enero de 2026

Tirando de fe

Dear Heather (Leonard Cohen, 2004)

CANCIÓN EXHAUSTA. Los discos de Leonard Cohen a estas alturas huelen a despedida, y este más que ninguno. Consciente de que puede ser el último (esperemos que no) procura despedirse con dignidad. Y lo hace sin miedo a tomar versos ajenos (Lord Byron, Frank Scott), colaborando con Sharon Robinson o Anjani Thomas, o inspirándose en una canción tradicional quebequesa ("The Faith") o un clásico estadounidense ("Tennessee Waltz"). 

Esta generosidad y modestia, casi paso atrás, la redondea dedicando varios temas a amigos y reduciendo su presencia vocal. En algunos temas solo hace coros o recita, dejando el peso en las melodiosas voces de Thomas o Robinson. Desde luego, si es una despedida, lo es con la cabeza alta, con la aceptación de lo efímero de la existencia y con el optimismo del que lo ha vivido todo y aún ve esperanza en nuestro tiempo. 

Y si es una despedida, no puedo decir que sea la que sus seguidores deseábamos. Un disco casi terminal en el que nos muestra ese yin y ese yang, optimismo y negrura, de una manera tan hermosa como anémica. Tan delicada como inane. Porque puede que este álbum sea más equilibrado que el anterior, pero le faltan los hitos de rigor. Puede que esté más enfocado, pero sugiere mucho y enseña poco. Fuerzas que entrechocan con calma en una pelea silente que parece importarle solo a un cantautor que ha abandonado el personaje para siempre. Bien por él, pero lo que es a nosotros... todo esto nos hace mucha menos gracia.

★★☆☆☆

1 Go No More A-Roving 3:40
2 Because Of 3:00
3 The Letters 4:44
4 Undertow 4:20
5 Morning Glory 3:28
6 On That Day 2:04
7 Villanelle for Our Time 5:55
8 There for You 4:36
9 Dear Heather 3:41
10 Nightingale 2:27
11 To a Teacher 2:32
12 The Faith 4:17
13 Tennessee Waltz (Live) 4:05

Total: 48:49

No este un disco en el que los opuestos se entrechoquen con brutalidad ni nada de eso. Es un trabajo pausado, reflexivo y que fluye con la serenidad de un arroyo de montaña.

 

Sin embargo, hay algo en él, en su portada entre lo zen y lo oriental, en el blanco y negro de la cabellera de la chica... Y no nos engañemos, en todo lo que sabemos que ha vivido el maestro, con su ordenación como monje y su reciente vida de reclusión, que me lleva directo al yin y el yang que mencionaba en la reseña.

Más por aspectos formales que de fondo, más por toques tangenciales que nucleares, pero para mí es inevitable relacionarlo con el símbolo supremo del Taoísmo.

domingo, 18 de enero de 2026

A mil besos de profundidad

Ten New Songs (Leonard Cohen, 2001)

CANCIÓN DESOLADA. Nueve años es una eternidad en esto de la música. Eso es lo que media entre este disco y el anterior, The Future (1992), algo que para el ritmo creativo de Leonard Cohen no deja de ser un suspiro. Un suspiro en el que tuvo tiempo de retirarse a un templo budista. Más que una huida del mundo, una escapada espiritual para encontrarse a sí mismo. En el monasterio fue ordenado monje zen y pasó a llevar una vida sin comodidades en la que tenía que cocinar o limpiar retretes, olvidándose prácticamente de la música. No de la escritura, eso es importante señalarlo.

Aparte de eso, en ese "suspiro" de casi diez años también sufrió la traición de su representante, Kelly Lynch, la cual vació sus cuentas dejándolo en la ruina. Un golpe tremendo en términos económicos, pero también a nivel personal, por la humillación que supuso y por la obligación que le imponía de volver al mundo si quería sobrevivir. De todos estos escombros surge esta obra, un objeto que nace de la necesidad física más que del deseo de expresar. Aun así, Cohen se emplea a fondo en tratar de ofrecer un álbum que refleje su momento personal. Un disco que, al contrario que el anterior, deja de lado la beligerancia para albergar todo su cansancio existencial, su decepción y la más invencible de las derrotas.

Un trabajo tremendamente irregular a pesar de su tono más que uniforme. Como Various Positions (1984), cuenta con tres temas para enmarcar —"In My Secret Life", "A Thousand Kisses Deep" y "Here It Is". Pero mientras que el álbum mencionado presentaba una secuenciación que apuntalaba su estructura y tenía un par de secundarios aguerridos, aquí eso no se cumple. Sin ser malas, las demás canciones presentan una irrelevancia que no puede espolear su belleza. Son bonitas, pero no creo que nadie se acuerde de ellas apenas unas semanas después de dejar de escucharlas.

Ahí está el problema. El disco es correctísimo, pero no debemos olvidar que no es que Cohen estuviera nueve años trabajándolo. Solo pensó en que debía ponerse a ello tras descubrir el desastre financiero en el que le habían sumido. Por eso, podemos decir que no fue hasta el 99 o el 2000 cuando empezó a fraguar Ten New Songs. Además, no lo hizo solo, sino que contó con la colaboración de Sharon Robinson, tanto en labores escriturales como en la producción. Está claro, viendo el resultado, que se hizo lo que se pudo, aunque, como podemos comprobar, Cohen y las prisas nunca se han llevado bien. Máxime si el cantautor se había esforzado durante tanto tiempo en olvidarse de ser Leonard Cohen. Oyendo esto, me parece a mí que necesitaba más tiempo para volver a vestir ese traje. 

★★☆☆☆

1 In My Secret Life 4:57
2 A Thousand Kisses Deep 6:31
3 That Don't Make It Junk 4:30
4 Here It Is 4:20
5 Love Itself 5:28
6 By the Rivers Dark 5:22
7 Alexandra Leaving 5:27
8 You Have Loved Enough 5:43
9 Boogie Street 6:06
10 The Land of Plenty 4:36

Total: 53:00

Manoseando los manuscritos sagrados

I'm Your Fan: The Songs of Leonard Cohen By... (VV.AA., 1991)

HOMENAJE. Aquí toca preguntarse una vez más, ¿qué aspiración debe tener un buen disco tributo? ¿Debe exudar pasión hacia el homenajeado por parte de los oficiantes? ¿Debe tratar las canciones con el respeto debido o debe darles la vuelta para que cada artista se las lleve a su terreno? Estos serían dos puntos lo suficientemente interesantes como para ponerlos en los cimientos de tu proyecto.

Y en este caso, creo que el sí que pide la primera pregunta se cumple de manera notable. Lo del segundo punto no tiene respuesta posible, si bien lo lógico sería preferir que la personalidad del que versiona se mezcle con gracia con la del versionado. No diría que esto se cumpla en todos los casos a lo largo de este disco, aunque es algo que podemos esperar en medio de tal heterogeneidad.

En primer lugar debo valorar el hecho de que el proyecto incluya nombres que siempre han mostrado su devoción por el canadiense. Esto lo aleja de la maniobra comercial pura y dura de otras aproximaciones —véase, por ejemplo, Tower of Song: The Songs of Leonard Cohen (1995). Ian McCulloch, Jack Black, Nick Cave o R.E.M., por decir algunos, siempre se han deshecho en halagos hacia el cantautor de Montreal. Casualmente, o no, mis rendiciones favoritas en el disco son las suyas. Bueno, más o menos, porque la de Cave me parece muy interesante en lo artístico pero con nulo atractivo para tus orejas.

No son las únicas aproximaciones que han masajeado con alegría mi oído interno. También tendría que destacar la sobriedad de The House of Love o a unos sorprendentes Dead Famous People, que inyectan pop del bueno a una genial "True Love Leaves No Traces". Tampoco puedo olvidarme de la eficacia incontestable de Robert Forster en "Tower of Song" o el cierre elegante y sentido de un John Cale, que deja en los huesos todo un "Hallelujah" para colocarse al lado de Jeff Buckley en la que puede ser una de las mejores versiones de la muy versionada canción.

En general, diría que el disco mejora en su tramo final, si bien durante el trayecto hemos tenido que soportar la tibieza y los intentos fallidos de rigor. Mientras lo escucho pienso que en su búsqueda de esa cara diferente quizás tendrían que haber dejado respirar a las canciones de manera más natural. Y es esta sensación de estar forzando las cosas sin fruto la que me hace preguntarme por la calidad intrínseca de unas composiciones que demuestran no sostenerse en bastantes casos sin la voz y los arreglos elegidos por el maestro. ¿Será que no son nada si las sacas de su hábitat natural? La gente siempre dice por ahí que a una buena canción no importa lo que le hagas, que siempre va a sonar bien. Y no es que dejen de hacerlo aquí, pero sí que molesta cuando se quedan tan lejos de lo que nos habían hecho sentir en su origen.

Si a esta tibieza le sumamos los atentados de rigor, tendré que concluir que este homenaje, repleto de buenas intenciones, acaba siendo un álbum interesante, pero poco más. Véase la coda totalmente postiza e innecesaria que le mete James a toda una "So Long Marianne" o la vergüenza a la que Jean-Louis Murat somete a "Avalanche", transformándola en una canción de lounge pop para poner en cualquier puticlub de carretera. Dos ejemplos extremos y definitivos a la hora de tasar un producto que iba por buen camino, que te puede alegrar la tarde, pero que no sé hasta qué punto va a enganchar al novato o saciar al veterano. Para ponérselo sabiendo lo que esperar y, sobre todo, habiendo digerido antes la ambrosía de las canciones en su versión original.

★★★☆☆

1 The House of Love - Who by Fire 2:26
2 Ian McCulloch - Hey, That's No Way to Say Goodbye 3:21
3 Pixies - I Can't Forget 3:24
4 That Petrol Emotion - Stories of the Street 4:58
5 The Lilac Time - Bird on the Wire 3:20
6 Geoffrey Oryema - Suzanne 4:29
7 James - So Long Marianne 4:47
8 Jean-Louis Murat - Avalanche IV 5:13 🕱
9 David McComb & Adam Peters - Don't Go Home With Your Hard-On 5:13
10 R.E.M. - First We Take Manhattan 6:05
11 Lloyd Cole - Chelsea Hotel 3:24
12 Robert Forster - Tower of Song 3:19
13 Peter Astor - Take This Longing 4:39
14 Dead Famous People - True Love Leaves No Traces 3:37
15 Bill Pritchard - I'm Your Man 4:00
16 The Fatima Mansions - A Singer Must Die 3:53
17 Nick Cave & The Bad Seeds - Tower of Song 5:39
18 John Cale - Hallelujah 4:06

Total: 75:53

viernes, 16 de enero de 2026

Esperando el milagro

The
Future
(Leonard Cohen, 1992)

CANCIÓN AMARGA. The Future, ya lo anuncia el tema titular, es un vaticinio oscuro y totalmente real. Leonard Cohen da continuidad al glorioso I'm Your Man (1988) de la única forma posible, dando una vuelta de tuerca a una amargura que quema hasta el tuétano. Sin llegar a alcanzar la maravilla del disco anterior, The Future se sostiene y enseña los dientes como otro de los discos más que recomendables del canadiense.

Y si lo consigue es porque no se limita a lloriquear. En frases como "las cosas se deslizan en todas direcciones", "he visto el futuro hermano, está lleno de asesinatos", "nunca he estado más feliz desde que acabó la segunda guerra mundial", "las guerras serán luchadas de nuevo, la paloma sagrada será de nuevo atrapada"... Se recrea en imágenes de una fuerza pictórica tremenda, oraciones que advierten y muerden. No son simples lamentos, llaman a la acción.

También hay momentos más livianos en el décimo disco de Cohen. Momentos bañados por la esperanza como "Be for Real", "Anthem", "Closing Time" o "Light As the Breeze", pero incluso estas canciones tienen un hálito de cinismo, de falta de fe, que las hace también asesinas. En su conjunto The Future es un disco melancólico y crítico. Una faceta, esta última, algo desconocida en un cantautor que, no obstante, ya había dado alguna muestra de ello. Pienso sin ir más lejos en "First We Take Manhattan", pero también en "The Partisan" o "Story of Isaac". Aquí, sin embargo, es más duro y critica todo lo criticable, la guerra, la injusticia o la falsa democracia.

Así están las cosas para el Leonard Cohen más maduro y certero. En su (pen)última obra de enjundia aparece cansado, pero dispuesto, harto de esperar el milagro, belicoso, con ganas de darte lo tuyo y de morir matando. Aunque solo parezca uno más de sus discos tristones, aunque parezca que solo nos pinta el futuro más negro en el que se pueda pensar.

★★★

1 The Future 6:41
2 Waiting for the Miracle 7:42
3 Be for Real 4:29
4 Closing Time 5:58
5 Anthem 6:06
6 Democracy 7:13
7 Light as the Breeze 7:14
8 Always 8:02
9 Tacoma Trailer 5:57

Total: 59:22

Seguro que soy el único, pero este disco me trae a la cabeza la mítica serie Doctor en Alaska y sus seis temporadas emitidas entre 1990 y 1995. Y es por lo más tonto del mundo: por algún soniquete de armónica que me recuerda a su tema de introducción y por el origen norteño de Cohen, tan próximo geográficamente a esa Cicely en la que la vida es tranquila, pero las mentes y los corazones de sus habitantes bullen apasionados mientras se hacen las eternas preguntas.

No, puede parecer lo contrario, pero yo no lo veo descabellado.

Here comes the man

I'm Your Man (Leonard Cohen, 1989)
 
 
 
CANCIÓN ENGALANADA. En esta época, Leonard Cohen estaba luchando por salir de la irrelevancia en la que le habían sumido sus últimos movimientos discográficos. Su ritmo se había ralentizado desde hacía lustros y entregaba un disco cada cinco años. Eso siempre ha ido a favor de la calidad de una discografía intachable, pero también suponía una amenaza a la hora de mantener el interés del público. Así, si con Various Positions (1984) había logrado conquistar a un público maduro deseoso de rememorar las glorias del pasado, con este I'm Your Man se confirma como el artista imprescindible que siempre ha sido y asalta las listas con una fuerza renovada e implacable.

Al grito de "First We Take Manhattan" el álbum de la esplendorosa madurez de Cohen va imponiendo sus detalles, su exotismo y las verdades de una poesía que suena más libre que nunca, para cantarle al inconformismo, al anhelo, a la arrogancia y a las simas insondables del amor. Para ello invoca a Lorca y a Hank Williams y rodea sus canciones de orquestaciones electrónicas donde la amenaza y lo exótico conviven en una armonía tan imposible como real.
  
Cohen hace gala de su dominio interpretativo y demuestra que sabe cómo acariciar y rascar como la lija con esa voz dorada, ese instrumento de dominación que va perdiendo octavas con los años y ganando hombría y profundidad. Canta, recita, se pierde en la gravedad de los abismos más negros y se deja acompañar por ese coro de ángeles que ya brilla con fuerza aquí.

Por una vez el intento por sonar moderno y relevante no se queda en nada. Era peligroso eso de añadir capas de sintetizadores a unos versos que siempre se habían mostrado más cómodos con una instrumentación más espartana. Es cierto que, después de experimentos como el muro de sonido de Phil Spector en Death of a Ladies Man (1977), estamos curados de espantos, pero eso no quita que se pueda acceder a I'm Your Man con un cierto recelo. Un recelo que es dinamitado por una voz auténtica que dice cosas implacablemente bellas. Una voz que sella con este disco el momento más estremecedor de una etapa de madurez que ofrecería alguna que otra gema más, pero que nunca alcanzaría las cotas de calidad del último alarido libertario del poeta canadiense.
 
★★★★
 
A1 First We Take Manhattan 6:01
A2 Ain't No Cure for Love 4:50
A3 Everybody Knows 5:36 ❤
A4 I'm Your Man 4:28 ❤
B1 Take This Waltz 6:00 ❤
B2 Jazz Police 3:53
B3 I Can't Forget 4:31
B4 Tower of Song 5:37
Total: 40:56

Austin City Limits #1411 [Friends of Austin City Limits — Leonard Cohen] (Leonard Cohen 1989) [VIDEO]

CONCIERTO ENGALANADO . Directo emitido por la TV norteamericana basado en el exuberante repertorio del muy reciente I'm Your Man (1988). Dentro del muy exigente y prestigioso programa Austin City Limits, el cantautor se presenta elegante y perfectamente arropado por músicos y coristas. En esa tesitura, con la que afrontar el final del milenio, Cohen desgrana unas canciones que ya forman parte de la conciencia colectiva. Toda una celebración de la palabra ante un público totalmente entregado.

El pero lo ponen un "The Partisan" demasiado movidito y una "Joan of Arc", versión soul adulto, algo aburrida. El colofón, sin embargo, es un ascenso a los cielos con unas "If It Be Your Will" y "Take This Waltz" inolvidables. La demostración sin tapujos ni fisuras de la absoluta grandeza del disco que vertebra este concierto. Y la aceptación definitiva del canadiense dentro de los exigentes círculos de la música tradicional norteamericana, que lo acogen para venerarlo a partir de este momento con uno de los conciertos históricos de la serie.

☆★★★

1. First We Take Manhattan
2. Tower of Song
3. Everybody Knows
4. Ain't No Cure for Love
5. The Partisan (Marly/Zaret)
6. Joan of Arc
7. Jazz Police (Cohen/Fisher)
8. If It Be Your Will
9. Take This Walt

Total: 61 min.

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jueves, 15 de enero de 2026

Kamasutra sentimental

Various Positions (Leonard Cohen, 1984)

CANCIÓN ADUSTA. Sostenido por el triángulo equilátero que conforman "Dance Me to the End of Love", "Hallelujah" y "If It Be Your Will", este disco se erige en una pirámide indestructible. A pesar de no contar con los mejores materiales —véase "The Law" o "Hunter's Lullaby"—, cuenta con cimientos muy profundos y muros de carga robustos ("Coming Back to You", "The Captain"). 

Sin embargo, y debido a todo lo reseñado, nos deja con la sensación de que todo él en su conjunto, soberano en su altura, podría haber arañado el cielo. Y no es que el séptimo disco del canadiense no se disfrute, no es que no sea una buena introducción para lo que iba a ser su sonido de madurez. El problema está en el abismo insalvable que separa los tres temas mencionados al principio, tres de las canciones más impresionantes que escribiera nunca, y el resto.

Irregularidad, lo llaman por ahí. Algo que en este disco, más que en ningún otro, no debería preocupar a nadie. Porque Cohen demuestra que sigue pudiendo llegar hasta el tuétano de nuestra alma en cuanto se lo propone y porque en esa calma engañosa que bulle en sus canciones seguimos apreciando un alma ardiente y con ganas de farra. 

Desde su dedicatoria a los músicos judíos obligados a tocar en los campos de exterminio nazis mientras otros eran llevados a su muerte, al canto de alabanza más extático, entre lo sacro y lo carnal, que hubiera escrito, pasando por esa plegaria de sometimiento a Dios en la que se pregunta sobre la vigencia de su voz, podemos certificar sin miedo que la expresividad del cantautor se encuentra al límite, en plena ebullición y sin visos de extinguirse. Demasiados detalles como para pensar que esta pausa para tomar aire pueda asemejarse a una derrota.

★★★☆☆

A1 Dance Me to the End of Love 4:40
A2 Coming Back to You 3:30
A3 The Law 4:22
A4 Night Comes On 4:36
B1 Hallelujah 4:34
B2 The Captain 4:05
B3 Hunter's Lullaby 2:23
B4 Heart With No Companion 3:01
B5 If It Be Your Will 3:40

Total: 34:51

 
Leonard Cohen abre el disco con una dedicatoria incandescente a esas bandas de músicos judíos que eran obligados a acompañar el camino hacia la muerte de sus propios compañeros en los campos de concentración nazis. 
 
"Dance to the End of Love" se erige así por sí misma en todo un monumento capaz de encapsular en su hermosísima melodía todo el dolor, la barbarie, la culpa y también la esperanza redentora de todo un pueblo. Y a la vez consigue ser metáfora del poder infinito de lo que significa amar hasta el último aliento, por encima incluso de la aniquilación.

Una canción que contrasta su dulzura con todos esos violines en llamas y que entronca de manera tangencial pero inevitable con piezas como el Cuarteto para el final de los tiempos, pieza compuesta y estrenada por Olivier Messiaen en el mismo campo de concentración donde se encontraba recluido allá por 1941. En la obra el tiempo queda suspendido como sus notas, flotantes, sin buscar clímax alguno. Una pieza tan conmovedora y radical como las circunstancias en las que se gestó. 

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miércoles, 14 de enero de 2026

La vida errando

Recent Songs (Leonard Cohen, 1979)
 

CANCIÓN EXÓTICA. Recent Songs es el disco exótico de Leonard Cohen. El violín del gitano Raffi Hakopian domina el paisaje entre eslavo, oriental y fronterizo. Un sonido que surge sin duda de la herencia hebrea del cantautor y que lo emparenta de manera clara con hitos como ese Desire con el que Bob Dylan sorprendiera tres años antes.

Todos estos aires floridos y acústicos contrastan con su excesivo trabajo anterior y nos devuelven a un Cohen mucho más reconocible. Por mucho que cueste entender cómo se pueden mezclar el klezmer,los mariachis y el country. Será por lo pastoso del asunto que a veces parece que el disco se desliza suavemente, sin esfuerzo, pero otras nos puede parecer que se arrastra con dificultad. 

Una impresión que puede venir dada también por su tendencia a la solemnidad y a lo taciturno. Hasta el extremo. Ni siquiera cuando intenta alegrar el tempo —"The Lost Canadian (Un Canadien errant)"— consigue salir del pozo de lágrimas en el que nos sume con una música tan intensa. No digamos ya en auténticas postales en blanco y negrísimo como "The Guests" o "The Gypsy's Wife"; o en ejercicios de belleza extática que tampoco consiguen liberarse de la tensión de las cuerdas de Hakopian —"The Window". Una impresión que las escuchas van borrando hasta hacerla desaparecer por completo.

Al fin y al cabo, Recent Songs, más que una vuelta a las formas que tantos echaban de menos, acaba siendo una reafirmación. El disco que demostraba que lo de Death of a Ladies' Man (1977) no podía tener continuidad, que Cohen no había olvidado cómo escribir una canción para desnudarla, pero sobre todo dejaba claro que estaba en plena forma, con todo por decir y con ganas de marcar el camino a seguir. Luego, por supuesto, nada de esto le serviría y tiraría por otros derroteros, cómo no. Sin embargo, mucho del buen hacer de este disco, su pausa y su poder evocador se quedaron para siempre en su tintero para teñir siquiera un poquito sus obras postreras. Brindemos por ello.

★★★★☆

A1 The Guests 6:37
A2 Humbled in Love 5:13
A3 The Window 5:54
A4 Came So Far for Beauty 4:01
A5 The Lost Canadian (Un Canadien errant) 4:40
B1 The Traitor 6:14
B2 Our Lady of Solitude 3:11
B3 The Gypsy's Wife 5:10
B4 The Smokey Life 5:15
B5 Ballad of the Absent Mare 6:40

Total: 52:55 

Xxx

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martes, 13 de enero de 2026

Muerte de un mujeriego

Death of a Ladies' Man (Leonard Cohen, 1977)
 

CANCIÓN RESACOSA. Ya no me cabe la menor duda; este es uno de los trabajos más injustamente infravalorados de la historia. Cohen rompe con todo y todos, como hiciera Dylan años antes, pero en la dirección contraria. Endulza su sonido (que no sus textos) y lo engalana con el "majestuoso" muro de sonido de Phil Spector. 

La verdad es que así dicho da bastante repelús, pero el resultado, tras una escucha desprejuiciada, derrocha emoción, frescura y filin. Teclados, vientos y todo tipo de orquestaciones que no ahogan la crudeza de la carne viva que expone Cohen, porque lo que cuenta sigue siendo verdad suprema. Lo que parecía un nuevo comienzo se convirtió tan solo en un paréntesis. Los derroteros no iban por ahí. Por suerte, dirían algunos y, vistas algunas cosas que estaban por llegar, tenían razón.

Sin embargo, solo el hecho de ser su álbum más divisivo, el más extremo y el más autárquico ya le otorga un valor inconmensurable a este quinto trabajo. Más allá de las pistolas, de la locura cocainómana de un Spector que acabó haciendo lo de siempre, esto es, lo que le salía de sus santas gónadas, aquí hay canciones. Unas melodías que se contagian del pop cincuentero del productor y que dejan al descubierto al Cohen más vulnerable y casi dicharachero. Unas canciones en las que colaboran de Ronee Blakley a Bob Dylan y de Hal Blaine a Allen Ginsberg. Y unas canciones, en definitiva, que no necesitaban todo este aparataje ampuloso, pero que aún hoy sacan la cabeza por encima de unos cortinajes que hacen lo imposible para asfixiarlas. 

Unas canciones que, en una mezcla tan bizarra, consiguen sonar hoy como fuegos artificiales. Toda una fanfarria con la que celebrar la despedida de Leonard del libertinaje. Con toda su euforia y con toda su jocosidad. Como si quisiera dejarnos claro que no tenemos que sentirnos culpables por no creerle. Al fin y al cabo, esto de sentar la cabeza no se lo creía ni él. Y claro, el disco suena como suena. Justo como tenía que hacerlo.

★★★★☆

A1 True Love Leaves No Traces 4:23 feat. Ronee Blakley
A2 Iodine 5:02 feat. Ronee Blakley
A3 Paper-Thin Hotel 5:40
A4 Memories 5:57 feat. Ronee Blakley
B1 I Left a Woman Waiting 3:24
B2 Don't Go Home With Your Hard-On 5:34
B3 Fingerprints 2:58
B4 Death of a Ladies' Man 9:20

Total: 42:18 

lunes, 12 de enero de 2026

El rito de la piel

New Skin for the Old Ceremony
(Leonard Cohen, 1974)

CANCIÓN SACRA. Leonard Cohen nunca ha sido el colmo de lo prolífico. Su arte siempre se ha cocido a fuego lento, con mimo y con mil dudas sobrevolando cada acorde y cada elección. Partos difíciles que van de la mano de su eterna insatisfacción y su incomodidad perenne al no sentirse en su ambiente en esto de la industria musical. Por eso, que pasen tres años desde su último disco de estudio, no debería parecernos una eternidad. Si hablamos del cantautor canadiense, es simplemente el tiempo necesario para que las canciones maceren y cojan los aromas y sabores requeridos.

Teniendo en cuenta todo esto, o no, no se puede negar que este cuarto disco cuenta con un sólido marchamo de clásico. Sin embargo, también queda bastante claro que no convence a todo el mundo. No sé si será su irregularidad, pero no le ayuda en absoluto esa mezcla de clásicos no redondos ("There Is a War", "Lover, Lover, Lover") con otros que conmueven hasta las entrañas ("Chelsea Hotel", "Take This Longing", "Who by Fire") y constructos que no se sabe bien de dónde han salido ("I Tried to Leave You", "Field Commander Cohen", "Leaving Green Sleeves"). 

No obstante, siendo justo, hasta estos últimos pueden escucharse con cierto agrado. A veces, al menos. El sello irrefutable que acaba marcando a este trabajo como el disco obtuso de Cohen. Y sí, elucubremos, por qué no... el favorito de un seguidor tan ilustre como Nick Cave. Que será que no, pero a mí me pega sobremanera.

★★★☆☆

A1 Is This What You Wanted 4:12
A2 Chelsea Hotel #2 3:04
A3 Lover Lover Lover 3:16
A4 Field Commander Cohen 4:04
A5 Why Don't You Try 3:50
B1 There Is a War 2:58
B2 A Singer Must Die 3:16
B3 I Tried to Leave You 2:36
B4 Who by Fire 2:32
B5 Take This Longing 4:04
B6 Leaving Green Sleeves 2:39

Total: 36:31

Greatest Hits (Leonard Cohen, 1975) [RECOPILATORIO]

 

CANCIÓN. Ante tamaña colección no puede uno más que quitarse el sombrero. La primera época del cantautor suicida, la mejor para casi todo el mundo, empaquetada con esmero, con reveladoras notas del propio autor para cada canción y las letras, esas letras imprescindibles. Faltarán algunas de estos años primerizos, pero nada sobra. Ni una nota ni una sílaba.

Doce temas que recorren, casi en orden cronológico, la ambrosía que rebosaba en los cuatro primeros álbumes del cantautor. Tratados de amor y cuitas de escucha imprescindible en su práctica totalidad. Algo que relega a este recopilatorio a un lugar más anecdótico de lo esperado. A ese rincón al que solo accederán los más perezosos y los más impacientes.

Y esa es la única pega de un disco sobresaliente. Que no tiene mérito. Que lo ha tenido todo demasiado fácil. Y que no va a ser capaz de suplantar los placeres infinitos que proporciona la degustación prolongada y paciente de los álbumes de cabo a rabo. Porque a veces no es necesario destilar lo mejor del néctar, sino que hay que dejarlo como está y tomarlo sin mesura ni cuidado. Paladeándolo hasta hacerlo una parte de ti.

Yo qué sé, llámenme loco. Soy consciente de ello. Tampoco se puede ir poniendo pegas al arte mayor sin ton ni son.

★★★

A1 Suzanne 3:50
A2 Sisters of Mercy 3:36
A3 So Long, Marianne 5:40
A4 Bird on the Wire 3:27
A5 Lady Midnight 2:58
A6 The Partisan 3:25
B1 Hey, That's No Way to Say Goodbye 2:57
B2 Famous Blue Raincoat 5:09
B3 Last Year's Man 5:59
B4 Chelsea Hotel No. 2 3:07
B5 Who by Fire 2:32
B6 Take This Longing 4:07

Total: 46:47