CANCIONCILLA PROTESTA. Se esperaba todo un álbum de U2 para finales de este año. Por eso ha sorprendido tanto la edición de este EP. Seis canciones que, a la vista de los acontecimientos, no podían esperar, según los miembros del grupo. Ya habrá tiempo para reír y saltar, dice Bono. Ahora lo que toca es reflexionar y movilizarse con el lanzamiento más político y beligerante de la banda desde War (1983). Con la inspiración y la inercia de los U2 de 2026, claro.
Algo que no anuncia delicia alguna precisamente. Algo, que como la actitud del cantante ante el genocidio palestino, se queda en una protesta muy tibia, en un susurro más que en un grito de dolor. Es cierto que las intenciones son buenas y se percibe una cierta revitalización en las formas y en la rabia, pero también hay que admitir que todo esto es insuficiente en grado sumo. Cuando es más interesante la motivación o la historia detrás de la canción que la música misma, mal vamos.
Aquí U2, o Bono, le cantan las cuarenta a los desmanes del ICE, a la guerra de Ucrania, a la violencia del gobierno iraní contra su propio pueblo y hasta propone la solución de los dos estados para el conflicto Israel-Palestina. Hasta ahí, todo es correcto, pero aparte del tono más bien amable de todo este panfleto, hay un par de puntos que chirrían especialmente.
En primer lugar, "Song of the Future" habla de la muerte de Sarina Ezmailzadeh, chica iraní de 16 años asesinada a palos por las fuerzas de seguridad tras participar en una protesta. Las autoridades, además, trataron de hacer pasar el crimen por suicidio. Y el problema con la canción es su tono: tan dulce, tan florido y tan luminoso que me parece casi ofensivo. Algo que puede ser simplemente una impresión personal, lo sé. Como la aversión que me producen los aires marciales que imponen en el vídeo y el libreto a "Yours Eternally", homenaje a Taras Topolia, cantante ucraniano que decidió aparcar la música para combatir contra Rusia al comienzo del conflicto. Una apología de lo bélico que no me esperaba en los abanderados de la paz mundial. Además, en una canción en la que colabora Ed Sheeran para llevársela totalmente a su terreno y desdibujar a una banda borracha de épica en medio de un crescendo eufórico e infame.
En resumen, la urgencia no suele ser buena consejera. Las ganas no bastan. Son un buen motor para generar arte valioso, pero sin la inspiración y el maceramiento pertinente se suelen quedar en nada. Este es el caso ante una obra de la que no esperaba mucho y para la que, por tanto, tampoco hay decepción posible. Señoras y señores, por fin podemos decirlo: el maestro abraza al alumno y U2, finalmente, se han convertido en Coldplay.
★☆☆☆☆
1 American Obituary 4:23 2 The Tears of Things 5:25 3 Song of the Future 3:55 4 Wildpeace 1:18 with Adeola & Jacknife Lee 5 One Life at a Time 4:03 6 Yours Eternally 4:26 feat. Ed Sheeran & Тарас Тополя [Taras Topolya]
POST-HARDCORE. "Qué demonios somos, si no es el sueño de nuestros sueños" ("Egunaren begietan")
Encabezo esta reseña con la frase con la que cerrarían su siguiente EP, Egun bat nonahi (2002). La confirmación implacable de ese lenguaje existencialista que ha marcado la carrera de una de las bandas más vivas e irreductibles dentro de la escena más intensa de Euskadi y de toda nuestra piel de toro.
Lisabö se pueden considerar una de las sensaciones en el post-hardcore del cambio de siglo, y no solo a nivel local ni estatal. Los irundarras ponen toda la carne en el asador y se encomiendan a la autogestión más militante para impactar de lleno con un estreno pedregoso y acorazado como el adamantio. Post-core, hardcore matemático, la aleación pesada de Shellac, el ralentí abrumador de Slint, la virulencia extrema de Fugazi... Tremendos padrinos para un disco que impresiona poco a poco. Tal y como nos anuncian en su título, te aplasta de una manera "lenta e imperceptible".
Hay tanto a destacar aquí que no sé ni por dónde empezar. Sin esfuerzo aparente, el por entonces quinteto, fabricaba toda una maquinaria de guerra para sustentar los hirvientes arrebatos vocales de Javi Manterola, Karlos Osinaga e Imanol Urizar. Auténticos gritos primarios que aventan las heridas del existir. Gritos amplificados por esa doble batería (Ibán Zabalegui y Aida Torres), por dos guitarras con cuerdas de alambre de espino (Javi e Imanol), por un bajo palpitante y ardiente (Karlos) y por un chelo ocasional con el que Maite Arroitajauregui llena ese espacio invisible que existe entre la dulzura y el dolor.
Una banda única. Un estreno por todo lo alto. Sí, gritémoslo a los cuatro vientos y sin pudor: "a seguir absolument!"
★★★★☆
1 Narrazti gizakiaren sehaska kanta 1:56 2 Hemen naiz ez gelditzeko baina 6:07 3 Aurreiritziak 7:47 4 Gezur erraza 6:51 5 Ur gainean 5:27 6 Ez nago maitatzeko prest 5:10 7 Merezi du 1:34 8 Murgilduta 4:59 9 Ideiak itotzen dira 8:09 10 Zer egiteko gai gara? 4:49 11 Eraikitzen 13:46
Total: 66:35
Egun bat nonahi (Lisabö, 2002) [EP]
POST-HARDCORE.
Con algunos artistas hay que detenerse en las portadas. Con Lisabö también, no digo que no, pero sobre todo hay que pararse con sus títulos. Porque son siempre sugerentes, filosóficos y con muchas capas. En definitiva, porque son totalmente intencionados y consiguen decir mucho con ellos.
Este EP, con el que pretenden prolongar las magníficas sensaciones de su extenuante estreno, se llama algo así como "Un día en cualquier lugar". Un título que continúa ahondando en la perspectiva existencialista sobre la que iban a construir su música. Unos aires metafísicos que, aunque no lo parezca, casan a la perfección con toda la rabia y la visceralidad que transmite la música de los irundarras.
Una música que se permite el lujo de explorar nuevos caminos. Algo que me encanta y que los alinea con todos esos artistas —siempre dentro del mundo alternativo, por cierto— que sabes que cuando sacan un EP es por algo. Cuando no pueden esperar a tener un álbum completo para enseñarte sus canciones es porque son buenas a morir. Tal y como podemos observar, desde la primera escucha, ante estas tres viñetas cargadas de tensión y desolación.
Una desolación que se sigue beneficiando del chelo incorruptible de Maite Arroitajauregi, como en Ezarian (2000), y que incorpora las letras de Martxel Mariskal, que se convertiría en un miembro más en el futuro y que dotaría de una nueva dimensión a la herida supurante que siempre ha sido la música de Lisabö.
Una participación, la del poeta de Hondarribia, que no fue premeditada. No hay que olvidar que este EP es la destilación del espectáculo de palabra y música que la banda preparó y escenificó con el poeta a lo largo de 2001. No se trata, pues, de un EP realizado desde la nada, sino de una selección de los temas que formaban parte de dichas actuaciones. Algo que no sé si dota de más o menos coherencia al disco, pero que de alguna forma debió de influir en el hecho de que suene tan experimental y tan Lisabö a la vez. Tan crudo y tan atmosférico. Tan epidérmico y tan abisal. Son solo tres canciones, pero qué canciones. Cuanto más las escucho, más me doy cuenta de que, no solo estoy en el meollo de lo que es la banda de Irún, sino que me estoy dando de bruces ante uno de sus momentos más intensos y apasionantes.
GRUNGE METAL. Estamos en plena zona cero. Así sonaba Seattle segundos antes de que Nirvana reventara la banca. Antes de la franela y las camisas de cuadros, ya flotaba en el ambiente esa angustia existencial, ese ardor inextinguible, pero en vez de llegarnos a través de Neil Young, lo hacía con el aliento metálico de Black Sabbath. Por eso no era extraño que Alice in Chains telonearan a Slayer o Megadeth. Y tampoco debe extrañarnos que el público les pitara. Para el jevi de toda la vida, estos jipis no podían ser nunca de los suyos. Entre dos aguas desde el principio, pues.
Con todos sus toques alternativos, Facelift no deja de ser un buen disco de metal. Una suerte de psicodelia metálica amparada en tres pilares de una solidez intimidante. A saber, la seria base rítmica que proporcionaba Sean Kinney (batería) y Mike Starr (bajo), capaces de lidiar con ritmos que se salían del típico cuatro por cuatro con una solvencia espectacular. Y luego está la auténtica clave de su sonido: la guitarra expresiva y llenatodo de un glorioso Jerry Cantrell, que se basta para hacerla sonar como una orquesta del inframundo; y la voz, esa voz, la del muy imitado y nunca igualado Layne Staley, un vocalista venenoso, profundo y emocional, capaz de sonar a heavy metal y a punk rock en la misma sílaba.
Un catálogo de excesos abrumador que peca del desequilibrio propio de la bisoñez, de querer meter todo lo posible de lo que va saliendo en el local de ensayo. Alice in Chains afinan bastante y se les cuelan pocos sapos, es cierto, pero pretender que un disco sobreviva al desgarro inoculado en los cuatro primeros temas (los singles del álbum) es algo titánico y que no está al alcance de cualquier banda. A ellos no se les nota mucho, pero los vaqueros metálicos de Seattle estaban empezando aún y Facelift acaba arrastrándose un poco sin acabar de recomponerse tras su comienzo arrasador. "Love, Hate, Love" aparte, claro.
★★★☆☆
1 We Die Young 2:32 ❤ 2 Man in the Box 4:46 3 Sea of Sorrow 5:49 4 Bleed the Freak 4:01 5 I Can't Remember 3:42 6 Love, Hate, Love 6:26 7 It Ain't Like That 4:37 8 Sunshine 4:44 9 Put You Down 3:16 10 Confusion 5:44 11 I Know Somethin (Bout You) 4:21 12 Real Thing 4:03
Total: 54:01
Live Facelift(Alice in Chains, 1991) [VIDEO] [DIRECTO]
GRUNGE METAL. Alice in Chains en los prolegómenos del estallido. Mostrando lo buenísimos que eran ya, pero no solo eso. Mostrando también lo excitante e inigualable que era la escena del noroeste a principios de los 90. Luego todo se acabaría pervirtiendo, aunque eso nunca debería empañar el trabajo iniciático de bandas como esta. Son solo cinco canciones, aparte de los videoclips, pero son suficientes para captar el ardor abrasador en vivo de un grupo inigualable.
Este breve directo es importante por muchas cosas. A saber, el poder ver la potencia y la conexión indestructible con la que suena la banda ya es grandioso. Comprobar lo buenísimo que siempre ha sido Jerry Cantrell para llenar todo sin necesidad de guitarra rítmica de apoyo no tiene nombre. Y cómo no, someterse sin anestesia al poder infinito de una voz como la de Layne Staley, aquí en su máxima expresión, creo que no necesita mis palabras para entender que no es algo que se disfrute todos los días.
Sin embargo, lo mejor de esta filmación no es todo eso. Para mí, lo mejor siempre será el poder disfrutar de lo mejor de Facelift (1990), un disco estupendo pero que no acabaron de redondear, sin la paja. Es cierto que faltaría "We Die Young" para redondear la jugada. Entonces sí que podríamos hablar de obra maestra, pero aun así, esto llena y nutre como los mejores directos en formato doble, panorámico y todo lo que quieras.
Y es que cuando tienes cosas que ofrecer, basta con un buen blanco y negro, un poco de humo y una puesta en escena adusta que no tape el poder abrasador de unas canciones que parecían salir a borbotones piroclásticos de unas almas en plena erupción. Las harían buenas después, no digo que no, pero estas son muy especiales. Y eso no se lo quita nadie.
☆★★★★
1 Man in the Box 2 Real Thing 3 Love, Hate, Love 4 Sea of Sorrow 5 Bleed the Freak 6 We Die Young (Video) 7 Man in the Box (Video) 8 Sea of Sorrow (Video)
Sap (Alice in Chains, 1992) [EP]
GRUNGE. Alice in Chains grabaron este EP casi por casualidad. La idea era grabar una canción para la película Singles (1992) de Cameron Crowe, pero estando en el estudio, y siguiendo un sueño del batería, Sean Kinney, decidieron registrar el material que venían trabajando en el local de ensayo. Al final hicieron diez demos, de las cuales cinco temas se trabajaron para completar este EP. El resto se guardó para su inminente LP ese mismo año.
El resultado fueron veinte minutos de música con predominio de lo acústico. En claro contraste con Facelift (1991), el grupo se relajó y mostró su cara más "amable", llegando incluso a incluir las colaboraciones de Chris Cornell (Soundgarden) y Mark Arm (Mudhoney), que prestaron sus voces en "Right Turn", además de los coros de Ann Wilson (Heart). Jerry Cantrell también se permitió el lujo de cantar en "Brother" y "Got Me Wrong" y, por si fuera poco, los cuatro del grupo intercambiaron sus instrumentos para un tema oculto que está entre lo más bizarro (y prescindible) que haya grabado nunca la banda. Un lastre inservible que acaba restando.
Con todo, un disco que cumple con su función, lo que no es moco de pavo. Una válvula de escape para dar salida a ideas y para experimentar, tomar nota y prepararse para el gran salto que supondría Dirt (1992), su disco más crudo y devastador en todos los sentidos. No se me ocurre mejor forma de tomar aire. Este sí es un auténtico disco de esos que llaman de transición.
★★★☆☆
1 Brother 4:27 2 Got Me Wrong 4:12 3 Right Turn —Alice Mudgarden 3:17 4 Am I Insidelyrics 5:09 5 Love Song [unlisted] 3:44
REVISIONISMO EN ROJO. Sorpresa mayúscula este debut de unos músicos experimentados en diversas formaciones. No es este un motivo de peso que asegure el éxito, eso lo sabemos demasiado bien. Como también que cuando se hacen las cosas con la honradez que nace de la sencillez más pura, los resultados suelen ser grandiosos. Y en este proyecto se detecta que no hay impostura, no hay florituras ni académicas ni histriónicas. Son diez canciones cantadas con sosiego y templanza, cocinadas a fuego lento y que fluyen con una perfección metronómica.
El tic-tac del krautrock, la melancolía del post-punk y el filo del mejor pop. Los 80 y los 90 resumidos con una eficacia y una sensatez poco común en estos tiempos excesivos. Y no nos olvidemos de las letras, crónicas de nuestro tiempo, donde el hálito agotado tiene la obligación de rebelarse contra una máquina que no ceja en su voracidad. Ruinas de unos tiempos asesinos, desesperados y frustrantes. Poesía eléctrica y de una sequedad cegadora. Sin pretensiones, sin retruécanos.
Porque lo que impide que se alcance la grandeza es el propio deseo. Y León Benavente se diría que están por encima de todo eso. No parece haber dobleces aquí, porque lo mejor de este disco es que no tiene objetivos grandilocuentes. Y precisamente por eso va a llegar tan lejos. Y tan hondo.
★★★★☆
1
Ánimo, valiente
2
Las hienas
3
Estado provisional ❤
4
Las ruinas
5
La palabra
6
Década ❤
7
La gran desilusión
8
El rey Ricardo ❤
9
Revolución
10
Ser brigada
Total: 37 min.
Todos contra todos (León Benavente, 2013)
REVISIONISMO EN ROJO. Si un grupo de cariz político se remanga y se lanza al fango, sale esto. Todo se agudiza en este EP de unos León Benavente en estado de gracia. Un disco que no hace más que refrendar el estado de inspiración y la actividad febril de un grupo que apenas había empezado a caminar.
Canciones que protestan, o mejor, canciones que rugen contra el estado de las cosas. La versión de Ilegales no podía ser más oportuna y las tres composiciones originales necesitaban ser aireadas con urgencia. Eso es lo que hace a estos discos algo importante, el que sean pertinentes y necesarios. Este lo es, y claro, se disfruta como tal.
☆★★★★
A1 Avanzan las negociaciones A2 Europa ha muerto B1 Muy fuerte ❤ B2 Todos contra todos
SONIDO DONOSTI. Con su segundo miniálbum, porque no puedo calificar de otra forma a dos discos que apenas superan los veinte minutos, Le Mans rozan el cielo. En una competición imaginaria con La Buena Vida, los de Ibon Errazkin golpean primero al alcanzar su cima tres años antes de ese Soidemersol (1997), que supuso un antes y un después para los autores de "Pacífico". Más adelante, estos últimos asestarían varios golpes definitivos en una carrera absolutamente incomparable, pero lo cierto es que Le Mans, con este álbum, sacaron la patita y dejaron claro que lo suyo iba muy en serio.
Algo que hicieron incidiendo en sus lugares comunes ya desde los tiempos de Aventuras de Kirlian: letras que enmarcan lo cotidiano en postales de tonos pastel, arreglos sencillos y emocionantes, que aquí incluyen algunas cuerdas y que sí que me parecen bien trabajados y estupendamente grabados, y unas melodías tan inmediatas como arrebatadoras. Nada que no supiéramos ya, aunque, eso sí, con una maestría y un sentido que no habíamos encontrado antes.
Entresemana es simplemente ese momento en el que una banda se acerca a la perfección. No la consiguen tocar y a partir de aquí volverían a alejarse de ella, pero lo tuvieron tan cerca que no podemos más que quitarnos el sombrero. Young Marble Giants, la bossa nova, las tardes lluviosas... Lo de siempre, pero tocado por su batuta mágica. Y volviendo al comienzo, sigamos con las comparaciones imposibles y totalmente gratuitas. Todo para poder soltar sin ruborizarme que, mientras La Buena Vida aspiraba a ser una orquesta sinfónica, Le Mans ya era aquí un cuarteto de cuerda en toda regla. Con sus errores y su timidez terminal, pero también con ese pellizco que solo los grandes conjuntos pueden conjurar.
★★★★☆
1 Con Peru en la playa 2:12 2 La tarea 4:10 3 A la hora del café 2:02 4 Entresemana 3:04 5 San Martín 2:05 6 Mejor dormir 2:36 7 Canción de si tú me quieres 2:19 8 Perezosa y tonta 1:52 ❤
Total: 20:20
Zerbina (Le Mans, 1995) [EP]
DONOSTRÓNICA. Curiosísimo artefacto que nace con la sanísima intención de soltar todas esas cosas que todo artista inquieto se guarda y no suele tener oportunidad de darles rienda suelta. Aquí los donostiarras se alían con la electrónica para remezclar un par de canciones de su catálogo hasta dejarlas irreconocibles. La primera es nueva y hace aquí su presentación para prestarse a una disección tan brutal como reveladora en cuatro operaciones de alto riesgo.
Otra curiosidad que salta a la cara es que, a pesar de la escasísima duración de sus dos álbumes anteriores, este es su primer EP oficial. Algo que choca más cuando prácticamente duplica la duración de los discos mencionados. Algo que, más que de incoherencia, habla muy bien de la libertad y el relajo en los que debieron desarrollarse estas sesiones.
Y una vez pasada la sorpresa, llega la pregunta obligada: ¿se hacen necesarios estos experimentos para poder disfrutar del legado de los donostiarras? Por supuestísimo que no. Esto no va más allá de ser un divertimento para el grupo que poco puede importarle a su público. Claro, que dice esto un activista militante antiremixes. Tampoco me hagáis demasiado caso, pero lo que es yo, no pienso dedicarle mucho tiempo a esta cosa. Por muy interesante que me parezca.
PUNK GAÉLICO. Estamos ante uno de esos raros artefactos que desafían el paso del tiempo con la cabeza erguida y el paso firme. Rum, Sodomy & the Lash es una de esas rara avis que sobrevivirían en una era post-atómica. Un disco de género que ha traspasado el encasillamiento para convertirse en obra esencial en cualquier discoteca seria. Igual que el Legend de Bob Marley lo es para el reggae, el segundo de The Pogues es un monumento a la, llamémosla, música tradicional gaélica. Lo sé, he evitado el apelativo celta a propósito. Es que esto es mucho más, y supongo que para los seguidores de dicha música, mucho menos. Como decía, es un disco de género que traspasa las fronteras de los gustos. Este y el mencionado Legend hay que tenerlos aunque no te gusten ni los violines ni el reggae. Es así de absoluto. Y con el matiz importante de que este disco no es ningún recopilatorio. Es un trozo aleatorio de la intensa carrera de un grupo intenso como pocos, con un frontman espectacular y trágico.
Shane MacGowan ha probado ser un borrachín simpático o un iracundo alcohólico bañado en rabia berserk. Tan inexplicable y tan humano como la poesía que derrama en cada verso. Una poesía directa y brutal, crónica sin depurar de una vida desordenada, virulenta y totalmente real. Este carácter indómito es lo que hace que muchos llamen a esto punk gaélico a pesar de que el grupo sabe como invocar las llamaradas de la revuelta sin recurrir a ningún tópico rockero en su música. No, no busquen distorsiones ni electricidad. La potencia puede fabricarse con otros métodos. Con una actitud como desganada al cantar, con las manos en los bolsillos, que no esconde una pasión y un buen hacer ilimitados, con una energía pasional que mueve al más inerte y con una selección de temas donde la conjunción entre lo tradicional y lo propio hace indistinguibles a unos y otros. Esto es un todo, y un todo brutal. Un disco del que no hay manera humana de cansarse. Ni en mil vidas.
A1
The Sick Bed of Cuchulainn
2:59 ☘
A2
The Old Main Drag
3:19 ✔
A3
Wild Cats of Kilkenny
2:48 ✔
A4
I'm a Man You Don't Meet Every Day
2:55 ☘
A5
A Pair of Brown Eyes
4:54 ☘
A6
Sally MacLennane
2:43 ☘
B1
Dirty Old Town
3:45 ☘
B2
Jesse James
2:58 ✔
B3
Navigator
4:12 ☘
B4
Billy's Bones
2:02 ✔
B5
The Gentleman Soldier
2:04 ✔
B6
And the Band Played Waltzing Matilda
8:10 ✔
Total: 42:49
La balsa de Medusa es el motivo sobre el que juega el grupo en la portada. Con toda esa tragedia que impregna la obra de Géricault, crónica de un suceso real, MacGowan y los suyos juegan a disfrazarse, a despojar de dramatismo a la muerte, a hacerla un trampantojo de la vida a través de la juerga sin fin y de la enorme profundidad de la tradición. En un principio puede parecer que se ríen de la alta cultura, pero no, lo que pasa es que en su mundo todo se mezcla y todo tiene cabida.
☘☘☘
Poguetry in Motion (The Pogues, 1986) [EP]
PUNK GAÉLICO. Podría haber sido el coletazo glorioso de ese Rum, Sodomy & the Lash (1985) al que epiloga, pero lo cierto es que este EP se acaba quedando a medio camino. Porque son cuatro canciones que nos siguen mostrando a la banda en plena forma y a Shane en una cúspide de la que no había quien lo bajar. Pero también hay que reconocer casi de inmediato que solo la mitad del disco brilla a la altura de sus dos largos anteriores.
Por supuesto que me refiero a esa "The Body of an American", que refulgió con luz propia en esa serie espectacular que fue The Wire. Y por supuestísimo también que me refiero a esa "A Rainy Night in Soho", que está entre las mejores partituras de The Pogues. Esa es la gloria y la miseria de este EP. La de ese "And you're the measure of my dreams" con el que se acaba apagando un temazo que no tiene parangón en el canon de los londinenses. Mucho menos en este EP interesante, atractivo, pero insuficiente en su conjunto. Lo que pasa es que con un par de motivos como los mencionados, a ver quién es el guapo que se pierde esto.
POP MELANCÓLICO. La memoria es tan borrosa... Duele comprobar cómo una y otra vez repudiamos aquello que nos hizo tan felices. Esas sensaciones eran auténticas, eran intensas. Pero ya no nos vale aquel grupo, aquella canción, aquel teclado.
Y de repente un día llega la reconciliación y todo se arregla. O casi. Tampoco es un borrón y cuenta nueva incondicional. En absoluto. Pero al menos le hacemos un hueco entre nuestros discos y volvemos a acomodarlo en ese rincón polvoriento de nuestro corazón. Ese nicho que nada ha ocupado en todos estos años. Ha estado tan vacío que casi me da rabia que me siga tocando muy dentro la cura sencilla de "Amenazas", el final de "Mi cometa", la estupenda "Un error de apreciación", la delicada "La noria", el beso de The Cure, la voz expresionista y dramática de Nacho Goberna (como un Antonio Luque engalanado). Y esas letras que me dejan el delicioso sabor agridulce de lo naíf, lo dulce, lo críptico, pero también de lo poético, lo sencillo, lo cotidiano. Heridas profundas y sabores extraños, en definitiva.
Por supuesto también hay cosas que no me llegan y que tienen que ver con el amaneramiento de formas y contenidos, con una cierta falta de contundencia en los planteamientos. No acaba de ser pop oscuro ni luminoso, aunque esto no es algo malo. Al fin y al cabo, en esa indefinición también encuentro solaz y misterio. Llamadme "contradicción".
"La dama", así a secas. Un grupo básico para completar el cuadro de la música española entre los 80 y los 90. Un disco que solo podrá llenar al que lo viviera en su momento. O quizá me equivoque y solo haga falta poner la oreja con atención. Y el corazoncito... Sí, también.
★★★★☆
A1
Amenazas
3:50 ✔
A2
Mi cometa
3:10 ✔
A3
Un error de apreciación
4:43 ✔
A4
Somos tres
3:25 ✔
A5
La noria
3:16 ❤
B1
Agua
2:49 ✔
B2
Y el corazón que late
3:19 ✔
B3
No diré
3:31 ✔
B4
Tarde lluviosa
3:24 ✔
B5
Armarios y camas
3:35 ✔
Total: 35:02
Avestruces (La Dama Se Esconde, 1985) [EP]
POP MELANCÓLICO. Antes de nada tengo que dejar clara mi afición, que llegó a ser pasión en el pasado y que nunca dejará de ser respeto absoluto, hacia la obra de J. R. R. Tolkien. Aclaración que hago para poder pasar a criticar el hecho de que esta se tome como hilo argumental para fabricar este estreno torpe, deslavazado y sin gancho alguno.
No es que la temática y los brochazos de Tierra Media que han metido Nacho Goberna y los suyos en este EP sean lo peor del mismo, tampoco es eso. Sin embargo, creo que sí que dicen mucho de la falta de una personalidad que buscaban claramente y que sí que encontraban en unas músicas bastante personales, si bien carentes de capacidad de contagio alguna.
Tampoco se me escapa que la traslación de los detallitos de las historias del escritor inglés parecen ser solo el escenario para contar otras cosas. Algo que, por muy buena que fuera la idea, no empasta de una manera ni coherente ni atractiva. No creo que haya que añadir mucho más ni dedicarle más tiempo a una obra tan escasa y tan leve que no creo que la hubiera escuchado de no venir firmada por los autores de "Amenazas" o "La noria".
Costabravismo: el experimento es el experimento (La Costa Brava, 2005) [EP]
POP. ¿Es esto un EP largo o un LP corto? ¿Es quizás un CD single como dicen por ahí? La banda parece que lo lanzó como EP, así que nos apuntaremos a esa idea. Por mucho que tampoco lo vea tan claro y por mucho que me haga buscar intenciones ocultas en esa decisión. ¿Es para quitarle importancia? ¿Para que no nos fijemos demasiado en él? ¿Es que acaso no es digno de acompañar con la cabeza alta a lo que habían publicado hasta entonces?
No voy a refutar de manera categórica ninguna de estas dudas, las cuales me parecen más que fundadas, y más después de escuchar con atención esta obra llena de buenísimas intenciones melódicas, de semifallos y de cosas que bordean la tontería, eso sí, con la gracia infinita de un Sergio Algora que es capaz que le compremos hasta su imitación de ese acentazo inglés que acaba sacándonos la sonrisa ("Superpoder").
No solo esto está lejos de dejar huella en nuestro panorama alternativo, sino que tampoco puede aspirar a ser el documento definitivo de tan efímera banda. No obstante, me parece muy interesante y una forma válida de conocerlos. Entre curiosidades y canciones que podemos llamar bonitas, podemos echar un rato la mar de entretenido. Algo que me parece, si no genial, sí al menos suficiente como para regresar a este disco de cuando en cuando.
SONIDO DONOSTI. Medio aplastados por el peso de Soidemersol (1997), los donostiarras echan el resto en la obra que acabaría por consagrarlos para siempre. Dominado el efecto cegador de esas cuerdas que ya habían hecho parte inextricable de su sonido, deciden dar un paso más allá y grabarlo en Praga con el acompañamiento de una orquesta de veinticinco piezas. Un paso atrevido y pocas veces visto en el pop de nuestro país para sellar uno de los mejores trabajos que ha dado nuestra música independiente. Algo que se percibe ya desde la fastuosa portada de un Javier Aramburu que se vuelve a superar cuando parecía imposible.
Un laberinto de emociones que explica a la perfección todo el deseo, la ruptura y el amor infinito que bullen en una obra que supone un hito insuperable. Creo que, por mucho que la decisión sea difícil en grado sumo, esa eterna pregunta entre los fans más irredentos de la banda se salda, en mi caso, a favor de este disco. Sí, por encima del mitificado y glorioso Soidemersol del que hablábamos. Y sí, a pesar de que Hallelujah! no sea sino la depuración de un molde tan bueno que siempre me había parecido insuperable. Más mérito por tanto para un disco que recoge todas los aprendizajes de La Buena Vida y los destila de una manera insuperable.
¿Qué podríamos destacar en él? ¿La belleza taciturna de "Trigo limpio"? ¿La maravilla emocional de "Qué nos va a pasar"? ¿La maestría con la que, por fin, Irantzu y Mikel unen sus voces para espantar cualquier conato de mojigatismo? ¿La orquesta que arropa y acuna sin imponer su dictadura? Sin duda, todo eso y más cosas que se me escapan en este momento pero que están ahí debajo para hacer del quinto álbum de La Buena Vida una de las mejores noticias que ha dado nuestro pop más sentido y emocionante en toda su historia. De esos discos que cuanto más los escuchas menos quieres separarte de ellos.
★★★★★
1
Los vientos
3:58
2
Vapor de carga
2:23 ✔
3
Mi voluntad
2:02 ✔
4
Desenfocada
3:35 ❤
5
Trigo limpio
4:10 ❤
6
80 cosas (al final del camino)
2:22 ✔
7
Qué nos va a pasar
3:46 ❤
8
Después de todo
3:00 ✔
9
Ventura
2:14 ✔
10
Sólo tienes lo que das
4:32 ✔
11
Vini, vidi, vinci
3:04 ✔
Total: 35:06
Harmónica (La Buena Vida, 2002) [EP]
SONIDO DONOSTI. Aquí está el enganche, el eslabón perdido, la mejor manera que encontró La Buena Vida de continuar con la congoja sentimental de su mayúsculo e inigualable Hallelujah! (2001). Quizás hayan diluido mucho la emoción incontenible que albergaba su obra magna, pero no es menos cierto que siguen demostrando un dominio del arte del arreglo, de la colocación de las cuerdas en su sitio preciso y de la pericia melódica que los mantiene en la cúspide del pop alternativo patrio.
Es cierto que este EP es más ligero emocionalmente, juega más con la emoción epidérmica y menos con la prospección en busca del tuétano del sentimiento en estado puro, pero mantiene intacto ese espíritu sanador y elegante que es lo que siempre vamos a asociar con los donostiarras.
Un enganche que no separa etapas ni marca un cambio de rumbo real. Simplemente un alivio tras la tormenta interior, una forma de tomar aire antes de abordar nuevos retos, igual de emocionantes e intensos, pero mucho más complicados de llevar a buen puerto tras el listón tan inalcanzable que mostró el grupo en su obra maestra del 2001 y en esta continuación que, como mínimo, hace que mantengamos nuestro interés y las expectativas completamente intactas.
Some Girls Wander by Mistake (The Sisters of Mercy, 1992) [RECOPILATORIO]
ROCK VAMPÍRICO. Aquí nos encontramos los primeros singles y el EP que los Sisters sacaron antes de poder registrar toda su gloria en un primer LP que llegaría en 1985, dos años después de unas grabaciones que recogen la actividad de los de Leeds de 1980 a 1983. Unos años formativos que, aun sin Wayne Hussey a la guitarra, demostraron ser fundamentales para forjar un sonido que desde el principio se mostraba desafiante, industrial y venenoso como el mejor rock al que siempre han declarado su amor. Un sonido turbio y poderoso que si no compartía lazos con Joy Division o Bauhaus, lo parecía.
Ya sabemos que Eldritch, líder y cantante de la formación en todas sus mutaciones, siempre ha renegado hasta el paroxismo de cualquier conexión con el movimiento gótico o siniestro, pero es que, oyendo estas primeras grabaciones, es imposible no establecer puntos en común. La asfixia atenazante de las atmósferas de estos temas es tan física, tan densa y tan profunda que no hay manera de que escapen a las comparaciones. Unas comparaciones que no pueden ocultar el hecho de que las hermanas habían dado con una forma única de organizar todo esto, un sonido auténticamente personal e intransferible.
Un sonido que puede que pretendieran demostrar que venía de los Stooges o los Stones, de ahí las versiones, pero que me parece a mí que tenía más que ver con las máquinas que convirtieron al Leeds donde se formaron en la pujante ciudad industrial durante el desarrollo de las fábricas en el siglo XIX. Una música que en estos comienzos era más oscura que la noche más impenetrable. Algo que irían diluyendo con los discos, pero que aquí es tan patente y tan negro que llega a ser abrumador. Peguen la oreja especialmente a la segunda cara del primer volumen del vinilo, que contiene su The Reptile House E.P. (1983) al completo, y verán cómo se les aparecen los renglones torcidos de Dios.
Así, con esta autoridad, con esta claridad de ideas, da completamente igual que se pasen el orden cronológico por sus partes. Que acaben el disco con sus primerísimas grabaciones acaba siendo hasta el lógico retorno al útero, una suerte de muerte inversa que casa de maravilla con unos planteamientos tan radicales y extremos, que parece mentira que lograran triunfar, aunque fuera entre unos pocos. Pero lo hicieron, y con el tiempo no puedo decir que no lo entienda.
★★★★☆
A1
Alice ❤
A2
Floorshow
A3
Phantom
A4
1969
B1
Kiss the Carpet
B2
Lights
B3
Valentine
B4
Fix
B5
Burn
B6
Kiss the Carpet (Reprise)
C1
Temple of Love (Extended Version)
C2
Heartland ❤
C3
Gimme Shelter ❤
D1
Damage Done
D2
Watch
D3
Home of the Hitmen
D4
Body Electric
D5
Adrenochrome
D6
Anaconda
Total: 79 min.
Floorshow EP (The Sisters of Mercy, 1981) [BOOTLEG]
ROCK VAMPÍRICO. Aquí está la prehistoria de los Sisters. Unos prolegómenos hechos de espasmos y punk industrial. Unas canciones que grabaron en casa de Eldritch con lo que tenían a mano y que suenan agresivas y exuberantes como la música hecha a llamaradas que ya era.
Una auténtica gozada escondida en una cinta que movieron por sus bolos para darse a conocer y que aspiraban en convertir en un EP, cosa que nunca llegó a producirse.
Los de Leeds puede que no tuvieran los medios y que no lo tuvieran nada fácil en sus comienzos, pero lo que sí parece claro es que sabían lo que querían y sabían cómo tenían que sonar desde el segundo cero. Luego vendrán los que se quejen de que a esto le falta una producción, más que unos ajustes y un pulido que no haría más que destrozar la imagen de auténticos visionarios que se materializa ante nuestros oídos.
Vine por ver qué habían hecho con la canción de Leonard Cohen de cuya letra sacaron su nombre, la cual descabezan sin piedad, y es en las otras en las que me encontré bastante más de lo que me esperaba.
✩✩★★★
Floorshow 1.
Lights 2.
Teachers / Adenochrome 3.
Total: 16 min.
The Reptile E.P. (The Sisters of Mercy, 1983) [EP]
ROCK VAMPÍRICO. Dentro del estupendísimo Some Girs Wander by Mistake (1992) nos encontramos este EP, lanzado originalmente en 1983 y que puede ser considerado la primera grabación seria del grupo. Un disco que en sus veinticinco minutos encapsula maravillosamente lo que eran los Sisters primerizos, una banda para tomarse muy en serio.
Así lo atestiguan estas cinco canciones (la última no la cuento por motivos obvios) encabezadas por la oscurísima y muy ritual "Kiss the Carpet". Canciones que dan fe de vida de una banda que se muestra heredera de Joy Division y Bauhaus, pero también de los Stooges y los Stones. Una banda que ha bebido de las mismas aguas que Suicide y Can, pero también del manantial de los Doors y la Velvet.
Tantos nombres y tan grandes que pueden causar pavor. Sin embargo, para nada intimidaron a Eldritch y los suyos a la hora de encontrar un sonido, una actitud y unas convicciones que los hicieron únicos desde este momento, el segundo cero. Llevaban dos o tres años tocando ya, pero es aquí donde dejaron claro que no tenían miedo a que las cosas se pusieran serias.
★★★★☆
A1
Kiss the Carpet
5:55
A2
Lights
5:51
B1
Valentine
4:44
B2
Fix
3:41
B3
Burn
4:49
B4
Kiss the Carpet (Reprise)
Total: 25:00
Fuck Me and Marry Me Young (The Sisters of Mercy, 1993)[BOOTLEG]
ROCK VAMPÍRICO. Estos son los restos del naufragio, el edificio agrietado tras el terremoto que fueron los menos de diez años de vida discográfica de un grupo que con eso se bastó para seguir girando en diferentes pieles y con sus correspondientes hiatos hasta bien entrado el siglo XXI. No sé si Eldritch se esperaba tal longevidad cuando empezaba con la banda de una manera tan lúdica y festiva como poco comprometida.
Podríamos esperar que en estas sesiones para la BBC, directos, alguna cara B que había quedado en el tintero y un par de canciones que se guardaron para cerrar su carrera especiando esa lápida que pretendió ser el recopilatorio A Slight Case of Overbombing (1993) no hubiera mucho que llevarse a la oreja, pero una vez más los Sisters demuestran ser mucho más de lo que nos esperábamos y nos sorprenden con un último zarpazo para que, de una vez por todas, no dejemos de creer en ellos.
Empieza la colección con la prehistoria de la banda, con un par de temas que tocaban en sus inicios, uno de ellos, como buena parte de este setlist, versión oblicua de una artista tan inesperada en su radar como Dolly Parton. No sería la única. A los más que obvios Suicide o The Velvet Underground se les une un más sorprendente Bob Dylan con esa apropiación infinita de su "Knockin' On Heaven's Door". Sin duda, junto a esa bestia de dos cabezas que se inventaron con "Ghostrider/Sister Ray" en directo, lo más destacado de una obra que cobra su sentido máximo con el cierre. Una bajada de persiana más que lujosa a pesar de los peros que puedan provocar una "Temple of Love 1992", con Ofra Haza, que añade poco a la original y una "Under the Gun" que significaría su despedida del estudio de grabación y que busca conquistar nuevos territorios con su mezcla de solemnidad y dramatismo new age. No es lo mejor que grabaran, lo sé, pero de alguna forma consiguen expresar todo lo que habían hecho desde su formación a la vez que lanzan un interrogante sobre una posible nueva dirección para la banda que nunca hemos vuelto a comprobar en disco.
☆☆★★★
Good Things (BBC Sessions)
Jolene (BBC Sessions)
Ghostrider / Sister Ray (live)
Torch
Colours
Knockin' On Heaven's Door
Temple of Love 1992 (with Ofra Haza)
Under the Gun
Total: 50 min.
Some Boys Wander By Mistake (The Sisters of Mercy, 1996) [BOOTLEG]
ROCK VAMPÍRICO. Este pirata puede jactarse de ser uno de los más recios y necesarios de su especie. Nada más que por sus intenciones, continuar lo que dejó sin terminar ese Some Girls Wander by Mistake (1992) al que parafrasea en su título, ya merece que nos detengamos a echar un vistazo. Y desde luego no vamos a quedar decepcionados en absoluto.
Con el mismo espíritu de servicio público, de ofrecer al oyente un cuadro completo de la cara oculta de la producción de Sisters of Mercy, este disco continúa lo que ya nos mostró su hermano mayor, esta vez desde 1984 a 1990, para cerrar con "You Could Be the One", cara B de "More", single con el que presentaban su último trabajo de estudio, Vision Thing (1990).
Podríamos subrayar que les falta "Knockin' On Heaven's Door", cara B de "Doctor Jeep", seguro que por falta de espacio, pero sería algo muy ruin a la luz de las estupendas canciones que conforman esta colección. Una colección que se caracteriza por su coherencia, la sensación de disco perfectamente hilado y pespunteado, y por encontrar su espacio en nuestra estantería al completar unos huecos que además es más que necesario conocer para poder disfrutar de ese cuadro terrible y exageradamente truculento que pintaron los Sisters en su corta pero increíblemente fructífera carrera discográfica.
★★★★☆
1. Body And Soul (Special 12" EP version) 2. Train 3. Afterhours 4. Poison Door ❤ 5. On The Wire 6. Blood Money 7. Bury Me Deep 8. Dominion/Mother Russia/Ozymandias (Unreleased promo version) 9. Sandstorm 10. Untitled 11. Emma 12. Long Train 13. Lucretia, My Reflection (Extended single version) ❤ 14. This Corrosion (12" Vinyl version) 15. You Could Be The One