
Circo luso (El Niño Gusano, 1995)
POP GUSANO. Surrealismo a borbotones, construcciones melódicas en bucles imposibles, experimentos líricos y sónicos de amplio espectro... El primer disco de El Niño Gusano no es apto para pusilánimes. A pesar de su delicioso corazón pop y de su calidez, cosas que pueden estar demasiado escondidas a primera vista como para enamorar a las masas.
Tampoco era ese el objetivo. De haber sido así, este grupo no habría alcanzado su estatus legendario. Los zaragozanos son y serán el epítome de lo insobornable, de lo personal y de ese poner el arte por encima de cualquier otra cosa. Sergio Algora así lo quiso y sus compañeros así lo entendieron desde el principio. Que la producción, firmada por el grupo, es bastante mejorable, puede ser. A no ser que, como yo, aprecies la frescura lo-fi como de hierba recién cortada, que el bajo esté alto y que no todo quede lo redondo que debería. Las baterías sí que duelen un poco, eso es cierto.
Aun así, aquí hay de todo y casi todo bueno. Pop a raudales, psicodelia infantil, noise bien dosificado y sobre todo palabras imborrables en un idioma que simula ser el castellano que conocemos, pero que es otra cosa. Un idioma que no se pliega a formalismos y que se expande ilimitado para contar lo inenarrable. Como ellos dicen en el primer corte, "para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio".
★★★★☆
1 La mujer portuguesa ❤
2 Menta
3 Pumuky
4 Jason
5 La ciudad de los loros
6 Navarra
7 El hombre bombilla
8 Bizcochino
9 Ciempiés
10 Nureyev
11 Capitán Mosca
12 Transparente
13 Cine experimental
14 Vino Simagovino
15 Moreno campeón
Total: 41 min.

POP GUSANO. Las primeras impresiones dicen mucho. Basta una escucha para detectar que esta banda iba a ser especial. Algo tan fácil de percibir como el hecho de que necesitaban depurar un par de cosas con urgencia. Esa capacidad de Sergio Algora para construir un mundo personal e inexplorado solo con unas palabras ya está aquí, con la timidez del aprendiz, pero claramente esbozada.
Lo que tenían que trabajar, en cambio, era su relación con el noise, el cual se les va de las manos en lugar de estar al servicio de la canción. También, el redondear los temas con esos ganchos inasibles, dispersos, escasos, pero siempre sugerentes y luminosos con los que nos sorprenderían en el futuro. Esas dos cosas darían vida a unas canciones que aquí se nos aparecen en un estado casi comatoso. Atractivo e intrigante, pero más flores muertas que los seres de luz con los que la banda empezaría a forjar su leyenda solo unos meses después.
Así y todo, con estos 11 minutos ya le dan vueltas a la mayoría de bandas de la época.
☆☆★★★
A1 Todo comenzó a ir mal
A2 Yukón
B1 Auricular
B2 Genius
Total: 11 min.
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