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lunes, 9 de marzo de 2026

Desnudos y helados

Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen / lorategi izoztuan hezur huts bilakatu arte (Lisabö, 2018/2023)

 

POST-HARDCORE. "Y tras el rastro de la belleza nos desnudamos hasta transformarnos en mero hueso en el jardín helado". Este es el poderoso verso que se forma si juntamos el título de los dos últimos discos de Lisabö, un díptico glorioso y aberrante que no pudo ser por la pandemia, pero que ahora es y se puede disfrutar en toda su gigantesca plenitud. También es la unión entre la frase con la que acaban el primer álbum y la que usan para empezar el segundo.

Cinco años son los que median entre la publicación de ambas rodajas. La idea era sacarlos casi seguidos, pero por lo comentado, además de por el modus operandi de una banda que lo hace todo a fuego lentísimo, no fue posible. Y no hacía falta que el grupo se empeñara en cuidar las formas para aventar con claridad meridiana que los álbumes comparten el mismo ADN. Es cierto que se agradece esa uniformidad en las carátulas, ese yin yang en el que no hay lugar para la duda. Pero, en realidad, no hay más que escuchar las primeras notas de cada obra para entender que se trata de un continuo, de una bilogía, como ellos la llaman, de una profundización en los hallazgos de ese Animalia lotsatuen putzua (2011), que lo cambió todo para los irundarras.

Aquí siguen obcecados en abrirse camino a partir de los postulados más primitivos y más atávicos. Superada ya con creces la etapa en la que metían chelos, y centrados en la barbarie, Lisabö se empeñan en ser nuestros Swans, nuestros Fugazi y nuestros Neurosis. Así de intensos, crudos y emocionales se muestran en un par de álbumes en el que redoblan esfuerzos por multiplicar el efecto de sus obsesiones hasta el infinito. Y no es que trabajen su obcecación o sus lugares comunes como si de tics se trataran, no. Más bien estamos hablando de que todo ese amor por el énfasis encima del énfasis, los mandobles sónicos, las dentelladas instrumentales y esa pasión por lo monocorde hasta el infinito son sus herramientas de trabajo, su instrumental quirúrgico. Y eso, por mucho que en su aparente inmovilismo se les pueda confundir con los Motörhead de Irún, no deja de ser una demostración de fuerza, pasión y coherencia.

No están hechos Lisabö para estos tiempos. Eso creo que lo sabemos todos, ellos los primeros. Tampoco era cuestión de endosarnos un disco doble, algo que hasta ellos entienden como insoportable. Pero qué necesarios siguen siendo. Optar por lo espaciado, por huir de las prisas y lo superficial, es un suicidio en estos tiempos. Precisamente lo que más necesitamos. No el suicidio, claro, sino su maravillosa actitud vital.

★★★★☆

1 Errautsaren bezpera
2 Nomaden zirkulu tematia
3 Olio tantak ezpainetan
4 Oroimena galdu aurretik idatzi gabeku gutuna
5 Hegaldiaren etenaldian
6 Amuz inguratuta
7 Denboratik kanpo bizi garenok

Total: 42 min.

1 Sarraila 0:34
2 Urpekaritza baso kiskalian 8:04
3 Kristalezko begiei so 9:18
4 Gauak gure ametsak baino luzeagoak dira 2:05
5 Gutariko bakoitza gara denok 7:22
6 Hosto zehargarriak 5:54
7 Zeru arrosaren guraizeak 7:33

Total: 40:50

 

Martxel Mariskal sigue detrás de las letras del grupo. Su auténtica arma (no tan) secreta y, como ellos no se cansan de repetir, un miembro más de la banda al 100%. No es para menos. Desde Ezlekuak (2007) se ha encargado de traducir en palabras la música de Lisabö. Sin lugar a dudas, y por encima de giros estilísticos, el hecho más definitivo a la hora de poner las producciones del grupo en otro nivel.

 
Resulta curioso que las palabras sean tan importantes en una música hecha desde las tripas, tan monocorde y tan salvaje. O quizás sea lo más lógico si lo pensamos bien. Porque también es una música que surge de lo más recóndito del alma, de lo más emocional y epidérmico. Una música que necesita esas palabras mayores para expresarse y florecer en toda su plenitud. Por muchos años.

viernes, 6 de marzo de 2026

El grito

Animalia Lotsatuen Putzua (Lisabö, 2011)

POST-HARDCORE. "El pozo de los animales avergonzados" se abre paso a dentelladas y no deja títere ni cabeza en sus cuarenta minutos de asedio. Así se las gastan los irundarras en su quinto asalto en largo, un disco que suena como lo hace la furia y que duele como un aullido. Las letras son de Martxel Mariskal, como viene siendo marca de la casa en los últimos trabajos del grupo. Y habría que colocarlas en el primer plano que merecen. Son confesiones descarnadas, puñaladas a la conciencia y el entendimiento, disparos secos de auténtica poesía lúcida, personal, desnuda, salvaje. Es como la nieve que golpea la cara en la ventisca, el manto intraspasable que cubre estas canciones aceradas y brutales.

Lisabö parecen aquí más veteranos pero no más viejos. Cargados de experiencia, han facturado una obra más sencilla en lo musical, más directa, más primitiva y más rotunda que todo lo que hayan hecho nunca. Y ya es decir en el currículum de uno de los grupos más crudos y viscerales que tenemos. Lo básico se ha conjurado para sumar en un disco coherente desde su portada mínima e icónica hasta la distribución vinílica de los temas. Ya lo venían anunciando en una discografía matadora, pero aún así no podemos dejar de sorprendernos ante la barbarie de este disco. Todo sucede de una manera maquinal y certera bajo el tictac inclemente de esa batería doble, bajo la rabia en las voces perfectamente empastadas de Karlos Osinaga y Javi Manterola, bajo el noise a tumba abierta.

Ya no se habla de referentes más, Lisabö se han convertido por derecho en un espejo para todo el que tenga la curiosidad de mirarse. A veces pueden parecer un charco embarrado y otras un océano negro y encabritado. Es la grandeza, la inmensidad y la furia del alarido y el escalofrío. El Grito. Y luego el Silencio.

-o-

"No has venido a mi fiesta. No he ido a tu entierro. Ando cuidando tus libros y tus collares, alimentándome de la carcoma en el ático de madera, tragándome los muchos ojos del recuerdo cada vez que cambian de color". ("Oinazearen intimitatea" / "La intimidad del dolor")

★★★★

A1 Oroimenik gabeko filma 6:26
A2 Ez zaitut somatu iristen 5:53
A3 Oinazearen intimitatea 7:28
B1 Gordintasunaren otordu luzea 6:16
B2 Laztan isilen deiadarra 7:18
B3 Ezereza mugak 7:30

Total: 40:51

 

jueves, 5 de marzo de 2026

Los no lugares

Ezlekuak (Lisabö, 2007)
 

POST-HARDCORE. He leído por ahí que con este disco, Lisabö volvían a la normalidad después de esas Pil Pil Sessions que acogieron lo que sería su segundo álbum. Y sí, es cierto que, con la vuelta de Javi Manterola a tiempo completo, recuperan su sonido y su actitud, pero también habría que señalar que, respecto a ese Ezarian (2000), con el que debutaron, hay también cambios significativos. Sobre todo en términos de una condensación de tiempos y estructuras que redunda en un álbum más sólido y compacto. Ocho canciones en cuarenta minutos son la base sobre la que armar un discurso mucho más concentrado y directo.

Sensación de bloque que se acentúa también por una aproximación más cruda y con menos florituras. Si bien no eliminan la presencia del chelo de Maite Arroitajauregui, sí que la reducen de manera notable ("Sekulan etxean izan ez", "Bi minutu". "Hazi eskukada II"). Y sin duda, la mayor aportación al álbum está en la poesía de un Martxel Mariskal que, a partir de este trabajo, se iba a convertir en un miembro más del grupo. Un giro que apuesta por la profundidad, la desnudez y la emoción más ardiente.

Todo en un álbum que parece pensado para el vinilo —aunque solo saldría en este formato más de una década después—, con sus cuatro temas por cara y su duración más breve. Todo un posicionamiento estético y casi político para un disco con carga de profundidad, aura y todo lo necesario para engatusar al más hermético. Es verdad que tenían capacidad para sonar aún más atávicos y primarios. Lo demostrarían después. Pero aquí es donde Lisabö marcan territorio y sientan las bases para una forma de hacer que los llevaría a lo más alto.

★★★★☆

1 Hazi eskukada I 5:52
2 Aukerak, ankerrak 3:36
3 Bi minutu 2:24
4 Alderantzizko magia 8:37
5 Sekulan etxean izan ez 6:09
6 Hazi eskukada II 1:53
7 1215. Katean 6:15
8 Nekearen teoria 6:18

Total: 41:04 

domingo, 1 de marzo de 2026

Marmitako deconstruido

Izkiriaturik aurkitu dituran gurak (Lisabö, 2005)

POST-HARDCORE. Este segundo álbum de Lisabö, publicado cinco años después del primero, es un trabajo especial para el grupo. Además de ser su segundo LP, es la quinta referencia de esas Pil Pil Sessions con las que el sello Metak espoleaba la colaboración entre bandas en sesiones exclusivas y originales. De ahí el alto número de colaboraciones que nos encontramos aquí. Hasta el punto de que Lisabö casi parece una banda de acompañamiento, llegando a desdibujar su esencia hasta extremos que no sé hasta qué punto satisficieron a sus fans más militantes.

El resultado de todo este potaje, aun manteniendo la calidad de costumbre con los irundarras, cuenta con una heterogeneidad que no ayuda a la cohesión y con una flexibilidad digna de envidia a la hora de adaptar su discurso al de bandas y artistas como Anari, Experience, Manta Ray o Káhrlo Desastre, entre otros. Sí, el nuevo quinteto —Javi Manterola se tomó un descanso para dedicarse a su proyecto Amodio— se deja llevar por las capacidades expresivas de sus colaboradores, y eso también hace que escuchemos palabras en polaco, castellano, inglés y francés además del euskera. Pero lo que más choca es que en ese dejarse llevar, en ese diluirse, más que disfrutar de una nueva vertiente de Lisabö, me parece a mí que el público podrá degustar una nueva perspectiva de esas otras bandas y artistas.

Una retroalimentación que, por mucho que parezca desequilibrar la balanza en contra de los irundarras, no es para nada negativa. Aquí, aparte de novedades como el dub, las atmósferas siguen siendo tensas hasta límites inenarrables y la flama sigue siendo tan ardiente como de costumbre. Que todo está más matizado y casi diría que sugerido, también. Lo que no hace que estemos ante un disco malo. Si acaso, demasiado heterogéneo y falto de rumbo, pero, como todo lo que han hecho estos referentes de la autogestión, de una calidad y un impacto fuera de toda duda. En definitiva, no estamos ante un paso en falso, sino ante el disco raro en su discografía. Tras este paréntesis, volvería Javi al redil y las aguas, aun encabritadas, volverían a su cauce.

★★★☆☆

1 Ardoa Eta Odola I (Zubipean) 1:03 with Eli Hernández (vocals)
2 Iparrorratza 8:23 with Anari (vocals) & Leku
3 Desioaren Ordua 2:10 with Akauzazte
4 De quoi teneir jusqu'à demain matin 3:56 with Experience
5 Minute Dub 1:03
6 El adiós que se queda 2:32 with Káhrlo Desastre (vocals, lyrics)
7 Vieillard au Soleil 3:57 with Selam & Klaudia
8 Deliberazio 2:44 with Xabier Erkizia
9 Ardoa Eta Odola II (Zigarroak Lokatzetan) 1:02 with Eli Hernández (vocals)
10 Ahora canción rota 4:11 with Káhrlo Desastre (vocals,lyrics)
11 Sueño mexicano 6:06 with Manta Ray
12 Ezarian 5:53
13 Ardoa Eta Odola III (Desioaren Aztarna) 2:52 with Eli Hernández (vocals)

Total: 45:52 

jueves, 26 de febrero de 2026

Las heridas del existir

Ezarian (Lisabö, 2000)

 

POST-HARDCORE. "Qué demonios somos, si no es el sueño de nuestros sueños" ("Egunaren begietan")

Encabezo esta reseña con la frase con la que cerrarían su siguiente EP, Egun bat nonahi (2002). La confirmación implacable de ese lenguaje existencialista que ha marcado la carrera de una de las bandas más vivas e irreductibles dentro de la escena más intensa de Euskadi y de toda nuestra piel de toro.

Lisabö se pueden considerar una de las sensaciones en el post-hardcore del cambio de siglo, y no solo a nivel local ni estatal. Los irundarras ponen toda la carne en el asador y se encomiendan a la autogestión más militante para impactar de lleno con un estreno pedregoso y acorazado como el adamantio. Post-core, hardcore matemático, la aleación pesada de Shellac, el ralentí abrumador de Slint, la virulencia extrema de Fugazi... Tremendos padrinos para un disco que impresiona poco a poco. Tal y como nos anuncian en su título, te aplasta de una manera "lenta e imperceptible".

Hay tanto a destacar aquí que no sé ni por dónde empezar. Sin esfuerzo aparente, el por entonces quinteto, fabricaba toda una maquinaria de guerra para sustentar los hirvientes arrebatos vocales de Javi Manterola, Karlos Osinaga e Imanol Urizar. Auténticos gritos primarios que aventan las heridas del existir. Gritos amplificados por esa doble batería (Ibán Zabalegui y Aida Torres), por dos guitarras con cuerdas de alambre de espino (Javi e Imanol), por un bajo palpitante y ardiente (Karlos) y por un chelo ocasional con el que Maite Arroitajauregui llena ese espacio invisible que existe entre la dulzura y el dolor. 

Una banda única. Un estreno por todo lo alto. Sí, gritémoslo a los cuatro vientos y sin pudor: "a seguir absolument!"

★★★★☆

1 Narrazti gizakiaren sehaska kanta 1:56
2 Hemen naiz ez gelditzeko baina 6:07
3 Aurreiritziak 7:47
4 Gezur erraza 6:51
5 Ur gainean 5:27
6 Ez nago maitatzeko prest 5:10
7 Merezi du 1:34
8 Murgilduta 4:59
9 Ideiak itotzen dira 8:09
10 Zer egiteko gai gara? 4:49
11 Eraikitzen 13:46

Total: 66:35

Egun bat nonahi (Lisabö, 2002) [EP]

POST-HARDCORE.

Con algunos artistas hay que detenerse en las portadas. Con Lisabö también, no digo que no, pero sobre todo hay que pararse con sus títulos. Porque son siempre sugerentes, filosóficos y con muchas capas. En definitiva, porque son totalmente intencionados y consiguen decir mucho con ellos.

Este EP, con el que pretenden prolongar las magníficas sensaciones de su extenuante estreno, se llama algo así como "Un día en cualquier lugar". Un título que continúa ahondando en la perspectiva existencialista sobre la que iban a construir su música. Unos aires metafísicos que, aunque no lo parezca, casan a la perfección con toda la rabia y la visceralidad que transmite la música de los irundarras.

Una música que se permite el lujo de explorar nuevos caminos. Algo que me encanta y que los alinea con todos esos artistas —siempre dentro del mundo alternativo, por cierto— que sabes que cuando sacan un EP es por algo. Cuando no pueden esperar a tener un álbum completo para enseñarte sus canciones es porque son buenas a morir. Tal y como podemos observar, desde la primera escucha, ante estas tres viñetas cargadas de tensión y desolación.

Una desolación que se sigue beneficiando del chelo incorruptible de Maite Arroitajauregi, como en Ezarian (2000), y que incorpora las letras de Martxel Mariskal, que se convertiría en un miembro más en el futuro y que dotaría de una nueva dimensión a la herida supurante que siempre ha sido la música de Lisabö.

Una participación, la del poeta de Hondarribia, que no fue premeditada. No hay que olvidar que este EP es la destilación del espectáculo de palabra y música que la banda preparó y escenificó con el poeta a lo largo de 2001. No se trata, pues, de un EP realizado desde la nada, sino de una selección de los temas que formaban parte de dichas actuaciones. Algo que no sé si dota de más o menos coherencia al disco, pero que de alguna forma debió de influir en el hecho de que suene tan experimental y tan Lisabö a la vez. Tan crudo y tan atmosférico. Tan epidérmico y tan abisal. Son solo tres canciones, pero qué canciones. Cuanto más las escucho, más me doy cuenta de que, no solo estoy en el meollo de lo que es la banda de Irún, sino que me estoy dando de bruces ante uno de sus momentos más intensos y apasionantes.

★★★★

1 Gau minean 6:31
2 Goiz euria 2:56
3 Egunaren begietan 8:12

Total: 17:39