
POST-HARDCORE. He leído por ahí que con este disco, Lisabö volvían a la normalidad después de esas Pil Pil Sessions que acogieron lo que sería su segundo álbum. Y sí, es cierto que, con la vuelta de Javi Manterola a tiempo completo, recuperan su sonido y su actitud, pero también habría que señalar que, respecto a ese Ezarian (2000), con el que debutaron, hay también cambios significativos. Sobre todo en términos de una condensación de tiempos y estructuras que redunda en un álbum más sólido y compacto. Ocho canciones en cuarenta minutos son la base sobre la que armar un discurso mucho más concentrado y directo.
Sensación de bloque que se acentúa también por una aproximación más cruda y con menos florituras. Si bien no eliminan la presencia del chelo de Maite Arroitajauregui, sí que la reducen de manera notable ("Sekulan etxean izan ez", "Bi minutu". "Hazi eskukada II"). Y sin duda, la mayor aportación al álbum está en la poesía de un Martxel Mariskal que, a partir de este trabajo, se iba a convertir en un miembro más del grupo. Un giro que apuesta por la profundidad, la desnudez y la emoción más ardiente.
Todo en un álbum que parece pensado para el vinilo —aunque solo saldría en este formato más de una década después—, con sus cuatro temas por cara y su duración más breve. Todo un posicionamiento estético y casi político para un disco con carga de profundidad, aura y todo lo necesario para engatusar al más hermético. Es verdad que tenían capacidad para sonar aún más atávicos y primarios. Lo demostrarían después. Pero aquí es donde Lisabö marcan territorio y sientan las bases para una forma de hacer que los llevaría a lo más alto.
★★★★☆
1 Hazi eskukada I 5:52
2 Aukerak, ankerrak 3:36
3 Bi minutu 2:24
4 Alderantzizko magia 8:37
5 Sekulan etxean izan ez 6:09
6 Hazi eskukada II 1:53
7 1215. Katean 6:15
8 Nekearen teoria 6:18
Total: 41:04
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