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jueves, 5 de marzo de 2026

Cenizas entre las cenizas

Days of Ash (U2, 2026) [EP]

CANCIONCILLA PROTESTA. Se esperaba todo un álbum de U2 para finales de este año. Por eso ha sorprendido tanto la edición de este EP. Seis canciones que, a la vista de los acontecimientos, no podían esperar, según los miembros del grupo. Ya habrá tiempo para reír y saltar, dice Bono. Ahora lo que toca es reflexionar y movilizarse con el lanzamiento más político y beligerante de la banda desde War (1983). Con la inspiración y la inercia de los U2 de 2026, claro.

Algo que no anuncia delicia alguna precisamente. Algo, que como la actitud del cantante ante el genocidio palestino, se queda en una protesta muy tibia, en un susurro más que en un grito de dolor. Es cierto que las intenciones son buenas y se percibe una cierta revitalización en las formas y en la rabia, pero también hay que admitir que todo esto es insuficiente en grado sumo. Cuando es más interesante la motivación o la historia detrás de la canción que la música misma, mal vamos.

Aquí U2, o Bono, le cantan las cuarenta a los desmanes del ICE, a la guerra de Ucrania, a la violencia del gobierno iraní contra su propio pueblo y hasta propone la solución de los dos estados para el conflicto Israel-Palestina. Hasta ahí, todo es correcto, pero aparte del tono más bien amable de todo este panfleto, hay un par de puntos que chirrían especialmente.

En primer lugar, "Song of the Future" habla de la muerte de Sarina Ezmailzadeh, chica iraní de 16 años asesinada a palos por las fuerzas de seguridad tras participar en una protesta. Las autoridades, además, trataron de hacer pasar el crimen por suicidio. Y el problema con la canción es su tono: tan dulce, tan florido y tan luminoso que me parece casi ofensivo. Algo que puede ser simplemente una impresión personal, lo sé. Como la aversión que me producen los aires marciales que imponen en el vídeo y el libreto a "Yours Eternally", homenaje a Taras Topolia, cantante ucraniano que decidió aparcar la música para combatir contra Rusia al comienzo del conflicto. Una apología de lo bélico que no me esperaba en los abanderados de la paz mundial. Además, en una canción en la que colabora Ed Sheeran para llevársela totalmente a su terreno y desdibujar a una banda borracha de épica en medio de un crescendo eufórico e infame.

En resumen, la urgencia no suele ser buena consejera. Las ganas no bastan. Son un buen motor para generar arte valioso, pero sin la inspiración y el maceramiento pertinente se suelen quedar en nada. Este es el caso ante una obra de la que no esperaba mucho y para la que, por tanto, tampoco hay decepción posible. Señoras y señores, por fin podemos decirlo: el maestro abraza al alumno y U2, finalmente, se han convertido en Coldplay.

★☆☆☆☆

1 American Obituary 4:23
2 The Tears of Things 5:25
3 Song of the Future 3:55
4 Wildpeace 1:18 with Adeola & Jacknife Lee
5 One Life at a Time 4:03
6 Yours Eternally 4:26 feat. Ed Sheeran & Тарас Тополя [Taras Topolya]

Total: 23:30

jueves, 6 de marzo de 2025

Bola de espejos hecha añicos

Pop (U2, 1997)

ROCK ELECTRÓNICO. Un poco perdidos y exhaustos, U2 descienden a pulmón en la fosa de la electrónica para explorar terrenos ignotos en su historial. Los resultados, no es de extrañar, no tienen nada de impresionantes. Tal vez la solución no era volver a las raíces, eso lo demostraría con creces el disco siguiente a este, pero en esta continuación a su más que notable Zooropa (1993) suenan derrotados e insípidos como nunca hasta entonces.

Aquí dejan claro que, aunque saben fabricar coplas certeras con todo este envoltorio sintético, les acaba pudiendo la inercia de lo inane, esa tendencia peligrosa que hace que cualquier cosa susurrada sobre un medio tiempo perezoso te suene a lo mejor de la creación. Aquí parece impepinable. El grupo se deja arrastrar por sus aires de grandeza y por su falta de filtro. Bueno, las musas tampoco tienen por qué visitarte siempre. Sin duda, el momento más autoindulgente e inerte del grupo. O quizás, siendo benévolos, el último trabajo en el que podemos encontrar siquiera unas gotas de inspiración.

★★☆☆☆

1 Discothèque 5:19 ✔
2 Do You Feel Loved 5:07
3 Mofo 5:49
4 If God Will Send His Angels 5:22
5 Staring at the Sun 4:36
6 Last Night on Earth 4:45
7 Gone 4:26
8 Miami 4:52
9 The Playboy Mansion 4:40
10 If You Wear That Velvet Dress 5:15
11 Please 5:02
12 Wake Up Dead Man 4:52
Total: 60:05

martes, 2 de enero de 2018

Por caminos misteriosos

Achtung Baby (U2, 1991)

MESIANISMO POST-ELECTRÓNICO. U2, 1991. Habían pasado tres años desde ese "sinsentido" que fue Rattle and Hum (1988). Sobrevivieron a la lapidación, pero estaba claro que había que buscar otra fórmula. Para ello dirigieron su mirada al ruido ponzoñoso del rock alternativo y trataron de adaptarlo a su siempre discutida grandiosidad. Por suerte, tuvieron la feliz idea de buscar la inspiración en la reciente reunificación alemana y, siguiendo los pasos de Bowie, se trasladaron a los estudios Hansa en Berlín para grabar lo que sería su disco más rompedor.

Mirándose claramente en hallazgos como el Pills 'n' Thrills and Bellyaches (1990), con el que los Happy Mondays habían reventado la escena de la música de baile a través del rock, U2 se acercan a los sonidos electrónicos o más bien a las guitarras saturadas y las voces tratadas electrónicamente para entregar lo más cercano a una obra maestra de lo que han sido capaces.

Este disco apabulla por su sonido agresivo y venenoso mezclado con un pop envolvente, y por unas letras que, al menos, están por encima de la media del grupo. Intentaron criticar la megalomanía y los excesos de los mass media. Y lo hicieron siendo los más megalomaníacos, con ese personaje de The Fly que se inventó Bono y esos directos tan grandiosos como vacíos. Aún así, el disco fue un puñetazo en la mesa y la puerta a otras cosas no siempre igual de apetitosas.

U2 alcanza la cúspide regurgitando influencias para convertirse en lo nuevo, la banda a seguir. Apenas les duró esta vitola, pero el tino de temas como "One", "The Fly", "Mysterious Ways", "Acrobat" o "Love Is Blindness" es difícil de olvidar. Que se trata de un disco hipermaquillado, también. No hay que rascar mucho, la pintura acaba por caerse, pero lo bueno es que debajo hay un armazón resistente, una base rítmica que aturde y unas guitarras que erizan el vello. Sí, Achtung Baby es mucho drama y mucha baratija, pero es el disco más diferente, más expresivo y más impactante de la banda. Y eso, lo queramos o no, nos gusta a rabiar.

1 Zoo Station 4:36 ✔
2 Even Better Than the Real Thing 3:41
3 One 4:36
4 Until the End of the World 4:39
5 Who's Gonna Ride Your Wild Horses 5:16
6 So Cruel 5:49
7 The Fly 4:29
8 Mysterious Ways 4:04
9 Tryin' to Throw Your Arms Around the World 3:53
10 Ultra Violet (Light My Way) 5:31
11 Acrobat 4:30
12 Love Is Blindness 4:23

Total: 55:27

U2 cambian de tercio y, después de su aventura americana, vuelven su mirada a la vieja Europa, al Berlín olvidado de Bowie e Iggy Pop. A la decadencia de lo que no es que estuviera de moda precisamente, pero que acaba siendo el paisaje perfecto para lanzar su mensaje de advertencia ante los peligros de unos medios de comunicación que estaban solamente empezando a mostrar el potencial de lo que sería nuestra forma de relacionarnos en un futuro que estaba a la vuelta de la esquina.

 

Para ello se refugian en la capital alemana, en esos míticos estudios Hansa dotados de un aura tan especial que es difícil despegarla del disco. Por suerte, esta vez. 

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miércoles, 28 de mayo de 2014

Aún quema

The Unforgettable Fire (U2, 1984)

ROCK ÉPICO. U2 inauguran su camino hacia la grandeza tirando de potencia épica a troche y moche. Dejan las sutilezas para algún piano perdido por ahí ("The Unforgettable Fire") y aparcan el rock aguerrido salvo en algún resto de crudeza ("Wire", "Indian Summer Sky"). Lo que impera es el inflado de atmósferas y melodías en crescendos imperiales que nos remiten a cosas como "Tomorrow" (October, 1981). Aquí depuran la técnica en un "Bad" que ya anuncia los momentos más grandilocuentes de The Joshua Tree (1987). Y tengo que admitir que con todos los peros que se quiera, lo hacen como nadie. Que su legado haya sido malinterpretado mil veces y caricaturizado por bandas de medio pelo no les quita su valor. 

Por otra parte, en este disco más que en ningún otro, se aprecia un interés experimental inédito en su carrera. El tratamiento de la melodía y las guitarras de "Promenade" o "4th of July", el traqueteo percutivo de "Elvis Presley and America" o el temita a capela "MLK", dedicado a Martin Luther King, son desiguales en sus resultados, pero absolutamente intrigantes. Ya es algo para un disco tan menospreciado como el talento de los irlandeses. 

Y es que, aun compartiendo los recelos que provoca el chorro epifánico que desbordan temas como "A Sort of Homecoming", "Pride (In the Name of Love) (impecable por otra parte), "The Unforgettable Fire" o, sobre todo, "Bad", no se puede negar que todas y cada una de ellas cuentan con un algo interesante, disfrutable, emocionante. Por poco que sea, es más que suficiente para que estemos ante un estupendo disco de una banda mil veces sobrevalorada e infinitamente menospreciada a la vez. 

★★★☆☆

A1 A Sort of Homecoming
A2 Pride (In the Name of Love)
A3 Wire
A4 The Unforgettable Fire
A5 Promenade
B1 4th of July
B2 Bad
B3 Indian Summer Sky
B4 Elvis Presley and America
B5 MLK

Total: 43 min. 

Xxx

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sábado, 24 de mayo de 2014

Babyface


Boy (U2, 1980)


NEW WAVE. El debut, y por ende, el disco de su primera época que mejor ha envejecido. El respeto que sigue generando puede venir por la adoración que se ha vuelto a tener en tiempos recientes por los no hace mucho caducos 80. Por eso y porque, a decir verdad, sigue sonando como una bomba merced a esos rastros de post-punk en las guitarras y a esa épica que tan solo empezaba a esbozarse. Aquí las canciones son fundamentalmente sencillos alaridos (post)-adolescentes. Y nadie lo diría en la época, pero viendo en lo que iba a convertirse la banda, esta inocencia insultante les sienta como un guante.

Los retazos más potentes todavía se defienden con la cabeza bien alta. Me refiero a "I Will Follow", "Out of Control", "Stories for Boys", "A Day Without Me" o "The Electric Co.". No buscaban ningún tipo de filosofía, sino que eran viñetas de una juventud que buscaba una forma de expresión. Tampoco se quedan atrás los momentos más oscuros y melancólicos como son "An Cat Dubh", "Into the Heart", "Ocean" o "Shadows and Tall Trees". Por último, la épica que les reportaría tanto crédito como desprecio en el futuro empieza a pergeñarse aquí en dos bombazos monumentales que aún a día de hoy están entre mis favoritos de toda su carrera, "Twilight" y "Another Time, Another Place".

Gritos y crescendos, en definitiva, dominados por una guitarra exquisita, hiriente e inimitable. La de un The Edge que empezaba desde el principio a dejar constancia de su gusto y su pericia. Esto no pasó desapercibido. Todavía recuerdo la sorpresa al ver el disco en una lista de los mejores discos de guitarra de todos los tiempos. La revista era de clara filiación heavy, lo cual aumentaba el valor del título. O eso me parece a mí. Incluso a día de hoy.

★★★★☆

A1 I Will Follow 3:36 ✔
A2 Twilight 4:22
A3 An Cat Dubh 6:21
A4 Into the Heart 1:53
A5 Out of Control 4:13
B1 Stories for Boys 3:02
B2 The Ocean 1:34
B3 A Day Without Me 3:14
B4 Another Time, Another Place 4:34
B5 The Electric Co. 4:48
B6 Shadows and Tall Trees 4:36

Total: 42:13

Este disco siempre me ha resultado muy atractivo precisamente por su portada. Toda esa blancura y esa ingenuidad que dan hasta coraje, que van tan en contra de lo que a mí me remueve en el arte, acaba teniendo su sentido. 

Por un lado, pocas cosas como esos dos adjetivos pueden irle mejor a la banda irlandesa, famosa más por pacata y convencional que por transgresora. Por mucho que hayan abrazado todas las causas habidas y por haber, Bono y los suyos no pueden asociarse a lo novedoso, lo rompedor ni lo rabiosamente efervescente.

Sin embargo, y esto tiene que ver directamente con lo dicho anteriormente, si hablamos de coherencia y de buscar un hueco en un terreno donde no había absolutamente nada, hay muy poco que reprocharles a los irlandeses.

El niño de la portada es Peter Rowen, el cual volvería a aparecer dos años después en la portada de War (1983). El reverso desengañado y rabioso de una inocencia perdida para siempre. Será naíf, será predecible, será lo que queráis, pero creo que al final acaba teniendo su enjundia.

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lunes, 11 de octubre de 2010

God rock, elvis & america, épica sin fin


Hablar de U2 a día de hoy es un asunto complicado y defenderlos algo nada prestigioso. Se lo han ganado a pulso pero eso no debería hacernos olvidar sus logros primigenios, cuando eran un grupo de rock algo más religioso de la cuenta y con alguna que otra ínfula de grandeza pero con una base rítmica tremenda y una guitarra de chispazo y tentetieso. Incluso Bono era defendible como un vocalista efectivo, algo comprometido y con tendencia a la épica pero que de alguna manera sabía estar en su sitio.

U2 podrá ser culpado de muchas cosas pero nadie podrá decir que no se ha currado el éxito que ha cosechado. Al echar la vista atrás resulta extraño relacionar el grupo por el que hay que pagar sumas abusivas para verlos tocar y aquellos muchachos imberbes de la Irlanda profunda que empezaron con una inocencia casi dolorosa. Y no se ha tratado solo de un tema de promoción efectiva. No señores, el grupo cuenta con un cancionero envidiable al menos hasta 1993 y ha dado algún que otro zarpazo notable desde entonces. El descalabro artístico al que se han abonado en los últimos años no les quita lo bailado. Sí, sopesando todos sus logros y sus demonios, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estos mensajeros de Dios merecen ser llamados gigantes de la música. Su relevancia a día de hoy es más que discutible pero sus hallazgos, sobre todo, y no me canso de repetirlo con la guitarra imaginativa de The Edge, son abundantes y es delicioso rememorarlos de cuando en cuando. 

Su discografía se puede dividir casi por trilogías. No pondré los títulos pero a su primera etapa claramente influenciada por la reverencia al Altísimo le siguió su primera época megalomaníaca en la que recogieron los frutos de la invasión norteamericana. Prosiguieron con su "experimentación" con sonidos más bailables-electrónicos-indies de los noventa y de ahí pasaron a un sinsentido de continuas "vueltas-a-los-orígenes" que tenían más de intención que de resultados. Repasemos algunos de sus mejores momentos...

3 BÁSICOS

Boy ***1/2 (80)

Podía haber elegido Zooropa (93), The Unforgettable Fire (84) o War (83), pero me quedo con esta isla en su discografía, un dechado de inocencia, falta de prejuicios y de posteriores poses. Rock directo con algún toquecito new wave y con estribillos enérgicos y pegajosos. El secreto del grupo se esconde desde ya en la guitarra de The Edge, chispas y corazón en conexión directa con Television e incluso algo de Hendrix. Concepto desde el blanco de esa portada virginal y nada irónica (algo que se les achacará siempre)

Una copla: "Twilight"

The Joshua Tree ***1/2 (87)

La maquinaria mediática que elevó a este disco a las alturas hace difícil separarlo tanto tiempo después de toda esa mugre para poder ver su auténtico valor. Sonido de clara raíz norteamericana, una terna inicial acojonante (los tres primeros singles) y unos escuderos de lujo ("Bullet the Blue Sky", "In God's Country", "One Tree Hill", "Exit"), conforman un discazo de género, portada mítica, millonario en ventas y en definitiva el gran asalto al estrellato de U2. Aún así, parece claro que el disco merece (casi) todas las loas a pesar de esos raticos algo pasados de vueltas donde la hinchazón empieza a escocer a las gentes sencillas. Melodrama y dólares. A mansalva.

Una copla: "With or Without You"

Achtung Baby **** (91)

Mirándose claramente en hallazgos como el Pills 'n' Thrills and Bellyaches (90) con el que los Happy Mondays habían reventado la escena de la música de baile a través del rock, U2 se acercan a los sonidos electrónicos o más bien a las guitarras saturadas y las voces tratadas electrónicamente para entregar lo más cercano a una obra maestra de lo que han sido capaces. Este disco apabulla por su sonido agresivo y venenoso mezclado con un pop envolvente, y por unas letras que, al menos, están por encima de la media del grupo. Intentaron criticar la megalomanía y los excesos de los mass media. Y lo hicieron siendo los más megalomaníacos con ese personaje de The Fly que se inventó Bono y esos directos tan grandiosos como vacíos. Aún así, el disco fue un puñetazo en la mesa y la puerta a otras cosas no siempre igual de apetitosas.

Una copla: "One"

Su mejor canción

El mundo es de los valientes y ya sé que es arriesgado decir algo como que la mejor canción de U2 no es "One", ni "With or Without You", ni "Where the Streets Have No Name", ni "Pride (In the Name of Love)". Pues para mí es una canción como "Acrobat" del enorme Achtung Baby. Por su tensión, por su solo enmarañado de electricidad, por el ruido que la recorre de cabo a rabo, por ser una pieza diferente en medio del catálogo de los irlandeses, y sobre todo, porque me sigue emocionando (casi) como el primer día.