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domingo, 6 de julio de 2025

La tierra del cementerio

  

Black Sabbath 

Birmingham, ENG, UK

 

Black Sabbath ha amasado una reputación que cotiza bien tanto entre el fanatismo metalero como entre los gustos más exquisitos. No es que sea un plato para cualquier paladar, pero siempre va a haber oídos desprejuiciados que van a apreciar su legado por encima del plastiquete que rodea su imagen de dioses del metal oscuro. Los Sabbath han sobrevivido al peso de su leyenda y a principios del siglo XXI son respetados por casi todos y adorados por un buen puñado. 

Se forman en Birmingham en 1968 con un núcleo duro que iba a reinar durante más de diez años. Sin duda fue su mejor época y yo diría que la única que se puede defender ante la masa. En estos diez años (y no tanto los últimos) el grupo definió y refinó un sonido y una parafernalia que los iba a hacer eternos. Ozzy Osbourne a la voz, esa voz claramente escasa pero con un encanto indudable que muchos han tratado de imitar. Eso es fácil. Lo difícil era crearla de la nada con esa sencillez a la hora de cantar siguiendo el riff. Demasiado básico. Demasiado adictivo. Un sello propio que se incrementa con el señor del riff, Tony Iommi, guitarrista fino y pulcro que tras un accidente en el que perdió la punta de dos dedos tuvo que alterar su forma de acercarse al instrumento e incluso de afinarlo. Los resultados son más que patentes en trabajos de elegancia y oscuridad insondables en los que la pirotecnia se deja siempre al servicio de la canción. Contención. Esa sería la palabra que definiría también al fabuloso Geezer Butler, una bestia del bajo, que con su sonido bulboso otorgó credibilidad a un grupo demasiado primitivo para la época. Primitivo como la violencia con la que Bill Ward aporreaba la batería. Una violencia no exenta de un virtuosismo perturbador e impactante.

Este fue el cuarteto que marcó un antes y un después en el rock duro. Aunque pueda parecer mentira después de ver su influencia en grupos contemporáneos, Black Sabbath empezó como un canto al minimalismo. Los silencios y los ritmos morosos otorgaban un aire religioso a su música. Sus cambios de ritmo que truncaban la canción nunca han sido igualados en gusto o pericia. Black Sabbath siempre fueron unos visionarios que apostaron por la lentitud y las atmósferas por encima de todo. Puede que fuera por sus limitaciones, aunque viendo lo grandes músicos que eran se me antoja que había algo más. Una actitud vital y una atracción malsana hacia lo macabro y lo escabroso. Como Poe o Lovecraft.

Ozzy dejó la banda en 1979. Al parecer lo echaron por pasarse con las drogas. A partir de este punto se fueron sucediendo los cantantes en el grupo. El que más huella dejó en los seguidores fue Ronnie James Dio, aunque bajo mi punto de vista el portentoso cantante engulló el estilo originario del combo y los dirigió por vericuetos mucho más barrocos y creo que caducos. Tras él, el acabose. Ian Gillan (ex-Deep Purple), un desconocido David Donato o Glenn Hughes (ex-Trapeze), todos probaron la miel amarga de no poder suceder al señor Osbourne. El grupo parecía una caricatura de sí mismo. Bill Ward también fue sustituido en uno de estos cambios y Geezer Butler dejó la banda en 1984.

Tras algunos cambios más con los que el grupo se ha ido arrastrando por el tiempo sin poder nunca ni rozar la gloria del pasado, se produce una reunión en 2013 con la formación original salvo el batería Bill Ward. La cuestión económica pesa mucho siempre. Aún así se atisba un tenue brillo en la gruta por la sorprendente calidad del nuevo material. La producción de Rick Rubin también ayuda, todo hay que decirlo. ¿Sería esta la digna despedida que el grupo merecía? ¿Un nuevo comienzo? El tiempo nos ha confirmado que sí lo ha sido en cuanto a obras de estudio con nuevas canciones.

El grupo quedó finiquitado de manera oficial con una fastuosa despedida de los escenarios para Ozzy el 5 de junio de 2025. El espectáculo, que contó con invitados de renombre de todas las esferas del metal, fue culminado con una actuación de algo de más de media hora por parte del Príncipe de las Tinieblas y sus compañeros de armas. Ese fue el último alarido de la banda que inventó el metal.

DISCOGRAFÍA (MÁS O MENOS) SELECCIONADA

   
   
   
  

 
 
CANTANDO SUS ALABANZAS
 
 

 
LOS 3 GRANDES
 
 


EN DIEZ CANCIONES: South of Heaven

1. "Black Sabbath" (1970)

Lluvia, campanas y toda la parafernalia del terror gótico que ya anuncia eso que alguien llamaría heavy metal. Esta canción fue el comienzo de todo eso. El comienzo para el grupo y el camino a seguir desde el segundo cero. Por eso quizás es la más importante.

2. "N.I.B." (1970) 

Una línea de bajo adictiva y el mejor ejemplo de eso de cantar la misma melodía encima, un recurso que de infantil no se le había ocurrido a nadie. Al menos con esa mala follá con la que Ozzy lo elevó a categoría de arte.

3. "War Pigs" (1970)

La epopeya antibelicista de Black Sabbath ha sido versionada por casi todos. Y eso que no es una canción especialmente fácil. Ni por sus cambios de ritmo, ni por sus pausas, ni por su esquizofrenia reconcentrada. Un clásico con todas las letras para abrir Paranoid (1970), su obra maestra absoluta.

4. "Paranoid" (1970)

Nadie puede dudarlo: esta es la canción más reconocible, coreada y esperada en sus conciertos. Siempre la dejaban para el bis, lo que significa que en sus comienzos la tocaban dos veces. Un chute de protopunk que sigue levantando a los muertos por muchos años que pasen.

5. "Planet Caravan" (1970)

Para mí lo más bonito que compusiera el grupo. Una balada evanescente que flota en el aire como el humo del ganja materializando un firmamento lleno de estrellas y nubes vaporosas. La inclusión de los bongos no pudo ser más acertada, el susurro de banshee de Ozzy apenas entendible no pudo ser más pertinente, el bajo de Butler lo conecta todo de manera sublime, pero es que lo que hace Iommi a la guitarra es algo para lo que no hay palabras posibles.

6. "Fairies Wear Boots" (1970)

Un canto amable a las damas que ejercen la prostitución. Un tema peliagudo que hoy día no sería posible tratar. Nos habríamos perdido una de las canciones con el ritmo más pegadizo e infeccioso del grupo. Siempre me va a incitar a cantarla y a moverme. Así de buenísima es.

7. "Into the Void" (1971)

Por su introducción solemne y negra, por sus trepidantes cambios y por la sensación succionante de su riff. Todo esto hace de "Into the Void" un vórtice giratorio al que es casi imposible resistirse. Al final acabas arrojándote al corazón mismo de sus preciosas tinieblas.

8. "Sabbath Bloody Sabbath" (1973)

La apertura del que puede ser su disco más emblemático. Un tema serio de riff duro y envolvente marca de la casa con espacio para la improvisación y el desbarre al que se pegarían en esfuerzos ulteriores. Sin duda, entre sus tres temas más clásicos de siempre.

9. "A National Acrobat" (1973)

Una idea de Geezer Butler al bajo devino en ese riff con el que engancha Bill Ward a la perfección con esa síncopa de batería que lo hace pegajoso hasta decir basta. Entre los tres consiguen una de esas cadencias que estarías escuchando para siempre sin hartarte.

10. "Sabbra Cadabra" (1973)

La tercera pata del banco se construye, sí, sobre otro riff indestructible por parte de un Tony Iommi en estado de gracia. Poco que añadir salvo que si hubieran seguido en esta línea, Sabbath Bloody Sabbath (1973) sería uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos. Lamentablemente, en mi opinión, la acabaron cagando, pero eso no quita que esta canción ejerza del perfecto cierre que requiere una selección de Black Sabbath.

domingo, 24 de noviembre de 2024

The Smiths: la llama eterna

Hay grupos y hay GRUPOS. Hay artistas y ARTISTAZOS. Y a ambos segundos grupos pertenecen The Smiths, una de las bandas más grandes que hayan existido. Por temazos, discazos, portadacas y sobre todo coherencia. Habría que irse muy atrás en el tiempo para encontrar un grupo que igualara tan tremendo repertorio como el que manejaron los de Manchester. ¿Los Beatles, quizás? Quizás, pero pocos más han conseguido juntar tal pléyade de canciones en solo cuatro discos de estudio y un reguero de singles de impresión. Todo en el grupo me gusta. La voz de Morrissey, los trenzados de guitarra de Johnny Marr (en serio, uno de los mejores) y la base rítmica que podía ser elástica y poderosa como pocas. Y las canciones, sobre todo las canciones. "Ask", "Panic", "Bigmouth Strikes Again", "This Charming Man", "Handsome Devil", "What Difference Does It Make", "How Soon Is Now", "There Is a Light that Never Goes Out"... ¿Sigo? Podría hasta agotar un repertorio que emociona por acumulación.

Y en cuanto al envoltorio, pocos grupos han cuidado la estética de sus álbumes como The Smiths. Esas fotos en sepia o colores virados. Ese clasicismo tan rompedor. Resulta difícil describir lo bien que va con la música que contienen. No es de extrañar que un grupo que supo hacer tan bien las cosas se agotara pronto. No me cuadraría que hubieran seguido explotando una fórmula que quedó bien donde quedó. Y no me voy a meter en luchas de egos y malos rollos entre el dúo compositor. Pasó lo que tenía que pasar. Y punto.

Los Smiths solo editaron 4 discos de estudio. A estos habría que añadirle una multitud de singles soberbios que se recogen en su práctica totalidad en discos recopilatorios. Además, la compañía se sacó de la manga un disco en directo una vez que se disolvieron.

The Smiths (84) ****
El debut. Un gran disco que muestra a una banda rodada y a un Morrissey con una tendencia clara al melodrama. Pero al de calidad. Un momento apasionado y certero.

Una canción: en la versión CD me quedo con la enorme "This Charming Man". En el vinilo original, "What Difference Does It Make?".

Meat Is Murder (85) ****1/2
El segundo fue una maravilla absoluta que vence a pesar de lo indigesto (a priori) del tema del título. Parece que Morrissey es un vegetariano militante y quería hacérselo saber al mundo. Nada que objetar cuando podemos refocilarnos en joyas como "What She Said", "I Want the One I Can't Have", "Well I Wonder", "That Joke Isn't Funny Anymore", "Barbarism Begins At Home", "Meat Is Murder"... Me dejo pocas y aún esas podría incluirlas perfectamente también. El drama se hace carne y vísceras.

Una canción: "Barbarism Begins At Home"

The Queen Is Dead
(86) *****
Si en el 85 parecía que ya habían tocado el cielo, este disco demostró que se podía llegar aún más lejos. Su obra maestra absoluta, uno de los mejores discos de los 80 y de la historia iba a significar un punto y aparte. Casi un punto y final. Mataron a la reina con canciones poderosas, un sonido absoluto y unas interpretaciones irrepetibles. Esa reina podía referirse a los atisbos de amaneramiento o a la monarca británica. O a los dos. Los primeros empezaban a molestar porque hacían que los fans se distrajeran del meollo de las canciones. La segunda se lo tiene merecido desde que Morrissey cantara eso de "los pobres y necesitados son egoístas y avariciosos según sus términos (de la reina)". Bueno, íntegro, sobresaliente de pe a pa.

Una canción: Uffff, si me ponen un puñal elijo "Bigmouth Strikes Again". Si no, a casi todas.

Strangeways, Here We Come (87) ****
El último antes de la separación fue un disco engañoso. Demasiado engalanado y adulto puede parecer a primera vista. Para nada. Sigue manteniendo la tensión, el interés, la poesía. Una obra nada menor que supuso un colofón digno y, por qué no, estupendo.

Una canción: "Death of a Disco Dancer".

Rank (88) **
El epitafio. Un triste e innecesario documento que tuvo que salir para saldar el contrato con la discográfica. No convence ninguna interpretación. Atropellado, tenso y demasiado cargado. Los Smiths eran otra cosa. Y este directo no nos los muestra.

Una canción: Elegiremos "Draize Train" por ser la más rara de encontrar en su versión de estudio.

 Hay pocos grupos que se permitan el lujo de mantener un catálogo al margen de los discos largos de estudio de la calidad e importancia del que tienen The Smiths. Entre disco y disco los pelotazos se sucedieron de manera imponente. Lo que es más, se permitieron el lujo de no incluirlos en sus largos. La buena noticia es que la mayor parte de ellos quedaron recogidos en los siguientes dos discos recopilatorios. Pura ambrosía.

Hatful of Hollow (84) ****
Aparte de los singles mencionados incluyen otros procedentes de sesiones apoteósicas en la BBC. Se hace imprescindible.

Una canción: "Handsome Devil"

Louder than Bombs
(87) ****
Nuevos singles, bueno alguno se repite pero la mayor parte no. Veinticuatro temazos que suman y suman y suman...

Una canción: "Panic"

sábado, 16 de noviembre de 2024

Hammer of the gods


Chicago, USA

 

Se hace difícil hacerse una idea ajustada de lo que son en realidad Smashing Pumpkins. A día de hoy cuesta defender algo de lo que hicieron y es imposible hablar bien de lo que han hecho en su última pila de años. Habría que decir que, recordando los orígenes y apoteosis del grupo, esto es algo injusto. Y eso que a día de hoy no es que sea un fanático de ellos precisamente. Con lo que me gustaron, y cómo arrastraron su nombre después de ese tour de force imposible que fue Mellon Collie & the Infinite Sadness (1995). Pues hubo un tiempo en el que hacían rock del bueno. Cuando se preocupaban menos de lo que pensara la gente y no parecía pesarles las ansias por llegar a un público más amplio.

Entre 1991 y 1995 podríamos encuadrar la época dorada de un grupo que nunca ha ido de alternativo, aunque sí que bebió de esa fuente y se aprovechó de ello en cierta forma. Desde siempre han lanzado a los cuatro vientos su adoración por los clásicos y sus aspiraciones a llegar a ser una banda de estadio. Al final de esta época lo consiguieron. Y lo hicieron manteniendo a la crítica de su lado. Lo que vino después da penita recordarlo. Se metieron de lleno en la electrónica y sustituyeron guitarras por pianos. Podría haber salido bien, pero no, Billy Corgan puede aspirar a ser recordado como un compositor digno, no como el rey de la sutileza. Porque por muy sensible que sea, que lo es, se le suele ir la mano con el azúcar cuando se pone romanticón. Tengamos en cuenta que el mismo que compuso "Disarm" o "Geek USA" también fue padre de engendros como "Heavy Metal Machine" o "Appels + Oranjes". Es lo que tiene la fama. O se sabe llevar (que hay pocos), o se acaba como Kurt Cobain, o esto...


DISCOGRAFÍA (MÁS O MENOS) SELECCIONADA

        


LOS 3 GRANDES


 

ARTISTAS RELACIONADOS

Los Smashing siempre han hablado alto y claro de sus influencias y no me cabe duda de que han influenciado a su vez a cientos de bandas, pero lo cierto es que tampoco han sido muy dados a colaborar o a dejar que otros metan sus manos en su música. Aquí lo que tenemos, por tanto, es una agenda de amistades, relaciones amorosas o participaciones en otros proyectos paralelos o sustitutivos de los Pumpkins.


Hole

La relación con la banda de Courtney Love, más que musical, la saco del affair que mantuvo la cantante con Billy Corgan. Un romance que se desarrolló antes de que Love conociera a Kurt Cobain y de la que esta sacó una "Violet" que le dedica a Corgan en toda su cara. Además, ya a posteriori, el calvo de oro tuvo un papel muy importante en la producción y la composición de algún tema de Celebrity Skin (1998).



A Perfect Circle

El supergrupo, compuesto en sus orígenes por miembros de Tool, Primus o Nine Inch Nails entre otros, responsable de joyas ocultas del underground como Mer de Noms (2000), contó en sus filas con James Iha, guitarrista de los Pumpkins, de 2003 a 2004 y de 2010 en adelante. Viendo los álbumes en los que participó el gustoso instrumentista de ascendencia asiática, no se puede decir que su presencia haya sido decisiva en el mutante combo californiano, pero lo cierto es que por poco que sea lo que añada Iha a un grupo, su huella siempre está ahí bien clara y poderosa.


Zwan

Con solo un disco hasta la fecha, este fue un proyecto paralelo bastante extraño por parte de Billy Corgan al margen de los Smashing Pumpkins. Se llevó a todos sus compañeros de la banda madre excepto a James Iha para hacer una supuesta vuelta a las bases, al rock más crudo del que se alimentaban en sus comienzos. Su éxito, más que limitado, habría que calificarlo como de inexistente, pero de alguna forma había que mencionarlos aquí para que quede constancia de su paso por el mundo. Por mucho que contaran con la presencia del gran David Pajo (Slint), no me extrañaría que no sacaran ningún disco más. Ni lo desearía, claro.


Tristessa durera (a Tribute to Smashing Pumpkins)

  1. Led Zeppelin - "Heartbreaker"
  2. Pixies - "Monkey Gone to Heaven"
  3. Hole - "Violet"
  4. Kyuss - "Thumb"
  5. The Cure - "From the Edge of the Deep Green Sea"
  6. Depeche Mode - "One Caress"
  7. PJ Harvey - "Oh My Lover"
  8. Foo Fighters - "Doll"
  9. Los Planetas - "Toxicosmos"
  10. The Pains of Being Pure at Heart - "Heaven's Gonna Happen Now"

 

UNA CANCIÓN (Y UNA LISTA DE REPRODUCCIÓN)

¿"Zero" o "Disarm"? ¿Insustancialidad guitarrera o introspección al límite de la expresión? Es difícil decidirse entre las dos caras que Billy Corgan ha explotado hasta la saciedad para dar forma al sonido epatante y absolutamente gigantesco de los Smashing Pumpkins. 

Tomo aire, me lo guardo en los pulmones y casi a pito pito me decanto por "Disarm". Por mucho que "Zero" me ponga a mil, por mucho que no pueda resistirme a su fabuloso riff en bucle, al final ganan las cuerdas, el llanto y una emoción que está más a flor de piel que nunca. Es lo que tienen versos como,

"Disarm you with a smile
And cut you like you want me to
Cut that little child
Inside of me and such a part of you

Ooh, the years burn
Ooh, the years burn
"

Que siempre te van a emocionar.

 
American Gothic (Playlist)
  1. Siva
  2. Cherub Rock
  3. Today
  4. Disarm
  5. Soma
  6. Soothe
  7. Tonight, Tonight
  8. Zero
  9. 1979
  10. Ava Adore