sábado, 8 de marzo de 2025
sábado, 16 de noviembre de 2024
Hammer of the gods


Chicago, USA
Se hace difícil hacerse una idea ajustada de lo que son en realidad Smashing Pumpkins. A día de hoy cuesta defender algo de lo que hicieron y es imposible hablar bien de lo que han hecho en su última pila de años. Habría que decir que, recordando los orígenes y apoteosis del grupo, esto es algo injusto. Y eso que a día de hoy no es que sea un fanático de ellos precisamente. Con lo que me gustaron, y cómo arrastraron su nombre después de ese tour de force imposible que fue Mellon Collie & the Infinite Sadness (1995). Pues hubo un tiempo en el que hacían rock del bueno. Cuando se preocupaban menos de lo que pensara la gente y no parecía pesarles las ansias por llegar a un público más amplio.
Entre 1991 y 1995 podríamos encuadrar la época dorada de un grupo que nunca ha ido de alternativo, aunque sí que bebió de esa fuente y se aprovechó de ello en cierta forma. Desde siempre han lanzado a los cuatro vientos su adoración por los clásicos y sus aspiraciones a llegar a ser una banda de estadio. Al final de esta época lo consiguieron. Y lo hicieron manteniendo a la crítica de su lado. Lo que vino después da penita recordarlo. Se metieron de lleno en la electrónica y sustituyeron guitarras por pianos. Podría haber salido bien, pero no, Billy Corgan puede aspirar a ser recordado como un compositor digno, no como el rey de la sutileza. Porque por muy sensible que sea, que lo es, se le suele ir la mano con el azúcar cuando se pone romanticón. Tengamos en cuenta que el mismo que compuso "Disarm" o "Geek USA" también fue padre de engendros como "Heavy Metal Machine" o "Appels + Oranjes". Es lo que tiene la fama. O se sabe llevar (que hay pocos), o se acaba como Kurt Cobain, o esto...
DISCOGRAFÍA (MÁS O MENOS) SELECCIONADA
LOS 3 GRANDES

ARTISTAS RELACIONADOS
Los Smashing siempre han hablado alto y claro de sus influencias y no me cabe duda de que han influenciado a su vez a cientos de bandas, pero lo cierto es que tampoco han sido muy dados a colaborar o a dejar que otros metan sus manos en su música. Aquí lo que tenemos, por tanto, es una agenda de amistades, relaciones amorosas o participaciones en otros proyectos paralelos o sustitutivos de los Pumpkins.
Hole
La relación con la banda de Courtney Love, más que musical, la saco del affair que mantuvo la cantante con Billy Corgan. Un romance que se desarrolló antes de que Love conociera a Kurt Cobain y de la que esta sacó una "Violet" que le dedica a Corgan en toda su cara. Además, ya a posteriori, el calvo de oro tuvo un papel muy importante en la producción y la composición de algún tema de Celebrity Skin (1998).
El supergrupo, compuesto en sus orígenes por miembros de Tool, Primus o Nine Inch Nails entre otros, responsable de joyas ocultas del underground como Mer de Noms (2000), contó en sus filas con James Iha, guitarrista de los Pumpkins, de 2003 a 2004 y de 2010 en adelante. Viendo los álbumes en los que participó el gustoso instrumentista de ascendencia asiática, no se puede decir que su presencia haya sido decisiva en el mutante combo californiano, pero lo cierto es que por poco que sea lo que añada Iha a un grupo, su huella siempre está ahí bien clara y poderosa.
Con solo un disco hasta la fecha, este fue un proyecto paralelo bastante extraño por parte de Billy Corgan al margen de los Smashing Pumpkins. Se llevó a todos sus compañeros de la banda madre excepto a James Iha para hacer una supuesta vuelta a las bases, al rock más crudo del que se alimentaban en sus comienzos. Su éxito, más que limitado, habría que calificarlo como de inexistente, pero de alguna forma había que mencionarlos aquí para que quede constancia de su paso por el mundo. Por mucho que contaran con la presencia del gran David Pajo (Slint), no me extrañaría que no sacaran ningún disco más. Ni lo desearía, claro.
Tristessa durera (a Tribute to Smashing Pumpkins)
- Led Zeppelin - "Heartbreaker"
- Pixies - "Monkey Gone to Heaven"
- Hole - "Violet"
- Kyuss - "Thumb"
- The Cure - "From the Edge of the Deep Green Sea"
- Depeche Mode - "One Caress"
- PJ Harvey - "Oh My Lover"
- Foo Fighters - "Doll"
- Los Planetas - "Toxicosmos"
- The Pains of Being Pure at Heart - "Heaven's Gonna Happen Now"
UNA CANCIÓN (Y UNA LISTA DE REPRODUCCIÓN)
¿"Zero" o "Disarm"? ¿Insustancialidad guitarrera o introspección al límite de la expresión? Es difícil decidirse entre las dos caras que Billy Corgan ha explotado hasta la saciedad para dar forma al sonido epatante y absolutamente gigantesco de los Smashing Pumpkins.
Tomo aire, me lo guardo en los pulmones y casi a pito pito me decanto por "Disarm". Por mucho que "Zero" me ponga a mil, por mucho que no pueda resistirme a su fabuloso riff en bucle, al final ganan las cuerdas, el llanto y una emoción que está más a flor de piel que nunca. Es lo que tienen versos como,
"Disarm you with a smile
And cut you like you want me to
Cut that little child
Inside of me and such a part of you
Ooh, the years burn
Ooh, the years burn"
Que siempre te van a emocionar.
- Siva
- Cherub Rock
- Today
- Disarm
- Soma
- Soothe
- Tonight, Tonight
- Zero
- 1979
- Ava Adore
sábado, 9 de noviembre de 2024
Tristessa durera

Los tópicos, dicen, nunca se corresponden con la realidad. Pues este caso podría ser la excepción que confirma la regla. Lo dicho anteriormente se ajusta casi a la perfección a la descripción del disco más excesivo, autocomplaciente y pretencioso de una banda que ya de por sí no ha sido nunca un dechado de contención y humildad. Y sin embargo es el cacho más apasionante y suculento de su discografía. Ya lo sé, el mejor es Siamese Dream (1993). Es el más equilibrado y disfrutable. Pero es que este está lleno de rincones atractivos, y a pesar de su duración mastodóntica, gana con la variedad extrema que lo compone.
Cada vez que me lo pongo espero encontrarme con que ha perdido muchísimo desde que me subyugara con los auriculares a fecha de su edición. Pero no. La realidad de su escucha vence al recuerdo que tengo de lo que es. Cuando pienso en él veo artificiosidad, choques ampulosos entre brutalidad sangrienta y ensoñación bucólica y naíf. Unos contrastes que se confirman cuando se escucha, pero que, lejos de erosionar su pertinencia, lo reafirman como la pieza única y especial que siempre ha sido.
Unos contrastes que no es que no sean artificiales, sino que se hacen necesarios. Para sobrevivir a la crudeza de "Fuck You (an Ode to No One)" o a "Tales of a Scorched Earth" hace falta un "Cupid de Locke" o una "Stumbleine". Se hace casi perentorio. Y la realidad es que funcionan. Máxime cuando todo en el disco está tocado por esa intensidad que sitúa las canciones siempre al borde de la emoción extrema. No, no es un disco que abogue por la sencillez. Y eso es todo lo que se le puede achacar.
Se podrá decir que un piano al lado de una guitarra encabritada no puede coexistir. Se podrá afirmar que no hay quien se lo trague entero de un tirón. Vale, eso y que no es la obra maestra que algunos nos quisieron vender. Los Smashing nunca fueron, son ni serán capaces de hacer una. Billy Corgan es demasiado egocéntrico, excesivo y pagado de sí mismo como para ver más allá de sus supuestas ideas geniales. Sin embargo, sí que se ha mostrado capaz de ofrecer más de un tema memorable.
Ahí quedaba "Disarm" en el disco anterior, una canción que roza la inmortalidad. Y ahí quedan "Tonight, Tonight", "Zero", "Here Is No Why", "Bullet with Butterfly Wings", "An Ode to No One", "Porcelina of the Vast Oceans", "Where Boys Fear to Tread", "Bodies", "33", "1979", "Thru the Eyes of Ruby" o "X.Y.U.". Demasiados motivos para despreciar un disco, ¿no?
La estética kitsch que envuelve al disco parece sacada de principios del siglo XX, como esa Viaje a la Luna de Georges Méliès, película pionera de 1902 que emulan y usan de inspiración para el videoclip de "Tonight, Tonight". Una película, un momento histórico que queda unido para siempre a este álbum por estética, romanticismo y ese toque vintage que impregna muchas de sus canciones.










