
CANCIÓN DESNUDA. Es bien sabida la alergia al escenario del primer Leonard Cohen. El miedo escénico y el pánico a adelgazar la profundidad emocional de sus canciones a base de repetirlas pesaba demasiado en un cantautor que, antes que eso, era poeta. Un escritor al que le costó poner música a sus versos, pero que se resistió aún más a sacarlos de gira.
Así aguantó la presión hasta que hubo que promocionar su segundo disco, Songs from a Room (1969), momento en el cual se embarcó en una gira europea para saciar las ansias de la discográfica y, quién sabe, para probarse a sí mismo. A partir de esa gira ensamblaron este disco. Un producto imperfecto, compuesto básicamente por temas de ese segundo álbum y que cuenta con la capacidad para revivir el ritual a partir de esa solemnidad marca de la casa, pero también con algunos defectos que no podemos pasar por alto.
Para empezar, el sonido no ayuda —o tal vez, bien mirado, su calidad lo-fi, casi casera, acaba acentuando la desnudez de las canciones. Pero es que incluso tomándolo como el punto fuerte del disco. Por mucho que adoremos lo esquelético. Por más que disfrutemos de un artista que declama con tono fantasmal sus anhelos y derrotas, herido, sobrio o en llamas, no podemos obviar la falta de consistencia de una obra que muere un poco con cada fade out entre canción y canción. Eso por si no quedaba claro que aquí se han seleccionado interpretaciones de diferentes conciertos. Algo que no podemos olvidar en ningún momento y que afecta a nuestra capacidad de inmersión.
Luego están esos casi 14 minutos de travesía del desierto con "Please Don't Pass Me By", entre la congoja y el éxtasis. Catorce minutazos que acaban sacando pecho ante dudas y fallos flagrantes como "Improvisation" o "Queen Victoria". Esta última utiliza versos de "Queen Victoria and Me", de su poemario Flores para Hitler (1964), y fue grabada en una habitación de hotel de Tennessee. Ni que decir tiene que toda esa improvisación y casi diría que autoindulgencia se nota demasiado.
Todos estos detalles hacen de este primer registro en directo del canadiense un objeto tan intrigante como fallido. El reflejo perfecto de la seriedad y el miedo con los que Cohen se tomaba sus apariciones en directo. La certificación de lo mucho que adoraba unas canciones que se arrancaba del tuétano de su alma con cada nueva interpretación, siempre cambiante, siempre viva. Un contenedor de emociones que, además, tiene temas que no vamos a encontrar en ningún otro álbum. Sin embargo, la emoción es amputada con demasiada frecuencia como para poder decir que aquí podemos sumergirnos de manera fidedigna en la experiencia de los recitales del primer Leonard Cohen. Un disco estupendo, de acuerdo, pero, a la vez, de esos que plantean demasiadas dudas.
★★★☆☆
A1 Minute Prologue 1:12
A2 Passing Thru 4:00
A3 You Know Who I Am 5:35
A4 Bird on the Wire 4:10
A5 Nancy 3:50
A6 Improvisation 3:12
B1 Story of Isaac 3:48
B2 Please Don't Pass Me By (A Disgrace) 13:55
B3 Tonight Will Be Fine 6:08
B4 Queen Victoria 3:20
Total: 49:10
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