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miércoles, 25 de septiembre de 2024

La stravaganza

Rock and Roll Circus (The Rolling Stones, 1996) [VÍDEO]

 

ROCK & ROLL/CONCIERTO. Me cuesta creer que alguien pudiera hacer lo que hicieron los Stones en 1968 para promocionar su último trabajo, un Beggars Banquet (1968), que los volvía a meter de cabeza en el rock puro y duro que siempre había sido su dieta principal. La idea consistía en dar un concierto como si de miembros de una troupe circense se trataran. Además, se las apañaron para acompañarse de estrellonas del calibre de John Lennon, Mitch Mitchell (Jimi Hendrix Experience), Eric Clapton, Yoko Ono, The Who, Taj Mahal, Marianne Faithfull o Jethro Tull. Todo este fastuoso programa iba a ser emitido por la BBC, algo impensable en estos días, creo yo.

La cuestión es que la cinta quedó secuestrada por el propio grupo debido a una actuación que no les satisfizo. Máxime enfrentada a la virulencia y el poder de unos Who o al de una superbanda que llamaron Dirty Mac para la ocasión y que estaba formada por Lennon, Clapton, Mitchell y Keith Richards. Luego llegaría la muerte por ahogamiento en extrañas circunstancias de Brian Jones, y el proyecto se quedó en el olvido hasta 1996, año en el que lo lanzaron a bombo y platillo.

Lo cierto es que ante este artefacto creo que hay que diferenciar entre el disco y la película. Mientras que el primero es bastante disfrutable, pero no vence a una incoherencia rampante, la segunda da sentido a la música a través de las imágenes. En ellas podemos ver y disfrutar de la pirotecnia percutiva de Keith Moon, del ataque frontal al blues que realizaron Lennon, Clapton y compañía con una rendición apoteósica del "Yer Blues" que The Beatles acababan de incluir en su "álbum blanco", y también, admitámoslo, sufrir la brutalidad en todos los sentidos con la que Yoko Ono añadió una coda imborrable, en lo bueno y en lo abyecto, al tema. Además, podemos presenciar a los miembros de la banda ejerciendo de anfitriones mientras presentan las actuaciones en un estado más que evidentemente afectado por los estupefacientes. Esto, unido a las quince horas de rodaje, fue sin duda decisivo a la hora de enfrentarse a sus canciones.

Porque este desfile de atracciones, como en una auténtica para de monstruos, culmina con los Rolling Stones dando lustre a cinco canciones de Beggars Banquet más una "You Can't Always Get What You Want", que ya sonaba prácticamente como lo haría en Let It Bleed (1969). Puede que no sea la mejor actuación de su vida, aunque yo la veo bastante correcta. Sí que le falta brío, sobre todo en ese comienzo con "Jumpin' Jack Flash", que no le hace justicia a la que puede ser su mejor canción. Todo esto, no obstante, queda bastante más diluido en la película que en el disco. Las imágenes tan de la época, la fantasía que se marcan con la idea del circo, los sinsentidos que salen por sus bocas y el ambiente celebratorio hacen que la película sea un producto de su tiempo, que no ha envejecido bien, pero a la vez le da un encanto único.

★★★★☆

1 Mick Jagger's Introduction of Rock and Roll Circus
2 Entry of the Gladiators
3 Mick Jagger's Introduction of Jethro Tull
4 Jethro Tull - Song for Jeffrey
5 Keith Richards' Introduction of The Who
6 The Who - A Quick One While He's Away
7 Over the Waves
Taj Mahal - Ain't That a Lot of Love
9 Charlie Watts' Introduction of Marianne Faithfull
10 Marianne Faithfull - Something Better
11 Mick Jagger's and John Lennon's Introduction of The Dirty Mac
12 The Dirty Mac - Yer Blues
14 a. John Lennon's Introduction of The Rolling Stones
     b. The Rolling Stones - Jumping Jack Flash
15 The Rolling Stones - Parachute Woman
16 The Rolling Stones - No Expectations
17 The Rolling Stones - You Can't Always Get What You Want
18 The Rolling Stones - Sympathy for the Devil
19 The Rolling Stones - Salt of the Earth
 
Total: 59 min.
 

Rock and Roll Circus (The Rolling Stones, 1996) [DIRECTO]
 
La banda sonora de la película del mismo título fue lanzada prácticamente al mismo tiempo que el film y significó el octavo disco en directo para el grupo. No fue la mejor actuación de los Stones, quedando eclipsados por prácticamente todos los artistas invitados. Por eso se guardaron la cinta, aunque, a decir verdad, tampoco lo hicieron tan mal como para avergonzarse. Sí suenan un poco cansados y blandos, pero el directo es lo suficientemente correcto para que podamos sumergirnos en los primeros pasitos de una obra tan redonda como fue Beggars Banquet (1968).

★★★

miércoles, 4 de septiembre de 2024

El banquete de los mendigos

Beggars Banquet (The Rolling Stones, 1968)

ROCK & ROLL. En 1968 los Stones se despidieron de varias cosas. Principalmente dijeron adiós al drogata de Brian Jones (los otros no es que fueran santos) apartándolo del grupo primero y enterándose de su muerte prematura poco después. Este se puede decir que fue su testamento, y no podría haber tenido mejor resultado. No en vano estamos ante una de las obras clave de la banda y de la historia del rock.

Estos diez cortes supusieron una vuelta decidida al rock sucio, caliente y directo que habían dejado un poco de lado con obras más ambiciosas y mucho menos impactantes. Aquí los Stones hieren y lo hacen de verdad, sin concesiones a la galería y con temazos rotundos que suenan con la contundencia que da el saber muy bien lo que se hace.

El disco se abre nada menos que con la melopea imparable de "Sympathy for the Devil", uno de sus clásicos más incontestables, con esa base repetitiva, las congas, el solo demoledor de Richards y todos esos elementos reconocibles y eternos. Sí, esto es un canto diabólico y no esos aprendices de black metal nórdico. Que el demonio viene del fuego, de la turgencia sexual, del Caribe y no de Islandia. Eso lo tengo claro ahora. Como también tengo claro que el resto de temas escoltan perfectamente, puntúan y realzan el acabado de una obra que supera todo lo que habían hecho hasta entonces y a casi todo lo que se hizo ese año.

El resto solo podían aspirar a igualar la sensación adictiva que te asedia desde el el segundo cero. A través de guitarras afiladas, melotrones, algún sitar disimulado, slides de órdago y rotundidad redescubrimos la suciedad del blues, el lamento góspel fundido en negro y el rock duro de alta graduación. Una decisión valiente en el tiempo del exceso psicodélico. La vuelta a los orígenes, pero con la personalidad ganada y moldeada disco a disco. Esto solo podía significar que estábamos entrando en una etapa gloriosa. Y los discos posteriores no iban sino a refrendar esta idea.

Los Stones de 1968 estaban empezando a ser muy grandes. En el buen sentido. Y eso de dejarse fuera el single, "Jumpin' Jack Flash", una chulería que solo se podían permitir unos pocos. Algo que solo aumenta el aura de un disco inmenso aun sin la mejor canción de la historia del grupo. ¡Qué sobraos!


 

A1 Sympathy for the Devil 6:18 ❤
A2 No Expectations 3:56 ❤
A3 Dear Doctor 3:22 ✔
A4 Parachute Woman 2:20
A5 Jig-Saw Puzzle 6:06
B1 Street Fighting Man 3:16 ❤
B2 Prodigal Son 2:52
B3 Stray Cat Blues 4:37
B4 Factory Girl 2:09
B5 Salt of the Earth 4:47
Total: 39:43

La aportación de Brian Jones es escasa, aunque se deja notar. Se limita a la prodigiosa guitarra slide en "No Expectations", la armónica en "Dear Doctor", "Parachute Woman" y "Prodigal Son", el melotrón en "Stray Cat Blues" y el sitar y la tambura en "Street Fighting Man". No se confirma que hiciera coros en "Sympathy for the Devil", aunque es muy probable que así fuera.

Hubo problemas con la portada. La idea original de los aseos asquerosos y llenos de grafitis no fue bien vista por la compañía, por lo que se cambió por un fondo blanco con el título y el nombre de la banda. Demasiado similar al álbum blanco de los Beatles, que saliera unos pocos meses antes, pero es lo que había. La portada original tuvo que esperar hasta la reedición del disco en el 84 para ver la luz.

En el encarte interior se muestra una escena que justifica el título por sí misma. En ella, los miembros de la banda, disfrazados de mendigos se esparecen alrededor de una mesa rebosante de viandas como en la famosa escena de Viridiana (Luis Buñuel, 1961). No me resultaría muy plausible que alguno de los Stones conocieran la película, pero tampoco me niego en redondo a creerlo. En cualquier caso, voluntaria o no, es una referencia que de alguna forma eleva el disco un poco más en su estatus de pináculo inalcanzable de la cultura popular.

Los Rolling Stones siempre han sido unos reyes del vampirismo, lo que queda refrendado con la no inclusión del Reverendo Robert Wilkins como autor de "Prodigal Son" en las primeras ediciones del disco. Esto se corrigió posteriormente, pero hay que tener jeta para firmar dicha canción como propia. Porque además es tremenda. Y tremenda la versión, la verdad sea dicha.


El digamos que "curioso" especial televisivo The Rolling Stones Rock & Roll Circus que grabaran ese mismo año consistía en la actuación de diversas luminarias del pop y el rock de la época incluyendo a Jethro Tull, Yoko Ono, Eric Clapton, John Lennon, The Who, Taj Mahal y los propios Stones, que eran los cicerones y promotores del proyecto. El repertorio de estos últimos se basó casi por completo en este disco.


Por último señalar el detalle del aura maldita que siempre ha envuelto a "Sympathy for the Devil". La psicosis detonó cuando en un concierto en Altamont en diciembre de 1969 uno de los asistentes fue apuñalado mientras el grupo tocaba "Under My Thumb". El morbo y la atmósfera maléfica que envuelve al tema hizo que se extendiera la idea de que fue durante "Sympathy for the Devil" cuando ocurrió el hecho. Aunque no fuera así, la conmoción fue grande en el seno de la banda, que se negó a volver a tocarla en directo hasta el 75, cuando empezaron a tocarla ocasionalmente en los bises.
 
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