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jueves, 12 de marzo de 2026

Voy a ser el Rey León y tú lo vas a ver

The "Angry" Young Them! (Them, 1965)
 

RHYTHM & BLUES. Estamos ante el estreno discográfico en largo de todo un Van Morrison. Nada más que por eso, creo yo que merece que le dediquemos nuestro tiempo al debut de Them, banda norirlandesa que podríamos encuadrar en la British Invasion que trató de electrificar el rhythm & blues hasta aproximarlo a un rock que acabaría dominando la Tierra en unos añitos.

Lo cierto es que Them no las tenían todas consigo para triunfar. En primer lugar, no fueron los primeros en golpear precisamente. Los Rolling Stones ya habían debutado el año anterior, los Beatles hacía dos, los Animals y los Kinks también llevaban meses de ventaja y los Who, aunque sí que iban más de la mano en el tiempo, habían demostrado que lo suyo era cosa aparte. Además, el origen periférico de los de Belfast, alejados de los circuitos promocionales de Londres, tampoco jugaba a su favor, si bien, por otra parte y para mí, esa marginalidad les acaba regalando un encanto matador.

También tenían algunas ventajas respecto a las bandas mencionadas que los hacen únicos. Para empezar, destacaremos la voz de Van Morrison, todo un arma de destrucción masiva con la que no podían ni siquiera soñar los demás. Ahí está su carrera en solitario para dejarlo claro, aunque aquí su instrumento ya brilla de manera espectacular. Luego está el hecho de contar con temas propios, seis de los catorce, escritos por el propio Morrison. Algo de lo que pocas bandas de la British Invasion podían jactarse en su debut. Sobre todo por la calidad de los mismos, con una "Gloria" que se convirtió en el molde y casi en asignatura obligada para cualquier banda que empezara a partir de entonces.

Toda una pléyade de virtudes que acaban algo embarradas ante la inclusión de esos poquitos temas más predecibles, canciones que podíamos encontrar en casi cualquier disco de rhythm & blues en esos años. Canciones más superfluas y casi superadas en el 65, "Route 66" a la cabeza. No me entiendan mal. Como banda en ciernes, Them tenían todo el derecho a agarrarse a la solidez de lo conocido, a no soltarse de la mano hasta encontrar esa seguridad que todos necesitamos. Una seguridad que no iban a tener tiempo de disfrutar, ya que Van Morrison abandonaría el barco después del segundo disco, dejándolos prácticamente en cueros.

No sé si soy algo injusto al no poder encumbrar a este debut entre las joyas más refulgentes de su generación, pero, sea por lo que sabemos hoy de Van the Man o por esa sensación de que podían haber rayado más alto, lo cierto es que no puedo decir más que estamos ante un buen disco de una muy buena banda. No creo que sea poco, pero seguro que no es suficiente.

★★★☆☆

A1 Mystic Eyes 2:47
A2 If You and I Could Be as Two 2:59
A3 Little Girl 2:30
A4 Just a Little Bit 2:26
A5 I Gave My Love a Diamond 2:52
A6 Gloria 2:43
A7 You Just Can't Win 2:26
B1 Go On Home Baby 2:41
B2 Don't Look Back 3:26
B3 I Like It Like That 3:22
B4 I'm Gonna Dress in Black 3:38
B5 Bright Lights Big City 2:35
B6 My Little Baby 2:14
B7 (Get Your Kicks On) Route 66 2:27

Total: 39:06 

jueves, 13 de marzo de 2025

El bálsamo que cura


  Astral Weeks (Van Morrison, 1968)

SONG CYCLE. Hay discos que te exigen escribir sobre ellos de rodillas. Como esta esencia del primer Van Morrison que ya despuntará para siempre como su magnum opus indiscutible. Y digo esto a sabiendas de que habrá polémica para aquellos que prefieran, por ejemplo, el también excelso Moondance (1970). Solo señalaré un motivo para decantarse por este: mientras que el siguiente álbum es una demostración insuperable en el arte de escribir canciones, estas "semanas astrales" conforman un conjunto de MÚSICA ABSOLUTA en toda la expresión del término y con la libertad como motivo, hilo conductor y faro.

Sé que la pasión me puede, pero lo voy a decir. En este mundo hay pocas cosas tan placenteras como abandonarse al fluir sereno de las notas que resuenan en estas canciones. Con ese sabor a madera, ese vaivén de las estaciones, esos misteriosos círculos de las cosechas… Ese vivir sin prisas ni agobios. Ese es el bálsamo que nos propone un Morrison en la cumbre de sus poderes. Para ello deja que las canciones le pidan lo que quieren ofrecer, dónde quieren empezar y acabar, cómo quieren desarrollarse, dónde hay que meter un violín, dónde un vibráfono, dónde tiene que retumbar el rasgueo suave y firme de la guitarra acústica, cuándo tiene que surgir un contrabajo de la nada o cuándo tiene que resonar su voz superdotada para asediarnos con un gemido, suplicarnos con un susurro o enfatizar una frase con un paladeo sutil o masticando las palabras.

Las obras maestras lo son por diferentes motivos. Es casi imposible destacar unas por encima de otras. Lo que sí está claro es que esta es una. Y de las más poderosas. Una pieza simétrica e inversa con dos canciones largas y dos cortas por cara. De otro tiempo. De cuando se podían hacer estas cosas. De cuando las palabras podían mover montañas y corazones. De cuando la música podía destrozarte y jugar con tus pedacitos. Pero este disco no está aquí para hacernos daño. Muy al contrario, está para sanarnos y recordarnos lo que una vez fuimos. Para que así lo sigamos siendo.

"Let us go there together, darlin', way from the river to here and now And carry it with a smile, bumper to bumper Stepping lightly, just like a ballerina."

 

In the Beginning
A1 Astral Weeks 7:00
A2 Beside You 5:10
A3 Sweet Thing 4:10
A4 Cyprus Avenue 6:50
 
Afterwards
B1 The Way Young Lovers Do 3:10
B2 Madame George 9:25
B3 Ballerina 7:00
B4 Slim Slow Slider 3:20
Total: 46:05

Parece probada la leyenda que dice que esta obra maestra se grabó en tan solo tres sesiones. ¿Para qué más?


Más que como álbum conceptual, ha sido definido como "ciclo de canciones". Tanto por su sonido como por su temática, la relación y el flujo entre ellas es evidente.

"Van Morrison tenía 22 o 23 años cuando hizo este disco; hay vidas enteras tras él. De lo que trata Astral Weeks no es de hechos sino de verdades. Astral Weeks, si es que puede reducirse a algo, es un disco sobre personas aturdidas por la vida, completamente avasalladas, ahogadas en sus cuerpos, sus edades y egos, paralizadas por la enormidad de lo que pueden comprender en un momento visionario."- Lester Bangs

domingo, 21 de noviembre de 2010

Escucha al león

Van "The Man" Morrison. El abuelo. El león de Belfast. Artista entre artistas, genio incomparable y uno de los músicos fundamentales del siglo XX. Este coloso de la música popular debe su prestigio a unas dotes vocales únicas, una lírica certera y hermosa y un dominio compositivo insultante con el blues, el folk, el jazz y el soul como ingredientes de una música perdurable como pocas.


Empezó jovencito y ya sorprendió a propios y extraños con su etapa en Them. De inolvidable como mínimo se puede calificar el tema "Gloria" de esta época. Pocos son los artistas que no lo han versionado en alguna ocasión. Gente ilustre como The Doors o Patti Smith se cuentan entre los que lo han hecho. De todas formas, y aun siendo una etapa importante en su formación, no tiene nada que hacer si se la compara con su carrera en solitario. En concreto el periodo que va entre 1967 y 1974, tramo en el que entregó un rosario de joyas (casi) imposibles de superar.


Después de eso... pasó lo que suele ocurrir. El hombre que soñó con ser negro y reventó el panorama sin renunciar un ápice a su blancura engordó como un sapo y sus discos empezaron a ser cada vez menos relevantes. De vez en cuando se le escapaba algún detalle de genio, algún gesto de esos "del que tuvo..." pero ya nada sería lo mismo. Disfrutemos de esos añitos volcánicos y recordemos cuando lo veamos tan huraño como siempre y más gordo que nunca que es El Abuelo. Hay que perdonárselo todo.


3 Básicos

Astral Weeks (68) *****

El ciclo de canciones más fundamental del norirlandés. Un caldito reposado y humeante que cae a chorro como un flujo en proporciones de catarata. Esta obra maestrísima está pensada para abandonarse en su cadencia sonora, telúrica, inabarcable... SUPREMA.

Una copla: "Cyprus Avenue"


Moondance (70) *****

Segunda obra magistral consecutiva. El disco más disfrutable de Morrison en tanto en cuanto supera a su predecesor en concreción y jitazos. Canciones que enseñan a vivir y a componer. Un auténtico manual referencial para cualquiera que pretenda juntar dos notas y un dechado interpretativo de niveles ultraterrenos.

Una copla: "Caravan"


It's Too Late to Stop Now (74) ****1/2


Directo de directos, este disco caudaloso e imparable tiene varias virtudes. A destacar, el retrato impactante de un artista soberbio en la cúspide de su poder y la capacidad de mostrar las múltiples facetas de su música. Aquí podemos revolcarnos en rock sudoroso, jazz delicado y soul inflamado. En busca de un hartazgo que no llega. Ni siquiera nos saciamos con el final apabullante de ese "Cyprus Avenue" que sentencia a muerte a toda una legión de farsantes. Después de esto el resto del mundo se puede preguntar... ¿Para qué seguir?. Fue el más grande.

Una copla: "Gloria" (por eso de tenerla representada, porque aquí hay cada monumento...)


La mejor canción

Asunto espinoso (again) cuando hablamos de genios de este calibre. Entre los cientos de joyas que ha facturado el de Belfast es durísimo destacar una sobre el resto, pero a día de hoy, y no sin mis dudas, me quedo con "Tupelo Honey", la canción que abre la cara B del disco del mismo título. Con un tono nostálgico que Morrison explota como nadie, desgrana esta historia de alabanza por el ser amado. Con las dosis justas de melancolía y una tonelada de empuje vital. Si no mejor, sí que como los mejores momentos que nos ha mostrado en su carrera.