Mostrando entradas con la etiqueta electric cafe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta electric cafe. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de febrero de 2026

Recogiendo la antorcha

Frequencies (LFO, 1991)
 

BLEEP TECHNO. Es muy curioso, y también lógico, observar cómo, en el tecno, cuanto más nos acercamos temporalmente al influjo de Kraftwerk, este se hace más patente. Al fin y al cabo, este disco es de 1991, cuando los de Düsseldorf ya habían dicho prácticamente todo lo que tenían que decir, pero no hacía tanto de ello.

Una influencia que ha sido capital para toda la música con algo de electrónica a partir de ellos, qué duda cabe. Y una influencia que encuadra a la perfección el arte de los de Leeds como auténticos pioneros de una forma de hacer que ahora puede parecernos superada, pero que significó muchísimo en la evolución de la música hecha con máquinas. Creo que estaremos de acuerdo en que, a tenor de este lustroso debut, no se les puede negar la personalidad muy al margen de las propuestas que campaban a sus anchas en esos años.

También me parece curioso, y esta vez no tan lógico, el hecho de que la música electrónica pierda tan rápido su vigencia. Puede que tenga su sentido al ir de la mano de los avances técnológicos en materia de sonido y cómo crearlo. Algo que no pasa con el rock. No creo que nadie deje de disfrutar a Deep Purple porque le parezca que lo que hicieron quede superado por bandas como Motörhead o Gojira. En el mundo del rock está claro que lo antiguo, aparte de merecer respeto y estudio, se puede disfrutar con igual o mayor pasión que lo ultimísimo. El rock es una música atemporal, y eso, por desgracia, no pasa con el tecno.

Algo que, como digo, puedo entender en base a la materia prima con la que se produce esta música, pero que no comparto delante de discos con mimbres de clásico, como este que nos ocupa. Un álbum de sonido crudo y minimalista si lo comparamos con la euforia del house más comercial, que dominaba las listas en esos años. Una obra que abre caminos y cambia la euforia por una pausa cerebral la mar de necesaria en medio de la vorágine. Un objetivo para el que se valen del bleep como unidad mínima de expresión. Toda una oda al reciclaje al usar el más puro residuo digital en términos de sonido como materia prima para sus creaciones.

Por todo esto, considero que estamos ante un disco clave dentro de la electrónica. Una obra que va desarrollándose a tu alrededor más que en tu interior. Un disco en el que navegar, pero en el que me cuesta sumergirme. Por eso, si en cuanto a importancia le daría fácilmente cuatro estrellazas, cuando hablamos de disfrute, no podría pasar de las dos insignias. Hagan sus cuentas y tendrán claro la nota que le voy a acabar poniendo. Algo que seguro que no es lo más justo del mundo, pero que refleja, como debe ser, lo que siento al escuchar esta música.

★★★☆☆

1 Intro 2:23
2 LFO 3:27
3 Simon From Sydney 5:05
4 Nurture 4:40
5 Freeze 3:56
6 We Are Back 4:44
7 Tan Ta Ra 4:29
8 You Have to Understand 4:04
9 El Ef Oh! 3:49
10 Love Is the Message 3:44
11 Mentok 1 4:18
12 Think a Moment 3:28
13 Groovy Distortion 3:29
14 Track 14 2:58

Total: 54:34

Xxx

DISCOS RELACIONADOS


 
 

viernes, 14 de febrero de 2025

Cuando el futuro te atrapa

Electric Cafe [Techno Pop] (Kraftwerk, 1986)

TECNOPOP. El comienzo de los 80 no fue nada halagüeño para Kraftwerk. A pesar de que habían empezado más que bien con otro nuevo discazo como Computerwelt (1981), lo que le siguió puede enmarcarse en los márgenes de la tragedia. Ralf Hütter, apasionado del ciclismo, sufrió un grave accidente con su bicicleta en 1982, lo que obligó a un parón en la hasta entonces actividad frenética de la banda. Para más inri, ante las rapidísimas y cambiantes innovaciones tecnológicas, se metieron en una renovación integral de su estudio, cosa que parecía no tener fin ante el aluvión de aparatitos que surgían en la época.

Todo este proceso les pilló en medio de la creación de su nuevo disco, que se iba a llamar Techno Pop. Un título provisional para un grupo de canciones que fueron sufriendo mutación tras mutación merced a los cambios tecnológicos que iban perpetrando en Kling Klang. Todo hasta que al final, cinco años después de su anterior referencia, acabaron teniendo su forma definitiva, pasando a engrosar el noveno álbum del grupo, al que llamaron Electric Cafe. Para aumentar el lío, en la remasterización de 2009 volvieron a su idea original y decidieron que a partir de entonces este disco se iba a llamar Techno Pop.

Demasiado caos y demasiados vericuetos, ¿no creen? Pero sobre todo demasiado tiempo entre una obra y otra. Algo que contribuyó a que sus alumnos más aventajados, Depeche Mode y New Order a la cabeza, acabaran adelantándolos por la derecha. Porque no es que este álbum sea malo, pero sí que suena demasiado apegado a su tiempo, como si de repente Kraftwerk dejaran de marcar el ritmo para pasar a seguirlo obedientemente.

Lo que me parece claro es que aquí, sobre todo en su primera parte, Kraftwerk quieren ser tan modernos que parecen estar entregándonos una versión remix de su propio álbum. Temas en los que gobierna el ritmo y el sonido por encima de una melodía que, aunque nunca fue algo primordial para la banda, demuestra con su ausencia que tenía mucha más importancia de la que creíamos. No hay más que descubrirnos disfrutando a tope el soniquete imperial de "Der Telefon Anruf", que no puede sonar más a Depeche Mode, para darnos cuenta de que, por mucho que Hütter y Schneider se jactaran de dedicarle meses al sonido y solo cinco minutos a las melodías, ese ratito siempre había sido más que fundamental.

Concluyendo, estamos ante una obra con dos partes bien definidas. Una primera importantísima para seguir manteniendo su imagen de gurús de una electrónica que, digámoslo una vez más, no sería lo que es si no hubieran existido. Y una segunda mucho más synthpop, dicharachera y, lo confieso, atractiva. En estos escasos treinta y cinco minutos puede que se atisbe el futuro de cosas como el techno, el house o incluso el glitch, pero mentiría si dijera que prefiero eso a las delicias pop que me siguen ofreciendo a pesar de lo desequilibrado y farragoso que puede ser el último disco de la etapa clásica de los científicos locos de Düsseldorf.

★★★☆☆

A1 Boing Boom Tschak 2:57
A2 Techno Pop 7:42 
A3 Musique Non Stop 5:45
B1 Der Telefon Anruf 8:03 
B2 Sex Objekt 6:51 
B3 Electric Cafe 4:20

Total: 35:38

Kraftwerk son conocidos por no guardarse nada sin publicar. Una vez que sacan un disco no hay nada más que se hayan dejado fuera. Lo afirman por activa y por pasiva. No busquéis descartes ni nada de eso. Lo que veis es lo que hay.

Tampoco se han caracterizado por publicar singles más allá de sus discos. Como mucho adornaban estos con las remezclas de rigor y alguna que otra curiosidad. Por eso me veo en la obligación de sacar a la luz y celebrar dos canciones que no se ajustan a estas normas.

Entre 1981 y 1986, a pesar de los problemas glosados arriba, sí que sacaron una canción para que fuera banda sonora del Tour de Francia, carrera ciclista por antonomasia a la que era aficionadísimo un Ralf Hütter que llegó a participar en ella. El tema se llamo, oh sopresa, "Tour de France" y salió como single al margen de sus álbumes en 1983. Se trata de una canción fastuosa que resume a la perfección lo que habían sido Kraftwerk hasta ese momento con su sonido a la vez futurista y cálido, heredero de sus mejores tonadas de "Trans Europa Express" a "Autobahn" pasando por "Computer Liebe". 

Sin duda, una de sus mejores canciones. Pero es que después de este Electric Cafe, sin contar su disco de remezclas, no editaron nada nuevo hasta ¡1999! El motivo, cómo no, otra ocasión especial. En este caso regalaron su talento con un tema más futurista, pero también delicioso, para homenajear la Expo del 2000, que se iba a celebrar en Hannover. La canción, "Expo 2000", fue otro éxito artístico marca de la casa y se convirtió en otro de sus clásicos para incluir en su repertorio de directo nada más salir.

Muy poco más, si es que hay algo, habría que mencionar al margen de sus álbumes, pero ¿qué importa cuando lo que tenemos en dichos LPs es de tanta calidad?