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martes, 28 de abril de 2026

Despedida con honores

Life Live (Thin Lizzy, 1983) [DIRECTO]

 

HARD ROCK. Este disco se puede considerar la guinda, el epílogo perfecto para la historia intensa y cruenta de Thin Lizzy. Después de disolverse con el magnífico Thunder and Lightning (1983), no quisieron que se enfriara la cosa y, solo unos meses después, dejaron constancia del poder de ese álbum con un disco en directo que documenta la gira de despedida de la banda. Por supuesto, con las colaboraciones de rigor, las cuales nos permiten volver a escuchar a todo el elenco de guitarristas que había ido desfilando por sus filas. De Brian Robertson a Gary Moore y de Eric Bell a Snowy White, todos acabaron compartiendo escenario con el bueno de Scott Gorham y en ocasiones con John Sykes, guitarrista de la gira y maestro detrás del sonido del muy alabado disco anterior.

Todo esto hace que estemos ante toda una celebración de lo que fue Thin Lizzy. Centrándose en su última época, lo que lo diferencia y lo aleja del nivel de ese mayúsculo Live and Dangerous (1978), este directo supone la última demostración de poder de una banda que no lo dejó por haber entrado en la tan temida decadencia. Ni mucho menos. Life Live, registrado entre 1981 y 1983, deja claro que podían haber seguido sin problemas. Aun con un repertorio algo inferior al que manejaban a finales de los 70, cuenta con atractivos tan innegables que se acaba haciendo imprescindible. 

Como Live and Dangerous, este es un disco doble, y aunque el primer volumen es algo más flojo, no podemos obviar cosas como el final en la cumbre del mismo, con una "Are You Ready" a toda potencia. O ese segundo volumen en el que no te puedes saltar ni una canción. O esa "Don't Believe a Word" tocada como Lynott la presentó a sus compañeros en el estudio, esto es, como un blues lento y apasionado en lugar de la saltarina y poderosa canción en la que la convirtieron. O esa suite gaélica que conforman de manera inevitable "Emerald" y "Black Rose", dos de los hitos más inmarchitables del combo. O, cómo no, esa "The Rocker" con la que vuelven a sus orígenes y en la que participan a la vez casi todos los guitarristas que tuvo el combo —solo falta Snowy White. Un cierre del círculo con el que sueñan todas las bandas del planeta.

En resumidas cuentas, estamos ante un post scriptum celebratorio, enérgico y vibrante. Un disco que funciona como culminación, destilación y obituario. De esos que, sin ser imprescindibles para el connoisseur, es casi un pecado saltarse. La excusa perfecta para brindar por Phil Lynott y sus canciones. De aquí a la eternidad. 

★★★★☆

A1 Thunder & Lightning 5:10
A2 Waiting for an Alibi 3:20
A3 Jailbreak 4:05
A4 Baby Please Don't Go 5:00
A5 Holy War 4:58
B1 Renegade 6:25
B2 Hollywood (Down on Your Luck) 4:02
B3 Got to Give It Up 6:55
B4 Angel of Death 6:06
B5 Are You Ready 2:56

C1 Boys Are Back in Town 4:48
C2 Cold Sweat 3:10
C3 Don't Believe a Word 5:10
C4 Killer on the Loose 5:02
C5 The Sun Goes Down 6:19
D1 Emerald 3:50
D2 Black Rose 6:50
D3 Still in Love With You 8:50
D4 The Rocker 4:50

Total: 97:46 

miércoles, 22 de abril de 2026

Rayos y truenos

Thunder and Lightning (Thin Lizzy, 1983)

 

HEAVY METAL. Agotados, asediados por las drogas y con la mente de Lynott puesta en su carrera en solitario, Thin Lizzy decidieron poner fin a su carrera con este disco. Phil moriría apenas tres años después, haciendo imposible hipotéticas reuniones futuras. Una decisión, la de dejarlo aquí, que les debió espolear para entregar uno de los mejores álbumes de despedida que se recuerdan. Los motivos para ensalzarlo son variados y van más allá de la simple colección de canciones más o menos agraciada.

Lo que todo el mundo destaca de este álbum, porque es más que evidente, es su sonido duro hasta la médula, una filiación metalera que lo emparenta de manera inevitable con obras del calibre de Kill 'Em All (Metallica, 1983) y Number of the Beast (Iron Maiden, 1982). Influyentes o influenciados, lo cierto es que los irlandeses ejercen de padres amorosos, pero severos, y mantienen al heavy en el lugar del que nunca debió salir: la calle y el peligro, por encima de los demonios, la sangre de pega y el histrionismo.

Por eso suenan tan auténticos, porque más que apropiarse de un género que habían ayudado a forjar, pero que no les pertenecía, se lo llevan a su terreno para seguir siendo los mismos a pesar del cuero y el exceso de feedback. Una nueva muestra de adaptación a las dificultades con nuevo cambio de guitarrista incluido. Ahora, junto al eterno Scott Gorham, era John Sykes el responsable de las seis cuerdas. Un guitarrista de corte metalero, hasta el punto de que se acabaría incorporando a Whitesnake después de girar con este álbum. Con eso creo que pueden hacerse una idea del sonido de la despedida de Thin Lizzy.

Un sonido capaz de rejuvenecer a una banda que a casi tres lustros de su formación ya lo había vivido prácticamente todo. Una energía que trasladarían a unos directos de despedida a la altura de su leyenda. Podemos comprobarlo en el estruendoso Life Live (1983). Pocas veces —a mí no se me ocurre ninguna ahora mismo— un artista se ha despedido de manera consciente con un álbum que ponga un colofón como merece una carrera como la de esta banda. Este tipo de álbumes casi siempre reflejan cansancio, hastío y ese quiero y no puedo que se asocia a lo que se agotó hace tiempo. Precisamente todo lo contrario a lo que encontramos aquí: caña, electricidad, energía y unas ganas que nadie esperaba ya. Claro, es que eran muy buenos. No debimos olvidar nunca eso y este disco está aquí para recordárnoslo. Para la posteridad.

★★★★☆

A1 Thunder and Lightning 4:55
A2 This Is the One 4:02
A3 The Sun Goes Down 6:18
A4 The Holy War 5:13
B1 Cold Sweat 3:06
B2 Someday She Is Going to Hit Back 4:05
B3 Baby Please Don't Go 5:11
B4 Bad Habits 4:05
B5 Heart Attack 3:38

Total: 40:33

miércoles, 15 de abril de 2026

Anti-todo

Renegade (Thin Lizzy, 1981)

HARD ROCK. Tanto en su portada como en su título, el undécimo álbum de Thin Lizzy, se presenta belicoso y reivindicativo. Un intento desesperado por darse importancia y tratar de dejar claro que seguían vivos y vigentes. Algo que, en esta segunda y última obra con Snowy White a una de las guitarras solistas, no se materializa en sus surcos.

A mi modo de ver, Renegade, como su hermano mayor, Chinatown (1980), pero un poco más si cabe, es un disco formulaico en el que no me queda claro que Phil Lynott hubiera puesto sus cinco sentidos. Recordemos que entre el 80 y el 82 publicaría sus dos discos en solitario. Este trabajo está en medio de ellos, imagino que obras más íntimas y queridas para el cantante y compositor.

Un detalle muy sintomático que no ayuda a que Renegade alce el vuelo entre sutiles capas de teclados y una insulsez que empezaba a aposentarse de manera preocupante. Y eso que cuenta con sus momentos garbosos. "Angel of Death", sin ser mi favorita, resulta interesante por mostrar que el grupo había absorbido el sonido incipiente de la NWOBHM, con Iron Maiden a la cabeza. De hecho, cada vez que la oigo, no consigo dilucidar si es más lo que tomaron los irlandeses de todo eso o si el galope de esta canción está anunciando lo que los londinenses iban a hacer en un futuro nada lejano. 

También está claro que la dureza que armaría el álbum de despedida de Lizzy, Thunder and Lightning (1983), queda prologada en este tema inaugural. Como también en una crujiente y rocanrolera "Leave This Town", que parece escamoteada a todos unos ZZ Top y que para mí es, más que posiblemente, la mejor pieza del álbum. Todo un chute de energía en medio de un páramo en el que la banda suena tan correcta y tan en su sitio como aburrida hasta el bostezo. 

Está claro que todo en esta vida tiene una caducidad. Thin Lizzy, después de una década de carrera discográfica, parecía estar acercándose a su final, algo que materializarían apenas un par de años después de una forma que casi nadie esperaba. Sí, eso será otra historia. Afortunadamente, en todos los sentidos.

★★☆☆☆

A1 Angel of Death 6:17
A2 Renegade 6:08
A3 The Pressure Will Blow 3:45
A4 Leave This Town 3:48
B1 Hollywood (Down on Your Luck) 4:10
B2 No One Told Him 3:36
B3 Fats 4:02
B4 Mexican Blood 3:40
B5 It's Getting Dangerous 5:46

Total: 41:12

martes, 14 de abril de 2026

El barrio chino

Chinatown (Thin Lizzy, 1980)

HARD ROCK. Gary Moore ya sonaba en Black Rose: A Rock Legend (1979) con una intensidad tan suicida que se percibía de alguna forma que no iba a durar en la banda. Esa manera de vaciarse con el instrumento estaba vaticinando su abandono. El miedo a la vorágine de excesos que habitaba en el grupo, su afán perfeccionista y su necesidad de perseguir su propia visión fuera del abrazo asfixiante de un Phil Lynott omnipotente fueron los detonantes de su marcha.

Su hueco lo cubrió otro enorme guitarrista: Snowy White. Con un bagaje excelso como instrumentista de apoyo para Pink Floyd, Cliff Richard o Peter Green, entró en Lizzy como miembro de pleno derecho para grabar un par de discos de los que este iba a ser el primero. Su estilo, contenido y absolutamente profesional, dio otro aire al grupo, aportando solvencia, eficacia y un saber estar que no les vino nada mal en ese momento. Un estilo, todo sea dicho, que redundó en el tono eléctrico y también algo estancado que acabó suponiendo para Thin Lizzy esta entrada en la nueva década.

Un estancamiento no exento de contundencia. Y es que, por mucho que se le critique, este disco es más que válido. Puede que se muestre derivativo, pero también es efectivo al máximo. Se le puede achacar que no supone avance alguno, pero contiene un buen puñado de clásicos para seguir incendiando los escenarios. En definitiva, sin estar entre los mejores discos de Thin Lizzy, este Chinatown, con su sonido callejero y peligroso, es un magnífico motivo para seguir creyendo en la banda. Un disco de transición que para más de uno puede ser su favorito. Y si no, puede que como a mí te parezca que, sin poder compararse a los de la etapa dorada del grupo, sí que es bastante mejor que esos primeros álbumes que solo defienden los seguidores más fanáticos de los irlandeses. No me parece poco, la verdad.

★★★☆☆

A1 We Will Be Strong 5:07
A2 Chinatown 4:40
A3 Sweetheart 3:28
A4 Sugar Blues 4:18
A5 Killer on the Loose 3:53
B1 Having a Good Time 4:35
B2 Genocide (The Killing of the Buffalo) 5:05
B3 Didn't I 4:25
B4 Hey You 5:06

Total: 40:37 

sábado, 11 de abril de 2026

La leyenda de la rosa negra

Black Rose: A Rock Legend (Thin Lizzy, 1979)
 

HARD ROCK. Una vez despedido Brian Robertson, su hueco fue ocupado por Gary Moore, un guitarrista ya experimentado que incluso había colaborado con Thin Lizzy de manera puntual en el pasado. No solo había sustituido a Eric Bell temporalmente en 1974, sino que había grabado el solo de "Still in Love with You" en el disco Nightlife (1974). Un recambio, por tanto, más natural de lo que podía parecer. Y un sustituto que, por mucho que no permaneciera en el grupo más allá de este álbum, congenió a las mil maravillas con el estilo más lírico y sentido de Scott Gorham.

He iniciado mi reseña con esta mención a Moore porque considero que es lo más destacado y notorio en el sonido de estos nuevos Lizzy. Un sonido que sigue apostando por las dobles armonías de una dupla que ha cambiado una de sus partes, pero que sigue sonando bestial. De hecho, la aportación del norirlandés incide en la agresividad y en un virtuosismo que no podemos catalogar sino de vertiginoso y preciso como un bisturí en las manos del mejor cirujano. Una precisión y una violencia que redunda, curiosamente o no, en una amplificación de los tics que habían hecho grande a la banda.

Lynott también suena cómodo y rotundo en un álbum en el que juguetean con lo conceptual como nunca antes, en el que las dos guitarras flamean al viento sin brida que las sujete y en el que su compromiso con la música de su tierra late con una pasión inusitada —"Róisin Dubh (Black Rose) - A Rock Legend" lo deja bien claro. Hasta se permiten coquetear con algo parecido a ese punk que ya estaba más que instalado en las listas por entonces —escuchen "Get Out of Here" y me cuentan. En definitiva, Thin Lizzy, sin Robbo, suenan más a Thin Lizzy que nunca. Exagerando sus lugares comunes y sus obsesiones, de acuerdo. Sin la naturalidad y la fluidez de antaño, vale. Sin embargo, nadie puede negar que siguen lozanos, frescos y, sobre todo, más que reconocibles.

Si la apertura con "Do Anything You Want To" no es lo más Thin Lizzy que hayas escuchado nunca, que venga Dios y lo vea. Pero es que encima, la calidad de estas canciones queda fuera de toda duda. Como si Lynott se hubiera quitado un peso de encima con la expulsión del antes querido guitarrista escocés, Black Rose: A Rock Legend se sube solito al pódium de sus mejores trabajos. Para algunos se lleva el bronce, para otros la plata, y no son pocos los que le darían el oro. Yo no diría tanto, pero sí que lo veo como uno de sus trabajos más excitantes, si no el que más. No es que nos cuente una historia con sus canciones, pero su música sí que tiene una narrativa interna elaborada, clara y realmente pegajosa. Sin duda, un álbum con todas sus letras. De esos que exigen ser escuchados de principio a fin y del tirón.

★★★★☆

A1 Do Anything You Want To
A2 Toughest Street in Town
A3 S & M
A4 Waiting for an Alibi
A5 Sarah
B1 Got to Give It Up
B2 Get Out of Here
B3 With Love
B4 Róisín Dubh (Black Rose) - A Rock Legend
    Part One: Shenandoah
    Part Two: Will You Go Lassy Go
    Part Three: Danny Boy
    Part Four: The Mason's Apron

Total: 39 min. 

miércoles, 8 de abril de 2026

La mala reputación

Bad Reputation (Thin Lizzy, 1977)

 

HARD ROCK. La portada de este octavo disco de Thin Lizzy no miente. Aunque Brian Robertson seguía oficialmente en la banda, su participación se volvió exigua, aportando sus habilidades a las seis cuerdas en apenas tres temas. Ya se había perdido la mayor parte de la gira anterior debido a una lesión en la mano a raíz de una pelea y su escasa aportación en este disco no fue sino el epílogo de una marcha más que anunciada. Por eso y por las tensiones creativas que al fin habían explotado entre Robbo y Lynott, este último insistió en que el guitarrista escocés no debía aparecer en la foto de portada. Idea en la que el propio vilipendiado estuvo de acuerdo.

No obstante, sí que le guardaron un espacio en la contraportada, donde aparecía el cuarteto al completo. Una despedida que culminaría al final de la gira subsiguiente de la que salió ese exitoso Live and Dangerous (1978), que se puede considerar el último momento en el que pudimos disfrutar de las digitaciones vertiginosas y ascéticas del que puede ser el guitarrista más característico e idiosincrático del combo irlandés.

Y centrándonos en el disco, habría que decir que, estando en el corazón de la etapa dorada del grupo, es otro de los favoritos de la afición. Un álbum de rock and roll duro y brillante, con su espacio para la seda —"South Bound", "Dancing in the Moonlight"— y con una coherencia a prueba de bomba. Sin lugar a dudas, las señas de identidad de la banda y el sello de calidad del que, con todos los peros que se quiera, siempre han hecho gala. Algo que choca frontalmente con el hecho de que, como ya apuntaban en el álbum anterior, haya un par de momentos que no puedo hacer míos.

Lo intento, pero no consigo cogerle el punto a medianías tan dudosas (para mí) como "That Woman's Gonna Break Your Heart" o "Killer Without a Cause". La primera me parece insoportable —que será algo mío, lo sé— y la segunda no la puedo catalogar como mala, pero ambas me sobran apenas han llegado al estribillo. Una mácula pequeña y dudosa, tan leve y tan voluble que no debería ni haberla mencionado. Porque en definitiva, lo que pasa en este disco es que Thin Lizzy, con todos sus problemas internos, seguían en racha. Algo que, después de esta algo más de media hora, no hay forma de poner en duda.

★★★★☆

A1 Soldier of Fortune 5:18
A2 Bad Reputation 3:09
A3 Opium Trail 3:58
A4 South Bound 4:27
B1 Dancing in the Moonlight (It's Caught Me in Its Spotlight) 3:26
B2 Killer Without a Cause 3:33
B3 Downtown Sundown 4:08
B4 That Woman's Gonna Break Your Heart 3:25 🕱
B5 Dear Lord 4:26

Total: 35:50

Brian Robertson, "Robbo" para los entendidos, fue sin duda el guitarrista definitivo de Thin Lizzy. Sin desmerecer la clase infinita de Scott Gorham ni la furia virtuosa de Gary Moore, el escocés es el que ha dejado más huella en los corazones de los seguidores.

 

Será por su estilo, por su insolencia, por su gusto indudable, por sus aportaciones en el apartado compositivo o por su actitud en el escenario, lo cierto es que el sonido que asociamos a la banda no habría existido sin él. Por eso su marcha fue más que lamentada por la muchachada y por eso Thin Lizzy, aun teniendo todavía muchas cosas que decir, ya nunca fue lo mismo. Érase un hombre a una Les Paul pegado... 

lunes, 6 de abril de 2026

Hay que ser muy zorro...

Johnny the Fox (Thin Lizzy, 1976)

 

HARD ROCK. Estamos en plena época clásica de Thin Lizzy. Este aclamadísimo séptimo álbum del combo nos los presenta inflamados y en forma, repartiendo estopa sin freno en esa refriega constante en la que la música del grupo supo sacar brillo a un rock duro siempre cargado de matices, sutileza y toques hibérnicos. También fue el último álbum en contar con el gran Brian Robertson a tiempo completo en la guitarra. Los choques con Phil Lynott se habían convertido en una constante demasiado insoportable, lo que culminó en el despido del guitarrista.

Me parece bastante claro que lo que el público ama de este disco, lo que hace que muchos lo pongan por encima de ese glorioso Jailbreak (1976) con el que tocaron el cielo, es una madurez compositiva que los hace sonar más autoritarios y casi diría que variados. No mejor, esa idea nunca la compraré, pero sí más llamativos a poco que pegues la oreja. Aun así, veo algunos agujeros que hacen que el álbum haya bajado algún peldaño en mi apreciación. Para empezar, algunas canciones con las que no acabo de comulgar —"Rocky", "Borderline"—, temas que no puedo decir que sean malos, pero que no me dicen tanto como a otra gente. Luego está esa "Massacre" que, aun estando muy bien, palidece ante la versión turgente y orgánica de Live and Dangerous (1978). Y por último, habría que hablar de una "Boogie Woogie Dance" que me parece mala sin eufemismo ni disculpa posible.

Así las cosas, parece claro que no veo a este disco como el mejor de Thin Lizzy. Sin embargo, también admito que es imposible no caer rendido ante el grueso de su descarga. Ante un sonido y unas canciones templados y precisos en su coherencia y su acabado. Ante unas "Don't Believe a Word", "Old Flame" y "Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed" que están entre lo más alto de la producción de Phil Lynott. Y en definitiva, ante una narrativa que, acompañada por la preciosa portada de Jim Fitzpatrick, presenta pocas fisuras más allá de los detalles mencionados arriba. Detalles de viejo cascarrabias, que existen, no hay duda, pero que, después de sus escasos treinta y seis minutos, no tienen importancia alguna.

★★★★☆

A1 Johnny
A2 Rocky
A3 Borderline
A4 Don't Believe a Word
A5 Fools Gold
B1 Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed
B2 Old Flame
B3 Massacre
B4 Sweet Marie
B5 Boogie Woogie Dance 🕱

Total: 36 min. 

miércoles, 1 de abril de 2026

Sin bozal y con ganas de bronca


Fighting (Thin Lizzy, 1975)

HARD ROCK. Aquí es donde Thin Lizzy empiezan a hacer rock duro sin tapujos ni medias tintas. Aquí es donde le sueltan la brida a esas dos guitarras solistas que estrenaron en el álbum anterior y que se iban a convetir en su sello indeleble para la posteridad. Por eso y por la calidad y la pegada de estos diez temazos, considero indiscutible que estamos ante el primer gran trabajo del combo irlandés. Y no soy el único en afirmarlo.

No hay más que dejarse arrastrar por ese cañonazo de salida, "Rosalie", versión de Bob Seeger en la que invocan a los mejores Stones, con palmas y un riff de guitarra infeccioso como pocos, para darse cuenta de inmediato de que esto va a ser diferente. De que todas las promesas que nos venían haciendo en sus cuatro álbumes anteriores se van a materializar aquí de manera contundente y totalmente física. Nos lo confirma el segundo tema, pero es que nos vuelven a volar la cabeza con el blues rock casi protopunk de "Suicide". También con los aires clásicos y fresquísimos de "Wild One" y con ese otro delicioso medio tiempo que es "Spirit Slips Away". 

Eso, junto al canallismo callejero de "Silver Dollar" y la crudeza sulfúrica de "Ballad of the Hard Man", constituye el armazón indestructible de un disco gigantesco. Se acabaron los ejercicios de estilo, se acabaron las buenas intenciones sin consumar. Todo eso ya era bueno, pero es que todo el que se parara a escuchar ya sabía que estos eran mucho más que eso. No eran simplemente una buena banda. Estaban destinados a dominar el mundo y a convertirse en influencia directa para los más grandes de un futuro que, ahora sí, podíamos vislumbrar con renovado y total entusiasmo.

★★★★☆

A1 Rosalie 3:15

A2 For Those Who Love to Live 3:10

A3 Suicide 5:15

A4 Wild One 4:19

A5 Fighting My Way Back 3:11

B1 King's Vengeance 4:12

B2 Spirit Slips Away 4:50

B3 Silver Dollar 3:26

B4 Freedom Song 3:32

B5 Ballad of the Hard Man 3:56


Total: 39:06

 

domingo, 29 de marzo de 2026

Vida nocturna

Nightlife (Thin Lizzy, 1974)

(NOT SO) HARD ROCK. Hay un consenso bastante claro entre los fans a la hora de situar aquí el verdadero punto de inflexión para unos Thin Lizzy que por fin se muestran con las formas que los iban a llevar a la posteridad. La puesta en escena de las guitarras gemelas de Scott Gorham y Brian Robertson lo ponen de manifiesto. No así el tono del álbum, más orientado al funk, al soul y al soft rock que hacia ese rock duro que parecen dejar un poco de lado en el grueso del metraje.

Por todo esto, aunque es innegable la buena acogida del álbum entre los seguidores más acérrimos, también está extendida la idea de que estamos ante el disco tranquilo del combo. Algo que lo acaba situando en la parte alta de la apreciación del vulgo, pero casi siempre alejado de los puestos de cabeza, lugares de honor reservados normalmente a sus obras más fieras y metálicas.

Con solo un par de escuchas, entro en el redil y no puedo estar más de acuerdo con todas estas apreciaciones. Nightlife es un álbum escrito y ejecutado para gustar. Un trabajo en el que Phil Lynott muestra su querencia por las músicas negras, con el funk y el soul marcando la pauta —he ahí, "Night Life", "Showdown", "Dear Heart" o "Still in Love With You"—, su amor por lo celta —véase "Banshee" o "Philomena", por ejemplo— y su atracción por esos conatos de visceralidad que siempre acaban asomando la patita en los álbumes del ahora cuarteto —fíjense en "Sha-la-la", sin ir más lejos.

Y esta aceptación de la opinión más generalizada me hace también fijarme en lo extraño de ese abrazo al soft rock, a la música nocturna solo para muy adultos, que realizan Lynott y sus compinches. Algo que les hace entregar un trabajo atractivo, pero también inesperado, original y quizás demasiado alejado de las coordenadas que venían manejando. Lo sorprendente no es malo de por sí, pero sí que en este caso les salió una criatura que provoca tanta atracción como incomodidad. Por eso, creo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que estamos ante el disco rarito de Thin Lizzy.

★★★☆☆

A1 She Knows 5:15
A2 Night Life 3:59
A3 It's Only Money 2:50
A4 Still in Love With You 5:42
A5 Frankie Carroll 2:05
B1 Showdown 4:33
B2 Banshee 1:29
B3 Philomena 3:43
B4 Sha-la-la 3:29
B5 Dear Heart 4:34

Total: 37:39

En este trabajo es donde podemos encontrar una de mis canciones favoritas del combo irlandés. Una "Still in Love With You" que está en lo más alto de su catálogo para mí. Sin embargo, no puedo decir que se deba a esta versión, la original, sino a la que incluyeron en ese torrencial Live and Dangerous (1978), directo mítico en el que la ralentizan hasta hacerla una cosa por completo diferente a lo que suena en Nightlife.

Quería puntualizar esto, ya que, aunque la versión en directo fue la primera que escuché, algo que hizo que me resultara extraña esta versión acelerada para mis oídos, con las escuchas he aprendido a amar las dos. Aquí es Gary Moore el que hace el solo, y desde luego se nota su sello. En la toma en directo, sin embargo, son Brian Robertson y Scott Gorham los que se encargan de las guitarras. No puedo decir que pierdan en la comparación, la verdad, pero sí que, aunque me gusta más esa última versión, no tengo más que parabienes para una versión original que es uno de los grandes atractivos de Nightlife. Da igual la forma que tome. Estamos, indudablemente, ante una de las mejores canciones de Thin Lizzy.

viernes, 27 de marzo de 2026

Nómadas interestelares

Vagabonds of the Western World (Thin Lizzy, 1973)

BLUES ROCK/HARD ROCK. Aquí es donde yo situaría el gran salto de Thin Lizzy. Aunque todavía no habían ejecutado esa transformación a cuarteto, con sus guitarras gemelas y sus dobles armonías, creo que estamos ante la culminación de lo que venían cocinando desde su fundación. En un disco en el que se nota que la discográfica ha soltado la pasta necesaria para producirlo como es debido, con una pegada y una tridimensionalidad en el sonido que no hace sino realzar el poder de un blues rock que suena bastante más convincente y rotundo que en sus dos primeros álbumes.

Unas buenas noticias en las que tendríamos que destacar a Eric Bell, el guitarrista, que es el que brilla con especial fuerza en este trabajo. La demostración definitiva de lo magnífico instrumentista que era —¡qué buenos guitarristas ha tenido siempre Thin Lizzy, por cierto!—. Un músico que lo dejaría después de este trabajo intentando apartarse de unas adicciones que le estaban devorando. Una salida que acabó marcando el fin de esta etapa inicial, afortunadamente, con un disco que por fin cumplía las expectativas depositadas en el trío.

Es cierto que el álbum también peca de irregular, con un bajón doloroso hacia el final del mismo. Algo que lo aleja del nivel de calidad que estaban a punto de alcanzar en futuros intentos, pero que no mancha la certeza de que estamos ante su mejor trabajo hasta ese momento. Una obra que, como he apuntado arriba, exuda buen blues rock, sin alharacas ni florituras innecesarias, y toques sutiles de psicodelia y música celta, esto último, limitado a algún fraseo vocal de Lynott, alguna pizca melódica y algún toque rítmico que aleja al artefacto del blues y el hard rock más puros.

Detalles que hacen especial a esta obra, que la alejan de lo predecible y que a la vez la orientan hacia la explosión hardrockera que estaban a punto de experimentar. No hay más que escuchar el rajo crujiente de esas guitarras en "The Rocker", con sus pausas asesinas, para darse cuenta de que Thin Lizzy, aun comedidos, ya apuntaban a las estrellas.

★★★☆☆

A1 Mama Nature Said 4:52
A2 The Hero and the Madman 6:08
A3 Slow Blues 5:14
A4 The Rocker 5:12
B1 Vagabond of the Western World 4:44
B2 Little Girl in Bloom 5:12
B3 Gonna Creep Up on You 3:27
B4 A Song for While I'm Away 5:10

Total: 39:59 

martes, 24 de marzo de 2026

Orfanato, triste orfanato

Shades of a Blue Orphanage (Thin Lizzy, 1972)

BLUES ROCK/HARD ROCK. En este segundo álbum sigue la primera formación de Thin Lizzy. Un power trio solvente que todavía suena amordazado. No carente de ideas ni de ganas, por supuesto. Lo demuestran a la hora de buscarse un título en el que mezclan los nombres de las bandas originales de sus miembros ("Shades of Blue" y "Orphanage"). Podría parecer una remembranza de la infancia de Phil Lynott, el cual, sin llegar a ser huérfano, sí que creció en medio de una familia fragmentada, pero no, es puro ingenio. Una maniobra que, no obstante, acaba limitando a un álbum que nace así dirigido hacia el melodrama sin matices.

Un melodrama que se traduce en un tono decididamente más pausado y reflexivo. Algo que tampoco les acaba ayudando a encontrar su camino y que se hace moroso y arrastrado más que etéreo o evanescente. Un tono que me obliga a abrir una tercera vía entre aquellos que piensan que el disco es una mejora respecto al anterior y esos otros que creen que mantiene el nivel. Ambas opiniones podrán ser las más extendidas entre el núcleo duro de seguidores de la banda, pero para mí, la idea de que este disco es perceptiblemente peor que su debut no me parece descabellada en absoluto.

Para afirmar esto, me apoyo en una producción en la que se nota que los de la discográfica todavía no han invertido con enjundia y en ese ambiente soseras que hace que el disco no despegue hasta la mitad de la quinta canción. Con todos los matices que se quieran, un retroceso en toda regla. Al menos, a mi modo de ver. Una percepción que no puedo quitarme de encima y que me hace colocar a este segundo álbum en los puestos más bajos de la discografía de un grupo que no haría sino despegar de manera fulgurante solo unos meses después con la edición de un single que lo iba a cambiar todo para ellos.

☆☆☆☆

A1 The Rise and Dear Demise of the Funky Nomadic Tribes
A2 Buffalo Gal 🕱
A3 I Don't Want to Forget How to Jive
A4 Sarah
A5 Brought Down
B1 Baby Face
B2 Chatting Today
B3 Call the Police
B4 Shades of a Blue Orphanage

Total: 40 min.

Whisky in the Jar / Black Boys on the Corner (Thin Lizzy, 1972) [SINGLE]

FOLK ROCK/HARD ROCK. Tendremos en cuenta que la banda sacó este single muy a su pesar, que no les gustaba que la versión de una canción tradicional fuera su mascarón de proa y que accedieron cuando les ofrecieron la posibilidad de sacarlo con dos caras A. Algo que no impidió que la versión de marras, por mucho que no representara su estilo ni presente ni futuro, fuera número 1 en Irlanda y entrara en las listas de medio mundo.

Así las cosas, sí que hay que decir que la segunda cara A, "Black Boys on the Corner", sí que es representativa de lo que eran Thin Lizzy, y más aún, de lo que estaban a punto de ser en sus siguientes álbumes. Lo que suma por un lado, pero resta por otro. Porque la calidad se mantiene arriba, pero la coherencia y la solidez del single como unidad de destino en lo universal se resiente en demasía.

En resumidas cuentas, por mucho que a ellos no les gustara, hoy día no se puede conocer a Thin Lizzy sin escuchar "Whisky in the Jar" —sí que se puede llegar a comprenderlos perfectamente sin toparse con "Black Boys on the Corner"—. Y a la vez, es un auténtico pecado el quedarse con esa canción sin profundizar en una obra tan densa y profusa que no puedes imaginarte si te quedas en el folk rock enérgico que nos endosan con su tema más exitoso. Puede parecer una buena entrada de cara a conocer a esta banda, pero en el fondo no lo es. Para nada. Disfrútala, eso sí, pero pasa a otra cosa rápido, por favor.

☆☆★★★

A Whisky in the Jar
B Black Boys on the Corner

Total: 9 min.

lunes, 23 de marzo de 2026

La delgada Isabelita

Thin Lizzy (Thin Lizzy, 1971)

BLUES ROCK/HARD ROCK. Es cierto que entre la base de seguidores más hardcore de Thin Lizzy no encuentran un disco malo de sus héroes. Este no tasa entre los más queridos, es cierto, pero ni aun así le ponen demasiadas pegas más allá de que es más folkie que el resto y que muestra a una banda que está buscando todavía su sonido. Y es cierto. Poco puede achacársele en el campo de la composición, las letras o la interpretación, con unos músicos que parecen ya curtidos en mil batallas.

Aquí la formación nuclear de Lizzy es un power trio formado por Phil Lynott (bajo, voz y guitarra acústica), Eric Bell (guitarras) y Brian Downey (batería y percusiones). Lejos, por tanto, de ese sonido protometálico y de esas dobles armonías que serían su sello de identidad en pocos años. También lejos de la rotundidad y la contundencia que los definiría en su etapa gloriosa de mediados a finales de los 70.

Aquí lo que dominan son los toques de blues y de folklore irlandés. Este último, más en las letras que en las músicas, aunque no podemos decir que estas estén exentas de leprechauns y calderos llenos de oro. Arco iris psicodélicos que suman en el toque lisérgico de rigor. En canciones profusamente arregladas y llenas de teclados y progresiones elegantes y de una complejidad que no casa con lo que se espera de un disco de debut. Unas canciones en las que destaca una decisión que, aun lejos de sus hitos futuros, es más que reveladora de la calidad que atesoraba Phil Lynott como compositor, líder y, ¿por qué no?, incluso poeta. Con todo, a veces me parece muy digno, con ese encanto de lo que está a medio hacer, pero otras no puedo olvidarme de que simplemente no llega donde debería.

★★☆☆

A1 The Friendly Ranger at Clontarf Castle
A2 Honesty Is No Excuse
A3 Diddy Levine
A4 Ray-Gun
A5 Look What the Wind Blew In
B1 Eire
B2 Return of the Farmer's Son
B3 Clifton Grange Hotel
B4 Saga of the Ageing Orphan
B5 Remembering

Total: 39 min.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Peligrosos como un cable pelado

Live and Dangerous (Thin Lizzy, 1978) [DIRECTO]

HARD ROCK. Al César lo que es del César. Antes de Gary Moore, esta banda ya era increíble. Ya tenían un repertorio construido a base de canciones sólidas y duraderas, con un frontman excepcional al que algunos se atreven incluso a llamar poeta. Lo fuera o no, Phil Lynott siemre se encontró como en casa en el escenario. Eso sí que era inapelable. Será por eso que para muchos este sea su mejor disco. Y la verdad, no encuentro motivos para llevarles la contraria. Puede que dude delante de Jailbreak (1976), pero, bien mirado, precisamente ese álbum conforma el esqueleto de este directo de sonido impecable, interpretaciones torrenciales y canciones que van de lo bueno a lo superior. 

Y no soy sospechoso de venderme barato, porque nunca he sido amigo de los discos en vivo. De ahí que me aproxime a este con la ceja levantada para rendirme a la altura de la enorme "Still In Love With You", una canción por la que hubiera matado el Prince de Purple Rain (1984), ahí es nada. Y no es ese el único motivo para agenciarse este compendio de la etapa gloriosa de un gran grupo. Un grupo que está a medio camino entre los jevis y los rockeros algo más abiertos. Esa indefinición me encanta. Y la forma de cantar de Lynott. Y el duelo de guitarras encendidas. Y por supuesto, el constatar que esta banda fue un animal de escenario salvaje y libre en toda la extensión de ambos términos. 

PD: Todo esto lo escribo a pesar de saber la controversia que existe sobre la "pureza" de este "documento". Según algunas fuentes, solo la batería y los gritos del público están grabados en directo y el resto son los infames overdubbings. Me parece algo a tener muy en cuenta, pero al fin y al cabo ¿no es el artificio una parte inseparable de la creación musical? ¿No tendría su mérito el construir esto desde la nada? Yo lo tengo claro, y a pesar de las dudas que puedan surgir, concluyo que no me importa que me mientan si lo que me cuentan es tan bonito.

 ★★★★

A1 Jailbreak
A2 Emerald
A3 Southbound
A4 Rosalie / Cowgirl's Song
B1 Dancing in the Moonlight (It's Caught Me in Its Spotlight)
B2 Massacre
B3 Still in Love With You
B4 Johnny the Fox Meets Jimmy the Weed

C1 Cowboy Song
C2 The Boys Are Back in Town
C3 Don't Believe a Word
C4 Warrior
C5 Are You Ready
D1 Suicide
D2 Sha-La-La
D3 Baby Drives Me Crazy
D4 The Rocker

Total: 76 min.

Aparte de lo que pueda impresionar el disco, su aura también queda dañada —o quizás al contrario, ¿quién sabe?— por las dudas que siempre han surgido acerca de su autenticidad como documento totalmente en directo. La mecha la prendió su productor, Tony Visconti, cuando afirmó que prácticamente el 75% del disco estaba rehecho en el estudio y que solo la batería y parcialmente el público eran auténticos. Incluso mencionó que buena parte del sonido de la audiencia fue creado artificialmente usando sintetizadores.

 

En cuanto a la banda, Phil Lynott solo admitió algunos overdubs necesarios, pero nada que empañara la condición de documento en vivo. El guitarrista, Brian Robertson, afirmó que lo que decía Visconti era "gilipolleces" y que el disco estaba grabado y producido totalmente en vivo.

Nunca va a quedar claro qué parte de este disco es verdad y qué parte pura cosmética. Tampoco va a ayudar a zanjar el debate acerca de cuánto retoque se permite para que un disco siga considerándose un documento en directo. Lo único que importa es que, ya sea porque nos muestra una versión idealizada de la banda, o porque captura con eficacia la fuerza de su despliegue en el escenario, estamos ante un registro descomunal que sigue ganando adeptos y al que nadie consigue bajar de su pedestal entre los mejores directos o "directos" de la historia. Tampoco fue el único que sufrió los supuestos retoques, una práctica más que extendida en la época. Por tanto, se hace necesaria una petición: no lo crucifiquemos sin más,  por favor.  

Rompiendo las cadenas

Jailbreak (Thin Lizzy, 1976)

 

HARD ROCK. El sexto disco de Thin Lizzy es un clásico irregular y hermoso. Un disco que casi todos encaraman a lo más alto de su discografía y al que no se le puede negar su condición de leyenda, aunque solo fuera por la gran acumulación de canciones definitorias y esenciales para la banda irlandesa. Del tema titular a "The Boys Are Back in Town" y de "Cowboy Song" a "Emerald", no se me ocurre álbum en su discografía que aglutine tal cantidad de clásicos instantáneos.

Sin embargo, como digo, no se trata de un pelotazo perfecto de cabo a rabo. En su debe, habría que situar los toques celtas o medievales que, aunque escasos, han sido detectados y copiados rápidamente por toda la camarilla heavy, al igual que el ultraefectismo guitarrístico, que también lo hay. Toques rancios y querencia masturbatoria al mástil que, sin ser malos de por sí, pueden molestar a los degustadores de músicas, digamos, más sutiles.

Por otra parte, en su haber, encontramos una contención vocal exquisita e inesperada para un artefacto protometálico como este, unas guitarras vertiginosas y punzantes en los momentos más aguerridos y una base rítmica a prueba de bomba. Virtudes que, unidas a los supuestos defectos mencionados arriba, no solo los diluyen, sino que incluso los hacen valiosos. Así, lo rancio se transforma en deliciosa raigambre y lo exhibicionista en radiante expresionismo.

Con todo esto en mente, no podemos más que concluir que, por mucho que este disco sea más rock que roll, por una vez no importa. Algo que puede chocar ante la anemia que exuda algún que otro tema —"Running Back", "Romeo and the Lonely Girl"—. Una falta de hierro que parecen confundir con elegancia solemne y belleza ingrávida, pero que, no solo no acaba dañando al álbum, tal y como me parecía tras escuchas incipientes y atolondradas, sino que le granjea una personalidad y un poder absolutamente inexpugnable. No sé de qué me extraño. Por mucho que me haya hecho el duro, al final mis defensas han caído. No quedaba otra.

★★★★☆

A1 Jailbreak
A2 Angel From the Coast
A3 Running Back
A4 Romeo and the Lonely Girl
A5 Warriors
B1 The Boys Are Back in Town
B2 Fight or Fall
B3 Cowboy Song
B4 Emerald

Total: 36 min.

Las comparaciones de Phil Lynott con Jimi Hendrix siempre me han parecido exageradas y algo racistas, la verdad. Como si simplemente por ser rockeros y negros ya tuvieran que tener todo en común. Es cierto que la admiración del bajista por el de Seattle siempre fue manifiesta. Hasta el punto de influir en el estilo escénico del irlandés de origen inglés, en su imagen y hasta en su forma de vestir. Una admiración que también le instigó para escribir una canción en honor al cherokee, "Song for Jimi".

 

Sin embargo, todo esto no puede traducirse en el calco inerte que muchos pregonan. Y eso que aquí hay una canción, "Warriors", que me lleva a contradecirme una y otra vez. Por su mención a Venus y Marte en la letra, por su estilo y por su pirotecnia guitarrística, me parece a mí que Jimi se paseaba por la mente de Phil más a menudo de lo que estoy dispuesto a admitir. En cualquier caso, bendito influjo.