
HARD ROCK. Aquí es donde Thin Lizzy empiezan a hacer rock duro sin tapujos ni medias tintas. Aquí es donde le sueltan la brida a esas dos guitarras solistas que estrenaron en el álbum anterior y que se iban a convetir en su sello indeleble para la posteridad. Por eso y por la calidad y la pegada de estos diez temazos, considero indiscutible que estamos ante el primer gran trabajo del combo irlandés. Y no soy el único en afirmarlo.
No hay más que dejarse arrastrar por ese cañonazo de salida, "Rosalie", versión de Bob Seeger en la que invocan a los mejores Stones, con palmas y un riff de guitarra infeccioso como pocos, para darse cuenta de inmediato de que esto va a ser diferente. De que todas las promesas que nos venían haciendo en sus cuatro álbumes anteriores se van a materializar aquí de manera contundente y totalmente física. Nos lo confirma el segundo tema, pero es que nos vuelven a volar la cabeza con el blues rock casi protopunk de "Suicide". También con los aires clásicos y fresquísimos de "Wild One" y con ese otro delicioso medio tiempo que es "Spirit Slips Away".
Eso, junto al canallismo callejero de "Silver Dollar" y la crudeza sulfúrica de "Ballad of the Hard Man", constituye el armazón indestructible de un disco gigantesco. Se acabaron los ejercicios de estilo, se acabaron las buenas intenciones sin consumar. Todo eso ya era bueno, pero es que todo el que se parara a escuchar ya sabía que estos eran mucho más que eso. No eran simplemente una buena banda. Estaban destinados a dominar el mundo y a convertirse en influencia directa para los más grandes de un futuro que, ahora sí, podíamos vislumbrar con renovado y total entusiasmo.
★★★★☆
A1 Rosalie 3:15
A2 For Those Who Love to Live 3:10
A3 Suicide 5:15
A4 Wild One 4:19
A5 Fighting My Way Back 3:11
B1 King's Vengeance 4:12
B2 Spirit Slips Away 4:50
B3 Silver Dollar 3:26
B4 Freedom Song 3:32
B5 Ballad of the Hard Man 3:56
Total: 39:06
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