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jueves, 24 de diciembre de 2015

icono #4: mi mundo

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The Great Dictator (Charles Chaplin, 1940)

Chaplin en la cúspide. Desafiando lo establecido. Atacando sin esconder la mano. Profetizando un futuro tétrico y cercano desde un presente tenebroso. Ni él era consciente de lo corto que se quedaba. Eso se vería al descubrir el horror de los campos de concentración. En esta película se centra en el personaje, lo ridículo de sus ideas raciales y su megalomanía hipertrofiada hasta la caricatura.

Para la eternidad este fotograma y otros muchos de una película eterna. Hynkel y el mundo, indefenso ante el monstruo y su danza jocosa y terrible. Tras las risas Chaplin nos coló un grito de advertencia y auxilio para toda la humanidad. Un eco que todavía sigue siendo necesario.

jueves, 27 de agosto de 2009

los últimos coletazos de un genio

Monsieur Verdoux es una película extraña dentro de la filmografía de Chaplin. Lo primero que viene a tu mente es que se debe a su oscuridad. Sin embargo esta no viene, como podría parecer a priori, de su humor negro. Aunque este le otorga una leve carga amarga, lo que impone y choca viene de la filosofía desesperada que yace en su interior. El pesimismo y la resignación ante la injusticia de un mundo en el que el individuo paga y los estados triunfan. Una idea valiente por derecho propio y por cómo la plasmó Chaplin en una película que se convertiría en un escándalo en su época. La sociedad no estaba preparada para el tono amoral de una cinta en la que un asesino no se arrepiente de sus crímenes porque considera que la sociedad no le ha dejado más salida. Hoy día parece increíble que Chaplin se atreviera a filmar una historia tan perversa que no era más que el reflejo de un estado de ánimo y de una crisis social y económica que vale para cualquier época. Por eso, hoy también, Monsieur Verdoux está de plena actualidad.

Las ideas siniestras no tienen por qué ser siempre las mejores, pero cuando van a contracorriente, cuando surgen de la necesidad del artista por expresarse y romper, son las que perduran. Chaplin se atrevió con esta película, como había hecho en toda su carrera, con unas ideas que reflejaban sus sentimientos y el pulso social. No ofrecían esperanza. ¿Puede haberla acaso? Un genio sin dios ni amo.