Mostrando entradas con la etiqueta héroes del silencio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta héroes del silencio. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de mayo de 2022

La guinda que aplasta el pastel

Parasiempre (Héroes del Silencio, 1996)

MELODRAMA. Para tasar esta hora y cuarenta y cinco minutos con la que se despiden Héroes del Silencio en olor de multitudes hay que echar la vista atrás y comprenderla como el colofón a la barbaridad en la que se había convertido el grupo, pero a la vez es necesario confrontarla con sus dos predecesores más modestos y más pegados a la realidad, En directo (1989) y Senda '91 (1991).

Está claro que el grupo estaba en un punto en el que se les hacía imposible sintetizar lo que eran sus ceremonias para las masas en menos minutaje, pero no sé si es demasiado prepotente por su parte el creerse merecedores de que el oyente les dedique tanto de su tiempo libre. Sobre todo porque se trata de un álbum que añade muy poco a lo que ya conocemos de Héroes. Más allá de demostrar la furia que desplegaban sobre las tablas, Parasiempre (1996) nos enseña a un grupo en el que la tensión se podía cortar con un cuchillo. Una banda que despachaba las canciones con más rabia que pasión, como para quitárselas de encima de una vez por todas. Una banda que podía estar en un momento dulce de popularidad, pero que a la vez estaba lejos de su mejor momento como conjunto musical, con todo lo que el término conlleva.

Y eso es lo único interesante de un directo endiosado, más crudo de lo que podíamos esperar y en el que se me hace difícil entrar de lleno. Una grabación en la que vemos a un Bunbury extenuado, más sobreactuado que nunca, desafinando sin control y unas octavas más grave, y a un Juan Valdivia que amputa los solos y los riffs no sabemos si por pereza o por desidia. Estamos ante el retrato sin lustre de un grupo machacado y hecho pedazos. Nada de ese directo de directos, sacrosanto grial de la potencia y el desgarro, que nos quieren vender. Yo lo veo clarísimo. Parasiempre es un intento de despedida digna que se queda en fotografía velada y deformada. Ya sea por agotamiento o porque nunca hubo mucho donde rascar. Mejor no entramos en esa discusión, pero pretender que estamos ante la obra definitiva para empaparse del arte de Héroes del Silencio, me parece algo más que excesivo.

★☆☆☆☆

1.1 Deshacer el mundo 5:25
1.2 Iberia sumergida 5:08
1.3 Días de borrasca (víspera de resplandores) 5:57
1.4 Parasiempre 4:07
1.5 El camino del exceso 5:50
1.6 Sirena varada 4:27
1.7 Maldito duende 5:18
1.8 La chispa adecuada (bendecida 3) 5:20
1.9 Oración 4:01
1.10 Nuestros nombres 7:11
 
2.1 Hechizo 3:28
2.2 Entre dos tierras 5:55
2.3 Avalancha 6:42
2.4 Flor de loto 6:19
2.5 Flor venenosa 4:19
2.6 La herida 4:44
2.7 Mar adentro 4:37
2.8 Opio 5:51
2.9 Decadencia 11:05
Total: 105:44

La gira mundial con la que presentaban su último disco se llamó Avalancha Tour, aunque también se le conoce como Gira de la Conciencia. Una serie interminable de conciertos que acabó de minar la fragilidad de la relación de un grupo que no puedo sobrevivir a toda esta vorágine.

 
DISCOS RELACIONADOS
 

lunes, 9 de mayo de 2022

Puñaladas por la espalda

'El beso de Judas' (Héroes del Silencio, 1995) [BOOTLEG]

MELODRAMA. Si algo deja claro esta colección de descartes y caras B es que Héroes del Silencio usaron prácticamente todo lo que grabaron para incluirlo en sus discos. A no ser que nos sorprendan ahora con un disco de bocetos o canciones desconocidas, cosa poco probable a estas alturas, se puede decir que los maños eran más bien vaguetes a la hora de componer. O eso, o su instinto, les hacía grabar solo aquello que pensaban que merecía realmente la pena, optando por ni siquiera intentarlo con aquellas ideas que no les convencían. 

Por eso aquí no hay mucho a lo que agarrarse. Ni en cantidad ni, asumámoslo, en calidad. Una vez agotadas hasta la extenuación esa "El mar no cesa" que podemos encontrar en su EP de debut, esa "El cuadro II" con la que cerraban el CD de Senderos de traición (1990), esa "Apuesta por el rock 'n' roll" con la que rendían homenaje más que decentemente a Más Birras y esa "Virus", que fue su última gran canción, queda poco, nada, más bien, que llevarse a la oreja.

"Hologramas" se nos aparece demasiado envarada con ese toque tan ochentero y tan inerte. Lo mismo que "Olvidado" y "La visión de vuestras almas", aunque la primera de las tres, al menos, tiene cierta gracia escritural. Es todo lo que puedo decir. Lo demás navega entre la estulticia y lo innecesario. Por mucho morbo que nos dé sorprender a la banda en pleno proceso creativo con los gérmenes de otras cosas que acabaron incluyendo en Avalancha (1995). Que no, que aquí hay un par de sus mejores temas de siempre, pero que como disco no merece nuestro tiempo. A no ser que necesites una dosis continua e ingente de la épica pseudoliteraria de los zaragozanos.

★★☆☆☆

  1. El mar no cesa
  2. Olvidado
  3. La visión de vuestras almas
  4. Hologramas
  5. El cuadro
  6. El cuadro II
  7. Apuesta por el rock 'n' roll
  8. Acústica
  9. ... Y para siempre
  10. Medicina húmeda
  11. Babel
  12. Virus

Una vuelta de tuerca

Avalancha (Héroes del Silencio, 1995)

MELODRAMA. Con Avalancha llegó el final para Héroes del Silencio. Todavía tendrían tiempo para despedirse con una gira gloriosa que plasmarían en un doble en directo, pero su quinto disco supuso la despedida en el estudio, la última colección de canciones nuevas en un momento de gloria en el que pocos esperaban tal desenlace.

No se aprecia agotamiento en su último zarpazo. Al contrario, la tuerca se aprieta hacia el lado de la dureza en una entrega indisimulada al rock duro con el que siempre habían coqueteado. La producción de Bob Ezrin, alabada hasta la extenuación, es la guinda a la finura sónica a la que se mantenían abonados desde Senderos de Traición (1990). El complemento ideal para aumentar el impacto de nuevos clásicos para su repertorio como "Iberia sumergida", "Deshacer el mundo", "La chispa adecuada" o el coreable tema titular.

¿Maravilla por tanto? No. Más bien un refinamiento de sus mejores trucos, que también son los culpables del rechazo que causan, que no es poco. Con la perspectiva del tiempo, encuentro bien poco de la emoción que me inocularon y este disco no es una excepción, por mucho que siga teniendo fuerza, que la tiene. Siempre me gustó la intro con la que te sacuden en "Días de borrasca" pero ahora no lo veo excusa suficiente para sus seis minutazos y medio. Lo de "Iberia sumergida" y "Deshacer el mundo" puede pasar, así como la síncopa zeppeliniana de "Rueda, fortuna!" o la delicadeza de "En brazos de la fiebre". "Parasiempre" cumple con holgura y "Opio" me resulta indiferente. Lo que no soporto es el puño en alto de "Avalancha" ni la tontería de "La chispa adecuada".

Una despedida que entiendo que satisfaga al seguidor de pro, ya digo que lo tiene todo para encandilar. Para mí no deja de ser un disco más de Héroes del Silencio, nada de lo que estar demasiado orgulloso. Ni el peor ni el mejor. Sólo el último estertor de un grupo que, eso lo admito, prefirió parar antes de reventar. Podían haber seguido amasando fama y millones sin problema. Tenían el truco absolutamente perfeccionado para seguir repitiéndolo ad finitum y tenían la base fanática a la que entregarse durante décadas. Ahora veo claro que hicieron bien en dejarlo aquí, aunque los motivos no fueran artísticos sino que simplemente no se soportaban. Así, lo pretendieran o no, lo poco o mucho que significaron para cada uno quedó intacto. Parasiempre

★★☆☆

1 Derivas 0:59
2 ¡Rueda, fortuna! 4:09
3 Deshacer el mundo 4:47
4 Iberia sumergida 5:17
5 Avalancha 5:56
6 En brazos de la fiebre 4:45
7 Parasiempre 4:05
8 La chispa adecuada (bendecida 3) 5:28
9 Días de borrasca (víspera de resplandores) 6:24
10 Morir todavía 4:14
11 Opio 6:18
12 La espuma de Venus 6:13
Total: 58:35

Este disco siempre lo asociaré al fuego. Por el sonido, por el ardor de muchos de sus temas, por la hoguera que arde en la galleta del CD... Y esto último, asociado a la foto de esa casita en medio de la nieve, posiblemente ese Hospital de Benasque en los Pirineos, donde se recluyeron para grabar las demos, sugiere intimidad, recogimiento y unión. 

Cosas, todas estas, reforzadas por la inclusión de Alan Boguslavsky, hasta entonces guitarrista de acompañamiento para el directo, como miembro de pleno derecho. Una membresía que disfrutaría poco tiempo, ya que todo este espíritu hogareño, todo este bucolismo, estallarían en mil pedazos con una disolución traumática y totalmente inesperada.

DISCOS RELACIONADOS

domingo, 8 de mayo de 2022

Enseñando los dientes de leche

En directo (Héroes del Silencio, 1989) [EP]

MELODRAMA. El sentido de este miniálbum o EP, justo después de su exitoso El mar no cesa (1988), resulta bastante evidente. El grupo nunca soportó el brillo artificial que la sobreproducción le había dado a dicho álbum. Con estas cinco canciones, parecen querer quitarse esa espina y dejar bien claro que Héroes del Silencio nació como un grupo de rock, así con todas las letras. Con todo lo crudo y todo lo amargo de un estilo que no buscaba hacer amigos a cualquier costa.

La discográfica, evidentemente, no pensaba lo mismo, pero les dio el gusto y les publicaron esta chuchería limitada a 5000 copias. Vendió tan bien y amasó una consideración tan buena entre los fans, que lo reeditaron en 2007. Prestigio que no deja de ser sorprendente por varios motivos. En primer lugar, se trata de un concierto casi al azar, grabado en Villanueva del Arzobispo (Jaén). Nada de grandes estadios de alguna capital. En segundo lugar, el repertorio, además de escaso, es más bien cuestionable. ¿Dónde están "Flor venenosa", "Agosto" o "Héroe de leyenda"?

Se aprecia que metan la versión en directo de las dos "rarezas" que solo incluyeron en el CD del disco anterior, pero no sé si son las más representativas si lo que quermos es apreciar el ADN rockero del grupo. Por mucho que las interpretaciones sean para quitarse el sombrero y que el objetivo se cumpla con creces. Llevaba camino de documento histórico, pero lo modesto de sus pretensiones lo ha dejado en mera curiosidad, eso sí, esencial para los muchos y fanáticos seguidores de los zaragozanos.

★★☆☆☆

A1 Mar adentro
A2 No más lágrimas
A3 La visión de vuestras almas
B1 El estanque
B2 Olvidado

Total: 24 min.

Ahora puede parecer mentira, pero en sus inicios, la devoción por Héroes del Silencio estaba lejos de ser unánime. Bueno, como ahora, pero con el agravante de que había periodistas musicales que no podían tomárselos en serio porque los veían como un producto prefabricado. Con los años me he ido haciendo cada vez más crítico con el grupo y me cuesta cada vez más trabajo tragarme según que cosas de su estilo/posicionamiento artístico. Ahora bien, lo de ser una banda prefabricada, eso es algo que nunca diría de los aragoneses.

Pero lo cierto es que en sus comienzos era así, y bien mirado, tampoco puedo culpar a esos melómanos por ello. Solo hay que atender a la imagen, tan estudiada en apariencia, y sobre todo al sonido de sus primeras grabaciones, esterilizadas hasta la asepsia más absoluta. Estaba claro que los que manejaban los hilos querían lanzar al grupo al estrellato fácil. El de las quinceañeras, la Superpop y los 40 principales. Y con este disco los maños dejaban claro que sus intenciones no iban por ahí. Con futuros esfuerzos demostrarían que apostaban por la dureza y dieron en todos los morros de una discográfica que, gracias a que el rock volvió a ponerse de moda, tuvo que transigir para comprobar cuánta razón tenían estos cuatro chicos. Un mérito incuestionable que no puedo quitarles ni yo.

DISCOS RELACIONADOS


Oriente y Occidente

El espíritu del vino (Héroes del silencio, 1993)

MELODRAMA DOBLE. Mastodóntico proyecto que mira a los ojos del Physical Graffiti (1975) de Led Zeppelin. Brisas orientales, hindúes para más señas, lo refrescan. Riffs blueseros de rock americano te vapulean mientras entierran los arpegios de antaño. Y todo queda perfectamente enmarcado en una producción impecable para dar brillo a tamaño exceso. Que sobre esto va el disco. Aquí todo gira en torno al exceso y la añoranza de las cosas sencillas.

Y para hablar del exceso, ¿qué mejor que hacerlo con una obra excesiva en todos los aspectos? Pues la respuesta sería: cualquier otra cosa. Demasiado minutaje, demasiada épica mística-budista, demasiados temas vacuos y tópicos y solo algunos momentos inspirados - sobre todo los más potentes. Por suerte, tras la extenuante travesía por el desierto, llega el bendito cierre con la calidez y humanidad de "La alacena". Tragos y vicios sencillos en honor a Dionisos.

Si el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría, Héroes del Silencio erraron la ruta en alguna encrucijada. Lo que no significa que el disco no pueda satisfacer al fan más enconado. Muy al contrario, estos son los Héroes en su máxima expresión, disfrutando las mieles de un triunfo que, tampoco hay que escandalizarse, se les había subido a la cabeza. Mucho. 

★★☆☆

1 Nuestros nombres 5:56
2 Tesoro 2:18
3 Los placeres de la pobreza 4:58
4 La herida 6:54
5 La sirena varada 4:15
6 La apariencia no es sincera 7:02
7 Z 0:51
8 Culpable 6:04
9 El camino del exceso 5:35
10 Flor de loto 6:16
11 El refugio interior 1:33
12 Sangre hirviendo 5:11
13 Tumbas de sal 4:33
14 Bendecida 2 0:36
15 Bendecida 5:58
16 La alacena 3:39
Total: 71:39

Podrá parecer una tontería, pero cuando tuve el CD en las manos por primera vez, lo miré y hojeé su libreto, inmediatamente me vino a la mente esa Historia interminable (1979) con la que Michael Ende removió la imaginación de tantos y tantos niños (y no tan niños).

Está en las enredaderas que enmarcan la bola de cristal rojo de la portada, en la tipografía bicolor de las letras (castellano/inglés) y hasta en los símbolos cuasi-arcanos que ilustran cada canción. Toda una panoplia de fantasía que conecta con lo gótico desde un ángulo mágico y casi infantil. Posiblemente el mayor acierto de un disco demasiado... eso, demasiado.

DISCOS RELACIONADOS


sábado, 7 de mayo de 2022

Veredas de infamia

Senda '91 (Héroes del Silencio, 1991)

MELODRAMA. Doble EP en edición limitada de los Héroes en directo libando las mieles del triunfo de la gira de Senderos de Traición. Un disco que se publicó rodeado de una fanfarria y boato insoportables y que voceaba a los cuatro vientos su condición de rareza solo para muy fans. No fueron pocos los que se dieron guantazos y aguantaron colas kilométricas para catar este artefacto, el cual con el tiempo se abrió al gran público, perdiendo todo ese morbo que lo habían hecho oscuro objeto de deseo.

Eso en cuanto al contexto en el que el disco salió a la luz. En un momento en el que el grupo estaba comiéndose el mundo literalmente. Si atendemos a su contenido, una vez más, no es para tanto. Tiene varios puntos a su favor, eso es innegable. Entre ellos, me quedaría con la dosis extra de potencia que siempre habíamos echado de menos en temas como "Hace tiempo" o "Decadencia". También veo más que interesante la inclusión de temas más escondidos como "El mar no cesa", que solo podías oír si tenías su primer EP; "El cuadro III", que no sé en qué se diferencia del "El cuadro II", la cual aparece en la versión CD de Senderos de traición; y una "Hologramas" que fue una de sus primeras composiciones.

Esto sería para mí lo más defendible de un producto artificioso y algo plastificado. Un directo poderoso, pero que no me acabo de creer. Seguramente por un Bunbury que se encuentra en su salsa entre versos robados a Poe, sus grititos desvencijados y toda esa parafernalia neogótica que siempre ha adorado y que, no nos engañemos, ha hecho al grupo todo lo grande o lo inflado que ha llegado a ser. Un problema para algunos y un motivo de regocijo para muchos otros. Y me cuesta reconocerlo, es cierto, pero a veces hasta lo disfruto.

★★★☆☆

1 Hace tiempo 5:17
2 Maldito duende 5:24
3 Decadencia 8:29
4 Con nombre de guerra 4:56
5 Oración 4:27
6 El mar no cesa 3:18
7 El cuadro III 2:43
8 Hologramas 3:06
Total: 37:40

La gira Senda fue la que acabó por entronizar a Héroes del Silencio como el grupo a seguir en el panorama patrio. En una serie interminable de conciertos, los maños pudieron dar rienda suelta a su pasión y a su dramatismo exacerbado, no solo en España, sino también en buena parte de Europa. Un movimiento de expansión que acabó por engullirlos después del siguiente disco, pero que aquí mostraba el potencial de una banda con un tirón fuera de nuestras fronteras como nunca se había visto para un grupo de rock que, además, cantaba en castellano.

 

DISCOS RELACIONADOS


 

El camino tortuoso hacia la gloria

 Senderos de tración (Héroes del Silencio, 1990)

 

MELODRAMA. Senderos de traición habita en el recuerdo de mi generación como el pelotazo musical más grande que hayamos vivido en este país si exceptuamos el éxito de Mecano, claro. Sin duda todos recordamos lo que significó oir en la radio un tema tan potente como "Entre dos tierras" y ese "por fin" que bullía en nuestras mentes. Sin distorsión, pero con una pegada más que patente, el tema, la iconografía del grupo, el siguiente single ("Maldito duende"), el brutal trabajo promocional, todo se conjuró para lanzar al estrellato a estos maños.

Y a tantos años vista, podemos decir que aquí se queda el legado de la banda. Senderos de traición sigue siendo su mejor disco, como cuando empezábamos a oírlo. No han podido superar el peso de estas canciones tan bien producidas por el finísimo Phil Manzanera. Y eso que no son nada del otro jueves. A decir verdad, se inflan con la pompa y el boato de ese Bunbury que puede resultar odioso. En cante y en letras. Lo de Juan Valdivia es otra cosa. Él es el armazón aterciopelado sobre el que las canciones respiran y fluyen. Sus arpegios limpios, con ese toque ibérico entre densas capas anglófilas, quedarán para la posteridad y son los responsables de que perdonemos las tonterías de Enrique. Porque aunque es el disco de Héroes del Silencio más equilibrado en todo, incluyendo letras, todavía se escapan excesos imperdonables. Excesos que gracias a la solidez de la producción se digieren mejor. Cosas como "si hay destellos de magia entre los besos de la traición" pasan casi inadvertidas.

Estoy de acuerdo. El segundo álbum del cuarteto es un "hito". La profesionalidad de su grabación, el buen acabado de las canciones, todo supuso un antes y un después en las grabaciones en este país. En cuanto a su valía artística... también se puede considerar un "hito", aunque sólo sea para sus autores. Héroes estaban en la cima de sus poderes. Todo dependía de cómo gestionaran esa fama que, a pesar de todo, se habían ganado a pulso. Hoy sabemos lo que pasó después, y eso, lamentablemente, empaña cualquier resultado. Pero entonces no lo sabíamos ni queríamos saberlo. Tan sólo queríamos seguir engañados en nuestro fanatismo sin saber que a la vuelta de la esquina nos esperaba el beso terrible de la traición.

★★★

A1 Entre dos tierras 6:12
A2 Maldito duende 4:19
A3 La carta 3:04
A4 Malas intenciones 3:50
A5 Sal 0:20
A6 Senda 3:59
B1 Hechizo 4:31
B2 Oración 4:05
B3 Despertar 2:48
B4 Decadencia 4:10
B5 Con nombre de guerra 4:14
Total: 41:32

Siguen las serpientes marinas en su logo. Incluso las hacen más poderosas e icónicas si cabe, pero el mar que bañaba todo alrededor del grupo había sido sustituido por lo pedregoso, la sequedad interior que conocen tan bien en Aragón. (En la foto: Desierto de los Monegros).

El cambio es palpable y así me lo han hecho sentir. Portada, pose adusta, gravedad extrema y el sonido endurecido del álbum hablan de aridez, nihilismo y almas ardiendo. Con más o menos acierto y con más o menos profundidad, pero la pretensión siempre ha estado ahí. Y claro, a ver qué joven en los alrededores de la adolescencia puede resistirse a todo eso.

DISCOS RELACIONADOS

¿El sueño de un destino?

El mar no cesa
(Héroes del Silencio, 1988)

MELODRAMA. Ni la higiénica producción, ni las letras, ni el desboque interpretativo de Enrique Ortiz de Landázuri (jeje) funcionan en el estreno en largo de Héroes del Silencio. La primera se arreglaría en esfuerzos posteriores. Las segundas se refinarían un pelín siquiera, algo es algo. El tercero se mantendría por los siglos de los siglos, aunque aquí duele más al ser amplificado por todo lo anterior.

El mar no cesa nos presenta al grupo que vendría a "salvar" al rock en castellano, y lo hace de una forma contundente y totalmente exhibicionista, casi burda. Los años han dictado sentencia y han dejado bien poco en pie aquí. "Mar adentro", que siempre ha sonado poderosa y febril, ha perdido buena parte de su encanto, aunque algo conserva. "Hace tiempo" debería haber espoleado su dureza, pero el productor no se cortó en sus ínfulas. "Flor venenosa" es bonita y decadente pero demasiado ampulosa. "Agosto" tiene fuerza pero no te la crees, "¿la sangre gitana que llevo dentro?" "El estanque"... Esta sí, aquí hay poco que echar en cara, aunque algo hay, claro. Y acabamos con "Héroe de leyenda", "legendaria" pieza que lucha con el tiempo para no perder el brillo. De momento aguanta y no es poco. 

El resto es simplemente para olvidar. No tanto por las partes instrumentales, las cuales veo suficientemente meritorias como para armar un disco aceptable, pero el nivel de afectación comentado no ayuda a fabricar nada más allá del alarido adolescente. El mar no cesa no me parece una obra de arte, eso está claro, pero tampoco hubiera hecho falta. El problema es que ya no me gusta, pero es que si hurgo bien en mi conciencia, me doy cuenta de que nunca lo ha hecho. Ni siquiera cuando llegué a considerar a este grupo como el mejor de este país y casi del mundo. Pecados hemos tenido todos, ¿no?

★★☆☆☆

A1 Mar adentro 4:00
A2 Hace tiempo 4:31
A3 Fuente esperanza 4:46
A4 No más lágrimas 3:30
A5 La lluvia gris 4:20
B1 Flor venenosa 4:10
B2 Agosto 4:22
B3 El estanque 4:14
B4 La isla de las iguanas 3:18
B5 ...16 3:52
B6 Héroe de leyenda 4:07
Total: 45:10

Para mí fue una sorpresa cuando me enteré que el grupo venía de Zaragoza. No podía ser verdad. Una banda que siempre había asociado con el mar venía del más seco y polvoriento interior. Me echó por tierra toda esa mitología que me fabriqué alrededor de esos títulos y esas letras ("Mar adentro", "El mar no cesa", "La isla de las iguanas"...), de esta portada, de las serpientes marinas que formaban el logo del grupo... Nada importante, pero mirando atrás creo que algo de decepción sí que hubo.

DISCOS RELACIONADOS



 

viernes, 6 de mayo de 2022

Agonizante grillete

Héroes del silencio
(Héroes del silencio, 1987)

MELODRAMA. El comienzo de la leyenda hispana fue un maxi humilde y revelador. Los manierismos vocales del todavía Enrique Ortiz de Landázuri ya están ahí, claros, explosivos sin pudor alguno. Los arpegios a lo The Edge por parte de Juan Valdivia, también, sobre todo en la muy U2, "La lluvia gris". 

Un cuartito de hora para empaparnos de las esencias no siempre fragantes de lo que sería la bomba de los 90 en este país. A destacar, "El mar no cesa", una de sus composiciones más logradas, y su primer pelotazo, que incluirían en el primer LP, "Héroe de leyenda". Aún así lo mejor del disco es que no da tiempo a atragantarse. Y lo peor, una producción que desgraciadamente repetirían en la prolongación de este álbum, lo que sería su debut en largo. 

Pero tampoco culpemos a los ingenieros. Lo que se escucha aquí es la esencia melodramática, engolada y cargada de ínfulas de esos Héroes del Silencio con los que se nos iba a llenar la boca solo un par de años o tres más tarde. Ni más ni menos.

★★☆☆☆

A1 Héroe de leyenda (versión maxi) 5:00
A2 El mar no cesa 3:07
B1 La lluvia gris 4:21
B2 Héroe de leyenda 4:11
Total: 16:39

Xxx

DISCOS RELACIONADOS