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domingo, 1 de febrero de 2026

Desde el exilio

Exodus (Bob Marley & the Wailers, 1977)

 

REGGAE. Ideado y grabado durante su exilio londinense, Exodus pasa por ser el disco más exuberante, abierto e internacional de Bob Marley. Después del intento de asesinato que sufrió en diciembre de 1976, Marley se entrega de lleno a lo espiritual, lo amoroso y al sexo libre en un discazo colosal que es toda una celebración de lo sacro y lo profano.

El noveno álbum del jamaicano vuelve a contar con la nómina habitual de clásicos inevitables a partir de entonces en sus conciertos. Incluso diría que se apelotona alguno más de lo habitual en un repertorio made in heaven que configura la obra más disfrutable de este gigante. Es irremediable, no se puede uno resistir a la delicia almibarada de algunas de sus mejores composiciones. Quizás hayan perdido el sabor fuerte a tierra y hierba de su tierra, tan cosmopolitas y comerciales ellas, pero nadie puede decir que eso importe lo más mínimo.

Así de rotundas y así de eternas son todas esas "Jamming", "So Much Things to Say", "Waiting in Vain", "Three Little Birds", "One Love" o la canción titular, con su melopea insaciable e infecciosa. Aquí Bob Marley toca a rebato y pocos fueron los que no le siguieron. Si quedaba algún despistado que todavía no se había enterado de qué iba la película, seguro que con Exodus acabó enganchado para siempre al ritmo tropical de un genio que siempre estará muy por encima de la imagen que nos quieren vender.

Quizás estemos ante el disco más absoluto de Robert Nesta Marley. Por su alcance y por su enorme impacto. Un trabajo tan rotundo que, tras ese inalcanzable Legend (1984), es su disco más vendido. Una popularidad que puede que no sea suficiente por sí misma para amarlo. Si no fuera por las sensaciones indelebles que despierta su escucha, la perfección sónica y estructural con la que está armado y la infinita sutileza con la que Marley inyecta pop sin mesura a un reggae que parecía haber viajado al exilio con él. En un periplo que demuestra de una vez por todas que eso de la pureza es una milonga sin valor y que sin la mezcla no hay avance posible.


A1 Natural Mystic
A2 So Much Things to Say
A3 Guiltiness
A4 The Heathen
A5 Exodus
B1 Jamming
B2 Waiting in Vain
B3 Turn Your Lights Down Low
B4 Three Little Birds
B5 One Love / People Get Ready 

Total: 37 min. 

Bob Marley sufrió un intento de asesinato el 3 de diciembre de 1976. Siete hombres armados irrumpieron en su casa y le dispararon hiriéndole en el pecho y el brazo. Los motivos no han llegado a esclarecerse por completo, aunque parece que la política tuvo mucho que ver en el asunto.

 

En medio de una muy convulsa campaña presidencial en Jamaica entre los dos partidos mayoritarios, el conservador JLP (Jamaican Labour Party) y el progresista PNP (People's National Party), Marley trataba de mantener un tono neutral para no enardecer el ya bastante enardecido ambiente preelectoral. Para ello, incluso tenía previsto actuar en un concierto que se celebraría dos días después bajo el lema "sonríe, Jamaica"

Los motivos de fondo de la agresión se desconocen, aunque se han llegado a culpar a la misma CIA del mismo. Lo único que sabemos con certeza es que entre los simpatizantes del JLP había un descontento patente por las inclinaciones de Marley hacia el otro partido. Algo que, como digo arriba, el cantante había tratado de diluir con unas declaraciones que abogaban por la neutralidad y la concordia, pero que no todo el mundo se creía por el apoyo que tradicionalmente había brindado a la formación progresista.

 

Sea como fuere, Marley se vio obligado a huir a Londres a los pocos días. Allí inició un periodo de exilio que duraría año y medio. En ese tiempo ideó el tema "Exodus" y el álbum del mismo título. Según dicen, tenía el título de la canción antes de componerla y no me extrañaría que surgiera de su propia experiencia personal, la cual él asemejaría al Éxodo del pueblo judío en la Biblia. Un tono espiritual que volcó en la primera cara del álbum mientras que en la segunda se centró en temas más carnales y cotidianos, con el amor y el sexo como motores.

Mucha historia, como pueden ver, detrás de la obra más gigantesca del jamaicano. Un álbum que te puedes poner sin parar porque no se va a agotar ni en mil años.

jueves, 29 de enero de 2026

Música rebelde

Natty Dread (Bob Marley & the Wailers, 1974)

 

REGGAE. Bob Marley toma las riendas más que nunca y eso se refleja en la misma portada, con ese fantástico dibujo de su rostro en primer plano y con esa firma que cambia el anterior "The Wailers" por "Bob Marley & The Wailers". También en la autoría de unas canciones que, aunque aparecen firmadas por mil manos, muchas veces parientes o amigos, no dejan de ser obra exclusiva de Marley. Los problemas contractuales por los que atravesaba parece que fueron el detonante de esta maniobra de distracción.

No fue lo único novedoso en este séptimo disco del jamaicano. El primer álbum tras el abandono del grupo de Peter Tosh y Bunny Wailer es una obra en la que se redobla el compromiso sociopolítico y el tono espiritual. Las canciones de Natty Dread rebosan denuncia y misticismo, temáticas que elevan a los cielos a un puñado de melodías que puede que sean lo más inspirado que Marley escribiera nunca. Al menos como conjunto. 

Además de todo esto, destacaría el tono soul que proporciona una nueva incorporación que iba a ser capital en el devenir de la carrera genio antillano. Me refiero a la inclusión de las míticas I Threes, trío vocal que incluía a Rita, esposa de Bob, y que dotó al sonido del grupo de una dulzura y una potencia estratosféricas. Una adición nada anecdótica y que contribuye, no me cabe la menor duda, a hacer de este disco una de sus mejores obras.

Para mí, Natty Dread es un aspirante muy serio a mejor disco de Marley y los Wailers. Es cierto que Catch a Fire (1973) marcó un antes y un después, y su importancia puede ser objetivamente mayor, pero el nivel de disfrute que me provoca este álbum es por momentos superior. Prácticamente no hay momentos desechables aquí. Todo fluye en una secuencia infecciosa y adictiva, las letras te secuestran irremisiblemente y las músicas no abandonan lo memorable en ningún momento. Más allá de la manoseada "No Woman No Cry", fastuosa por otra parte, Natty Dread tiene tal cantidad de ganchos y de momentos excelsos que simplemente nunca se acaba. Sea el mejor o no, siempre encontraremos un nuevo motivo para amarlo. Sí, es uno de esos pocos.

★★★★★

A1 Lively Up Yourself 5:29
A2 No Woman, No Cry 4:06
A3 Them Belly Full (But We Hungry) 3:10
A4 Rebel Music (3 O'Clock Road Block) 6:40
B1 So Jah Seh 4:25
B2 Natty Dread 3:33
B3 Bend Down Low 3:10
B4 Talkin' Blues 4:06
B5 Revolution 4:20

Total: 38:59 

martes, 27 de enero de 2026

¡Levántate, Babilonia!

Burnin' (The Wailers, 1974)

 

REGGAE. Sacado de la misma camada de canciones que los Wailers escribieron para Catch a Fire (1973), grabado como ese álbum de manera cruda en Jamaica y depurado y mezclado en Londres durante la gira del disco anterior, Burnin' supuso la reafirmación de Bob Marley y los suyos como embajadores de una música que había venido para quedarse. También iba a ser lastimosamente el último álbum en el que colaboraran Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer, auténticos motores creativos del combo.

La base de esta exuberancia sónica siempre ha estado en el perfecto ensamblaje de fuerzas que ha caracterizado a los Wailers. Un ensamblaje que tiene su clave en una base rítmica dúctil, melódica y tremendamente versátil. Ahí es donde entran los hermanos Carlton y Aston Barrett. El primero a las percusiones y el segundo al bajo y en el papel de inefable y ultrarreconocible director musical de la banda. Piezas que sí que siguieron acompañando a Marley en una aventura que no había hecho más que empezar y que fueron bastante culpables del éxito que llevaban amasado y el que les esperaba.

Pero no nos adelantemos. El trío de ases en voces y composición del que hablábamos seguía activo y a pleno rendimiento para un álbum que se escoró hacia lo combativo de manera más clara. Ahí están temas para encender la mecha de la revuelta como "Get Up, Stand Up", "Burnin' and Lootin'" o "I Shot the Sheriff". Himnos instantáneos que nos muestran a unos compositores en plenitud, si bien no ocultan el desgaste que había sufrido un grupo que apenas había empezado a caminar. Si no, cómo se explica la regrabación de temas que ya habían lanzado en sus coproducciones primerizas para el sello Upsetters de Lee Perry.

Son temas algo más imberbes y se nota. Lo que no quita que disfrute mucho canciones como "Put It On", "Small Axe" o "Duppy Conqueror". Puede que se les vean las costuras y se perciba que pertenecen a otra era en la banda, pero no suponen bajón alguno en cuanto al nivel. No como una más plana "Pass It On", que tampoco erosiona un trabajo bien construido y mejor acabado. Un disco básico para entender la música jamaicana en su despertar al mundo, con espacio también para lo espiritual. Ojo al cierre con una "Rasta Man Chant" que parece querer reconciliar a la banda con sus ancestros y con una forma de hacer música que podía estar quedando diluida en una fusión babilónica que no por necesaria iba a dejar de tener detractores y de sembrar dudas en el mismo seno de la banda. Dudas que iban a dejarnos al hilo de tres carreras discográficas diferentes, interesantes todas, pero entre las que no hay color a favor de un Marley que se acabaría haciendo fuerte para convertirse en la figura global más importante salida de los márgenes de la cultura "occidental". 

Otra historia que iremos contando a su debido tiempo, pero no olvidemos que los orígenes de esa epopeya están en estos años convulsos y definitorios.

★★★★★

A1 Get Up, Stand Up 3:15
A2 Hallelujah Time 3:27
A3 I Shot the Sheriff 4:39
A4 Burnin' and Lootin' 4:11
A5 Put It On 3:58
B1 Small Axe 4:00
B2 Pass It On 3:32
B3 Duppy Conqueror 3:44
B4 One Foundation 3:20
B5 Rasta Man Chant 3:43

Total: 37:49

domingo, 25 de enero de 2026

¡Toma fuego!

Catch a Fire (Bob Marley & The Wailers, 1973)

REGGAE. El tamaño colosal de esta obra se mide directamente por el agujero que dejó tras su impacto. Sus dimensiones sobrepasan toda explicación porque no hay manera de encontrar un porqué a la conjunción de astros que crearon el disco que iba a proyectar al reggae a escala mundial. Para ello Marley y los suyos se atrevieron a enturbiar la pureza ruda de su roots reggae y gracias a esos toques de rock y soul, de ese subir la guitarra en la mezcla en los momentos clave o darle protagonismo a ese clavinet majestuoso en "No More Trouble", consiguieron ese mestizaje del que muchos reniegan, pero que siempre es lo que más llega cuando se hace en su justa medida.

Sí, la crudeza en bruto de las grabaciones que los Wailers hicieron en Jamaica no fue del gusto de Island, y por una vez, el intento por endulzarlas dio con hallazgos más que interesantes. El resultado de tamaña intromisión es una grabación que conserva la gravedad del bajo de Aston "Family Man" Barrett, el auténtico esqueleto junto a las percusiones selváticas y sabrosísimas de su hermano Carlton, entre las que se cuela sin pudor. Y sin dañar la monstruosa base rítmica, se permiten intromisiones, como ya he mencionado, de guitarras que arriman esto peligrosamente al rock, pero no, es imposible enmascarar la humedad ecuatorial que lo impregna todo.

Catch a Fire también sorprende porque su impacto no se corresponde con el que se esperaría de una obra con tanto contenido social y político. La denuncia de la que Marley siempre haría gala está ya aquí patente, dura como la roca. Una roca que se empeña en erosionar con la dulzura infinita de su voz macerada en ron y caña de azúcar. Y sí, en otras sustancias que han acabado por anegar el imaginario universal, haciendo al género inseparable del humo del ganja que parece impregnar los surcos de un disco que, por supuesto, es mucho más que eso. Sí, pero tampoco se puede separar de los rituales de la marihuana. El zippo sobre el que se construye la mítica portada habla con una elocuencia solo superada por la música. Imprescindible.

★★★★★

A1 Concrete Jungle 4:12
A2 Slave Driver 2:54
A3 400 Years 2:45
A4 Stop That Train 3:55
A5 Baby We've Got a Date (Rock It Baby) 4:06
B1 Stir It Up 5:30
B2 Kinky Reggae 3:36
B3 No More Trouble 3:56
B4 Midnight Ravers 4:57

Total: 35:51

Este disco nos invita de manera clara a reflexionar sobre el exceso de querencia por lo primigenio, lo puro, lo tradicional... Su proceso creativo, sus renuncias y su zambullida en aguas ignotas ponen sobre la mesa la importancia de pegarse a la tradición conviviendo con la necesidad de innovar para avanzar y ampliar tu radio de acción.

En 2001 Tuff Gong se sacó de la manga una edición que incluía las tomas originales que se grabaron y mezclaron en Jamaica. Unas tomas que se llevaron a Londres para modificarse con las adiciones y retoques que conformaron el Catch a Fire definitivo.

 

Un álbum que puede que perdiera parte de ese sabor local, pero lo hizo a cambio de una ganancia mucho más grande. Y no hablo de cuestiones económicas, donde también reventó de éxito, sino del hecho de que gracias a esa supuesta "domesticación", lograron crear un álbum de alcance global, catapultando al reggae a una dimensión desconocida de éxito desde ese mismo momento. Creo que sería injusto y tontorrón no reconocer que el disco quedó mejor así. No solo por su éxito, sino porque con esa decisión Bob Marley y sus compañeros estaban creando algo novedoso y de un impacto que no podrían haber alcanzado de otra forma. Una delicia musical perdurable que ha llegado intacta a nuestros días y que seguirá manteniéndose fresca durante eones. 

martes, 24 de diciembre de 2013

Jah live!

One Love Peace Concert (Bob Marley & The Wailers, 1978) [BOOTLEG]

REGGAE. La interpretación es nerviosa, tensa, fruto de la violencia política que reinaba en Jamaica por entonces. Los dos partidos principales y sus seguidores en guerra abierta en las calles. El sonido es muy mejorable y para más inri falta una copla. No parecen las mejores credenciales para disfrutar de un disco que aún así consigue hacer valer su importancia. Por documentar un momento histórico. Un momento que puede que no sirviera para nada a la hora de cambiar el rumbo de la política pero que sí que fue importante como reafirmación para un artista totémico.

Ni mucho menos su directo definitivo, sí que conserva la dosis de calidad justa para no desmentir la leyenda acerca del directo de Marley y los Wailers. Si quieren la apoteosis busquen el oficial "Live" (1975), para paladear las intimidades de una banda perfectamente engrasada ya existen piratas como el magnífico directo en los estudios Record Plant de California en 1973. Este disco es otra cosa. Más bien para gente curtida a la que le pueda esa curiosidad que te capacita para saltarte cualquier chirrido molesto y cualquier calidad amateur. Bob Marley & The Wailers fueron también sucios y punk. Si es que eso es algo bueno.

★★★☆☆

  1. Lion of Judah
  2. Natural Mystic
  3. Trenchtown Rock
  4. Natty Dread
  5. Positive Vibration
  6. War
  7. Jamming
  8. One Love/People Get Ready (*falta)
  9. Jah Live

Total: 47 min.

domingo, 15 de diciembre de 2013

El profeta de los desheredados

Bob Marley fue un profeta, un enviado que predicó su palabra de vida y removió las entrañas del primer mundo con los gritos de rabia del tercero, ese que solo parece interesar para llenarse la boca en mítines asquerosos. Un artista esencial para cualquier melómano y vital para todo aquél que crea que hace falta cambiar cosas, tal vez todo. Su rostro aparece grafiteado al lado del Ché o de Camarón. Siempre al lado de los desfavorecidos, hoy más que nunca nos invita a revisar uno de los cánones más entrañables y pletóricos de la historia.

Robert Nesta Marley Booker nació en Jamaica en 1945 y murió en Miami en 1981. Tenía 36 años y una carrera atronadora. Antes de erigirse como icono a nivel mundial inició una tímida carrera musical en su isla natal en los primeros 60. Junto a Peter Tosh y Bunny Wailer formó los seminales Wailing Wailers, germen de lo que serían The Wailers, la banda con la que triunfaría no mucho después. Con los primeros empezó a manosear los ritmos que bullían en la floreciente escena jamaicana, ese rocksteady y ese ska que Marley y sus compinches transformarían en una música destinada a conquistar el mundo. El reggae, si no fue inventado por ellos, sí que les debe su fama y forma actual. Todo reventó cuando fueron fichados por Island y editaron su primer disco con ellos en 1973. Catch a Fire se convirtió en un fenómeno que los catapultó a la fama instantánea. Bob Marley & The Wailers empezaron a desarrollar su idea de la rebelión a través de canciones combativas y suculentamente melódicas en las que cabían los ritmos ya mencionados y los toques sutiles de funk, soul y rock. 

Bob Marley siempre se mostró interesado en la esclavitud pasada y presente y se tomó muy en serio las enseñanzas de Haile Selassie I, descendiente de Salomón y considerado como el enviado de Jah. Este era el nombre que se le daba a Dios en la religión rastafari de la que Marley fue seguidor y predicador entregado hasta sus últimos días. Para él la marihuana tenía poder cicatrizante y era un elemento importante para potenciar la capacidad de rebelión de cada uno. Estos elementos constituían la base, no solo de su forma de vida, sino de sus canciones. Etiopía era la tierra prometida, de ahí que adoptaran su bandera como distintivo de todo un movimiento. Con todos estos iconos e ideas más o menos dispersas y espontáneas necesitaban un buen altavoz para que se les escuchara. Para ello y a petición de la discográfica, empezaron a arreglar las canciones con músicos no jamaicanos, lo que según algunos les quitó el primitivismo natural y las hizo digeribles para el gran público. Escuchando cosas tan maravillosas como el solo de "Lively Up Yourself" no puedo sino creer que fue una de sus mejores decisiones. Un posicionamiento crucial para que su mensaje se extendiera como un virus por las venas de la Tierra y de paso hizo posible una música que perdurará para siempre.

Tras cambios de formación entre los que cabría destacar el abandono del grupo por parte de Tosh y Wailer tras Burnin' (1974), Bob Marley fue refinando continuamente su propuesta en busca de un exorcismo para sus demonios y los de un mundo a todas luces injusto. Viró hacia temas más banales para muchos de sus fans. No todos entendieron que cantara abierta y simplemente al amor y a su pasión por el ganja en discos como Kaya (1978), a pesar de que ambos habían sido la base de todo su discurso. El discurso siempre vigente de un visionario que nos dejó demasiado pronto y que ha sido una inspiración imprescindible para generaciones de seguidores y músicos del más variado pelaje. No me olvido de la versión de su impagable "War" que realizaron otros mitos del tercer mundo como Sepultura. Una muestra ínfima pero significativa de que Marley es un artista universal que no hizo más que tender puentes. Unión contra aislamiento y dulce rabia militante contra inmovilismo. ¡Cómo te echamos de menos!

Tres básicos

Catch a Fire ***** (1973)
Su estreno en una multinacional sacudió los cimientos de la música. Pocos podían imaginar que desde la diminuta Jamaica pudiera surgir un ciclón como el que sacudía nuestras conciencias con unas melodías tan soul, tan frescas y tan eternas. "Concrete Jungle", "Stop That Train", "400 Years", "Baby We've Got a Date" o "Stir It Up", su primer éxito planetario. Ritmos cálidos, rabia encapsulada y un artwork (en el que la carpeta representaba y se abría como un zippo) para la historia.

Natty Dread ***** (1974)
Un disco desafiante desde la misma portada y que contenía una denuncia salvaje en gemas como "Lively Up Yourself", "Them Belly Full (But We Hungry)", "Rebel Music", "Natty Dread" o "Bend Down Low". Sin olvidar el que puede ser su tema más querido, ese "No Woman No Cry" que sigue embelesando con su delicadeza y ese teclado casi de juguete.

Exodus ****1/2 (1977)
Dorado y rojo para el disco más ambicioso de los jamaicanos hasta entonces. Si todavía quedaba gente por convertirse al rastafarismo, este disco acabó con los últimos indecisos. Música pop en toda la extensión del término con bajos sólidos y calidez caribeña que arrasa cualquier resistencia con pepinazos como "Exodus", "Jammin'", "Waitin' In Vain", "Three Little Birds" o "One Love/ People Get Ready". La colección de canciones más apabullante de la carrera de Bob Marley & The Wailers.

Una canción
Pues aun no siendo su mayor hito ni en repercusión ni en belleza, creo necesario recurrir a "War", momento perteneciente a Rastaman Vibration (1976), un monumento a la lucha racial y de clases que se deja de tonterías para hablar de confrontación sin adornos. La injusticia y la ira recitada más que cantada y propulsada por una rítmica nuclear y vientos del céfiro en esas trompetas. "Everywhere is war!!!"