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domingo, 8 de marzo de 2026

La última juerga

Little Richard (Little Richard, 1958)
 

ROCK & ROLL. Siguiendo la estela de su predecesor, el segundo disco de Richard Wayne Penniman es una colección de singles de éxito, caras A y B, junto a tres temas inéditos hasta el momento de su edición. Todo se grabó con anterioridad a la retirada de Little Richard del mundo del rock and roll para iniciar su vida como pastor evangelista. Apenas diez meses después de su anuncio, la compañía empaquetó estas canciones para sacar este disco, el cual sigue los postulados del anterior de manera eficiente al mostrar la vehemencia incandescente de rigor.

O casi, porque sí que hay un par de números algo más débiles, cosa que no ocurría con su hermano mayor. Canciones paridas en las entrañas de un Tin Pan Alley que no era lo que más se ajustaba a la flama con la que se empleaba el predicador en ciernes. "By the Light of the Silvery Moon" o "Baby Face" contrastan claramente con joyas de su puño y letra, como "Keep a Knockin'", "Ooh! My Soul" o "Lucille", o una "Good Golly, Miss Molly" que le escribieron y él hizo suya para siempre. Una sensación de desequilibrio que, aun siendo real, se volatiliza porque lo bueno acaba ganando por goleada. Y así nos damos cuenta enseguida de que estamos ante un disco que, dejémonos de tonterías, es un catálogo maravilloso del Richard primigenio. Un artista que duró lo que marcaba un estilo feroz que no dejaba prisioneros ni estaba pensado para dilatarse más allá del alarido.

Parecía que después de haber visto a Dios, Little Richard iba a dejarnos tristes y desvalidos para siempre, cosa que afortunadamente no fue así. Al final, sucumbiendo a la más pura adulación de sus seguidores más jóvenes, el hijo pródigo regresó al redil. Todavía le quedaba una carrera plagada de sobresaltos, de drogas y de epifanías varias. Lo que es cierto es que, aunque logró mantener un éxito bastante estable a través de los años, nada iba a ser comparable con la detonación de sus dos primeros discos, auténticos tratados de referencia para aprender cómo se hace esto del rock and roll. Con ellos en el mundo, de verdad, sin haber hecho nada más, Ricardito ya tendría un hueco en la Torre de la Canción. 

★★★★☆

A1 Keep a Knockin'
A2 By the Light of the Silvery Moon
A3 Send Me Some Lovin'
A4 Boo Hoo Hoo Hoo
A5 Heeby-Jeebies
A6 All Around the World
B1 Good Golly, Miss Molly
B2 Baby Face
B3 Hey-Hey-Hey-Hey
B4 Ooh! My Soul
B5 The Girl Can't Help It
B6 Lucille

Total: 27 min. 

Parece ser que en medio de una gira por Australia, el 12 de octubre de 1957, asediado por las pesadillas y los malos augurios, decidió que la música que hacía venía dictada por el mismo diablo. De la noche a la mañana canceló lo que quedaba de gira y abandonó la música para dedicarse a estudiar teología y a predicar el evangelio por EE.UU. 

 

En 1960, regresó al mundo de la música, pero lo hizo grabando solo góspel hasta que dos años después, en una gira por el Reino Unido, y ante la idolatría que le profesaban artistas como The Beatles o The Rolling Stones, fue incluyendo el rock en su repertorio. Al fin y al cabo, era lo que el público le pedía en los conciertos. 

Así, después de algún single y alguna colaboración, el regreso a la música del diablo se materializó de manera definitiva con la publicación de Little Richard Is Back (And There's a Whole Lotta Shakin' Goin' On!) (1964). 

viernes, 6 de marzo de 2026

El melocotonazo y la música del diablo

Hereslittlerichard.jpeg

Here's Little Richard (Little Richard, 1957)


ROCK & ROLL. Un negro mariquita tocando la música del diablo. Muy bonito no debía verse esto en la puritana Norteamérica de los 50. No resulta extraño que llegara Elvis y pasara lo que pasó. Aun así, el tiempo ha pasado y ha puesto las cosas en su sitio. A Elvis no hay quien lo mueva de su pedestal, merecidamente a pesar de todo, pero a mi negro afeminado hay que hacerle otro monumento. Uno que pueda cantar sus alabanzas como merece, si es que eso es posible. Por su carrera, por su vozarrón y por este disco increíble.

Esto fue su debut en LP y en menos de media hora ya sentó las bases de un género que, aunque no inventó, sí que le cambió los pañales. La música negra se torna en un animal vibrante de saxos tórridos y un piano ardiente, pensado para ser tocado de pie. Puro punk avant la lettre que era capaz de poner patas arriba cualquier auditorio y hacer enloquecer a una juventud ávida de referentes que sacudieran los convencionalismos. Little Richard no era precisamente la referencia que la timorata Norteamérica blanca quería para sus hijos, por eso el artista era visto como el mismo demonio y no contó con ninguna facilidad en su carrera. Si se acabó imponiendo, fue por vehemencia y por su demoledora calidad artística.

Así, Here's Little Richard no es que sea un mito del rock & roll, ES el rock & roll. Así de simple y así de duro. Tanto como la demencia que Ricardito escupe ante el micro, esa mezcla de locura y seguridad en unas dotes sobrehumanas. Nadie ha cantado jamás como él, eso lo sabe bien hasta Lemmy, adorador confeso del predicador. Y muy pocos, si los hay, han podido igualar la erupción volcánica que sacude tus altavoces tantos años después, con tanto bagaje a nuestras espaldas. Parece imposible que un disco de ¡¡¡1957!!! pueda sonar así y dejarte clavado al asiento, intimidado por un sonido tan bárbaro, para inmediatamente impulsarte a saltar y bailar sin poderte resistir a un poder que ha cruzado los decenios y cruzará eones de tiempo para erigirse siempre en una de las mejores cosas de esta vida. Punto.


 
A1 Tutti Frutti 2:24 ❤
A2 True, Fine Mama 2:41 ❤
A3 Can't Believe You Wanna Leave 2:23
A4 Ready Teddy 2:07 ❤
A5 Baby 2:03
A6 Slippin' and Slidin' 2:38
B1 Long Tall Sally 2:07 ❤
B2 Miss Ann 2:15
B3 Oh Why? 2:06
B4 Rip It Up 2:22
B5 Jenny, Jenny 2:00
B6 She's Got It 2:25
Total: 27:31

Lo dijo bien claro. En su familia no gustaba el rhythm & blues. Eran más de Bing Crosby  y Ella Fitzgerald. Esa fue su formación musical, aunque siempre supo que había algo más fuerte, que lo iba a llenar más. "No sabía dónde encontrarlo hasta que me dí cuenta de que estaba en mí".


 "I call my music the healing music… It makes the blind feel that they can see, the lame feel that they can walk, the deaf and dumb that they can hear and talk." (Little Richard)

domingo, 30 de junio de 2013

supertrax #105: Sally la larga



Imagen relacionada




"Long Tall Sally" y el predicador mariquita. Mitos vivientes. Exceso y sexualidad a flor de piel. Porque ya no se hacen así. Por suerte podemos disfrutarlos una y otra vez en un giro eterno, en la vorágine del torbellino imparable. Play it forever Richie!