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viernes, 31 de diciembre de 2021

Grotescos de corazón

Grotesque (After the Gramme) (The Fall, 1980)

 

POST-PUNK. El tercero es otro hito dentro de la abultada discografía de Mark E. Smith y sus acólitos. Un disco que, desde su apertura con la punzante "Pay Your Rates", es todo un manual de estilo del post-punk y una guía perfecta de cómo cantarlo.

Eso es quizás lo que más me gusta de este Grotesque: la libertad elástica y furibunda con la que Smith ataca al micro con su cante jondo. Toda un exhibición de recitados, escupitajos, atisbos melódicos, siseos y exabruptos que dan buena cuenta de la autenticidad de todo lo que suena aquí.

Por otra parte, tampoco es que el álbum sea un antes y un después ni nada de eso. Es simple y llanamente una forma maravillosa de pasar cuarenta minutos, cosa que por supuesto hay que valorar siempre. Más aún en todo este potaje de krautrock, Devo y Frank Zappa, de cabezonería rítmica y kazoos desbocados. Frenesí, señoras y señores, frenesí caníbal en dos acordes. Desde luego, no se me ocurre a qué otro sitio podría haber ido el punk.

★★★★☆

A1 Pay Your Rates 2:58
A2 English Scheme 2:05
A3 New Face in Hell 5:39 
A4 C'n'C-S Mithering 7:36
A5 The Container Drivers 3:07
B1 Impression of J. Temperance 4:19
B2 In the Park 1:43
B3 W.M.C.-Blob 59 1:19
B4 Gramme Friday 3:19
B5 The N.W.R.A. 9:12
Total: 41:17
 
The Fall se muestran desatados en este disco y dejan claro que siempre iban a ser una banda inclasificable. Con ese artwork tan cutre y casi de mal gusto, obra de la hermana de Mark E. Smith, apelan al hazlo tú mismo, al todo vale, a Hallowe'en, al cementerio como una fiesta, a muchas cosas y ninguna buena. 


También me asalta una sensación de desazón que me hace poner la mano en mi cuello por miedo a esa mordedura letal que me sugieren las guitarras, los recitados, los teclados y esas criaturas de la portada que amenazan con pulular por mis pesadillas cada vez que me sumerjo en este álbum.

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Kalamazoo

The Grand Wazoo (The Mothers, 1972)

 

JAZZ FUSIÓN. Siguen los vientos huracanados y borrachines, las guitarras al filo del funk y los dibujos animados. Sigue, en definitiva, ese Frank Zappa juguetón y elegante, mucho más metido en el jazz y en la fusión de este con todo lo que bulle en su sangre y en su mente. Un ADN borboteante y alocado digno de ser inoculado en una descendencia que debería ser interminable.

Así me siento en esta nueva inmersión en un nuevo trabajo en el que lo meditativo y lo lúdico se entremezclan en piezas de jazz muy serio, muy canónico y de mucho nivel. Una prueba más del [i]jazzman[/i] que se perdió el mundo. Aunque con discos como este no queda eso tan claro, porque al final da igual cómo llames lo que hace Zappa. Con esta calidad las etiquetas sobran.

La pena, que siempre hay algo que achacar, está en esa tontería que nos cuela a mitad de metraje. Una "Cletus Awreetus Awrighteus" pensada para aguar la fiesta, para que no se nos olvide quién firma esto. Casi se agradece, porque en algunos momentos nos olvidamos, nos dejamos llevar y podemos creer que estamos ante una big band de jazz eléctrico en algún tugurio humeante del Bronx. No es el caso, no se preocupen, pero qué poco importa la realidad cuando la música suena tan bien.

★★★

A1 For Calvin (And His Next Two Hitch-Hikers) 6:05
A2 The Grand Wazoo 13:24
B1 Cletus Awreetus-Awrightus 2:55
B2 Eat That Question 6:41
B3 Blessed Relief 8:00
Total: 37:05

Esos dibujos, esos saxos, esa locura irreductible... Era imposible que más pronto que tarde mi mente acabara juntando todo lo que rodea al universo Zappa con esos locos benditos de los Monthy Python. Tanto su humor como su absurdidad y, sobre todo, los dibujos con los que nos regalaban en los títulos de crédito e interludios de su fantástico programa "Monty Python's Flying Circus" tienen un reflejo o se miran, no lo sé, en la portada y las piezas de este disco. Y de muchos otros del genio de Baltimore, diría yo.