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miércoles, 5 de octubre de 2022

Britannia radiografiada

 
★★★★☆

Muswell Hill, London, GBR

 

Siempre tuvieron que convivir con la injusticia de ser los terceros en discordia. Injusticia relativa, porque estar siempre un pasito por debajo de The Beatles y The Rolling Stones, aparte de ser lógico, no es ninguna deshonra. Los tres primeros discos de The Kinks fueron serias demostraciones en el terreno del rhythm & blues y el rock 'n' roll primigenio que ya renovaran y entregaran a las masas las bandas ya mencionadas. En ese terreno había poco margen para el éxito. 

La sustancia la encontraron en la traslación del carácter más puramente británico a su música. En cuanto se centraron en la temática inagotable de la pérfida Albion con sus costumbrismos, sus miserias y sus ironías dieron con un filón para la creación de un imaginario, de un estilo que quedaría sellado para siempre, principalmente, en tres obras capitales del pop inglés. Por supuesto no me refiero a los tres primeros discos mencionados, sino a los tres siguientes. Face to Face (1966), Something Else by The Kinks (1967) y The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968) sirvieron para descubrir al mundo el talento superlativo de la pluma de Ray Davies (y a ratos el de su hermano Dave) y sentar las bases de una forma de hacer música adhesiva, vodevilesca y de calado inmortal. 

No fueron las únicas obras que ahondaron en esta vena dentro de la suculenta discografía de la banda. Los siguientes siguieron por ese mismo camino. Sin embargo, el hecho de dar primero y de contar con una consistencia y una entidad tan innegables les da el derecho y el deber de ser representantes de esta música y de formar un triunvirato contundente e imbatible.

Cosa que no quita verdades como que sus tres plásticos siguientes redoblaran la ambición, ahondando en temas más diversos y específicos. Así, Arthur or the Decline and Fall of the British Empire (1969) toma como tema central el orgullo y las contradicciones de lo que significa ser británico en medio de un imperialismo norteamericano absolutamente insaciable. Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part 1 (1970), así se las gastaban con los títulos, pone patas arriba a la industria discográfica y todo lo que la rodea. Por último, Muswell Hillbillies (1971), dejo de lado Percy (1971) por ser una banda sonora que juega a otra cosa, los devuelve a su barrio de origen para regalarnos una oda a las raíces y a la clase obrera en la que Ray Davies ya no puede ser más sutil.

Ahí terminaría su etapa clásica. Seguirían sacando discos y girando durante las tres décadas siguientes, aunque el interés del público y la calidad de sus grabaciones, en general, no puede ni compararse con las mencionadas. Tampoco es que les haga falta. Solo con lo que hicieron en su primera década de vida ya tienen más que de sobra para entrar en la leyenda. No solo por sus LPs, sino por unos singles que daban en el centro de la diana una y otra vez.

Sin los Kinks no tendríamos a The Jam ni a The Clash. También dejaron su huella en Queen o David Bowie, y por supuesto estuvieron en el santoral de casi todas las bandas que surgieron a la sombra del britpop en los 90, Blur a la cabeza. Por todo esto, por enseñarnos que el pop no tiene por qué ir de la mano de la frivolidad y que puede ser una disciplina artística tan rica y elevada como cualquier otra, por escribir canciones elegantes y sarcásticas sobre lo que les rodeaba, estos Muswell Hillbillies merecen estar por derecho en lo más alto de la historia de la música.

UN DISCO

The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968)

Me cuesta decidirme entre este y ese Face to Face (1966) tan luminoso y chispeante. Tal vez Ray Davies tenga la clave. Ese disco es simplemente una colección de canciones sin ton ni son. El que elijo es otra cosa, un ciclo de canciones alrededor de la necesidad de preservar las tradiciones, aunque con el guiño jocoso que le aplica Davies. Ese con el que no sabes si va en serio, dice todo lo contrario o simplemente se está riendo de todos.

Nunca me ha atraído lo conceptual, eso es una constante en mis reseñas, pero en este caso no encuentro otra explicación ante mi elección. A no ser que sea porque, en su conjunto, este grupo de canciones sea lo más redondo, lo más brillante y lo más efervescente que grabaran nunca. No lo sé, al fin y al cabo no hay ni un jitazo de esos que podamos incluir en un grandes éxitos de la banda. Ni una "Lola", ni un "Waterloo Sunset", ni un "Sunny Afternoon". Solo un bloque sólido, vibrante e indestructible. Solo.

EN DIEZ CANCIONES: The Cliffs of Dover

1. "You Really Got Me" (1964)

¿El riff más icónico del rock? ¿Salió de la guitarra de Jimmy Page (Led Zeppelin)? Sí y (más que posiblemente) no. En cualquier caso una de las canciones que no puede faltar en tu repertorio cuando empiezas a tocar la guitarra eléctrica. Y sin ser un tema que contenga el estilo del grupo, sí que se puede considerar su canción más reconocible y más ampliamente admirada y querida en un sentido transversal.

2. "All Day and All of the Night" (1964)

Repetición de la jugada y otro riff para la eternidad. The Doors dieron buena cuenta de ella plagiándola o inspirándose (depende de cada uno) en su melodía  para su "Hello, I Love You" (1968). No me extraña. El nivel de adicción de este pildorazo de rock & roll es demasiado grande como para pasarlo por alto.

3. "Till the End of the Day" (1965)

El ejemplo más destacado de ese intento por separarse de un Merseybeat que les había servido para foguearse, pero que a las alturas de este tercer álbum ya se les había quedado muy pequeño. Ritmo incisivo y euforia desatada para este himno a las ganas de vivir. Aquí ya se aprecia que los Kinks no se conformaban con quedarse en el rebaño. Lo suyo era otra cosa.

4. "Dedicated Follower of Fashion" (1966)

Aquí Ray Davies se pone incisivo y satiriza como solo él sabe a esos fatuos seguidores del salón armónico. Que quede claro: los frívolos y los amantes de lo pasajero tienen poco que hacer a los ojos del genio inglés. Si esto se envuelve en esos aires de music-hall con los que deciden adornar su música en esos momentos clave, tenemos el fundamento de por dónde iban los Kinks en su momento de gloria.

5. "Sunny Afternoon" (1966)

En la misma onda que la anterior llega mi canción favorita de la banda. Vodevil y pop lúdico para adornar esas tardes interminables en las que querríamos perdernos para siempre. Esta sí la incluyeron en un LP, nada menos que en ese fastuoso Face to Face (1966) al que ayuda a hacer más grande si cabe.

6. "Waterloo Sunset" (1967)

Aquí sale a relucir el lado emotivo de Ray Davies, un demonio con corazón tierno que no solo se dedica a poner el microscopio a nuestras miserias, sino que también sabe cantarle al amor, al atardecer y al suave fluir de la humanidad a lo largo de un río, el Támesis, y de una estación, Waterloo. En suma, a esas cosas sencillas que son las que conforman nuestra vida.

7. "Days" (1968)

He aquí una de las canciones más queridas del grupo. Una canción que apareció en las primeras ediciones de The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968) para desaparecer en las subsiguientes versiones, las cuales han quedado como las definitivas.

Se trata de un tema emocionante hasta el tuétano, pura poesía. Una canción en la que se canta a la pérdida desde la reconciliación y la superación, dando gracias por los momentos vividos y con la mirada puesta en un futuro reluciente. Sin rencores y sin dolores.

8. "Victoria" (1969)

Rock and roll formulaico que en manos de nuestros héroes se convierte en una sacudida vibrante y adictiva. Una canción que no parece tener nada especial, pero que se despliega irresistible cada vez que empieza a sonar.

9. "Dreams" (1971)

Pocos esperarían esta elección, pero lo cierto es que esta gema oculta en la banda sonora de Percy (1971) me parece una de las canciones más bonitas que nunca hayan grabado. Poco más puedo añadir a este festival de pura emoción entre arpegios de guitarra acústica y explosiones controladas de pop barroco.

10. "20th Century Man" (1971)

Con este temazo abren Muswell Hillbillies (1971) y con él cierro esta difícil selección. Una canción diferente en su repertorio. Un rock pantanoso casi a lo Creedence Clearwater Revival con el que presentan un álbum que fue un homenaje a las músicas norteamericanas de raíz. Una canción de esas que cuanto más las escuchas, más cosas descubres y más te gustan. No se me ocurre mejor cierre.

PRIMOS CERCANOS DE...


My cup of tea

Perfidious Albion (The Kinks, 2014) [BOOTLEG]

POP. Singles, caras b y descartes que han acabado formando parte de ese ejército de temas extra que completaba las diferentes ediciones deluxe con las que las discográficas tratan de saquear nuestros bolsillos con la excusa de no sé qué aniversario.

Aquí aparecen reunidos y en orden cronológico. Una forma como cualquier otra de tratar de poner orden y abrillantar el legado de una banda que no se entiende sin estas canciones. Porque buena parte de lo mejor que escribieran y grabaran lo esparcieron en sus singles y no lo incluyeron en sus álbumes.

Si eso no te parece motivo suficiente para echar un vistazo aquí, te diré más. Entre todos los estilos que alguna vez ensayaron los Kinks, aquí domina su incipiente etapa como héroes del rhythm & blues blanco en la estela de los Beatles y los Stones. Pero incluso si no eres muy fan de esa época, con decirte que aquí tenemos joyas resplandecientes como "You Do Something to Me", "I've Got That Feeling", "Set Me Free" o la estratosférica "All Day and All of the Night", creo que sobran los detalles.

Y ahí no se queda la cosa. Si nos metemos en su etapa conceptual, aunque haya poco recogido aquí, veremos que fuera de sus álbumes se dejaron cosas tan espectaculares como "Mountain Woman", "Mr. Songbird" o ese dúo imbatible que forman "Dedicated Follower of Fashion" y "Days", dos de sus piezas más emblemáticas y queridas. Todo esto en medio de una vorágine de rock & roll, pop y vodevil como no se había visto antes en unas islas británicas que, por mucho que fueran su Arcadia soñada, se les quedaban demasiado pequeñas.

Una chuchería cuyo mayor fallo consiste en un desequilibrio que la hace tambalearse por momentos, ya que aplica el microscopio básicamente a la primerísima etapa del grupo, la de sus dos primeros álbumes, dejando de lado su transformación en adalides de un pop costumbrista y de tintes literarios. Una mutación que, no lo puedo ocultar, me parece bastante más interesante.

★★★☆☆

  1. Long Tall Sally
  2. You Still Want Me
  3. You Do Something to Me
  4. It's Alright
  5. All Day and All of the Night ✠
  6. I Gotta Move
  7. Louie, Louie
  8. I Gotta Go Now
  9. Things Are Getting Better
  10. I've Got That Feeling
  11. I Don't Need You Anymore
  12. Everybody's Gonna Be Happy
  13. Who'll Be the Next in Line
  14. Set Me Free
  15. I Need You
  16. See My Friends
  17. Never Met a Girl Like You Before
  18. Wait Till Summer Comes Along
  19. Such a Shame
  20. Well Respected
  21. Don't You Fret
  22. Go to Sleep
  23. Dedicated Follower of Fashion ✠
  24. Sittin' on My Sofa
  25. Mr. Songbird
  26. Days ✠
  27. Mountain Woman
  28. Kentucky Moon

Total: 72 min.

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martes, 4 de octubre de 2022

Los reyes del suburbio

Muswell Hillbillies (The Kinks, 1971)

POP ROCK. Aquí nos encontramos a los Kinks en su mayoría de edad, volviendo al barrio que los vio nacer y crecer para cerrar el círculo. Una vuelta a los orígenes que los lleva al rincón más acogedor y escondido de su pub favorito para exorcizar los demonios de una clase obrera siempre vapuleada y nunca justamente alabada. Por eso Ray Davies intenta en este disco devolverles una dignidad que nunca debió serles arrebatada.

El disco, con su sabor a despedida o a una decadencia que no era tal, no fue bien recibido por el público. Sí por la crítica, la cual volvió a estar fina con el grupo a la hora de prolongar un buen estado de forma que no se vio reflejado en las ventas. Una injusticia económica que con los años se ha travestido en ese deseo que no podemos ocultar después de tantos discos del combo. Me refiero a esa fiscalización extrema a la espera de una caída en desgracia que no acaba de llegar. Hay que joderse, pero el décimo disco de los Kinks sigue siendo una obra defendible, disfrutable y hasta orgullosa en su discreto pero irrebatible esplendor.

Una obra preñada de esos Estados Unidos que no siempre defendieron a capa y espada, pero que en el fondo siempre han llevado en su corazón. Ragtime, country y blues sin disfrazar, con ese sabor a años 20 y a entreguerras, con una sapiencia y un buen hacer que no está al alcance de cualquier blanquito, encima, inglés. Podrían haber echado menos de todo eso a la mezcla, pero por suerte no lo hicieron. Así podemos disfrutar de una obra diferente y con personalidad dentro de un buen ramillete de ellas. Por mucho que queramos pensar que a estas alturas ya estaban acabados. De eso nada, monada.

★★★☆☆

A1 20th Century Man
A2 Acute Schizophrenia Paranoia Blues
A3 Holiday
A4 Skin and Bone
A5 Alcohol
A6 Complicated Life
B1 Here Come the People in Grey
B2 Have a Cuppa Tea
B3 Holloway Jail
B4 Oklahoma U.S.A.
B5 Uncle Son
B6 Muswell Hillbilly
 
Total: 45 min. 

viernes, 30 de septiembre de 2022

Instintos transplantados

Percy (The Kinks, 1971) [BANDA SONORA]

BANDA SONORA/POP BARROCO. Percy se despliega como el disco de pop barroco que los Kinks quisieron hacer años atrás y no pudieron o no quisieron. Es cierto que, como artefacto pop, puede no impresionar por unos momentos instrumentales que no son lo que esperamos de Ray Davies y los suyos. Y no es que no sean acertados, que lo son. Simplemente echamos en falta esa voz incisiva que tan bien nos había contado siempre las cosas.

A pesar de esa pequeña tara, sin ser la mejor obra de los británicos, no se puede decir que en su conjunto no cumpla ni se le puede echar en cara que le falte brillantez a un grupo de canciones sorprendentemente pizpiretas y chispeantes. No sé si como una película que parece algo más dudosa. Más bien, me da a mí que bastante mejor que el film.

Aunque no sea justo ni se pueda hacer, si miramos solo los aciertos del álbum, nos encontraremos sin problema con algunas de las mejores canciones de The Kinks. Lástima que las convenciones y los corsés de lo que debe ser una banda sonora acaben rebajando un impacto que en números como "God's Children", "The Way Love Used to Be", "Just Friends" o "Dreams" se antojaba aplastante.

En definitiva, un disco de transición que deja un regusto más que apreciable y al que, sin ser imprescindible, se hace agradable y necesario regresar de vez en cuando. Al final todos los extremos se acaban juntando. Llamadme loco, pero puede que ni los cuatro o cinco últimos discos sean tan buenos ni este tan malo como todo el mundo dice.

★★★☆☆

A1 God's Children
A2 Lola (Instrumental Version)
A3 Way Love Used to Be
A4 Completely
A5 Running Round Town
A6 Moments
B1 Animals in the Zoo
B2 Just Friends
B3 Whip Lady
B4 Dreams ✠
B5 Helga
B6 Willesden Green
B7 God's Children
 
Total: 33 min. 

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Tin Pan Alley

Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part One (The Kinks, 1970)

POP ROCK. Los Kinks siguen a lo suyo en lo que muchos consideran un disco de transición. Es cierto que el concepto no está tan estructurado ni tan desarrollado como en obras anteriores, cosa que no me parece algo malo. Y eso no quita que siga habiendo una idea central que bulle en todas las canciones: la industria discográfica y sus ramificaciones. Una industria a la que satirizan y despedazan sin piedad.

Como el famoso "White Album" de los Beatles, publicado un par de años antes, este Lola Versus Powerman... se desborda estilísticamente. Como el disco mencionado de los de Liverpool, también muestra un amor incondicional por la música norteamericana, tocando palos vecinos del rock & roll y haciendo algo más que rozar el rock duro en ocasiones. Todo esto sin olvidar su querencia por el exotismo y lo vodevilesco, cualidades indisolubles de su estilo.

Así las cosas, les sale un disco disperso y al que para mi gusto le falta algún directo a la mandíbula. Bailan al contrario de dulce, lo marean y lo dejan a punto para un KO que no saben o no quieren culminar. Un álbum en el que, según dicen algunos, nos encontramos algunas de las mejores canciones de los Kinks. Personalmente no compro esta afirmación y me vuelvo a quedar a medias con una gema que para mí no brilla tanto.

★★★☆☆

A1 The Contenders 2:42
A2 Strangers 3:19
A3 Denmark Street 2:01
A4 Get Back in Line 3:04
A5 Lola 4:01
A6 Top of the Pops 3:39
A7 The Moneygoround 1:46
B1 This Time Tomorrow 3:21
B2 A Long Way From Home 2:26
B3 Rats 2:39
B4 Apeman 3:52
B5 Powerman 4:17
B6 Got to Be Free 3:01
Total: 40:08

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sábado, 24 de septiembre de 2022

La caída del imperio romano

Arthur or the Decline and Fall of the British Empire (The Kinks, 1969) 

ÓPERA POP. Ray Davies construye esta continuación a su maravilloso Village Green... (1968) como un proyecto para musicar una pieza teatral para la televisión. Una obra, por tanto, vertebrada alrededor de toda una historia tal y como venía haciendo el cantante y compositor en los últimos tiempos. Tomando como modelo la historia vital de su cuñado, Arthur Anning, Davies nos cuenta las vivencias de un tal Arthur Morgan, el cual, en la Gran Bretaña de posguerra, se ve obligado a emigrar a Australia con toda su familia.

Todas estas vivencias y algunas más son las que nos narra en un grupo de canciones que vuelve a estar entre lo más granado de su producción. Por supuesto, como suele ocurrir, las ventas no acompañaron, por mucho que la crítica encumbrara al disco como uno de los mejores de la banda. Algo que veo un poco excesivo, aunque tampoco puedo culparles por ello.

Para mí este festival de rock & roll y music hall en honor a su más que adorada Inglaterra está muy bien, eso es innegable. Lo que no quita que el álbum me cueste mucho más de lo que esperaba. Ya sea por su exceso de celo con la narración o por el descuido a la hora de encontrar esa chispa que eleva a las canciones de lo hermoso a lo memorable, lo cierto es que Arthur me conquista a medias y a ratos. Una pieza que sin duda hay que conocer si te interesan los Kinks siquiera ligeramente, pero lo de obra maestra creo que le va un poco grande. He dicho.

★★★☆☆
 
A1 Victoria 3:40
A2 Yes Sir, No Sir 3:46
A3 Some Mother's Son 3:25
A4 Drivin' 3:21
A5 Brainwashed 2:34
A6 Australia 6:46
B1 Shangri-La 5:20
B2 Mr. Churchill Says 4:42
B3 She's Bought a Hat Like Princess Marina 3:07
B4 Young and Innocent Days 3:21
B5 Nothing to Say 3:08
B6 Arthur 5:27
Total: 48:37

jueves, 22 de septiembre de 2022

Bienvenidos al Reform Club

The Kinks Are the Village Green Preservation Society (The Kinks, 1968)

 

ÓPERA POP. El sexto es la obra maestra indiscutible de los Kinks, el disco por el que siempre serán recordados, la guinda a esa tríada que iniciaron un par de años antes y que culminaba con este canto a su tierra. Un álbum al que se le endosa sin pudor ni vergüenza el horrible calificativo de conceptual, algo que lleva no solo con decencia, sino con orgullo.

Aquí es donde nos encontramos al Ray Davies más desatado, entregándonos una galería de personajes impagable en la línea de Under Milk Wood (Dylan Thomas, 1953), pieza de radioteatro en la que el poeta galés nos despedaza los sueños y pensamientos más íntimos de los habitantes de un pueblo inventado. Un modelo que sirvió al inglés para construir sus piezas más psicodélicas, imaginativas y brillantes en el contexto de un lamento por la pérdida de esa esencia británica que siempre defendió y persiguió.

Una idea bastante conservadora, la verdad, pero una idea intínseca al ser humano, que en esa búsqueda de la identidad y la pertenencia ansía preservar para siempre las costumbres y la cultura de aquello que lo rodea y fluye por sus venas. No puedo decir que no esté de acuerdo en celebrar lo que somos sin olvidar que no podemos ser idénticos. Tampoco puedo dejar de celebrar que Davies sitúe la diana en ese enemigo común que es el poder aniquilador de la cultura estadounidense, dañina hasta el último rincón del mundo, pero que empezó sin duda por sus parientes británicos por evidente cercanía en idiosincrasia y costumbres.

Un concepto que envolvieron con el pop más barroco y refulgente que habían producido hasta esa fecha. Si Ray Davies no quedó muy contento con sus primeras obras, incluyendo Face to Face (1966), por ser simples colecciones de canciones sin ton ni son, aquí culmina su idea de lo que debe ser un álbum. Una obra total en el que todas las piezas formen algo mucho más grande. Desde Something Else (1967) y a partir de este que nos ocupa no haría más que ahondar en ese propósito, aunque los resultados rutilantes que vemos en el sexto disco de The Kinks, eso no volvería a repetirlo.

★★★★☆

A1 The Village Green Preservation Society 2:50
A2 Do You Remember Walter? 2:27
A3 Picture Book 2:39
A4 Johnny Thunder 2:32
A5 Last of the Steam Powered Trains 4:13
A6 Big Sky 2:53
A7 Sitting by the Riverside 2:24
B1 Animal Farm 3:01
B2 Village Green 2:11
B3 Starstruck 2:22
B4 Phenomenal Cat 2:39
B5 All of My Friends Were There 2:25
B6 Wicked Annabella 2:44
B7 Monica 2:17
B8 People Take Pictures of Each Other 2:11
Total: 39:48

Gran Bretaña, Under Milk Wood (Dylan Thomas, 1953) o el Sgt. Pepper's (The Beatles, 1967), las fuentes de inspiración de los Davies para este disco fueron variadas y con una personalidad y profundidad más que contrastadas.

Su país fue el lienzo para pintar con brochazos llenos de amor y rencor. La obra de Dylan Thomas fue el modelo en la forma de expresar los sentimientos más profundos de la fabulosa galería de personajes que habitan Village Green. En cuanto al disco de los Beatles, los Kinks calcaron su ambición conceptual (y le dieron una forma mucho más elaborada de lo que hicieron los de Liverpool) y trataron de perseguir su multicromatismo psicodélico en su sonido desprejuiciado y mágico.

Un ejemplo más de que no es malo tener referentes. Lo importante, y lo difícil, añadiría yo, es tener claro qué hacer con ellos.

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domingo, 18 de septiembre de 2022

A otra cosa, mariposa

Something Else by The Kinks (The Kinks, 1967)

 

POP. Otro ejemplo de obra adelantada a su tiempo, Something Else by The Kinks, o simplemente Something Else, fue un pequeño fiasco para el grupo en cuanto a ventas. El tiempo lo ha acabado poniendo en su lugar, convirtiéndolo en un clásico de culto innegable en nuestros días, pero en el momento de su edición fue el disco peor cotizado y con peor entrada en listas de todo lo que había sacado el grupo.

Todo eso a pesar de unas críticas más que positivas por parte de una prensa especializada que sí supo ver el potencial de una obra en la que los Kinks profundizaban de manera esplendorosa en esa suerte de psicodelia leve con la que teñían un pop que tenía mucho de vodevilesco y barroco, pero que sobre todo se empleaba a fondo en el retrato descarnado y en primer plano de todo aquello que formaba la cotidianeidad de un Ray Davies monumental.

Es posible picotear aquí y allá en esta obra y no acabársela nunca, aunque está claro que lo que más llama la atención es su apertura y su cierre, dos de las canciones más populares y estratosféricas de la banda. Tanto "David Watts" como "Waterloo Sunset" se han ganado su billete a la inmortalidad. Más la segunda, en mi opinión. Nobles mascarones de proa y popa que se encuentran convenientemente escoltados por canciones tan estupendas como "Death of a Clown" (de Dave Davies), "Two Sisters", "Harry Rag", "Afternoon Tea" o "End of the Season", por decir unas cuantas. 

Resumiendo, los Kinks no parecían tener ganas de aflojar a estas alturas. En mi caso prefiero tanto el anterior, Face to Face (1966), como esa deliciosa guinda que fue The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968). Lo que no significa que no aprecie este enganche tan irrebatible. ¡Y cómo podría no hacerlo!

★★★★☆

A1 David Watts 2:32
A2 Death of a Clown 3:04
A3 Two Sisters 2:01
A4 No Return 2:03
A5 Harry Rag 2:16
A6 Tin Soldier Man 2:49
A7 Situation Vacant 3:16
B1 Love Me Till the Sun Shines 3:16
B2 Lazy Old Sun 2:48
B3 Afternoon Tea 3:27
B4 Funny Face 2:17
B5 End of the Season 2:58
B6 Waterloo Sunset 3:15 ✠
Total: 36:02

viernes, 16 de septiembre de 2022

Te lo digo a la cara

Face to Face (The Kinks, 1966)

 

POP. Los Kinks necesitaban encontrar su espacio. A estas alturas de la película tanto los Beatles como los Stones habían conseguido fabricarse un sello propio que los alejaba de sus inicios como luminarias de ese vibrante Merseybeat en el que no había posibilidades de promoción. Los Davies habían estado experimentando con los temas propios que iban esparciendo por sus tres primeros álbumes, con mucha más profusión en el tercero.

Aquí nos encontramos a la banda en su pico creativo, o en uno de ellos. La prueba la encontramos nada más leer los créditos: no hay ni una sola versión. Tenemos ni más ni menos que once temas de Ray Davies y uno coescrito con su hermano Dave. Canciones que se salen del rhythm & blues puro que practicaban hasta hacía muy poco para teñirse de pop barroco o guitarrero y de una psicodelia de la que era imposible escapar en esos años.

Teniendo en cuenta el multicromatismo inalcanzable de obras hermanas de ese mismo año como Revolver (The Beatles), Aftermath (The Rolling Stones) o Pet Sounds (The Beach Boys), debemos sentenciar que Face to Face no puede ganarles en su terreno, el de la psicodelia más expresiva y mágica que se haya hecho nunca. No, el cuarto de los Kinks juega a otra cosa. A la sátira, a la sonrisa torcida, al retrato descarnado de una sociedad muchas veces idealizada, de un estilo de vida y una supuesta flema que no siempre son lo que parecen.

Y haciendo esto, Ray Davies descubre el santo grial que le iba a acompañar durante el resto de su carrera. Como rockero despendolado no estaba mal, pero como cronista jocoso y socarrón... Ahí no tenía rival posible.

★★★★☆

A1 Party Line 2:35
A2 Rosy Won't You Please Come Home 2:34
A3 Dandy 2:12
A4 Too Much on My Mind 2:28
A5 Session Man 2:14
A6 Rainy Day in June 3:10
A7 House in the Country 3:03
B1 Holiday in Waikiki 2:52
B2 Most Exclusive Residence for Sale 2:48
B3 Fancy 2:30
B4 Little Miss Queen of Darkness 3:16
B5 You're Lookin' Fine 2:46
B6 Sunny Afternoon 3:36 ✠
B7 I'll Remember 2:27
Total: 38:31

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