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viernes, 5 de junio de 2026

La tierra de los pantanos

Bayou Country (Creedence Clearwater Revival, 1969)
 
 
SWAMP ROCK. John Fogerty y los suyos nunca han sido de psicodelias. Siempre han estado más a gusto al lado de la raíz y el rajo. A pesar de que también les ha gustado meterse en faena y venerar al estertor del feedback. A pesar de esos trips carnosos que son "Graveyard Train" y "Keep on Chooglin'". Pues a pesar de todo eso, la tradición se acaba imponiendo y acaba siendo el ingrediente principal incluso en esos experimentos.
 
Con este baile de extremos podríamos describir muy bien el segundo disco de la Creedence. Un trabajo que ahonda en lo ya esbozado en su estreno apenas unos meses antes. Pero que ahonda de manera magistral para acercarlos aún más a la idea de obra maestra que perseguía un John Fogerty en estado de gracia. Después de este álbum vendrían cinco más en menos de tres años. Un ritmo vertiginoso que obedecía a la obsesión del líder por no dejar de ser relevantes ni por un instante. Una obsesión que le llevó a seguir un ritmo de trabajo imposible al que nunca llegaron a engancharse los demás y que acabó por disolver la banda en un suspiro.
 
Aunque es, como he dicho, su segundo álbum, en este Bayou Country es donde podemos ver el principio de muchas cosas. Aquí es donde empiezan a tomárselo en serio de verdad y donde entregan su primer exitazo a nivel planetario: una "Proud Mary" que lo cambió todo para ellos y que, más que posiblemente, fue la culpable del ritmo de trabajo implacable que impuso Fogerty desde este momento.
 
Por todo esto, Bayou Country es tan importante y también por esto y más cosas es tan disfrutable. Porque es directo, pero elaborado; epidérmico, pero reflexivo; y porque combina a la perfección los momentos más inmediatos y efervescentes con los más largos e hipnóticos. Una mezcla de rock sureño, country y soul que, bien hecha, es la clave del éxito para cualquier banda de raíces con pretensiones de perdurar. Que durar, duraron poco, pero su estela... Esa sí que se extiende y se alarga sin atisbos de agotamiento. Por algo será. 
 
★★★★☆
 
A1 Born on the Bayou 5:10
A2 Bootleg 2:58
A3 Graveyard Train 8:32
B1 Good Golly Miss Molly 2:39
B2 Penthouse Pauper 3:37
B3 Proud Mary 3:07
B4 Keep On Chooglin' 7:40
 
Total: 33:43
 

jueves, 2 de febrero de 2017

El entierro de la sardina

Mardi Gras (Creedence Clearwater Revival, 1972)

ROOTS ROCK. El séptimo disco de la Creedence siempre será el bicho raro, la oveja negra de una de las familias más ilustres del rock. Una obra que venía con tara desde el mismo origen. Tom había dejado el grupo harto de la dictadura de su hermano. Y John, no se sabe si por venganza o por liquidar el grupo para iniciar su carrera en solitario, impuso esta vez que todos los que quedaban a bordo debían colaborar de manera igualitaria. El resultado, tres canciones por barba y una versión para dar forma a un disco correcto sin más. Lo peor de "Mardi Gras" es que no es un mal disco, no. Es simplemente un disco que deja indiferente, con sus buenos momentos y un nivel bastante aceptable. Sí, la Creedence también había caído en la rutina y la relación no tenía visos de arreglo. Nos tenían muy mal acostumbrados y esto podría estar bien para otros pero jamás para ellos.

El canto de cisne de CCR es otro ejemplo de que a veces la democracia no es lo más deseable. En el arte al menos. Lo saben Robert Smith y Jim Morrison entre muchos otros. Y creo que John Fogerty lo aprendió con este disco. Si es que no lo hizo a posta como ya he dicho. La cuestión es que los temas firmados por este son, con mucho, lo mejor del disco. Los que compusieron voluntariosamente, y parece que casi obligados, Stu Cook y Doug Clifford palidecen al lado de los del cantante. Salvaría quizás "Tearin' Up the Country" y "What Are You Gonna Do". Lo demás navega entre lo mediocre y lo bochornoso (ese "Sail Away") y no pueden alcanzar como digo a muescas notables en el revólver de Fogerty como son "Looking for a Reason", "Someday Never Comes" y "Sweet Hitch-Hiker". Claro que siendo justos admitiremos que influye el hecho de que John sólo cante en sus composiciones y en la versión de rigor, una descafeinada "Hello Mary Lou". Se negó en redondo a poner voz a los temas escritos por bajista y batería y cada uno cantó los suyos. Con eso ya parten con desventaja, aunque la verdad, no puedo culparle por ello.

"Mardi Gras" supuso el fin a una carrera frenética. El grupo se consumió en sólo cuatro años habiendo publicado siete discos. Apartando este, auténticas joyas para atesorar. No tuvieron el mejor colofón posible, cierto, pero de alguna forma había que cortar un ritmo de producción a todas luces insoportable para cualquier ser humano. John Fogerty aparte, por supuesto.

★★★☆☆

A1 Lookin' for a Reason 3:25
A2 Take It Like a Friend 2:58
A3 Need Someone to Hold 2:59
A4 Tearin' Up the Country 2:13
A5 Someday Never Comes 3:59
B1 What Are You Gonna Do 2:51
B2 Sail Away 2:25
B3 Hello Mary Lou 2:11
B4 Door to Door 2:07
B5 Sweet Hitch-Hiker 2:56
Total: 28:04

martes, 17 de enero de 2017

La vorágine

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  Cosmo's Factory (Creedence Clearwater Revival, 1970)

SWAMP ROCK. Cinco discos en dos años. Las locuras que se hacían entonces. ¡Y qué cinco discos! Cinco álbumes impecables de blues rock entre la pradera y el pantano. De ellos este es su colofón, la obra magistral, el espejo, la joya. La crítica y el público coinciden en que después de este Cosmo's Factory se iniciaría el declive.

¿Y qué hace de este quinto álbum algo tan especial? En realidad no deja de ser más de lo mismo. Rock & roll a chorro, efluvios fuertes de la ciénaga, raíces, blues y soul sin refinar. ¿Entonces? Se me ocurre que el secreto está en la autoridad, en el sonido, en la convicción con la que sueltan un temazo detrás de otro. Eso, convicción suprema, es lo que escupen sin resuello joyas de electricidad casi power pop ("Up Around the Bend"), medios tiempos made in heaven ("Lookin' Out My Back Door"), ejercicios fangosos espesos y movedizos ("Ramble Tamble", "Run Through the Jungle"), cantos rockabilly vibrantes y primigenios ("Before You Accuse Me", "Travelin' Band", "Ooby Dooby", "My Baby Left Me") y baladones de rompe y rasga ("Who'll Stop the Rain", "Long As I I Can See the Light"). 

No quisiera olvidar, y por ello hago una mención aparte, a la enésima versión, esa demostración definitiva de que CCR fueron imperiales en este noble arte. Un arte demasiado poco valorado porque parece que cualquiera puede hacerlo. Nada más escuchar lo que le hacen a "I Heard It Through the Grapevine", con esa parte central que juega entre la epifanía y la psicodelia, sientan las bases sobre cómo hay que apropiarse de una canción para no tener que devolverla jamás. No es la única versión del disco pero sí la más rotunda. Un motivo más, otro para encumbrar a Cosmo's Factory como uno de los mejores álbumes de la historia. Ni más ni menos.

 

A1 Ramble Tamble 7:09
A2 Before You Accuse Me 3:24
A3 Travelin' Band 2:07 ❤
A4 Ooby Dooby 2:05
A5 Lookin' Out My Back Door 2:31 ❤
A6 Run Through the Jungle 3:09
B1 Up Around the Bend 2:40 ❤
B2 My Baby Left Me 2:17
B3 Who'll Stop the Rain 2:28 ❤
B4 I Heard It Through the Grapevine 11:05
B5 Long as I Can See the Light 3:33

Total: 42:28

El nombre del disco viene del almacén donde ensayaban en sus primeros tiempos. El local fue bautizado así por el batería debido al ritmo de trabajo al que eran sometidos por parte de John Fogerty. Como el ritmo de producción de una fábrica (factory).

El álbum no sólo fue exitoso artísticamente, no en vano, es ampliamente considerado su obra maestra. También fue el disco que más arrasó en las listas y el que más vendió, lo cual es decir mucho porque el nivel de éxito del grupo siempre fue muy elevado.

A finales de ese año, Tom, hermano mayor de John Fogerty, dejaría la banda. Las fricciones siempre habían sido una constante desde el comienzo. Ni el ritmo de trabajo que exigía el menor de los Fogerty ni su papel dominador en el grupo eran del agrado del resto. Tom se mostraba especialmente molesto y decidió abandonar tras la edición de su disco posterior, Pendulum (1970). El papel de manager del grupo que siempre se había arrogado John no ayudó precisamente.

¿Os recuerda "Travelin' Band" ligeramente a "Good Golly Miss Molly" de Little Richard? No sois los únicos. La banda tuvo que enfrentarse a una demanda por plagio en 1972. Ganó la Creedence al final.

lunes, 16 de enero de 2017

El no parar

Willy and the Poor Boys (Creedence Clearwater Revival, 1969)
 

ROOTS ROCK. En el cuarto nos encontramos a una Creedence perfectamente aposentada en su trono. Disfrutando tranquilamente de sus habilidades y su arte. En el tercer álbum en el mismo año no se aprecian síntomas de agotamiento. Ahora sabemos el plan dictatorial de John Fogerty desde que abandonaron el apelativo The Golliwogs. Su obsesión por tener presencia constante en las listas impuso este ritmo de producción tan asesino. No olvidemos que además de los discos, el grupo seguía de gira constante. De aquí surgirían los primeros rifirrafes entre John y el resto del grupo, un anuncio de futuras exigencias democráticas. Por supuesto, cuando hablamos de un genio como Fogerty, la democracia se acaba traduciendo en un bajón cualitativo palpable. Nada de eso parece intuirse aún aquí.

En este disco, como venía siendo costumbre, vuelven a ofrecer dos tótems fundamentales del cancionero norteamericano. "Fortunate Son" con su propulsión soul incendiaría las listas y se convertiría en uno de los alegatos antibélicos fundamentales en plena guerra de Vietnam. El otro momento clave sería "Effigy", un ejercicio adusto y plúmbeo en el que John Fogerty volvía a poner su guitarra de punta. Sin duda uno de los temas más originales e intensos del grupo. También habría que mencionar la apertura con una pegadiza "Down on the Corner", de cuya letra sacaron el título del disco, "Cotton Fields" robada a Leadbelly con ese dulce y maravilloso estribillo o una llamativa adaptación de la tonada tradicional "The Midnight Special".

CCR seguían jugando en su liga, muy lejos de los cientos de medianías que pretendían alcanzar su sombra. Este "Willy & the Poor Boys" suponía tanto el broche perfecto para su tríada del 69 como el enganche ideal entre sus dos obras maestras. Sí, aún había más por disfrutar, y si meses antes ya se habían vaciado en ese maravilloso "Green River" (1969), todavía serían capaces de dejarnos más ojipláticos aún con su siguiente trabajo en 1970. Eso, por supuesto, será otra historia. Una maravillosa historia que no empaña el arte que los californianos derramaron aquí. Una vez más.
 
★★★★☆
 
A1 Down on the Corner 2:43
A2 It Came Out of the Sky 2:58
A3 Cotton Fields 2:53
A4 Poorboy Shuffle 2:25
A5 Feelin' Blue 5:05
B1 Fortunate Son 2:20
B2 Don't Look Now (It Ain't You or Me) 2:08
B3 The Midnight Special 4:10
B4 Side o' the Road 3:21
B5 Effigy 6:28
Total: 34:31

sábado, 14 de enero de 2017

El río

Green River (Creedence Clearwater Revival, 1969) 
 
 
SWAMP ROCK. Green River es la euforia pantanosa elevada a grado sumo. El tercer disco de la gloriosa Creedence refulge como una joya mostrenca en el canon norteamericano. Entre raíces y fango bulle esta colección de canciones espinosas y eléctricas a las que solo la voz rajada y brutal de John Fogerty podía hacerles justicia.

La canción titular y "Bad Moon Rising" son los estandartes portentosos, pero no los únicos motivos de regocijo. Este Río Verde fluye majestuoso e imperial por entre parajes de leyenda demasiado numerosos como para ser enumerados. Ni siquiera un tramo final algo más discreto puede manchar la reputación de esta obra. Sobre todo cuando son capaces de volver a canibalizar un clásico del soul para cerrar con tremenda autoridad. Sí, la reputación de este disco precede a su fantástica realidad. En él cohabitan guitarras acústicas con solos de vértigo marca de la casa, las melodías brotan de la misma tierra y todo acaba epatando al oyente más escéptico para engancharlo para siempre a la maquinaria dorada de estas leyendas del rock.

Rock sureño, rock de raíz, rock del pantano, las etiquetas se quedan cortas para definir esta música, torrencial como indica el título, sugerente, emotiva e imposible de confinar. "Tombstone Shadow", "Lodi", "Commotion", "Wrote a Song for Everyone"... Aquí están absolutamente todas las virtudes de un grupo genial que, no lo olvidemos, fue producto casi exclusivo de la dirección de John Fogerty. No sé cómo habrían sido las cosas sin el resto de miembros, pero sin John, sencillamente nada de esto habría sido posible. Bayou Country (1969) ya fue magnífico, pero es que este lo acaba superando, algo que parecía impensable y que encima no iba a suponer el cénit del grupo. No le demos más vueltas. A veces las cosas son así de increíbles.
 
★★★★
 
A1 Green River 2:31
A2 Commotion 2:37
A3 Tombstone Shadow 3:36 ❤
A4 Wrote a Song for Everyone 4:55
B1 Bad Moon Rising 2:17 ❤
B2 Lodi 3:08 ❤
B3 Cross-Tie Walker 3:17
B4 Sinister Purpose 3:19
B5 The Night Time Is the Right Time 3:07
Total: 28:47

martes, 10 de enero de 2017

¿Quién puede querer ser un Golliwog?

Creedence Clearwater Revival (Creedence Clearwater Revival, 1968)


ROOTS ROCK. Los de John Fogerty la liaron justo cuando se cambiaron el nombre. Casualidad o no, fue cambiar ese obtuso The Golliwogs por ese glorioso (bien lo sabemos ahora) Creedence Clearwater Revival, y amasar el éxito que quizás siempre habían merecido.

Todo empezó a funcionar con "Suzie Q", a la manera de Dale Hawkins, y amplificada hasta los 8 minutos y medio. Un temazo donde John Fogerty demuestra el poder tremebundo de su guitarra y de esa garganta rajada y portentosa. El single tuvo que ser partido en dos para entrar en el siete pulgadas de rigor. Una carnicería que no permitía disfrutarla en toda su gloria. Para eso había que agenciarse el LP, algo que valía la pena a todas luces. Así, entre otras cosas, se podía disfrutar de la otra maravilla del disco. Otra versión, esta vez de Screamin' Jay Hawkins. Parece mentira cómo desde estos primeros instantes son capaces de merendarse todo un "I Put a Spell on You" y hacerlo suyo a base de rajo, electricidad y negrura. Será porque estaban más que curtidos ya o porque tenían un talento sobrehumano, la cuestión es que el sonido que destilan aquí ya es abrumador.

Curiosamente (o no) hemos destacado dos versiones como lo mejor de este estreno y dejémonos de eufemismos. Efectivamente, estos dos temas están muy por encima de los demás y se han ganado para siempre un lugar de honor dentro de su cancionero y la música popular. Dicho esto, tampoco quiero que parezca que estamos ante el típico disco de versiones de clásicos del rock 'n' roll que graba el grupo para foguearse mientras le llega la madurez para empezar a grabar sus propios temas. No critico ese enfoque. Los mismos Beatles o los Stones empezaron así y no les fue muy mal que digamos pero esto es otra cosa. Es la puesta de largo de un grupazo o mejor de un artistazo como John Fogerty, que es el que ha escrito el 99% del material propio del grupo. Aquí hay tres versiones y cinco temas propios, los cuales a pesar de lo dicho tampoco son meras comparsas. Son rugosos, eléctricos y con mucho soul. Una prueba de poder que hace a este disco más que interesante, indispensable.
 
★★★★☆
 
A1 I Put a Spell on You 4:25
A2 The Working Man 3:02
A3 Suzie Q 8:34
B1 Ninety-Nine and a Half (Won't Do) 3:35
B2 Get Down Woman 3:02
B3 Porterville 2:13
B4 Gloomy 3:48
B5 Walk on the Water 4:16
Total: 32:55

lunes, 9 de enero de 2017

perVERSIONES #26: el hechizo infinito

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Tratamos con material muy noble. "I Put a Spell on You", original de Screamin' Jay Hawkins, merecedora de entrar en el Salón de la Fama con honores, fue grabada en 1956. La versión punzante y cruda de su autor es de órdago, poblando los sueños húmedos de multitud de artistas que hicieron suya esta tonada inmortal. Mencionaremos tres ejemplos que me tocan la fibra.

En primer lugar destacaría la versión con la que Nina Simone abre su disco de 1965 y que se titula, sí, "I Put a Spell on You". Solemne y profunda, apabulla desde la entrada de esas orquesta que amenaza con envolverte para siempre.

Tampoco se queda atrás el intento de John Fogerty y su Creedence Clearwater Revival. Una vez más la usan para abrir el disco, en este caso su debut de 1968. Con su mezcla de temblor y rugosidad blues, la hacen suya por derecho. Impresionante.

Como impresionante es la apropiación que hace Marilyn Manson, versión brutal que aparece en la banda sonora de "Lost Highway" (David Lynch, 1997) además de en su disco "Smells Like Children" (1995). Aquí le dan la vuelta al tema a base de contundencia siderúrgica que, vale, le quita todo el roll al tema, pero lo lleva a una dimensión desconocida en cuanto a oscuridad y barbarie.