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sábado, 8 de junio de 2024

Temerario

Fearless Movement (Kamasi Washington, 2024)
 

JAZZ ULTRATERRENO. Kamasi lo vuelve a hacer y crea un álbum con el gigantismo como leit motif. Empieza ya desde la vorágine con una "Lesanu" en la que conjura al Sun Ra más subterráneo y terrenal. Al más africano. Tanto es así, que si alguien había hablado de Fela Kuti al glosar las influencias de Washington, aquí habría que moverse un poco al este del continente para señalar directamente al ethio-jazz que facturaron titanes como Gétatchèw Mèkurya o Mulatu Astatke.

Un detallazo que te deja tiritando en sus casi diez minutos, pero nada más que el comienzo de una travesía jugosa y ecléctica hasta el paroxismo. Exactamente lo que esperamos del jazzman californiano, pero que no por ello debemos dejar de celebrar como el regalazo que supone. Un discazo gigantesco, sí, lo he dicho otra vez, en el que lo cósmico late con una fuerza inusitada, lo ritual se enrosca como nunca, y en el que se atreve a meter hip hop, así, sin tapujos, y a colaborar con un inconmensurable George Clinton, figura totémica que parece no tener fin.

Así, entre tanta brillantez y tanta voluptuosidad, esta hora y media escasa se pasa con poca pena y toneladas de gloria. Curiosamente, que la duración se haya reducido a la mitad desde su primera referencia oficial no es algo que haya que celebrar per se. Este último disco del californiano sigue estirándose y haciendo notar sus dimensiones en todo momento. Podría parecer que al lado de sus hermanos mayores nos iba a resultar mucho más liviano, y aunque algo sí que se nota, no sentimos el alivio de un álbum que se nos vaya volando ni que se disipe antes de que nos demos cuenta. Para disfrutar de este obrón sigue siendo necesario tener la disposición necesaria, sentarse y escuchar de manera activa y paciente. Eso sí, si encontramos ese estado de ánimo a la hora de enfrentarnos a él, vamos a disfrutar de un candidato firme a mejor disco del año y casi diría que de la década. Sí, en esos niveles nos movemos con Mr. Washington.

★★★★☆

1 Lesanu 9:22
2 Asha the First 7:46 feat. Thundercat, Taj Austin, Ras Austin
3 Computer Love 9:26 feat. Patrice Quinn, DJ Battlecat, Brandon Coleman
4 The Visionary 1:10 feat. Terrace Martin
5 Get Lit 3:26 with George Clinton & D Smoke
6 Dream State 8:39 with André 3000
7 Together 5:34 with BJ the Chicago Kid
8 The Garden Path 6:40
9 Road to Self (KO) 13:25
10 Interstellar Peace (The Last Stance) 5:04
11 Lines in the Sand 7:25
12 Prologue 8:19
Total: 86:16

miércoles, 29 de mayo de 2024

Así en el cielo como en la tierra

Heaven and Earth (Kamasi Washington, 2018)
 

JAZZ DE COMBATE. La tentación está ahí. Admitamos que tachar a este álbum de continuista, a tres años de esa erupción que fue The Epic (2015), es casi inevitable en cuanto cae en nuestras manos. Otro trabajo de duración monstrenca, algo más suavizada en su edición original, aunque igualmente mastodóntica con la adición de ese volumen extra, que tituló The Choice, a las ediciones en LP y CD. Por nuestra parte nos limitaremos a deglutir las casi dos horas y media de los dieciséis temas que componen la versión original en streaming del cuarto disco del saxofonista californiano.

Es esa duración, las cuerdas y las ansias absolutistas a la hora de endosarnos la magnificencia del sonido más endiosado en su estado más bombástico lo que lo atan irremisiblemente a su hermano mayor. Un supuesto defecto que ya quisieran muchos, aunque junto a los adoradores del mito instantáneo, los cuales sitúan a esta obra como la octava maravilla, también nos encontramos a los quisquillosos de rigor, esos que siempre van a creerse especiales y que no soportan que alguien pueda ser más listo, habilidoso o creativo que ellos. Para ellos este disco simplemente no está a la altura y se enfanga en su monotonía y en un contenido político más bien contestatario y, según ellos, panfletario. En no pocas ocasiones me he visto inmerso en ese segundo grupo, lo admito. No aquí. Esto es demasiado mayúsculo como para ponerle pegas.

Y finalmente, ¿se diferencia lo suficiente de su hermano mayor como para que merezca la pena? Absolutamente. Las composiciones cuentan con un componente cósmico más evidente y exagerado, con sonidos que parecen venir directamente de las estrellas. Además, Kamasi ahonda más profundamente en la fusión propiamente dicha, esto es, tal y como la entendemos los que hemos crecido en los 80. Una fusión en la que manda el funk y el ritmo sobre todas las cosas. 

Con estos ingredientes, Kamasi Washington se marca un álbum brutal. Otro más. Una pieza inapelable que colocar en su altar de reliquias a adorar. Y es curioso, porque con esos ropajes y esos manierismos que se marca, da la sensación de que todo lo que hace es más postizo que otra cosa. Pero no, aquí todo está construido en base a la verdad y autenticidad más absolutas. Si te parece sospechoso en su perfección, es porque su factura inmaculada ha sido trabajada a conciencia por un artesano que sabe perfectamente lo que se hace. No lo duden. Barbaridad. Una vez más.

★★★★☆

Earth
1.1 Fists of Fury 9:43
1.2 Can You Hear Him 8:54
1.3 Hub-Tones 9:10
1.4 Connections 8:24
1.5 Tiffakonkae 9:24
1.6 The Invincible Youth 9:53
1.7 Testify 5:44
1.8 One of One 9:50
 
Heaven
2.1 The Space Travelers Lullaby 10:31
2.2 Vi Lua Vi Sol 11:07
2.3 Street Fighter Mas 5:58
2.4 Song for the Fallen 12:41
2.5 Journey 8:51
2.6 The Psalmnist 7:18
2.7 Show Us the Way 6:51
2.8 Will You Sing 10:13
Total: 144:32

lunes, 27 de mayo de 2024

La apoteosis

The Epic (Kamasi Washington, 2015)
 

JAZZ ESPIRITUAL. Kamasi Washington, la sensación del jazz del nuevo milenio, se mueve entre los entendidos en una continua dicotomía imposible. Los aficionados que lo han escuchado con atención no consiguen ponerse de acuerdo. ¿Lo que hace el saxofonista en este disco es mucho más que simple jazz? ¿O por el contrario se queda corto y su música nunca podrá llamarse jazz por pura incapacidad? Ahí queda lanzado el reto de responder al enigma con estas casi tres horas de música espiritual, torrencial y única por encima de todas las dudas que pueda suscitar.

The Epic hace honor a su título en cada detalle. Para empezar, estamos ante un álbum triple (tanto en CD como en vinilo) que se alarga hasta rozar las tres horas de duración. Y para acabar, el espectro que pretende abarcar Washington aquí es, cómo no, de unas dimensiones tan mastodónticas como su duración. Un debut que ya llega con una vitola de obra magna que no le va grande en absoluto. Basta con disfrutar del primer volumen, The Plan, para darse cuenta de que el conocimiento que Kamasi tiene del jazz más clásico supera con creces sus ya de por sí superlativas habilidades con el instrumento. Sí, déjense de zarandajas. De que si falla en los solos por una falta de elasticidad que le hace abusar del sota, caballo y rey y de lo previsible. Su soplido, su entrega, su delicadeza y su furia son sencillamente colosales. No hay que ser un erudito para darse cuenta.

Más que tratar de emular a esa deidad particular que ha encontrado en San John Coltrane, Washington continúa su legado y se erige en el perfecto depositario de su herencia. Escuchen, sin ir más lejos, maravillas como esa "Change of the Guard", con la que abre fuego, para entender de lo que hablo. Todo un resumen de jazz modal, espiritual, libérrimo y también de una fusión salvaje que solo los mejores han sabido dotar de sentido. Es cierto que Kamasi no es el innovador furibundo que algunos nos pintan, pero no es menos cierto que juega con la tradición a su antojo para producir otra cosa, una celebración, una catarsis, yo qué sé. Lo que sí que veo claro es que, innovando o no, buscando nuevos caminos o asfaltando los ya más que transitados, Washington ha salvado al jazz y le ha dado una nueva vida cuando casi nadie se lo esperaba.

Así, en el segundo volumen, The Glorious Tale, parece seguir los pasos del Trane postrero, el del free jazz y los conciertos en Japón. Ese que parecía querer partir las notas en mil pedazos a base de reventar su saxo con toda la potencia de sus pulmones. Y en la tercera rodaja, The Historic Repetition, pegaría que nos sumiera en una pura hecatombe de jazz fusión, aunque no sea exactamente así. Algo hay, eso sí, pero al final no podemos delimitar los estilos separándolos en cada volumen como si de compartimentos estancos se tratara. Todo en The Epic está multiplicado hasta el infinito y esparcido por cada uno de sus recovecos. ¡Y gracias a Sun Ra que está en los cielos! Así podremos perdernos una y otra vez en una obra, no diría que poliédrica, pero sí que inabarcable en su enorme y divina magnitud. Desde ya, uno de los mejores discos de este siglo que no ha hecho más que empezar.

Volume 1 - The Plan
1.1 Change of the Guard 12:16
1.2 Askim 12:35
1.3 Isabelle 12:13
1.4 Final Thought 6:32
1.5 The Next Step 14:49
1.6 The Rhythm Changes 7:44
 
Volume 2 - The Glorious Tale
2.1 Miss Understanding 8:46
2.2 Leroy and Lanisha 9:24
2.3 Re Run 8:20
2.4 Seven Prayers 7:36
2.5 Henrietta Our Hero 7:14
2.6 The Magnificent 7 12:46
 
Volume 3 - The Historic Repetition
3.1 Re Run Home 14:06
3.2 Cherokee 8:14
3.3 Clair de Lune 11:08
3.4 Malcolm’s Theme 8:41
3.5 The Message 11:09

Total: 173:33

Kamasi Washington había amasado una fama jugosa como músico de sesión y colaborador de lujo antes de lanzar su primer álbum. O al menos antes de lanzar su primer álbum con una discográfica al uso, que es este que nos ocupa. Antes se había autoeditado dos discos sin apenas difusión.

Su participación en los momentos más rutilantes que ha dado la música negra en los últimos años fue clave a la hora de encontrar esa transversalidad para la que su música parece haber nacido. To Pimp a Butterfly (Kendrick Lamar, 2015) es la obra más rutilante en la que ha contribuido, pero no es la única. Sus colaboraciones con Flying Lotus, Wayne Shorter o St. Vincent, por nombrar unas pocas, dan fe de lo bien cotizado que estaba su saxo mucho antes de reventar la banca con The Epic.


Esto no le ha impedido echar una mirada al pasado para imbuirse del aliento de los más grandes. John Coltrane habita cada rincón de este álbum y de toda la música del californiano. También Wayne Shorter, Pharoah Sanders, Alice Coltrane, Fela Kuti o ese Sun Ra del que toma su obsesión espacial y nos la vierte, no solo en la maravillosísima portada, sino en unos desarrollos pensados para alcanzar las mismas estrellas. Ya lo sabíamos: Space is the place, pero qué bueno que nos lo recuerden así.

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