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viernes, 7 de agosto de 2026

Noctámbulos

Nighthawks at the Diner (Tom Waits, 1975) [DIRECTO]
 

JAZZ CLUB. Este excelente directo supera toda idea preconcebida sobre este subgénero. Sí, he dicho "directo", a pesar de que, para muchos, esto no sea más que un disco grabado en el estudio con público. Y es que yo lo veo clarísimo: si colocas mesas en el estudio para que parezca un club de jazz, invitas a gente para que presencie la grabación —y grabas sus reacciones— y registras en directo la actuación de Tom Waits y la banda sin apenas sobregrabaciones... Lo siento, amiguitos, pero esto es un disco en directo, y el mejor de ese tipo que el de Pomona haya grabado nunca. Ya saben, blanco y en botella...

No solo es un directo por los mimbres del propio producto. Es que es ponerlo y sumergirte en el ambiente de un club de jazz lleno de humo y vapores etílicos. Y aunque tanto recitado arrastrado podría resultar pesado, vence la actitud, la dicción dejada y cercana, la sensación de viveza, la celebración y el relax en un disco que te transporta, pero que tiene un problema: no se puede dejar de fondo. En ese caso se puede hacer infumable. Te exige una atención absoluta. Es la única forma de apreciar el humor retorcido del genio, ese masticar de palabras sobre contrabajo y piano, o esa batería que se esconde y aparece como un fantasma nocturno. 

Como he señalado arriba, estamos ante una grabación gloriosa y no delante de un disco en directo al uso. Por muchos motivos. En realidad, no es un álbum al uso: está grabado en vivo, sí, pero las canciones son nuevas, no la típica sucesión de éxitos; cambia la energía por el humo de garito y la mística nocturna de un puñado de acólitos que, más que atender al espectáculo del Santo Bebedor, lo acompañan en un trance inspirado, volátil, improvisado y genial. Casi diría que más que un disco es una experiencia inmersiva. Razones de peso que, unidas a la valentía que supone sacar un producto así, hacen que estemos ante el primer punto y aparte en una discografía incomparable.

★★★★☆

A1 (Opening Intro) 2:59
A2 Emotional Weather Report 3:43
A3 (Intro) 2:18
A4 On a Foggy Night 3:49
A5 (Intro) 1:55
A6 Eggs and Sausage (In a Cadillac With Susan Michelson) 4:13
B1 (Intro) 3:22
B2 Better Off Without a Wife 3:53
B3 Nighthawk Postcards (From Easy Street) 11:27

C1 (Intro) 0:55
C2 Warm Beer and Cold Women 5:21
C3 (Intro) 0:48
C4 Putnam County 7:34
C5 Spare Parts I (A Nocturnal Emission) 6:23
D1 Nobody 2:49
D2 (Intro) 0:41
D3 Big Joe and Phantom 309 6:30
D4 Spare Parts II and Closing 5:14

Total length: 73:54 

Noctámbulos (Edward Hopper, 1942) es la referencia obligada cuando hablamos de este disco. Y eso que lo que suena tiene poco que ver con una hipotética banda sonora de dicho cuadro. Hay demasiado bullicio, demasiada interacción entre el cantante y un público que, según la pintura, no debería ni estar ahí.

 

Y sin embargo, no solo el título del álbum nos remite directos al cuadro. La atmósfera que nos pinta, aun con su algarabía, nos habla de nocturnidad, complicidad y alevosía. De esa hora del lobo que precede al alba en la que no podemos encontrar nada bueno en las calles. A ese sentimiento de nostalgia masticable y soledad infinita capaz de acabar con cualquiera.

En definitiva, como el cuadro. No tanto como querríamos, lo admito, pero sí lo suficiente como para que no lo pase por alto.

jueves, 6 de agosto de 2026

Náufragos del asfalto

The Heart of Saturday Night (Tom Waits, 1974)
 

PIANO BAR. Closing Time (1973) mostraba la soledad del bebedor de una manera casi nostálgica. El naufragio de un alma que aletea entre la ternura y lo insoportable de tener que entenderse con lo que pasa dentro de tu propia cabeza. Esta continuación, sin embargo, empieza con la euforia contenida del que parte en su singladura a través de la noche. Con todas las esperanzas y anhelos intactos, preparados para ser compartidos con tu caterva de perdedores favorita. Pero eso no es más que el principio. Las cosas se van torciendo y el rumbo se va perdiendo conforme avanza el álbum para dirigirse sin remedio al mismo punto en el que empezábamos en el anterior —"The Ghosts of Saturday Night (After Hours at Napoleone's Pizza House)". Aun así, en The Heart of Saturday Night, el bar todavía está abierto. Aún podemos oler la camaradería y el calor humano.

Siguiendo con la comparación, necesaria si tratamos a estos dos primeros discos como el díptico que muchos percibimos, diría que es en esos aspectos en los que el segundo da un paso adelante, en el hecho de contarnos una noche de farra sin tapujos, pero con un cariño infinito hacia los personajes que la componen. Como si de una Odisea en miniatura se tratara, Waits emprende un pequeño regreso a su Ítaca personal, que el cantautor sitúa en un Napoleone's Pizza House que conocía bien de su etapa como friegaplatos.

Todo esto no significa que este segundo disco sea superior al primero. Closing Time gana claramente en la cercanía que transmiten unas canciones, menos marinadas en jazz que las de su hermano pequeño, y más abiertas al folk, al blues y hasta al soul. Por eso, aunque The Heart of Saturday Night sea más maduro y cuente con un hilo narrativo mejor hilvanado, Closing Time se nos muestra más redondo y compacto. Eso convierte a este último en un álbum más querido entre los aficionados, aunque para muchos, y me incluyo, la diferencia no esté tan clara y nos cueste horrores decantarnos por uno u otro. Lo que solo quiere decir que los dos son muy buenos y que Waits empezó, cómo no, por la puerta grande.

★★★★☆

A1 New Coat of Paint 03:23
A2 San Diego Serenade 3:30
A3 Semi Suite 3:29
A4 Shiver Me Timbers 4:26
A5 Diamonds on My Windshield 3:12
A6 (Looking For) The Heart of Saturday Night 3:53
B1 Fumblin' With the Blues 3:02
B2 Please Call Me, Baby 4:25
B3 Depot, Depot 3:46
B4 Drunk on the Moon 5:06
B5 The Ghosts of Saturday Night (After Hours at Napoleone's Pizza House) 3:16

Total: 41:28 

Creo que el paralelismo que he establecido con la Odisea (Homero, 750-700 a.C.) no es baladí ni anecdótico. Es cierto que puede pesar mucho la diferencia entre la épica de un texto que apela a la grandeza del ser humano a partir de una empresa titánica y la narración de una noche de juerga a finales del siglo XX. Aparentemente, cualquier conexión entre las dos obras sonará pretenciosa y fútil.

Sin embargo, no me resisto a seguir con mi idea, por loca que parezca. Y es que, por encima de diferencias maximalistas, en el meollo de ambas obras veo una celebración de lo más doméstico dentro de la naturaleza humana. Igual que Ulises ansiaba regresar a su hogar, Waits y sus amigos sienten una necesidad imperiosa de encontrarse a sí mismos a través de la camaradería, el sentido de pertenencia y las ganas de lanzarse a algo tan sencillo y tan difícil, a veces, como es vivir. Una intención que en el caso de Ulises es más profundo y noble y en el caso de nuestros amigos se basa en el más puro hedonismo. Pero, al final, ¿qué es lo que mueve el mundo? No conozco la respuesta, pero a mí este disco me motiva y me hace feliz. Creo que es un buen punto de partida, ¿no creen? 

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viernes, 31 de julio de 2026

I'm a loser, baby...

Closing Time (Tom Waits, 1973)

PIANO BAR. Es la hora del cierre. Los últimos borrachos se desparraman en la barra y el camarero los barre con su escoba hasta la salida. El pianista entona con voz cazallosa la penúltima historia sobre un par de corazones rotos y un coche desvencijado. Martha y Rosie acaban su turno y se cambian de ropa. Les apetecería un helado, pero a estas horas no hay más que whisky. Tal vez el destino se porte hoy y les regale un paseo tranquilo a la luz de esa luna cítrica y así soñar con ese galán de cuento que les saque de este antro. Y el piano sigue sonando, anunciando la hora del cierre, y suena empapado en cerveza y licor barato. Y clarinetes. Y guitarras acústicas. En un compás beodo y lúcido en busca del silencio mortal que cae como una sentencia a la hora del cierre. El tiempo se detiene, las postales nos restriegan el pasado por la cara. ¿Fue realmente un tiempo mejor?. Yo de ti no se lo preguntaría al que ha hecho de este antro su casa. Ahí está, acompañado por un presente sin rostro y aleteando como un pez sobre el suelo sucio mientras espera otra ronda. Seguro que mejora a la anterior. Seguro que no será la última. No hasta la hora del cierre.

★★★★☆

A1 Ol' '55 3:55 
A2 I Hope That I Don't Fall in Love With You 3:52 
A3 Virginia Avenue 3:22 
A4 Old Shoes (& Picture Postcards) 3:41
A5 Midnight Lullaby 3:10
A6 Martha 4:26
B1 Rosie 3:56
B2 Lonely 3:11
B3 Ice Cream Man 3:05 
B4 Little Trip to Heaven (On the Wings of Your Love) 3:55 
B5 Grapefruit Moon 4:46 
B6 Closing Time 3:58 

Total: 45:17

Este disco me remite irremisiblemente a Casablanca (Michael Curtiz, 1942). Demasiado obvio y, a la vez, un poco forzado, aunque si se analiza bien, hay más similitudes que diferencias entre la película y el disco. Es cierto que a la película le falta ese ambiente decadente y casi miserable que sí que exuda el disco. Sin embargo, no podemos obviar el hecho del piano en el bar —representado por Sam en la película—. Un pianista mucho más limpio y sereno en todos los aspectos que la imagen que nos ofrece Waits ya en la misma portada, pero un pianista sentimental hasta las trancas en ambos casos.

 

También está el hecho de que el bar en ambos casos represente la estación de paso de perdedores y borrachos, que en la película podríamos equiparar con agentes secretos en tránsito, espías y ex-presos políticos de renombre. Todos en un ambiente luminoso y casi festivo en la película, y en un entorno más deprimente, lúgubre y casi maloliente en el álbum.

Y por último, está el hecho de que el disco también evoque la soledad más tenaz y desesperanzada, cosa que cuesta vislumbrar en la película. A no ser que nos fijemos en el personaje de Rick, interpretado por Humphrey Bogart, auténtico arquetipo del ser solitario e individualista hasta el extremo.

Con todos estos ingredientes y perspectivas dislocadas y casi contrapuestas, podemos concluir, creo yo, que Closing Time bebe bastante del clásico de Curtiz. Queriendo o no, desde luego, en mi cabeza hay una interconexión que he tratado de explicar por muy loca que pueda parecer. O por demasiado obvia, repito.

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viernes, 3 de enero de 2025

Matones de bar

Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (Tom Waits, 2006) [RECOPILATORIO]

 

CACHARRERÍA. Zambullirse en esta obra es quedar pringado para siempre de todo el óxido y las esencias agridulces de uno de los mayores gigantes de la canción norteamericana. No es este disco triple la mejor puerta de entrada al mundo personal del de Pomona, pero tampoco diría que sea un mal comienzo.

Al fin y al cabo aquí está la esencia sin refinar de todo lo que Waits ha ido trabajando en su discografía. Faltan quizás los aires algo más ortodoxos de sus comienzos, ya que las tres rodajas recapitulan la cara B de su discografía, canciones olvidadas, colaboraciones, versiones y, novedad, hasta treinta de estos temas han sido grabados para la ocasión.

En cuanto a la división, trata de aunar temáticas y ritmos, aunque sin obsesionarse. Así, el primer CD, "Brawlers", recopila los temas más cercanos al blues y al rock; "Bawlers" se centra en temáticas más pesimistas y melancólicas; y "Bastards" se recrea en esos toques más experimentales que siempre acompañan a nuestro esquivo cantautor.

En suma, un discazo para paladear y digerir sin prisas. Una excusa perfecta para picotear aquí y allá del amplio rango estilístico de un autor inimitable, un genio de la chatarra que no olvida sus lazos con el jazz al piano, el blues gran reserva y el rock más cortante. Una gran obra disfrazada de reclamo para muy fans. A su manera logra hacerse imprescindible para cualquiera que pretenda conocer a uno de los grandes genios de nuestro tiempo.

★★★★☆

Brawlers
1.1 Lie to Me 2:10 ✔
1.2 Lowdown 4:15
1.3 2:19 5:02
1.4 Fish in the Jailhouse 4:22
1.5 Bottom of the World 5:42
1.6 Lucinda 4:52
1.7 Ain't Goin' Down to the Well 2:28
1.8 Lord I've Been Changed 2:28
1.9 Puttin' On the Dog 3:39
1.10 Road to Peace 7:17
1.11 All the Time 4:33
1.12 The Return of Jackie and Judy 3:28
1.13 Walk Away 2:43
1.14 Sea of Love 3:43
1.15 Buzz Fledderjohn 4:12
1.16 Rains on Me 3:20
 
Bawlers
2.1 Bend Down the Branches 1:06
2.2 You Can Never Hold Back Spring 2:26
2.3 Long Way Home 3:10
2.4 Widow's Grove 4:58
2.5 Little Drop of Poison 3:09
2.6 Shiny Things 2:20
2.7 World Keeps Turning 4:16
2.8 Tell It to Me 3:08
2.9 Never Let Go 3:13
2.10 Fannin Street 5:01
2.11 Little Man 4:33
2.12 It's Over 4:40
2.13 If I Have to Go 2:15
2.14 Goodnight Irene 4:47
2.15 The Fall of Troy 3:01
2.16 Take Care of All My Children 2:31
2.17 Down There by the Train 5:39
2.18 Danny Says 3:05 
2.19 Jayne's Blue Wish 2:29
2.20 Young at Heart 3:41
 
Bastards
3.1 What Keeps Mankind Alive 2:09
3.2 Children's Story 1:42
3.3 Heigh Ho 3:32
3.4 Army Ants 3:25
3.5 Books of Moses 2:49
3.6 Bone Chain 1:04
3.7 Two Sisters 4:55
3.8 First Kiss 2:40
3.9 Dog Door 2:43
3.10 Redrum 1:12
3.11 Nirvana 2:12
3.12 Home I'll Never Be 2:28
3.13 Poor Little Lamb 1:43
3.14 Altar Boy 2:48
3.15 The Pontiac 1:54
3.16 Spidey's Wild Ride 2:03
3.17 King Kong 5:29
3.18 On the Road 4:14
3.19 Dog Treat [unlisted] 2:57
3.20 Missing My Son [unlisted] 3:38
Total: 189:19

martes, 13 de septiembre de 2016

perVERSIONES #24: síndrome de peter pan



Los Ramones tienen un rosario de versiones monstruoso y de una calidad fuera de toda duda. Una de ellas abre su disco de despedida. "I Don't Want to Grow Up" es especial por ello y por venir de un artista tan alejado de su órbita como Tom Waits. Los neoyorquinos hacen lo que saben y no innovan en una tonada que parece escrita para ellos. Una buena dosis de velocidad y tralla popera para culminar una carrera inigualable a pesar de sus sombras. Con luces como estas es para estar más que orgulloso.


viernes, 9 de julio de 2010

Los ángulos imposibles

Tom Waits es un grande entre los grandes. De los poquísimos que pueden sentarse a tomar café con Bob Dylan, Johnny Cash, Neil Young o su admirado Louis Armstrong. Es un clásico hecho a sí mismo a base de trompazos y abolladuras y su carrera es el sueño de cualquiera que se dedique a la música. No ha sido un camino fácil ni lineal sino un continuo reinventarse para pasar de cantautor jazzy a gurú marciano del funk cubista. 

Una carrera de casi cuarenta años da para mucho, no cabe duda. Sus 20 discos oficiales hasta la fecha (sin contar recopilatorios) se puede decir que han envejecido estupendamente. Y es que están hechos de materiales resistentes al paso del tiempo. Desde el entusiasmo inocente pero sentido de sus inicios cuando el jazz corría por sus venas y su voz recordaba a la de Louis Armstrong ha ido evolucionando a un estilo aglutinador que engloba el funk, el rock, el jazz, el pop, las músicas eslavas, las de entreguerras y en general cualquier cosa que suene rugosa, beoda y emotiva al mismo tiempo. No es fácil catalogar al último Waits, ese vagabundo iluminado que aporrea cualquier cacharro en busca del sonido perfecto, ese perro de la lluvia que nos ladra con la convicción del que sabe que lo tiene. De Santo Bebedor a Genio Dislocado. ¡Bendito viaje!

3 BÁSICOS

Blue Valentine (78) ****1/2
No demasiado apreciado en general, encuentro clarísimo que es lo mejor que grabara en su época en Asylum. A pesar del extenso minutaje de los temas veo evidente (y no entiendo porqué mucha gente no) que es una obra maestra (casi) a la altura de su reventón a mitad de los ochenta. Este clásico es jazz y blues de vieja escuela con un barniz de modernidad que tumba (véase "Red Shoes by the Drugstore"). Es peliculero y emocionante por lo que cuenta más aún que por cómo lo cuenta. Y eso implica que hay que prestarle una atención que no siempre hay ganas o tiempo de dedicarle. Grandioso recorrido por los bajos fondos de los corazones rotos con elegancia, contención y una producción dorada.

Una copla: "Blue Valentines"

Swordfishtrombones (83) *****
Retorciendo a Louis Armstrong estos "trombones-pez-espada" suenan como el sueño de un borracho y enganchan gracias a sus sonidos nuevos y nunca imaginados. Cualquier cosa sirve para ser aporreada, acariciada o rascada en un magma de sonidos y ladridos que reta al oyente en un pulso de chapa y óxido, lija y metal, donde el jazz deja de ser lo que siempre fue para convertirse en la banda sonora del descubrimiento de un planeta por explorar. Aquí Waits firma el punto y aparte más rotundo, visceral y absoluto de su carrera. Su mejor disco y uno de mis favoritos de siempre.

Una copla: "16 Shells from a Thirty-Ought-Six"

Rain Dogs (85) ****1/2
Este favorito de la afición comparte muchas cosas con su predecesor (tal vez demasiadas) pero amplía la paleta y se mete en terrenos sabrosos donde la taberna, el mar y el cementerio son visitados por esos sonidos de hojalata y esos ladridos mágicos que nos seducen. Me ha costado decidirme por él ya que considero que muestra una cara similar a Swordfishtrombones. Podría haber escogido Mule Variations (99) o su recopilación de descartes y demás oscuridades, Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (06), pero para ser sincero este es más redondo y por eso me rindo a su factura.

Una copla: "Hang Down Your Head"

La mejor canción

Como con todos los grandes es asunto espinoso decantarse por un simple trocito de enormidad. Podía haber sido "The Piano Has Been Drinking" o "Hang Down Your Head" o "Muriel" o "Soldier's Things" o "Burma Shave" o tantas y tantas que es inútil tratar de glosarlas. Pues haciendo de tripas corazón me tengo que quedar con la apertura de su glorioso Small Change (76), ese maravilloso "Tom Traubert's Blues" que coge el clásico australiano "Waltzing Mathilda" y lo hace harapos para fabricar un tema de nudo en la garganta y corazón al galope. Solo intenten resistirse a esta toma en directo del 77. Tarea inútil.