Mostrando entradas con la etiqueta grievous angel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta grievous angel. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2023

Cosiendo las alas del ángel caído

Honkey Tonk Masquerade (Joe Ely, 1978)


OUTLAW COUNTRY. Me parecía a mí que la etiqueta de outlaw country iba a bautizar un sonido más pendenciero, más granuja y más crudo. Desde luego no me esperaba que se me apareciera el fantasma de Gram Parsons en varios recodos del paisaje que pinta este álbum. Es lo que tiene la ignorancia, porque nada más investigar un poco, uno se da cuenta de que la etiqueta no tiene nada que ver con el mundo del crimen, sino con un grupo de artistas que, antes que Ely, trataron de darle la vuelta a un estilo musical que se estaba adocenando. Y ese revolcón consistía en aparearlo con el blues, pero también con el rock e incluso con las revoluciones imperantes, The Beatles, Bob Dylan o The Rolling Stones a la cabeza.

Todo esto unido a la necesidad que se autoimpusieron figuras seminales del género como Waylon Jennings, Willie Nelson, Johnny Cash o Kris Kistofferson, y que consistía en escribir sus propias canciones, hace que el fantasma de Parsons del que hablaba cobre todo su sentido y se materialice a tamaño natural. Vamos, que mi imaginación no me había jugado una mala pasada cuando lo veía susurrándole a Joe esas fastuosas "Because of the Wind" o "Tonight I Think I'm Gonna Go Downtown". Lo que no quita que Ely aporte su buena dosis de sal y pimienta para demostrar que su arte no tiene tanto de hereditario como de savia nueva.

Así se nos pasa la media horita y poco que dura este clásico. Sin sudar ni pedir la hora podemos deleitarnos entre galopadas de rock and roll que ni Elvis, coros tabernarios desaforados y baladas que se te clavan como un cuchillo al rojo. Soltadas todas con una autoridad, una euforia y una sabiduría que no encontramos a diario. Por eso Joe Ely, ya sea portador de la llama o el ladrón del fuego, se hace merecedor de ser seguido con pasión y fe ciega. Porque es uno de esos artistas que nada más abrir la boca ya sabes que merecen la pena.

★★★★☆

A1 Cornbread Moon 3:26
A2 Because of the Wind 4:00
A3 Boxcars 4:01
A4 Jericho (Your Walls Must Come Tumbling Down) 2:52
A5 Tonight I Think I'm Gonna Go Downtown 2:11
B1 Honky Tonk Masquerade 3:45
B2 I'll Be Your Fool 2:51
B3 Fingernails 2:10
B4 West Texas Waltz 5:00
B5 Honky Tonkin' 3:26
Total: 33:42

Xxx

DISCOS RELACIONADOS


 

domingo, 26 de febrero de 2023

Cógelo mientras puedas

Pearl (Janis Joplin, 1971)
 

SOUL INFLAMADO. La llamaban "Pearl" como ese fruto pecaminoso que era la niña de La letra escarlata (Nathaniel Hawthorne). Y como esa niña, fue una estrella fugaz que brilló con una luz inmensa y brevísima en un puñado de años dorados. En la transición de los 60 a los 70 parecía que a Janis le urgía algo. Cada disco era una huida hacia delante, un documento que registraba hasta qué punto el blues le ardía en la garganta, en el alma. Este disco supuso un nuevo cambio de músicos y nuevas ambiciones. Una obra de soul incendiado.

Este disco póstumo se tiene habitualmente por su obra maestra. Contenido y desgarrado, es el testamento en el que nos deja algunas de las interpretaciones más impresionantes que grabara (véase "A Woman Left Lonely", "Cry Baby" o "Get It While You Can"). Se ve que pretendía aumentar la variedad respecto a obras anteriores (rock, soul, folk, country, blues) y la paleta multidimensional convence. También puede estar algo sobrevalorado por el hecho de que a veces cueste separar el morbo de la paja. No olvidemos que el disco no está acabado, contiene un tema instrumental al que no dio tiempo a que Janis pusiera voz y un tema a capela que grabara tres días antes de morir. Esta hermosa amputación creo que tiende a marear al seguidor y cegarlo en demasía. Pearl es un gran disco, una impresionante despedida, pero deja bien claro que podía haber sido mucho mejor.

En definitiva, tremendo testamento, uno de esos discos a medio hacer, más encantadores que perfectos, más reveladores que redondos. Un álbum clásico que muestra el inmenso potencial cercenado de la dama del blues. Todavía tenía mucho que decir, pero todas estas conjeturas son inútiles. Tan solo podemos recrearnos en su breve obra, el doloroso legado de la que prefirió arder a consumirse poco a poco.

★★★★☆

A1 Move Over 3:40
A2 Cry Baby 3:55
A3 A Woman Left Lonely 3:26
A4 Half Moon 3:50
A5 Buried Alive in the Blues 2:23
B1 My Baby 3:43
B2 Me and Bobby McGee 4:28
B3 Mercedes Benz 1:45
B4 Trust Me 3:14
B5 Get It While You Can 3:22
Total length: 33:46

 

"Pearl", así se hacía llamar Janis en sus últimos tiempos. Un homenaje voluntario o no a La letra escarlata, novelón decimonónico de Nathaniel Hawthorne. Más concretamente al personaje de la niña, la materialización del pecado surgida de un amor prohibido. Una letra que la protagonista adorna en bordados de fantasía cambiando su significado ominoso. Como hace con esa hija a la que viste de un rojo escandaloso para dejar claro que no solo no es culpable, sino que todo ese juicio sumarísimo al que la someten no tiene nada de justo ni de piadoso. 

Así se nos aparece Janis en la portada, reclinada en un sofá, vestida con sedas y plumas de época y riendo insolente y libre. Como siempre fue y como siempre será recordada. Poco podía imaginar en esa sesión de fotos que su vida se apagaría antes de ver publicado este disco. Salió apenas tres meses después de su fallecimiento y aún hoy sigue maravillando a todo aquel que se acerca atraído por la voz de una de las cantantes más prodigiosas, portentosas y flamígeras que ha dado el rock.

DISCOS RELACIONADOS

domingo, 19 de septiembre de 2021

Alas rotas y pisoteadas

Grievous Angel (Gram Parsons, 1974)

  

COUNTRY ROCK. Este es el segundo álbum en solitario de Gram Parsons. El último grabado por él, aunque publicado tras su trágica desaparición. Un disco póstumo que, como suele ser habitual, plantea un buen número de interrogantes. Esto ha ocurrido siempre, desde Jimi Hendrix a Jeff Buckley, aunque hay que decir que las canciones aquí están en un estado mucho más avanzado, mucho más terminadas que esos dos casos mencionados. Más en sintonía con testamentos sonoros como Pearl (Janis Joplin, 1971).

Y canciones más hechas siempre suponen un disco mejor. Parsons estaba en su momento más bajo por su adicción galopante a los opiáceos y al alcohol. Llegó al estudio, en el verano del 73, siendo constantemente cuidado y vigilado por una Emmylou Harris que se preocupaba de que no se pasara demasiado, aunque nada de esto se nota en un disco que nos muestra lo profesional y lo gigantesco que era Gram cuando cogía la guitarra. Si antes se ponía a tono a la vista de todo el mundo, ahora, palabras de su manager, lo hacía a escondidas. Más pulcro, más elegante, pero tal y como se demostraría al final, mucho más peligroso.

Aunque tuvo que echar mano de bastante material ajeno para completar el álbum, otra muestra de su estado, Parsons salió muy satisfecho con el resultado de las sesiones, dando por terminadas unas canciones a las que solo les faltaba ser mezcladas. Tenía también preparada la portada y el título antes de irse para siempre, pero su viuda metió la mano y cambió demasiadas cosas como para que no nos preguntemos si esto que tenemos delante es el disco que pretendía sacar Gram al cien por cien. Una duda que siempre revolotea cuando el artista se va antes de ver publicado su material. Una tragedia y mil preguntas sin respuesta en el disco más idolatrado del de Florida. Quizás demasiado, aunque esto se antoje ruín ante tantos mares insondables, tantos corazones ardiendo y tantas horas de oscuridad apuñaladas por el dolor y la desesperación.

★★★

A1 Return of the Grievous Angel 4:19
A2 Hearts on Fire 3:50
A3 I Can't Dance 2:20
A4 Brass Buttons 3:27
A5 $1000 Wedding 5:00
B1 Medley Live From Northern Quebec
    a. Cash on the Barrelhead 2:12
    b. Hickory Wind 4:15
B2 Love Hurts 3:40
B3 Las Vegas 3:29
B4 In My Hour of Darkness 3:42
Total: 36:14

Gram Parsons dio su parte del trabajo por finalizada y decidió tomarse unas vacaciones en el Parque Nacional Joshua Tree, en California. Un lugar que le encantaba desde los 60, cuando era miembro de los Flying Burrito Bros., y que consideraba su refugio favorito. Apenas unas semanas después, el 18 de septiembre, como culminación a todos esos días de excesos de todo tipo, sufrió una sobredosis provocada por el alcohol y la morfina y murió en el Joshua Tree Inn donde se alojaba.

Según parece, había retomado una relación con una antigua compañera de instituto y estaba iniciando los trámites de divorcio con su esposa, Gretchen. Al no culminarse estos, esta última se convirtió en heredera directa de su legado, de ahí que acabara tomando decisiones capitales que cambiaron (mucho o poco, no lo sabemos con certeza) la cara del disco póstumo que se acabó publicando.

Para empezar cambió la portada, en la cual aparecía Gram con su amor platónico y fuerza fundamental en el disco, Emmylou Harris. Curioso, ya que, según todo el mundo, a Gretchen nunca le había importado la relación más o menos profesional de su marido con la cantante. Algo le importaría, cuando también cambió el título planeado, Sleepless Nights, por el de Grievous Angel. Al hacerlo, sacó del tracklist final la canción del mismo título, una "Sleepless Nights" que, junto a ""The Angels Rejoiced in Heaven Last Night" y "Brand New Heartache", no pasaron su criba. Según las malas lenguas, para minimizar la participación de una Harris cuyo nombre iba a aparecer en la portada junto al de Gram. Al final, Gretchen la colocó en los créditos y gracias.

Según la viuda, la portada original era de mal gusto. Puedo estar de acuerdo en que no es la mejor fotografía posible para colocarle a un disco, pero Gretchen, ¿de verdad era peor que esa foto amputada con ese fondo azul tan deleznable? La envidia, qué mala es.

DISCOS RELACIONADOS