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sábado, 10 de enero de 2026

Belleza entre los cascotes

Songs of Love and Hate (Leonard Cohen, 1971)
 
 
CANCIÓN SUICIDA. Todos lo hemos pensado alguna vez: vivimos en el peor de los mundos posibles, uno en el que el dolor es perpetuo y en el que estamos condenados a perseguir aquello que nunca conseguiremos. Un pensamiento universal que cobra todo su sentido con estas canciones insondables como el océano más negro. Un pensamiento que encaja con el tercer disco de Leonard Cohen como un guante. Porque si a Cohen se le ha alineado, acertadamente o no, con lo más negro del pesimismo schopenhaueriano, es en grandísima medida por este álbum, uno de los momentos más negros de la historia de la música. Una negrura mate como esa portada sin matices en la que el autor aparece sonriente aplastado por esas canciones de amor y odio del título.

La liturgia se abre con, quizás, el mejor momento del canadiense. El desgarro abre sus alas de albatros en "Avalanche", un alud sentimental que hiere con palabras durísimas. Reproches y anhelos tras el destrozo de una relación con la amante o con Dios. "Last Year's Man" es el retrato del artista atormentado y el dolor del parto creativo en grado sumo. "Dress Rehearsal Rag" es simple y llanamente la captura de un suicidio a cámara lenta. "Diamonds in the Mine" va sobre abortos, asesinatos y sequedad. "Love Calls You By Your Name" intenta alegrar el día pero te deja aún más pensativo y taciturno. Es cierto, el amor te espera y es especial y único para cada uno, pero siempre hay algo acechando, oculto entre la oscuridad y el escenario, entre el túnel y el tren, entre el traidor y su dolor y entre la víctima y la mancha. 
 
Demasiadas preguntas como para poder soportarlo. Se hace necesario un momento de nostalgia, como la maravillosa "Famous Blue Raincoat", recuerdos entre lágrimas sobre la melodía más melancólica posible. Un relato sobre un trío amoroso que parece sacado de su novela Beautiful Losers (1966). "Sing Another Song Boys" está llena de autismo y deseos insatisfechos. Y por último, "Joan of Arc", otro de los momentos clave del canadiense, se regodea en el sacrificio y el poder del amor. Un puntito de esperanza a pesar de su taciturna melodía. Porque al final toda esta pasión y este anhelo se consume en sus propias llamas entre la crueldad y el brillo.

Y aquí se acaba. Sin aspavientos, tras ocho temas sofocantes e intensos. Cohen vuelve a hacerlo de nuevo. Una vez más se muestra infalible a la hora de describir el alma humana. Desde el lado más oscuro posible esta vez. Una aproximación que apela a nuestra empatía y a nuestros terrores más inconfesables. Como decir que te encanta este disco, que te ha salvado la vida varias veces. Pocos serían capaces de admitirlo. No, Songs of Love and Hate nunca será algo de lo que estar orgulloso. Pero qué falta nos hace.
 
★★★★
 
A1 Avalanche 4:59 
A2 Last Year's Man 5:58 
A3 Dress Rehearsal Rag 6:02
A4 Diamonds in the Mine 4:00
B1 Love Calls You by Your Name 5:37
B2 Famous Blue Raincoat 5:06 
B3 Sing Another Song, Boys 6:09
B4 Joan of Arc 6:22
Total: 44:13

Aprovecharemos la ocasión. A Leonard Cohen no hay comparación, ni literaria ni de ningún tipo, que pueda venirle grande. Será que ya era un escritor reputado cuando decidió colgarse la guitarra o será que lo suyo con el arte siempre ha sido una cosa muy seria, pero con su obra, y este disco en particular, se agolpan las referencias a cual más leída y a cual más profunda.

 

Schopenhauer y su pesimismo laten con fuerza en los versos del poeta canadiense. Y más que nunca en este tercer disco, pero no quisiera dejar pasar la oportunidad de relacionarlo con ese fastuoso y abisal Carl Theodor Dreyer, cineasta danés de un compromiso y una visión personales e irrenunciables. Concretamente, supongo que lo adivinarán, me fijo en esa obsesión que es La pasión de Juana de Arco, cinta de 1928 en la que Dreyer nos fulmina a través de la interpretación sobrenatural de una Maria Falconetti hecha icono para siempre a través de la mirada del danés.

Unos planos cortos que retratan el alma humana y que no se me quitan de la mente cuando suena este disco. Por supuesto que por esa "Joan of Arc" que habla por sí misma, pero también por "Avalanche", "Love Calls You by Your Name" y demás piras funerarias en las que purgar los pecados, los anhelos y las derrotas más amargas.

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El otro lado de las islas griegas

Songs from a Room (Leonard Cohen, 1969)
 
 
CANCIÓN ESPARTANA. Para su segunda colección de canciones Cohen se camufla en una parquedad aún más extrema y las desnuda de arreglos para dejarlas en el hueso pelado del nailon y la laringe. Grabado en Nashville con la ayuda de un puñadito de músicos locales de sensación, el disco siempre estará asociado a sus dos fuentes de inspiración: la estancia del canadiense en la isla griega de Hydra y su musa del momento, la noruega Marianne Ihlen. Sí, la de "So Long Marianne".

Marianne incluso aparece en la contraportada de un álbum producido por Bob Johnston, elección basada en las "críticas" que el poeta había recibido respecto al sonido de su primer disco. Demasiado lujoso y arreglado, decían algunas luminarias del folk, ahogaba las melodías y tapaba las palabras. Paparruchas o no, Cohen se arrojó de cabeza a lo espartano desde el primer momento con esta continuación y logró unos resultados rutilantes a partir de tan pobre materia prima.

Aquí volvemos a encontrar piezas de toque fundamentales en el canon coheniano. De entre ellas destacaría, aunque no son las únicas, la apertura, con una "Bird on the Wire" que a partir de aquí siempre abriría sus conciertos. Se trata de una canción mítica por derecho de la que se ha dicho de todo. Kris Kristofferson, por ejemplo, quiere los primeros versos en su lápida. Una canción eterna, como ese "The Partisan" que retoma directamente de la segunda guerra mundial y adapta para darle su forma definitiva. O como esa desarmante "Seems So Long Ago, Nancy", elegía por una amiga demasiado libre y demasiado triste. Triste como la brecha que narra una "You Know Who I Am" que me gustaría pensar inspirada en Marianne. Una canción que es todo abandono y todo hermosura.

El difícil segundo disco se salda con éxito absoluto por parte de un Cohen al que no se le veía ni el techo ni el fondo. Un Cohen que da un golpe en la mesa y demuestra que los arreglos no enmascaran su talento. Demuestra que sabe cómo escribir canciones que perduren en la memoria colectiva de varias generaciones. Ya lo había dejado bastante claro con su estreno unos meses antes, pero aquí fulmina cualquier duda malintencionada, si es que puede haber gente de tan baja estofa. El canadiense, ese pájaro en el alambre, siempre ha intentado a su manera ser libre. Y siempre lo ha conseguido. Sobradamente.

★★★★

A1 Bird on the Wire 3:26 
A2 Story of Isaac 3:35
A3 A Bunch of Lonesome Heroes 3:12
A4 The Partisan 3:26 
A5 Seems So Long Ago, Nancy 3:39 
B1 The Old Revolution 4:46
B2 The Butcher 3:17
B3 You Know Who I Am 3:28 
B4 Lady Midnight 2:56
B5 Tonight Will Be Fine 3:47
Total: 35:32

Este disco siempre irá unido a la desnudez y la hermosa parquedad de la isla de Hydra, en Grecia. Sus casitas blancas, su placidez al margen del caos de la vida moderna, en definitiva, una beatitud cándida en medio del caos que nos rige. 

Un ambiente y una forma de vida que se coló de alguna forma en el disco más minimalista y sentido del poeta canadiense. Por supuesto, el aire que se respiraba en la isla en los 60 y 70, el cual no tiene nada que ver con la gentrificación que no deja títere con cabeza en nuestros días.

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viernes, 9 de enero de 2026

El toque sagrado

Songs of Leonard Cohen (Leonard Cohen, 1967)
 

CANCIÓN DESESPERADA. Hoy ha muerto Leonard Cohen. No podría haber escogido un día más triste para poner este disco. No podría haber elegido un momento peor para escribir sobre él. ¿Y qué más da? ¿Puede haber un buen momento para hablar de la obra maestra de un artesano como este? ¿Puede vencerse el miedo a no llegar jamás, a no poder alcanzar ni una micra de su poder con palabras incapaces? Eso es todo lo que la mayoría tenemos a su lado. Al lado de la grandeza de versos gigantescos adornados con la elegancia de lo mínimo, aventados con la magnitud de una voz verdadera y brutalmente seca. Nada en este disco está pensado para reconfortarte. Nada aquí está pensado para curar, pero consigue ambas cosas.

El debut de Leonard Cohen no llegó tarde. Llegó en el momento justo. Tras una reputada carrera como poeta y novelista, el canadiense decide lanzarse al vacío de poner música a sus palabras. Y no importó que estuviera ya granaíco, con 32 años, edad algo tardía para iniciarse en la implacable industria musical. Lo suyo era algo diferente a la superficialidad pop. Su culto al cuerpo se centraba en la idolatría de la feminidad por encima de todo, del arte por encima de otras consideraciones. Su culto a la mujer, al amor y todas sus ramificaciones le impulsó siempre a la hora de escribir algunas de las mejores canciones de la historia.

Bastantes de ellas están aquí, en su debut, en uno de los mejores discos que se hayan grabado jamás, un tratado en primera persona sobre la pasión, que apabulla por su repertorio, por lo espartano y lo preciso de sus arreglos y, cómo no, por su lírica arrebatada y perfecta. Todas las canciones de este estreno conforman el puzzle definitivo del jardín de las delicias. Quizás el trío formado por "Suzanne", "Sisters of Mercy" y "So Long, Marianne" sea el más llamativo y el que la mayoría del vulgo conozca, pero sería un craso error no reparar en las maravillas que deparan "Master Song", "The Stranger Song", "Hey That's No Way to Say Goodbye", o ese devastador terceto final que te aniquila. Estas canciones se quedan con algo tuyo cada vez que suenan. Algo que jamás te van a devolver.

Sí, hoy ha muerto Leonard Cohen y estoy triste. Hoy ha muerto uno de los artistas que más me han enseñado. Uno de esos que creemos conocer tan bien como a un amigo, aunque no tengamos ni idea, porque creemos que se vuelcan en sus canciones. Y quiero creer que esta vez es verdad y que lo conozco como pienso. A él sí. A este disco sí. Por una vez, no puedo estar equivocado.

 

A1 Suzanne 3:48
A2 Master Song 5:55
A3 Winter Lady 2:16
A4 The Stranger Song 5:00
A5 Sisters of Mercy 3:32
B1 So Long, Marianne 5:38
B2 Hey, That's No Way to Say Goodbye 2:55
B3 Stories of the Street 4:35
B4 Teachers 3:01
B5 One of Us Cannot Be Wrong 4:23

Total: 41:03

-  “How can I begin anything new with all of yesterday in me?” (Beautiful Losers)

- “I don't remember
lighting this cigarette
and I don't remember
if I'm here alone
or waiting for someone.” (Book of Longing)

- “Never make a decision when you need to pee.” (Beautiful Losers)

- “I don't consider myself a pessimist. I think of a pessimist as someone who is waiting for it to rain. And I feel soaked to the skin.” (L. C.)

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