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miércoles, 12 de octubre de 2022

Con la cabeza bien alta

Up the Bracket (The Libertines, 2002)

HARD POP. Aunque parezca contradictorio, no era muy difícil odiar a los Libertines allá por esos comienzos del siglo XXI. Personalmente mi relación de amor-odio siempre ha tirado más para lo segundo. Y no debía ser difícil porque todavía había buenas bandas de rock & roll a las que agarrarnos y podíamos mantener nuestro filtro anti-últimas-modas-de-temporada perfectamente limpio y preparado para dejar pasar solo a lo más auténtico del panorama.

Con el tiempo, tal y como está ese panorama hoy en día y con toda la música que llevamos metida entre pecho y espalda, someterse a este estreno supone un shock equivalente a ponerte la punta de un cable pelado en el bulbo raquídeo. Así de salvaje, crudo y apasionadamente melódico (eso también) es el disco con el que The Libertines pusieron el mundo patas arriba hace ya unas décadas. Todo un latigazo de energía, un bichejo sucio y maloliente con un aspecto amigable y hasta hermoso en muchas de sus facciones.

Es en ese contraste brutal donde Up the Bracket triunfa de pleno. En ese hallazgo que supone encontrarse una vez más con el rock más británico de la creación. Sonar más ingleses que la caza del zorro es toda una redundancia por parte de un grupo que culmina la línea evolutiva iniciada por The Kinks y continuada por The Jam. Con la insolencia libertaria de The Clash, la decadencia de Suede y el nervio de Supergrass. Un amor por su querida Old Britannia que es fruto de un nueva dupla ganadora. 

Las plumas y las juergas de Carl Barât y Pete Doherty son plasmadas en esta obra como si de los herederos de Lennon y McCartney se tratara. O mejor de Jagger y Richards. Sí, digámoslo sin miedo a la hipérbole. El tiempo diluiría su impacto como una pastilla efervescente, pero eso no quiere decir que lo que consiguieron en sus dos discos clásicos sea digno de menosprecio. Como una bomba, tuvieron una potencia destructiva, instantánea y fugaz. No es moco de pavo. Mucho más que lo que hayan podido hacer en proyectos posteriores.

★★★★☆

1 Vertigo 2:38
2 Death on the Stairs 3:24
3 Horrorshow 2:34
4 Time for Heroes 2:40
5 Boys in the Band 3:42
6 Radio America 3:44
7 Up the Bracket 2:38
8 Tell the King 3:24
9 The Boy Looked at Johnny 2:38
10 Begging 3:20
11 The Good Old Days 2:59
12 I Get Along 2:52
Total: 36:33

El caso de Carl Barât y Pete Doherty es el de otra de esas bicefalias creativas que desde la época de The Beatles y The Rolling Stones tanto éxito han dado al pop rock de las islas. Desde ellos, la búsqueda de sus herederos ha sido incansable y no siempre ha tenido el fruto deseado. Y en muchos casos, esa lucha de egos ha acabado en la inevitable desintegración del grupo.

Son muchos los que pueden aspirar a dicho trono. Cada uno tendrá su opinión al respecto, pero creo que estos candidatos son irrebatibles. 

  • Morrissey/Johnny Marr (The Smiths)
  • Ian Brown/John Squire (The Stone Roses)
  • Brett Anderson/Bernard Butler (Suede)

El caso de Doherty y Barât no deja de ser uno más en esa lista sin fin. En todos los casos expuestos o la banda se separó prematuramente o uno de las dos cabezas visibles acabó abandonándola. En el caso de The Libertines se separaron apenas habían publicado dos álbumes. Las drogas tuvieron un alto porcentaje de culpa. Después, regresarían en ese ciclo eterno de reuniones y resurrecciones que ya no podía ser lo mismo. 

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martes, 26 de julio de 2022

Civilizando el punk

In the City (The Jam, 1977)

 

MOD PUNK. El debut the los Jam es el ejemplo perfecto de que el punk siempre fue una música mucho más rica y variada de lo que nos pintan los imperdibles, los escupitajos y las crestas mohicanas. Porque el punk fue todo eso, no hay duda, pero también dejaba espacio para tapados como estos. Gente que se aprovechaba de los manierismos, el descaro y la potencia del movimiento para colarnos su amor incondicional por el pop rock de los 60, con los Kinks y los Who a la cabeza, sin olvidar, cómo no, a esos Small Faces que hicieron algo más que moldear sus gustos y su sonido.

Esos, básicamente, serían los patrones sobre los que Paul Weller y los suyos construirían toda su carrera. También habría que mencionar todo ese pub rock comandado por los fabulosos Dr. Feelgood. Escuchen tan solo el principio de "Takin' My Love" y entenderán lo que les digo. Entenderán que Wilko Johnson fue una influencia decisiva en el estilo guitarrístico de Weller. Y también que la música del trío tenía la pasión más pura y la alergia más fuerte a las florituras en su mismo ADN.

Resumiendo, este disco es una reverencia nada disimulada al movimiento mod que asoló las islas entre los 50 y los 60. Un homenaje que no se olvidó de la actualidad  y se tiñó de punk rock sin ningún tipo de prejuicios ni medias tintas. Por eso, aunque el álbum suena a todo lo que he dicho anteriormente, comparte mucho de esas andanadas que fueron Nevermind the Bollocks, Here's the Sex Pistols (Sex Pistols) y, sobre todo, The Clash (The Clash), discos ambos que salieron casi a la vez que este In the City y que se impregnan del clima social y la eclosión creativa de ese 1977 al que ayudan a mitificar por acumulación. No será el mejor que produjeran, pero que no os quepa duda de que no se puede pretender conocer a The Jam sin escuchar este álbum.

★★★★☆

A1 Art School 1:59
A2 I've Changed My Address 3:30
A3 Slow Down 2:36
A4 I Got by in Time 2:04
A5 Away From the Numbers 3:59
A6 Batman Theme 1:27
B1 In the City 2:16
B2 Sounds From the Street 3:11
B3 Non-Stop Dancing 2:24
B4 Time for Truth 3:06
B5 Takin' My Love 2:13
B6 Bricks and Mortar 2:32
Total: 31:17

Xxx

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martes, 15 de junio de 2021

A la fuerza ahorcan

Give 'Em Enough Rope (The Clash, 1978)

 

PUNK. Discutido por algún sector purista, hay quien pone en duda que esto siga siendo punk. Yo veo clarísimo que la energía está ahí intacta, ya lo llamen punk, rock a secas o lo que les salga del alma. Las canciones se permiten el lujo de tener algún solo de guitarra, durar más de tres minutos y meter trompetas y pianos. ¿Dónde está el problema? Se empieza a vislumbrar algo del carnaval caliente que desarrollarían en "London Calling" y elevarían a épica faraónica en "Sandinista!", aunque no en forma de reggae exactamente. Cosas todas que con los años acabaron siendo más punk que el punk.

Todo este aperturismo hace de este disco la bisagra perfecta entre la furia sin domesticar de su debut y el caleidoscopio inabarcable del siguiente. Aquí triunfa el rock a base de melodía encabritada y de un sonido más que convincente a pesar de los pesares, merced a la producción, pero sobre todo a la sublime incorporación de Topper Headon a las baquetas, un batería formado en el jazz que dejaba en pañales todo el trabajo que había desplegado Terry Chimes en el disco anterior.

Un disco que a mí siempre me ha parecido muy fuerte y para nada meloso, ni siquiera comparándolo con su predecesor. Un obrón en el que el grupo sigue picoteando las tripas del poder y en el que muestran sin tapujos sus filias e inclinaciones desde el envoltorio, con una portada en la que parecen simbolizar la ascensión de las potencias orientales, con China a la cabeza, y la desintegración del poder yanqui. Una manera muy directa de vocear un anticapitalismo que estoy seguro que siempre estuvo en las entrañas del grupo en general y de Joe Strummer en particular. Un anticapitalismo que acabará reventando al grupo cuando pocos años después se vean incapaces de diluir su éxito masivo en la integridad que siempre había sido su razón de ser.

Estas son las ideas fuerza que vertebran una obra de parto difícil, eso seguro, muy sólida y plagada de las contradicciones de uno de los grupos más dolorosamente humanos de la escena. Un discazo de punk... O rock duro. Bueno, un discazo de rock and roll, eso nadie me lo podrá discutir.

★★★★☆

A1 Safe European Home 3:50
A2 English Civil War 2:35
A3 Tommy Gun 3:17
A4 Julie's Been Working for the Drug Squad 3:03
A5 Last Gang in Town 5:14
B1 Guns on the Roof 3:15
B2 Drug-Stabbing Time 3:43
B3 Stay Free 3:40
B4 Cheapskates 3:25
B5 All the Young Punks (New Boots and Contracts) 4:55
Total: 36:57

 

La iconografía oriental, en colores, imágenes y tipografía no estaba elegida al azar. Para empezar, la filiación izquierdista de la banda casi lo hacía obligatorio para dar fuerza a su mensaje antiyanqui. Además, era un tema muy en boga en esos años en el movimiento punk y sus alrededores. Así, dicha iconografía salpicaba o bañaba de lleno proyectos como The Pop Group o Gang of Four.

Para su lanzamiento en EE.UU. suavizaron los caracteres orientales, aunque dejaron todo lo demás, ¡qué cachondos ellos! Y su obcecación en preservar su integridad, junto a su visión, son la muestra más palpable de que el grupo estaba en el mundo. Como si olisquearan la gran revolución que iba a convertir al gigante asiático en uno de los motores principales de la economía mundial.

A finales de ese mismo año, el Partido Comunista Chino, bajo el mando de Deng Xiaoping, empezó el giro que acabaría materializando el dominio del país asiático a nivel mundial. Mao había muerto apenas dos años antes, pero el Pequeño Timonel (Xiaoping) se atrevió a proponer la construcción del socialismo dando la mano al capitalismo. ¿Una incongruencia o algo simplemente inevitable? Bueno, no es que este disco tenga las respuestas, pero con tener la intuición ya me parece algo digno de elogio.

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lunes, 14 de junio de 2021

Revuelta blanca

The Clash (The Clash, 1977)
 

PUNK. Un puntapié. A eso asemejaría este disco. De la hornada del 77, aunque algo más sutil que sus coetáneos, este estreno ya muestra a una banda con un discurso más articulado y profundo que el simple "fuck you and go to hell" con el que los Pistols arrasaban. Un debut cargado de furia y miga, cargado de soflamas que mostraban la militancia política de unos chicos que en principio no se ajustaban a ese posicionamiento. No olvidemos que Joe Strummer venía de una familia más bien acomodada.

The Clash estaban en el mundo, no hay duda, y clamaban contra las injusticias de una forma airada y contundente desde el segundo cero. Todavía hoy se hace imprescindible someterse a la furia desatada de este álbum, un clásico por méritos propios que puede ser llamado su único disco puramente punk. Un arrebato eléctrico que no renuncia a hacer las cosas con clase infinita, y donde los cantos cerveceros se diluyen entre acordes cortantes y algún rescoldo de la flama reggae/dub que vendría después.

Demasiadas pistas como para no intuir desde el comienzo que estos iban a ser la única banda que importa. Un grupazo que entró en la historia por la puerta grande y al que aún hoy le vale el calificativo. Con este directo a los cojones no vale otra que someterse y disfrutarlo en toda su abyecta, arisca y limitada extensión. Londres arde, ¡y cómo!
 

 
A1 Janie Jones 2:05
A2 Remote Control 3:00
A3 I'm So Bored With the U.S.A. 2:24
A4 White Riot 1:55
A5 Hate & War 2:04
A6 What's My Name 1:40
A7 Deny 3:03
A8 London's Burning 2:10
B1 Career Opportunities 1:51
B2 Cheat 2:06
B3 Protex Blue 1:45
B4 Police & Thieves 6:00
B5 48 Hours 1:34
B6 Garageland 3:13
Total: 34:50

The Clash es el reflejo perfecto de sus tiempos. En cuanto a temática, retrata a la perfección el momento turbulento que se vivía en las Islas. Pero no es lo único. Lo mejor del disco es que es una obra de rock total concebida con el debido concepto que acaba integrando música, letras y envoltorio visual. 

La foto de portada es todo un clásico. Inspirada o no, guarda una relación indiscutible con ese icono que es también la carátula del primer disco de los Ramones, publicado un año antes. Una instantánea, la de los británicos, tomada por Kate Simon en el mismo callejón en el que se encontraba el local de ensayo del grupo, allá en ese Camden Town que desde entonces iría para siempre de la mano del movimiento punk.

No es menos reconocible la imagen de contraportada, una foto de la intervención policial durante el carnaval de Notting Hill en 1976, hechos que inspiraron esa "White Riot" que revienta en el corazón del disco. Música e imágenes entrelazadas en un abrazo para la eternidad. Y luego nos extrañamos de que algunos discos vayan a estar ahí siempre, mientras otros...

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