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viernes, 12 de septiembre de 2025

Amistades (no tan) peligrosas

Les liaisons dangereuses 1960 (Thelonious Monk, 2017)

 

HARD BOP. Aquí tenemos los apuntes y los bocetos de Monk para la banda sonora de Las amistades peligrosas (Roger Vadim, 1959), película de la que finalmente solo algunos temas formaron parte, no llegando a salir como banda sonora completa. Estamos por tanto ante una recreación, sin filtro ni orden alguno, de lo que podría haber sido un disco que Monk grabó con su cuarteto y quedó olvidado en algún cajón.

El disco se recopiló con motivo del Record Store Day de 2017 y cuenta con varios problemillas bastante obvios por otro lado. Por un lado está la repetición de temas, algo que se acentúa por el hecho de que la mayoría de ellos son más que conocidos para el aficionado. La duración tampoco ayuda y todo esto redunda en una falta de unidad que hace que el artefacto carezca de hilo conductor sólido o conexiones fuertes entre sus diferentes partes.

Sin embargo, al final, las escuchas van revelando que poco o nada de esto tiene la menor importancia. Las interpretaciones del cuarteto, con ese Charlie Rouse al saxo tenor, son tan frescas y naturales, el sonido es tan espaciado y cálido que se pasan por alto todas esas consideraciones. La forma en la que se nos revela la construcción de joyas como "Pannonica" en sus diferentes etapas o secciones es jugosísima, sin contar que la versión máster que tenían preparada puede ser fácilmente mi rendición favorita de dicho tema. El par de novedades ("By and By (We'll Understand It Better By and By)" y "Six in One") es absolutamente delicioso. 

Y en fin, que con toda esta ambrosía golpeándonos, no solo sentimos que estamos redescubriendo unas piezas fundamentales en la historia del jazz, sino que no nos importa que el disco cierre con catorce minutazos del making of de "Light Blue", que la verdad, sobran. Pero no voy a acabar con esa idea. De verdad, esa menudencia da exactamente igual. Así de bueno será el álbum.

★★★★☆

A1 Rhythm-a-Ning
A2 Crepuscule With Nellie
A3 Six in One
A4 Well, You Needn't
B1 Pannonica (Solo)
B2 Pannonica (Solo)
B3 Pannonica (Quartet)
B4 Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are
B5 Light Blue
B6 By and By (We'll Understand It Better By and By) 

C1 Rhythm-a-Ning (Alternate)
C2 Crepuscule With Nellie (Take 1)
C3 Pannonica (45 Master)
C4 Light Blue (45 Master)
D1 Well, You Needn't (Unedited)
D2 Light Blue (Making Of) 🕱

Total: 83 min. 

Xxx 

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jueves, 11 de septiembre de 2025

Mi tesssoro

At Carnegie Hall (Thelonious Monk Quartet with John Coltrane, 2005) [DIRECTO]

HARD BOP. Antes de empezar a desentrañar este disco, habría que incidir en su carácter de tesoro fonográfico sin par. Y es que esta joya se mantuvo oculta en los archivos de la Biblioteca del Congreso, en Washington DC, casi cincuenta años hasta que fue descubierta y mostrada al público en 2005. 

Se trata de una grabación de 1957, momento en el que Coltrane formaba parte del cuarteto de Monk y tocaban juntos de manera habitual en lugares como el Five Spot Club. Momentos epifánicos entre el ya curtido pianista y el saxofonista emergente de los que apenas hay grabaciones y menos de esta calidad. En este caso se trata de un concierto que dieron el 29 de noviembre del año señalado, en una velada en la que tocaron varios artistas, como Billie Holiday, Dizzy Gillespie, Sonny Rollins o Ray Charles, entre otros. El cuarteto de Monk dio dos pases ese día y sí, como se pueden imaginar, ambos fueron espectaculares.

Ni que decir tiene que cuando galopan sin brida no hay manera de detenerlos. La manera en la que se escuchan, en la que desbarran en los solos... Esa forma tan personal y tan dinámica en la que estrujan el hard bop hasta hacerlo bebop siquiera por unos instantes para volver a la cooperación salvaje en una batalla en la que no pretenden tomar prisioneros es algo que se da muy pocas veces.

Sin embargo, a pesar de todos estos parabienes hacia su parte desaforada, donde realmente asestan una puñalada al corazón es en los momentos más líricos. Ahí es donde el poder de Coltrane se intuye infinito. Ahí es donde Monk se olvida de dirigir para disfrutar y hacernos flotar. Temas como "Monk's Mood" o "Crepuscule With Nellie" dan fe de todo el poder emocional de una banda que rebosa sentimiento en cada requiebro. La prueba de vida de una metamorfosis que llevaría a Coltrane a lo más alto con esas "sheets of sound" que lo cambiarían todo para él. Metamorfosis que encuentra en Monk al catalizador perfecto gracias a la confianza y al espacio que brinda al saxofonista.

Todo esto es lo que hace de esta grabación una pieza esencial en el catálogo de Thelonious Monk, pero también en el de John Coltrane. Y es que aquí se ve a la perfección la transición del saxofonista. Un cambio en su estilo instrumental, en el que empezó a apilar notas, con el que alcanzaría las cotas más altas de expresividad en la siguiente década. Sin duda, lo que había grabado Voice of America y dormía en la Biblioteca del Congreso era la ventana a una de las evoluciones más singulares, enigmáticas y definitivas de la música del siglo XX. El paso de Brilliant Corners a Blue Train. O dicho de otra manera, el salto del jazz moderno al jazz del futuro.

★★★★★

Early Show
1 Monk's Mood 7:52
2 Evidence 4:41
3 Crepuscule With Nellie 4:28
4 Nutty 5:03
5 Epistrophy 4:28
Late Show
6 Bye-Ya 6:31
7 Sweet and Lovely 9:34
8 Blue Monk 6:30
9 Epistrophy (Incomplete) 2:24

Total: 51:31 

sábado, 6 de septiembre de 2025

En el calor de la noche

Live at the It Club (Thelonious Monk, 1982) [DIRECTO]
 

HARD BOP. Aquí nos encontramos nada menos que a Thelonious en directo en plena época dorada de su cuarteto. Un tetraedro perfecto completado por Larry Gales al bajo, Ben Riley a la batería y Charlie Rouse al saxo tenor, para muchos su mejor colaborador y el que mejor ha entendido la música del pianista jamás. La grabación se produjo en el club angelino del título los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 1964, en pleno Halloween.

Sin embargo, este disco doble, que se guardó en un cajón hasta 1982 causa más respeto y deleite que miedo. Salió tan solo unos meses después del fallecimiento de Monk. Por ello la coartada comercial puede verse entremezclada con el homenaje, aunque en este caso, será por lo bien que suena o por lo rotundo de sus interpretaciones, me voy a arrimar a lo segundo.

Hago esto basándome en esa máxima que me acompaña últimamente y es que un disco de jazz en directo tiene que tener algo especial que lo diferencie de las obras de estudio para hacerse necesario. Y este lo consigue. Tiene ese algo que va más allá de la frescura de tocar todos juntos o de sacar la toma íntegra de una vez sin repeticiones ni ensamblajes artificiales. Eso ya lo tienen muchos discos de estudio en los que el combo se microfonea y toca sin mayores preparativos. Aquí contamos con una elasticidad maravillosa en los solos que alarga las canciones de manera natural y nada forzada. Contamos con los tarareos y ánimos constantes tanto del público como de los propios músicos entre sí. Y por supuesto, el calor de la audiencia se percibe muy cerca de un cuarteto que cabalga en pos de un objetivo común en todo momento a pesar de sus divergencias e individualidades.

Luego está el repertorio. Clásico y soberbiamente seleccionado. Piezas especialmente preparadas para improvisar sin fin sobre ellas y así mostrar el momento de excelencia por el que pasaba un Thelonious en estado de gracia. Un momento estelar que era necesario mostrar al mundo para celebrar, como si de una corona de flores se tratase, tanta música y tanto amor como los que derramó el genio de Rocky Mount.

★★★★☆

A1 Blue Monk 7:30
A2 Well You Needn't 7:35
A3 'Round Midnight 6:35
B1 Rhythm-A-Ning 6:55
B2 Blues Five Spot (Five Spot Blues) 5:50
B3 Bemsha Swing 5:30

C1 Straight, No Chaser 4:30
C2 Nutty 7:35
C3 Evidence 5:45
D1 Misterioso 8:20
D2 Gallop's Gallop 5:15
D3 Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are 6:25

Total: 77:45

Lo de este disco es muy curioso, aunque tampoco es algo nuevo. Para hacer que las gloriosas sesiones de ese Halloween de 1964 entraran en el vinilo doble al que iban destinadas, tuvieron que ser mutiladas de las más diversas formas. Por supuesto que se dejaron fuera temas, ocho para ser exactos, pero aparte de eso, los que incluyeron fueron descuartizados incluso en sus partes centrales. Con la excusa de ahorrar minutaje, acortaron interludios y partes, digamos, más repetitivas y poco eficientes para el oyente apresurado y con pocas ganas de detenerse en los detalles.

El resultado fue un disco poderoso y vitalista, casi mejor que la auténtica experiencia para según qué compradores, pero con un problema claro: no cuenta la verdad de la historia. Por eso, por mucho que sea más efectivo, que sus compradores adoren la calidez del sonido del vinilo lanzado por Columbia en el 82, para todos los entendidos (o casi), la edición canónica es la versión "Complete" que salió en los 90, con las primeras reediciones en CD del álbum.

No me he basado en ella exactamente para reseñar esta obra. Tampoco en el vinilo original. Mi experiencia auditiva sale de un disco que no existe y que incluye el listado de canciones del LP del 82 en la versión completa (sin mutilar) de la edición "Complete". Y ya esta colección, sin las canciones extra que sí que incluyó la edición restaurada, se va hasta la hora y tres cuartos en lugar de los menos de ochenta minutos del LP primitivo.

Por eso me ha dado más problemas poner una nota que siempre reservo para las versiones originales tal y como fueron concebidas en su momento. En este caso no me ha sido posible sumergirme en tales piezas, algo que a día de hoy es imposible si no tienes el vinilo de la época. Por tanto mi nota se basa en una versión que, siendo mejor, más completa y más fidedigna con lo que pasó aquella(s) noche(s), no es la edición original. Algo parecido a lo que pasa con el maravilloso Ellington at Newport (Duke Ellington, 1956). Y algo que, aunque no me guste hacer, ante las bondades de esta edición ampliada que queda para la historia, no me quita el sueño ni un poquito. Más que problema lo llamo celebración.

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jueves, 4 de septiembre de 2025

Enterrado vivo

Monk's Blues (Thelonious Monk, 1969)

BIG BAND. ¿Quién lo iba a decir? Después de un disco arriesgado pero magnífico como Underground (1968), iba a llegar este álbum para finiquitar la carrera discográfica del maestro. Un disco, además, absolutamente atípico para el pianista. Con la idea de reactivar su carrera, o vayan a saber ustedes qué, la discográfica contrató a todo un Oliver Nelson para que arreglara las piezas de Monk y dirigiera a una big band para acompañar los temas, sacados de todas las épocas de la carrera del de Carolina del Norte. La gran mayoría ya los había grabado anteriormente, aunque entre las tres que no, se cuela una canción de Teo Macero, productor de este y alguno de sus álbumes anteriores.

Como pueden ver, nombres de peso para dar un lavado de cara que nadie había pedido a un Monk que estaba empezando a entrar en su etapa oscura en cuanto a la enfermedad mental que acabaría por consumirlo. Nombres de peso que no pudieron evitar que a casi nadie le gustara esta despedida, que eso iba a ser, aunque no se supiera aún. La mayoría de los seguidores han dictado sentencia. Que si más que liderar, aquí Monk es uno más en el acompañamiento y ni siquiera el más brillante. Que si los arreglos de la big band lo ahogan todo. Que si el pianista suena pacato y domesticado, sin garra. Y lo peor es que, una vez escuchado a fondo, tengo que decir que todo es verdad.

Eso sí, también hay una parte buena con esta triste y extraña despedida. Y es que, por mucho que esto no se acerque al Thelonious Monk que conocemos y amamos, no deja de sonar interesante y novedoso. Además, los arreglos de Oliver Nelson son todo lo que podíamos esperar, esto es, precisos, elegantes y absolutamente mayúsculos. Por eso, se me hace imposible catalogar a este álbum como un mal disco. En absoluto. Será inesperado, inoportuno e incluso molesto para el seguidor más hardcore, pero no deja de mostrarnos una cara diferente de Monk. Un perfil más bajo, lo que, dadas las circunstacias, no tenía por qué ser malo. Es más, al escucharlo, tengo la sensación de que aquí sacaron al mejor Thelonious posible en esos momentos. O quizás no, quién sabe, pero ¿a que es más que posible?

★★★☆☆

A1 Let's Cool One 3:47
A2 Reflections 4:35
A3 Rootie Tootie 7:35
A4 Just a Glance at Love 2:52
A5 Brilliant Corners 3:52
B1 Consecutive Seconds 2:41
B2 Monk's Point 8:03
B3 Trinkle Tinkle 4:59
B4 Straight, No Chaser 7:20

Total: 45:44

La Resistencia

Underground (Thelonious Monk, 1968)

 

POST-BOP. Underground es un disco realmente diferente dentro del canon monkiano, uno de los últimos que grabó el pianista en un estado de conciencia pleno y la materialización de un giro que había iniciado en el anterior, Straight No Chaser (1967). Un giro que culminaba esa evolución en la que empezó siendo pieza clave de un bebop que ayudaría a transformar en hard bop, siquiera tangencialmente, para ahora dinamitar las estructuras más rígidas desde dentro, abriéndose a la elasticidad del post-bop sin alejarse por completo de las raíces.

Un post-bop que, como la genial portada que lo envuelve, no está exento de humor. Sí, Thelonious se divierte espaciando los silencios, aporreando a destiempo y aplicando disonancias con todo su cuerpo. De eso también iba el jazz. No es que fuera algo nuevo en su estilo, pero aquí lo aplica a mansalva y de manera mucho más salvaje. A eso hay que unirle la aplicación de ostinatos hipnóticos y el abandono de los ritmos más marcados por una elasticidad en la que todos los instrumentos se acompañan sin dejar de ser protagonistas. Podríamos decir que la improvisación aquí es horizontal, los instrumentos dialogan constantemente oponiéndose a esa jerarquía turnista del hard bop en la que mandaba la demostración constante del virtuosismo por encima de todo.

Todo esto nos deja un álbum realmente especial en la discografía del maestro. El penúltimo antes de un ejercicio con big band más que discutido. Después llegaría algún directo y rescates de la discográfica, pero este se puede decir que es uno de los últimos momentos para la posteridad en los que nos encontramos a un Thelonious lúcido y pletórico, un titán que seguía con ganas de avanzar en su exploración artística, aún sin dar muestras del agotamiento y el desvarío que acabarían con él, sumiéndolo antes en el silencio más atroz en la década que acechaba. Por todos estos detalles, diría que estamos ante un disco único, quizás la última muestra de auténtico genio de uno de los músicos más importantes de la historia.

★★★★☆

A1 Thelonious 3:14
A2 Ugly Beauty 7:20
A3 Raise Four 4:36
A4 Boo Boo's Birthday 5:56
B1 Easy Street 5:52
B2 Green Chimneys 9:00
B3 In Walked Bud 4:17

Total: 40:15 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Esperando el primer tren que me lleve lejos de aquí

Solo Monk (Thelonious Monk, 1965)

 

STRIDE. Si realizas tu inmersión en la obra de Thelonious Monk como está mandado, esto es, de manera cronológica, este no será el primer disco en el que te lo encuentres al piano sin acompañamiento alguno. Y lejos de enfrentarte a un "más de lo mismo", una vez más, Monk te va a dejar ojiplático tras ofrecerte un nuevo ángulo de su arte cuando ya creías que lo habías escuchado todo. Y es que cada disco de piano solo del genio cuenta con su personalidad propia.

Si en Thelonious Himself (1957), por ejemplo, nos encontramos a Monk esculpiendo su sonido con el silencio como si de mármol se tratara, y con Thelonious Alone in San Francisco (1960) parece invitarnos a su chimenea en una fría noche de invierno, con este podemos disfrutar de un Monk más multifacetado. Un pianista que recoge el testigo del registro californiano en el Fugazi Hall en cuanto a intimismo, pero al que podemos ver más saltarín y despendolado en otras piezas. Un pianista que disfruta de su madurez jugando con el swing a placer, con un dominio y una soltura que no habíamos escuchado antes.

Doce temas en menos de cuarenta minutos que dan fe de que nuestro Thelonious, a estas alturas de la película, podía sonar como si estuviera tocando en la hora del cierre de cualquier tugurio o como si estuviera recreando la banda sonora de El golpe (George Roy Hill, 1973). Un Thelonious imperial, rozando la cincuentena, sensible como siempre, pero más autoritario y asertivo ante su piano que nunca.

Estos son los matices que me saltan a la cara durante el disfrute de una obra que tampoco me apetecía tanto, por los lugares comunes ya comentados, y que me ha conquistado desde la primera escucha. No solo muestra esos ángulos novedosos e inesperados, sino que cuenta con interpretaciones tan definitivas como "Dinah", "I'm Confessin' (That I Love You)", "These Foolish Things (Remind Me of You)"o una "Ask Me Now" que me derrite aquí como nunca antes. Un repertorio plagado de novedades, hasta ocho de los temas en este disco no habían sido grabados por Monk anteriormente, que nos muestra al artista vivo y en plenitud. Sin rastro de la crisis y subsiguiente decrepitud mental que se avecinaba.

★★★★☆

A1 Dinah 2:27
A2 I Surrender, Dear 3:43
A3 Sweet and Lovely 2:58
A4 North of the Sunset 1:50
A5 Ruby, My Dear 5:35
A6 I'm Confessin' (That I Love You) 2:36
B1 I Hadn't Anyone Till You 3:17
B2 Everything Happens to Me 3:25
B3 Monk's Point 2:11
B4 I Should Care 1:56
B5 Ask Me Now 4:35
B6 These Foolish Things (Remind Me of You) 3:32
 
Total: 38:05

domingo, 31 de agosto de 2025

El sueño de la sinrazón...

 
Monk's Dream (Thelonious Monk Quartet, 1962)
 

HARD BOP. Lo de Monk no tiene nombre. Aquí lo tenemos en su decimoséptimo álbum de estudio y primero para la todopoderosa Columbia. Un salto cualitativo que se notó en los medios a la hora de grabarlo. Así esta obra suena como suena. Absolutamente inmaculada y apabullante. También es el trabajo en el que se estrena con su cuarteto clásico, el cual le iba a acompañar con una cierta estabilidad durante los primeros años 60.

Todas estas novedades, que hablan de renacimiento artístico, esa portada icónica en la que lo vemos con uno de sus característicos sombreros y la música desbordante de estos surcos fueron los culpables de que este disco se convirtiera en uno de los favoritos de la afición desde el momento de su lanzamiento. Y no porque ofreciera demasiados temas realmente nuevos, algo que siempre me ha maravillado de un compositor tan prolífico como el de Carolina del Norte.

Y es que a pesar de haber compuesto entre 70 y 80 temas (depende de la fuente consultada), solo publicó algo más de 20 álbumes de estudio, lo que con una media conservadora de 8 temas por álbum nos acercaría a las 200 canciones. La diferencia tan abrumadora se debe, aparte de su parada obligada en estándares varios, a la repetición constante de sus temas, a su regrabación y reinterpretación. Algo típico de este genio y algo que no molestaba en absoluto a unos seguidores ávidos de que les volviera a contar la misma historia con ese giro inesperado y esa ambientación sorpresa. Como mínimo la mitad de este cancionero encuentra su versión definitiva en esta obra. Y puede que me esté quedando corto.

Lo había estado haciendo constantemente y lo vuelve a hacer aquí. Reinventar un cancionero que creíamos conocer, pero que se nos presenta tan jugoso, tan vibrante y tan exuberante como la primera vez. Algunos dirán que es por la estupenda grabación de Columbia, otros por el acompañamiento comedido, elegante y soberbio de sus tres compañeros de armas... Es difícil decir que todo eso no ha influido en el resultado final. Tanto como no reconocer que la genialidad del pianista, compositor y director musical se desborda en esta obra como en tantas otras. Y me atrevería a decir que más que en la mayoría. Sí, uno de esos momentos de epifanía que podemos llamar obra maestra. Pues eso, otra muesca en su más que marcado revólver.

★★★★

A1 Monk's Dream 6:26
A2 Body and Soul 4:29
A3 Bright Mississippi 8:34
A4 Five Spot Blues 3:15
B1 Bolivar Blues 7:30
B2 Just a Gigolo 2:29
B3 Bye-Ya 6:01
B4 Sweet and Lovely 7:48

Total: 46:32

viernes, 29 de agosto de 2025

El rey de San Francisco

Thelonious Alone in San Francisco (Thelonious Monk, 1960)

 

HARD BOP/STRIDE. Monk se fue a San Francisco para grabar este disco. El lugar elegido fue el Fugazi Hall, donde registró sin público este recital entre los días 21 y 22 de octubre de 1959. Una forma de grabar un álbum que no dista mucho de lo que se hacía en el estudio en esos años. Unos cuantos micrófonos y a correr. Por eso, en esto del jazz, no tengo tan claro que sean necesarios los discos en directo como tales. Este, en esencia, es uno, pero la ausencia de público lo coloca en el cajón de las obras de estudio.

Por lo demás cuenta con la inmediatez, el aquí te pillo, aquí te mato y toda la frescura de sus mejores obras, en directo o no. Este álbum es un arrullo, una prueba más de lo cercano y cálido que puede ser Monk con su piano. Un disco que vamos a enfrentar sin duda a tótems del pianista como ese Thelonious Himself (1957), que se cocinó tres años antes. Lo cierto es que no son comparables. El anterior es una obra arquitectónica en la que Thelonious juega a epatar sacando la emoción desde cada ángulo de su pulsación y desde la amplificación del silencio en grado sumo. Este es otra cosa. Un arrullo acogedor en el que encontrar refugio. Una faceta de apariencia menor pero bastante más atractiva en según qué momentos.

Esa diferencia es la que hace a este disco especial. También esa combinación entre composiciones nuevas y recreaciones de sus clásicos junto con algún estándar y un par de improvisaciones ad hoc. Porque, por mucho que nos guste perseguir la novedad como única forma de excitación, lo que hace aquí Monk con temas que ya conocíamos, como "Ruby, My Dear" o "Pannonica", los lleva a otro nivel. A una dimensión en la que podemos disfrutarlos como si fuera la primera vez. Ese es el secreto que hace de este disco una maravilla, otra más, a tener en cuenta durante nuestra inmersión en las procelosas y cálidas aguas de la discografía del maestro.

★★★★☆

A1 Blue Monk 3:41
A2 Ruby, My Dear 3:55
A3 Round Lights 3:33
A4 Everything Happens to Me 5:35
A5 You Took the Words Right Out of My Heart 3:58
B1 Bluehawk 3:37
B2 Pannonica 3:48
B3 Remember 2:36
B4 There's Danger in Your Eyes, Cherie 4:17
B5 Reflections 5:03

Total: 40:03

Deconstruyéndose hasta el infinito

Thelonious Himself (Thelonious Monk, 1957)

HARD BOP/STRIDE. Thelonious mismo, Thelonious en persona nos asalta en este ritual noctámbulo etiqueta negra. Solo para los muy cafeteros está el poder penetrar hasta las entrañas de esta música. Soniquetes que, por otro lado, encandilarán siquiera en su superficie a cualquier oyente distraído que se pasee por sus alrededores.

Y es que aquí nos encontramos al Monk más puro, al más de verdad. A solas con su piano y sus pensamientos, enfrentado a la inmensidad del silencio, el cual emplea como una nota más para dar rienda suelta a sus emociones más íntimas. Desnudo, excepto en el epílogo, con una "Monk's Mood" en la que se acompaña por Wilbur Ware al bajo y, agárrense los machos, John Coltrane al saxo tenor. Escoltas impagables para un cierre antológico.

Es lo que tiene ser pianista. Te puedes permitir estos lujos de lobo solitario. Esta era su segunda grabación a pelo y volvería a repetir en futuras ocasiones, todas gloriosas, aunque yo diría que nunca iba a alcanzar el nivel de intimidad que logra aquí. En un disco en el que hasta podemos tocar el silencio. Ahí están Thelonious Alone in San Francisco (1960) o Solo Monk (1965), discos en los que parece invitarnos al salón de su casa con toda su calidez y su impagable cercanía. 

Abrazos acogedores que no tienen nada que ver con esta disección musical. Thelonious Himself es otra cosa, un monumento, una catedral levantada a base de golpeos secos a mano abierta, sus columnas, y con ese espacio infinito que es el silencio más beatífico con el que llena de aire sus bóvedas y naves inmensas. Más que un disco, una experiencia imprescindible para entender cuán profundo podía llegar Monk. Aunque nos sigamos quedando lejos de poder tasar la inmensidad de su alma. 

★★★★

A1 April in Paris
A2 (I Don't Stand) A Ghost of a Chance With You
A3 Functional
A4 I'm Getting Sentimental Over Youlyrics
B1 I Should Care
B2 'Round Midnight
B3 All Alone
B4 Monk's Mood

Total: 44 min. 

jueves, 28 de agosto de 2025

Desbordándose sin freno

Misterioso (Thelonious Monk Quartet, 1958) [DIRECTO]

HARD BOP. Han pasado muchos años desde la publicación de este disco, el primero que capturaba a Thelonious Monk en directo, concretamente en el Five Spot Café, mítico local de jazz activo durante los años 50 y 60 del siglo pasado. Su importancia histórica, por tanto, queda fuera de toda duda. No así su calidad, cuestión que enfrenta a los aficionados desde su edición.

El problema parece estar en la interpretación de Johnny Griffin, saxo tenor de reputado prestigio, que aquí suelta sus típicas cascadas de notas sin esfuerzo pero también sin mesura. Para unos, la interacción con Monk, aunque poco fluida, genera una tensión más que interesante. Para otros, la cosa no fluye como debería, sensación que se ve potenciada por la portentosa interpretación de un Thelonious en estado de gracia. Eso unido a lo bien que el álbum captura el ambiente de club, tan difícil de apreciar en otras obras, les es suficiente como para encumbrarlo.

Personalmente, será por mi falta de conocimientos profundos respecto al jazz, me parece una actuación muy correcta en todos los sentidos. Sí que percibo una cierta falta de garra y una anemia en el saxo en ciertos momentos que requieren algo más de personalidad (en "Let's Cool One", por ejemplo), pero por lo demás no diría que estamos ante un mal disco. Que no me enamora en su conjunto como sí lo hace un Monk que me gana del todo en esa preciosa y resquebrajada rendición de "Just a Gigolo", pues también es cierto, pero por lo demás creo que es un disco bastante disfrutable, si bien lo veo un poco por debajo del estándar sobresaliente del pianista.

★★★☆☆

A1 Nutty 5:15
A2 Blues Five Spot 8:06
A3 Let's Cool One 9:14
B1 In Walked Bud 11:22
B2 Just a Gigolo 2:03
B3 Misterioso 10:50

Total: 46:50

La relación entre el jazz y la alta cultura se empezaba a cocer en esos años. No fue siempre así. En sus primeros momentos era una música asociada a las clases populares y más concretamente a la comunidad afroamericana. El swing de los años 20 y 30, por su parte, apelaba a la juventud con ganas de juerga. Con los años, sin embargo, fue ganando ese aire de sofisticación y elegancia como de producto pensado para ser degustado por los más cultivados del lugar.

Los seguidores de Thelonious Monk eran un público que se circunscribía en buena parte en esas coordenadas. De ahí que la discográfica buscara potenciar la asociación y mejorar sus ventas envolviendo el disco con un cuadro de Giorgio de Chirico, concretamente The Seer (1914-15). Nada de fragmentos, motivos, recreaciones o alusiones. El cuadro puro y duro en toda su plenitud y a volver loca a la intelligentsia del momento.

miércoles, 27 de agosto de 2025

6 son compañía...

Monk's Music (Thelonious Monk, 1957)

 

HARD BOP. Tercer álbum en el mismo año y único en su carrera en el que Monk comandaría a todo un septeto en el estudio. ¡Y qué septeto! Monk en su piano se acompañó de Ray Copeland a la trompeta, Gigi Gryce al saxo alto, Wilbur Ware al contrabajo, Art Blakey a la batería y Coleman Hawkins y John Coltrane al saxo tenor. Una alineación, esta vez sí que sí, irrepetible. Algo que también debió pensar un Monk extático, al cual podemos oír alentando a Trane antes de empezar su solo en "Well You Needn't".

Una prueba del estupendo ambiente que reinaba en una sesión de grabación en la que, como era costumbre en la época, los músicos tocaban a la vez en el estudio, en riguroso directo y retroalimentándose y reaccionando a lo que iba saliendo del resto de instrumentos. Será por eso que estos discos suenan tan vivos y tan contagiosos. Será por eso que hasta Thelonious se deja ir y deja el protagonismo a esa dupla infernal de saxos tenores. Un dúo en el que conjugó a uno de sus maestros y valedores (Hawkins) y a uno de sus protegidos y figura incipiente (Coltrane). 

¿Nos perdemos algo con este pequeño paso atrás en cuanto a protagonismo? Bueno, a todos nos encanta escuchar alto y claro al maestro de Carolina del Norte, eso por descontado, pero ni es un paso atrás tan notorio ni podemos dejar de disfrutar con una interacción única en su canon. Así las cosas, ya tenemos su discos de piano solo para embadurnarnos de su arte a base de bien. Aquí toca disfrutar de su talento inmenso como compositor y director de orquesta, algo que también merece la pena destacar.

Resumiendo, un disco esencial para entender otra de las múltiples habilidades de Monk. Una obra monumental en la que no solo podemos disfrutar del duelo en las alturas entre Coltrane y Hawkins, sino que no podemos perdernos tampoco la pegada brutal, como siempre, de Art Blakey a la batería o los momentos en los que Thelonious vuelve a dar sentido a todo con su piano. Momentos de coherencia en medio de un jolgorio puntuado aquí y allá por las interjecciones irrefrenables de los participantes. Un disco que se puede analizar, cómo no, pero que lo que pide a gritos es ser disfrutado sin más.

★★★★☆

A1 Abide With Me 0:54
A2 Well You Needn't 11:26
A3 Ruby, My Dear 5:26
B1 Off Minor 5:10
B2 Epistrophy 10:47
B3 Crepescule With Nellie 4:39

Total: 38:22

martes, 26 de agosto de 2025

Científico loco

Brilliant Corners (Thelonious Monk, 1957)

HARD BOP. Brilliant Corners fue un álbum clave para Monk. Un parteaguas en su discografía, para empezar, porque siendo el tercer disco que grababa para Riverside, fue el primero en incluir sus propias composiciones. El intérprete dislocado subía un escalón para convertirse en el compositor loco. No es difícil imaginárselo en su torre rodeado de cachivaches, disoluciones, matraces, humo y burbujas mientras da forma a unas composiciones que, como todo lo que hizo en su vida, no iban a tener parangón.

Ahí está esa pieza titular, que seguro que te suena extraña y a terreno desconocido. Y no es una simple impresión. Su complejidad hizo imposible poder grabarla en una toma completa en condiciones y el productor, Orrin Keepnews, tuvo que ensamblarla a partir de un puñado de ellas. O esa "Bemsha Swing" que parece derramarse sin límite para cerrar el álbum de manera gloriosa.

En medio, un par de temas en honor de Pannonica de Koenigswarter, la famosa mecenas del jazz. "Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are" trata de transcribir la manera jocosa y exagerada en la que el propio Monk pronunciaba el nombre del bulevar en el que se alojaba la rica heredera. "Pannonica" es mucho más transparente en su título y ambas son dos clásicos inmarchitables del cancionero del pianista. Temas inconfundibles que avanzan pulsantes y sin prisa sumando más de veintiún minutos entre los dos.

Tras ellas, la banda da un paso atrás para dejar a Thelonious solo con su piano y así asestarnos un golpe definitivo con la muy elegante, meditativa y emocionante "I Surrender, Dear". Un ejercicio apasionado y conmovedor a solas con el maestro, que no nos hace olvidar el trabajo supremo que realizan en el disco los saxos de Ernie Henry y Sonny Rollins, la trompeta de Clark Terry, el contrabajo de Oscar Pettiford y de Paul Chambers y la batería y percusión del enorme Max Roach. Un elenco de absoluto escalofrío para redondear una de las obras maestras más grandes y definitorias del jazz moderno.

★★★★★

A1 Brilliant Corners with Ernie Henry (alto saxophone) & Sonny Rollins (tenor saxophone)
A2 Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are with Ernie Henry (alto saxophone) & Sonny Rollins (tenor saxophone)
B1 Pannonica with Ernie Henry (alto saxophone) & Sonny Rollins (tenor saxophone)
B2 I Surrender, Dear
B3 Bemsha Swing with Clark Terry (trumpet) & Sonny Rollins (tenor saxophone)

Total: 43 min. 

El papel de Pannonica de Koenigswarter fue clave en el mundo del jazz, más concretamente en el entorno del bebop neoyorquino. La rica heredera, que había llegado a colaborar con la Resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, fue el sostén, la musa y el apoyo en momentos de crisis para jazzmen como Charlie Parker o Thelonious Monk.

 

Preocupada y siempre en lucha contra el racismo latente que sufrían los músicos de ese jazz que amaba con todas sus fuerzas, estableció una relación que se hizo imprescindible para estos músicos, los cuales encontraban refugio en su casa (y quizás en sus sábanas) en sus momentos más difíciles.

Con Thelonious su relación fue especial. Se sabe que Nellie, la esposa del pianista, era consciente de la situación y, ya sea por resignación o por comprensión absoluta, la aceptaba y vivió con ello toda su vida. Se puede decir que Pannonica fue el refugio para Monk durante sus últimos 30 años de vida, llegando a cuidarlo en sus peores momentos, como cuando dejó de hablar en los 70 por una crisis mental que acabó desembocando en su fallecimiento en 1982. Murió en casa de Nica, como la conocían todos sus allegados, literalmente en sus brazos.

lunes, 25 de agosto de 2025

Piano x3

Thelonious (Thelonious Monk Trio, 1953)

HARD BOP. Thelonious Monk no se prodigó mucho en formato de trío, formación que solo empleó al principio de su carrera y con cuentagotas a partir de entonces. Una pena, ya que es en este entorno en el que más podemos apreciar su piano sin la distracción de unos vientos que acabarían llevando su música a otro nivel, no hay duda, pero al precio de asfixiar un poco el tintineo frágil y mágico del genio de Carolina del Norte.

De los discos que grabó con ese acompañamiento de contrabajo y batería este es el primero, su debut en diez pulgadas además, dejando al margen los recopilatorios. Una obra en la que podemos tratar de entender esa acusación que sufrió al principio de su carrera y que decía que no sabía tocar, que tenía dos manos izquierdas. Algo que en pleno siglo XXI, con el desarrollo de las vanguardias y con todo lo que ha pasado en el jazz y en la música en general, nos debe parecer sencillamente increíble. La técnica de Monk, por muy heterodoxa que sea, que lo es, por muy torpe que se nos quiera hacer, no oculta el carácter de una personalidad y una sensibilidad únicas, intransferibles y mucho más emocionantes que las de la mayoría de pianistas.

En resumen, veinticinco minutos escasos para aproximarse al arte primerizo de un Thelonious que ya había grabado a fuego su biblia para la posteridad en unas sesiones entre 1947 y 1952. Interpretaciones que incluiría en los dos volúmenes del seminal y catártico Genius of Modern Music (1951-52). La diferencia, como he recalcado ya, está en el protagonismo especial que cobran las teclas en este álbum. Por eso y para poder sentir la magia que invadió a grandes como Coleman Hawkins y Mary Lou Williams, algunos de sus defensores primerizos, se hace perentorio sumergirse en estas ocho composiciones. Más adelante superaría todo esto en términos de riesgo y fiereza, pero aquí tenemos una de esas piedras angulares capaces de sustentar una carrera tan rica y variada como la de Thelonious Monk, si no el mejor, seguro que el pianista más importante, radical y visionario de toda la historia del jazz.

★★★★☆

A1 Little Rootie Tootie 3:08
A2 Sweet and Lovely 3:36
A3 Bye-Ya 2:48
A4 Monk's Dream 3:07
B1 Trinkle, Tinkle 2:51
B2 These Foolish Things 2:48
B3 Bemesha Swing 3:11
B4 Reflections 2:50

Total: 24:19

sábado, 23 de agosto de 2025

The piano has been drinking

Genius of Modern Music (Vol. 1 & 2) (Thelonious Monlk, 1951, 1952) [RECOPILATORIO]
 

BEBOP. Estamos ante todo un monumento a un músico genial. Thelonious Monk es un gigante y un visionario imprescindible para cualquier melómano, y los dos volúmenes de Genius of Modern Music son parada obligada no solo para el aficionado al jazz. Son dos discos esenciales en cualquier colección seria, auténticos tratados de jazz melódico y rabioso y de deconstrucción pianística en toda regla. Porque estos documentos primerizos demuestran por qué fue tan criticado y por qué es tan alabado. Como Picasso, tuvo que lidiar con la incomprensión de aquellos que veían su arte como menor y su vanguardia como incapacidad.

Y no es que no supiera tocar, eso no es tan difícil de percibir, sino más bien todo lo contrario. Sabía como nadie controlar el tempo, jugar con el silencio que plagaba sus interpretaciones como un ornamento sonoro de primer orden y sabía tratar a las teclas del piano como los trozos rotos de un mosaico para construir tapices sonoros de una hermosura celestial o simplemente pegajosa. Como Gaudí, fue un grande de la arquitectura, sonora en su caso, e igual que él ofreció obras valientes y no siempre bien recibidas, pero de un colorido irrefutable y mágico. Ambos insuflaron aire a las estructuras despojándolas de lo aparatoso, del armatoste. A través de lo diáfano, eliminando vigas, con el silencio como lienzo sobre el que dibujar.

Un derroche de talento desbordándose en dos obras que no es que sean gemelas exactamente. Las grabaciones vienen de las mismas sesiones, pero estas se prolongaron durante cinco años, así que no se puede decir que ofrezcan idénticos placeres. Debo decir que el segundo volumen es más vistoso, mientras que el primero es algo más arduo. Sin embargo, la calidad de ambos es muy pareja. Podríamos decir que mientras que el primero nos enseña el vocabulario que Monk iba a usar durante toda su carrera, el segundo nos da pistas sobre las historias que iba a contar con ese vocabulario. O dicho de otra forma, el primero es más icónico, historia pura, y el segundo más redondo y variado, placer puro. 

Resumiendo, siendo ambos volúmenes una maravillosa puerta de entrada al universo mágico de Thelonious Monk, puede que para una mente cuadriculada siga sin ser fácil entender sus trencadis sonoros. Y no lo comprendo, la verdad, porque esto lo puede disfrutar cualquiera con un mínimo de sensibilidad. Eso sí, no se equivoquen, esto no lo puede tocar cualquiera. No se trata de técnica, sino de emoción, y de eso el grandioso Monk supo un rato largo. ¡Gracias maestro!


Vol. 1 (1951)

A1 'Round About Midnight 3:11 
A2 Off Minor 3:01
A3 Ruby, My Dear 3:08  
A4 I Mean You 2:47 
B1 Thelonious 3:01
B2 Epistrophy 3:08
B3 Well, You Needn't 2:57
B4 Mysterioso 3:22

Total: 24:35

Vol. 2 (1952)

A1 Four in One 3:30
A2 Who Knows? 2:42
A3 Nice Work If You Can Get It 3:03
A4 In Walked Bud 2:56
B1 Humph 3:53
B2 Straight, No Chaser 2:57
B3 Suburban Eyes 3:01
B4 Ask Me Now 4:28
Total: 26:30

El volumen 1 recoge algunas de las primeras grabaciones de Monk como líder, las cuales fueron grabadas en 1947. Tiene un sonido más sucio y primitivo que el volumen 2, que incluye temas del 51 al 52. Esto si nos referimos a la edición ampliada de una obra que se editó por primera vez como disco de 10 pulgadas con solo ocho temas en cada volumen. Lejos, por tanto, de los treinta y nueve que llenan los dos CDs de la edición más o menos definitiva que Rudy Van Gelder compiló y restauró en 1989.

Este nombre tiene una importancia capital en la evolución y desarrollo del jazz moderno. Van Gelder fue un ingeniero de sonido que participó en la gestación de muchas de las obras que hoy consideramos fundamentales en el género. Grabó varios miles de álbumes, ahí es nada, y en el caso de este Genius... registró la sesión de 1948 en su estudio casero. Una sesión que sí que tuvo una muestra en los 10 pulgadas originales, pero que dejó fuera de su recopilación del 89. Podríamos disfrutarla, no obstante, en toda su gloria en ediciones posteriores que ofrecían las grabaciones de todas las sesiones entre el 47 y el 52 al completo.

Monk, por su parte, siempre fue un visionario. Eso no hay quien lo ponga en duda. He aquí algunas de sus citas para que no se nos olvide:

"Si alguien quiere tocar música no tienes que tener una regla ni látigos para que practique".

"Pienso, ya sabes, que si no me hubiese dedicado al piano, creo que habría sido el más grande de los vagabundos".

"Si mi trabajo tiene más importancia que el de cualquier otro es porque el piano es el instrumento fundamental en la música".